Colosenses 1
1:1 Pablo, apóstol de Jesucristo por la voluntad de Dios, -- Siendo apóstol de Jesucristo Pablo tenía el derecho de enseñarles y exhortarles y de exponer los errores que algunos enseñaban.
-- y el hermano Timoteo -- Hech. 16:1-4; 1 Cor. 4:16, 17; 16:10; Fil. 2:19, 20; 1 Tes. 3:1-6. Timoteo se incluye en las salutaciones de Pablo en varias cartas (1, 2 Tes.; 2 Cor., Filip., Filemón).
1:2 a los santos -- Al oír la palabra santos muchos piensan en excelencia de carácter -- y, desde luego, debe haber excelencia de carácter en los santos --, pero la idea básica del término es que se han apartado del mundo y se han dedicado al Señor (MRW).
-- y fieles hermanos en Cristo que están en Colosas: -- En todas sus cartas Pablo emplea la expresión en Cristo, pero recibe énfasis especial en esta carta cuyo propósito es la exaltación de Cristo. Los que permanecen en Cristo no serán seducidos por las "filosofías y huecas sutilezas" de los falsos maestros (2:8, 19).
Pablo siempre daba gracias por "los santos y fieles hermanos". Nosotros también debemos siempre regocijarnos y dar gracias a Dios por la piedad de nuestros santos y fieles hermanos.
-- Gracia y paz sean a vosotros, de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo.
1:3 Siempre orando por vosotros, damos gracias a Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo, -- Al igual que la expresión en Cristo, la expresión Padre de nuestro Señor Jesucristo tiene significado especial en esta carta que exalta a Cristo.
1:4, 5 habiendo oído de vuestra fe en Cristo Jesús, y del amor que tenéis a todos los santos (2:1, 2; 3:14; Filemón 5, Efes. 1:15), a causa de la esperanza (1:23, 27; Efes. 1:18; 2:12; Rom. 8:23, 24; 15:13; 1 Ped. 1:21; 3:15; la esperanza de la herencia celestial es la base de nuestra perseverancia ahora, 1:12; 3:24; Fil. 3:8-16; Heb. 6:17-20, MRW. Véase la combinación de fe, amor y esperanza en 1 Tes. 1:3 y en 1 Cor. 13:13.) que os está guardada (reservada, LBLA) en los cielos (esta expresión nos hace ver que la esperanza de este texto es la esperanza objetiva, "la meta que se tiene delante" (ATR). De esta manera Pablo habla de la seguridad de la esperanza. Para muchas actividades, sea de negocio o de vacaciones, etc., es necesario tener una reservación (tener algo guardado o reservado de antemano; el cristiano tiene una reservación celestial), de la cual ya habéis oído por la palabra verdadera del evangelio, -- "como lo habéis aprendido de Epafras" (1:7); "si en verdad permanecéis fundados y firmes en la fe, y sin moveros de la esperanza del evangelio que habéis oído, el cual se predica en toda la creación que está debajo del cielo; del cual yo Pablo fui hecho ministro" (1:23); "Por tanto, de la manera que habéis recibido al Señor Jesucristo, andad en él" (2:6).
Pablo enfatiza el evangelio puro que ellos habían oído antes de oír las "filosofías y huecas sutilezas". Deberían perseverar en el evangelio puro, pues ahora había llegado un evangelio no verdadero (falso). Compárese Gál. 1:6-9.
1:6 que ha llegado hasta vosotros, así como a todo el mundo, (El evangelio puro es el evangelio universal, Mat. 28:19; Hech. 1:8; así pues había llegado a esa área también; véase 1:23) y lleva fruto (Pablo describe este fruto en Gál. 5:22, 23; "aumentará los frutos de vuestra justicia", 2 Cor. 9:10; "para tener también entre vosotros algún fruto" Rom. 1:13; el fruto de la obediencia al evangelio y de la nueva vida del cristiano, 3:12-24. "Por sus frutos los conoceréis", Mat. 7:16. El evangelio puro había llevado buenos frutos en todas partes del mundo, como también entre los colosenses y, de esa manera, manifestaba que era la verdad. El fruto que lleva el hueco engaño de la filosofía humana, como la que se enseñaba en Colosas, llevaba fruto corrupto; "el árbol malo da frutos malos", Mat. 7:17).
-- y crece también en vosotros, -- Los falsos maestros querían que los colosenses "crecieran" y que llegaran a ser muy "sabios" en el conocimiento de la filosofía humana.
-- desde el día que oísteis y conocisteis la gracia de Dios en verdad, -- 1:7; 2:6, etc.
1:7 - 9 como lo habéis aprendido de Epafras, nuestro consiervo amado, que es un fiel ministro de Cristo para vosotros, (4:12, 13; Filemón 23) quien también nos ha declarado vuestro amor en el Espíritu. Por lo cual también nosotros, desde el día que lo oímos, no cesamos de orar por vosotros, y de pedir que seáis llenos del conocimiento de su voluntad en toda sabiduría e inteligencia espiritual, -- 1 Cor. 2:11-14; Efes. 1:17-19; 1 Jn. 2:20; 5:20. Los gnósticos ("los que conocen") pretendían poseer un conocimiento perfecto, muy elevado que era para los elegidos (los iniciados en los misterios), pero los hermanos colosenses podían ser llenos del conocimiento verdadero. La palabra llenos es una palabra clave en esta carta, pues los falsos le empleaban para convencer a los colosenses que para estar llenos del conocimiento tendrían que iniciarse en los misterios que ellos enseñaban, pero Pablo refuta esta idea diciendo que para estar verdaderamente llenos del conocimiento, deberían aprender toda la voluntad de Dios (Hech. 20:20, 27). Epafras rogaba "encarecidamente por vosotros en sus oraciones, para que estéis firmes, perfectos y completos en todo lo que Dios quiere" (4:12; véase Efes. 3:19). Los colosenses no necesitaban los misterios de los herejes, porque el evangelio mismo es adecuado para perfeccionarnos en Cristo.
Nosotros también debemos orar por nuestros hermanos, pidiendo que sean "llenos del conocimiento de su voluntad en toda sabiduría e inteligencia espiritual".
1:10 para que andéis como es digno del Señor (Efes. 4:1; 2 Tes. 1:5; Fil. 1:27; para andar de esta manera es indispensable que sigamos el evangelio verdadero y no ser llevados por doctrinas falsas), agradándole en todo, llevando fruto en toda buena obra (Jn. 15:1-8), y creciendo en el conocimiento de Dios; -- Pablo siempre conecta la doctrina con la conducta. El fruto de la doctrina falsa es corrupto, pues produce el ritualismo (2:16), el ascetismo (2:20-23), y aun el libertinaje (Apoc. 2:14), pero el fruto del evangelio puro es la santidad.
1:11 fortalecidos con todo poder, conforme a la potencia de su gloria, para toda paciencia y longanimidad; -- "en mucha paciencia ... en longanimidad" (2 Cor. 6:4-6); "tú has seguido mi ... longanimidad ... paciencia" (2 Tim. 3:10); "tomad como ejemplo de aflicción y de paciencia (longanimidad) a los profetas ... Habéis oído de la paciencia de Job" (Sant. 5:10, 11).
"Deseaba que ellos fueran fortalecidos para poder cumplir con su deber, para enfrentarse a la tentación; y para soportar las varias pruebas de la vida" (AB).
1:12 con gozo dando gracias al Padre que nos hizo aptos (nos ha capacitado, LBLA; véase 2 Cor. 3:6, "competentes") para participar de la herencia de los santos en luz; -- Los judaizantes y los gnósticos negaban que con tan sólo el evangelio los cristianos fueran aptos o capacitados para participar de la herencia de los santos en luz. "Esto no necesariamente se limita a la gloria futura. Los hijos de Dios andan en luz en la tierra. Véanse Jn. 3:21; 11:9; 12:36; Efes. 5:8; 1 Tes. 5:5; 1 Jn. 1:7; 2:10" (MRV).
Es necesario capacitarse para participar en los deportes o en actividades académicas; así también lo es en cuanto a participar de la herencia de los santos en luz. No todos pueden hacerlo porque es necesario ser aptos o capaces para hacerlo.
1:13 el cual nos ha librado de la potestad de las tinieblas, -- Dios había librado a su pueblo del poder de Egipto, de Babilonia y de Asiria, y los judíos esperaban que Dios les librara del yugo de Roma, pero Cristo trajo otra clase de libertad, pues nos ha librado de la potestad de las tinieblas. Ya no estamos bajo el poder del mundo (2:8, 20; 3:2).
Según la herejía gnóstica, Cristo no vino para sufrir y morir en la cruz por los pecados del mundo, y no resucitó de entre los muertos, sino que sólo vino para librar el espíritu que está encarcelado en el cuerpo malo. Pablo dice, sin embargo, "¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros? Porque habéis sido comprados por precio; glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios" (1 Cor. 6:19, 20). Pablo no habló del cuerpo como la cárcel del alma, sino como el templo de Dios.
-- y trasladado al reino de su amado Hijo (del Hijo de su amor), -- Esto ocurrió cuando fueron bautizados (2:12, 20; 3:1; compárense Hech. 2:47; 1 Cor. 12:13). Muchos religiosos menosprecian la importancia del bautismo, pero compárense Mar. 16:16; Hech. 2:38; 22:16; Rom. 6:3, 4; 1 Ped. 3:21.
Nunca dejemos de dar gracias a Dios por la gran bendición de estar en el reino de su amado Hijo. Verdaderamente hemos sido rescatados, pues la vida en el mundo de pecado, de error y de toda clase de tinieblas es una miseria continua. El alma está en gran peligro, porque los que no mueren en Cristo no pueden estar con Cristo. Además, aparte de evitar el castigo eterno, nuestra vida aquí en la tierra está muy bendecida porque andamos en luz y tenemos un gozo en el alma que nunca encontramos en el mundo.
El verbo trasladar (methistemi) ocurre cinco veces en el Nuevo Testamento: Luc. 16:4 ("cuando se me quite de la mayordomía, me reciban en sus casas"); Hech. 13:22 ("Quitado éste Error! Reference source not found., les levantó por rey a David"); Hech. 19:26 (Pablo "ha apartado a muchas gentes con persuasión, diciendo que no son dioses los que se hacen con las manos"); 1 Cor. 13:2 ("y si tuviese toda la fe, de tal manera que trasladase los montes, y no tengo amor, nada soy").
Muchas razas o naciones han sido trasladadas o trasplantadas de un lugar a otro. Los israelitas fueron trasladados de Canaán a Egipto, de Egipto a Canaán (la tierra prometida), de la tierra prometida a Asiria y Babilonia y, después de setenta años, el remanente en Babilonia fue trasladado otra vez a su propia tierra.
Varias tribus de indios del estado (departamento) de Florida fueron trasladadas al "Territorio indio" que llegó a ser el estado (departamento) que se llama Oklahoma (tierra colorada). Pero aunque a veces muchas personas obedecen al Señor al mismo tiempo (Hech. 2:41), no se trasladan al reino de Cristo en grupos (naciones, razas, tribus, etc.) sino uno por uno.
Obsérvese que según este texto (1:13) sin duda alguna el reino de Cristo existía cuando Pablo escribió esta carta. Juan el bautista y Jesús anunciaban que el reino se había acercado (Mat. 3:2; 4:17); Jesús dijo, "que hay algunos de los que están aquí, que no gustarán la muerte hasta que hayan visto el reino de Dios venido con poder" (Mar. 9:1); después de morir Jesús, José de Arimatea "esperaba el reino de Dios" (Luc. 23:51); después de su resurrección Jesús dijo a los apóstoles, "quedaos vosotros en la ciudad de Jerusalén, hasta que seáis investidos de poder desde lo alto" (Luc. 24:49); esta promesa se repite justamente antes de su ascensión: "recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra" (Hech. 1:8). El cumplimiento de estas promesas se ve en Hech. 2:1-4, en el día de Pentecostés, cuando vino el Espíritu Santo sobre los apóstoles y comenzaron a predicar el evangelio. Los que obedecieron al evangelio (Hech. 2:37, 38) nacieron del agua y del Espíritu (Jn. 3:5) para entrar en el reino. Desde aquel día en adelante el Nuevo Testamento habla del reino como ya existente (Hech. 8:12).
1:14 en quien tenemos redención por su sangre (Rom. 3:24), el perdón de pecados. -- "Fuera de Cristo no hay nada; en El hay vida eterna. Fuera de El, hay condenación; en El hay redención. Fuera de Cristo hay culpa; en El hay perdón y salvación" (JBC). Los gnósticos no querían oír del perdón de pecados. Despreciaban esta redención y sólo hablaban de la liberación del espíritu del cuerpo "malo", pero Pablo afirma claramente que la redención es el perdón de pecados; es decir, cuando Dios nos perdona, nos redime o rescata del poder (dominio) de Satanás.
1:15 El es la imagen ("Imagen es más que semejanza que puede ser superficial e incidental. Implica que existe un prototipo, e incorpora la esencial realidad de su prototipo", MRV) del Dios invisible, -- "A Dios nadie le vio jamás; el unigénito Hijo, que está en el seno del Padre, él le ha dado a conocer" (Jn. 1:18).
En esta carta a los colosenses Pablo exalta a Cristo. Proclama su grandeza y su preeminencia sobre toda la creación. Los gnósticos despreciaban a Cristo, diciendo que El era una de las emanaciones del Ser Supremo, pero Pablo refuta esa herejía: "agradó al Padre que en él habitase toda plenitud ... en él habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad" (1:19; 2:9). "Cristo, el cual es la imagen de Dios" (2 Cor. 4:4). "Existiendo en la forma de Dios" (Fil. 2:6); al llegar a ser hombre no dejó de existir en la forma de Dios. (La Biblia de las Américas comete un error al traducir el participio hupárkon "existía", pues debe ser "existiendo", porque eternamente existe en la forma de Dios). "El cual, siendo el resplandor de su gloria, y la imagen misma de su sustancia" (Heb. 1:3). Cristo es Dios revelado; por eso, Jesús dijo a Tomás, "Si me conocieseis, también a mi Padre conocerías" (Jn. 14:7), y dijo a Felipe, "El que me ha visto a mí, ha visto al Padre" (Jn. 14:9). "En Cristo el invisible Dios llegó a ser visible" (GH).
Como Dios es eterno, el Hijo es eterno. Como Dios es todopoderoso, el Hijo es todopoderoso (Apoc. 1:8, 17). Como Dios es omnisciente, Cristo es omnisciente. En fin, siendo Dios, Cristo posee todos los atributos de Dios, y los tenía cuando estuvo en la tierra.
-- el primogénito de toda creación. -- Cristo ocupa la posición de primogénito o principal o Señor, "Porque en él fueron creadas todas las cosas ... y él es antes de todas las cosas ... y él es la cabeza del cuerpo que es la iglesia ... para que en todo tenga la preeminencia" (1:15-18). Cuando la palabra primogénito se usa con respecto a los nacidos físicamente quiere decir el primer nacido. Puesto que en la Biblia el primogénito era el hijo principal, éste heredaba al padre y, por eso, si su padre era rey, heredaba el trono; si su padre era el Sumo Sacerdote, llegaba a ser el Sumo Sacerdote, etc. A causa de la grandeza (preeminencia) asociada con la primogenitura, el término primogénito llegó a significar principal, el equivalente de señor. Por eso, Cristo es el "primogénito (Señor) entre muchos hermanos" (Rom. 8:29); es "el primogénito (Señor) de los muertos" (Apoc. 1:5).
Este término se usa de Cristo como el primogénito de María (Mat. 1:25), pero en este texto en Colosenses (1:15) no tiene nada que ver con su nacimiento, sino con su preeminencia por encima de toda la creación (1:18). El término se usa aquí como se usa en Sal. 89:27; hablando de David Dios dice, "Yo también le pondré por primogénito, el más excelso de los reyes de la tierra". Hablando de Israel "Jehová ha dicho así: Israel es mi hijo, mi primogénito" (hijo elegido honrado y favorecido, Ex. 4:22). David no era el hijo primogénito, sino que Dios lo puso por primogénito, es decir, "el más excelso de los reyes de la tierra". No tiene que ver con su origen físico, sino con su posición de grandeza y exaltación.
Heb. 1:6 dice, "Cuando introduce al Primogénito en el mundo, dice: Adórenle todos los ángeles de Dios". En este texto es muy obvio que la designación primogénito tiene que ver con su grandeza, pues agrega, "Adórenle todos los ángeles de Dios". Tiene que ver con su Deidad, porque solamente a Dios se puede adorar (Mat. 4:10).
Los testigos del Atalaya, sin embargo, persisten en blasfemar a Cristo, insistiendo en que primogénito significa que Cristo fue creado por Dios. Para ellos Cristo es solamente una criatura, una cosa creada.
1:16 Porque en él (no sólo por sino en El; Rom. 12:5; 16:3, 7, 9, 11; 1 Cor. 1:30; 4:15) fueron creadas todas las cosas ("quedan creadas. La permanencia del universo, así, reside muchísimo más en Cristo que en la gravedad. El universo es Cristocéntrico", ATR), las que hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles; sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades (2:10, 15; Rom. 8:38; 1 Cor. 15:24; Efes. 1:21; 3:10; 6:12); todo fue creado por medio de él y para él. -- Esta afirmación refuta el concepto gnóstico de que la creación se realizó por medio de una sucesión de emanaciones de Dios, y que Cristo era solamente una de ellas. "Estos seres angélicos de los cuales los falsos maestros hablan ... son meras criaturas que, habiendo sido creadas por Cristo, están sujetas a El" (GH).
"Este texto se dirige hacia el culto a los ángeles de los colosenses; mostrando que mientras que ellos estaban discutiendo los varios grados de ángeles que llenan el espacio entre Dios y los hombres, y dependiendo de ellos como el medio de comunión con Dios, habían rebajado a Cristo quien está arriba de todos ellos, y es el único mediador. Compárese Heb. 1:5-14, donde las ideas del Hijo como Creador y como Señor de los ángeles están combinadas" (MRV). Pablo afirma enfáticamente que ningún principado o potestad -- de cualquier clase -- tiene poder aparte de Cristo, el Creador.
En algunas ediciones inglesas de la llamada "Biblia" del Atalaya (en español, La Traducción del Nuevo Mundo) se ha colocado la palabra otras cinco veces en los versículos 16-20. En otras ediciones la agrega entre corchetes. "Porque en él fueron creadas todas las otras cosas, etc." Hacen esto porque enseñan que Cristo mismo fue creado; es decir, dicen que Dios creó a Cristo y entonces Cristo creó "todas las otras cosas". Los "testigos" afirman, pues, que Cristo es una cosa, una criatura, que fue creado por Dios. Ellos trabajan arduamente, tocando puertas a tiempo y fuera de tiempo, soportando trabajos, insultos y persecuciones pero ¿con qué propósito? Con el propósito de amontonar blasfemia sobre blasfemia contra Cristo, negando su Deidad y proclamando que El es sólo una criatura. Aunque digan que El es "un dios" o "un arcángel", para ellos Cristo es, en fin de cuentas, un ser creado. En un futuro no muy lejano ellos estarán delante de Cristo como el Juez del mundo para dar cuenta de sus blasfemias.
La "biblia" de los testigos del Atalaya hace que Pablo diga lo opuesto de lo que en realidad dice. Sólo Dios puede crear (Gén. 1:1; Isa. 44:24, "Yo Jehová, que lo hago todo, que extiendo solo los cielos, que extiendo la tierra por mí mismo"); pero Cristo es el Creador. Por eso, Cristo es Dios (2:9, "en él habita la plenitud de la Deidad corporalmente"). La Traducción del Nuevo Mundo contradice este texto, como también 1 Cor. 8:6; Heb. 2:10; y Jn. 1:3. "Pero el manifiesto propósito de los “Testigos de Jehová” de tergiversar la Palabra de Dios según su conveniencia, llega al colmo cuando en su libro «Qué ha hecho la religión para la humanidad?» transcriben estos mismos textos sin separar con corchetes las palabras añadidas, para hacer así creer al confiado lector que se trata de una traducción directa y exacta de la Sagrada Escritura auténtica" (Proceso a la “biblia” de los Testigos de Jehová, por Eugenio Danyans, página 69).
Los de El Atalaya dicen, "No obstante que no hay principio de Dios (Elohim), o Jehová, sí hubo principio del habla o la palabra; y fue Dios quien comenzó o produjo o principió a aquel quien es llamado La Palabra o El Verbo... Recordando que la palabra ‘dios’ de acuerdo con el hebreo significa ‘poderoso’ o ‘uno que está antes que (otros)’, y recordando el poder del Hijo y su posición con referencia al resto de la creación, fácilmente se deduce que el Hijo de Dios, el Verbo, era y es ‘un dios’ (El), o ‘poderoso’, preeminente sobre otras criaturas, mientras que Jehová, el Creador del Verbo, es el Dios (Elohim), sin principio y ‘desde la eternidad’” (La verdad os hará libres, páginas 45, 46). Estos falsos maestros, al igual que los gnósticos, no dejan de blasfemar contra Cristo. Dicen que Dios produjo o principió al Verbo y que El era "un dios". Ellos son politeístas, pues "adoran" a dos dioses.
Después de haber leído las palabras blasfemas de los testigos, léanse otra vez con cuidado las palabras de Pablo: "Porque en él fueron creadas todas las cosas". Si Cristo mismo hubiera sido creado, Pablo no podría haber dicho que en El fueron creadas todas las cosas, pues El no podía haberse creado a sí mismo.
1:17 Y él (no era, sino) es (para Dios no hay tiempo pasado o tiempo futuro, porque eternamente vive en el tiempo presente) antes de todas las cosas (por eso, es eterno: Jn. 1:1, 2, 10; 8:58, "antes que Abraham fuese, yo soy"; 17:54; Fil. 2:6, 7; Miqueas 5:2; Heb. 1:8-12; Apoc. 22:13), -- Pablo no dice que Cristo "fue engendrado antes de todas las cosas", sino que El es antes de todas las cosas. Para el Atalaya Cristo mismo es una "cosa" (un ser creado); según esto, pues, El es antes de sí mismo. Tal filosofía hueca es pura locura e insensatez.
En sus cartas Pablo emplea tales términos como "principado y autoridad y poder y señorío" (Efes. 1:21). Los gnósticos daban un lugar muy prominente a los varios grados de ángeles (como seres intermediaros) y aun les daban culto (2:18), pero sean ángeles fieles o rebeldes, sean espíritus buenos o malos, todos están sujetos a Cristo y "cuando introduce al Primogénito al mundo, dice: Adórenles todos los ángeles de Dios" (Heb. 1:6). "Lejos de ser uno de ellos, él los creó" (WB).
-- y todas las cosas en él subsisten; -- Heb. 1:3. "La filosofía gnóstica, que afirma que la materia es mala y que fue creada por un eón remoto, queda así barrida de un plumazo. El Hijo del amor de Dios es el Creador y Sustentador del universo, que no es de sí malo" (ATR). El universo (kosmos) está dirigido y controlado por la mente de Cristo y, por eso, está sumamente ordenado (la palabra kosmos significa orden). Todas las leyes "naturales" (leyes de la naturaleza) son, en realidad, las leyes de Cristo por medio de las cuales El sustenta y gobierna el universo. "Hay una cohesión maravillosa en el universo ... La gravedad y otras leyes de la física regulan los cuerpos celestiales con un orden tremendo. Nadie realmente sabe por qué la gravedad funciona, excepto que el poder supremo lo decreta. Hay una interdependencia entre las criaturas naturales que en cuanto a su origen desafía las explicaciones naturalistas" (WF). Sin el control y dirección de Cristo, el universo estaría desordenado y arruinado.
1:18 y él es la cabeza del cuerpo (1:24; 1 Cor. 12:12,27; Rom. 12:5; Efes. 1:22; 4:2, 15; 5:30) que es la iglesia, -- "Jesús es el primero asimismo en el reino espiritual, así como en la naturaleza (versículos 18-20)" (ATR). La iglesia es su organismo por el cual obra y lleva a cabo su propósito en el mundo. El cuerpo recibe dirección de la cabeza, obedece sus instrucciones. La iglesia no manda, sino que recibe y obedece los mandamientos de su cabeza. Esta verdad sencilla condena todos los concilios, convenciones, sínodos, etc. establecidos por los religiosos para hacer leyes, establecer prácticas y ordenar el culto de la iglesia.
-- él que es el principio (arche, prioridad), -- "He aquí el Amén, el testigo fiel y verdadero, el principio (arche; "el origen o la fuente", LBLA, margen) de la creación de Dios" (Apoc. 3:14); es decir, El es el Principio en el sentido de ser el Principiador (Originador, Creador) de la creación de Dios (Jn. 1:3; Heb. 1:2.
-- el primogénito de entre los muertos (Apoc. 1:5), para que en todo (entre todos) tenga la preeminencia; -- La palabra primogénito equivale a Señor. Cristo es el Señor de los muertos como también de los vivos (Rom. 14:9).
1:19 por cuanto agradó al Padre que en él habitase toda plenitud, -- "Porque en él habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad" (2:9). "Para los gnósticos, Jesucristo no era en manera alguna único. Hemos visto cómo postulaban toda una serie de emanaciones entre el mundo y Dios. Insistían en que Jesús era sólo una de esas emanaciones: uno de tantos intermediarios entre Dios y los hombres. Podía estar colocado muy alto en la serie, hasta podía ser el más alto, pero de ninguna manera único, sino sólo de la serie, uno de tantos. Pablo refuta esto insistiendo en que en Jesucristo habita toda plenitud (Colosenses 1:19); en él está la plenitud de la Deidad en forma corporal (Colosenses 2:9) ... no es una revelación parcial de Dios, sino absolutamente único y que en él se encuentra la totalidad de Dios, la plenitud divina" (WB).
1:20 y por medio de él reconciliar consigo todas las cosas, así las que están en la tierra como las que están en los cielos, haciendo la paz mediante la sangre de su cruz. -- Todos los hombres han pecado (Rom. 3:23) y, por eso, están alejados de Dios (Isa. 59:1, 2). ¿Cómo podría Dios ser justo si justificara al pecador? (Rom. 3:26). Sólo por medio del sacrificio de Cristo como propiciación por nosotros (1 Jn. 1:7; 2:1, 2). Cristo derramó "la sangre de su cruz" para ser la propiciación por los pecados del hombre y, por lo tanto, Dios nos puede perdonar y recibir (2 Cor. 5:18-19. De esta manera "por medio de" Cristo Dios ha reconciliado a los que obedecen al evangelio.
1:21 Y a vosotros también, que erais en otro tiempo extraños y enemigos en vuestra mente, (Efes. 2:11, 12) haciendo malas obras (3:5-9; Rom. 1:18-32; Gál. 5:19-21), -- De esta manera el Espíritu Santo describe a todos los hombres de todo país y de toda época. En el vasto mundo no hay hombres inocentes entre los que no conocen a Dios (GH); más bien, por buenos y nobles que parezcan algunos, en realidad todos son "extraños y enemigos" de Dios y, por eso, alejados de El (Efes. 2:12), necesitados, por eso, del evangelio de la salvación. ¿Cuál es la única solución para esta situación? Mat. 28:19.
-- ahora os ha reconciliado -- No por medio de los misterios gnósticos, no por medio de la filosofía humana, sino sólo por medio del evangelio de Cristo.
1:22 en su cuerpo de carne (que, según los gnósticos, era completamente malo), por medio de la muerte, (como sacrificio sin defecto (Ex. 12:5; Lev. 1:3; 21:17; 22:21; Deut. 15:21); para presentaros santos y sin mancha e irreprensibles delante de él; -- como la esposa ataviada para su marido, (Efes. 5:25-27; Apoc. 19:7, 8).
1:23 si en verdad permanecéis fundados y firmes en la fe (2:6, 7; 1 Cor. 15:58), y sin moveros de la esperanza del evangelio que habéis oído, -- pues había mucho peligro de que algunos de ellos se dejaran llevar por "la filosofía y huecas sutilezas" de los falsos maestros (2:8, 17). Pero ¿por qué hablar de "si en verdad permanecéis" y de "sin moveros" si es imposible caer de la gracia. Si la Biblia enseña la "Perseverancia de los santos" (la imposibilidad de la apostasía) según los credos calvinistas, entonces estas palabras de Pablo no tienen sentido.
-- el cual se predica en toda la creación que está debajo del cielo; -- 1:6; Mat. 28:19; Mar. 16:15; Hech. 1:8; Hechos capítulos 13-28; Rom. 10:18; Mat. 24:14 dice que el evangelio había de ser predicado "a todas las naciones" antes del "fin" (la destrucción de Jerusalén en el año 70 d.C.). El evangelio fue predicado en toda la creación en el primer siglo antes del año 63 d.C. (cuando esta carta fue escrita) sin las muchas ventajas que tenemos ahora: p. ej., medios de comunicación excelentes, tales como el teléfono, el telégrafo, la radio, la televisión, la computadora, como también medios excelentes de transportación, tales como el automóvil (y autopistas), el avión, y hasta el vehículo espacial. ¿Cómo se explica la evangelización del mundo en el primer siglo? La respuesta es fácil: los cristianos tenían celo de Dios, eran fervientes en espíritu, y amaban las almas perdidas. "Pero los que fueron esparcidos iban por todas partes anunciando el evangelio" (Hech. 8:4); hoy en día los cristianos viajan mucho, van "por todas partes", pero ¿para anunciar el evangelio? o ¿solamente para visitar otros pueblos, estados y países para pasearse y divertirse?
Col. 1:23 y Rom. 10:18 declaran que el evangelio fue predicado a todas las naciones en el primer siglo y para cumplir esta tarea ni los apóstoles ni los otros evangelistas establecieron "iglesias patrocinadoras" u otras sociedades misioneras. La iglesia de Cristo es la única organización establecida por la sabiduría divina para evangelizar al mundo. Todas las demás han sido establecidas por la sabiduría humana.
Algunos hermanos creen -- y han afirmado -- que no es posible que la Gran Comisión (Mat. 28:19; Mar. 16:15) se lleve a cabo en nuestro tiempo sin la "cooperación" de las iglesias. Lo que practican no es la cooperación, sino la centralización, pues se establece una "iglesia patrocinadora" (una iglesia central) y se invita a todas las iglesias de Cristo a enviarle fondos, para que sus "ancianos" ("ancianos patrocinadores") se encarguen de la obra de las iglesias que contribuyan con su esfuerzo.
Los "ancianos patrocinadores" escogen predicadores y otro personal que serán sostenidos por estos fondos centralizados bajo su dirección, organizan "campañas" de evangelización, programas de radio y televisión, la distribución de literatura, y muchos otros proyectos semejantes.
Pero Pablo dice (1 Tim. 3:15) que la iglesia misma es "columna y baluarte de la verdad". Acerca de la iglesia de Tesalónica Pablo dice, "Porque partiendo de vosotros ha sido divulgada la palabra del Señor" (1 Tes. 1:8), y de la iglesia de Roma dice, "vuestra fe se divulga por todo el mundo" (Rom. 1:8).
La iglesia local debe ayudar a los evangelistas según su capacidad, pues Pablo dice a los filipenses, "aun a Tesalónica me enviasteis una y otra vez para mis necesidades" (Fil. 4:16). Dos o más iglesias cooperaban para sostener a Pablo, pues recibió salario de iglesias para predicar en Corinto (2 Cor. 11:8). Entonces, ¿pueden las iglesias cooperar ahora en la obra de evangelización? Claro que sí, porque dos o más iglesias pueden enviar a cierto predicador para que él pueda dedicarse a la obra, pero las iglesias no deben enviar dinero a una "iglesia central" ("iglesia patrocinadora"), para que ésta se encargue de supervisar la obra y administrar los fondos de muchas iglesias. Esta práctica se basa en el plan de las iglesias sectarias.
Las iglesias de Cristo del primer siglo no tenían "misioneros médicos". Los apóstoles y otros evangelistas del primer siglo siguieron el patrón divino, simplemente predicando el evangelio a la gente. No sanaban enfermos como medio de evangelización, sino para confirmar el evangelio (Mar. 16:20; Hech. 14:3; Heb. 2:3, 4). Los "misioneros médicos" promueven otro "evangelio", un "evangelio" diferente; es decir, promueven el "evangelio social", que ofrece alimentos, ropa, atención médica y otros beneficios, diciendo que están sirviendo al "hombre entero" (no sólo el alma, sino el cuerpo también). Cristo, sin embargo, no ha autorizado el "evangelio social". Cada cristiano ayuda al prójimo según pueda (Gál. 6:10), pero la obra de la iglesia local es la edificación, el evangelismo y la benevolencia para santos necesitados.
En cuanto a la evangelización del mundo en nuestra época, el principal problema es la indiferencia de muchos en la iglesia (Apoc. 3:15, 16).
-- del cual yo Pablo fui hecho ministro. -- Hech. 26:16-18.
1:24 Ahora me gozo en lo que padezco por vosotros, (¡gozo en el sufrimiento!) y cumplo en mi carne lo que falta de las aflicciones de Cristo por su cuerpo, que es la iglesia; -- Nadie participa de los sufrimientos de Cristo por los pecados del mundo, pero ineludiblemente los discípulos de Cristo participan de los sufrimientos de Cristo en el sentido de sufrir por su Nombre (por su Causa) (Mat. 5:10-12; Hech. 14:22; Rom. 8:17; 2 Tim. 2:12; 3:12). Pablo quería ser como Cristo. Quería imitarlo en todo (1 Cor. 11:1). El sufrió muchas de las mismas aflicciones que Cristo sufrió, y estaba dispuesto a llenar la medida del sufrimiento que le había sido asignada. "Yo le mostraré cuánto le es necesario padecer por mi nombre" (Hech. 9:16). "Pero de ninguna cosa hago caso, ni estimo preciosa mi vida para mí mismo, con tal que acabe mi carrera con gozo, y el ministerio que recibí del Señor Jesús, para dar testimonio del evangelio de la gracia de Dios" (Hech. 20:24).
1:25 de la cual fui hecho ministro, según la administración (o mayordomía, la administración de los bienes de otro) de Dios que me fue dada para con vosotros (para beneficio vuestro, LBLA), para que anuncie cumplidamente (a fin de llevar a cabo la predicación de, LBLA) la palabra de Dios, -- Desde Hechos capítulo 13 hasta el fin del libro Lucas describe el ministerio de Pablo. Comenzó en Antioquía de Siria, hizo tres largos viajes y entonces el viaje hasta Roma. Como él dijo en Rom. 15:19, "Desde Jerusalén, y por los alrededores hasta Ilírico, todo lo he llenado del evangelio de Cristo". En la misma carta (1:14, 15) dice, "A griegos y a no griegos, a sabios y a no sabios soy deudor. Así que, en cuanto a mí, pronto estoy a anunciaros el evangelio también a vosotros que estáis en Roma". Pablo recibió su comisión directamente del cielo y este pensamiento siempre estaba con él: "Pues si anuncio el evangelio, no tengo por qué gloriarme; porque me es impuesta necesidad; y ¡ay de mí si no anunciare el evangelio" (1 Cor. 9:16).
Nunca podremos pagar la deuda que tenemos con los hermanos fieles de años pasados que han predicado el evangelio en nuestros países. Al contemplar el trabajo de los pioneros que trajeron el evangelio a los estados (departamentos) donde vivieron mis abuelos y mis padres, mi corazón se llena de gratitud por la gracia y bondad de Dios. Mi abuelo paterno (John Partain) oyó y aprendió el evangelio en el estado de Arkansas, lo cual él enseñó a sus hijos y también a mi abuelo materno. Cuando yo tuve tres años de edad, mi familia se mudó a un pueblo llamado Stigler, en el estado de Oklahoma, y mi padre fue a la oficina de correo y preguntó si había en ese pueblo una Iglesia Cristiana (en aquel tiempo él no sabía la diferencia entre la Iglesia Cristiana y la iglesia de Cristo), y le dijeron que había una iglesia de Cristo. Así, pues, por la providencia de Dios comenzamos a asistir a una pequeña iglesia de Cristo, y cuando tuve cinco años de edad, mis padres fueron bautizados (lo recuerdo bien), y asistimos fielmente. Nunca puedo pagar lo que debo a los que enseñaron a mi abuelo, nunca puedo pagar lo que debo a mis padres y otros cristianos que me enseñaron el buen camino. "Deudor soy".
1:26 el misterio que había estado oculto desde los siglos y edades, pero que ahora ha sido manifestado a sus santos, -- Al hablar del misterio Pablo se refiere al plan de Dios de salvar a todos -- tanto a los gentiles como a los judíos -- por medio del evangelio de Cristo (véase Efes. 3:3-5). No era misterio en el sentido místico, misterioso o difícil de entender, sino simplemente por no haber sido revelado. Los gnósticos se gloriaban de sus misterios que solamente ellos (los elegidos) podían entender, pero el verdadero misterio está al alcance de todo el mundo porque se ha revelado a todos.
1:27 a quienes Dios quiso dar a conocer las riquezas (2:2; esta es una palabra favorita de Pablo: Rom. 2:4; 9:23; 11:33; Efes. 1:18; 2:7; 3:8, 16; Fil. 4:19) de la gloria de este misterio entre los gentiles; -- De la manera más elocuente Pablo escribe estas palabras y frases para enfatizar la grandeza del evangelio universal.
-- que es Cristo en vosotros, la esperanza de gloria, -- La única esperanza de gloria. Sólo por medio de Cristo puede el hombre participar de la gloria de Dios. "Cristo Jesús, como El vivió aquí en la tierra, es el perfecto patrón de la vida apropiada para alcanzar y gozar de esa gloria con Dios. Cristo en nosotros nos hace como Cristo en la vida, como El en la fidelidad a Dios y su voluntad. Como El en estimar la humildad, el amor, la buena voluntad y la bondad hacia el hombre. Como El en buscar la felicidad por medio de la abnegación de sí para hacer felices a otros ... Como El en practicar los principios que moraban en su propio pecho" (DL).
"El secreto más glorioso de la historia ahora (está) revelado: ¡Cristo en vosotros, la esperanza de la gloria! (1) Glorioso poder para llevar una vida piadosa. (2) Glorioso poder para obrar victoriosamente. (3) Glorioso gozo disponible. (4) Gloriosa paz para el alma. (5) Glorioso consuelo en (tiempo de) problemas. (6) Gloriosa victoria sobre la muerte. (7) Gloriosa vida eterna con Dios" (WF).
Hay ocho expresiones en el Nuevo Testamento que se refieren al estado de salvación: "(1) Cristo en vosotros; (2) vosotros estáis en Cristo; (3) Dios está en vosotros; (4) vosotros estáis en Dios; (5) el Espíritu Santo está en vosotros; (6) vosotros estáis en el Espíritu Santo; (7) la mente de Cristo está en vosotros; (8) la palabra de Cristo está en vosotros" (JBC).
1:28 a quien anunciamos (Hech. 20:20, 26, 27), amonestando a todo hombre, y enseñando a todo hombre en toda sabiduría, a fin de presentar perfecto en Cristo Jesús a todo hombre; -- Para que Cristo esté en nosotros (1:27), tenemos que estar "en Cristo" (1:28; Gál. 3:26, 27).
Obsérvese el énfasis sobre todo hombre. Los gnósticos se jactaban del "conocimiento" y los privilegios y honores que sólo pertenecían a los elegidos. Para Cristo cada individuo era importante: la mujer samaritana, Nicodemo, el paralítico, el que nació ciego, etc.
Este texto (1:28) claramente expresa la meta del apóstol Pablo, y debe ser la meta de todo evangelista: "presentar perfecto en Cristo Jesús a todo hombre". Para llevar a cabo esta obra tiene que (1) ser un buen ejemplo, 1 Tim. 4:12; Hech. 20:28); y (2) tiene que enseñar todo el consejo de Dios (Hech. 20:20, 26, 27); "que prediques la palabra; que instes a tiempo y fuera de tiempo; redarguye, reprende, exhorta con toda paciencia y doctrina ... sé sobrio en todo, soporta las aflicciones, haz obra de evangelista, cumple tu ministerio" (2 Tim. 4:2-5).
¿Puede el cristiano ser perfecto? La Biblia lo requiere: 2 Cor. 13:9, 11; Heb. 5:11-14 (perfecto o maduro en el conocimiento); Mat. 5:48 (sed perfectos, no amando sólo a los que nos aman, sino a los que nos aborrecen; este es un amor completo o perfecto como el amor del Padre); Jn. 17:23; 1 Cor. 1:10 (perfeccionados en la unidad); 2 Cor. 7:1 (perfeccionados en la santidad); Sant. 2:23 (la fe perfeccionada en las obras).
1:29 para lo cual también trabajo, luchando (esforzándome, LBLA, 1 Tim. 4:10) según la potencia de él, -- "Por esto mismo trabajamos y sufrimos oprobios" (1 Tim. 4:10); "He peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe" (2 Tim. 4:7).
-- la cual actúa poderosamente en mí. -- 1:11; "Fortaleceos en el Señor, y en el poder de su fuerza" (Efes. 6:10); "todo lo puedo en Cristo que me fortalece" (Fil. 4:13). Cristo siempre le ayudaba (Hech. 23:11; 27:23, 24; Rom. 15:18, 19).
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viernes, diciembre 31
COLOSENSES INTRODUCCION.
Colosenses
Introducción:
A. El tema central de esta carta es la preeminencia de Cristo, 1:15-20; 2:2, 3, 9, 18, 19.
B. Recuérdese que en Efeso Pablo estaba "discutiendo cada día en la escuela de uno llamado Tiranno. Así continuó por espacio de dos años, de manera que todos los que habitaban en Asia, judíos y griegos, oyeron la palabra del Señor Jesús" (Hech. 19:9, 10); "Pero estaré en Efeso hasta Pentecostés; porque se me ha abierto puerta grande y eficaz, y muchos son los adversarios" (1 Cor. 16:8, 9). Durante este tiempo muchos de los habitantes de esa área oyeron el evangelio. En esta carta a los colosenses Pablo habla también de las iglesias de Laodicea y Hierápolis (4:13, 15, 16). En esta carta habla del ministerio de Epafras (1:7, 8; 4:12, 13), y de Tíquico, un "fiel ministro y consiervo en el Señor" (4:7), y de Arquipo, "Mira que cumplas el ministerio que recibiste en el Señor" (4:17). La iglesia había sido bien instruida (2:6).
C. Cuando Pablo escribió esta carta, los de Colosas y Laodicea, no habían visto su rostro (2:1); por eso, se concluye que él no había predicado personalmente en estos pueblos, pero él se refiere a otros hermanos que sí habían colaborado con ellos. Epafras estuvo con él ("os saluda Epafras, el cual es uno de vosotros", 4:23). Probablemente a través de él Pablo se enteró de algunos errores doctrinales que se habían enseñado en Colosas (2:8-23) y escribe esta carta para refutarlos. Compárese Hech. 20:28-31; parece que "los lobos rapaces" ya habían llegado. Enseñaban "otro evangelio" (Gál. 1:6, 7; 1 Tim. 1:3; 4:1-4; 6:3-5; 2 Tim. 1:13, 14; 2:14-18; 3:1-7, 13-17; Tito 1:9-11; Tito 3:9-11; 2 Ped. 2; Judas).
D. "Mirad que nadie os engañe por medio de filosofías (su filosofía, LBLA) y huecas sutilezas" (2:8). La herejía de Colosas era una mezcolanza del judaísmo y el gnosticismo incipiente que enseñaba que la salvación es por medio del conocimiento, no del evangelio puro, sino de ciertos misterios inventados por los hombres ("su filosofía y vanas sutilezas", 2:8). El término gnósticos significa los que conocen.
E. Algunas creencias del gnosticismo (había muchas diferencias entre los gnósticos):
1. Que había dos Dioses: un Dios inferior llamado Demiurgo, el Dios del Antiguo Testamento que creó el universo, y un Dios superior (el Ser Supremo) que ofreció salvación al mundo. Algunos decían que el Dios del Nuevo Testamento era el Ser Supremo, pero otros decían que aun el Dios del Nuevo Testamento era inferior al Ser Supremo. La literatura judaica producida unos dos siglos antes de Cristo enfatizaba la absoluta majestad y soberanía del Dios Supremo sobre el mundo y la existencia de seres intermediarios entre el Ser Supremo y la humanidad y, por eso, la aceptación de conceptos no bíblicos de la creación. Los gnósticos escribieron sus propios libros acerca de la creación, como también otros "evangelios" y otras epístolas. Los series intermediarios o emanaciones se llamaban la pleroma. Se decía que Cristo era uno de estas emanaciones, que aunque fuera una de las más altas, o la más alta, no era única, sino simplemente una emanación del Ser Supremo. La más baja de las emanaciones se llamaba Demiurgo o Creador. Por lo tanto, enseñaban que el Padre de Jesucristo, el Dios de los cristianos, era muy inferior al Dios Supremo, y que las Escrituras del Dios de los cristianos eran inferiores a la revelación (la gnosis) del Ser Supremo.
2. Los gnósticos creían que había dos fuerzas eternas, el bien y el mal (esta filosofía se llama el dualismo), y que la fuerza del mal creó el universo. Enseñaban que el pecado no existía en el corazón, sino en la materia o el cuerpo. Para ellos la redención era la liberación del espíritu del cuerpo material. La resurrección del cuerpo era enfáticamente negada. La salvación venía por medio del conocimiento (gnosis) impartido por el Redentor. La humillación del redentor consistía en dejar el mundo de luz para bajar a nuestro mundo para recoger los espíritus encarnados o atados en la materia.
3. Creían que este redentor no podía tener un verdadero cuerpo (1 Jn. 4:1-3). Que "el Verbo fue hecho carne" tenía que ser "explicado" para que significara otra cosa. Esto fue hecho de distintas maneras: (1) que Cristo tenía un cuerpo fantasmal (que cuando caminaba, no dejaba huellas), que en realidad no nació, y que no sufrió en la cruz; (2) que Jesús sí era un ser humano ordinario sobre el cual el divino Cristo vino en el bautismo y del cual salió antes de la crucifixión; o (3) se hacía una distinción entre un Cristo celestial y un Cristo terrenal.
4. Los gnósticos tenían varios sacramentos: (1) bautismo en agua; (2) bautismo por el Espíritu; (3) bautismo por fuego; (4) ungimiento con aceite; (5) una cena, etc.
F. La influencia del gnosticismo sobre el cristianismo fue muy grande, porque la iglesia adoptaba sus formas externas: (1) usaba sus formas de pensamiento; (2) usaba su nomenclatura (o vocabulario); (3) reconocían (a su modo) a Cristo como el Salvador del mundo; (4) imitaban los sacramentos de la iglesia (apóstata); (5) profesaban ser una revelación esotérica (secreta) de Cristo y los apóstoles; (6) producían un número de libros apócrifos (evangelios, epístolas, revelaciones). Por lo tanto, aunque el gnosticismo era diametralmente opuesto al cristianismo, con este camuflaje lograba engañar a muchas personas porque pasaba como una refinación del cristianismo. Aun llegó a reclamar ser el único verdadero cristianismo, apartado sólo para los elegidos (los gnósticos, los conocedores).
"El cristianismo fue influenciado por el gnosticismo por lo menos de siete maneras. (1) En medio de la confusión general introducida por los gnósticos, la iglesia estaba obligada a establecer ciertas normas que los que querían ser cristianos tenían que aceptar. Estas normas incluían El Credo Apostólico ... y el Oficio Apostólico, o sea el Episcopado histórico. (2) La defensa de la fe cristiana llevó a la formación de los dogmas cristianos, expresados en la terminología filosófica del día. (3) El énfasis gnóstico sobre los misterios, himnos espirituales, e impresionantes ritos inducía a más primorosos servicios litúrgicos en las iglesias. (4) El dualismo gnóstico y su odio de la materia pavimentaba el camino para el ascetismo cristiano, lo cual en turno llevaría a la vida monástica. (5) Los seres intermediarios de los gnósticos pavimentaban el camino para los Santos en la Iglesia Católica. Obsérvese la posición relativa de Sofía y la Virgen María en los dos sistemas. (6) La división superficial de la humanidad en los dos grupos de los elegidos y los no elegidos pavimentaba el camino para la doctrina de la predestinación. (7) Aunque condenado por la iglesia, el movimiento gnóstico ha continuado viviendo hasta el día de hoy". (Estos datos acerca de las creencias gnósticas se hallan en "History of the Christian Church" por Lars P. Qualben).
G. "El aire estaba lleno de religiones de misterio ... Estos nuevos maestros profesaban un nuevo pensamiento con una concepción del mundo que intentaba explicarlo todo sobre la suposición de que la materia era inherentemente mala, y que el buen Dios sólo podía tocar la malvada materia por medio de una serie de eones ("eón. En el gnosticismo, inteligencia eterna emanada de la divinidad suprema", Larousse) o emanaciones ("emanación. Fig. Expresión, manifestación", Larousse) tan alejadas de ella como para impedir la contaminación divina y sin embargo con suficiente poder como para crear la mala materia ... cuando los gnósticos (los que conocen) abrazaron el cristianismo ... le aplicaron a él la teoría que sostenían acerca del universo. Se dividieron en dos facciones acerca de Cristo. Los gnósticos docetistas (de dokeo, parecer) mantenían que Jesús no poseyó un verdadero cuerpo humano, sino sólo un cuerpo fantasmal. Que era en realidad un eón, no poseyendo una humanidad real. Los gnósticos cerintios (seguidores de Cerinto) admitían la humanidad del hombre Jesús, pero afirmaban que el Cristo era un eón que sobrevino sobre Jesús en su bautismo en forma de paloma y que lo abandonó en la cruz ... Así , Colosenses parece escrita para nuestros propios días, cuando tantos intentan privar a Jesucristo de su deidad" (ATR). Por ejemplo, los testigos del Atalaya dicen que Cristo no era el Dios Todopoderoso, sino "un dios" inferior; ellos son, pues, politeístas (profesan servir a dos dioses). Algunos de mis hermanos en Cristo enseñan que cuando Cristo vino a la tierra se despojó a sí mismo de sus atributos (a veces dicen que no los tenía y a veces dicen que no los usaba, que viene siendo lo mismo). Desde luego, si aquí en la tierra Cristo no hubiera tenido los atributos de Dios, entonces los testigos tendrían razón al proclamar que El no es Dios, sino "un dios". Todos estos se unen con los gnósticos para despreciar la Deidad de Cristo.
H. "Los gnósticos defendían una variedad de posturas acerca de las cuestiones morales, como también sucede en la actualidad entre los hombres. Había los ascetas con unas normas rigurosas, y el elemento licencioso que rompía todas las barreras para la carne, mientras que pretendían que el espíritu mantenía una estrecha relación con Dios" (ATR).
1. Los ascetas buscaban la comunión con Dios por medio de la soledad, las visiones y experiencias extáticas. La palabra monje viene de la palabra griega monachos, soledad. Los monjes viven en monasterios, hacen votos del celibato, del silencio, del rechazo de familia, y de las posesiones personales. Pablo dice que "Tales cosas tienen a la verdad cierta reputación de sabiduría en culto voluntario, en humildad y en duro trato del cuerpo; pero no tienen valor alguno contra los apetitos de la carne" (2:20-23); más bien promueven toda forma de carnalidad. De esta herejía Pablo habla también en 1 Tim. 4:1-4.
2. Otros gnósticos enseñaban que el espíritu no era afectado por los hechos del cuerpo y, por eso, promovían el libertinaje. Creían que su comunión con el Ser Supremo los elevaba muy arriba de los asuntos terrenales y que, por eso, su conducta personal no importaba y la consecuencia era que practicaban la borrachera, la fornicación y toda forma de vida disoluta. Esta herejía se condena en muchos textos. Véanse, p. ej., 2 Tim. 3:1-5; 2 Ped. 2; Judas, Apoc. 2:14, 15, 20.
I. Recuérdese que para estos falsos maestros Cristo era simplemente una de las supuestas emanaciones (pleroma). Con toda fuerza y claridad, pues, Pablo escribe de la grandeza y preeminencia de Cristo; que, en lugar de ser una emanación, "en él habita toda la plenitud (pleroma) de la deidad corporalmente" (2:9).
J. Es obvio que tales errores estaban mezclados con algunos aspectos del judaísmo (2:11-17).
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Introducción:
A. El tema central de esta carta es la preeminencia de Cristo, 1:15-20; 2:2, 3, 9, 18, 19.
B. Recuérdese que en Efeso Pablo estaba "discutiendo cada día en la escuela de uno llamado Tiranno. Así continuó por espacio de dos años, de manera que todos los que habitaban en Asia, judíos y griegos, oyeron la palabra del Señor Jesús" (Hech. 19:9, 10); "Pero estaré en Efeso hasta Pentecostés; porque se me ha abierto puerta grande y eficaz, y muchos son los adversarios" (1 Cor. 16:8, 9). Durante este tiempo muchos de los habitantes de esa área oyeron el evangelio. En esta carta a los colosenses Pablo habla también de las iglesias de Laodicea y Hierápolis (4:13, 15, 16). En esta carta habla del ministerio de Epafras (1:7, 8; 4:12, 13), y de Tíquico, un "fiel ministro y consiervo en el Señor" (4:7), y de Arquipo, "Mira que cumplas el ministerio que recibiste en el Señor" (4:17). La iglesia había sido bien instruida (2:6).
C. Cuando Pablo escribió esta carta, los de Colosas y Laodicea, no habían visto su rostro (2:1); por eso, se concluye que él no había predicado personalmente en estos pueblos, pero él se refiere a otros hermanos que sí habían colaborado con ellos. Epafras estuvo con él ("os saluda Epafras, el cual es uno de vosotros", 4:23). Probablemente a través de él Pablo se enteró de algunos errores doctrinales que se habían enseñado en Colosas (2:8-23) y escribe esta carta para refutarlos. Compárese Hech. 20:28-31; parece que "los lobos rapaces" ya habían llegado. Enseñaban "otro evangelio" (Gál. 1:6, 7; 1 Tim. 1:3; 4:1-4; 6:3-5; 2 Tim. 1:13, 14; 2:14-18; 3:1-7, 13-17; Tito 1:9-11; Tito 3:9-11; 2 Ped. 2; Judas).
D. "Mirad que nadie os engañe por medio de filosofías (su filosofía, LBLA) y huecas sutilezas" (2:8). La herejía de Colosas era una mezcolanza del judaísmo y el gnosticismo incipiente que enseñaba que la salvación es por medio del conocimiento, no del evangelio puro, sino de ciertos misterios inventados por los hombres ("su filosofía y vanas sutilezas", 2:8). El término gnósticos significa los que conocen.
E. Algunas creencias del gnosticismo (había muchas diferencias entre los gnósticos):
1. Que había dos Dioses: un Dios inferior llamado Demiurgo, el Dios del Antiguo Testamento que creó el universo, y un Dios superior (el Ser Supremo) que ofreció salvación al mundo. Algunos decían que el Dios del Nuevo Testamento era el Ser Supremo, pero otros decían que aun el Dios del Nuevo Testamento era inferior al Ser Supremo. La literatura judaica producida unos dos siglos antes de Cristo enfatizaba la absoluta majestad y soberanía del Dios Supremo sobre el mundo y la existencia de seres intermediarios entre el Ser Supremo y la humanidad y, por eso, la aceptación de conceptos no bíblicos de la creación. Los gnósticos escribieron sus propios libros acerca de la creación, como también otros "evangelios" y otras epístolas. Los series intermediarios o emanaciones se llamaban la pleroma. Se decía que Cristo era uno de estas emanaciones, que aunque fuera una de las más altas, o la más alta, no era única, sino simplemente una emanación del Ser Supremo. La más baja de las emanaciones se llamaba Demiurgo o Creador. Por lo tanto, enseñaban que el Padre de Jesucristo, el Dios de los cristianos, era muy inferior al Dios Supremo, y que las Escrituras del Dios de los cristianos eran inferiores a la revelación (la gnosis) del Ser Supremo.
2. Los gnósticos creían que había dos fuerzas eternas, el bien y el mal (esta filosofía se llama el dualismo), y que la fuerza del mal creó el universo. Enseñaban que el pecado no existía en el corazón, sino en la materia o el cuerpo. Para ellos la redención era la liberación del espíritu del cuerpo material. La resurrección del cuerpo era enfáticamente negada. La salvación venía por medio del conocimiento (gnosis) impartido por el Redentor. La humillación del redentor consistía en dejar el mundo de luz para bajar a nuestro mundo para recoger los espíritus encarnados o atados en la materia.
3. Creían que este redentor no podía tener un verdadero cuerpo (1 Jn. 4:1-3). Que "el Verbo fue hecho carne" tenía que ser "explicado" para que significara otra cosa. Esto fue hecho de distintas maneras: (1) que Cristo tenía un cuerpo fantasmal (que cuando caminaba, no dejaba huellas), que en realidad no nació, y que no sufrió en la cruz; (2) que Jesús sí era un ser humano ordinario sobre el cual el divino Cristo vino en el bautismo y del cual salió antes de la crucifixión; o (3) se hacía una distinción entre un Cristo celestial y un Cristo terrenal.
4. Los gnósticos tenían varios sacramentos: (1) bautismo en agua; (2) bautismo por el Espíritu; (3) bautismo por fuego; (4) ungimiento con aceite; (5) una cena, etc.
F. La influencia del gnosticismo sobre el cristianismo fue muy grande, porque la iglesia adoptaba sus formas externas: (1) usaba sus formas de pensamiento; (2) usaba su nomenclatura (o vocabulario); (3) reconocían (a su modo) a Cristo como el Salvador del mundo; (4) imitaban los sacramentos de la iglesia (apóstata); (5) profesaban ser una revelación esotérica (secreta) de Cristo y los apóstoles; (6) producían un número de libros apócrifos (evangelios, epístolas, revelaciones). Por lo tanto, aunque el gnosticismo era diametralmente opuesto al cristianismo, con este camuflaje lograba engañar a muchas personas porque pasaba como una refinación del cristianismo. Aun llegó a reclamar ser el único verdadero cristianismo, apartado sólo para los elegidos (los gnósticos, los conocedores).
"El cristianismo fue influenciado por el gnosticismo por lo menos de siete maneras. (1) En medio de la confusión general introducida por los gnósticos, la iglesia estaba obligada a establecer ciertas normas que los que querían ser cristianos tenían que aceptar. Estas normas incluían El Credo Apostólico ... y el Oficio Apostólico, o sea el Episcopado histórico. (2) La defensa de la fe cristiana llevó a la formación de los dogmas cristianos, expresados en la terminología filosófica del día. (3) El énfasis gnóstico sobre los misterios, himnos espirituales, e impresionantes ritos inducía a más primorosos servicios litúrgicos en las iglesias. (4) El dualismo gnóstico y su odio de la materia pavimentaba el camino para el ascetismo cristiano, lo cual en turno llevaría a la vida monástica. (5) Los seres intermediarios de los gnósticos pavimentaban el camino para los Santos en la Iglesia Católica. Obsérvese la posición relativa de Sofía y la Virgen María en los dos sistemas. (6) La división superficial de la humanidad en los dos grupos de los elegidos y los no elegidos pavimentaba el camino para la doctrina de la predestinación. (7) Aunque condenado por la iglesia, el movimiento gnóstico ha continuado viviendo hasta el día de hoy". (Estos datos acerca de las creencias gnósticas se hallan en "History of the Christian Church" por Lars P. Qualben).
G. "El aire estaba lleno de religiones de misterio ... Estos nuevos maestros profesaban un nuevo pensamiento con una concepción del mundo que intentaba explicarlo todo sobre la suposición de que la materia era inherentemente mala, y que el buen Dios sólo podía tocar la malvada materia por medio de una serie de eones ("eón. En el gnosticismo, inteligencia eterna emanada de la divinidad suprema", Larousse) o emanaciones ("emanación. Fig. Expresión, manifestación", Larousse) tan alejadas de ella como para impedir la contaminación divina y sin embargo con suficiente poder como para crear la mala materia ... cuando los gnósticos (los que conocen) abrazaron el cristianismo ... le aplicaron a él la teoría que sostenían acerca del universo. Se dividieron en dos facciones acerca de Cristo. Los gnósticos docetistas (de dokeo, parecer) mantenían que Jesús no poseyó un verdadero cuerpo humano, sino sólo un cuerpo fantasmal. Que era en realidad un eón, no poseyendo una humanidad real. Los gnósticos cerintios (seguidores de Cerinto) admitían la humanidad del hombre Jesús, pero afirmaban que el Cristo era un eón que sobrevino sobre Jesús en su bautismo en forma de paloma y que lo abandonó en la cruz ... Así , Colosenses parece escrita para nuestros propios días, cuando tantos intentan privar a Jesucristo de su deidad" (ATR). Por ejemplo, los testigos del Atalaya dicen que Cristo no era el Dios Todopoderoso, sino "un dios" inferior; ellos son, pues, politeístas (profesan servir a dos dioses). Algunos de mis hermanos en Cristo enseñan que cuando Cristo vino a la tierra se despojó a sí mismo de sus atributos (a veces dicen que no los tenía y a veces dicen que no los usaba, que viene siendo lo mismo). Desde luego, si aquí en la tierra Cristo no hubiera tenido los atributos de Dios, entonces los testigos tendrían razón al proclamar que El no es Dios, sino "un dios". Todos estos se unen con los gnósticos para despreciar la Deidad de Cristo.
H. "Los gnósticos defendían una variedad de posturas acerca de las cuestiones morales, como también sucede en la actualidad entre los hombres. Había los ascetas con unas normas rigurosas, y el elemento licencioso que rompía todas las barreras para la carne, mientras que pretendían que el espíritu mantenía una estrecha relación con Dios" (ATR).
1. Los ascetas buscaban la comunión con Dios por medio de la soledad, las visiones y experiencias extáticas. La palabra monje viene de la palabra griega monachos, soledad. Los monjes viven en monasterios, hacen votos del celibato, del silencio, del rechazo de familia, y de las posesiones personales. Pablo dice que "Tales cosas tienen a la verdad cierta reputación de sabiduría en culto voluntario, en humildad y en duro trato del cuerpo; pero no tienen valor alguno contra los apetitos de la carne" (2:20-23); más bien promueven toda forma de carnalidad. De esta herejía Pablo habla también en 1 Tim. 4:1-4.
2. Otros gnósticos enseñaban que el espíritu no era afectado por los hechos del cuerpo y, por eso, promovían el libertinaje. Creían que su comunión con el Ser Supremo los elevaba muy arriba de los asuntos terrenales y que, por eso, su conducta personal no importaba y la consecuencia era que practicaban la borrachera, la fornicación y toda forma de vida disoluta. Esta herejía se condena en muchos textos. Véanse, p. ej., 2 Tim. 3:1-5; 2 Ped. 2; Judas, Apoc. 2:14, 15, 20.
I. Recuérdese que para estos falsos maestros Cristo era simplemente una de las supuestas emanaciones (pleroma). Con toda fuerza y claridad, pues, Pablo escribe de la grandeza y preeminencia de Cristo; que, en lugar de ser una emanación, "en él habita toda la plenitud (pleroma) de la deidad corporalmente" (2:9).
J. Es obvio que tales errores estaban mezclados con algunos aspectos del judaísmo (2:11-17).
* * * * * * * * *
Colosenses CAPITULO 1
Colosenses
Colosenses 1
1PABLO, apóstol de Jesucristo por la voluntad de Dios, y el hermano Timoteo, 2A los santos y hermanos fieles en Cristo que están en Colosas: Gracia y paz á vosotros de Dios Padre nuestro, y del Señor Jesucristo.
3Damos gracias al Dios y Padre del Señor nuestro Jesucristo, siempre orando por vosotros: 4Habiendo oído vuestra fe en Cristo Jesús, y el amor que tenéis á todos los santos, 5A causa de la esperanza que os está guardada en los cielos, de la cual habéis oído ya por la palabra verdadera del evangelio: 6El cual ha llegado hasta vosotros, como por todo el mundo; y fructifica y crece, como también en vosotros, desde el día que oísteis y conocisteis la gracia de Dios en verdad, 7Como habéis aprendido de Epafras, nuestro consiervo amado, el cual es un fiel ministro de Cristo á favor vuestro; 8El cual también nos ha declarado vuestro amor en el Espíritu.
9Por lo cual también nosotros, desde el día que lo oímos, no cesamos de orar por vosotros, y de pedir que seáis llenos del conocimiento de su voluntad, en toda sabiduría y espiritual inteligencia; 10Para que andéis como es digno del Señor, agradándole en todo, fructificando en toda buena obra, y creciendo en el conocimiento de Dios: 11Corroborados de toda fortaleza, conforme á la potencia de su gloria, para toda tolerancia y largura de ánimo con gozo;
12Dando gracias al Padre que nos hizo aptos para participar de la suerte de los santos en luz: 13Que nos ha librado de la potestad de las tinieblas, y trasladado al reino de su amado Hijo; 14En el cual tenemos redención por su sangre, la remisión de pecados: 15El cual es la imagen del Dios invisible, el primogénito de toda criatura. 16Porque por él fueron criadas todas las cosas que están en los cielos, y que están en la tierra, visibles é invisibles; sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades; todo fué criado por él y para él. 17Y él es antes de todas las cosas, y por él todas las cosas subsisten: 18Y él es la cabeza del cuerpo que es la iglesia; él que es el principio, el primogénito de los muertos, para que en todo tenga el primado. 19Por cuanto agradó al Padre que en él habitase toda plenitud, 20Y por él reconciliar todas las cosas á sí, pacificando por la sangre de su cruz, así lo que está en la tierra como lo que está en los cielos. 21A vosotros también, que erais en otro tiempo extraños y enemigos de ánimo en malas obras, ahora empero os ha reconciliado 22En el cuerpo de su carne por medio de muerte, para haceros santos, y sin mancha, é irreprensibles delante de él: 23Si empero permanecéis fundados y firmes en la fe, y sin moveros de la esperanza del evangelio que habéis oído; el cual es predicado á toda criatura que está debajo del cielo; del cual yo Pablo soy hecho ministro. 24Que ahora me gozo en lo que padezco por vosotros, y cumplo en mi carne lo que falta de las aflicciones de Cristo por su cuerpo, que es la iglesia; 25De la cual soy hecho ministro, según la dispensación de Dios que me fué dada en orden á vosotros, para que cumpla la palabra de Dios; 26A saber, el misterio que había estado oculto desde los siglos y edades, mas ahora ha sido manifestado á sus santos: 27A los cuales quiso Dios hacer notorias las riquezas de la gloria de este misterio entre los Gentiles; que es Cristo en vosotros la esperanza de gloria: 28El cual nosotros anunciamos, amonestando á todo hombre, y enseñando en toda sabiduría, para que presentemos á todo hombre perfecto en Cristo Jesús: 29En lo cual aun trabajo, combatiendo según la operación de él, la cual obra en mí poderosamente.
Colosenses 1
1PABLO, apóstol de Jesucristo por la voluntad de Dios, y el hermano Timoteo, 2A los santos y hermanos fieles en Cristo que están en Colosas: Gracia y paz á vosotros de Dios Padre nuestro, y del Señor Jesucristo.
3Damos gracias al Dios y Padre del Señor nuestro Jesucristo, siempre orando por vosotros: 4Habiendo oído vuestra fe en Cristo Jesús, y el amor que tenéis á todos los santos, 5A causa de la esperanza que os está guardada en los cielos, de la cual habéis oído ya por la palabra verdadera del evangelio: 6El cual ha llegado hasta vosotros, como por todo el mundo; y fructifica y crece, como también en vosotros, desde el día que oísteis y conocisteis la gracia de Dios en verdad, 7Como habéis aprendido de Epafras, nuestro consiervo amado, el cual es un fiel ministro de Cristo á favor vuestro; 8El cual también nos ha declarado vuestro amor en el Espíritu.
9Por lo cual también nosotros, desde el día que lo oímos, no cesamos de orar por vosotros, y de pedir que seáis llenos del conocimiento de su voluntad, en toda sabiduría y espiritual inteligencia; 10Para que andéis como es digno del Señor, agradándole en todo, fructificando en toda buena obra, y creciendo en el conocimiento de Dios: 11Corroborados de toda fortaleza, conforme á la potencia de su gloria, para toda tolerancia y largura de ánimo con gozo;
12Dando gracias al Padre que nos hizo aptos para participar de la suerte de los santos en luz: 13Que nos ha librado de la potestad de las tinieblas, y trasladado al reino de su amado Hijo; 14En el cual tenemos redención por su sangre, la remisión de pecados: 15El cual es la imagen del Dios invisible, el primogénito de toda criatura. 16Porque por él fueron criadas todas las cosas que están en los cielos, y que están en la tierra, visibles é invisibles; sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades; todo fué criado por él y para él. 17Y él es antes de todas las cosas, y por él todas las cosas subsisten: 18Y él es la cabeza del cuerpo que es la iglesia; él que es el principio, el primogénito de los muertos, para que en todo tenga el primado. 19Por cuanto agradó al Padre que en él habitase toda plenitud, 20Y por él reconciliar todas las cosas á sí, pacificando por la sangre de su cruz, así lo que está en la tierra como lo que está en los cielos. 21A vosotros también, que erais en otro tiempo extraños y enemigos de ánimo en malas obras, ahora empero os ha reconciliado 22En el cuerpo de su carne por medio de muerte, para haceros santos, y sin mancha, é irreprensibles delante de él: 23Si empero permanecéis fundados y firmes en la fe, y sin moveros de la esperanza del evangelio que habéis oído; el cual es predicado á toda criatura que está debajo del cielo; del cual yo Pablo soy hecho ministro. 24Que ahora me gozo en lo que padezco por vosotros, y cumplo en mi carne lo que falta de las aflicciones de Cristo por su cuerpo, que es la iglesia; 25De la cual soy hecho ministro, según la dispensación de Dios que me fué dada en orden á vosotros, para que cumpla la palabra de Dios; 26A saber, el misterio que había estado oculto desde los siglos y edades, mas ahora ha sido manifestado á sus santos: 27A los cuales quiso Dios hacer notorias las riquezas de la gloria de este misterio entre los Gentiles; que es Cristo en vosotros la esperanza de gloria: 28El cual nosotros anunciamos, amonestando á todo hombre, y enseñando en toda sabiduría, para que presentemos á todo hombre perfecto en Cristo Jesús: 29En lo cual aun trabajo, combatiendo según la operación de él, la cual obra en mí poderosamente.
jueves, diciembre 30
COMENTARIO DE FILIPENSES CAPITULO 4
Filipenses 4
Resumen: En la primera sección de este capítulo Pablo les exhorta a los filipenses a estar firmes, ver. 1; les ruega a dos hermanas a reconciliarse, ver. 2; y a un compañero suyo a ayudarlas, ver. 3. En los vers. 4-9 les manda otra vez a que se regocijen (esta es la nota dominante de la epístola), ver. 4; que su gentileza sea conocida de todos, ver. 5; que vivan sin afán en cuanto a los asuntos mundanos, ver. 6; y que piensen en lo que es digno de alabanza, siguiendo el ejemplo apostólico, vers. 8,9. En los vers. 10-19 habla de la ofrenda de dinero que la iglesia le envió por manos de Epafrodito. En los vers. 20-23 se despide con las salutaciones finales.
4:1 -- "Así que", porque sois ciudadanos celestiales, aguardando la venida del Señor, según lo dicho en el capítulo anterior.
-- "gozo y corona mía", gozo porque eran fieles (3 Juan 4) y corona de honor aun ahora y mucho más en el día final (1 Tes. 2:19); como "la mujer virtuosa es corona de su marido", Prov. 12:4; "corona de honra es la vejez", 16:31; "corona de los viejos son los nietos y la honra de los hijos, sus padres", 17:6; de esta manera Pablo habla de los hermanos fieles de Filipos como "gozo y corona mía". La salvación de ellos se identifica con el premio de Pablo, "la corona incorruptible" (véanse 1 Cor. 9:25; 2 Tim. 4:8; Sant. 1:12; 1 Ped. 5:4).
-- "estad firmes", Efes. 6:13,14.
4:2 -- "Ruego ... que sean de un mismo sentir"; en una iglesia tan fiel y pura como ésta, cualquier desarmonía parecería cosa seria. Ignoramos los detalles de este caso, pero por grande o pequeña que fuese la dificultad entre estas dos hermanas, se les exhorta a que la allanen y que se reconcilien, porque sus diferencias perturbaban a la iglesia.
-- "compañero fiel". Algunos (por ejemplo, Vine y Hendriksen) creen que la palabra griega, sunzugos, es nombre propio (Sinzigo o Syzygus), pero si es nombre propio aquí, no hay otro ejemplo de tal uso. Los filipenses sabían a quién se refería. Pablo lo designó para ser pacificador.
-- "ayudes a éstas que combatieron juntamente conmigo en el evangelio". Evodia y Síntique, como Lidia (Hech. 16:15), manifestaron una disposición para colaborar en el evangelio ("combatieron ... conmigo"). Dice Pablo en 1 Tim. 2:12 "no permito a la mujer enseñar, ni ejercer dominio sobre el hombre" pero la mujer tiene mucho trabajo que hacer, aun el de enseñar (Tito 2:3-5). Siempre hay temas apropiados para mujeres que las hermanas de edad y experiencia deberían enseñar a las hermanas más jóvenes, incluso hay asuntos delicados que deben ser tratados con toda franqueza para que las entiendan bien. La mujer debe estar sujeta, pero también debe participar en la enseñanza, como también en servir en varias formas. "Priscila y Aquila le tomaron aparte (a Apolos) y le expusieron más exactamente el camino de Dios" (Hech. 18:26).
Rom. 16:1 habla de Febe, una "diaconisa" (palabra griega sin traducir; traducida es "sierva" o "servidora") "de la iglesia en Cencrea". Véase también Hech. 9:36-41, otra mujer muy servicial. Entre los requisitos para que alguna viuda "sea puesta en la lista" (1 Tim. 5:9-12) hay éstos: "si ha socorrido a los afligidos; si ha practicado toda buena obra". Es probable que estas viudas no solamente reciban ayuda de la iglesia (5:16), sino también que sean en alguna manera "servidoras" de la iglesia; fíjese en la expresión "por haber quebrantado su primera fe" o promesa, ver. 12; esto indica que había algún compromiso hecho por estas viudas. Además, los requisitos mismos parecen indicar la prueba de que pueden servir.
Todo predicador del evangelio reconoce (y sabe apreciar) la importancia de la colaboración de fieles hermanas. Es otra ilustración de lo que Pablo dice en 1 Cor. 12:21, que ningún miembro puede decir a los demás, "No tengo necesidad de vosotros".
-- "con Clemente también y los demás colaboradores míos". Es la única referencia a este Clemente. No se puede probar que era el famoso Clemente de Roma.
-- "cuyos nombres están en el libro de la vida". Véanse también Apoc. 3:5; 13:8; 17:8; 20:12; y la misma idea se expresa en Luc. 10:17 y Heb. 12:23.
4:4 -- "Regocijaos en el Señor", véase 3:1, notas. Un preso que pronto será llevado delante del tribunal de César para recibir la sentencia de muerte habla de regocijo. A Pablo lo habían perseguido, golpeado, apedreado, y encarcelado varias veces, pero a media noche, aprisionado con el cepo, podía cantar himnos y orar a Dios (Hech. 16:24,25), y esto ocurrió en Filipos. Como la palabra de Dios que nunca puede estar "presa" (2 Tim. 2:9), tampoco el espíritu de Pablo podía estar preso. ¡Cuán grande es el poder consolador del evangelio! Nunca se le ve a Pablo amargo o agrio de espíritu. ¡Regocijaos!
-- "siempre". Bajo todas las circunstancias de la vida: si sufrimos persecución; si los seres amados sufren persecución; cuando sufrimos aflicción física; cuando nos amenaza la muerte, o cuando mueren nuestros seres amados (familiares o hermanos en Cristo); cuando los días están llenos de tristeza y oscuridad. ¿Cómo es posible regocijarnos bajo tales circunstancias? Es posible porque las circunstancias adversas no deben afectar nuestro gozo en Cristo. Muchas personas no saben nada de gozo a menos que haya prosperidad, buena salud, y muchos placeres, pero los cristianos saben transformar las circunstancias malas en bendiciones (1:12-14; Rom. 5:3-5; Sant. 1:2-4).
Esto no significa que el cristiano sea como un robot que no siente el dolor ni que la muerte y la aflicción no le causan tristeza, sino que se regocija en el Señor en todo esto porque sabe que Dios todavía está sentado sobre su trono, que El es el Gobernador del mundo entero, y que El puede emplear todas las adversidades de la vida para el beneficio espiritual de sus hijos (Gén. 50:20; 2 Cor. 12:8-12).
4:5 -- "Vuestra gentileza", epiekes, "mansedumbre" (VM), "bondad" (BAS). En 2 Cor. 10:1 se traduce "ternura" y en Hech. 24:4, "equidad" ("clemencia", VM); en Tito 3:2, "mansedumbre"; y en Sant. 3:17, "amable". Estas varias traducciones de la misma palabra nos ayudan a ampliar nuestra comprensión de ella. Otros sinónimos son afable y amable.
-- "El Señor está cerca", santo y seña de los cristianos primitivos en el tiempo de aflicción, significando que su liberación estaba cerca. Véanse 1 Cor. 16:22, "El Señor viene"; Sal. 145:18; 1 Ped. 3:12.
4:6 -- "por nada estéis afanosos", Mat. 6:24-34. Dios nos ha dado la vida; ¿no nos dará lo necesario para sostenerla? Nos ha dado el espíritu y el cuerpo; ¿no podemos creer que también nos dará alimento y ropa? Estúdiese Mat. 4:4 a la luz de Deut. 8:3,4; lo que nos sostiene no es el alimento que se compra en el supermercado, sino la voluntad Dios. No era necesario que Jesús convirtiera piedras en pan para comer, porque Dios le podía sostener con aire si hubiera sido su voluntad. Léase frecuentemente el Salmo 104 que nos recuerda que Dios cuida de su creación. Los del mundo viven preocupados porque no conocen a Dios, pero los que confían en Dios suben a un nivel más alto de vida.
El afán de este siglo ahoga la palabra y la hace infructuosa, Luc. 8:14. El afán del cristiano indica falta de fe y confianza en Dios.
En lugar de vivir preocupados por los asuntos personales, recordemos el ejemplo de Timoteo (2:20) "que tan sinceramente se interese por vosotros". No debemos estar tan preocupados por nosotros mismos, sino más bien por otros hermanos: "que los miembros todos se preocupen los unos por los otros" (1 Cor. 12:25).
-- "sean conocidas vuestras peticiones", no para informar a Dios ("porque vuestro Padre sabe de qué cosas tenéis necesidad, antes que vosotros le pidáis", Mat. 6:8), sino como un ejercicio necesario de nuestra fe. "Aún seré solicitado por la casa de Israel, para hacerles esto", Ezeq. 36:37. En el tiempo de problemas y angustia nos conviene imitar al rey Ezequías cuando fue amenazado por el rey de Siria: "Y tomó Ezequías las cartas de mano de los embajadores; y después que las hubo leído, subió a la casa de Jehová, y las extendió Ezequías delante de Jehová", 2 Reyes 19:14.
4:7 -- "Y la paz de Dios". El ver. 9 dice "y el Dios de paz estará con vosotros". Dice 2 Tes. 3:16, "Y el mismo Señor de paz os dé siempre paz en toda manera". Lamentablemente muchos usan drogas y beben alcohol para encontrar algo de paz y tranquilidad. Muchos otros toman pastillas de varias clases para tranquilizar los nervios, pero ¿qué hacen estos tranquilizantes? ¿Resuelven los problemas? ¿Corrigen el mal que les atormenta? No, sino que solamente calman los nervios y reducen la reacción de la persona a tales provocaciones. Esto es precisamente lo que hace el evangelio. Nos da entendimiento y paciencia y rehusamos reaccionar con enojo, disgusto y resentimiento cada vez que alguien o algo nos provoque. Practicamos el dominio propio y las otras virtudes enseñadas en la Biblia.
Muchas de las camas de los hospitales y clínicas son ocupadas por personas con enfermedades psicosomáticas. Imagínese cómo el evangelio ayudaría a los tales. ¿Cuántas personas sufren de migrañas, úlceras, alta presión de sangre, y otros problemas de salud debido a su estado nervioso? ¿Cuántas personas mueren de ataques cardiacos o derrames cerebrales causados por los corajes descontrolados?
Algunos aun cometen suicidio para "escapar" de los problemas de la vida.
Isa. 26:3 dice, "Tú guardarás en completa paz a aquel cuyo pensamiento en ti persevera; porque en ti ha confiado". Oramos a Dios por la paz mundial y buscamos la paz con familiares y vecinos, pero sobre todo debemos buscar "la paz de Dios". Véase Rom. 5:1.
-- "guardará", término militar, véase 2 Cor. 11:32, "el gobernador guardaba la ciudad"; "y metafóricamente, de la seguridad del cristiano, Fil 4:7; 1 P 1:5" (Vine). Dice Isaías (26:4), "Confiad en Jehová perpetuamente porque en Jehová el Señor está la fortaleza de los siglos". La paz de Dios guarda el corazón (intelecto, voluntad, emociones) del cristiano. Compárese 2 Reyes 6:14-17, Dios "guardó" a Eliseo. Hace lo mismo por nosotros, pero no lo hace con ejércitos sino con su perfecta paz.
4:8 -- "todo lo que es verdadero ... honesto ... justo ... puro ... amable ... de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad". Este versículo es uno de los más hermosos y prácticos de la Biblia. Si el mundo, o aun los cristianos, practicaran este consejo, se transformaría la sociedad humana. Aquí se presenta la santidad desde seis puntos de vista. Son seis cualidades sin las cuales la vida estaría desprovista de propósito o diseño, semejante a un barco abandonado en alta mar.
Qué lástima que los medios más populares y poderosos de comunicación (tales como la radio, la televisión, el cine, el teatro, los libros y revistas) no tomen nota de estas cualidades (excepto para menospreciarlas).
Muchos enfatizan la fuerza del pensamiento positivo. Hay muchísimos libros escritos para motivar por medio de una actitud mental positiva que se basan en Prov. 4:23 y Fil. 4:8, pero lamentablemente muchos de los escritores solamente usan textos bíblicos para dar apoyo a la filosofía humana. Lo que la Biblia enseña es que si el corazón se purifica, entonces la vida será pura. Para lograr este propósito es necesario amar la ley de Dios (Sal. 1:2), meditar continuamente en ella (Sal. 119:15,23,48,78,148) y guardarla en el corazón para no pecar contra Dios (Sal. 119:11).
-- "todo lo que es verdadero", lo que está de acuerdo con la verdad divina e incambiable; lo que es conforme a los hechos y la realidad, y no conforme a las cosas opuestas a la verdad: la mentira, el rumor, el chisme, la tradición o la fábula.
-- "todo lo honesto", "cosas ... honrosas" (VM), "lo digno" (BAS). semna, lo que es decente, honrado, venerable. El adjetivo describe a los "serios", "dignos" (BAS), y es lo opuesto de la "doblez" ("doble hablar", BAS, margen), la avaricia, el chisme y la infidelidad, 1 Tim. 3:8,11 y Tito 2:2.
-- "todo lo justo", lo recto conforme a la voluntad de Dios.
-- "todo lo puro", la castidad de pensamiento o de hecho, lo no adulterado.
-- "todo lo amable", lo que es atractivo, hermoso, agradable, en sí mismo o en su utilidad para beneficiar a otros. El cristiano que posee un espíritu agrio o amargado no tendrá influencia positiva.
-- "todo lo que es de buen nombre", cosas que el público acepta como dignas y provechosas, por ejemplo, el respeto por la ley, respeto por los ancianos, buenas obras, la cortesía, etcétera.
-- "si hay virtud alguna", que tenga fuerza o valor intrínseco y así merezca la aceptación y alabanza.
-- "pensad", estimándolo altamente, estando dispuesto a recomendarlo y a promoverlo.
El mundo no juzga a la iglesia solamente por la doctrina que enseña, sino también por la conducta de los miembros. La reputación de la iglesia sería mejorada de manera inconmensurable si todos lleváramos estas seis cualidades grabadas en el corazón.
Para obedecer este mandamiento es indispensable que el corazón sea alimentado por la palabra de Dios, himnos espirituales, sermones y clases bíblicos y conversaciones espirituales. Los miembros de la iglesia que continuamente alimentan la mente y las emociones con la "enseñanza" de la televisión de que es conducta aceptable la homosexualidad, el aborto, el uso de drogas, el feminismo, la desnudez y toda forma de conducta sensual, etcétera no obedecen Fil. 4:8. Otro "maestro" diabólico es la música que glorifica la conducta mundana y perversa (tomar, fornicar, divorciarse, usar drogas, etcétera). La literatura predilecta de muchos jóvenes (y adultos) es la revista pornográfica.
Las personas que llenan su mente con tales cosas carnales serán carnales y no espirituales aunque sean miembros de la iglesia. El propósito del evangelio es el de llevar "cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo" (2 Cor. 10:5).
4:9 -- "Lo que aprendisteis y recibisteis y oísteis y visteis en mí, esto haced;" los apóstoles no solamente enseñaban estas cualidades, sino que también eran ejemplos de ellas.
El ejemplo apostólico es la regla para los cristianos (Hech. 2:42; 1 Cor. 14:37; 2 Ped. 3:2, en conformidad con lo que el Señor mismo dijo, Mat. 10:40). "Por esto mismo os he enviado a Timoteo, que es mi hijo amado y fiel en el Señor, el cual os recordará mi proceder en Cristo, de la manera que enseño en todas partes y en todas las iglesias" (1 Cor. 4:17).
Ancianos deben ser escogidos en cada congregación de acuerdo al ejemplo apostólico (Hech. 14:23). Cada iglesia debe reunirse el primer día de la semana para partir el pan, de acuerdo al ejemplo apostólico (Hech. 20:7). La cooperación bíblica entre las iglesias debe ser conforme al ejemplo apostólico, sin ninguna forma de centralización de fondos en una llamada "iglesia patrocinadora".
4:10 -- "revivido vuestro cuidado", floreció otra vez, como lo hacen las plantas al cubrirse de flores en la primavera.
-- "os faltaba la oportunidad", no habiendo ningún mensajero para llevar la ayuda de ellos a él.
4:11 -- "No lo digo ... escasez", porque Pablo dejaba tales asuntos en manos de Dios; él creía firmemente en la providencia de Dios, como todo cristiano lo debe hacer. Pero ahora la comunión fraternal de los filipenses vuelve a demostrar el gran aprecio que tenían por él.
-- "contentarme". Debemos estar contentos con "el sustento y abrigo" (1 Tim. 6:8); con el salario (Lucas 3:14); con lo que tenemos (Heb. 13:5). Dios nos da "lo suficiente" y aun nos hace "abundar" (2 Cor. 9:8). "Gran ganancia es la piedad acompañada de contentamiento" (1 Tim. 6:6). "El de corazón contento tiene un banquete continuo" (Prov. 15:15). El contentamiento es riqueza, mucha ganancia, un banquete continuo. Por el otro lado, ¿qué se gana al quejarse y murmurar en lugar de vivir agradecido por los favores que se han recibido?
4:12 -- "en todo y por todo estoy enseñado", "he aprendido el secreto" (BAS). Pablo había aprendido perfectamente bien este secreto en la escuela de adversidades (2 Cor. 11:24-28). "Estoy enseñado ... para tener hambre" y demostrar la paciencia y así vivir contento en lugar de miserable. Muy pocas personas -- aun en la iglesia -- han aprendido este secreto con respecto a la prosperidad y la pobreza.
4:13 -- "me fortalece", le dio todo el poder necesario Cristo. No tenía Pablo esta fuerza como resultado de cierta capacidad innata, ni tampoco por la excelencia de la resolución mental, sino que derivaba de su relación íntima con Cristo.
4:15 -- "ninguna iglesia participó conmigo en razón de dar y recibir, sino vosotros solos", expresión de contabilidad; Pablo no tuvo cuentas con otra iglesia. Se ha elaborado en años recientes una teoría bien equivocada de que la iglesia en Filipos recibió fondos de otras iglesias para reenviarlos a Pablo, y que así se constituyó a sí misma en "iglesia patrocinadora".
El texto no dice ni sugiere pensamiento alguno semejante a éste, sino que por la conveniencia humana se ha originado en tiempos modernos la llamada "iglesia patrocinadora", y después de crear esta innovación, los inventores (los hermanos liberales) querían hallar algún texto bíblico que diera aparente apoyo a su idea. Afirman, pues, que muchas iglesias ayudaron a Pablo, pero que solamente una de éstas llevaba las cuentas.
La lectura superficial del texto revela lo absurdo de esta teoría. El siguiente versículo dice, "pues aun a Tesalónica me enviasteis una y otra vez para mis necesidades". Lo que Pablo dice es precisamente esto: que en el período de tiempo mencionado otras iglesias no le ayudaron. Punto. Los filipenses -- y solamente los filipenses -- le ayudaron en ese entonces (en el tiempo aludido). No hubiera dicho esto si otras iglesias también hubieran contribuido con sus necesidades.
En otra ocasión, y bajo otras circunstancias, él recibió salario de varias iglesias (2 Cor. 11:8), pero "cuando partí de Macedonia, ninguna iglesia participó conmigo en razón de dar y recibir, sino vosotros solos".
Por lo tanto, todo esfuerzo hecho para justificar la "iglesia patrocinadora", basándose en Fil. 4:15,16 o en cualquier otro texto del Nuevo Testamento, es sumamente fútil y vano.
Este texto nos da el ejemplo claro (ver. 9) de la cooperación entre una iglesia y un predicador con respecto a la ayuda económica (1 Cor. 9:14). El dinero de la iglesia fue enviado directamente al evangelista en el campo. Cualquier sociedad misionera, iglesia patrocinadora, u otra agencia intermediaria que se establezca para encargarse de la evangelización del mundo es desconocida por El Nuevo Testamento. Es tan importante que se siga el ejemplo apostólico en la evangelización como lo es con respecto a partir el pan el primer día de la semana (Hech. 20:7) y a escoger ancianos en cada congregación (Hech. 14:23).
Este estudio es muy importante, porque se trata del gobierno de la iglesia (su autonomía). La innovación de la cual hablamos (la iglesia patrocinadora) ha cambiado la naturaleza y función del obispado (el ancianato) de las iglesias afectadas, tanto en las que cooperan con este sistema como en las mismas dirigentes de él. El estudiante serio de la historia eclesiástica se dará cuenta de que en este mismo punto se desviaron muchas congregaciones primitivas y de esa digresión resultó la formación de la Iglesia Católica Romana. Debemos contentarnos con el plan de Dios.
"Ninguna Iglesia Participó Conmigo En Razón De Dar Y Recibir Sino Vosotros"
Verdad:
1. Pablo recibió ayuda de los filipenses cuando estuvo en Tesalónica "una y otra vez". Tesalónica era una ciudad de Macedonia. Toda la ayuda que Pablo recibió de los filipenses le llegó en Macedonia (Tesalónica).
2. La frase, "cuando partí de Macedonia" significa "cuando salía", es decir, estaba saliendo pero no había dejado el país. La palabra "pues" conecta lo que Pablo dice en el versículo 16 con lo que dijo en el versículo 15. "Pues" introduce la explicación o la ampliación de la frase, "cuando partí de Macedonia ...", porque (o para probar lo que acabo de decir) "aun en Tesalónica me enviasteis una y otra vez".
3. "En razón de dar y recibir" significa que los filipenses dieron y que Pablo recibió. En el tiempo indicado ("cuando partí de Macedonia") la iglesia de Filipos era la única iglesia que le ayudó.
Error Y Su Refutación:
1. Los hermanos liberales dicen que la iglesia de Filipos era una iglesia patrocinadora que recibía fondos de otras iglesias para Pablo.
2. Se basan en la frase, "ninguna iglesia participó conmigo en razón de dar y recibir, sino vosotros solos", y afirman que varias iglesias enviaban ayuda, pero que solamente Filipos llevó las cuentas. Interpretan este texto como si Pablo hubiera dicho, "ninguna iglesia me patrocinó sino vosotros".
A. Al oír o leer los comentarios de los hermanos liberales nos preguntamos, "Si Pablo quería decir 'patrocinar', ¿cuál fue el propósito de esta frase? ¿Dijo esto para quejarse? ¿Cuál es el sentido de lo que dice?" ¿Acaso Pablo quería más iglesias patrocinadoras?
B. Pero no hay nada en este texto, ni en otros, que indique tal cosa. Pablo dice simplemente que ninguna iglesia aparte de Filipos participó en ayudarle (ninguna dio y, por lo tanto, él no recibió de ninguna).
C. Pablo dijo, "ninguna iglesia participó conmigo"; no dice "ninguna iglesia me patrocinó".
3. Este texto no puede ser conectado con 2 Cor. 11:8,9, como tratan de probar los hermanos liberales.
A. Ellos dicen que Filipenses 4:15 se refiere a la ayuda que Pablo recibió "de los hermanos que vinieron de Macedonia" (2 Cor. 11:9). Dicen que Pablo "partió" de Macedonia y que llegó a Corinto, y que esta ayuda mencionada en Fil. 4:15 le llegó cuando predicaba en Corinto.
B. Según esto, Filipos era la iglesia patrocinadora para "otras iglesias" mencionadas en 2 Cor. 11:8.
4. Pero esta teoría no se puede probar con la Escritura porque, en primer lugar, Pablo explica claramente en Fil. 4:16 lo que dice en el ver. 15. La palabra "pues" introduce la explicación; es decir, los filipenses enviaron "una y otra vez" a Pablo cuando él estuvo en Tesalónica. Por lo tanto, no había salido del país de Macedonia cuando recibió la ayuda de los filipenses (porque Tesalónica está en Macedonia).
5. Obsérvese la gramática griega:
A. "Cuando" viene de la palabra hote. No dice "después de", sino "cuando". Pablo no está hablando de lo que él hizo después de dejar el país, sino de lo que sucedió cuando estaba saliendo de él.
B. Los hermanos liberales basan un argumento sobre el tiempo (aoristo) del verbo "partí", diciendo que el tiempo aoristo define un acto en el tiempo pasado, un acto ya completado. Por lo tanto, según ellos, Pablo ya se había apartado de Macedonia cuando le llegaron los fondos de Filipos. Estos hermanos contradicen a Pablo mismo. Ellos simplemente no aceptan lo que él dice. Obsérvese bien que en el ver. 16 Pablo dice "pues aun a Tesalónica me enviasteis una y otra vez". A Tesalónica me enviasteis. ¿Cómo podría ser más clara la afirmación?
1). Desde luego los eruditos en la gramática griega no apoyan a los hermanos liberales en su perversión de este texto; por ejemplo, la gramática de Dana y Mantey dice en las páginas 107,108 de su gramática que el significado fundamental del tiempo aoristo es para denotar alguna acción como ocurriendo en el pasado, sin referencia a su progreso; dicen que el aoristo no significa nada respecto de haberse completado, sino simplemente presenta la acción o el evento, sin referencia a su duración.
2). El Sr. A. T. Robertson, otro de los reconocidos gramáticos, dice: "'A la vez una y dos veces' lo hicieron, 'aun en Tesalónica', y, así antes que Pablo fuera a Corinto" (A. T. Robertson, "Imagenes Verbales en el Nuevo Testamento", Tomo 4, página 612).
3). La definición de la palabra "aoristo" dada por Larousse es interesante: "Aoristo, del griego aoristos, indeterminado; pretérito indefinido de la conjugación griega".
4). Los gramáticos y los lexicógrafos dan mucha importancia al contexto, como es muy lógico hacer. El aoristo se emplea en Efesios 2:4, "por su gran amor con que nos amó". ¿Qué diremos de la duración del "amar" de Dios? No es acción completada en el pasado. Tampoco lo era el "partir" de Pablo de Macedonia, como claramente demuestra Fil. 4:16, porque Pablo todavía estuvo en Tesalónica cuando recibió la ayuda de Filipos.
C. Otro argumento de los hermanos liberales se basa en la preposición apo. Dicen que aquí hay otra prueba de que Pablo recibió los fondos después de salir de Macedonia, porque la preposición apo significa "fuera"; es decir, su punto de salida es desde afuera, mientras que el punto de salida de la preposición ek (también traducida "de") es desde adentro.
1). Dicen que aquí hay una prueba definitiva de que Pablo ya había salido de Macedonia cuando recibió los fondos de Filipos, y que ya estuvo en Corinto. La triste verdad es que su afirmación implica que Pablo se equivocó en lo que dice.
2). Se les olvida un detalle muy significante: Pablo no emplea solamente la preposición apo, sino también la preposición ek, porque esta última está en el verbo empleado. La palabra "partir" traduce la palabra exerchomai; la "ek" o "ex" está en el prefijo del verbo ("ek" se convierte en "ex" cuando es prefijo).
3) Por lo tanto, el "argumento" basado en la preposición apo no tiene fuerza alguna.
D. Pero el argumento principal de los hermanos liberales se basa en conectar (erróneamente) Filipenses 4:15 con 2 Cor. 11:9 y Hechos 18:5.
1) Dicen que Pablo fue a Corinto desde Macedonia, pasando por Atenas. (Esto es correcto).
2) Dicen que Pablo había dejado la orden de que Silas y Timoteo viniesen a él lo más pronto posible. (Esto es correcto también, Hech. 17:15). Pero, según ellos, cuando Pablo llegó a Corinto, apenas salió del barco (solo, cansado, triste y sin fondos) cuando llegaron Silas y Timoteo con fondos de Filipos (el dinero de muchas iglesias pero administrados por Filipos como iglesia patrocinadora), Hechos 18:5.
3) Es decir, afirman que Hech. 18:5 corresponde a 2 Cor. 11:8,9. Suponen que Silas y Timoteo eran "los hermanos de Macedonia" que no se nombran en este texto. Suponen muchas cosas, al igual que los sectarios que suponen que había infantes en las "casa" de Cornelio.
4). Luego, como paso final para dar evidencia que Filipos era una iglesia patrocinadora dan una explicación arbitraria a Fil. 4:15. Pablo dice: "ninguna iglesia participó conmigo en razón de dar y recibir, sino vosotros solos". Dicen que esto significa que Filipos llevó las cuentas para las demás iglesias, y que Pablo tenía contacto solamente con Filipos en la cuestión de dar y recibir. Nadie jamás hubiera pensado tal cosa si no se sintiera obligado a encontrar apoyo bíblico para alguna teoría humana.
E. Conviene un repaso de los Hechos: ¿Cuál es la cronología exacta de estos eventos?
Hech. 16:9,10, la visión, "pasa a Macedonia y ayúdanos"; y partieron para Macedonia.
Hech. 16:12-40, en Filipos (en Macedonia).
Hech. 17:10-13, en Berea (también en Macedonia); 17:14 Silas y Timoteo se quedaron allí.
Hech. 17:15, Pablo llevado a Atenas, y él dio orden para Silas y Timoteo, de que viniesen a él lo más pronto posible.
1 Tesal. 3:1-6, no sabemos de Silas, pero Timoteo sí llegó a Atenas, pero "acordamos quedarnos solos en Atenas, y enviamos a Timoteo ... para confirmaros" (lo envió, pues, a Tesalónica).
Hech. 18:5, Silas y Timoteo vinieron de Macedonia a Pablo en Corinto. ¿Qué trajeron? ¿Dinero de Filipos? No hay la más mínima sugerencia de ello. 1 Tes. 3:6 dice "cuando Timoteo volvió de vosotros a nosotros, y nos dio buenas noticias de vuestra fe y amor ..." Trajo noticias, pero no se dice nada de traer dinero, menos de Filipos, ni mucho menos dinero de muchas iglesias administradas por Filipos.
F. ¿Pero no fue posible que Silas viniera de Filipos? No sabemos los movimientos de Silas. La Biblia lo deja en Berea; es lo que sabemos a ciencia cierta, y lo demás es pura especulación.
G. ¿Pero no dice el texto que cuando llegaron Silas y Timoteo, Pablo "estaba entregado por entero a la predicación? ¿No hay inferencia necesaria aquí de que Pablo pudiera dedicarse "por entero" a la predicación por haber recibido dinero de los hermanos por manos de Silas y Timoteo? No.
1). En primer lugar, el texto no dice, sin lugar a dudas, que Pablo podía dedicar todo su tiempo a la predicación. Dice que "estaba entregado por entero a la predicación"; dice La Versión Hispanoamericana, "estaba constreñido por la palabra". Así dice la muy confiable American Standard Versión.
2) Además, si el texto indica que Pablo comenzó a dedicar tiempo completo a la predicación, obsérvese lo que dice el versículo 3, "trabajaban juntos" Pablo con Aquila y Priscila. Si el texto dice que Pablo comenzó a dedicar tiempo completo, es posible que esto fuera posible debido a las ganancias por medio de su oficio.
H. En cuanto a 2 Cor. 11:9, no sabemos qué hermanos vinieron de Macedonia, y no sabemos de qué ciudades en Macedonia vinieron. Solamente sabemos que Pablo recibió salario de algunas iglesias, ver. 8. Lo que sabemos es que no es posible probar que Hech. 18:5 y 2 Cor. 11:9 se refieren a las mismas circunstancias.
I. Por lo tanto, los argumentos de los hermanos liberales basados en Fil. 4:15,16 son inválidos. Primeramente iniciaron la práctica de obrar muchas iglesias a través de alguna "iglesia patrocinadora", y luego acudieron a las Escrituras para tratar de encontrar aprobación bíblica. Los que no aman a la verdad encontrarán lo que es para ellos aparente apoyo en la Biblia. Todo maestro falso lo hace. No hay secta que no pueda encontrar aparente apoyo para sus doctrinas más perversas en las Escrituras. Inventan doctrinas y prácticas, y luego dicen, "Así dicen las Escrituras". Así también los hermanos liberales "encuentran" la iglesia patrocinadora en Hech. 11:27-30 y en Fil. 4:15,16.
4:17 -- "No es que busque dádivas, sino que busco fruto que abunde en vuestra cuenta". Pablo estaba más interesado en el bienestar espiritual de los filipenses que en el bienestar físico de él mismo.
Las iglesias que tienen comunión (participación) con los que salen para predicar el evangelio participan también de los frutos de la evangelización. Este principio fue enseñado por el rey David en 1 Sam. 20:24, "Porque conforme a la parte del que desciende a la batalla, así ha de ser la parte del que queda con el bagaje; les tocará parte igual". Las iglesias se roban a sí mismas si no aportan dinero para que los evangelistas se dediquen a predicar el evangelio.
Pablo se refiere frecuentemente al "fruto" llevado por él y otros: 1:11; Rom. 1:13; Gál. 5:22,23; Efes. 5:9; Col. 1:6. El ofrendar a Dios lleva mucho fruto. Enriquece al dador, como también a los recipientes de la ayuda (Hech. 20:35). Dice Pablo a los corintios (2 Cor. 9:6-10) que el dar generosamente lleva mucho fruto, y que Dios nos dará los medios para dar aun más.
La "cuenta" era su cuenta espiritual, su cuenta en el banco celestial. (Mat. 6:19,20).
4:18 -- "Pero todo lo he recibido, y tengo abundancia; estoy lleno, habiendo recibido de Epafrodito lo que enviasteis; olor fragante, sacrifico acepto, agradable a Dios".
La ayuda que enviaron a Pablo era, en realidad, una ofrenda a Dios (Mat. 10:42). (Compárese Mal. 3:7-14, cuando los judíos no diezmaban ni ofrendaban para mantener a los sacerdotes y levitas, robaban a Dios).
La comunión que tenían los hermanos filipenses con Pablo (su ayuda económica) se comparaba con los sacrificios aceptables a Dios bajo el Antiguo Testamento. Compárense Gén. 4:4; 8:21; Lev. 1:9,13,17.
-- "olor fragante, sacrificio acepto". "Cristo nos amó, y se entregó a sí mismo por nosotros, ofrenda y sacrificio a Dios en olor fragante" (Efes. 5:2). Según 1 Ped. 2:5,9 somos "casa espiritual, y sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales aceptables a Dios por medio de Jesucristo ... real sacerdocio". Ofrecemos el cuerpo en sacrificio vivo (Rom. 12:1). "Ofrezcamos siempre a Dios, por medio de él, sacrificio de alabanza, es decir, fruto de labios que confiesan su nombre. Y de hacer bien y de la ayuda mutua no os olvidéis; porque de tales sacrificios se agrada Dios" (Heb. 13:15,16).
-- "acepto", Mat. 10:41,42. Le agrada a Dios que los cristianos en todo lugar hagan partícipes a los evangelistas "de toda cosa buena" (Gál. 6:6). Véase 1 Cor. 9:6-14, donde Pablo explica en detalle esta cuestión de sostener económicamente a los que predican. Pablo recibió salario (2 Cor. 11:8). Lo que el predicador recibe no es una "gratificación" (una caridad), sino sueldo. "El obrero es digno de su salario" (Luc. 10:7). El salario que Pablo recibió de los hermanos filipenses fue una parte de "vuestra comunión (compañerismo) en el evangelio".
La deficiencia entre muchas iglesias hispanas con respecto a esta práctica es una lástima y una vergüenza. Es indicio de la inmadurez. Por unos cuarenta años las iglesias de habla inglesa han pagado los salarios de muchos de los que predican en español. Se habla mucho de la pobreza como la causa de esta deficiencia, pero también el problema tiene que ver con la indisposición de las iglesias de pagar salario a los predicadores. Los que tienen la culpa son los mismos predicadores, porque no han enseñado con diligencia sobre el asunto, por temor de que se les acuse de predicar por el interés del dinero y de que se les llame "asalariados". Pero tenemos el deber de enseñar todo el consejo de Dios, y todo el consejo de Dios incluye la enseñanza de que las iglesias deben ayudar a los evangelistas.
4:19 -- "Mi Dios, pues, suplirá todo lo que os falta conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús". Dice Pablo, "mi Dios". Tenía relación personal e íntimo con Dios. (Pablo dice "Mi Dios" con toda reverencia. Muchos dicen en forma ligera, como exclamación, "Dios mío"; esto debe evitarse). Si creemos lo que se dice en el ver. 19, debemos estar dispuestos a recibir también lo que se dice en los vers. 7,11. "Honra a Jehová con tus bienes, y con las primicias de todos tus frutos; y serán llenos tus graneros con abundancia, y tus lagares rebosarán de mosto" (Prov. 3:9,10). "El alma generosa será prosperada; y el que saciare, él también será saciado" (Prov. 11:25). Véanse también Luc. 6:38; 2 Cor. 9:6-8; Hech. 20:25.
-- "sus riquezas", Efes. 3:6, significa que El posee todas las cosas.
4:20 -- "Al Dios y Padre nuestro sea gloria por los siglos de los siglos. Amén." Al llegar a la conclusión de algún pensamiento importante (como en este texto, que Dios suplirá todo lo que os falta), pronuncia una hermosa doxología. Compárense Rom. 11:36; 16:27; Gál. 1:5; Efes. 3:21; 1 Tim. 1:17.
4:21 -- "Saludad a todos los santos en Cristo Jesús. Los hermanos que están conmigo os saludan". Aprendemos los nombres de algunos de los colaboradores de Pablo en sus otras cartas escritas desde Roma (por ejemplo, a los colosenses y a Filemón). Véanse Col. 4:7-18; Filemón 23,24. Por ejemplo, Aristarco, Marcos, Justo, Epafras, Lucas y Demas estuvieron a veces con él. Pero Demas volvió al mundo, y Pablo enviaba a estos evangelistas a varios campos para enseñar, corregir problemas y animar a las iglesis. En este momento Timoteo estaba con Pablo (1:1; 2:20,22). También es probable que algunos de los hermanos sinceros (1:15b,16a) estuvieran con él.
Los saludos eran una parte esencial de las cartas de Pablo. Los hermanos eran muy amados, muy apreciados, por él. Compárense Rom. 16; 1 Cor. 16:19-21; Col. 4:10-18; 2 Tim. 4:19-22.
4:22 -- "Todos los santos os saludan, y especialmente los de la casa de César". La palabra "casa", como se usa en el Nuevo Testamento no se limita a los miembros de la familia, sino que puede incluir a los siervos y a gente ocupada en cualquier forma para algún servicio (los esclavos, cocineros, guardas, trabajadores en general) (véanse Hech. 11:14; 16:15,31,34). Estos son el fruto de la predicación en la Ciudad Imperial. De esta manera humilde el evangelio comenzó a destronar a los césares. ¿Cuál es mejor conocido ahora, Nerón o Pablo? El poder del evangelio (Rom. 1:16) se demuestra en que penetró en la casa del más corrupto de los emperadores (Nerón). En el ambiente más corrupto el evangelio convirtió almas a Cristo. (Nos recuerda de la influencia de José en Egipto, y la de Ester en Persia).
4:23 -- "La gracia de nuestro Señor Jesucristo sea con todos vosotros. Amén", "La gracia del Señor Jesucristo sea con vuestro espíritu" (BAS). Compárense Gál. 6:18; 2 Tim. 4:22; Filemón 25. El espíritu necesita del Señor aun más que el cuerpo. El cuerpo es sostenido por el Señor unos cuantos años aquí en la tierra, pero el espíritu no muere. Vive para siempre.
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Resumen: En la primera sección de este capítulo Pablo les exhorta a los filipenses a estar firmes, ver. 1; les ruega a dos hermanas a reconciliarse, ver. 2; y a un compañero suyo a ayudarlas, ver. 3. En los vers. 4-9 les manda otra vez a que se regocijen (esta es la nota dominante de la epístola), ver. 4; que su gentileza sea conocida de todos, ver. 5; que vivan sin afán en cuanto a los asuntos mundanos, ver. 6; y que piensen en lo que es digno de alabanza, siguiendo el ejemplo apostólico, vers. 8,9. En los vers. 10-19 habla de la ofrenda de dinero que la iglesia le envió por manos de Epafrodito. En los vers. 20-23 se despide con las salutaciones finales.
4:1 -- "Así que", porque sois ciudadanos celestiales, aguardando la venida del Señor, según lo dicho en el capítulo anterior.
-- "gozo y corona mía", gozo porque eran fieles (3 Juan 4) y corona de honor aun ahora y mucho más en el día final (1 Tes. 2:19); como "la mujer virtuosa es corona de su marido", Prov. 12:4; "corona de honra es la vejez", 16:31; "corona de los viejos son los nietos y la honra de los hijos, sus padres", 17:6; de esta manera Pablo habla de los hermanos fieles de Filipos como "gozo y corona mía". La salvación de ellos se identifica con el premio de Pablo, "la corona incorruptible" (véanse 1 Cor. 9:25; 2 Tim. 4:8; Sant. 1:12; 1 Ped. 5:4).
-- "estad firmes", Efes. 6:13,14.
4:2 -- "Ruego ... que sean de un mismo sentir"; en una iglesia tan fiel y pura como ésta, cualquier desarmonía parecería cosa seria. Ignoramos los detalles de este caso, pero por grande o pequeña que fuese la dificultad entre estas dos hermanas, se les exhorta a que la allanen y que se reconcilien, porque sus diferencias perturbaban a la iglesia.
-- "compañero fiel". Algunos (por ejemplo, Vine y Hendriksen) creen que la palabra griega, sunzugos, es nombre propio (Sinzigo o Syzygus), pero si es nombre propio aquí, no hay otro ejemplo de tal uso. Los filipenses sabían a quién se refería. Pablo lo designó para ser pacificador.
-- "ayudes a éstas que combatieron juntamente conmigo en el evangelio". Evodia y Síntique, como Lidia (Hech. 16:15), manifestaron una disposición para colaborar en el evangelio ("combatieron ... conmigo"). Dice Pablo en 1 Tim. 2:12 "no permito a la mujer enseñar, ni ejercer dominio sobre el hombre" pero la mujer tiene mucho trabajo que hacer, aun el de enseñar (Tito 2:3-5). Siempre hay temas apropiados para mujeres que las hermanas de edad y experiencia deberían enseñar a las hermanas más jóvenes, incluso hay asuntos delicados que deben ser tratados con toda franqueza para que las entiendan bien. La mujer debe estar sujeta, pero también debe participar en la enseñanza, como también en servir en varias formas. "Priscila y Aquila le tomaron aparte (a Apolos) y le expusieron más exactamente el camino de Dios" (Hech. 18:26).
Rom. 16:1 habla de Febe, una "diaconisa" (palabra griega sin traducir; traducida es "sierva" o "servidora") "de la iglesia en Cencrea". Véase también Hech. 9:36-41, otra mujer muy servicial. Entre los requisitos para que alguna viuda "sea puesta en la lista" (1 Tim. 5:9-12) hay éstos: "si ha socorrido a los afligidos; si ha practicado toda buena obra". Es probable que estas viudas no solamente reciban ayuda de la iglesia (5:16), sino también que sean en alguna manera "servidoras" de la iglesia; fíjese en la expresión "por haber quebrantado su primera fe" o promesa, ver. 12; esto indica que había algún compromiso hecho por estas viudas. Además, los requisitos mismos parecen indicar la prueba de que pueden servir.
Todo predicador del evangelio reconoce (y sabe apreciar) la importancia de la colaboración de fieles hermanas. Es otra ilustración de lo que Pablo dice en 1 Cor. 12:21, que ningún miembro puede decir a los demás, "No tengo necesidad de vosotros".
-- "con Clemente también y los demás colaboradores míos". Es la única referencia a este Clemente. No se puede probar que era el famoso Clemente de Roma.
-- "cuyos nombres están en el libro de la vida". Véanse también Apoc. 3:5; 13:8; 17:8; 20:12; y la misma idea se expresa en Luc. 10:17 y Heb. 12:23.
4:4 -- "Regocijaos en el Señor", véase 3:1, notas. Un preso que pronto será llevado delante del tribunal de César para recibir la sentencia de muerte habla de regocijo. A Pablo lo habían perseguido, golpeado, apedreado, y encarcelado varias veces, pero a media noche, aprisionado con el cepo, podía cantar himnos y orar a Dios (Hech. 16:24,25), y esto ocurrió en Filipos. Como la palabra de Dios que nunca puede estar "presa" (2 Tim. 2:9), tampoco el espíritu de Pablo podía estar preso. ¡Cuán grande es el poder consolador del evangelio! Nunca se le ve a Pablo amargo o agrio de espíritu. ¡Regocijaos!
-- "siempre". Bajo todas las circunstancias de la vida: si sufrimos persecución; si los seres amados sufren persecución; cuando sufrimos aflicción física; cuando nos amenaza la muerte, o cuando mueren nuestros seres amados (familiares o hermanos en Cristo); cuando los días están llenos de tristeza y oscuridad. ¿Cómo es posible regocijarnos bajo tales circunstancias? Es posible porque las circunstancias adversas no deben afectar nuestro gozo en Cristo. Muchas personas no saben nada de gozo a menos que haya prosperidad, buena salud, y muchos placeres, pero los cristianos saben transformar las circunstancias malas en bendiciones (1:12-14; Rom. 5:3-5; Sant. 1:2-4).
Esto no significa que el cristiano sea como un robot que no siente el dolor ni que la muerte y la aflicción no le causan tristeza, sino que se regocija en el Señor en todo esto porque sabe que Dios todavía está sentado sobre su trono, que El es el Gobernador del mundo entero, y que El puede emplear todas las adversidades de la vida para el beneficio espiritual de sus hijos (Gén. 50:20; 2 Cor. 12:8-12).
4:5 -- "Vuestra gentileza", epiekes, "mansedumbre" (VM), "bondad" (BAS). En 2 Cor. 10:1 se traduce "ternura" y en Hech. 24:4, "equidad" ("clemencia", VM); en Tito 3:2, "mansedumbre"; y en Sant. 3:17, "amable". Estas varias traducciones de la misma palabra nos ayudan a ampliar nuestra comprensión de ella. Otros sinónimos son afable y amable.
-- "El Señor está cerca", santo y seña de los cristianos primitivos en el tiempo de aflicción, significando que su liberación estaba cerca. Véanse 1 Cor. 16:22, "El Señor viene"; Sal. 145:18; 1 Ped. 3:12.
4:6 -- "por nada estéis afanosos", Mat. 6:24-34. Dios nos ha dado la vida; ¿no nos dará lo necesario para sostenerla? Nos ha dado el espíritu y el cuerpo; ¿no podemos creer que también nos dará alimento y ropa? Estúdiese Mat. 4:4 a la luz de Deut. 8:3,4; lo que nos sostiene no es el alimento que se compra en el supermercado, sino la voluntad Dios. No era necesario que Jesús convirtiera piedras en pan para comer, porque Dios le podía sostener con aire si hubiera sido su voluntad. Léase frecuentemente el Salmo 104 que nos recuerda que Dios cuida de su creación. Los del mundo viven preocupados porque no conocen a Dios, pero los que confían en Dios suben a un nivel más alto de vida.
El afán de este siglo ahoga la palabra y la hace infructuosa, Luc. 8:14. El afán del cristiano indica falta de fe y confianza en Dios.
En lugar de vivir preocupados por los asuntos personales, recordemos el ejemplo de Timoteo (2:20) "que tan sinceramente se interese por vosotros". No debemos estar tan preocupados por nosotros mismos, sino más bien por otros hermanos: "que los miembros todos se preocupen los unos por los otros" (1 Cor. 12:25).
-- "sean conocidas vuestras peticiones", no para informar a Dios ("porque vuestro Padre sabe de qué cosas tenéis necesidad, antes que vosotros le pidáis", Mat. 6:8), sino como un ejercicio necesario de nuestra fe. "Aún seré solicitado por la casa de Israel, para hacerles esto", Ezeq. 36:37. En el tiempo de problemas y angustia nos conviene imitar al rey Ezequías cuando fue amenazado por el rey de Siria: "Y tomó Ezequías las cartas de mano de los embajadores; y después que las hubo leído, subió a la casa de Jehová, y las extendió Ezequías delante de Jehová", 2 Reyes 19:14.
4:7 -- "Y la paz de Dios". El ver. 9 dice "y el Dios de paz estará con vosotros". Dice 2 Tes. 3:16, "Y el mismo Señor de paz os dé siempre paz en toda manera". Lamentablemente muchos usan drogas y beben alcohol para encontrar algo de paz y tranquilidad. Muchos otros toman pastillas de varias clases para tranquilizar los nervios, pero ¿qué hacen estos tranquilizantes? ¿Resuelven los problemas? ¿Corrigen el mal que les atormenta? No, sino que solamente calman los nervios y reducen la reacción de la persona a tales provocaciones. Esto es precisamente lo que hace el evangelio. Nos da entendimiento y paciencia y rehusamos reaccionar con enojo, disgusto y resentimiento cada vez que alguien o algo nos provoque. Practicamos el dominio propio y las otras virtudes enseñadas en la Biblia.
Muchas de las camas de los hospitales y clínicas son ocupadas por personas con enfermedades psicosomáticas. Imagínese cómo el evangelio ayudaría a los tales. ¿Cuántas personas sufren de migrañas, úlceras, alta presión de sangre, y otros problemas de salud debido a su estado nervioso? ¿Cuántas personas mueren de ataques cardiacos o derrames cerebrales causados por los corajes descontrolados?
Algunos aun cometen suicidio para "escapar" de los problemas de la vida.
Isa. 26:3 dice, "Tú guardarás en completa paz a aquel cuyo pensamiento en ti persevera; porque en ti ha confiado". Oramos a Dios por la paz mundial y buscamos la paz con familiares y vecinos, pero sobre todo debemos buscar "la paz de Dios". Véase Rom. 5:1.
-- "guardará", término militar, véase 2 Cor. 11:32, "el gobernador guardaba la ciudad"; "y metafóricamente, de la seguridad del cristiano, Fil 4:7; 1 P 1:5" (Vine). Dice Isaías (26:4), "Confiad en Jehová perpetuamente porque en Jehová el Señor está la fortaleza de los siglos". La paz de Dios guarda el corazón (intelecto, voluntad, emociones) del cristiano. Compárese 2 Reyes 6:14-17, Dios "guardó" a Eliseo. Hace lo mismo por nosotros, pero no lo hace con ejércitos sino con su perfecta paz.
4:8 -- "todo lo que es verdadero ... honesto ... justo ... puro ... amable ... de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad". Este versículo es uno de los más hermosos y prácticos de la Biblia. Si el mundo, o aun los cristianos, practicaran este consejo, se transformaría la sociedad humana. Aquí se presenta la santidad desde seis puntos de vista. Son seis cualidades sin las cuales la vida estaría desprovista de propósito o diseño, semejante a un barco abandonado en alta mar.
Qué lástima que los medios más populares y poderosos de comunicación (tales como la radio, la televisión, el cine, el teatro, los libros y revistas) no tomen nota de estas cualidades (excepto para menospreciarlas).
Muchos enfatizan la fuerza del pensamiento positivo. Hay muchísimos libros escritos para motivar por medio de una actitud mental positiva que se basan en Prov. 4:23 y Fil. 4:8, pero lamentablemente muchos de los escritores solamente usan textos bíblicos para dar apoyo a la filosofía humana. Lo que la Biblia enseña es que si el corazón se purifica, entonces la vida será pura. Para lograr este propósito es necesario amar la ley de Dios (Sal. 1:2), meditar continuamente en ella (Sal. 119:15,23,48,78,148) y guardarla en el corazón para no pecar contra Dios (Sal. 119:11).
-- "todo lo que es verdadero", lo que está de acuerdo con la verdad divina e incambiable; lo que es conforme a los hechos y la realidad, y no conforme a las cosas opuestas a la verdad: la mentira, el rumor, el chisme, la tradición o la fábula.
-- "todo lo honesto", "cosas ... honrosas" (VM), "lo digno" (BAS). semna, lo que es decente, honrado, venerable. El adjetivo describe a los "serios", "dignos" (BAS), y es lo opuesto de la "doblez" ("doble hablar", BAS, margen), la avaricia, el chisme y la infidelidad, 1 Tim. 3:8,11 y Tito 2:2.
-- "todo lo justo", lo recto conforme a la voluntad de Dios.
-- "todo lo puro", la castidad de pensamiento o de hecho, lo no adulterado.
-- "todo lo amable", lo que es atractivo, hermoso, agradable, en sí mismo o en su utilidad para beneficiar a otros. El cristiano que posee un espíritu agrio o amargado no tendrá influencia positiva.
-- "todo lo que es de buen nombre", cosas que el público acepta como dignas y provechosas, por ejemplo, el respeto por la ley, respeto por los ancianos, buenas obras, la cortesía, etcétera.
-- "si hay virtud alguna", que tenga fuerza o valor intrínseco y así merezca la aceptación y alabanza.
-- "pensad", estimándolo altamente, estando dispuesto a recomendarlo y a promoverlo.
El mundo no juzga a la iglesia solamente por la doctrina que enseña, sino también por la conducta de los miembros. La reputación de la iglesia sería mejorada de manera inconmensurable si todos lleváramos estas seis cualidades grabadas en el corazón.
Para obedecer este mandamiento es indispensable que el corazón sea alimentado por la palabra de Dios, himnos espirituales, sermones y clases bíblicos y conversaciones espirituales. Los miembros de la iglesia que continuamente alimentan la mente y las emociones con la "enseñanza" de la televisión de que es conducta aceptable la homosexualidad, el aborto, el uso de drogas, el feminismo, la desnudez y toda forma de conducta sensual, etcétera no obedecen Fil. 4:8. Otro "maestro" diabólico es la música que glorifica la conducta mundana y perversa (tomar, fornicar, divorciarse, usar drogas, etcétera). La literatura predilecta de muchos jóvenes (y adultos) es la revista pornográfica.
Las personas que llenan su mente con tales cosas carnales serán carnales y no espirituales aunque sean miembros de la iglesia. El propósito del evangelio es el de llevar "cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo" (2 Cor. 10:5).
4:9 -- "Lo que aprendisteis y recibisteis y oísteis y visteis en mí, esto haced;" los apóstoles no solamente enseñaban estas cualidades, sino que también eran ejemplos de ellas.
El ejemplo apostólico es la regla para los cristianos (Hech. 2:42; 1 Cor. 14:37; 2 Ped. 3:2, en conformidad con lo que el Señor mismo dijo, Mat. 10:40). "Por esto mismo os he enviado a Timoteo, que es mi hijo amado y fiel en el Señor, el cual os recordará mi proceder en Cristo, de la manera que enseño en todas partes y en todas las iglesias" (1 Cor. 4:17).
Ancianos deben ser escogidos en cada congregación de acuerdo al ejemplo apostólico (Hech. 14:23). Cada iglesia debe reunirse el primer día de la semana para partir el pan, de acuerdo al ejemplo apostólico (Hech. 20:7). La cooperación bíblica entre las iglesias debe ser conforme al ejemplo apostólico, sin ninguna forma de centralización de fondos en una llamada "iglesia patrocinadora".
4:10 -- "revivido vuestro cuidado", floreció otra vez, como lo hacen las plantas al cubrirse de flores en la primavera.
-- "os faltaba la oportunidad", no habiendo ningún mensajero para llevar la ayuda de ellos a él.
4:11 -- "No lo digo ... escasez", porque Pablo dejaba tales asuntos en manos de Dios; él creía firmemente en la providencia de Dios, como todo cristiano lo debe hacer. Pero ahora la comunión fraternal de los filipenses vuelve a demostrar el gran aprecio que tenían por él.
-- "contentarme". Debemos estar contentos con "el sustento y abrigo" (1 Tim. 6:8); con el salario (Lucas 3:14); con lo que tenemos (Heb. 13:5). Dios nos da "lo suficiente" y aun nos hace "abundar" (2 Cor. 9:8). "Gran ganancia es la piedad acompañada de contentamiento" (1 Tim. 6:6). "El de corazón contento tiene un banquete continuo" (Prov. 15:15). El contentamiento es riqueza, mucha ganancia, un banquete continuo. Por el otro lado, ¿qué se gana al quejarse y murmurar en lugar de vivir agradecido por los favores que se han recibido?
4:12 -- "en todo y por todo estoy enseñado", "he aprendido el secreto" (BAS). Pablo había aprendido perfectamente bien este secreto en la escuela de adversidades (2 Cor. 11:24-28). "Estoy enseñado ... para tener hambre" y demostrar la paciencia y así vivir contento en lugar de miserable. Muy pocas personas -- aun en la iglesia -- han aprendido este secreto con respecto a la prosperidad y la pobreza.
4:13 -- "me fortalece", le dio todo el poder necesario Cristo. No tenía Pablo esta fuerza como resultado de cierta capacidad innata, ni tampoco por la excelencia de la resolución mental, sino que derivaba de su relación íntima con Cristo.
4:15 -- "ninguna iglesia participó conmigo en razón de dar y recibir, sino vosotros solos", expresión de contabilidad; Pablo no tuvo cuentas con otra iglesia. Se ha elaborado en años recientes una teoría bien equivocada de que la iglesia en Filipos recibió fondos de otras iglesias para reenviarlos a Pablo, y que así se constituyó a sí misma en "iglesia patrocinadora".
El texto no dice ni sugiere pensamiento alguno semejante a éste, sino que por la conveniencia humana se ha originado en tiempos modernos la llamada "iglesia patrocinadora", y después de crear esta innovación, los inventores (los hermanos liberales) querían hallar algún texto bíblico que diera aparente apoyo a su idea. Afirman, pues, que muchas iglesias ayudaron a Pablo, pero que solamente una de éstas llevaba las cuentas.
La lectura superficial del texto revela lo absurdo de esta teoría. El siguiente versículo dice, "pues aun a Tesalónica me enviasteis una y otra vez para mis necesidades". Lo que Pablo dice es precisamente esto: que en el período de tiempo mencionado otras iglesias no le ayudaron. Punto. Los filipenses -- y solamente los filipenses -- le ayudaron en ese entonces (en el tiempo aludido). No hubiera dicho esto si otras iglesias también hubieran contribuido con sus necesidades.
En otra ocasión, y bajo otras circunstancias, él recibió salario de varias iglesias (2 Cor. 11:8), pero "cuando partí de Macedonia, ninguna iglesia participó conmigo en razón de dar y recibir, sino vosotros solos".
Por lo tanto, todo esfuerzo hecho para justificar la "iglesia patrocinadora", basándose en Fil. 4:15,16 o en cualquier otro texto del Nuevo Testamento, es sumamente fútil y vano.
Este texto nos da el ejemplo claro (ver. 9) de la cooperación entre una iglesia y un predicador con respecto a la ayuda económica (1 Cor. 9:14). El dinero de la iglesia fue enviado directamente al evangelista en el campo. Cualquier sociedad misionera, iglesia patrocinadora, u otra agencia intermediaria que se establezca para encargarse de la evangelización del mundo es desconocida por El Nuevo Testamento. Es tan importante que se siga el ejemplo apostólico en la evangelización como lo es con respecto a partir el pan el primer día de la semana (Hech. 20:7) y a escoger ancianos en cada congregación (Hech. 14:23).
Este estudio es muy importante, porque se trata del gobierno de la iglesia (su autonomía). La innovación de la cual hablamos (la iglesia patrocinadora) ha cambiado la naturaleza y función del obispado (el ancianato) de las iglesias afectadas, tanto en las que cooperan con este sistema como en las mismas dirigentes de él. El estudiante serio de la historia eclesiástica se dará cuenta de que en este mismo punto se desviaron muchas congregaciones primitivas y de esa digresión resultó la formación de la Iglesia Católica Romana. Debemos contentarnos con el plan de Dios.
"Ninguna Iglesia Participó Conmigo En Razón De Dar Y Recibir Sino Vosotros"
Verdad:
1. Pablo recibió ayuda de los filipenses cuando estuvo en Tesalónica "una y otra vez". Tesalónica era una ciudad de Macedonia. Toda la ayuda que Pablo recibió de los filipenses le llegó en Macedonia (Tesalónica).
2. La frase, "cuando partí de Macedonia" significa "cuando salía", es decir, estaba saliendo pero no había dejado el país. La palabra "pues" conecta lo que Pablo dice en el versículo 16 con lo que dijo en el versículo 15. "Pues" introduce la explicación o la ampliación de la frase, "cuando partí de Macedonia ...", porque (o para probar lo que acabo de decir) "aun en Tesalónica me enviasteis una y otra vez".
3. "En razón de dar y recibir" significa que los filipenses dieron y que Pablo recibió. En el tiempo indicado ("cuando partí de Macedonia") la iglesia de Filipos era la única iglesia que le ayudó.
Error Y Su Refutación:
1. Los hermanos liberales dicen que la iglesia de Filipos era una iglesia patrocinadora que recibía fondos de otras iglesias para Pablo.
2. Se basan en la frase, "ninguna iglesia participó conmigo en razón de dar y recibir, sino vosotros solos", y afirman que varias iglesias enviaban ayuda, pero que solamente Filipos llevó las cuentas. Interpretan este texto como si Pablo hubiera dicho, "ninguna iglesia me patrocinó sino vosotros".
A. Al oír o leer los comentarios de los hermanos liberales nos preguntamos, "Si Pablo quería decir 'patrocinar', ¿cuál fue el propósito de esta frase? ¿Dijo esto para quejarse? ¿Cuál es el sentido de lo que dice?" ¿Acaso Pablo quería más iglesias patrocinadoras?
B. Pero no hay nada en este texto, ni en otros, que indique tal cosa. Pablo dice simplemente que ninguna iglesia aparte de Filipos participó en ayudarle (ninguna dio y, por lo tanto, él no recibió de ninguna).
C. Pablo dijo, "ninguna iglesia participó conmigo"; no dice "ninguna iglesia me patrocinó".
3. Este texto no puede ser conectado con 2 Cor. 11:8,9, como tratan de probar los hermanos liberales.
A. Ellos dicen que Filipenses 4:15 se refiere a la ayuda que Pablo recibió "de los hermanos que vinieron de Macedonia" (2 Cor. 11:9). Dicen que Pablo "partió" de Macedonia y que llegó a Corinto, y que esta ayuda mencionada en Fil. 4:15 le llegó cuando predicaba en Corinto.
B. Según esto, Filipos era la iglesia patrocinadora para "otras iglesias" mencionadas en 2 Cor. 11:8.
4. Pero esta teoría no se puede probar con la Escritura porque, en primer lugar, Pablo explica claramente en Fil. 4:16 lo que dice en el ver. 15. La palabra "pues" introduce la explicación; es decir, los filipenses enviaron "una y otra vez" a Pablo cuando él estuvo en Tesalónica. Por lo tanto, no había salido del país de Macedonia cuando recibió la ayuda de los filipenses (porque Tesalónica está en Macedonia).
5. Obsérvese la gramática griega:
A. "Cuando" viene de la palabra hote. No dice "después de", sino "cuando". Pablo no está hablando de lo que él hizo después de dejar el país, sino de lo que sucedió cuando estaba saliendo de él.
B. Los hermanos liberales basan un argumento sobre el tiempo (aoristo) del verbo "partí", diciendo que el tiempo aoristo define un acto en el tiempo pasado, un acto ya completado. Por lo tanto, según ellos, Pablo ya se había apartado de Macedonia cuando le llegaron los fondos de Filipos. Estos hermanos contradicen a Pablo mismo. Ellos simplemente no aceptan lo que él dice. Obsérvese bien que en el ver. 16 Pablo dice "pues aun a Tesalónica me enviasteis una y otra vez". A Tesalónica me enviasteis. ¿Cómo podría ser más clara la afirmación?
1). Desde luego los eruditos en la gramática griega no apoyan a los hermanos liberales en su perversión de este texto; por ejemplo, la gramática de Dana y Mantey dice en las páginas 107,108 de su gramática que el significado fundamental del tiempo aoristo es para denotar alguna acción como ocurriendo en el pasado, sin referencia a su progreso; dicen que el aoristo no significa nada respecto de haberse completado, sino simplemente presenta la acción o el evento, sin referencia a su duración.
2). El Sr. A. T. Robertson, otro de los reconocidos gramáticos, dice: "'A la vez una y dos veces' lo hicieron, 'aun en Tesalónica', y, así antes que Pablo fuera a Corinto" (A. T. Robertson, "Imagenes Verbales en el Nuevo Testamento", Tomo 4, página 612).
3). La definición de la palabra "aoristo" dada por Larousse es interesante: "Aoristo, del griego aoristos, indeterminado; pretérito indefinido de la conjugación griega".
4). Los gramáticos y los lexicógrafos dan mucha importancia al contexto, como es muy lógico hacer. El aoristo se emplea en Efesios 2:4, "por su gran amor con que nos amó". ¿Qué diremos de la duración del "amar" de Dios? No es acción completada en el pasado. Tampoco lo era el "partir" de Pablo de Macedonia, como claramente demuestra Fil. 4:16, porque Pablo todavía estuvo en Tesalónica cuando recibió la ayuda de Filipos.
C. Otro argumento de los hermanos liberales se basa en la preposición apo. Dicen que aquí hay otra prueba de que Pablo recibió los fondos después de salir de Macedonia, porque la preposición apo significa "fuera"; es decir, su punto de salida es desde afuera, mientras que el punto de salida de la preposición ek (también traducida "de") es desde adentro.
1). Dicen que aquí hay una prueba definitiva de que Pablo ya había salido de Macedonia cuando recibió los fondos de Filipos, y que ya estuvo en Corinto. La triste verdad es que su afirmación implica que Pablo se equivocó en lo que dice.
2). Se les olvida un detalle muy significante: Pablo no emplea solamente la preposición apo, sino también la preposición ek, porque esta última está en el verbo empleado. La palabra "partir" traduce la palabra exerchomai; la "ek" o "ex" está en el prefijo del verbo ("ek" se convierte en "ex" cuando es prefijo).
3) Por lo tanto, el "argumento" basado en la preposición apo no tiene fuerza alguna.
D. Pero el argumento principal de los hermanos liberales se basa en conectar (erróneamente) Filipenses 4:15 con 2 Cor. 11:9 y Hechos 18:5.
1) Dicen que Pablo fue a Corinto desde Macedonia, pasando por Atenas. (Esto es correcto).
2) Dicen que Pablo había dejado la orden de que Silas y Timoteo viniesen a él lo más pronto posible. (Esto es correcto también, Hech. 17:15). Pero, según ellos, cuando Pablo llegó a Corinto, apenas salió del barco (solo, cansado, triste y sin fondos) cuando llegaron Silas y Timoteo con fondos de Filipos (el dinero de muchas iglesias pero administrados por Filipos como iglesia patrocinadora), Hechos 18:5.
3) Es decir, afirman que Hech. 18:5 corresponde a 2 Cor. 11:8,9. Suponen que Silas y Timoteo eran "los hermanos de Macedonia" que no se nombran en este texto. Suponen muchas cosas, al igual que los sectarios que suponen que había infantes en las "casa" de Cornelio.
4). Luego, como paso final para dar evidencia que Filipos era una iglesia patrocinadora dan una explicación arbitraria a Fil. 4:15. Pablo dice: "ninguna iglesia participó conmigo en razón de dar y recibir, sino vosotros solos". Dicen que esto significa que Filipos llevó las cuentas para las demás iglesias, y que Pablo tenía contacto solamente con Filipos en la cuestión de dar y recibir. Nadie jamás hubiera pensado tal cosa si no se sintiera obligado a encontrar apoyo bíblico para alguna teoría humana.
E. Conviene un repaso de los Hechos: ¿Cuál es la cronología exacta de estos eventos?
Hech. 16:9,10, la visión, "pasa a Macedonia y ayúdanos"; y partieron para Macedonia.
Hech. 16:12-40, en Filipos (en Macedonia).
Hech. 17:10-13, en Berea (también en Macedonia); 17:14 Silas y Timoteo se quedaron allí.
Hech. 17:15, Pablo llevado a Atenas, y él dio orden para Silas y Timoteo, de que viniesen a él lo más pronto posible.
1 Tesal. 3:1-6, no sabemos de Silas, pero Timoteo sí llegó a Atenas, pero "acordamos quedarnos solos en Atenas, y enviamos a Timoteo ... para confirmaros" (lo envió, pues, a Tesalónica).
Hech. 18:5, Silas y Timoteo vinieron de Macedonia a Pablo en Corinto. ¿Qué trajeron? ¿Dinero de Filipos? No hay la más mínima sugerencia de ello. 1 Tes. 3:6 dice "cuando Timoteo volvió de vosotros a nosotros, y nos dio buenas noticias de vuestra fe y amor ..." Trajo noticias, pero no se dice nada de traer dinero, menos de Filipos, ni mucho menos dinero de muchas iglesias administradas por Filipos.
F. ¿Pero no fue posible que Silas viniera de Filipos? No sabemos los movimientos de Silas. La Biblia lo deja en Berea; es lo que sabemos a ciencia cierta, y lo demás es pura especulación.
G. ¿Pero no dice el texto que cuando llegaron Silas y Timoteo, Pablo "estaba entregado por entero a la predicación? ¿No hay inferencia necesaria aquí de que Pablo pudiera dedicarse "por entero" a la predicación por haber recibido dinero de los hermanos por manos de Silas y Timoteo? No.
1). En primer lugar, el texto no dice, sin lugar a dudas, que Pablo podía dedicar todo su tiempo a la predicación. Dice que "estaba entregado por entero a la predicación"; dice La Versión Hispanoamericana, "estaba constreñido por la palabra". Así dice la muy confiable American Standard Versión.
2) Además, si el texto indica que Pablo comenzó a dedicar tiempo completo a la predicación, obsérvese lo que dice el versículo 3, "trabajaban juntos" Pablo con Aquila y Priscila. Si el texto dice que Pablo comenzó a dedicar tiempo completo, es posible que esto fuera posible debido a las ganancias por medio de su oficio.
H. En cuanto a 2 Cor. 11:9, no sabemos qué hermanos vinieron de Macedonia, y no sabemos de qué ciudades en Macedonia vinieron. Solamente sabemos que Pablo recibió salario de algunas iglesias, ver. 8. Lo que sabemos es que no es posible probar que Hech. 18:5 y 2 Cor. 11:9 se refieren a las mismas circunstancias.
I. Por lo tanto, los argumentos de los hermanos liberales basados en Fil. 4:15,16 son inválidos. Primeramente iniciaron la práctica de obrar muchas iglesias a través de alguna "iglesia patrocinadora", y luego acudieron a las Escrituras para tratar de encontrar aprobación bíblica. Los que no aman a la verdad encontrarán lo que es para ellos aparente apoyo en la Biblia. Todo maestro falso lo hace. No hay secta que no pueda encontrar aparente apoyo para sus doctrinas más perversas en las Escrituras. Inventan doctrinas y prácticas, y luego dicen, "Así dicen las Escrituras". Así también los hermanos liberales "encuentran" la iglesia patrocinadora en Hech. 11:27-30 y en Fil. 4:15,16.
4:17 -- "No es que busque dádivas, sino que busco fruto que abunde en vuestra cuenta". Pablo estaba más interesado en el bienestar espiritual de los filipenses que en el bienestar físico de él mismo.
Las iglesias que tienen comunión (participación) con los que salen para predicar el evangelio participan también de los frutos de la evangelización. Este principio fue enseñado por el rey David en 1 Sam. 20:24, "Porque conforme a la parte del que desciende a la batalla, así ha de ser la parte del que queda con el bagaje; les tocará parte igual". Las iglesias se roban a sí mismas si no aportan dinero para que los evangelistas se dediquen a predicar el evangelio.
Pablo se refiere frecuentemente al "fruto" llevado por él y otros: 1:11; Rom. 1:13; Gál. 5:22,23; Efes. 5:9; Col. 1:6. El ofrendar a Dios lleva mucho fruto. Enriquece al dador, como también a los recipientes de la ayuda (Hech. 20:35). Dice Pablo a los corintios (2 Cor. 9:6-10) que el dar generosamente lleva mucho fruto, y que Dios nos dará los medios para dar aun más.
La "cuenta" era su cuenta espiritual, su cuenta en el banco celestial. (Mat. 6:19,20).
4:18 -- "Pero todo lo he recibido, y tengo abundancia; estoy lleno, habiendo recibido de Epafrodito lo que enviasteis; olor fragante, sacrifico acepto, agradable a Dios".
La ayuda que enviaron a Pablo era, en realidad, una ofrenda a Dios (Mat. 10:42). (Compárese Mal. 3:7-14, cuando los judíos no diezmaban ni ofrendaban para mantener a los sacerdotes y levitas, robaban a Dios).
La comunión que tenían los hermanos filipenses con Pablo (su ayuda económica) se comparaba con los sacrificios aceptables a Dios bajo el Antiguo Testamento. Compárense Gén. 4:4; 8:21; Lev. 1:9,13,17.
-- "olor fragante, sacrificio acepto". "Cristo nos amó, y se entregó a sí mismo por nosotros, ofrenda y sacrificio a Dios en olor fragante" (Efes. 5:2). Según 1 Ped. 2:5,9 somos "casa espiritual, y sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales aceptables a Dios por medio de Jesucristo ... real sacerdocio". Ofrecemos el cuerpo en sacrificio vivo (Rom. 12:1). "Ofrezcamos siempre a Dios, por medio de él, sacrificio de alabanza, es decir, fruto de labios que confiesan su nombre. Y de hacer bien y de la ayuda mutua no os olvidéis; porque de tales sacrificios se agrada Dios" (Heb. 13:15,16).
-- "acepto", Mat. 10:41,42. Le agrada a Dios que los cristianos en todo lugar hagan partícipes a los evangelistas "de toda cosa buena" (Gál. 6:6). Véase 1 Cor. 9:6-14, donde Pablo explica en detalle esta cuestión de sostener económicamente a los que predican. Pablo recibió salario (2 Cor. 11:8). Lo que el predicador recibe no es una "gratificación" (una caridad), sino sueldo. "El obrero es digno de su salario" (Luc. 10:7). El salario que Pablo recibió de los hermanos filipenses fue una parte de "vuestra comunión (compañerismo) en el evangelio".
La deficiencia entre muchas iglesias hispanas con respecto a esta práctica es una lástima y una vergüenza. Es indicio de la inmadurez. Por unos cuarenta años las iglesias de habla inglesa han pagado los salarios de muchos de los que predican en español. Se habla mucho de la pobreza como la causa de esta deficiencia, pero también el problema tiene que ver con la indisposición de las iglesias de pagar salario a los predicadores. Los que tienen la culpa son los mismos predicadores, porque no han enseñado con diligencia sobre el asunto, por temor de que se les acuse de predicar por el interés del dinero y de que se les llame "asalariados". Pero tenemos el deber de enseñar todo el consejo de Dios, y todo el consejo de Dios incluye la enseñanza de que las iglesias deben ayudar a los evangelistas.
4:19 -- "Mi Dios, pues, suplirá todo lo que os falta conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús". Dice Pablo, "mi Dios". Tenía relación personal e íntimo con Dios. (Pablo dice "Mi Dios" con toda reverencia. Muchos dicen en forma ligera, como exclamación, "Dios mío"; esto debe evitarse). Si creemos lo que se dice en el ver. 19, debemos estar dispuestos a recibir también lo que se dice en los vers. 7,11. "Honra a Jehová con tus bienes, y con las primicias de todos tus frutos; y serán llenos tus graneros con abundancia, y tus lagares rebosarán de mosto" (Prov. 3:9,10). "El alma generosa será prosperada; y el que saciare, él también será saciado" (Prov. 11:25). Véanse también Luc. 6:38; 2 Cor. 9:6-8; Hech. 20:25.
-- "sus riquezas", Efes. 3:6, significa que El posee todas las cosas.
4:20 -- "Al Dios y Padre nuestro sea gloria por los siglos de los siglos. Amén." Al llegar a la conclusión de algún pensamiento importante (como en este texto, que Dios suplirá todo lo que os falta), pronuncia una hermosa doxología. Compárense Rom. 11:36; 16:27; Gál. 1:5; Efes. 3:21; 1 Tim. 1:17.
4:21 -- "Saludad a todos los santos en Cristo Jesús. Los hermanos que están conmigo os saludan". Aprendemos los nombres de algunos de los colaboradores de Pablo en sus otras cartas escritas desde Roma (por ejemplo, a los colosenses y a Filemón). Véanse Col. 4:7-18; Filemón 23,24. Por ejemplo, Aristarco, Marcos, Justo, Epafras, Lucas y Demas estuvieron a veces con él. Pero Demas volvió al mundo, y Pablo enviaba a estos evangelistas a varios campos para enseñar, corregir problemas y animar a las iglesis. En este momento Timoteo estaba con Pablo (1:1; 2:20,22). También es probable que algunos de los hermanos sinceros (1:15b,16a) estuvieran con él.
Los saludos eran una parte esencial de las cartas de Pablo. Los hermanos eran muy amados, muy apreciados, por él. Compárense Rom. 16; 1 Cor. 16:19-21; Col. 4:10-18; 2 Tim. 4:19-22.
4:22 -- "Todos los santos os saludan, y especialmente los de la casa de César". La palabra "casa", como se usa en el Nuevo Testamento no se limita a los miembros de la familia, sino que puede incluir a los siervos y a gente ocupada en cualquier forma para algún servicio (los esclavos, cocineros, guardas, trabajadores en general) (véanse Hech. 11:14; 16:15,31,34). Estos son el fruto de la predicación en la Ciudad Imperial. De esta manera humilde el evangelio comenzó a destronar a los césares. ¿Cuál es mejor conocido ahora, Nerón o Pablo? El poder del evangelio (Rom. 1:16) se demuestra en que penetró en la casa del más corrupto de los emperadores (Nerón). En el ambiente más corrupto el evangelio convirtió almas a Cristo. (Nos recuerda de la influencia de José en Egipto, y la de Ester en Persia).
4:23 -- "La gracia de nuestro Señor Jesucristo sea con todos vosotros. Amén", "La gracia del Señor Jesucristo sea con vuestro espíritu" (BAS). Compárense Gál. 6:18; 2 Tim. 4:22; Filemón 25. El espíritu necesita del Señor aun más que el cuerpo. El cuerpo es sostenido por el Señor unos cuantos años aquí en la tierra, pero el espíritu no muere. Vive para siempre.
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Filipenses CAPITULO 4
Filipenses 4
1ASÍ QUE, HERMANOS MíOS AMADOS Y DESEADOS, GOZO Y CORONA MíA, ESTAD ASí FIRMES EN EL SEñOR, AMADOS. 2A Euodias ruego, y á Syntychê exhorto, que sientan lo mismo en el Señor. 3Asimismo te ruego también á ti, hermano compañero, ayuda á las que trabajaron juntamente conmigo en el evangelio, con Clemente también, y los demás mis colaboradores, cuyos nombres están en el libro de la vida. 4Gozaos en el Señor siempre: otra vez digo: Que os gocéis. 5Vuestra modestia sea conocida de todos los hombres. El Señor está cerca. 6Por nada estéis afanosos; sino sean notorias vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con hacimiento de gracias. 7Y la paz de Dios, que sobrepuja todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros entendimientos en Cristo Jesús. 8Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si alguna alabanza, en esto pensad. 9Lo que aprendisteis y recibisteis y oísteis y visteis en mí, esto haced; y el Dios de paz será con vosotros.
10Mas en gran manera me gocé en el Señor de que ya al fin ha reflorecido vuestro cuidado de mí; de lo cual aun estabais solícitos, pero os faltaba la oportunidad. 11No lo digo en razón de indigencia, pues he aprendido á contentarme con lo que tengo. 12Sé estar humillado, y sé tener abundancia: en todo y por todo estoy enseñado, así para hartura como para hambre, así para tener abundancia como para padecer necesidad. 13Todo lo puedo en Cristo que me fortalece. 14Sin embargo, bien hicisteis que comunicasteis juntamente á mi tribulación. 15Y sabéis también vosotros, oh Filipenses, que al principio del evangelio, cuando partí de Macedonia, ninguna iglesia me comunicó en razón de dar y recibir, sino vosotros solos. 16Porque aun á Tesalónica me enviasteis lo necesario una y dos veces. 17No porque busque dádivas; mas busco fruto que abunde en vuestra cuenta. 18Empero todo lo he recibido, y tengo abundancia: estoy lleno, habiendo recibido de Epafrodito lo que enviasteis, olor de suavidad, sacrificio acepto, agradable á Dios. 19Mi Dios, pues, suplirá todo lo que os falta conforme á sus riquezas en gloria en Cristo Jesús. 20Al Dios pues y Padre nuestro sea gloria por los siglos de los siglos. Amén. 21Saludad á todos los santos en Cristo Jesús. Los hermanos que están conmigo os saludan. 22Todos los santos os saludan, y mayormente los que son de casa de César. 23La gracia de nuestro Señor Jesucristo sea con todos vosotros. Amén.
Escrita de Roma con Epafrodito.
1ASÍ QUE, HERMANOS MíOS AMADOS Y DESEADOS, GOZO Y CORONA MíA, ESTAD ASí FIRMES EN EL SEñOR, AMADOS. 2A Euodias ruego, y á Syntychê exhorto, que sientan lo mismo en el Señor. 3Asimismo te ruego también á ti, hermano compañero, ayuda á las que trabajaron juntamente conmigo en el evangelio, con Clemente también, y los demás mis colaboradores, cuyos nombres están en el libro de la vida. 4Gozaos en el Señor siempre: otra vez digo: Que os gocéis. 5Vuestra modestia sea conocida de todos los hombres. El Señor está cerca. 6Por nada estéis afanosos; sino sean notorias vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con hacimiento de gracias. 7Y la paz de Dios, que sobrepuja todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros entendimientos en Cristo Jesús. 8Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si alguna alabanza, en esto pensad. 9Lo que aprendisteis y recibisteis y oísteis y visteis en mí, esto haced; y el Dios de paz será con vosotros.
10Mas en gran manera me gocé en el Señor de que ya al fin ha reflorecido vuestro cuidado de mí; de lo cual aun estabais solícitos, pero os faltaba la oportunidad. 11No lo digo en razón de indigencia, pues he aprendido á contentarme con lo que tengo. 12Sé estar humillado, y sé tener abundancia: en todo y por todo estoy enseñado, así para hartura como para hambre, así para tener abundancia como para padecer necesidad. 13Todo lo puedo en Cristo que me fortalece. 14Sin embargo, bien hicisteis que comunicasteis juntamente á mi tribulación. 15Y sabéis también vosotros, oh Filipenses, que al principio del evangelio, cuando partí de Macedonia, ninguna iglesia me comunicó en razón de dar y recibir, sino vosotros solos. 16Porque aun á Tesalónica me enviasteis lo necesario una y dos veces. 17No porque busque dádivas; mas busco fruto que abunde en vuestra cuenta. 18Empero todo lo he recibido, y tengo abundancia: estoy lleno, habiendo recibido de Epafrodito lo que enviasteis, olor de suavidad, sacrificio acepto, agradable á Dios. 19Mi Dios, pues, suplirá todo lo que os falta conforme á sus riquezas en gloria en Cristo Jesús. 20Al Dios pues y Padre nuestro sea gloria por los siglos de los siglos. Amén. 21Saludad á todos los santos en Cristo Jesús. Los hermanos que están conmigo os saludan. 22Todos los santos os saludan, y mayormente los que son de casa de César. 23La gracia de nuestro Señor Jesucristo sea con todos vosotros. Amén.
Escrita de Roma con Epafrodito.
miércoles, diciembre 29
COMENTARIO DE FILIPENSES CAPITULO 3
Filipenses 3
Resumen: Les exhorta a regocijarse, vers. 1, 4, y a guardarse de los maestros judaizantes, vers. 2,3. Para "tapar la boca" a éstos Pablo habla de las ventajas carnales (en las que confiaban los judaizantes) de que él mismo podía jactarse, si en tales cosas hubiera virtud, vers. 4,5; pero renunció a todos los beneficios de la carne, para disfrutar de las bendiciones en Cristo, quien es más importante que todas las ventajas de nacimiento (linaje) y de oficio, vers. 7-11. Sin embargo, Pablo todavía no ha alcanzado la meta, sino que, olvidando lo pasado, y extendiéndose a lo que está delante, prosigue hacia el premio, vers. 12-14, y les ruega que hagan lo mismo, vers. 15,16. Esta exhortación se acentúa con dos pensamientos finales: (1)
varios hermanos renunciaron al evangelio puro y son enemigos de la cruz de Cristo, vers. 18,19, y (2) debemos conducirnos como ciudadanos celestiales hasta que Cristo venga para transformar "el cuerpo de la humillación nuestra", a fin de que sea semejante a su cuerpo glorioso, vers. 20,21.
3:1 -- "Por lo demás, hermanos". Algunos suponen que al escribir esto Pablo hacía como muchos predicadores que dicen, "Ahora bien, para concluir", y entonces siguen predicando otra media hora. Lo dice otra vez en 4:8. Es cierto que Pablo usa esta expresión a veces hacia el final de sus cartas (2 Tes. 3:1; 2 Cor. 13:11; Efes. 6:10), pero no la usa exclusivamente para finalizar (véanse 1 Cor. 7:29; 1 Tes. 4:1).
-- "gozaos en el Señor". No debemos encontrar nuestro gozo en las cosas materiales ni en el placer mundano, sino en Cristo y en su iglesia. El cristiano tiene el privilegio y el deber de regocijarse. El tiene más fuentes de felicidad que los del mundo y las fuentes de gozo del cristiano nunca fallan. La religión de Cristo no nos hace tristes; no produce depresión ni melancolía. Dicen algunos siquiatras que la religión de Cristo es una de las mayores causas de enfermedades mentales. Las religiones falsas pueden causar tales enfermedades pero ¡qué vil mentira del diablo si se dice esto acerca de la verdadera religión de Cristo! El cristiano es el único que tiene perfecto equilibrio mental, porque él acomoda todas las cosas en su debido lugar -- estudios, trabajos, actividades sociales, etcétera -- y en medio de toda experiencia humana está contento, cosa que no puede decirse de los del mundo. El cristiano refleja en los ojos, en el rostro, en la palabra y en la conducta que Cristo mora en su corazón. Véanse 1:4; 4:4; Jn. 15:11; 16:20,22,24; Hech. 5:41; Sant. 1:3; y muchos otros pasajes.
Pablo nunca estaba amargado. A pesar de todas las injusticias y persecuciones que sufría, siempre estaba gozoso "en el Señor". Podemos y debemos tener este mismo gozo, pero tiene que ser gozo "en el Señor". No hay gozo verdadero fuera del Señor. Por más que uno tenga la "felicidad" proporcionada por el dinero y posesiones, muchos amigos, poder, fama, y popularidad, no tendrá el gozo verdadero. Por el otro lado, el que está "en el Señor" siempre está gozoso aunque sea pobre, maltratado, enfermo y perseguido.
Gozo "en el Señor" está bien relacionado con el conocimiento de la palabra de Dios. En este contexto el gozo está relacionado con la comprensión de la justicia verdadera, y de la circuncisión verdadera y de cómo servir a Dios. "Los mandamientos de Jehová son rectos, que alegran el corazón" (Sal. 19:8).
-- "A mí no me es molesto el escribiros las mismas cosas, y para vosotros es seguro". Pablo era (es) un maestro muy eficaz, y todo maestro bueno sabe la necesidad de la repetición. "Porque por ahí andan muchos, de los cuales os dije muchas veces ..." (3:18). En el ver. 2 dice "guardaos" tres veces. "Por esto, yo no dejaré de recordaros siempre estas cosas, aunque vosotros las sepáis, y estéis confirmados en la verdad presente" (2 Ped. 1:12). Tal vez Pablo se refiera a esta misma carta, o a sus enseñanzas orales entre ellos, o posiblemente a otra carta que les hubiera escrito. El menciona una carta que escribió a los de Laodicea (Col. 4:16) que no está en el Nuevo Testamento. A algunos les gusta hablar de "libros perdidos" para implicar que la Biblia no está completa. Pablo y los otros apóstoles predicaron muchos sermones y sin duda escribieron varias cartas que no están en el Nuevo Testamento. Pero no nos falta verdad alguna. Lo que no tenemos es toda repetición de toda verdad revelada.
Es verdad que hay mucha repetición en el Nuevo Testamento. Varias enseñanzas de Cristo fueron repetidas, mayormente en los libros de Mateo, Marcos y Lucas. También varias enseñanzas de Pablo se repiten en sus cartas. La palabra "Deuteronomio" significa "segunda ley", porque es, en gran parte, la repetición de la ley. Los libros de Crónicas repiten la historia encontrada en 2 Samuel; 1 y 2 Reyes repite la historia de los reinos de David, Salomón, Roboam y los reyes de Judá. Los sermones que predicamos deben ser siempre interesantes. Al repetir verdades bíblicas no debemos aburrir a los asistentes, pero al mismo tiempo, todos los oyentes deben estar sumamente interesados en la verdad por más que se repita. (¿Nos aburre nuestro(a) esposo(a) cuando nos dice repetidas veces "Te amo"?)
¿Por qué repetir? La audiencia casi nunca es la misma de un servicio al otro; algunos miembros faltan y habrá visitantes. Hay miembros nuevos que necesitan mucha confirmación y para esto deben oír las mismas verdades varias veces. También los jóvenes crecen rápidamente y captan cada día mejor las grandes verdades bíblicas. Hay mujeres con niños que se distraen mucho; es muy difícil que ellas escuchen toda palabra del sermón. Por estas razones es bueno repetir las verdades bíblicas.
Del descuido de temas importantes resulta la apostasía. La división actual en la hermandad fue causada en gran parte por el descuido del tema de la organización y obra de la iglesia. Hace cincuenta años casi no se oía nunca sermones sobre la sociedad misionera que causó división en la iglesia a fines del siglo pasado. Hoy en día hay muchos hermanos con "convicciones" débiles con respecto al uso de instrumentos de música en el culto (muchos hermanos liberales los aceptarían sin oposición alguna).
La verdad es que hay muchísimos temas que necesitan mucha repetición; por ejemplo, es necesario explicar y denunciar el calvinismo, el movimiento carismático, el supuesto reino milenario, el humanismo (por ejemplo, la evolución), y muchos otros errores. Lamentablemente hay hermanos que no saben "quién es quien y qué es que" en cuanto a los predicadores que profesan ser "conservadores". Fácilmente entran en las iglesias hermanos que enseñan errores gravísimos. Dice Pablo, "a mi no me es molesto el escribiros las mismas cosas, y para vosotros es seguro". Parece a veces que sí les es molesto a algunos hermanos predicar mucho sobre temas controversiales, problemas en la iglesia, varias "cuestiones", etcétera, y predican por muchos meses (tal vez por años) sin mencionarlos. De tal descuido resultan digresiones y apostasías.
3:2 -- "Guardaos de los perros", "Cuidaos de los perros" (BAS; VHA). El tiempo del verbo "guardaos" o "cuidaos" es presente. Significa, pues, sed vigilantes continuamente. Compárense Mar. 4:24; 8:15; Luc. 21:8; 2 Jn. 8.
Al decir "perros" Pablo se refiere a los judaizantes. Estos profesaban ser cristianos. Aceptaban a Cristo como el Mesías y habían sido bautizados para el perdón de pecados. También aceptaron la verdad de que el evangelio es para los gentiles, pero decían que primeramente éstos tenían que ser judíos por medio de circuncidarse para poder ser cristianos. Según esto el evangelio no era suficiente. La cruz de Cristo no era adecuada para la salvación plena de los gentiles, y que para ellos se requería el evangelio más la circuncisión (Hech. 15:1-5; Gál. 2:1-5). De esta manera les robaban a los gentiles su libertad en Cristo.
Por lo tanto, Pablo era su enemigo número uno, porque les resistió fuertemente: Gál. 2:5, "a los cuales ni por un momento accedimos a someternos, para que la verdad del evangelio permaneciese con vosotros" (gentiles). Según la ley de Moisés, el perro era un animal inmundo (Lev. 11:27). La palabra "perro" era término de desprecio tanto entre gentiles como entre judíos.
En la actualidad muchos tienen perros caseros, y en Los Estados Unidos gastan mucho dinero para alimentarlos y cuidar de su salud, como si fueran miembros de la familia (muchas veces son tratados mejor que los "otros miembros" de la familia). Es más difícil para los tales entender la fuerza de la palabra, pero había pocos términos que indicaban tanto desprecio. Los judíos siempre lo aplicaban a los gentiles. Por eso, Pablo escoge este término para hablar de los mismos hermanos judíos que querían imponer la circuncisión sobre hermanos gentiles. Los judaizantes eran perros de dos patas, malignos, contenciosos, descontentos que "ladraban" su mensaje torcido y falso para trastornar las iglesias gentiles. (Compárese los lobos de dos patas de Hech. 20:29).
Nos conviene dar mucho énfasis al peligro de mezclar la ley de Moisés con el evangelio. Hay varias sectas que lo hacen: los Adventistas aplican (a su modo) la ley del séptimo día; la Iglesia Católica Romana y los Mormones tienen su sacerdocio especial, basándose en la ley de Moisés; varias iglesias humanas usan instrumentos de música en el culto, basándose en la ley de Moisés (mayormente en los Salmos que forman parte de la ley de Moisés); también casi todas las iglesias humanas imponen el diezmo, que también viene de la ley de Moisés. Todos sacan de la ley de Moisés lo que les conviene y lo aplican a su modo en sus religiones "cristianas". Deben estudiar con cuidado este texto en el cual Pablo denuncia fuertemente a los que usan mal la ley de Moisés. Pablo usaba palabras cortantes cuando era necesario. El mensaje de verdad siempre corta corazones (véanse Hech. 5:33; 7:54, "aserrados en sus corazones" (BAS, margen).
-- "guardaos de los malos obreros", se refiere a los mismos. Pablo denuncia a los judaizantes con una denuncia triple para darle más fuerza. Los mismos son llamados "obreros fraudulentos" (2 Cor. 11:13). Los que predican el evangelio se llaman "obreros" (Mat. 9:38; 10:10; 2 Tim. 2:15). Los "obreros" denunciados por Pablo eran muy activos pero no hacían la obra de Dios, sino que formaban partidos, y se gloriaban en la carne de los hermanos gentiles (Gál. 6:13), es decir, se jactaban de cada gentil que podían circuncidar para agregarlo a su partido.
-- "guardaos de los mutiladores del cuerpo", "guardaos de la concisión" (VM), katatomen, mutilación. Pablo se refiere a los que practicaban lo que ellos mismos llamaban la "circuncisión", peritome, pero ya que no está en vigor la ley de la circuncisión, la práctica era simplemente "mutilación". La palabra "mutilación" aparece en Lev. 21:5 ("ni se harán sajaduras en su carne", BAS).
Para hablar de lo que ellos practicaban Pablo ni usa la palabra "circuncisión", porque la práctica de ellos no era digna de la palabra, sino que era ni más ni menos que la "mutilación" del cuerpo. Dice Pablo en Gál. 5:12 (al referirse a los judaizantes), "¡Ojalá se mutilasen los que os perturban!"
3:3 -- "Porque nosotros somos la circuncisión", los cristianos, "linaje de Abraham" (Gál. 3:29), porque "no es judío el que lo es exteriormente, ni es la circuncisión la que se hace exteriormente en la carne; sino que es judío el que lo es en lo interior, y la circuncisión es la del corazón, en espíritu, no en letra" (Rom. 2:28,29). (Véanse también Efes. 2:11; Col. 2:11; Gál. 5:6; 6:12,15). En la actualidad los cristianos son el pueblo escogido de Dios, el "Israel de Dios" (Gál. 6:16).
Aun bajo la ley la circuncisión física no era suficiente. Varios textos hablan de la circuncisión del corazón (Lev. 26:41; Deut. 10:36; 30;6; Jer. 4:4; Ezeq.. 44:7); también la del oído (Jer. 6:10); y la de labios (Ex. 6:12,30). Por lo tanto, aun bajo la ley de Moisés la circuncisión verdadera, la que Dios quería, era muy semejante a la circuncisión espiritual enseñada por el Nuevo Testamento.
-- "los que en espíritu servimos a Dios", "los que tributamos culto por el Espíritu de Dios" (VHA). El culto de la iglesia es guiado por el Espíritu. "¡Oh Gálatas insensatos! ... ¿Tan necios sois? ¿Habiendo comenzado por el Espíritu, ahora vais a acabar por la carne?" (Gál. 3:1-3). ¿Cómo comenzaron por el Espíritu? Por el evangelio. ¿Cómo quieren acabar "por la carne"? Volver a la ley de Moisés.
Otro factor importante con respecto a adorar a Dios por el Espíritu es que adoremos "en espíritu y en verdad" sin preocuparnos tanto por lugares de reunión. Cristo enseña que no importa el lugar de reunión: "Mujer, créeme, que la hora viene cuando ni en este monte ni en Jerusalén adoraréis al Padre ... los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad" (Jn. 4:20-24).
Desde luego, es necesario tener algún sitio donde podamos reunirnos como iglesia, pero bien puede ser la casa de alguna familia (Rom. 16:5; Col. 4:15; Filemón 2). La Biblia no pone énfasis alguno en el lugar de reunión. El hecho de que alguna iglesia tenga edificio bien acomodado y costoso no es evidencia de que sea iglesia espiritual. Sin embargo, los cristianos de cualquier lugar, por pobres que sean, deben hacer lo posible para proveer algún sitio adecuado para la adoración a Dios.
-- "y nos gloriamos en Cristo Jesús, no teniendo confianza en la carne" (1:26), como hacían los judaizantes: "quieren que vosotros os circuncidéis, para gloriarse en vuestra carne. Pero lejos esté de mí gloriarme, sino en la cruz de nuestro Señor Jesucristo" (Gál. 6:13,14). Dijo a los corintios (1 Cor. 2:2), "Pues me propuse no saber entre vosotros cosa alguna sino a Jesucristo, y a éste crucificado".
Hoy en día no existe el mismo problema combatido por Pablo; no hay líderes religiosos que quieran obligar a la gente a circuncidarse para obtener la salvación, pero la palabra "carne" es palabra amplia, como Pablo explica en los versículos siguientes. Tiene que ver con todo aspecto de la religión externa (privilegios externos, Mat. 3:9; Jn. 8:33,34, etcétera). La "carne" no puede servir como base de justificación delante de Dios.
Por lo tanto, podemos decir que el tener confianza en la "carne" abarca cualquier confianza que no sea la que está bien puesta en el evangelio de Cristo. La "carne" incluye todo aquello que está opuesto a Cristo y al Espíritu.
Pero es importante recordar que "confiar en la carne" no significa "confiar en la obediencia". Pablo no menosprecia la sujeción al evangelio. "Confiar en la carne" no tiene nada que ver con la aceptación de Cristo y la obediencia a sus mandamientos. Muchos enseñan que cualquier acto como el bautizarse, tomar la cena, etcétera, es algo "externo" y no tiene nada que ver con la salvación. Es necesario entender cómo se usa la expresión "confiar en la carne" en el texto y también en el contexto.
3:4 -- "Aunque yo tengo también de qué confiar en la carne". La Biblia de las Américas dice "aunque yo mismo podría confiar en la carne", pero la traducción literal es "aunque yo mismo teniendo confianza". Pablo afirma que no había virtud en las cosas de la carne, estas cosas que en seguida mencionará, en las cuales muchos hermanos judíos todavía confiaban.
Pablo estaba altamente calificado para hablar de tales cosas externas, porque él las poseía en sumo grado. Nadie podía decir, "Pablo habla de tales cosas porque es envidioso, y si las tuviera él, no las criticaría". La verdad es que Pablo superaba a muchos de sus contemporáneos. "En el judaísmo aventajaba a muchos de mis contemporáneos en mi nación" (Gál. 1:14).
Su argumento es que si tales ventajas hubieran servido como base de confianza, entonces él mismo podría haber confiado en ellas.
-- "circuncidado al octavo día", como un judío verdadero de nacimiento (Luc. 2:22). Los ismaelitas se circuncidaban al año décimotercero, y los prosélitos al judaísmo a una edad madura.
-- "del linaje de Israel", no era un prosélito, sino del linaje original, un descendiente verdadero de Israel (Jacob) quien recibió la bendición de Isaac, quien a su vez la recibió de su padre Abraham.
-- "de la tribu de Benjamín", hijo menor de Jacob y, como José, hijo favorito. De esta tribu vino el primer rey de Israel (Saúl). Esta tribu quedó con la de Judá cuando las diez tribus se rebelaron contra el rey Roboam, bajo el mando de Jeroboam, para formar el reino del norte.
-- "hebreo de hebreos", lo superlativo. Aunque nació en Tarso, lejos de Jerusalén, era de sangre pura. Sus padres
eran verdaderos hebreos y retenían las cualidades hebreas en el idioma y en las costumbres (en contraposición a los helenistas, "griegos", Hech. 6:1). Demostraron su gran celo por la ley cuando enviaron a su hijo a Jerusalén para estudiar a los pies del famoso Gamaliel. "Yo de cierto soy judío, nacido en Tarso de Cilicia, pero criado en esta ciudad, instruido a los pies de Gamaliel, estrictamente conforme a la ley de nuestros padres, celoso de Dios" (Hech. 22:3).
-- "en cuanto a la ley, fariseo", "la más rigurosa secta de nuestra religión" (Hech. 26:5) en contraste con los "saduceos" (los materialistas o "modernistas" de aquellos tiempos) y los "herodianos" (que tenían ambiciones políticas). Jesús denunció fuertemente la hipocresía de los fariseos (Mat. 23), pero había fariseos sinceros como vemos en el caso de Pablo. "Los saduceos dicen que no hay resurrección, ni ángel, ni espíritu; pero los fariseos afirman estas cosas" (Hech. 23:8). Por eso, dijo Pablo "Varones, hermanos, yo soy fariseo, hijo de fariseo; acerca de la resurrección de los muertos se me juzga" (Hech. 23:6).
-- "en cuanto a celo, perseguidor de la iglesia", la prueba o demostración de su celo. Pablo nunca rindió servicio mediocre a Dios, ni antes ni después de su conversión. Como fariseo era celoso, un partidario tenaz. Fue el instigador principal de la "persecución que hubo con motivo de Esteban" (Hech. 11:19; 7:58; 8:1--9:1). Otros fariseos creían que la iglesia de Cristo era una herejía, pero no poseían el celo de Pablo. Había consecuencia entre su creencia y su conducta; él creía que los cristianos eran enemigos de Dios y trataba de acabar con ellos (Hech. 9:1,2; 22;1-5; 26:9-15; 1 Cor. 15:9). En 1 Tim. 1:13-16 revela su propio concepto de su conducta en aquel entonces.
Demostrar celo por Dios es digno de alabanza. Un buen ejemplo es Finees (Núm. 25:11-15). El ejemplo perfecto es Cristo (Jn. 2:17). Sin embargo, el celo por una causa falsa es inútil y mortal (Rom. 12:2). Así fue el celo de Saulo de Tarso. Gracias a Dios, fue convertido y demostró
el mismo celo por la causa de Cristo (2 Cor. 11:2).
-- "en cuanto a la justicia que es en la ley, irreprensible". Sabía y practicaba la ley (Gál. 1:14). Pablo no decía que él nunca había pecado (Rom. 3:9,10,23), sino que su vida anterior era bien conocida por los judíos (Hech. 26:4,5) y no podían acusarle de infracciones de la ley de Moisés. Pablo guardaba concienzudamente la ley de Moisés, y aun las tradiciones de los padres. Era ejemplar (sacó calificación perfecta) en la práctica del judaísmo.
Era muy excepcional en que no violaba su conciencia (Hech. 23:1; 24:16). Era hombre muy sincero, muy dedicado a su religión. ¡Qué demostración más clara de que los más religiosos pueden estar equivocados! "Yo ciertamente había creído mi deber hacer muchas cosas contra el nombre de Jesús de Nazaret; lo cual también hice ... " (Hech. 26:9,10).
Otra verdad obvia en este texto es que la ley de Moisés no podía "hacer perfectos a los que se acercan" a Dios por medio de ella (Heb. 10:1-4). Saulo de Tarso era un ejemplo bueno de esto también, porque si algún judío sincero pudiera haber logrado este propósito Saulo lo habría hecho.
3:7 -- "Pero cuantas cosas eran para mí ganancia" como judío (las cosas mencionadas en los vers. 4-6), todas las cosas de distinción y honor: antepasados ilustres, educación especial, liderazgo entre los de la secta más estricta, y el gran respeto de sus contemporáneos. "En el judaísmo aventajaba a muchos de mis contemporáneos" (Gál. 1:14), siendo "instruido a los pies de Gamaliel" (Hech. 22:3). Un futuro ilustre le aguardaba.
-- "las he estimado como pérdida por amor de Cristo". Pablo emplea lenguaje de la contabilidad. El dice "he estimado" como pérdida estas cosas que para mí eran ganancia, y todavía por muchos se consideran ganancia. Pablo coloca todas estas cosas al lado del "debe" y no al del "haber" en su libro mayor. La misma palabra "pérdida", zemian, se usa en Hech. 27:10,21. Para salvar a la gente (marineros
y soldados), muchas cosas de la nave fueron arrojadas al mar. Hubo "pérdida", pero ésta se sufre con gozo al contemplar las vidas salvadas.
A veces los empresarios invierten mucha capital en algo que no sirve, que no rinde. Lo hacen creyendo que es buena inversión, pero están equivocados. ¿Qué deben hacer? Simplemente reconocer que "perdieron". Tienen que apuntarlo en sus libros como "pérdida" y seguir adelante. Pablo equivocadamente invirtió mucho tiempo y energía en el judaísmo. Esperaba gran "ganancia", pero después encontró la ganancia verdadera en Cristo, en el evangelio (el tesoro, la perla de gran precio de Mat. 13:44-46) y con todo gozo "estimó" todo lo que tenía como "pérdida".
Todos somos "contadores". Cada día tenemos que decidir cómo considerar muchas cosas. La buena educación, la riqueza, el talento especial, ¿es "ganancia" o es "pérdida"? Todo depende de cómo se utilicen. Tales cosas pueden ser gran ganancia si se dedican al Señor, o pueden hundir el alma en perdición. Muchas cosas que el mundo considera como gran "ganancia" en realidad son "pérdida"; "Porque ¿qué aprovechará al hombre, si ganare todo el mundo, y perdiere su alma?" (Mat. 16:26). Al mismo tiempo hay experiencias difíciles para los cristianos que deben clasificarse como "ganancia" en lugar de "pérdida" porque dan ricos beneficios espirituales (Rom. 5:3-5; 2 Cor. 12:8-10; Sant. 1:2-4).
3:8 -- "Y ciertamente, aun". Esta expresión indica mucho énfasis, y aun más en el griego donde hay cinco palabras (sí, ciertamente, por tanto, por lo menos, aun). No es posible traducir libremente estas partículas; algo de la fuerza y convicción de Pablo se pierde en la traducción.
-- "estimo (todas las cosas como pérdida por la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor, por amor del cual he perdido todo".
Pablo sufrió la pérdida de todo: su empleo, su reputación, su seguridad física, sus amigos, y por último su vida, pero ahora habla de lo que ganó en Cristo. Jesús había dicho "De cierto os digo que no hay ninguno que haya dejado casa, o hermanos, o hermanas, o padre, o madre, o mujer, o hijos, o tierras, por causa de mí y del evangelio, que no reciba cien veces más ahora en este tiempo; casas, hermanos, hermanas, madres, hijos, y tierras, con persecuciones; y en el siglo venidero la vida eterna" (Mar. 10:29,30).
Pablo dice que lo perdió todo para ganar "la excelencia del conocimiento de Cristo". El "conocimiento" que Pablo ganó no era meramente el conocimiento intelectual, sino el de la experiencia. No es solamente el conocimiento acerca de Cristo, sino el conocimiento íntimo que sólo se gana a través de vivir en comunión con El.
-- "y lo tengo por basura", skubalon, "estiércol" (AVV; VNC), "lo que se arroja a los perros, escoria, excremento, basura, etcétera ... se tira como inútil y aun repugnante al tacto y a la vista" (Jamieson, Fausset, Brown). ¡Cuántas cosas Pablo arrojó al mar para salvar su barco espiritual! Heb. 10:32-34 habla de la pérdida y del gran sufrimiento de los hermanos hebreos. La salvación se nos da de balde, pero cuesta todo.
3:9 -- "Y ser hallado en él", 1:20,21; Gál. 3:27; Apoc. 14:13.
-- "no teniendo mi propia justicia, que es por la ley". Pablo se refiere a la ley de Moisés. De ella habla en los vers. 5,6, "en cuanto a la ley ... en cuanto a la justicia que es en la ley". Es la ley que requirió la circuncisión. Los judaizantes decían, "Es necesario circuncidarlos, y mandarles que guarden la ley de Moisés" (Hech. 15:5). Es importante que se entienda y que se recuerde que Pablo se refiere a la ley de Moisés, porque los evangélicos casi no pueden decir "ley" sin incluir la ley de Cristo.
El gran deleite de los comentaristas y pastores evangélicos es condenar el "legalismo" y al hablar de "ley" (o "la ley") no les gusta distinguir entre la ley de Moisés y la ley de Cristo. Hablan de "ley" (o "la ley") como si hubiera solamente una
ley, y siempre hablan con tonos bien negativos acerca de "ley" (o "la ley).
Pablo habla claramente acerca de la ley de Moisés en su carta a los Romanos. Rom. 2 se dirige con toda claridad a los judíos. Al decir "tú" se dirige al judío (vers. 1,3, etc.). En el ver. 17, dice, "tú tienes el sobrenombre de judío, y te apoyas en la ley". ¿En qué ley se apoyaba el judío? Rom. 3:1, "¿Qué ventaja tiene, pues, el judío? ¿o de qué aprovecha la circuncisión?" ¿Quién no puede entender que Pablo está hablando de judíos literales y de la ley de ellos (la ley de Moisés)?
Entonces, en Rom. 3:20 declara con todo énfasis que "por las obras de la ley ningún ser humano será justificado delante de él". La palabra "justificado" y las expresiones "ser justo" o "tener justicia" se refieren a la misma cosa: la salvación. En el ver. 21 dice, "aparte de la ley, se ha manifestado la justicia de Dios", es decir, el plan de Dios para justificar o salvar al hombre por medio de Jesucristo (el evangelio). Dios perdona al hombre que obedece al evangelio y le pronuncia "justo" o "justificado" porque ya no es culpable de pecado. El hombre justo es el hombre absuelto de culpa. Esta es la "justicia" de la cual Pablo habla en Fil. 3:9.
Recuérdese, pues, que al decir "ley", Pablo no se refiere a la ley de Cristo (que es simplemente el evangelio o el Nuevo Testamento), sino a la de Moisés. Muchos hermanos en Cristo han caído en el error del calvinismo. Hasta la fecha este error amenaza el alma de muchos hermanos.
No había perfección bajo la ley de Moisés (Heb. 7:11; 8:7; 10:1), y fue quitada (Col. 2:14; Heb. 7:12). La ley no podía perfeccionar porque no proveía un salvador. Condenaba pero no podía salvar porque "la sangre de los toros y de los machos cabríos no puede quitar los pecados" (Heb. 10:4). La ley sirvió como "ayo" para llevar a los judíos a Cristo (Gál. 3:24).
La única manera de "salvarse" bajo la ley de Moisés era simplemente no "perderse", es decir, guardar la ley perfectamente sin pecar (Gál. 3:10, "Maldito todo aquel que no permaneciere en todas las cosas escritas en el libro de la ley, para hacerlas"). Porque el judío, habiendo pecado, no tenía salvador. Observaba los sacrificios de la ley que apuntaban hacia Cristo, el "Cordero de Dios que quita los pecados del mundo" (Jn. 1:29), y luego al venir Cristo, su sangre limpió sus pecados. Bajo la ley no había remisión de pecados, sino que "en estos sacrificios cada año se hace memoria de los pecados" (Heb. 10:3), hasta que viniera el Perfecto Sacrificio, y entonces habría "remisión de las transgresiones que había bajo el primer pacto" (Heb. 9:15). Con esta breve explicación de la naturaleza y limitación de la ley, se puede entender por qué Pablo no podía ser salvo por la ley. El habla de "mi propia justicia, que es por la ley", porque desde el punto de vista del judaísmo, Pablo ya sostenía una relación correcta con Dios a través de su observación de la ley, pero Pablo reconocía claramente que esa "justicia" no valía nada. Era justicia "humana" (mía) pero no divina (de Dios). Pablo no quería esa clase de "justificación" porque no valía nada.
-- "sino la que es por la fe de Cristo, la justicia de Dios por la fe". La Biblia de las Américas dice, "sino la que es por la fe en Cristo", pero el griego dice "de Cristo". Compárese "del conocimiento de Cristo" (no "del conocimiento en Cristo", ver. 8; y "la cruz de Cristo" (no "la cruz en Cristo"), ver. 18. En estos tres textos la palabra "Cristo" aparece sin el artículo y en el caso genitivo, christou. Pablo dijo que él quería ser hallado teniendo la justicia que "es por la fe de Cristo", es decir, "la justicia que es de Dios por la fe". Es de Cristo. Es de Dios. La única justicia verdadera es la justicia que Dios provee por medio de Cristo.
Podemos tener esta justicia o justificación de Dios por medio del evangelio, que en este texto y en muchos otros se llama "la fe". Es la fe objetiva (el evangelio) de Cristo (Rom. 1:5; 16:26; Gál. 3:25; Judas 3). Los evangélicos casi siempre interpretan la palabra "fe" como "fe subjetiva" (la fe de la persona, o como ellos dicen, "aceptando a Jesucristo como su único Salvador"). En realidad en muchos textos la palabra "fe" significa la fe objetiva (la cosa creída), o sea, el evangelio. Además, la palabra "fe", aun cuando es fe subjetiva, significa en la mayoría de los textos "fiel" y "fidelidad" (equivale a obediencia) en lugar de pura aceptación mental o confianza. La "fe sola" se menciona una sola vez en las Escrituras (Sant. 2:24) y en ese texto se condena: "Vosotros veis, pues, que el hombre es justificado por las obras, y no solamente por la fe".
La palabra "fe" sí significa "confianza", pero es confianza expresada en obediencia. La doctrina de "la salvación por la fe sola" contradice la Biblia desde Génesis hasta Apocalipsis. Es una teología fundada sobre la arena.
La justicia que Pablo quería, pues, es la justicia que el evangelio hace posible. Es la justicia hallada en la religión de Cristo, en contraste con "la justicia que es por la ley" de Moisés. Rom. 3:27, "la ley de la fe" es el evangelio de Cristo; Gál. 3:23, "antes que viniese la fe" (el evangelio de Cristo); Gál. 3:25, "venida la fe (el evangelio), ya no estamos bajo ayo (la ley de Moisés)"; Judas 3, "la fe que ha sido una vez dada a los santos". La palabra "fe" en estos textos no se refiere a la fe subjetiva, la fe de la persona, sino a la cosa creída, el objeto de la fe subjetiva, es decir, el evangelio. Es la fe objetiva, la fe como un objeto, lo que debemos creer, lo que debemos defender (Judas 3). Esta fe "vino", y cuando vino, ya los judíos no seguían bajo la ley.
Debemos agregar un detalle más. El comentario de Hendriksen es típico del modo de pensar de los "evangélicos". Dice, "la única justicia que tiene valor delante de Dios es la justicia de Cristo contada al pecador como don de Dios". Al decir esto los "evangélicos" quieren decir que la justicia personal de Jesús, la justicia que El tenía por haber llevado una vida perfecta, es contada o atribuida al creyente. De esta manera el hombre nunca tiene justicia propia sino solamente la de otro, la justicia personal de Cristo. La Biblia no enseña esta doctrina. Pablo dice (Rom. 4:3) "Creyó Abraham a Dios, y le fue contado por justicia". ¿Qué fue contado? "Creyó" él mismo (él era fiel a Dios, ver. 12) "y le fue contado por justicia", es decir, la fe o fidelidad de Abraham a él mismo le fue contada para (eis) justicia (compárese Hech. 2:38).
3:10 -- "a fin de conocerle". La palabra "conocer" no significa meramente el conocimiento intelectual. No habla Pablo de lo que sabía acerca de Cristo. El habla del conocimiento de la experiencia personal. Se refiere al conocimiento de la comunión (participación) con Cristo para conformarse a El. Pablo tenía plena confianza en Cristo: "Yo sé a quién he creído, y estoy seguro que es poderoso para guardar mi depósito para aquel día" (2 Tim. 1:12). Le conoció, y quería ampliar y enriquecer ese conocimiento, compartiendo cada vez más la vida de Cristo. Quería conocimiento al grado máximo.
No menospreciamos en lo más mínimo el conocimiento intelectual, lo cual es indispensable al conocimiento en el sentido de la experiencia personal. "Pero sabemos que el Hijo de Dios ha venido, y nos ha dado entendimiento para conocer al que es verdadero" (1 Jn. 5:20). Obsérvese que "nos ha dado entendimiento" para poder "conocer" a Dios. Sin el entendimiento intelectual adecuado no es posible conocerle.
"Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien ha enviado" (Jn. 17:3). Por lo tanto, Jesús y los apóstoles se dedicaron diligentemente a enseñar todo el consejo de Dios para que podamos conocer a Dios (tener comunión con El).
Tener comunión con Dios significa participar de las cosas de Dios. En primer lugar, tenemos que estar en Cristo para participar con El de las cosas de Dios. ¿Cómo entramos en Cristo? ¿Cómo puede el hombre estar en Cristo? Contesta Pablo (Gál. 3:27), "porque todos los que habéis sido bautizados en Cristo, de Cristo estáis revestidos". Antes de obedecer al evangelio no conocimos a Dios. "Ciertamente, en otro tiempo, no conociendo a Dios, servíais a los que por naturaleza no son dioses" (Gál. 4:8). Pero ahora, hemos obedecido al evangelio, y sí conocemos a Dios ("conociendo a Dios, o más bien, siendo conocidos por Dios ..." Gál. 4:9).
Al obedecer al evangelio, pues, entramos en Cristo, y tenemos comunión con El. Estamos en Dios y Dios está en nosotros (1 Jn. 2:24). El Espíritu Santo mora en nosotros porque somos guiados por su palabra. Antes de nuestra conversión el pecado moraba en nosotros (controlaba nuestra vida) pero ahora el Espíritu Santo mora en nosotros, es decir, controla y bendice nuestra vida, llevando en nosotros el "fruto del Espíritu" (Rom. 7:17; 8:9-14; Gál. 5:22,23).
-- "y el poder de su resurrección". (Véase Efes. 1:17-20). Pablo quería conocer el poder de la resurrección. No es que a él le faltara información acerca de este poder. Recuérdese que la palabra "conocimiento" tiene que ver con la experiencia personal. Quería conocer por la experiencia personal el poder transformador de la resurrección de Cristo.
El tema central de la predicación de los apóstoles era la resurrección de Jesús (Hech. 2, el sermón de Pentecostés; 3:15; 4:10; 13:37; 17:31; 24:21; 26:6-8, 22,23). Pablo predicó la resurrección de Cristo como el cumplimiento de la esperanza de Israel, y la roca fundamental del evangelio. Hay gran poder en este mensaje, pues convirtió a miles de judíos y paganos.
En Rom. 1:4 dice Pablo que Jesucristo "fue declarado Hijo de Dios con poder, según el Espíritu de santidad, por la resurrección de entre los muertos". En 1 Cor. 15:12-19 explica que sin la resurrección tanto la predicación como nuestra fe es en vano.
Para tener conocimiento o experiencia personal del poder de la resurrección, debemos ser crucificados, sepultados y resucitados con Cristo. La fe que viene por medio de oír el poderoso mensaje del evangelio nos mueve a crucificarnos en el arrepentimiento, o cambio de corazón, y luego en el bautismo ser sepultados y resucitados (Rom. 6:3-6; Col. 2:12). Entonces debemos demostrar el poder de la resurrección todos los días de nuestra vida nueva. La lucha diaria contra el diablo era severa para Pablo; por lo tanto, "golpeo mi cuerpo, y lo pongo en servidumbre, no sea que habiendo sido heraldo para otros, yo mismo venga a ser eliminado ... Así que, el que piensa estar firme, mire que no caiga" (1 Cor. 9:27; 10:12). El poder que resucitó a Cristo nos ayuda a vencer al diablo, para no caer otra vez. Es el poder del evangelio (Rom. 1:16). Es poder dinámico, energía celestial. Con este poder podemos ser vencedores (Rom. 8:37). ¡Qué pensamiento glorioso! El poder que levantó a Cristo de los muertos está disponible para ayudarnos a ganar la victoria final.
-- "y la participación de sus padecimientos". Cuando el Señor explicó a Ananías la obra que Pablo llevaría a cabo, le dijo, "le mostraré cuánto le es necesario padecer por mi nombre" (Hech. 9:16). Saulo de Tarso, el perseguidor, se convierte en Pablo el perseguido. Los últimos ocho capítulos del libro de Hechos describen cómo Pablo participó de los padecimientos de Cristo. De estos sufrimientos él mismo habla en varios textos (por ejemplo, 1 Cor. 4:11-13; 2 Cor. 11:24-28). El sufrimiento era el compañero constante de Pablo.
Pero el no se quejaba, sino que se gloriaba en sus tribulaciones (Rom. 5:3). "Ahora me gozo en lo que padezco por vosotros, y cumplo en mi carne lo que falta de las aflicciones de Cristo por su cuerpo, que es la iglesia" (Col. 1:24).
-- "llegando a ser semejante a él en su muerte". Pablo fue crucificado con Cristo, es decir, hizo morir lo carnal en su vida (Gál. 2:20; Rom. 6:4-7; Col. 3:5, etcétera). Pero él quería asemejarse a Cristo en toda manera posible, aun en su muerte física. Quería caminar (vivir) con Cristo, sufrir con Cristo y, si fuera la voluntad de Dios, morir con Cristo. "Cada día muero" (1 Cor. 15:31); "llevando en el cuerpo siempre por todas partes la muerte de Jesús, para que también la vida de Jesús se manifieste en nuestros cuerpos. Porque nosotros que vivimos, siempre estamos entregados a muerte por causa de Jesús, para que también la vida de Jesús se manifieste en nuestra carne mortal. De manera que la muerte actúa en nosotros, y en vosotros la vida" (2 Cor. 4:10-12). La muerte casi siempre estaba a la puerta. Pablo duró mucho tiempo en Roma bajo la sombra de muerte.
3:11 -- "si en alguna manera llegase a la resurrección de entre los muertos". Pablo no expresa duda, sino humildad (Vincent). El "llegar" es un proceso. "Llegamos" a la resurrección después de ser hallados en El, después de conocerle y después de participar de sus padecimientos.
Desde luego, todos serán resucitados en aquel día (Jn. 5:28,29), pero Pablo está pensando en la consumación del proceso presentado en los vers. 9,10 (las grandes bendiciones de la redención, las que serán para los que "saldrán a resurrección de vida". "Porque si fuimos plantados juntamente con él en la semejanza de su muerte, así también lo seremos en la de su resurrección" (Rom. 6:5). Es necesario tener mucho cuidado con la enseñanza de los comentarios "evangélicos" sobre este texto. Por ejemplo, el comentario de John F. Walvoord ("Filipenses, Triunfo en Cristo") dice, "Pablo está anticipando aquí que habrá una resurrección especial de los justos que les extraerá, en un acto especial de Dios, del número total de los muertos. Naturalmente, esto tiene su apoyo en Apocalipsis 20 por el hecho de que los muertos malvados no son resucitados hasta el final del reinado milenario de Cristo, mientras que los muertos justos son resucitados antes ... Pablo tiene el arrebatamiento a la vista, el suceso descrito en 1a Tesalonicenses 4:13-18, que es una especial resurrección para aquellos que están 'en Cristo' ... La única cuestión que tenía en mente era si él estaría todavía presente cuando tuviera lugar el arrebatamiento".
Es increíble que hombres inteligentes aceptaran tales teorías tan antibíblicas. Habrá una sola resurrección, la resurrección general al final del mundo, en "aquel día". No habrá dos resurrecciones, la primera de los justos, y la segunda la de los injustos mil años más tarde. La Biblia no habla de una "segunda resurrección". Dice Cristo claramente (Jn. 5:28,29), "vendrá hora cuando todos los que están en los sepulcros oirán su voz; y los que hicieron lo bueno saldrán a resurrección de vida; mas los que hicieron lo malo, a resurrección de condenación". Todos los que están en los sepulcros saldrán en la misma hora. No dice que los justos saldrán primero, y luego mil años después saldrán los injustos. ¿Pero no enseña esto Apoc. 20? De ninguna manera. Apoc. 20 no habla de la resurrección física. "Esta es la primera resurrección. Bienaventurado y santo el que tiene parte en la primera resurrección" (vers. 5,6). ¿Quiénes tienen parte en la primera resurrección? Los vencedores (los del ver. 4, "las almas de los decapitados por causa del testimonio de Jesús y por la palabra de Dios, los que no habían adorado a la bestia ni a su imagen". Estos son los mismos vencedores mencionados en Apoc. 2 y 3, y a través del libro. Al morir estos no van al olvido. Ocupan tronos (2:26,27; 3:21; 20:4) para reinar con Cristo. Es lenguaje de victoria y triunfo.
La primera resurrección es espiritual. Es la exaltación de los que mueren por Cristo y así mueren en el Señor (14:13). "La segunda muerte no tiene potestad sobre éstos" (20:6). Léase 2:11, "El que venciere, no sufrirá daño de la segunda muerte". ¿Quién toma parte en la primera resurrección? El mismo libro de Apocalipsis contesta: "El que venciere". La segunda muerte no daña al que venciere; la segunda muerte no tiene potestad sobre los que tienen parte en la primera resurrección. Por lo tanto, "la primera resurrección" no tiene nada que ver con la resurrección física. No habrá dos resurrecciones corporales, sino una sola.
El "arrebatamiento" de 1 Tes. 4:13-17 no es el supuesto "rapto secreto" de los "evangélicos". Léase con cuidado el texto. Dice que cuando Cristo venga "los muertos en Cristo resucitarán primero" (ver. 16). ¿Y luego qué? ¿Mil años después resucitarán los injustos? No es una comparación entre la resurrección de los justos y la de los injustos. Dice Pablo, "los muertos en Cristo resucitarán primero. Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor". Las dos cosas de las que habla Pablo en 1 Tes. 4:13-18 no son dos resurrecciones, sino la resurrección de los cristianos muertos y el arrebatamiento de los cristianos vivos. Obsérvese que Pablo no dice, como dicen los milenarios que los arrebatados estarán por siete años en las nubes con Cristo (durante "la gran tribulación"), sino que "así estaremos siempre con el Señor".
3:12 -- "No que lo haya alcanzado ya, ni que ya sea perfecto" en cuanto a "conocerle, y el poder de su resurrección, y la participación de sus padecimientos, etcétera". Pablo todavía estaba "corriendo" la carrera. Los vers. 12-14 aluden a las carreras del anfiteatro. Dice "no que", para evitar algún concepto equivocado (compárense 4:11,17). Pablo tenía mucha confianza con respecto a su salvación; en este texto no está expresando ninguna duda.
Pero él reconoció que aunque ya había corrido mucho, había peleado mucho y había ganado grandes victorias por Cristo, todavía no había llegado a la meta final para recibir el premio. Pablo, ahora en su vejez, habiendo servido fielmente por tantos años, habiendo sufrido muchas prisiones en Jerusalén, en Cesarea y en Roma, todavía no había llegado al estado de no poder crecer más o de no necesitar trabajar más. No estaba libre del poder de las tentaciones carnales (1 Cor. 9:27). Y ¿quién jamás ha superado a Pablo en amor, celo, abnegación de sí mismo y devoción verdadera a Cristo? Si era necesario que él hablara así, ¡cuánto más nosotros que ni hemos comenzado a sacrificarnos como él! Pablo sabía que estaba en el camino correcto (Jn. 14:6; Mat. 7:13,14; Hech. 24:14), pero nunca creía que él no podía caer (1 Cor. 9:27; 10:13). Siempre sirvió a Dios con limpia conciencia (Hech. 23:1; 24:16; 2 Cor. 1:12). El nos enseña que debemos seguir corriendo de esta manera hasta el final de la carrera, que debemos seguir luchando hasta que termine la batalla. Si Pablo, quien era tan fiel y soportó tanto por el Señor, no podía "descansar", cuánto menos nosotros.
La palabra "perfecto", como Pablo la usa aquí, denota aquella perfección absoluta de "los espíritus de los justos hechos perfectos" (Heb. 12:23). Esto se realiza cuando la carrera se termina. En el ver. 15 se usa la palabra "perfección" en sentido de madurez.
-- "sino que prosigo", continúo en la carrera. Véase 1 Cor. 14:1, "seguid el amor"; y 1 Tim. 6:11, "sigue la justicia".
-- "por ver si logro asir", katalabo, significa echarse sobre algo para agarrarlo con firmeza, posiblemente refiriéndose al acto de asir el poste que marca la terminación de la carrera, o sea la victoria. Con anhelo intenso Pablo quería realizar el gran objetivo de su vida. Heb. 12:1,2 nos exhorta a correr "con paciencia la carrera que tenemos por delante, puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe". Para lograr asir el premio se requiere la dedicación, la abnegación de sí, y el dominio propio (1 Cor. 9:24-26).
-- "aquello para lo cual fui también asido por Cristo Jesús". Pablo fue asido por Cristo para una obra especial (Gál. 1:15,16; Hech. 9:1-19; 22:15,21; 26:15-18). Pablo se esforzaba grandemente por cooperar con ese propósito del Señor quien tomó posesión de su vida (1:21; Gál. 2:20). En la historia bíblica se puede observar claramente que cuando algún hombre fue "asido" por Dios, la voluntad del hombre escogido y llamado estaba plenamente en juego. Véanse los casos de Moisés (Ex. 3:10; 4:10,11); de Jeremías (Jer. 1:4-10); de Juan el Bautista (Luc. 1:15-17); y de Pablo (Hech. 26:19; Gál. 1:15,16).
Dios quiere tomar posesión de la vida de nosotros también. Quiere producir "así el querer como el hacer, por su buena voluntad" (Fil.. 2:13) por medio de su palabra (1 Tes. 2:13). Pero no lo hará sin la voluntad nuestra.
3:13 -- "Hermanos, yo mismo no pretendo haberlo ya alcanzado". En los vers. 9,10 Pablo explicó claramente lo que quería alcanzar. El estaba "en Cristo", tenía la justicia "que es por la fe de Cristo, la justicia que es de Dios por la fe", conocía al Señor, y había participado extensamente en sus padecimientos, pero no había terminado la carrera. No había alcanzado la meta. No era perfecto en el sentido de estar totalmente sin pecado.
-- "pero una cosa hago", una expresión que pone énfasis en el pensamiento presentado. Compárense Jn. 9:25 ("una cosa sé, que habiendo yo sido ciego, ahora veo"); Luc. 10:42 ("una sola cosa es necesaria"); Sal. 37:4 ("una cosa he demandado a Jehová, ésta buscaré"). Pablo estaba resuelto -- tenía singularidad de propósito -- a terminar la carrera para alcanzar la meta y recibir el premio. Véanse también Mat. 6:22, "si tu ojo es sencillo (singular)"; 2 Cor. 11:3 "la sincera fidelidad (singularidad) a Cristo"; Efes. 6:5 "con sencillez (singularidad) de corazón".
-- "olvidando ciertamente lo que queda atrás", "olvidando", tiempo presente y continuo. Es probable que en este contexto se refiere a las ventajas que tenía en el judaísmo (vers. 4-6), pero bien puede abarcar cualquier cosa en la vida pasada que pudiera impedirle en la carrera, sean desalientos, persecuciones, o triunfos. Pablo olvidó todo aquello en que él pudiera haber reposado y todo aquello que le pudiera haber desanimado o distraído. No le convenía permitir que lo enorme de su crimen de haber perseguido a Cristo le oprimiera demasiado (1 Tim. 1:13), ni tampoco que la grandeza de su servicio pasado, los grandes éxitos, los severos sacrificios, las revelaciones que recibía (2 Cor. 11:24-28; 12:7) lo enaltecieran.
Estaba resuelto a no dejar que nada le distrajera. No es posible correr hacia adelante si miramos hacia atrás. "El mirar atrás resultará por cierto en ir atrás (Luc. 9:62). Así la mujer de Lot (Lucas 17:32). Si al remar contra la corriente dejamos de manejar los remos, somos llevados para atrás ... "Di a los hijos de Israel que marchen adelante" (Exodo 14:15)" (Jamieson, Fausset, Brown).
No podemos vivir en el pasado. La meta es futura. El premio es futuro y todavía no está en nuestro poder. Tenemos que dejar que el pasado sea pasado. El momento de abandonar la cruz y llevar la corona todavía no ha llegado. Los trabajos del tiempo pasado no cumplen con las obligaciones presentes y futuras. Este texto combate la indiferencia que se engendra cuando uno cree que ya hizo "su parte". Cada día, cada momento, debemos aprovechar el tiempo presente (Efes. 5:16). Es indispensable que se olviden cosas que nos puedan desanimar, como también las cosas que nos puedan hacer demasiado "satisfechos" con nuestra vida y servicio a Dios.
-- "extendiéndome a lo que está delante". El que corre en el estadio se ve inclinándose hacia la meta, literalmente inclinando su cuerpo "a lo que está delante". Significa gran empeño.
3:14 -- "prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús", "sigo corriendo presuroso" (VM). La "meta" se refiere al "blanco", el objetivo que alcanza el que corre; el "premio" es la recompensa dada por el Autor y Consumador de la carrera al victorioso es "la corona de justicia" (1 Cor. 9:24; 2 Tim. 4:8), "la corona de la vida" (Apoc. 2:10), "la corona incorruptible de gloria" (1 Ped. 5:4).
Con respecto a esta carrera nos exhorta Pablo (1 Cor. 9:24), "Corred de tal manera que lo obtengáis". La meta final es la reunión con Jesús, sea cuando uno muera (1:23), o en la "manifestación" de Jesús (Tito 2:13).
La palabra "supremo", ano, significa "de lo alto, celestial"; "soberana vocación de Dios" (AVV); "vocación celestial" (VHA). Literalmente dice, "la vocación de arriba". Compárense Gál. 4:26; Col. 3:1; Hebreos 3:1, "llamamiento celestial". Los jueces se sentaban en un lugar muy elevado del atrio para poder ver claramente toda la actividad y así juzgar con equidad. A esta carrera Dios, desde "lo alto", nos ha llamado; si corremos legítimamente (2 Tim. 2:5) hasta el fin, nos premiará.
La actitud de Pablo se explica en parte en Rom. 1:14, "A griegos y a no griegos, a sabios y a no sabios soy deudor"; en 1 Cor. 9:16, "Pues si anuncio el evangelio, no tengo por qué gloriarme; porque me es impuesta necesidad; y ¡ay de mí si no anunciare el evangelio!"; y en 1 Cor. 9:19, "Por lo cual, siendo libre de todos, me he hecho siervo de todos para ganar a mayor número".
3:15 -- "Así que, todos los que somos perfectos". En 3:12 Pablo dice "ni que ya sea perfecto". No era perfecto en el sentido absoluto de vivir sin pecar. Pero en el ver. 15 la usa para indicar la madurez. Se refiere a los que están desarrollados espiritualmente, los que son maduros y capacitados para discernir entre el bien y el mal (Heb. 5:14). En 1 Cor. 2:6; 3:1 es obvio que las palabras "madurez" y "espirituales" son sinónimos, como lo son "perfectos" y "completos" (Col. 4:12). Los perfectos (maduros) ya no son "niños" (1 Cor. 14:20; Efes. 4:13). Nuestro amor debe ser perfecto como el amor del Padre (Mat. 5:48); es decir, debemos imitar a Dios en amar a todos, y no solamente a los que nos aman (Mat. 5:44-47). Si amamos solamente a los que nos aman nuestro amor no es perfecto (completo). Pablo nos exhorta a perfeccionar la santidad en el temor de Dios (2 Cor. 7:1). La fe se perfecciona por las obras (Sant. 2:22). Santiago nos exhorta a tener gozo cuando nos hallemos en diversas pruebas y a ser perfectos en el sufrimiento: "Mas tenga la paciencia su obra completa, para que seáis perfectos y cabales, sin que os falte cosa alguna" (Sant. 1:2-4).
No digamos, pues, que "nadie es perfecto". Fuera mejor explicar los usos bíblicos de la palabra. Los cristianos maduros sí son perfectos.
-- "esto mismo sintamos;" "tengamos esta misma actitud" (BAS), que todos tengan la misma actitud de Pablo expresada en los vers. 7-14, reconociendo que debemos olvidar lo que queda atrás (aunque sean grandes ventajas como las de Pablo), que todavía no hemos alcanzado la meta, y que debemos esforzarnos por llegar. Los que "somos perfectos" (maduros) no debemos pensar que somos "perfectos" en el sentido de haber vencido todo pecado y de estar fuera de todo peligro, 1 Cor. 9:27; 10:12. El premio es ganado solamente por los que corren hasta el final de la carrera.
-- "y si otra cosa sentís", "y si en algo tenéis una actitud distinta" (BAS), "y si en algo sentís de distinto modo" (VHA). ¿Qué actitud tenía Pablo? "Hermanos, yo mismo no considero haberlo ya alcanzado; pero una cosa hago: olvidando lo que queda atrás y extendiéndome lo que está delante, prosigo hacia la meta para obtener el premio" (BAS). Si los maduros tienen esta actitud, ¿quiénes tienen otra actitud? Obviamente los inmaturos.
-- "esto también os lo revelará Dios". Entonces ¿qué les revelará Dios a éstos? Dios no les revela nada aparte de su palabra. Muchos -- y hasta hermanos en Cristo -- aceptan el error calvinista de que el Espíritu Santo iluminará al cristiano en alguna forma aparte de la palabra, pero si fuera así, ¿por qué reveló las Escrituras?
Tal vez esta frase indique que con el tiempo los hermanos inmaturos pero sinceros entenderán mejor la revelación de Dios para ser maduros, pero si se refiere a hermanos carnales, obstinados, y no arrepentidos, entonces "eso también os lo revelará Dios" en el Día Final.
De una cosa podemos estar muy seguros: Pablo no promete una revelación especial y única a los que tienen actitud impropia (a los que creen que ya son perfectos o que no quieren perfeccionarse). Dios no revelará nada a los que no aceptan humildemente lo que ha revelado a través de los apóstoles. Dijo Jesús (Jn. 7:17), "El que quiera hacer la voluntad de Dios, conocerá si la doctrina es de Dios, o si yo hablo por mi propia cuenta"; es decir, todo depende de la actitud de los oyentes. Dice Pablo (Efes. 3:3,4) "que por revelación me fue declarado el misterio ... leyendo lo cual podéis entender ..." El entendimiento nuestro depende de una actitud correcta y el estudio diligente de la palabra. Si tenemos un fuerte deseo de saber la voluntad de Dios, y si somos fieles a lo que ya hemos entendido, y si no tenemos el deseo de hacer otra cosa aparte de la voluntad de Dios, sin duda El nos ayuda a entenderla. "Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada" (Sant. 1:5). Esta es la sabiduría que desciende de lo alto (Sant. 3:15).
A. T. Robertson dice sobre esta frase: "y si otra cosa sentís ... Es decir, si ustedes creen que son absolutamente perfectos, esto también os lo revelará Dios. El entrega a los tales en manos de Dios. ¿Qué más puede hacer con ellos?" R. C. H. Lenski está de acuerdo de que no se refiere a una "revelación inmediata", pero no está de acuerdo con la explicación de Robertson, sino que cree que se refiere a puntos menores que serán aclarados con más estudio. David Lipscomb cita Juan 7:17 y dice que "Un deseo sincero de saber y hacer su voluntad ... guiará hacia la plenitud de la verdad divina". The Living Word Commentary dice: "esto también os lo revelará Dios. Pablo no indica cómo esta iluminación reveladora será realizada. Ultimamente, por supuesto, ellos verán el error de su posición en el Ultimo Día. Puede ser que el partido 'perfecto' en Filipos reclama revelación especial y que Pablo habla con sarcasmo. La frase 'eso también a vosotros' sostiene tal posibilidad".
Obviamente el texto es difícil, pero lo importante es que no se enseñe nada al respecto que contradiga la verdad. No habrá revelación especial para los tales.
3:16 -- "Pero en aquello a que hemos llegado, sigamos una misma regla, sintamos una misma cosa", "Sin embargo, continuemos viviendo según la misma norma que hemos alcanzado" (BAS). Este texto se ha empleado mal para enseñar que cada cristiano está bien con el conocimiento que tenga; por ejemplo, si algún hermano cree que está bien usar instrumentos de música en el culto, o si otro hermano cree que está bien que haya iglesias patrocinadoras e instituciones iglesias de Cristo, no debe haber problema, porque los demás hermanos deben aceptar a los tales porque "ellos predican y practican de acuerdo al nivel de 'aquello a que han llegado' y todos deben seguir unidos". Tal "explicación" es absurda y es obviamente una perversión de lo que Pablo dice. No concuerda nada con el contexto. Pablo no defiende ni en este texto ni en otro tales prácticas sectarias.
Tampoco enseña Pablo que la ignorancia justifica la práctica de tales errores. Dicen algunos hermanos que el que ha obedecido al evangelio y lleva una vida "fiel" no será separado de Dios aunque practique estos errores con tal que lo haga por ignorancia. Citan 1 Juan 1:7 ("si andamos en luz, como él está en luz, tenemos comunión unos con otros, y la sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado") para probar que habrá "limpieza continua", porque Dios no les carga a los tales su pecado de ignorancia o de debilidad. 1 Juan 1:7 no enseña tal doctrina.
Pero léase 1 Cor. 4:3,4. "Porque aunque de nada tengo mala conciencia, no por eso soy justificado; pero el que me juzga es el Señor". ¿Somos justificados por ser sinceros? Claro que no. Léanse también Prov. 16:2, 25.
En la carta a los filipenses Pablo dice que los hermanos judaizantes eran "perros ... malos obreros ... mutiladores del cuerpo" (3:2). ¿Justifica Pablo en el ver. 16 a los que siguieron por ignorancia a estos falsos hermanos mencionados en el mismo capítulo? También en el mismo capítulo (3:18) les llama "enemigos de la cruz de Cristo". Pero entre los vers. 2 y 18 ¿enseña que los que siguen por ignorancia a estos falsos están perfectamente bien porque practican aquello que hasta esa fecha habían entendido?
Pablo dice simplemente que todos debemos continuar (perseverar) en la verdad ("asidos de la palabra", 2:16) que hemos aprendido, y, como hermanos maduros y fieles, debemos seguir unidos en esa verdad divina. No hemos alcanzado la perfección absoluta (3:12-14), pero sí somos maduros y debemos esforzarnos con toda diligencia para obtener el premio. El pensamiento principal y sencillo es que debemos perseverar en el mismo camino que nos ha traído hasta aquí. Nos ha traído a esta medida de perfección y nos llevará hasta el final de la carrera. Los hermanos liberales han olvidado esta exhortación. Si todos hubieran perseverado en el camino seguro, siguiendo el patrón bíblico, el crecimiento de la iglesia habría sido incalculable. Pero muchos hermanos estaban descontentos con las "sendas antiguas" y dijeron, "No andaremos" ya en ellas. Querían ser como las "naciones" vecinas (grupos sectarios); véase 1 Sam. 8:5. Dejaron la base y los principios que nos habían traído tanto crecimiento y fuerza. Todo cristiano debe tomar muy en serio esta exhortación de Pablo. Examínese su vida. Que todos digamos, como dijo Samuel: "Hasta aquí nos ayudó Jehová" (1 Sam. 7:12) y a la vez preguntar, "Si seguimos por el mismo rumbo, ¿no nos llevará con seguridad hasta su trono?" Si seguimos en el camino original, El dirá: "No te desampararé, ni te dejaré" (Heb. 13:5).
-- "misma regla", kanoni, "canon" (una vara o caña derecha usada para medir), 2 Cor. 10:13; Gál. 6:16. Muchos renuncian a lo que ellos llaman el "legalismo". Se nos dice que debemos seguir el "espíritu" y no la "letra", que no estamos bajo ley sino bajo gracia. Tuercen 2 Cor. 3:6 ("porque la letra mata, mas el espíritu vivifica") texto en el cual Pablo identifica la religión de Moisés como "letra" que mata (condena pero no tenía salvador) y el evangelio como el "espíritu" que da vida. Pero los maestros falsos enseñan hoy en día que el seguir el "espíritu" significa enseñar y hacer religiosamente como a ellos les convenga. Los que enseñan que no estamos bajo ley ignoran voluntariamente tales textos como Rom. 3:27, "la ley de la fe"; 8:2, "ley del Espíritu"; Sant. 1:25, "perfecta ley de libertad"; y Gál. 6:2 "la ley de Cristo".
Si todos los cristianos seguimos esta misma regla, cumpliremos al mismo tiempo con la última parte del versículo: "sintamos una misma cosa".
3:17 -- "sed imitadores de mí", 4:9; 1 Cor. 4:16; 11:1; 1 Tes. 1:6. No hay nada de soberbia en esta exhortación, sino una humilde confianza, porque Pablo sabía que él seguía a Cristo. Andaba en el camino correcto. Es guía fiel para nosotros. Si imitamos a Pablo, como él imitó a Cristo, nunca dejaremos el camino correcto y perseveraremos hasta el fin. Todo el mundo es imitador. Parece ser instintivo imitar a otros. Desde nacer imitamos a otros. Es cuestión, pues, de escoger a quién imitar. Siempre estamos rodeados de malos ejemplos, falsos maestros y guías ciegos. De estos Pablo habla en seguida (vers. 18,19). En 1 Cor 10:6 Pablo dice que los judíos eran "ejemplos" que no debemos imitar, pero también hay buenos ejemplos. Hay dos clases de ejemplos: debemos seguir a los espirituales y no seguir a los carnales.
-- "mirad a los que así se conducen según el ejemplo que tenéis en nosotros". "Mirad", skopeo, de la misma raíz viene la palabra skopos, un vigilante, un atalaya. En Rom. 16:17 dice "mirar" para evitar. Aquí dice "mirar" para imitar. Por ejemplo, en esta misma carta, el ejemplo de Timoteo (2:19-23) y Epafrodito (2:25-30). "Mirad" a ellos para seguirlos (en 1 Cor. 16:15,16 dice "os sujetéis" a los tales). Debemos seguir a Cristo, seguir a Pablo como él siguió a Cristo, y también debemos imitar a los hermanos fieles. Véase 2 Cor. 8:1-5; los corintios deberían imitar el ejemplo de los macedonios, como también esperaba que los de Macedonia imitaran a Acaya (los corintios, 9:2). Lo mismo 1 Tes. 1:7, "habéis sido ejemplo a todos los de Macedonia y de Acaya". Heb. 11 es un capítulo de ejemplos de hombres y mujeres de fe (fieles) a quiénes debemos seguir.
3:18 -- "Porque por ahí andan muchos, de los cuales os dije muchas veces, y aun ahora lo digo llorando, que son enemigos de la cruz de Cristo". En este texto Pablo expresa una emoción profunda. El que se ocupa sinceramente en la obra de salvar almas y confirmarlas en la fe también se preocupa por ellas, y se siente muy afligido al ver la destrucción de almas causada por los enemigos de la cruz.
Pablo escribió a los corintios "con muchas lágrimas" (2 Cor. 2:4), porque había pecado entre ellos y no lo habían corregido (1 Cor. 5:1,2). El predicaba y trabajaba entre los efesios "con muchas lágrimas" (Hech. 20:19,31). No era indiferente hacia su condición espiritual. Habiendo hablado de muchos sufrimientos dice (2 Cor. 11:28), "y además de otras cosas, lo que sobre mí se agolpa cada día, la preocupación por todas las iglesias". ¡He aquí la concordancia entre el denunciar fuertemente a los falsos y al mismo tiempo el derramar lágrimas por causa de ellos! Debemos estar muy preocupados por enseñar y defender la verdad contra el error, y al mismo tiempo estar preocupados por las almas que son víctimas del error. Pablo tenía la mente de Cristo. ¿Exponía el error? Sí. ¿Denunciaba el pecado? Sí. ¿Aborrecía al pecador y al falso maestro? No.
Pablo es un ejemplo muy bueno para todo evangelista. Expresó una profunda preocupación por las almas perdidas. "Verdad digo en Cristo, no miento, y mi conciencia me da testimonio en el Espíritu Santo, que tengo gran tristeza y continuo dolor en mi corazón. Porque deseara yo mismo ser anatema, separado de Cristo, por amor a mis hermanos, los que son mis parientes según la carne" (Rom. 9:1-3). ¿Cuántos predicadores hablan así de los perdidos? "Hermanos, ciertamente el anhelo de mi corazón, y mi oración a Dios por Israel, es para salvación" (Rom. 10:1). ¿Cuántos evangelistas sienten el dolor expresado por Pablo en Gál. 4:19? ("Hijitos míos, por quienes vuelvo a sufrir dolores de parto, hasta que Cristo sea formado en vosotros".) Al leer de las lágrimas de Pablo debemos reflexionar seriamente sobre nuestro ministerio. ¿Tenemos miedo de ser emocionales con respecto a la obra del Señor? ¿Tenemos temor de que nos llamen pentecostales si lloramos o si predicamos o enseñamos con emoción? Hay gran peligro de que el evangelio que predicamos no penetre bien en lo más profundo de nuestros propios corazones. Un evangelio que solamente sale de la boca no lleva el peso que debe llevar.
Timoteo es elogiado por Pablo en esta carta: "a ninguno tengo del mismo ánimo, y que tan sinceramente se interese por vosotros" (2:20). En 2 Tim. 1:4 Pablo dice, "deseando verte, al acordarme de tus lágrimas". Timoteo era imitador de Pablo en muchas maneras. Pablo y Timoteo convirtieron y confirmaron a muchos porque no tuvieron vergüenza de derramar lágrimas al predicar, enseñar y meditar sobre la salvación de la gente.
-- "enemigos de la cruz". Los judaizantes negaban la eficacia de la cruz sola (es decir, la cruz aparte de la circuncisión y la guarda de la ley de Moisés) para salvar. Los libertinos la menospreciaban, rehusando controlar sus apetitos carnales y sujetarse a Cristo. Muchos son enemigos de la cruz porque para ellos es un tropiezo (Gál. 5:11), como lo era para los judaizantes. Siempre hay quienes no desean "padecer persecución a causa de la cruz de Cristo" (Gál. 6:12). Pero todo cristiano verdadero dirá con Pablo, "lejos esté de mí gloriarme, sino en la cruz de nuestro Señor Jesucristo, por quien el mundo me es crucificado a mí y yo al mundo" (Gál. 6:14).
¿No tenía miedo Pablo de hablar tanto de los falsos en la iglesia? ¿No había peligro de que los de afuera concluyeran que tanta falsedad en la iglesia era prueba de que no valía? Pregúntese la misma cosa con respecto al dinero. ¿No hay billetes falsos? ¡Circulan millones en billetes falsos! ¿No debemos, por eso, dejar de usar dinero? No conozco a nadie que quiera hacerlo. Seguimos usando el dinero genuino, y al mismo tiempo seguimos tratando de descubrir y acabar con todo el dinero falso.
Hay muchos enemigos de la cruz de Cristo: el catolicismo, el calvinismo, el milenarismo, el humanismo (y su fundamento básico, la evolución), el modernismo, el sectarismo de toda clase, el liberalismo en la iglesia, etcétera. Los enemigos de las Escrituras son enemigos de la cruz de Cristo: la Iglesia Católica Romana, los "testigos", los mormones, los traductores y publicadores de versiones que niegan la Deidad de Cristo, enseñan el calvinismo, etcétera.
Los enemigos de la enseñanza de Cristo y sus apóstoles son enemigos de la cruz de Cristo: Hech. 2:42; 1 Cor. 4:16,17; 1 Jn. 4:6; 2 Jn. 9,10. Los enemigos de la iglesia verdadera de Cristo son enemigos de la cruz de Cristo. En fin, la "cruz" es el corazón del evangelio que abarca todo el plan de Dios para la redención del hombre. Los que cambian el evangelio se oponen a la cruz de Cristo.
Además, los que llevan vidas carnales (aunque sean miembros de la iglesia) son enemigos de la cruz. Los carnales son los que no dan evidencia de un cambio de corazón, del nuevo nacimiento, de haber crucificado el viejo hombre con sus deseos y pasiones. Aunque escuchen sermones cada semana, no quieren dejar sus vicios, celos, envidias, amarguras, etcétera. Prefieren vivir carnalmente. De hecho, los enemigos de la cruz más amenazantes no son los de afuera sino los mismos miembros de la iglesia que siguen carnales, mundanos, indiferentes y rebeldes.
3:19 -- "el fin de los cuales será perdición", apoleia, no aniquilación, no extinción, sino castigo. "apoleia, relacionado con apollumi, ver perder(se), No. 1, y que indica lo mismo que el verbo una pérdida de bienestar, no de ser" (Vine).
-- "cuyo dios es el vientre", dominados por sus apetitos y pasiones carnales. No quieren practicar el dominio propio, ni sujetarse a la sana doctrina. Rom. 16:17 habla de los que "causan divisiones y tropiezos en contra de la doctrina" pura y el ver. 18 dice que "tales personas no sirven a nuestro Señor Jesucristo, sino a sus propios vientres, y con suaves palabras y lisonjas engañan los corazones de los ingenuos". Por lo tanto no debemos pensar que estos maestros "cuyo dios es el vientre" sean inconversos; son hermanos falsos.
-- "cuya gloria es su vergüenza". "¿Se han avergonzado de haber hecho abominación? Ciertamente no se han avergonzado, ni aun saben tener vergüenza; por tanto, caerán entre los que caigan" (Jer. 6:15). Deben querer esconder su vergüenza, es decir, su práctica vergonzosa, pero al contrario se glorían en ella. "Habiendo entendido el juicio de Dios, que los que practican tales cosas son dignos de muerte, no sólo las hacen, sino que también se complacen con los que las practican" (Rom. 1:32). Véanse también Apoc. 3:18; 16:15.
-- "que sólo piensan en lo terrenal", lo carnal. Pensar se refiere a su propósito, su intento. Compárese Rom. 8:4,5.
3:20 -- "Mas nuestra ciudadanía está en los cielos". Literalmente, nuestra comunidad, nuestra patria. Somos gobernados por leyes celestiales. El cielo es nuestro verdadero hogar. Nuestros intereses principales están arriba. Nuestros nombres están escritos allí (4:3). Nuestras oraciones ascienden al cielo. Nuestros tesoros están depositados en el banco celestial (Mat. 6:19,20), y por lo tanto, nuestro corazón está allí también. Nuestra esperanza, el ancla del alma (Heb. 6:18,19), está en el cielo. Nuestra madre es "Jerusalén de arriba" (Gál. 4:26). Aquí en este mundo somos peregrinos y extranjeros (Heb. 13:14; 1 Ped. 2:11). Véase Fil. 1:27, notas; Juan 18:36; Efes. 1:3. Los demás ("cuyo dios es el vientre") no tienen ciudad celestial; solamente viven para el tiempo presente.
-- "esperamos", "anhelo ardiente", Rom. 8:19; "gemimos ... esperando", Rom. 8:23. Véanse también 1 Cor. 1:7; Gál. 5:5; Heb. 9:28. "Esperamos (con anhelo intenso) al Salvador". Algunos hacen burla de esta bendita promesa (2 Ped. 3:4), pero para el cristiano es el ancla del alma (Heb. 6:19), el consuelo vital (1 Tes. 4:13-18) que lo sostiene. Cristo prometió volver (Juan 14:1-3); los ángeles dijeron que "vendrá como le habéis visto ir al cielo" (Hech. 1:11). El libro final de la Biblia (Apocalipsis) principia y termina con esta promesa: 1:7, "He aquí viene con las nubes, y todo ojo le verá" y 22:20, "Ciertamente vengo en breve".
3:21 -- "transformará", como se explica en detalle en 1 Cor. 15:35-44, 50-54. Lo corruptible tiene que ser vestido de incorrupción y lo mortal de inmortalidad.
-- "cuerpo de la humillación nuestra", "el cuerpo de nuestro estado de humillación" (BAS). Se llama así porque se corrompe, se deshace (2 Cor. 4:16; 5:1).
-- "semejante al cuerpo de su gloria", 1 Jn. 3:3.
Este capítulo maravilloso presenta a Pablo como quien observa su propia carrera en el atrio de la vida desde el principio hasta el fin. Para participar en ella se tiene que deshacer de todos los lazos mundanos, aun de los religiosos, que no concuerdan con la verdad en Cristo, reputando todas las cosas como pérdida para ganar a Cristo, el premio. Es preciso proseguir adelante, nunca mirando hacia atrás, hasta el fin, hasta terminar la carrera. Se describe el premio como la "manifestación" de Jesús y la "transformación" de nuestro cuerpo. Con razón nos dice Heb. 12:1,2, "despojémonos de todo peso y del pecado que nos asedia, y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante, puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe". "Pablo se representa a sí mismo como quien toma parte en una carrera; forzando cada nervio y empleando hasta la última gota de sus fuerzas, como un corredor, con las venas hinchadas, por no dejar de llegar a la meta" (Halley).
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Resumen: Les exhorta a regocijarse, vers. 1, 4, y a guardarse de los maestros judaizantes, vers. 2,3. Para "tapar la boca" a éstos Pablo habla de las ventajas carnales (en las que confiaban los judaizantes) de que él mismo podía jactarse, si en tales cosas hubiera virtud, vers. 4,5; pero renunció a todos los beneficios de la carne, para disfrutar de las bendiciones en Cristo, quien es más importante que todas las ventajas de nacimiento (linaje) y de oficio, vers. 7-11. Sin embargo, Pablo todavía no ha alcanzado la meta, sino que, olvidando lo pasado, y extendiéndose a lo que está delante, prosigue hacia el premio, vers. 12-14, y les ruega que hagan lo mismo, vers. 15,16. Esta exhortación se acentúa con dos pensamientos finales: (1)
varios hermanos renunciaron al evangelio puro y son enemigos de la cruz de Cristo, vers. 18,19, y (2) debemos conducirnos como ciudadanos celestiales hasta que Cristo venga para transformar "el cuerpo de la humillación nuestra", a fin de que sea semejante a su cuerpo glorioso, vers. 20,21.
3:1 -- "Por lo demás, hermanos". Algunos suponen que al escribir esto Pablo hacía como muchos predicadores que dicen, "Ahora bien, para concluir", y entonces siguen predicando otra media hora. Lo dice otra vez en 4:8. Es cierto que Pablo usa esta expresión a veces hacia el final de sus cartas (2 Tes. 3:1; 2 Cor. 13:11; Efes. 6:10), pero no la usa exclusivamente para finalizar (véanse 1 Cor. 7:29; 1 Tes. 4:1).
-- "gozaos en el Señor". No debemos encontrar nuestro gozo en las cosas materiales ni en el placer mundano, sino en Cristo y en su iglesia. El cristiano tiene el privilegio y el deber de regocijarse. El tiene más fuentes de felicidad que los del mundo y las fuentes de gozo del cristiano nunca fallan. La religión de Cristo no nos hace tristes; no produce depresión ni melancolía. Dicen algunos siquiatras que la religión de Cristo es una de las mayores causas de enfermedades mentales. Las religiones falsas pueden causar tales enfermedades pero ¡qué vil mentira del diablo si se dice esto acerca de la verdadera religión de Cristo! El cristiano es el único que tiene perfecto equilibrio mental, porque él acomoda todas las cosas en su debido lugar -- estudios, trabajos, actividades sociales, etcétera -- y en medio de toda experiencia humana está contento, cosa que no puede decirse de los del mundo. El cristiano refleja en los ojos, en el rostro, en la palabra y en la conducta que Cristo mora en su corazón. Véanse 1:4; 4:4; Jn. 15:11; 16:20,22,24; Hech. 5:41; Sant. 1:3; y muchos otros pasajes.
Pablo nunca estaba amargado. A pesar de todas las injusticias y persecuciones que sufría, siempre estaba gozoso "en el Señor". Podemos y debemos tener este mismo gozo, pero tiene que ser gozo "en el Señor". No hay gozo verdadero fuera del Señor. Por más que uno tenga la "felicidad" proporcionada por el dinero y posesiones, muchos amigos, poder, fama, y popularidad, no tendrá el gozo verdadero. Por el otro lado, el que está "en el Señor" siempre está gozoso aunque sea pobre, maltratado, enfermo y perseguido.
Gozo "en el Señor" está bien relacionado con el conocimiento de la palabra de Dios. En este contexto el gozo está relacionado con la comprensión de la justicia verdadera, y de la circuncisión verdadera y de cómo servir a Dios. "Los mandamientos de Jehová son rectos, que alegran el corazón" (Sal. 19:8).
-- "A mí no me es molesto el escribiros las mismas cosas, y para vosotros es seguro". Pablo era (es) un maestro muy eficaz, y todo maestro bueno sabe la necesidad de la repetición. "Porque por ahí andan muchos, de los cuales os dije muchas veces ..." (3:18). En el ver. 2 dice "guardaos" tres veces. "Por esto, yo no dejaré de recordaros siempre estas cosas, aunque vosotros las sepáis, y estéis confirmados en la verdad presente" (2 Ped. 1:12). Tal vez Pablo se refiera a esta misma carta, o a sus enseñanzas orales entre ellos, o posiblemente a otra carta que les hubiera escrito. El menciona una carta que escribió a los de Laodicea (Col. 4:16) que no está en el Nuevo Testamento. A algunos les gusta hablar de "libros perdidos" para implicar que la Biblia no está completa. Pablo y los otros apóstoles predicaron muchos sermones y sin duda escribieron varias cartas que no están en el Nuevo Testamento. Pero no nos falta verdad alguna. Lo que no tenemos es toda repetición de toda verdad revelada.
Es verdad que hay mucha repetición en el Nuevo Testamento. Varias enseñanzas de Cristo fueron repetidas, mayormente en los libros de Mateo, Marcos y Lucas. También varias enseñanzas de Pablo se repiten en sus cartas. La palabra "Deuteronomio" significa "segunda ley", porque es, en gran parte, la repetición de la ley. Los libros de Crónicas repiten la historia encontrada en 2 Samuel; 1 y 2 Reyes repite la historia de los reinos de David, Salomón, Roboam y los reyes de Judá. Los sermones que predicamos deben ser siempre interesantes. Al repetir verdades bíblicas no debemos aburrir a los asistentes, pero al mismo tiempo, todos los oyentes deben estar sumamente interesados en la verdad por más que se repita. (¿Nos aburre nuestro(a) esposo(a) cuando nos dice repetidas veces "Te amo"?)
¿Por qué repetir? La audiencia casi nunca es la misma de un servicio al otro; algunos miembros faltan y habrá visitantes. Hay miembros nuevos que necesitan mucha confirmación y para esto deben oír las mismas verdades varias veces. También los jóvenes crecen rápidamente y captan cada día mejor las grandes verdades bíblicas. Hay mujeres con niños que se distraen mucho; es muy difícil que ellas escuchen toda palabra del sermón. Por estas razones es bueno repetir las verdades bíblicas.
Del descuido de temas importantes resulta la apostasía. La división actual en la hermandad fue causada en gran parte por el descuido del tema de la organización y obra de la iglesia. Hace cincuenta años casi no se oía nunca sermones sobre la sociedad misionera que causó división en la iglesia a fines del siglo pasado. Hoy en día hay muchos hermanos con "convicciones" débiles con respecto al uso de instrumentos de música en el culto (muchos hermanos liberales los aceptarían sin oposición alguna).
La verdad es que hay muchísimos temas que necesitan mucha repetición; por ejemplo, es necesario explicar y denunciar el calvinismo, el movimiento carismático, el supuesto reino milenario, el humanismo (por ejemplo, la evolución), y muchos otros errores. Lamentablemente hay hermanos que no saben "quién es quien y qué es que" en cuanto a los predicadores que profesan ser "conservadores". Fácilmente entran en las iglesias hermanos que enseñan errores gravísimos. Dice Pablo, "a mi no me es molesto el escribiros las mismas cosas, y para vosotros es seguro". Parece a veces que sí les es molesto a algunos hermanos predicar mucho sobre temas controversiales, problemas en la iglesia, varias "cuestiones", etcétera, y predican por muchos meses (tal vez por años) sin mencionarlos. De tal descuido resultan digresiones y apostasías.
3:2 -- "Guardaos de los perros", "Cuidaos de los perros" (BAS; VHA). El tiempo del verbo "guardaos" o "cuidaos" es presente. Significa, pues, sed vigilantes continuamente. Compárense Mar. 4:24; 8:15; Luc. 21:8; 2 Jn. 8.
Al decir "perros" Pablo se refiere a los judaizantes. Estos profesaban ser cristianos. Aceptaban a Cristo como el Mesías y habían sido bautizados para el perdón de pecados. También aceptaron la verdad de que el evangelio es para los gentiles, pero decían que primeramente éstos tenían que ser judíos por medio de circuncidarse para poder ser cristianos. Según esto el evangelio no era suficiente. La cruz de Cristo no era adecuada para la salvación plena de los gentiles, y que para ellos se requería el evangelio más la circuncisión (Hech. 15:1-5; Gál. 2:1-5). De esta manera les robaban a los gentiles su libertad en Cristo.
Por lo tanto, Pablo era su enemigo número uno, porque les resistió fuertemente: Gál. 2:5, "a los cuales ni por un momento accedimos a someternos, para que la verdad del evangelio permaneciese con vosotros" (gentiles). Según la ley de Moisés, el perro era un animal inmundo (Lev. 11:27). La palabra "perro" era término de desprecio tanto entre gentiles como entre judíos.
En la actualidad muchos tienen perros caseros, y en Los Estados Unidos gastan mucho dinero para alimentarlos y cuidar de su salud, como si fueran miembros de la familia (muchas veces son tratados mejor que los "otros miembros" de la familia). Es más difícil para los tales entender la fuerza de la palabra, pero había pocos términos que indicaban tanto desprecio. Los judíos siempre lo aplicaban a los gentiles. Por eso, Pablo escoge este término para hablar de los mismos hermanos judíos que querían imponer la circuncisión sobre hermanos gentiles. Los judaizantes eran perros de dos patas, malignos, contenciosos, descontentos que "ladraban" su mensaje torcido y falso para trastornar las iglesias gentiles. (Compárese los lobos de dos patas de Hech. 20:29).
Nos conviene dar mucho énfasis al peligro de mezclar la ley de Moisés con el evangelio. Hay varias sectas que lo hacen: los Adventistas aplican (a su modo) la ley del séptimo día; la Iglesia Católica Romana y los Mormones tienen su sacerdocio especial, basándose en la ley de Moisés; varias iglesias humanas usan instrumentos de música en el culto, basándose en la ley de Moisés (mayormente en los Salmos que forman parte de la ley de Moisés); también casi todas las iglesias humanas imponen el diezmo, que también viene de la ley de Moisés. Todos sacan de la ley de Moisés lo que les conviene y lo aplican a su modo en sus religiones "cristianas". Deben estudiar con cuidado este texto en el cual Pablo denuncia fuertemente a los que usan mal la ley de Moisés. Pablo usaba palabras cortantes cuando era necesario. El mensaje de verdad siempre corta corazones (véanse Hech. 5:33; 7:54, "aserrados en sus corazones" (BAS, margen).
-- "guardaos de los malos obreros", se refiere a los mismos. Pablo denuncia a los judaizantes con una denuncia triple para darle más fuerza. Los mismos son llamados "obreros fraudulentos" (2 Cor. 11:13). Los que predican el evangelio se llaman "obreros" (Mat. 9:38; 10:10; 2 Tim. 2:15). Los "obreros" denunciados por Pablo eran muy activos pero no hacían la obra de Dios, sino que formaban partidos, y se gloriaban en la carne de los hermanos gentiles (Gál. 6:13), es decir, se jactaban de cada gentil que podían circuncidar para agregarlo a su partido.
-- "guardaos de los mutiladores del cuerpo", "guardaos de la concisión" (VM), katatomen, mutilación. Pablo se refiere a los que practicaban lo que ellos mismos llamaban la "circuncisión", peritome, pero ya que no está en vigor la ley de la circuncisión, la práctica era simplemente "mutilación". La palabra "mutilación" aparece en Lev. 21:5 ("ni se harán sajaduras en su carne", BAS).
Para hablar de lo que ellos practicaban Pablo ni usa la palabra "circuncisión", porque la práctica de ellos no era digna de la palabra, sino que era ni más ni menos que la "mutilación" del cuerpo. Dice Pablo en Gál. 5:12 (al referirse a los judaizantes), "¡Ojalá se mutilasen los que os perturban!"
3:3 -- "Porque nosotros somos la circuncisión", los cristianos, "linaje de Abraham" (Gál. 3:29), porque "no es judío el que lo es exteriormente, ni es la circuncisión la que se hace exteriormente en la carne; sino que es judío el que lo es en lo interior, y la circuncisión es la del corazón, en espíritu, no en letra" (Rom. 2:28,29). (Véanse también Efes. 2:11; Col. 2:11; Gál. 5:6; 6:12,15). En la actualidad los cristianos son el pueblo escogido de Dios, el "Israel de Dios" (Gál. 6:16).
Aun bajo la ley la circuncisión física no era suficiente. Varios textos hablan de la circuncisión del corazón (Lev. 26:41; Deut. 10:36; 30;6; Jer. 4:4; Ezeq.. 44:7); también la del oído (Jer. 6:10); y la de labios (Ex. 6:12,30). Por lo tanto, aun bajo la ley de Moisés la circuncisión verdadera, la que Dios quería, era muy semejante a la circuncisión espiritual enseñada por el Nuevo Testamento.
-- "los que en espíritu servimos a Dios", "los que tributamos culto por el Espíritu de Dios" (VHA). El culto de la iglesia es guiado por el Espíritu. "¡Oh Gálatas insensatos! ... ¿Tan necios sois? ¿Habiendo comenzado por el Espíritu, ahora vais a acabar por la carne?" (Gál. 3:1-3). ¿Cómo comenzaron por el Espíritu? Por el evangelio. ¿Cómo quieren acabar "por la carne"? Volver a la ley de Moisés.
Otro factor importante con respecto a adorar a Dios por el Espíritu es que adoremos "en espíritu y en verdad" sin preocuparnos tanto por lugares de reunión. Cristo enseña que no importa el lugar de reunión: "Mujer, créeme, que la hora viene cuando ni en este monte ni en Jerusalén adoraréis al Padre ... los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad" (Jn. 4:20-24).
Desde luego, es necesario tener algún sitio donde podamos reunirnos como iglesia, pero bien puede ser la casa de alguna familia (Rom. 16:5; Col. 4:15; Filemón 2). La Biblia no pone énfasis alguno en el lugar de reunión. El hecho de que alguna iglesia tenga edificio bien acomodado y costoso no es evidencia de que sea iglesia espiritual. Sin embargo, los cristianos de cualquier lugar, por pobres que sean, deben hacer lo posible para proveer algún sitio adecuado para la adoración a Dios.
-- "y nos gloriamos en Cristo Jesús, no teniendo confianza en la carne" (1:26), como hacían los judaizantes: "quieren que vosotros os circuncidéis, para gloriarse en vuestra carne. Pero lejos esté de mí gloriarme, sino en la cruz de nuestro Señor Jesucristo" (Gál. 6:13,14). Dijo a los corintios (1 Cor. 2:2), "Pues me propuse no saber entre vosotros cosa alguna sino a Jesucristo, y a éste crucificado".
Hoy en día no existe el mismo problema combatido por Pablo; no hay líderes religiosos que quieran obligar a la gente a circuncidarse para obtener la salvación, pero la palabra "carne" es palabra amplia, como Pablo explica en los versículos siguientes. Tiene que ver con todo aspecto de la religión externa (privilegios externos, Mat. 3:9; Jn. 8:33,34, etcétera). La "carne" no puede servir como base de justificación delante de Dios.
Por lo tanto, podemos decir que el tener confianza en la "carne" abarca cualquier confianza que no sea la que está bien puesta en el evangelio de Cristo. La "carne" incluye todo aquello que está opuesto a Cristo y al Espíritu.
Pero es importante recordar que "confiar en la carne" no significa "confiar en la obediencia". Pablo no menosprecia la sujeción al evangelio. "Confiar en la carne" no tiene nada que ver con la aceptación de Cristo y la obediencia a sus mandamientos. Muchos enseñan que cualquier acto como el bautizarse, tomar la cena, etcétera, es algo "externo" y no tiene nada que ver con la salvación. Es necesario entender cómo se usa la expresión "confiar en la carne" en el texto y también en el contexto.
3:4 -- "Aunque yo tengo también de qué confiar en la carne". La Biblia de las Américas dice "aunque yo mismo podría confiar en la carne", pero la traducción literal es "aunque yo mismo teniendo confianza". Pablo afirma que no había virtud en las cosas de la carne, estas cosas que en seguida mencionará, en las cuales muchos hermanos judíos todavía confiaban.
Pablo estaba altamente calificado para hablar de tales cosas externas, porque él las poseía en sumo grado. Nadie podía decir, "Pablo habla de tales cosas porque es envidioso, y si las tuviera él, no las criticaría". La verdad es que Pablo superaba a muchos de sus contemporáneos. "En el judaísmo aventajaba a muchos de mis contemporáneos en mi nación" (Gál. 1:14).
Su argumento es que si tales ventajas hubieran servido como base de confianza, entonces él mismo podría haber confiado en ellas.
-- "circuncidado al octavo día", como un judío verdadero de nacimiento (Luc. 2:22). Los ismaelitas se circuncidaban al año décimotercero, y los prosélitos al judaísmo a una edad madura.
-- "del linaje de Israel", no era un prosélito, sino del linaje original, un descendiente verdadero de Israel (Jacob) quien recibió la bendición de Isaac, quien a su vez la recibió de su padre Abraham.
-- "de la tribu de Benjamín", hijo menor de Jacob y, como José, hijo favorito. De esta tribu vino el primer rey de Israel (Saúl). Esta tribu quedó con la de Judá cuando las diez tribus se rebelaron contra el rey Roboam, bajo el mando de Jeroboam, para formar el reino del norte.
-- "hebreo de hebreos", lo superlativo. Aunque nació en Tarso, lejos de Jerusalén, era de sangre pura. Sus padres
eran verdaderos hebreos y retenían las cualidades hebreas en el idioma y en las costumbres (en contraposición a los helenistas, "griegos", Hech. 6:1). Demostraron su gran celo por la ley cuando enviaron a su hijo a Jerusalén para estudiar a los pies del famoso Gamaliel. "Yo de cierto soy judío, nacido en Tarso de Cilicia, pero criado en esta ciudad, instruido a los pies de Gamaliel, estrictamente conforme a la ley de nuestros padres, celoso de Dios" (Hech. 22:3).
-- "en cuanto a la ley, fariseo", "la más rigurosa secta de nuestra religión" (Hech. 26:5) en contraste con los "saduceos" (los materialistas o "modernistas" de aquellos tiempos) y los "herodianos" (que tenían ambiciones políticas). Jesús denunció fuertemente la hipocresía de los fariseos (Mat. 23), pero había fariseos sinceros como vemos en el caso de Pablo. "Los saduceos dicen que no hay resurrección, ni ángel, ni espíritu; pero los fariseos afirman estas cosas" (Hech. 23:8). Por eso, dijo Pablo "Varones, hermanos, yo soy fariseo, hijo de fariseo; acerca de la resurrección de los muertos se me juzga" (Hech. 23:6).
-- "en cuanto a celo, perseguidor de la iglesia", la prueba o demostración de su celo. Pablo nunca rindió servicio mediocre a Dios, ni antes ni después de su conversión. Como fariseo era celoso, un partidario tenaz. Fue el instigador principal de la "persecución que hubo con motivo de Esteban" (Hech. 11:19; 7:58; 8:1--9:1). Otros fariseos creían que la iglesia de Cristo era una herejía, pero no poseían el celo de Pablo. Había consecuencia entre su creencia y su conducta; él creía que los cristianos eran enemigos de Dios y trataba de acabar con ellos (Hech. 9:1,2; 22;1-5; 26:9-15; 1 Cor. 15:9). En 1 Tim. 1:13-16 revela su propio concepto de su conducta en aquel entonces.
Demostrar celo por Dios es digno de alabanza. Un buen ejemplo es Finees (Núm. 25:11-15). El ejemplo perfecto es Cristo (Jn. 2:17). Sin embargo, el celo por una causa falsa es inútil y mortal (Rom. 12:2). Así fue el celo de Saulo de Tarso. Gracias a Dios, fue convertido y demostró
el mismo celo por la causa de Cristo (2 Cor. 11:2).
-- "en cuanto a la justicia que es en la ley, irreprensible". Sabía y practicaba la ley (Gál. 1:14). Pablo no decía que él nunca había pecado (Rom. 3:9,10,23), sino que su vida anterior era bien conocida por los judíos (Hech. 26:4,5) y no podían acusarle de infracciones de la ley de Moisés. Pablo guardaba concienzudamente la ley de Moisés, y aun las tradiciones de los padres. Era ejemplar (sacó calificación perfecta) en la práctica del judaísmo.
Era muy excepcional en que no violaba su conciencia (Hech. 23:1; 24:16). Era hombre muy sincero, muy dedicado a su religión. ¡Qué demostración más clara de que los más religiosos pueden estar equivocados! "Yo ciertamente había creído mi deber hacer muchas cosas contra el nombre de Jesús de Nazaret; lo cual también hice ... " (Hech. 26:9,10).
Otra verdad obvia en este texto es que la ley de Moisés no podía "hacer perfectos a los que se acercan" a Dios por medio de ella (Heb. 10:1-4). Saulo de Tarso era un ejemplo bueno de esto también, porque si algún judío sincero pudiera haber logrado este propósito Saulo lo habría hecho.
3:7 -- "Pero cuantas cosas eran para mí ganancia" como judío (las cosas mencionadas en los vers. 4-6), todas las cosas de distinción y honor: antepasados ilustres, educación especial, liderazgo entre los de la secta más estricta, y el gran respeto de sus contemporáneos. "En el judaísmo aventajaba a muchos de mis contemporáneos" (Gál. 1:14), siendo "instruido a los pies de Gamaliel" (Hech. 22:3). Un futuro ilustre le aguardaba.
-- "las he estimado como pérdida por amor de Cristo". Pablo emplea lenguaje de la contabilidad. El dice "he estimado" como pérdida estas cosas que para mí eran ganancia, y todavía por muchos se consideran ganancia. Pablo coloca todas estas cosas al lado del "debe" y no al del "haber" en su libro mayor. La misma palabra "pérdida", zemian, se usa en Hech. 27:10,21. Para salvar a la gente (marineros
y soldados), muchas cosas de la nave fueron arrojadas al mar. Hubo "pérdida", pero ésta se sufre con gozo al contemplar las vidas salvadas.
A veces los empresarios invierten mucha capital en algo que no sirve, que no rinde. Lo hacen creyendo que es buena inversión, pero están equivocados. ¿Qué deben hacer? Simplemente reconocer que "perdieron". Tienen que apuntarlo en sus libros como "pérdida" y seguir adelante. Pablo equivocadamente invirtió mucho tiempo y energía en el judaísmo. Esperaba gran "ganancia", pero después encontró la ganancia verdadera en Cristo, en el evangelio (el tesoro, la perla de gran precio de Mat. 13:44-46) y con todo gozo "estimó" todo lo que tenía como "pérdida".
Todos somos "contadores". Cada día tenemos que decidir cómo considerar muchas cosas. La buena educación, la riqueza, el talento especial, ¿es "ganancia" o es "pérdida"? Todo depende de cómo se utilicen. Tales cosas pueden ser gran ganancia si se dedican al Señor, o pueden hundir el alma en perdición. Muchas cosas que el mundo considera como gran "ganancia" en realidad son "pérdida"; "Porque ¿qué aprovechará al hombre, si ganare todo el mundo, y perdiere su alma?" (Mat. 16:26). Al mismo tiempo hay experiencias difíciles para los cristianos que deben clasificarse como "ganancia" en lugar de "pérdida" porque dan ricos beneficios espirituales (Rom. 5:3-5; 2 Cor. 12:8-10; Sant. 1:2-4).
3:8 -- "Y ciertamente, aun". Esta expresión indica mucho énfasis, y aun más en el griego donde hay cinco palabras (sí, ciertamente, por tanto, por lo menos, aun). No es posible traducir libremente estas partículas; algo de la fuerza y convicción de Pablo se pierde en la traducción.
-- "estimo (todas las cosas como pérdida por la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor, por amor del cual he perdido todo".
Pablo sufrió la pérdida de todo: su empleo, su reputación, su seguridad física, sus amigos, y por último su vida, pero ahora habla de lo que ganó en Cristo. Jesús había dicho "De cierto os digo que no hay ninguno que haya dejado casa, o hermanos, o hermanas, o padre, o madre, o mujer, o hijos, o tierras, por causa de mí y del evangelio, que no reciba cien veces más ahora en este tiempo; casas, hermanos, hermanas, madres, hijos, y tierras, con persecuciones; y en el siglo venidero la vida eterna" (Mar. 10:29,30).
Pablo dice que lo perdió todo para ganar "la excelencia del conocimiento de Cristo". El "conocimiento" que Pablo ganó no era meramente el conocimiento intelectual, sino el de la experiencia. No es solamente el conocimiento acerca de Cristo, sino el conocimiento íntimo que sólo se gana a través de vivir en comunión con El.
-- "y lo tengo por basura", skubalon, "estiércol" (AVV; VNC), "lo que se arroja a los perros, escoria, excremento, basura, etcétera ... se tira como inútil y aun repugnante al tacto y a la vista" (Jamieson, Fausset, Brown). ¡Cuántas cosas Pablo arrojó al mar para salvar su barco espiritual! Heb. 10:32-34 habla de la pérdida y del gran sufrimiento de los hermanos hebreos. La salvación se nos da de balde, pero cuesta todo.
3:9 -- "Y ser hallado en él", 1:20,21; Gál. 3:27; Apoc. 14:13.
-- "no teniendo mi propia justicia, que es por la ley". Pablo se refiere a la ley de Moisés. De ella habla en los vers. 5,6, "en cuanto a la ley ... en cuanto a la justicia que es en la ley". Es la ley que requirió la circuncisión. Los judaizantes decían, "Es necesario circuncidarlos, y mandarles que guarden la ley de Moisés" (Hech. 15:5). Es importante que se entienda y que se recuerde que Pablo se refiere a la ley de Moisés, porque los evangélicos casi no pueden decir "ley" sin incluir la ley de Cristo.
El gran deleite de los comentaristas y pastores evangélicos es condenar el "legalismo" y al hablar de "ley" (o "la ley") no les gusta distinguir entre la ley de Moisés y la ley de Cristo. Hablan de "ley" (o "la ley") como si hubiera solamente una
ley, y siempre hablan con tonos bien negativos acerca de "ley" (o "la ley).
Pablo habla claramente acerca de la ley de Moisés en su carta a los Romanos. Rom. 2 se dirige con toda claridad a los judíos. Al decir "tú" se dirige al judío (vers. 1,3, etc.). En el ver. 17, dice, "tú tienes el sobrenombre de judío, y te apoyas en la ley". ¿En qué ley se apoyaba el judío? Rom. 3:1, "¿Qué ventaja tiene, pues, el judío? ¿o de qué aprovecha la circuncisión?" ¿Quién no puede entender que Pablo está hablando de judíos literales y de la ley de ellos (la ley de Moisés)?
Entonces, en Rom. 3:20 declara con todo énfasis que "por las obras de la ley ningún ser humano será justificado delante de él". La palabra "justificado" y las expresiones "ser justo" o "tener justicia" se refieren a la misma cosa: la salvación. En el ver. 21 dice, "aparte de la ley, se ha manifestado la justicia de Dios", es decir, el plan de Dios para justificar o salvar al hombre por medio de Jesucristo (el evangelio). Dios perdona al hombre que obedece al evangelio y le pronuncia "justo" o "justificado" porque ya no es culpable de pecado. El hombre justo es el hombre absuelto de culpa. Esta es la "justicia" de la cual Pablo habla en Fil. 3:9.
Recuérdese, pues, que al decir "ley", Pablo no se refiere a la ley de Cristo (que es simplemente el evangelio o el Nuevo Testamento), sino a la de Moisés. Muchos hermanos en Cristo han caído en el error del calvinismo. Hasta la fecha este error amenaza el alma de muchos hermanos.
No había perfección bajo la ley de Moisés (Heb. 7:11; 8:7; 10:1), y fue quitada (Col. 2:14; Heb. 7:12). La ley no podía perfeccionar porque no proveía un salvador. Condenaba pero no podía salvar porque "la sangre de los toros y de los machos cabríos no puede quitar los pecados" (Heb. 10:4). La ley sirvió como "ayo" para llevar a los judíos a Cristo (Gál. 3:24).
La única manera de "salvarse" bajo la ley de Moisés era simplemente no "perderse", es decir, guardar la ley perfectamente sin pecar (Gál. 3:10, "Maldito todo aquel que no permaneciere en todas las cosas escritas en el libro de la ley, para hacerlas"). Porque el judío, habiendo pecado, no tenía salvador. Observaba los sacrificios de la ley que apuntaban hacia Cristo, el "Cordero de Dios que quita los pecados del mundo" (Jn. 1:29), y luego al venir Cristo, su sangre limpió sus pecados. Bajo la ley no había remisión de pecados, sino que "en estos sacrificios cada año se hace memoria de los pecados" (Heb. 10:3), hasta que viniera el Perfecto Sacrificio, y entonces habría "remisión de las transgresiones que había bajo el primer pacto" (Heb. 9:15). Con esta breve explicación de la naturaleza y limitación de la ley, se puede entender por qué Pablo no podía ser salvo por la ley. El habla de "mi propia justicia, que es por la ley", porque desde el punto de vista del judaísmo, Pablo ya sostenía una relación correcta con Dios a través de su observación de la ley, pero Pablo reconocía claramente que esa "justicia" no valía nada. Era justicia "humana" (mía) pero no divina (de Dios). Pablo no quería esa clase de "justificación" porque no valía nada.
-- "sino la que es por la fe de Cristo, la justicia de Dios por la fe". La Biblia de las Américas dice, "sino la que es por la fe en Cristo", pero el griego dice "de Cristo". Compárese "del conocimiento de Cristo" (no "del conocimiento en Cristo", ver. 8; y "la cruz de Cristo" (no "la cruz en Cristo"), ver. 18. En estos tres textos la palabra "Cristo" aparece sin el artículo y en el caso genitivo, christou. Pablo dijo que él quería ser hallado teniendo la justicia que "es por la fe de Cristo", es decir, "la justicia que es de Dios por la fe". Es de Cristo. Es de Dios. La única justicia verdadera es la justicia que Dios provee por medio de Cristo.
Podemos tener esta justicia o justificación de Dios por medio del evangelio, que en este texto y en muchos otros se llama "la fe". Es la fe objetiva (el evangelio) de Cristo (Rom. 1:5; 16:26; Gál. 3:25; Judas 3). Los evangélicos casi siempre interpretan la palabra "fe" como "fe subjetiva" (la fe de la persona, o como ellos dicen, "aceptando a Jesucristo como su único Salvador"). En realidad en muchos textos la palabra "fe" significa la fe objetiva (la cosa creída), o sea, el evangelio. Además, la palabra "fe", aun cuando es fe subjetiva, significa en la mayoría de los textos "fiel" y "fidelidad" (equivale a obediencia) en lugar de pura aceptación mental o confianza. La "fe sola" se menciona una sola vez en las Escrituras (Sant. 2:24) y en ese texto se condena: "Vosotros veis, pues, que el hombre es justificado por las obras, y no solamente por la fe".
La palabra "fe" sí significa "confianza", pero es confianza expresada en obediencia. La doctrina de "la salvación por la fe sola" contradice la Biblia desde Génesis hasta Apocalipsis. Es una teología fundada sobre la arena.
La justicia que Pablo quería, pues, es la justicia que el evangelio hace posible. Es la justicia hallada en la religión de Cristo, en contraste con "la justicia que es por la ley" de Moisés. Rom. 3:27, "la ley de la fe" es el evangelio de Cristo; Gál. 3:23, "antes que viniese la fe" (el evangelio de Cristo); Gál. 3:25, "venida la fe (el evangelio), ya no estamos bajo ayo (la ley de Moisés)"; Judas 3, "la fe que ha sido una vez dada a los santos". La palabra "fe" en estos textos no se refiere a la fe subjetiva, la fe de la persona, sino a la cosa creída, el objeto de la fe subjetiva, es decir, el evangelio. Es la fe objetiva, la fe como un objeto, lo que debemos creer, lo que debemos defender (Judas 3). Esta fe "vino", y cuando vino, ya los judíos no seguían bajo la ley.
Debemos agregar un detalle más. El comentario de Hendriksen es típico del modo de pensar de los "evangélicos". Dice, "la única justicia que tiene valor delante de Dios es la justicia de Cristo contada al pecador como don de Dios". Al decir esto los "evangélicos" quieren decir que la justicia personal de Jesús, la justicia que El tenía por haber llevado una vida perfecta, es contada o atribuida al creyente. De esta manera el hombre nunca tiene justicia propia sino solamente la de otro, la justicia personal de Cristo. La Biblia no enseña esta doctrina. Pablo dice (Rom. 4:3) "Creyó Abraham a Dios, y le fue contado por justicia". ¿Qué fue contado? "Creyó" él mismo (él era fiel a Dios, ver. 12) "y le fue contado por justicia", es decir, la fe o fidelidad de Abraham a él mismo le fue contada para (eis) justicia (compárese Hech. 2:38).
3:10 -- "a fin de conocerle". La palabra "conocer" no significa meramente el conocimiento intelectual. No habla Pablo de lo que sabía acerca de Cristo. El habla del conocimiento de la experiencia personal. Se refiere al conocimiento de la comunión (participación) con Cristo para conformarse a El. Pablo tenía plena confianza en Cristo: "Yo sé a quién he creído, y estoy seguro que es poderoso para guardar mi depósito para aquel día" (2 Tim. 1:12). Le conoció, y quería ampliar y enriquecer ese conocimiento, compartiendo cada vez más la vida de Cristo. Quería conocimiento al grado máximo.
No menospreciamos en lo más mínimo el conocimiento intelectual, lo cual es indispensable al conocimiento en el sentido de la experiencia personal. "Pero sabemos que el Hijo de Dios ha venido, y nos ha dado entendimiento para conocer al que es verdadero" (1 Jn. 5:20). Obsérvese que "nos ha dado entendimiento" para poder "conocer" a Dios. Sin el entendimiento intelectual adecuado no es posible conocerle.
"Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien ha enviado" (Jn. 17:3). Por lo tanto, Jesús y los apóstoles se dedicaron diligentemente a enseñar todo el consejo de Dios para que podamos conocer a Dios (tener comunión con El).
Tener comunión con Dios significa participar de las cosas de Dios. En primer lugar, tenemos que estar en Cristo para participar con El de las cosas de Dios. ¿Cómo entramos en Cristo? ¿Cómo puede el hombre estar en Cristo? Contesta Pablo (Gál. 3:27), "porque todos los que habéis sido bautizados en Cristo, de Cristo estáis revestidos". Antes de obedecer al evangelio no conocimos a Dios. "Ciertamente, en otro tiempo, no conociendo a Dios, servíais a los que por naturaleza no son dioses" (Gál. 4:8). Pero ahora, hemos obedecido al evangelio, y sí conocemos a Dios ("conociendo a Dios, o más bien, siendo conocidos por Dios ..." Gál. 4:9).
Al obedecer al evangelio, pues, entramos en Cristo, y tenemos comunión con El. Estamos en Dios y Dios está en nosotros (1 Jn. 2:24). El Espíritu Santo mora en nosotros porque somos guiados por su palabra. Antes de nuestra conversión el pecado moraba en nosotros (controlaba nuestra vida) pero ahora el Espíritu Santo mora en nosotros, es decir, controla y bendice nuestra vida, llevando en nosotros el "fruto del Espíritu" (Rom. 7:17; 8:9-14; Gál. 5:22,23).
-- "y el poder de su resurrección". (Véase Efes. 1:17-20). Pablo quería conocer el poder de la resurrección. No es que a él le faltara información acerca de este poder. Recuérdese que la palabra "conocimiento" tiene que ver con la experiencia personal. Quería conocer por la experiencia personal el poder transformador de la resurrección de Cristo.
El tema central de la predicación de los apóstoles era la resurrección de Jesús (Hech. 2, el sermón de Pentecostés; 3:15; 4:10; 13:37; 17:31; 24:21; 26:6-8, 22,23). Pablo predicó la resurrección de Cristo como el cumplimiento de la esperanza de Israel, y la roca fundamental del evangelio. Hay gran poder en este mensaje, pues convirtió a miles de judíos y paganos.
En Rom. 1:4 dice Pablo que Jesucristo "fue declarado Hijo de Dios con poder, según el Espíritu de santidad, por la resurrección de entre los muertos". En 1 Cor. 15:12-19 explica que sin la resurrección tanto la predicación como nuestra fe es en vano.
Para tener conocimiento o experiencia personal del poder de la resurrección, debemos ser crucificados, sepultados y resucitados con Cristo. La fe que viene por medio de oír el poderoso mensaje del evangelio nos mueve a crucificarnos en el arrepentimiento, o cambio de corazón, y luego en el bautismo ser sepultados y resucitados (Rom. 6:3-6; Col. 2:12). Entonces debemos demostrar el poder de la resurrección todos los días de nuestra vida nueva. La lucha diaria contra el diablo era severa para Pablo; por lo tanto, "golpeo mi cuerpo, y lo pongo en servidumbre, no sea que habiendo sido heraldo para otros, yo mismo venga a ser eliminado ... Así que, el que piensa estar firme, mire que no caiga" (1 Cor. 9:27; 10:12). El poder que resucitó a Cristo nos ayuda a vencer al diablo, para no caer otra vez. Es el poder del evangelio (Rom. 1:16). Es poder dinámico, energía celestial. Con este poder podemos ser vencedores (Rom. 8:37). ¡Qué pensamiento glorioso! El poder que levantó a Cristo de los muertos está disponible para ayudarnos a ganar la victoria final.
-- "y la participación de sus padecimientos". Cuando el Señor explicó a Ananías la obra que Pablo llevaría a cabo, le dijo, "le mostraré cuánto le es necesario padecer por mi nombre" (Hech. 9:16). Saulo de Tarso, el perseguidor, se convierte en Pablo el perseguido. Los últimos ocho capítulos del libro de Hechos describen cómo Pablo participó de los padecimientos de Cristo. De estos sufrimientos él mismo habla en varios textos (por ejemplo, 1 Cor. 4:11-13; 2 Cor. 11:24-28). El sufrimiento era el compañero constante de Pablo.
Pero el no se quejaba, sino que se gloriaba en sus tribulaciones (Rom. 5:3). "Ahora me gozo en lo que padezco por vosotros, y cumplo en mi carne lo que falta de las aflicciones de Cristo por su cuerpo, que es la iglesia" (Col. 1:24).
-- "llegando a ser semejante a él en su muerte". Pablo fue crucificado con Cristo, es decir, hizo morir lo carnal en su vida (Gál. 2:20; Rom. 6:4-7; Col. 3:5, etcétera). Pero él quería asemejarse a Cristo en toda manera posible, aun en su muerte física. Quería caminar (vivir) con Cristo, sufrir con Cristo y, si fuera la voluntad de Dios, morir con Cristo. "Cada día muero" (1 Cor. 15:31); "llevando en el cuerpo siempre por todas partes la muerte de Jesús, para que también la vida de Jesús se manifieste en nuestros cuerpos. Porque nosotros que vivimos, siempre estamos entregados a muerte por causa de Jesús, para que también la vida de Jesús se manifieste en nuestra carne mortal. De manera que la muerte actúa en nosotros, y en vosotros la vida" (2 Cor. 4:10-12). La muerte casi siempre estaba a la puerta. Pablo duró mucho tiempo en Roma bajo la sombra de muerte.
3:11 -- "si en alguna manera llegase a la resurrección de entre los muertos". Pablo no expresa duda, sino humildad (Vincent). El "llegar" es un proceso. "Llegamos" a la resurrección después de ser hallados en El, después de conocerle y después de participar de sus padecimientos.
Desde luego, todos serán resucitados en aquel día (Jn. 5:28,29), pero Pablo está pensando en la consumación del proceso presentado en los vers. 9,10 (las grandes bendiciones de la redención, las que serán para los que "saldrán a resurrección de vida". "Porque si fuimos plantados juntamente con él en la semejanza de su muerte, así también lo seremos en la de su resurrección" (Rom. 6:5). Es necesario tener mucho cuidado con la enseñanza de los comentarios "evangélicos" sobre este texto. Por ejemplo, el comentario de John F. Walvoord ("Filipenses, Triunfo en Cristo") dice, "Pablo está anticipando aquí que habrá una resurrección especial de los justos que les extraerá, en un acto especial de Dios, del número total de los muertos. Naturalmente, esto tiene su apoyo en Apocalipsis 20 por el hecho de que los muertos malvados no son resucitados hasta el final del reinado milenario de Cristo, mientras que los muertos justos son resucitados antes ... Pablo tiene el arrebatamiento a la vista, el suceso descrito en 1a Tesalonicenses 4:13-18, que es una especial resurrección para aquellos que están 'en Cristo' ... La única cuestión que tenía en mente era si él estaría todavía presente cuando tuviera lugar el arrebatamiento".
Es increíble que hombres inteligentes aceptaran tales teorías tan antibíblicas. Habrá una sola resurrección, la resurrección general al final del mundo, en "aquel día". No habrá dos resurrecciones, la primera de los justos, y la segunda la de los injustos mil años más tarde. La Biblia no habla de una "segunda resurrección". Dice Cristo claramente (Jn. 5:28,29), "vendrá hora cuando todos los que están en los sepulcros oirán su voz; y los que hicieron lo bueno saldrán a resurrección de vida; mas los que hicieron lo malo, a resurrección de condenación". Todos los que están en los sepulcros saldrán en la misma hora. No dice que los justos saldrán primero, y luego mil años después saldrán los injustos. ¿Pero no enseña esto Apoc. 20? De ninguna manera. Apoc. 20 no habla de la resurrección física. "Esta es la primera resurrección. Bienaventurado y santo el que tiene parte en la primera resurrección" (vers. 5,6). ¿Quiénes tienen parte en la primera resurrección? Los vencedores (los del ver. 4, "las almas de los decapitados por causa del testimonio de Jesús y por la palabra de Dios, los que no habían adorado a la bestia ni a su imagen". Estos son los mismos vencedores mencionados en Apoc. 2 y 3, y a través del libro. Al morir estos no van al olvido. Ocupan tronos (2:26,27; 3:21; 20:4) para reinar con Cristo. Es lenguaje de victoria y triunfo.
La primera resurrección es espiritual. Es la exaltación de los que mueren por Cristo y así mueren en el Señor (14:13). "La segunda muerte no tiene potestad sobre éstos" (20:6). Léase 2:11, "El que venciere, no sufrirá daño de la segunda muerte". ¿Quién toma parte en la primera resurrección? El mismo libro de Apocalipsis contesta: "El que venciere". La segunda muerte no daña al que venciere; la segunda muerte no tiene potestad sobre los que tienen parte en la primera resurrección. Por lo tanto, "la primera resurrección" no tiene nada que ver con la resurrección física. No habrá dos resurrecciones corporales, sino una sola.
El "arrebatamiento" de 1 Tes. 4:13-17 no es el supuesto "rapto secreto" de los "evangélicos". Léase con cuidado el texto. Dice que cuando Cristo venga "los muertos en Cristo resucitarán primero" (ver. 16). ¿Y luego qué? ¿Mil años después resucitarán los injustos? No es una comparación entre la resurrección de los justos y la de los injustos. Dice Pablo, "los muertos en Cristo resucitarán primero. Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor". Las dos cosas de las que habla Pablo en 1 Tes. 4:13-18 no son dos resurrecciones, sino la resurrección de los cristianos muertos y el arrebatamiento de los cristianos vivos. Obsérvese que Pablo no dice, como dicen los milenarios que los arrebatados estarán por siete años en las nubes con Cristo (durante "la gran tribulación"), sino que "así estaremos siempre con el Señor".
3:12 -- "No que lo haya alcanzado ya, ni que ya sea perfecto" en cuanto a "conocerle, y el poder de su resurrección, y la participación de sus padecimientos, etcétera". Pablo todavía estaba "corriendo" la carrera. Los vers. 12-14 aluden a las carreras del anfiteatro. Dice "no que", para evitar algún concepto equivocado (compárense 4:11,17). Pablo tenía mucha confianza con respecto a su salvación; en este texto no está expresando ninguna duda.
Pero él reconoció que aunque ya había corrido mucho, había peleado mucho y había ganado grandes victorias por Cristo, todavía no había llegado a la meta final para recibir el premio. Pablo, ahora en su vejez, habiendo servido fielmente por tantos años, habiendo sufrido muchas prisiones en Jerusalén, en Cesarea y en Roma, todavía no había llegado al estado de no poder crecer más o de no necesitar trabajar más. No estaba libre del poder de las tentaciones carnales (1 Cor. 9:27). Y ¿quién jamás ha superado a Pablo en amor, celo, abnegación de sí mismo y devoción verdadera a Cristo? Si era necesario que él hablara así, ¡cuánto más nosotros que ni hemos comenzado a sacrificarnos como él! Pablo sabía que estaba en el camino correcto (Jn. 14:6; Mat. 7:13,14; Hech. 24:14), pero nunca creía que él no podía caer (1 Cor. 9:27; 10:13). Siempre sirvió a Dios con limpia conciencia (Hech. 23:1; 24:16; 2 Cor. 1:12). El nos enseña que debemos seguir corriendo de esta manera hasta el final de la carrera, que debemos seguir luchando hasta que termine la batalla. Si Pablo, quien era tan fiel y soportó tanto por el Señor, no podía "descansar", cuánto menos nosotros.
La palabra "perfecto", como Pablo la usa aquí, denota aquella perfección absoluta de "los espíritus de los justos hechos perfectos" (Heb. 12:23). Esto se realiza cuando la carrera se termina. En el ver. 15 se usa la palabra "perfección" en sentido de madurez.
-- "sino que prosigo", continúo en la carrera. Véase 1 Cor. 14:1, "seguid el amor"; y 1 Tim. 6:11, "sigue la justicia".
-- "por ver si logro asir", katalabo, significa echarse sobre algo para agarrarlo con firmeza, posiblemente refiriéndose al acto de asir el poste que marca la terminación de la carrera, o sea la victoria. Con anhelo intenso Pablo quería realizar el gran objetivo de su vida. Heb. 12:1,2 nos exhorta a correr "con paciencia la carrera que tenemos por delante, puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe". Para lograr asir el premio se requiere la dedicación, la abnegación de sí, y el dominio propio (1 Cor. 9:24-26).
-- "aquello para lo cual fui también asido por Cristo Jesús". Pablo fue asido por Cristo para una obra especial (Gál. 1:15,16; Hech. 9:1-19; 22:15,21; 26:15-18). Pablo se esforzaba grandemente por cooperar con ese propósito del Señor quien tomó posesión de su vida (1:21; Gál. 2:20). En la historia bíblica se puede observar claramente que cuando algún hombre fue "asido" por Dios, la voluntad del hombre escogido y llamado estaba plenamente en juego. Véanse los casos de Moisés (Ex. 3:10; 4:10,11); de Jeremías (Jer. 1:4-10); de Juan el Bautista (Luc. 1:15-17); y de Pablo (Hech. 26:19; Gál. 1:15,16).
Dios quiere tomar posesión de la vida de nosotros también. Quiere producir "así el querer como el hacer, por su buena voluntad" (Fil.. 2:13) por medio de su palabra (1 Tes. 2:13). Pero no lo hará sin la voluntad nuestra.
3:13 -- "Hermanos, yo mismo no pretendo haberlo ya alcanzado". En los vers. 9,10 Pablo explicó claramente lo que quería alcanzar. El estaba "en Cristo", tenía la justicia "que es por la fe de Cristo, la justicia que es de Dios por la fe", conocía al Señor, y había participado extensamente en sus padecimientos, pero no había terminado la carrera. No había alcanzado la meta. No era perfecto en el sentido de estar totalmente sin pecado.
-- "pero una cosa hago", una expresión que pone énfasis en el pensamiento presentado. Compárense Jn. 9:25 ("una cosa sé, que habiendo yo sido ciego, ahora veo"); Luc. 10:42 ("una sola cosa es necesaria"); Sal. 37:4 ("una cosa he demandado a Jehová, ésta buscaré"). Pablo estaba resuelto -- tenía singularidad de propósito -- a terminar la carrera para alcanzar la meta y recibir el premio. Véanse también Mat. 6:22, "si tu ojo es sencillo (singular)"; 2 Cor. 11:3 "la sincera fidelidad (singularidad) a Cristo"; Efes. 6:5 "con sencillez (singularidad) de corazón".
-- "olvidando ciertamente lo que queda atrás", "olvidando", tiempo presente y continuo. Es probable que en este contexto se refiere a las ventajas que tenía en el judaísmo (vers. 4-6), pero bien puede abarcar cualquier cosa en la vida pasada que pudiera impedirle en la carrera, sean desalientos, persecuciones, o triunfos. Pablo olvidó todo aquello en que él pudiera haber reposado y todo aquello que le pudiera haber desanimado o distraído. No le convenía permitir que lo enorme de su crimen de haber perseguido a Cristo le oprimiera demasiado (1 Tim. 1:13), ni tampoco que la grandeza de su servicio pasado, los grandes éxitos, los severos sacrificios, las revelaciones que recibía (2 Cor. 11:24-28; 12:7) lo enaltecieran.
Estaba resuelto a no dejar que nada le distrajera. No es posible correr hacia adelante si miramos hacia atrás. "El mirar atrás resultará por cierto en ir atrás (Luc. 9:62). Así la mujer de Lot (Lucas 17:32). Si al remar contra la corriente dejamos de manejar los remos, somos llevados para atrás ... "Di a los hijos de Israel que marchen adelante" (Exodo 14:15)" (Jamieson, Fausset, Brown).
No podemos vivir en el pasado. La meta es futura. El premio es futuro y todavía no está en nuestro poder. Tenemos que dejar que el pasado sea pasado. El momento de abandonar la cruz y llevar la corona todavía no ha llegado. Los trabajos del tiempo pasado no cumplen con las obligaciones presentes y futuras. Este texto combate la indiferencia que se engendra cuando uno cree que ya hizo "su parte". Cada día, cada momento, debemos aprovechar el tiempo presente (Efes. 5:16). Es indispensable que se olviden cosas que nos puedan desanimar, como también las cosas que nos puedan hacer demasiado "satisfechos" con nuestra vida y servicio a Dios.
-- "extendiéndome a lo que está delante". El que corre en el estadio se ve inclinándose hacia la meta, literalmente inclinando su cuerpo "a lo que está delante". Significa gran empeño.
3:14 -- "prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús", "sigo corriendo presuroso" (VM). La "meta" se refiere al "blanco", el objetivo que alcanza el que corre; el "premio" es la recompensa dada por el Autor y Consumador de la carrera al victorioso es "la corona de justicia" (1 Cor. 9:24; 2 Tim. 4:8), "la corona de la vida" (Apoc. 2:10), "la corona incorruptible de gloria" (1 Ped. 5:4).
Con respecto a esta carrera nos exhorta Pablo (1 Cor. 9:24), "Corred de tal manera que lo obtengáis". La meta final es la reunión con Jesús, sea cuando uno muera (1:23), o en la "manifestación" de Jesús (Tito 2:13).
La palabra "supremo", ano, significa "de lo alto, celestial"; "soberana vocación de Dios" (AVV); "vocación celestial" (VHA). Literalmente dice, "la vocación de arriba". Compárense Gál. 4:26; Col. 3:1; Hebreos 3:1, "llamamiento celestial". Los jueces se sentaban en un lugar muy elevado del atrio para poder ver claramente toda la actividad y así juzgar con equidad. A esta carrera Dios, desde "lo alto", nos ha llamado; si corremos legítimamente (2 Tim. 2:5) hasta el fin, nos premiará.
La actitud de Pablo se explica en parte en Rom. 1:14, "A griegos y a no griegos, a sabios y a no sabios soy deudor"; en 1 Cor. 9:16, "Pues si anuncio el evangelio, no tengo por qué gloriarme; porque me es impuesta necesidad; y ¡ay de mí si no anunciare el evangelio!"; y en 1 Cor. 9:19, "Por lo cual, siendo libre de todos, me he hecho siervo de todos para ganar a mayor número".
3:15 -- "Así que, todos los que somos perfectos". En 3:12 Pablo dice "ni que ya sea perfecto". No era perfecto en el sentido absoluto de vivir sin pecar. Pero en el ver. 15 la usa para indicar la madurez. Se refiere a los que están desarrollados espiritualmente, los que son maduros y capacitados para discernir entre el bien y el mal (Heb. 5:14). En 1 Cor. 2:6; 3:1 es obvio que las palabras "madurez" y "espirituales" son sinónimos, como lo son "perfectos" y "completos" (Col. 4:12). Los perfectos (maduros) ya no son "niños" (1 Cor. 14:20; Efes. 4:13). Nuestro amor debe ser perfecto como el amor del Padre (Mat. 5:48); es decir, debemos imitar a Dios en amar a todos, y no solamente a los que nos aman (Mat. 5:44-47). Si amamos solamente a los que nos aman nuestro amor no es perfecto (completo). Pablo nos exhorta a perfeccionar la santidad en el temor de Dios (2 Cor. 7:1). La fe se perfecciona por las obras (Sant. 2:22). Santiago nos exhorta a tener gozo cuando nos hallemos en diversas pruebas y a ser perfectos en el sufrimiento: "Mas tenga la paciencia su obra completa, para que seáis perfectos y cabales, sin que os falte cosa alguna" (Sant. 1:2-4).
No digamos, pues, que "nadie es perfecto". Fuera mejor explicar los usos bíblicos de la palabra. Los cristianos maduros sí son perfectos.
-- "esto mismo sintamos;" "tengamos esta misma actitud" (BAS), que todos tengan la misma actitud de Pablo expresada en los vers. 7-14, reconociendo que debemos olvidar lo que queda atrás (aunque sean grandes ventajas como las de Pablo), que todavía no hemos alcanzado la meta, y que debemos esforzarnos por llegar. Los que "somos perfectos" (maduros) no debemos pensar que somos "perfectos" en el sentido de haber vencido todo pecado y de estar fuera de todo peligro, 1 Cor. 9:27; 10:12. El premio es ganado solamente por los que corren hasta el final de la carrera.
-- "y si otra cosa sentís", "y si en algo tenéis una actitud distinta" (BAS), "y si en algo sentís de distinto modo" (VHA). ¿Qué actitud tenía Pablo? "Hermanos, yo mismo no considero haberlo ya alcanzado; pero una cosa hago: olvidando lo que queda atrás y extendiéndome lo que está delante, prosigo hacia la meta para obtener el premio" (BAS). Si los maduros tienen esta actitud, ¿quiénes tienen otra actitud? Obviamente los inmaturos.
-- "esto también os lo revelará Dios". Entonces ¿qué les revelará Dios a éstos? Dios no les revela nada aparte de su palabra. Muchos -- y hasta hermanos en Cristo -- aceptan el error calvinista de que el Espíritu Santo iluminará al cristiano en alguna forma aparte de la palabra, pero si fuera así, ¿por qué reveló las Escrituras?
Tal vez esta frase indique que con el tiempo los hermanos inmaturos pero sinceros entenderán mejor la revelación de Dios para ser maduros, pero si se refiere a hermanos carnales, obstinados, y no arrepentidos, entonces "eso también os lo revelará Dios" en el Día Final.
De una cosa podemos estar muy seguros: Pablo no promete una revelación especial y única a los que tienen actitud impropia (a los que creen que ya son perfectos o que no quieren perfeccionarse). Dios no revelará nada a los que no aceptan humildemente lo que ha revelado a través de los apóstoles. Dijo Jesús (Jn. 7:17), "El que quiera hacer la voluntad de Dios, conocerá si la doctrina es de Dios, o si yo hablo por mi propia cuenta"; es decir, todo depende de la actitud de los oyentes. Dice Pablo (Efes. 3:3,4) "que por revelación me fue declarado el misterio ... leyendo lo cual podéis entender ..." El entendimiento nuestro depende de una actitud correcta y el estudio diligente de la palabra. Si tenemos un fuerte deseo de saber la voluntad de Dios, y si somos fieles a lo que ya hemos entendido, y si no tenemos el deseo de hacer otra cosa aparte de la voluntad de Dios, sin duda El nos ayuda a entenderla. "Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada" (Sant. 1:5). Esta es la sabiduría que desciende de lo alto (Sant. 3:15).
A. T. Robertson dice sobre esta frase: "y si otra cosa sentís ... Es decir, si ustedes creen que son absolutamente perfectos, esto también os lo revelará Dios. El entrega a los tales en manos de Dios. ¿Qué más puede hacer con ellos?" R. C. H. Lenski está de acuerdo de que no se refiere a una "revelación inmediata", pero no está de acuerdo con la explicación de Robertson, sino que cree que se refiere a puntos menores que serán aclarados con más estudio. David Lipscomb cita Juan 7:17 y dice que "Un deseo sincero de saber y hacer su voluntad ... guiará hacia la plenitud de la verdad divina". The Living Word Commentary dice: "esto también os lo revelará Dios. Pablo no indica cómo esta iluminación reveladora será realizada. Ultimamente, por supuesto, ellos verán el error de su posición en el Ultimo Día. Puede ser que el partido 'perfecto' en Filipos reclama revelación especial y que Pablo habla con sarcasmo. La frase 'eso también a vosotros' sostiene tal posibilidad".
Obviamente el texto es difícil, pero lo importante es que no se enseñe nada al respecto que contradiga la verdad. No habrá revelación especial para los tales.
3:16 -- "Pero en aquello a que hemos llegado, sigamos una misma regla, sintamos una misma cosa", "Sin embargo, continuemos viviendo según la misma norma que hemos alcanzado" (BAS). Este texto se ha empleado mal para enseñar que cada cristiano está bien con el conocimiento que tenga; por ejemplo, si algún hermano cree que está bien usar instrumentos de música en el culto, o si otro hermano cree que está bien que haya iglesias patrocinadoras e instituciones iglesias de Cristo, no debe haber problema, porque los demás hermanos deben aceptar a los tales porque "ellos predican y practican de acuerdo al nivel de 'aquello a que han llegado' y todos deben seguir unidos". Tal "explicación" es absurda y es obviamente una perversión de lo que Pablo dice. No concuerda nada con el contexto. Pablo no defiende ni en este texto ni en otro tales prácticas sectarias.
Tampoco enseña Pablo que la ignorancia justifica la práctica de tales errores. Dicen algunos hermanos que el que ha obedecido al evangelio y lleva una vida "fiel" no será separado de Dios aunque practique estos errores con tal que lo haga por ignorancia. Citan 1 Juan 1:7 ("si andamos en luz, como él está en luz, tenemos comunión unos con otros, y la sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado") para probar que habrá "limpieza continua", porque Dios no les carga a los tales su pecado de ignorancia o de debilidad. 1 Juan 1:7 no enseña tal doctrina.
Pero léase 1 Cor. 4:3,4. "Porque aunque de nada tengo mala conciencia, no por eso soy justificado; pero el que me juzga es el Señor". ¿Somos justificados por ser sinceros? Claro que no. Léanse también Prov. 16:2, 25.
En la carta a los filipenses Pablo dice que los hermanos judaizantes eran "perros ... malos obreros ... mutiladores del cuerpo" (3:2). ¿Justifica Pablo en el ver. 16 a los que siguieron por ignorancia a estos falsos hermanos mencionados en el mismo capítulo? También en el mismo capítulo (3:18) les llama "enemigos de la cruz de Cristo". Pero entre los vers. 2 y 18 ¿enseña que los que siguen por ignorancia a estos falsos están perfectamente bien porque practican aquello que hasta esa fecha habían entendido?
Pablo dice simplemente que todos debemos continuar (perseverar) en la verdad ("asidos de la palabra", 2:16) que hemos aprendido, y, como hermanos maduros y fieles, debemos seguir unidos en esa verdad divina. No hemos alcanzado la perfección absoluta (3:12-14), pero sí somos maduros y debemos esforzarnos con toda diligencia para obtener el premio. El pensamiento principal y sencillo es que debemos perseverar en el mismo camino que nos ha traído hasta aquí. Nos ha traído a esta medida de perfección y nos llevará hasta el final de la carrera. Los hermanos liberales han olvidado esta exhortación. Si todos hubieran perseverado en el camino seguro, siguiendo el patrón bíblico, el crecimiento de la iglesia habría sido incalculable. Pero muchos hermanos estaban descontentos con las "sendas antiguas" y dijeron, "No andaremos" ya en ellas. Querían ser como las "naciones" vecinas (grupos sectarios); véase 1 Sam. 8:5. Dejaron la base y los principios que nos habían traído tanto crecimiento y fuerza. Todo cristiano debe tomar muy en serio esta exhortación de Pablo. Examínese su vida. Que todos digamos, como dijo Samuel: "Hasta aquí nos ayudó Jehová" (1 Sam. 7:12) y a la vez preguntar, "Si seguimos por el mismo rumbo, ¿no nos llevará con seguridad hasta su trono?" Si seguimos en el camino original, El dirá: "No te desampararé, ni te dejaré" (Heb. 13:5).
-- "misma regla", kanoni, "canon" (una vara o caña derecha usada para medir), 2 Cor. 10:13; Gál. 6:16. Muchos renuncian a lo que ellos llaman el "legalismo". Se nos dice que debemos seguir el "espíritu" y no la "letra", que no estamos bajo ley sino bajo gracia. Tuercen 2 Cor. 3:6 ("porque la letra mata, mas el espíritu vivifica") texto en el cual Pablo identifica la religión de Moisés como "letra" que mata (condena pero no tenía salvador) y el evangelio como el "espíritu" que da vida. Pero los maestros falsos enseñan hoy en día que el seguir el "espíritu" significa enseñar y hacer religiosamente como a ellos les convenga. Los que enseñan que no estamos bajo ley ignoran voluntariamente tales textos como Rom. 3:27, "la ley de la fe"; 8:2, "ley del Espíritu"; Sant. 1:25, "perfecta ley de libertad"; y Gál. 6:2 "la ley de Cristo".
Si todos los cristianos seguimos esta misma regla, cumpliremos al mismo tiempo con la última parte del versículo: "sintamos una misma cosa".
3:17 -- "sed imitadores de mí", 4:9; 1 Cor. 4:16; 11:1; 1 Tes. 1:6. No hay nada de soberbia en esta exhortación, sino una humilde confianza, porque Pablo sabía que él seguía a Cristo. Andaba en el camino correcto. Es guía fiel para nosotros. Si imitamos a Pablo, como él imitó a Cristo, nunca dejaremos el camino correcto y perseveraremos hasta el fin. Todo el mundo es imitador. Parece ser instintivo imitar a otros. Desde nacer imitamos a otros. Es cuestión, pues, de escoger a quién imitar. Siempre estamos rodeados de malos ejemplos, falsos maestros y guías ciegos. De estos Pablo habla en seguida (vers. 18,19). En 1 Cor 10:6 Pablo dice que los judíos eran "ejemplos" que no debemos imitar, pero también hay buenos ejemplos. Hay dos clases de ejemplos: debemos seguir a los espirituales y no seguir a los carnales.
-- "mirad a los que así se conducen según el ejemplo que tenéis en nosotros". "Mirad", skopeo, de la misma raíz viene la palabra skopos, un vigilante, un atalaya. En Rom. 16:17 dice "mirar" para evitar. Aquí dice "mirar" para imitar. Por ejemplo, en esta misma carta, el ejemplo de Timoteo (2:19-23) y Epafrodito (2:25-30). "Mirad" a ellos para seguirlos (en 1 Cor. 16:15,16 dice "os sujetéis" a los tales). Debemos seguir a Cristo, seguir a Pablo como él siguió a Cristo, y también debemos imitar a los hermanos fieles. Véase 2 Cor. 8:1-5; los corintios deberían imitar el ejemplo de los macedonios, como también esperaba que los de Macedonia imitaran a Acaya (los corintios, 9:2). Lo mismo 1 Tes. 1:7, "habéis sido ejemplo a todos los de Macedonia y de Acaya". Heb. 11 es un capítulo de ejemplos de hombres y mujeres de fe (fieles) a quiénes debemos seguir.
3:18 -- "Porque por ahí andan muchos, de los cuales os dije muchas veces, y aun ahora lo digo llorando, que son enemigos de la cruz de Cristo". En este texto Pablo expresa una emoción profunda. El que se ocupa sinceramente en la obra de salvar almas y confirmarlas en la fe también se preocupa por ellas, y se siente muy afligido al ver la destrucción de almas causada por los enemigos de la cruz.
Pablo escribió a los corintios "con muchas lágrimas" (2 Cor. 2:4), porque había pecado entre ellos y no lo habían corregido (1 Cor. 5:1,2). El predicaba y trabajaba entre los efesios "con muchas lágrimas" (Hech. 20:19,31). No era indiferente hacia su condición espiritual. Habiendo hablado de muchos sufrimientos dice (2 Cor. 11:28), "y además de otras cosas, lo que sobre mí se agolpa cada día, la preocupación por todas las iglesias". ¡He aquí la concordancia entre el denunciar fuertemente a los falsos y al mismo tiempo el derramar lágrimas por causa de ellos! Debemos estar muy preocupados por enseñar y defender la verdad contra el error, y al mismo tiempo estar preocupados por las almas que son víctimas del error. Pablo tenía la mente de Cristo. ¿Exponía el error? Sí. ¿Denunciaba el pecado? Sí. ¿Aborrecía al pecador y al falso maestro? No.
Pablo es un ejemplo muy bueno para todo evangelista. Expresó una profunda preocupación por las almas perdidas. "Verdad digo en Cristo, no miento, y mi conciencia me da testimonio en el Espíritu Santo, que tengo gran tristeza y continuo dolor en mi corazón. Porque deseara yo mismo ser anatema, separado de Cristo, por amor a mis hermanos, los que son mis parientes según la carne" (Rom. 9:1-3). ¿Cuántos predicadores hablan así de los perdidos? "Hermanos, ciertamente el anhelo de mi corazón, y mi oración a Dios por Israel, es para salvación" (Rom. 10:1). ¿Cuántos evangelistas sienten el dolor expresado por Pablo en Gál. 4:19? ("Hijitos míos, por quienes vuelvo a sufrir dolores de parto, hasta que Cristo sea formado en vosotros".) Al leer de las lágrimas de Pablo debemos reflexionar seriamente sobre nuestro ministerio. ¿Tenemos miedo de ser emocionales con respecto a la obra del Señor? ¿Tenemos temor de que nos llamen pentecostales si lloramos o si predicamos o enseñamos con emoción? Hay gran peligro de que el evangelio que predicamos no penetre bien en lo más profundo de nuestros propios corazones. Un evangelio que solamente sale de la boca no lleva el peso que debe llevar.
Timoteo es elogiado por Pablo en esta carta: "a ninguno tengo del mismo ánimo, y que tan sinceramente se interese por vosotros" (2:20). En 2 Tim. 1:4 Pablo dice, "deseando verte, al acordarme de tus lágrimas". Timoteo era imitador de Pablo en muchas maneras. Pablo y Timoteo convirtieron y confirmaron a muchos porque no tuvieron vergüenza de derramar lágrimas al predicar, enseñar y meditar sobre la salvación de la gente.
-- "enemigos de la cruz". Los judaizantes negaban la eficacia de la cruz sola (es decir, la cruz aparte de la circuncisión y la guarda de la ley de Moisés) para salvar. Los libertinos la menospreciaban, rehusando controlar sus apetitos carnales y sujetarse a Cristo. Muchos son enemigos de la cruz porque para ellos es un tropiezo (Gál. 5:11), como lo era para los judaizantes. Siempre hay quienes no desean "padecer persecución a causa de la cruz de Cristo" (Gál. 6:12). Pero todo cristiano verdadero dirá con Pablo, "lejos esté de mí gloriarme, sino en la cruz de nuestro Señor Jesucristo, por quien el mundo me es crucificado a mí y yo al mundo" (Gál. 6:14).
¿No tenía miedo Pablo de hablar tanto de los falsos en la iglesia? ¿No había peligro de que los de afuera concluyeran que tanta falsedad en la iglesia era prueba de que no valía? Pregúntese la misma cosa con respecto al dinero. ¿No hay billetes falsos? ¡Circulan millones en billetes falsos! ¿No debemos, por eso, dejar de usar dinero? No conozco a nadie que quiera hacerlo. Seguimos usando el dinero genuino, y al mismo tiempo seguimos tratando de descubrir y acabar con todo el dinero falso.
Hay muchos enemigos de la cruz de Cristo: el catolicismo, el calvinismo, el milenarismo, el humanismo (y su fundamento básico, la evolución), el modernismo, el sectarismo de toda clase, el liberalismo en la iglesia, etcétera. Los enemigos de las Escrituras son enemigos de la cruz de Cristo: la Iglesia Católica Romana, los "testigos", los mormones, los traductores y publicadores de versiones que niegan la Deidad de Cristo, enseñan el calvinismo, etcétera.
Los enemigos de la enseñanza de Cristo y sus apóstoles son enemigos de la cruz de Cristo: Hech. 2:42; 1 Cor. 4:16,17; 1 Jn. 4:6; 2 Jn. 9,10. Los enemigos de la iglesia verdadera de Cristo son enemigos de la cruz de Cristo. En fin, la "cruz" es el corazón del evangelio que abarca todo el plan de Dios para la redención del hombre. Los que cambian el evangelio se oponen a la cruz de Cristo.
Además, los que llevan vidas carnales (aunque sean miembros de la iglesia) son enemigos de la cruz. Los carnales son los que no dan evidencia de un cambio de corazón, del nuevo nacimiento, de haber crucificado el viejo hombre con sus deseos y pasiones. Aunque escuchen sermones cada semana, no quieren dejar sus vicios, celos, envidias, amarguras, etcétera. Prefieren vivir carnalmente. De hecho, los enemigos de la cruz más amenazantes no son los de afuera sino los mismos miembros de la iglesia que siguen carnales, mundanos, indiferentes y rebeldes.
3:19 -- "el fin de los cuales será perdición", apoleia, no aniquilación, no extinción, sino castigo. "apoleia, relacionado con apollumi, ver perder(se), No. 1, y que indica lo mismo que el verbo una pérdida de bienestar, no de ser" (Vine).
-- "cuyo dios es el vientre", dominados por sus apetitos y pasiones carnales. No quieren practicar el dominio propio, ni sujetarse a la sana doctrina. Rom. 16:17 habla de los que "causan divisiones y tropiezos en contra de la doctrina" pura y el ver. 18 dice que "tales personas no sirven a nuestro Señor Jesucristo, sino a sus propios vientres, y con suaves palabras y lisonjas engañan los corazones de los ingenuos". Por lo tanto no debemos pensar que estos maestros "cuyo dios es el vientre" sean inconversos; son hermanos falsos.
-- "cuya gloria es su vergüenza". "¿Se han avergonzado de haber hecho abominación? Ciertamente no se han avergonzado, ni aun saben tener vergüenza; por tanto, caerán entre los que caigan" (Jer. 6:15). Deben querer esconder su vergüenza, es decir, su práctica vergonzosa, pero al contrario se glorían en ella. "Habiendo entendido el juicio de Dios, que los que practican tales cosas son dignos de muerte, no sólo las hacen, sino que también se complacen con los que las practican" (Rom. 1:32). Véanse también Apoc. 3:18; 16:15.
-- "que sólo piensan en lo terrenal", lo carnal. Pensar se refiere a su propósito, su intento. Compárese Rom. 8:4,5.
3:20 -- "Mas nuestra ciudadanía está en los cielos". Literalmente, nuestra comunidad, nuestra patria. Somos gobernados por leyes celestiales. El cielo es nuestro verdadero hogar. Nuestros intereses principales están arriba. Nuestros nombres están escritos allí (4:3). Nuestras oraciones ascienden al cielo. Nuestros tesoros están depositados en el banco celestial (Mat. 6:19,20), y por lo tanto, nuestro corazón está allí también. Nuestra esperanza, el ancla del alma (Heb. 6:18,19), está en el cielo. Nuestra madre es "Jerusalén de arriba" (Gál. 4:26). Aquí en este mundo somos peregrinos y extranjeros (Heb. 13:14; 1 Ped. 2:11). Véase Fil. 1:27, notas; Juan 18:36; Efes. 1:3. Los demás ("cuyo dios es el vientre") no tienen ciudad celestial; solamente viven para el tiempo presente.
-- "esperamos", "anhelo ardiente", Rom. 8:19; "gemimos ... esperando", Rom. 8:23. Véanse también 1 Cor. 1:7; Gál. 5:5; Heb. 9:28. "Esperamos (con anhelo intenso) al Salvador". Algunos hacen burla de esta bendita promesa (2 Ped. 3:4), pero para el cristiano es el ancla del alma (Heb. 6:19), el consuelo vital (1 Tes. 4:13-18) que lo sostiene. Cristo prometió volver (Juan 14:1-3); los ángeles dijeron que "vendrá como le habéis visto ir al cielo" (Hech. 1:11). El libro final de la Biblia (Apocalipsis) principia y termina con esta promesa: 1:7, "He aquí viene con las nubes, y todo ojo le verá" y 22:20, "Ciertamente vengo en breve".
3:21 -- "transformará", como se explica en detalle en 1 Cor. 15:35-44, 50-54. Lo corruptible tiene que ser vestido de incorrupción y lo mortal de inmortalidad.
-- "cuerpo de la humillación nuestra", "el cuerpo de nuestro estado de humillación" (BAS). Se llama así porque se corrompe, se deshace (2 Cor. 4:16; 5:1).
-- "semejante al cuerpo de su gloria", 1 Jn. 3:3.
Este capítulo maravilloso presenta a Pablo como quien observa su propia carrera en el atrio de la vida desde el principio hasta el fin. Para participar en ella se tiene que deshacer de todos los lazos mundanos, aun de los religiosos, que no concuerdan con la verdad en Cristo, reputando todas las cosas como pérdida para ganar a Cristo, el premio. Es preciso proseguir adelante, nunca mirando hacia atrás, hasta el fin, hasta terminar la carrera. Se describe el premio como la "manifestación" de Jesús y la "transformación" de nuestro cuerpo. Con razón nos dice Heb. 12:1,2, "despojémonos de todo peso y del pecado que nos asedia, y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante, puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe". "Pablo se representa a sí mismo como quien toma parte en una carrera; forzando cada nervio y empleando hasta la última gota de sus fuerzas, como un corredor, con las venas hinchadas, por no dejar de llegar a la meta" (Halley).
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