domingo, febrero 19

COMENTARIO DEL 1 LIBRO DE SAMUEL CAPITULO 25

I Samuel (Espanhol)



CAPÍTULO 25

1 Muerte de Samuel. 2 David envía a pedir alimentos a Nabal. 10 Ante la negativa de Nabal, se propone destruirlo. 14 Abigail se da cuenta de lo que va a ocurrir, 18 toma un presente, 23 y gracias a su sabiduría 32 pacifica a David. 36 Muerte de Nabal. 39 David toma como sus mujeres a Abigail y a Ahinoam. 44 Mical es dada a Palti.

1 MURIÓ Samuel, y se juntó todo Israel, y lo lloraron, y lo sepultaron en su casa en Ramá. Y se levantó David y se fue al desierto de Parán.

2 Y en Maón había un hombre que tenía su hacienda en Carmel, el cual era muy rico, y tenía tres mil ovejas y mil cabras. Y aconteció que estaba esquilando sus ovejas en Carmel.

3 Y aquel varón se llamaba Nabal, y su mujer, Abigail. Era aquella mujer de buen entendimiento y de hermosa apariencia, 572 pero el hombre era duro y de malas obras; y era del linaje de Caleb.

4 Y oyó David en el desierto que Nabal esquilaba sus ovejas.

5 Entonces envió David diez jóvenes y les dijo: Subid a Carmel e id a Nabal, y saludadle en mi nombre,

6 y decidle así: Sea paz a ti, y paz a tu familia, y paz a todo cuanto tienes.

7 He sabido que tienes esquiladores. Ahora, tus pastores han estado con nosotros; no les tratamos mal, ni les faltó nada en todo el tiempo que han estado en Carmel.

8 Pregunta a tus criados, y ellos te lo dirán. Hallen, por tanto, estos jóvenes gracia en tus ojos, porque hemos venido en buen día; te ruego que des lo que tuvieres a mano a tus siervos, y a tu hijo David.

9 Cuando llegaron los jóvenes enviados por David, dijeron a Nabal todas estas palabras en nombre de David, y callaron.

10 Y Nabal respondió a los jóvenes enviados por David, y dijo: ¿Quién es David, y quién es el hijo de Isaí? Muchos siervos hay hoy que huyen de sus señores.

11 ¿He de tomar yo ahora mi pan, mi agua, y la carne que he preparado para mis esquiadores, y darla a hombres que no sé de dónde son?

12 Y los jóvenes que había enviado David se volvieron por su camino, y vinieron y dijeron a David todas estas palabras.

13 Entonces David dijo a sus hombres: Cíñase cada uno su espada. Y se ciñó cada uno su espada, y también David se ciñó su espada; y subieron tras David como cuatrocientos hombres, y dejaron doscientos con el bagaje.

14 Pero uno de los criados dio aviso a Abigail mujer de Nabal, diciendo: He aquí David envió mensajeros del desierto que saludasen a nuestro amo, y él los ha zaherido.

15 Y aquellos hombres han sido muy buenos con nosotros, y nunca nos trataron mal, ni nos faltó nada en todo el tiempo que estuvimos con ellos, apacentando los ganados.

16 Muro fueron para nosotros de día y de noche, todos los días que hemos estado con ellos apacentando las ovejas.

17 Ahora, pues, reflexiona y ve lo que has de hacer, porque el mal está ya resuelto contra nuestro amo y contra toda su casa; pues él es un hombre tan perverso, que no hay quien pueda hablarle.

18 Entonces Abigail tomó luego doscientos panes, dos cueros de vino, cinco ovejas guisadas, cinco medidas de grano tostado, cien racimos de uvas pasas, y doscientos panes de higos secos, y lo cargó todo en asnos.

19 Y dijo a sus criados: Id delante de mí, y yo os seguiré luego; y nada declaró a su marido Nabal.

20 Y montando un asno, descendió por una parte secreta del monte; y he aquí David y sus hombres venían frente a ella, y ella les salió al encuentro.

21 Y David había dicho: Ciertamente en vano he guardado todo lo que éste tiene en el desierto, sin que nada le haya faltado de todo cuanto es suyo; y él me ha vuelto mal por bien.

22 Así haga Dios a los enemigos de David y aun les añada, que de aquí a mañana, de todo lo que fuere suyo no he de dejar con vida ni un varón.

23 Y cuando Abigail vio a David, se bajó prontamente del asno, y postrándose sobre su rostro delante de David, se inclinó a tierra;

24 y se echó a sus pies, y dijo: Señor mío, sobre mí sea el pecado; mas te ruego que permitas que tu sierva hable a tus oídos, y escucha las palabras de tu sierva.

25 No haga caso ahora mi señor de ese hombre perverso, de Nabal; porque conforme a su nombre, así es. El se llama Nabal, y la insensatez está con él; mas yo tu sierva no vi a los jóvenes que tú enviaste.

26 Ahora pues, señor mío, vive Jehová, y vive tu alma, que Jehová te ha impedido el venir a derramar sangre y vengarte por tu propia mano. Sean, pues, como Nabal tus enemigos, y todos los que procuran mal contra mi señor.

27 Y ahora este presente que tu sierva ha traído a mi señor, sea dado a los hombres que siguen a mi señor.

28 Y yo te ruego que perdones a tu sierva esta ofensa; pues Jehová de cierto hará casa estable a mi señor, por cuanto mi señor pelea las batallas de Jehová, y mal no se ha hallado en ti en tus días.

29 Aunque alguien se haya levantado para perseguirte y atentar contra tu vida, con todo, la vida de mi señor será ligada en el haz de los que viven delante de Jehová tu Dios, y él arrojará la vida de tus enemigos como de en medio de la palma de una honda. 573

30 Y acontecerá que cuando Jehova haga con mi señor conforme a todo el bien que ha hablado de ti, y te establezca por príncipe sobre Israel,

31 entonces, señor mío, no tendrás motivo de pena ni remordimientos por haber derramado sangre sin causa, o por haberte vengado por ti mismo. Guárdese, pues, mi señor, y cuando Jehová haga bien a mi señor, acuérdate de tu sierva.

32 Y dijo David a Abigail: Bendito sea Jehová Dios de Israel, que te envió para que hoy me encontrases.

33 Y bendito sea tu razonamiento, y bendita tú, que me has estorbado hoy de ir a derramar sangre, y a vengarme por mi propia mano.

34 Porque vive Jehová Dios de Israel que me ha defendido de hacerte mal, que si no te hubieras dado prisa en venir a mi encuentro, de aquí a mañana no le hubiera quedado con vida a Nabal ni un varón.

35 Y recibió David de su mano lo que le había traído, y le dijo: Sube en paz a tu casa, y mira que he oído tu voz, y te he tenido respeto.

36 Y Abigail volvió a Nabal, y he aquí que él tenía banquete en su casa como banquete de rey; y el corazón de Nabal estaba alegre, y estaba completamente ebrio, por lo cual ella no le declaró cosa alguna hasta el día siguiente.

37 Pero por la mañana, cuando ya a Nabal se le habían pasado los efectos del vino, le refirió su mujer estas cosas; y desmayó su corazón en él, y se quedó como una piedra.

38 Y diez días después, Jehová hirió a Nabal, y murió.

39 Luego que David oyó que Nabal había muerto, dijo: Bendito sea Jehová, que juzgó la causa de mi afrenta recibida de mano de Nabal, y ha preservado del mal a su siervo; y Jehová ha vuelto la maldad de Nabal sobre su propia cabeza.

Después envió David a hablar con Abigail, para tomarla por su mujer.

40 Y los siervos de David vinieron a Abigail en Carmel, y hablaron con ella, diciendo: David nos ha enviado a ti, para tomarte por su mujer.

41 Y ella se levantó e inclinó su rostro a tierra, diciendo: He aquí tu sierva, que será una sierva para lavar los pies de los siervos de mi señor.

42 Y levantándose luego Abigail con cinco doncellas que le servían, montó en un asno y siguió a los mensajeros de David, y fue su mujer.

43 También tomó David a Ahinoam de Jezreel, y ambas fueron sus mujeres.

44 Porque Saúl había dado a su hija Mical mujer de David a Palti hijo de Lais, que era de Galim.

1.

Murió Samuel.

En cuanto a la relación entre las edades de Samuel, Saúl y David, véase la pág. 135.

Fue notable la contribución que hizo Samuel cuando organizó escuelas para la juventud, de modo que Israel pudiera prepararse guiado por los grandes principios de la salvación. El plan original de Dios fue que los levitas estuvieran esparcidos por todo el país, enseñando al pueblo acerca de Dios.

Pero puesto que en la mayoría de los casos no tenían empleos, los miembros de esta tribu se vieron obligados a ganarse la vida en otras formas de trabajo, lo que dio como resultado que el pueblo pronto fuera poco mejor que los paganos que lo rodeaban. En vista de esto, se instituyeron las escuelas de los profetas.

En su casa.

La palabra "casa" no necesita entenderse como que se refiriera a la residencia de Samuel, sino que aquí probablemente se usa para una cámara mortuoria. Si Samuel hubiese sido literalmente sepultado "en su casa", habría habido una contaminación perpetua (Núm. 19: 11-22). El lugar que la tradición señala como la sepultura de Samuel es una cueva sobre la cual se ha construido una mezquita musulmana en Neb§ SamwTl, pueblo que está a unos 8 km al noroeste de Jerusalén, pero cuya identificación es dudosa.

El desierto de Parán.

Desierto que se extiende de la Judea meridional en dirección sur hacia el Sinaí (ver Núm. 10: 12). En un caso Parán es el equivalente de Seir (Deut. 33: 2), y Seir era el hogar de Esaú en el Neguev, debajo de Hebrón (ver Gén. 32: 3; etc.). Se cree que el desierto de Parán incluye el desierto de Zin, entre Cades-barnea y el gran Arabá o planicie entre el mar Muerto y el golfo de Akaba. Puesto que las tribus que habitaban esa región se dedicaban a la rapiña, David debe haber sido recibido muy fríamente cuando huyó a Parán, y sin duda 574 reconoció su error. Esa recepción, unida a la enemistad de Saúl, debe haberse acentuado después de la muerte de Samuel, lo que hizo que David sintiera la necesidad de una ayuda definida de lo alto. Debido a su gran ansiedad, compuso los Salmos 120 y 121 (ver PP 720).

2.

Carmel.

Pueblo a unos 2 km al norte de Maón, en la cima de las montañas. Toda el agua al oriente de este lugar corre hacia el mar Muerto; toda el agua del oeste fluye hacia el Mediterráneo. El desierto de Maón, un distrito poco poblado, lleno de wadis secos, está al este y al sur de Carmel. Durante su permanencia en los desiertos de Zif y Maón (cap. 23: 24-26), antes de trasladarse a Engadi (cap. 23: 29), David y sus hombres se habían familiarizado con los pastores de Nabal y habían dejado una impresión sumamente favorable. Viviendo cerca del desierto, Nabal estaba expuesto constantemente a las bandas de merodeadores.

El pueblo ahora se llama Kermel.

3.

Nabal.

Literalmente, "tonto", "insensato". El significado probable del nombre de su esposa -Abigail- es "mi padre es gozo" o "padre de regocijo".

8.

Tu hijo David.

David se da este nombre por respeto a alguien que era mayor que él. Los viajeros que hoy día recorren este distrito advierten que los hábitos y las costumbres de ahora son casi iguales a los del tiempo de David.

Aunque para Saúl era un proscrito, David había sido el protector de su pueblo de las incursiones hostiles procedentes del desierto. Sin recibir ninguna remuneración, había protegido los rebaños de Nabal. Lo natural era que los dueños de ovejas estuvieran contentos de recompensar a los que los ayudaban para que no hubiera pérdidas. Al pedir provisiones, David estaba en su derecho y procedía en armonía con las costumbres de su tiempo.

10.

¿Quién es David?

Difícilmente se habrían hecho tales observaciones insultantes si David hubiera morado todavía en Maón. La referencia a los siervos que huían de sus señores puede haber aludido al rompimiento de las relaciones de David con Saúl o a esos jóvenes a quienes Nabal despidió secamente con la insinuación de que no podía decir si eran hombres de David o no (ver vers. 11).

13.

También David.

David cometió un serio desatino en su decisión apresurada de procurar vengarse personalmente. Todavía tenía que aprender la lección de la paciencia.

Adquirió más tarde ese valioso rasgo de carácter. Obsérvese el contraste entre la forma en que procedió aquí y posteriormente, cuando Absalón trató de usurpatar el reino. Cuando David huía de Jerusalén, Simei, de la casa de Saúl, le arrojó piedras y lo maldijo. En el momento cuando uno de sus hombres quiso matar al ofensor, David dijo: "Dejadle que maldiga . . . Quizá . . . me dará Jehová bien por sus maldiciones de hoy" (2 Sam. 16: 11, 12).

14.

Dio aviso a Abigail.

No sabemos qué combinación de circunstancias determinó que una mujer de ese carácter se uniera con un hombre tan arrebatado e imprudente como Nabal, pero con frecuencia dos personas de naturaleza diametralmente opuesta se unen en la relación más íntima que puede haber: la del matrimonio. Quizá ésta no fue la primera vez cuando se recurrió a Abigail para que actuara como pacificadora entre su esposo y los que estaban relacionados con él. No se daba cuenta Abigail que en la ayuda que diariamente estaba dando a Nabal iba desarrollando una claridad de percepción espiritual, y que su intuición femenina se fortalecía para que un día pudiera impedir que David cometiera un serio error (vers. 18-28).

17.

Tan perverso.

Heb. "hijo de Belial". Literalmente, "hijo de inutilidad", o "hijo de impiedad". Belial no aparece como un nombre propio en ese tiempo, aunque más tarde llegó a considerarse como tal (ver 2 Cor. 6: 15).

18.

Cinco medidas.

Literalmente, "cinco seahs" (ver 2 Rey. 7: 1, 16, 18). Un seah equivale a 7,33 lt., y los 5 seahs totalizarían unos 36, 65 lt.

Racimos.

Probablemente "bultos". La costumbre antigua era comprimir pasas de uva para formar pastelillos.

24.

Señor mío, sobre mí sea.

Un acto de bondad, y que probablemente le llegó a ser habitual. Sin duda con frecuencia -sin que lo supiera Nabal- ella había transformado la necedad de Nabal en una nueva oportunidad para su vida, con la esperanza de que él pudiera ver la belleza de un concepto enteramente diferente de la existencia. Esta noble mujer se presentó como la que había cometido la necedad y, por lo tanto, quien debía recibir el castigo. 575

25.

Conforme a su nombre.

Ver com. del vers. 3.

No vi a los jóvenes.

Nabal, como cabeza del hogar y representante de la familia en todas las transacciones comerciales, no había pensado en su esposa. Si le hubiera dispensado su confianza, se habrían podido evitar innumerables dificultades; pero ahora ella era quien debía tratar de reparar el quebranto y aceptar toda la culpa por los incidentes desfavorables.

26.

Te ha impedido.

Abigail no se atribuyó a sí misma, sino a Jehová, el que hubiera disuadido a David de sus propósitos precipitados. Estas palabras sólo podían provenir de una persona profundamente religiosa.

27.

Presente.

"Bendición" (RVA). Abigail dio este nombre a su regalo. Con eso quería decir que no pretendía, mérito alguno para sí, sino que atribuía a Dios la dádiva, pues él proporcionaba esas mercedes en respuesta a las peticiones de David.

28.

Perdones . . . esta ofensa.

Ver vers. 24. Abigail fundaba su pedido en dos consideraciones importantes: (1) David estaba empeñado en las batallas de Jehová. Esta alusión era un reproche tácito, porque David no estaba ocupado entonces en algo de Jehová, sino en una misión que había elegido enteramente por su cuenta. Cuando luchó contra los filisteos en Keila, David había constiltado la voluntad de Dios (cap. 23: 2). En este caso no efectuó tal consulta. David no contaba con la aprobación del cielo en su nueva empresa.

(2) David incurriría en una falta de la cual hasta entonces su vida había estado bastante libre. La expresión "mal no se ha hallado en ti", es una observación desde un punto de vista humano. David había cometido faltas graves (ver cap. 21:1, 2, 12, 13). Pero es claro que Abigail evaluaba el carácter de David desde el punto de vista de su idoneidad para su futuro cargo como rey de Israel. Sus defecciones hasta ese momento todavía no lo habían descalificado para ocupar esa alta investidura. Pero si hubiese llevado a cabo sus propósitos contra Nabal, el incidente habría levantado serias preguntas en el pueblo en cuanto a la idoneidad de David para ser su futuro rey. Si continuaba su política de exterminar a los ciudadanos de su reino que se atrevieran a oponerse a su voluntad, su administración podría ser muy indeseable.

29.

Alguien.

"Un hombre" (BJ). El hebreo parece referirse a"un hombre" en general. Es obvio que Abigail pensaba en Saúl, pero su lenguaje era diplomático.

El haz de los que viven.

La figura está tomada de la costumbre de poner cosas valiosas en atados, o haces, para que el propietario pueda llevarlas consigo. Estas palabras se usan hoy día en las lápidas judías. Según afirman los eruditos judíos, se refieren a la vida futura.

31.

Pena.

Heb. puqah, literalmente "tropezadura". La palabra se usa en sentido figurado para remordimientos de conciencia. Abigail rogó a David que se comportara de tal manera, que cuando llegara a ser rey agradeciera a Dios por enviarle un poder fortalecedor en sus momentos de desesperación y compasión propia por las ingratitudes que se acumularan sobre él. Después de todo, ella había estado obligada a soportar a ese altanero, gruñón y celoso avaro mucho más tiempo que David.

33.

Bendito sea tu razonamiento.

Se necesita humildad para recibir con amabilidad los reproches. David no se esforzó por justificar sus acciones. Rebosaba de gratitud por la acción de aquella mujer que con su sabiduría lo había salvado de cometer un acto imprudente y criminal.

35.

He oído.

Debe alabarse la pronta aceptación del reproche. David se había acostumbrado a ser testigo de las obras misteriosas de la Providencia, y vio la mano divina en estos acontecimientos, Agradeció a Dios por haber comenzado el curso de los sucesos que culminaron con su encuentro con Abigail, precisamente en el lugar y momento debidos y para el estímtilo de un alma tan piadosa como Abigail.

37.

Desmayó su corazón.

Es decir, se sumió en un estado de insensibilidad. Se quedó como una piedra.

Se paralizó.

38.

Jehová hirió a Nabal.

Con frecuencia las Escrituras presentan a Dios como que hiciera lo que no evita. Nabal había tenido su oportunidad. La piedad de su esposa no había tenido una influencia eficaz sobre él. Renunció a su derecho a continuar recibiendo la misericordiosa protección de Dios en su vida.

42.

Fue su mujer.

David ya estaba casado (cap.18: 27). La poligamia era usual en ese tiempo, y los contemporáneos de David no podían haber censurado su acción. Dios toleró 576 la costumbre en ese período como lo había hecho antes (ver com. Deut. 14: 26), pasando por alto los tiempos de ignorancia (ver Hech. 17: 30). Sin embargo, la poligamia dejó en su trayecto mucho dolor y mucha desgracia que se habría ahorrado la gente si hubiese estado dispuesta a aceptar el modelo original que Dios había dado en el Edén (Gén. 2: 24; cf. Mat. 19: 5).

COMENTARIOS DE ELENA G. DE WHITE

EL 1 LIBRO DE SAMUEL CAPITULO 25

1ra. de Samuel

Capítulo 25

25:1 Murió Samuel, y se juntó todo Israel, y lo lloraron, y lo sepultaron en su casa en Ramá. Y se levantó David y se fue al desierto de Parán.
25:2 Y en Maón había un hombre que tenía su hacienda en Carmel, el cual era muy rico, y tenía tres mil ovejas y mil cabras. Y aconteció que estaba esquilando sus ovejas en Carmel.
25:3 Y aquel varón se llamaba Nabal, y su mujer, Abigail. Era aquella mujer de buen entendimiento y de hermosa apariencia, pero el hombre era duro y de malas obras; y era del linaje de Caleb.
25:4 Y oyó David en el desierto que Nabal esquilaba sus ovejas.
25:5 Entonces envió David diez jóvenes y les dijo: Subid a Carmel e id a Nabal, y saludadle en mi nombre,
25:6 y decidle así: Sea paz a ti, y paz a tu familia, y paz a todo cuanto tienes.
25:7 He sabido que tienes esquiladores. Ahora, tus pastores han estado con nosotros; no les tratamos mal, ni les faltó nada en todo el tiempo que han estado en Carmel.
25:8 Pregunta a tus criados, y ellos te lo dirán. Hallen, por tanto, estos jóvenes gracia en tus ojos, porque hemos venido en buen día; te ruego que des lo que tuvieres a mano a tus siervos, y a tu hijo David.
25:9 Cuando llegaron los jóvenes enviados por David, dijeron a Nabal todas estas palabras en nombre de David, y callaron.
25:10 Y Nabal respondió a los jóvenes enviados por David, y dijo: ¿Quién es David, y quién es el hijo de Isaí? Muchos siervos hay hoy que huyen de sus señores.
25:11 ¿He de tomar yo ahora mi pan, mi agua, y la carne que he preparado para mis esquiladores, y darla a hombres que no sé de dónde son?
25:12 Y los jóvenes que había enviado David se volvieron por su camino, y vinieron y dijeron a David todas estas palabras.
25:13 Entonces David dijo a sus hombres: Cíñase cada uno su espada. Y se ciñó cada uno su espada y también David se ciñó su espada; y subieron tras David como cuatrocientos hombres, y dejaron doscientos con el bagaje.
25:14 Pero uno de los criados dio aviso a Abigail mujer de Nabal, diciendo: He aquí David envió mensajeros del desierto que saludasen a nuestro amo, y él los ha zaherido.
25:15 Y aquellos hombres han sido muy buenos con nosotros, y nunca nos trataron mal, ni nos faltó nada en todo el tiempo que anduvimos con ellos, cuando estábamos en el campo.
25:16 Muro fueron para nosotros de día y de noche, todos los días que hemos estado con ellos apacentando las ovejas.
25:17 Ahora, pues, reflexiona y ve lo que has de hacer, porque el mal está ya resuelto contra nuestro amo y contra toda su casa; pues él es un hombre tan perverso, que no hay quien pueda hablarle.
25:18 Entonces Abigail tomó luego doscientos panes, dos cueros de vino, cinco ovejas guisadas, cinco medidas de grano tostado, cien racimos de uvas pasas, y doscientos panes de higos secos, y lo cargó todo en asnos.
25:19 Y dijo a sus criados: Id delante de mí, y yo os seguiré luego; y nada declaró a su marido Nabal.
25:20 Y montando un asno, descendió por una parte secreta del monte; y he aquí David y sus hombres venían frente a ella, y ella les salió al encuentro.
25:21 Y David había dicho: Ciertamente en vano he guardado todo lo que éste tiene en el desierto, sin que nada le haya faltado de todo cuanto es suyo; y él me ha vuelto mal por bien.
25:22 Así haga Dios a los enemigos de David y aun les añada, que de aquí a mañana, de todo lo que fuere suyo no he de dejar con vida ni un varón.
25:23 Y cuando Abigail vio a David, se bajó prontamente del asno, y postrándose sobre su rostro delante de David, se inclinó a tierra;
25:24 y se echó a sus pies, y dijo: Señor mío, sobre mí sea el pecado; mas te ruego que permitas que tu sierva hable a tus oídos, y escucha las palabras de tu sierva.
25:25 No haga caso ahora mi señor de ese hombre perverso, de Nabal; porque conforme a su nombre, así es. El se llama Nabal, y la insensatez está con él; mas yo tu sierva no vi a los jóvenes que tú enviaste.
25:26 Ahora pues, señor mío, vive Jehová, y vive tu alma, que Jehová te ha impedido el venir a derramar sangre y vengarte por tu propia mano. Sean, pues, como Nabal tus enemigos, y todos los que procuran mal contra mi señor.
25:27 Y ahora este presente que tu sierva ha traído a mi señor, sea dado a los hombres que siguen a mi señor.
25:28 Y yo te ruego que perdones a tu sierva esta ofensa; pues Jehová de cierto hará casa estable a mi señor, por cuanto mi señor pelea las batallas de Jehová, y mal no se ha hallado en ti en tus días.
25:29 Aunque alguien se haya levantado para perseguirte y atentar contra tu vida, con todo, la vida de mi señor será ligada en el haz de los que viven delante de Jehová tu Dios, y él arrojará la vida de tus enemigos como de en medio de la palma de una honda.
25:30 Y acontecerá que cuando Jehová haga con mi señor conforme a todo el bien que ha hablado de ti, y te establezca por príncipe sobre Israel,
25:31 entonces, señor mío, no tendrás motivo de pena ni remordimientos por haber derramado sangre sin causa, o por haberte vengado por ti mismo. Guárdese, pues, mi señor, y cuando Jehová haga bien a mi señor, acuérdate de tu sierva.
25:32 Y dijo David a Abigail: Bendito sea Jehová Dios de Israel, que te envió para que hoy me encontrases.
25:33 Y bendito sea tu razonamiento, y bendita tú, que me has estorbado hoy de ir a derramar sangre, y a vengarme por mi propia mano.
25:34 Porque vive Jehová Dios de Israel que me ha defendido de hacerte mal, que si no te hubieras dado prisa en venir a mi encuentro, de aquí a mañana no le hubiera quedado con vida a Nabal ni un varón.
25:35 Y recibió David de su mano lo que le había traído, y le dijo: Sube en paz a tu casa, y mira que he oído tu voz, y te he tenido respeto.
25:36 Y Abigail volvió a Nabal, y he aquí que él tenía banquete en su casa como banquete de rey; y el corazón de Nabal estaba alegre, y estaba completamente ebrio, por lo cual ella no le declaró cosa alguna hasta el día siguiente.
25:37 Pero por la mañana, cuando ya a Nabal se le habían pasado los efectos del vino, le refirió su mujer estas cosas; y desmayó su corazón en él, y se quedó como una piedra.
25:38 Y diez días después, Jehová hirió a Nabal, y murió.
25:39 Luego que David oyó que Nabal había muerto, dijo: Bendito sea Jehová, que juzgó la causa de mi afrenta recibida de mano de Nabal, y ha preservado del mal a su siervo; y Jehová ha vuelto la maldad de Nabal sobre su propia cabeza. Después envió David a hablar con Abigail, para tomarla por su mujer.
25:40 Y los siervos de David vinieron a Abigail en Carmel, y hablaron con ella, diciendo: David nos ha enviado a ti, para tomarte por su mujer.
25:41 Y ella se levantó e inclinó su rostro a tierra, diciendo: He aquí tu sierva, que será una sierva para lavar los pies de los siervos de mi señor.
25:42 Y levantándose luego Abigail con cinco doncellas que le servían, montó en un asno y siguió a los mensajeros de David, y fue su mujer.
25:43 También tomó David a Ahinoam de Jezreel, y ambas fueron sus mujeres.
25:44 Porque Saúl había dado a su hija Mical mujer de David a Palti hijo de Lais, que era de Galim.

EL 1 LIBRO DE SAMUEL CAPITULO 25

1ra. de Samuel

Capítulo 25

25:1 Murió Samuel, y se juntó todo Israel, y lo lloraron, y lo sepultaron en su casa en Ramá. Y se levantó David y se fue al desierto de Parán.
25:2 Y en Maón había un hombre que tenía su hacienda en Carmel, el cual era muy rico, y tenía tres mil ovejas y mil cabras. Y aconteció que estaba esquilando sus ovejas en Carmel.
25:3 Y aquel varón se llamaba Nabal, y su mujer, Abigail. Era aquella mujer de buen entendimiento y de hermosa apariencia, pero el hombre era duro y de malas obras; y era del linaje de Caleb.
25:4 Y oyó David en el desierto que Nabal esquilaba sus ovejas.
25:5 Entonces envió David diez jóvenes y les dijo: Subid a Carmel e id a Nabal, y saludadle en mi nombre,
25:6 y decidle así: Sea paz a ti, y paz a tu familia, y paz a todo cuanto tienes.
25:7 He sabido que tienes esquiladores. Ahora, tus pastores han estado con nosotros; no les tratamos mal, ni les faltó nada en todo el tiempo que han estado en Carmel.
25:8 Pregunta a tus criados, y ellos te lo dirán. Hallen, por tanto, estos jóvenes gracia en tus ojos, porque hemos venido en buen día; te ruego que des lo que tuvieres a mano a tus siervos, y a tu hijo David.
25:9 Cuando llegaron los jóvenes enviados por David, dijeron a Nabal todas estas palabras en nombre de David, y callaron.
25:10 Y Nabal respondió a los jóvenes enviados por David, y dijo: ¿Quién es David, y quién es el hijo de Isaí? Muchos siervos hay hoy que huyen de sus señores.
25:11 ¿He de tomar yo ahora mi pan, mi agua, y la carne que he preparado para mis esquiladores, y darla a hombres que no sé de dónde son?
25:12 Y los jóvenes que había enviado David se volvieron por su camino, y vinieron y dijeron a David todas estas palabras.
25:13 Entonces David dijo a sus hombres: Cíñase cada uno su espada. Y se ciñó cada uno su espada y también David se ciñó su espada; y subieron tras David como cuatrocientos hombres, y dejaron doscientos con el bagaje.
25:14 Pero uno de los criados dio aviso a Abigail mujer de Nabal, diciendo: He aquí David envió mensajeros del desierto que saludasen a nuestro amo, y él los ha zaherido.
25:15 Y aquellos hombres han sido muy buenos con nosotros, y nunca nos trataron mal, ni nos faltó nada en todo el tiempo que anduvimos con ellos, cuando estábamos en el campo.
25:16 Muro fueron para nosotros de día y de noche, todos los días que hemos estado con ellos apacentando las ovejas.
25:17 Ahora, pues, reflexiona y ve lo que has de hacer, porque el mal está ya resuelto contra nuestro amo y contra toda su casa; pues él es un hombre tan perverso, que no hay quien pueda hablarle.
25:18 Entonces Abigail tomó luego doscientos panes, dos cueros de vino, cinco ovejas guisadas, cinco medidas de grano tostado, cien racimos de uvas pasas, y doscientos panes de higos secos, y lo cargó todo en asnos.
25:19 Y dijo a sus criados: Id delante de mí, y yo os seguiré luego; y nada declaró a su marido Nabal.
25:20 Y montando un asno, descendió por una parte secreta del monte; y he aquí David y sus hombres venían frente a ella, y ella les salió al encuentro.
25:21 Y David había dicho: Ciertamente en vano he guardado todo lo que éste tiene en el desierto, sin que nada le haya faltado de todo cuanto es suyo; y él me ha vuelto mal por bien.
25:22 Así haga Dios a los enemigos de David y aun les añada, que de aquí a mañana, de todo lo que fuere suyo no he de dejar con vida ni un varón.
25:23 Y cuando Abigail vio a David, se bajó prontamente del asno, y postrándose sobre su rostro delante de David, se inclinó a tierra;
25:24 y se echó a sus pies, y dijo: Señor mío, sobre mí sea el pecado; mas te ruego que permitas que tu sierva hable a tus oídos, y escucha las palabras de tu sierva.
25:25 No haga caso ahora mi señor de ese hombre perverso, de Nabal; porque conforme a su nombre, así es. El se llama Nabal, y la insensatez está con él; mas yo tu sierva no vi a los jóvenes que tú enviaste.
25:26 Ahora pues, señor mío, vive Jehová, y vive tu alma, que Jehová te ha impedido el venir a derramar sangre y vengarte por tu propia mano. Sean, pues, como Nabal tus enemigos, y todos los que procuran mal contra mi señor.
25:27 Y ahora este presente que tu sierva ha traído a mi señor, sea dado a los hombres que siguen a mi señor.
25:28 Y yo te ruego que perdones a tu sierva esta ofensa; pues Jehová de cierto hará casa estable a mi señor, por cuanto mi señor pelea las batallas de Jehová, y mal no se ha hallado en ti en tus días.
25:29 Aunque alguien se haya levantado para perseguirte y atentar contra tu vida, con todo, la vida de mi señor será ligada en el haz de los que viven delante de Jehová tu Dios, y él arrojará la vida de tus enemigos como de en medio de la palma de una honda.
25:30 Y acontecerá que cuando Jehová haga con mi señor conforme a todo el bien que ha hablado de ti, y te establezca por príncipe sobre Israel,
25:31 entonces, señor mío, no tendrás motivo de pena ni remordimientos por haber derramado sangre sin causa, o por haberte vengado por ti mismo. Guárdese, pues, mi señor, y cuando Jehová haga bien a mi señor, acuérdate de tu sierva.
25:32 Y dijo David a Abigail: Bendito sea Jehová Dios de Israel, que te envió para que hoy me encontrases.
25:33 Y bendito sea tu razonamiento, y bendita tú, que me has estorbado hoy de ir a derramar sangre, y a vengarme por mi propia mano.
25:34 Porque vive Jehová Dios de Israel que me ha defendido de hacerte mal, que si no te hubieras dado prisa en venir a mi encuentro, de aquí a mañana no le hubiera quedado con vida a Nabal ni un varón.
25:35 Y recibió David de su mano lo que le había traído, y le dijo: Sube en paz a tu casa, y mira que he oído tu voz, y te he tenido respeto.
25:36 Y Abigail volvió a Nabal, y he aquí que él tenía banquete en su casa como banquete de rey; y el corazón de Nabal estaba alegre, y estaba completamente ebrio, por lo cual ella no le declaró cosa alguna hasta el día siguiente.
25:37 Pero por la mañana, cuando ya a Nabal se le habían pasado los efectos del vino, le refirió su mujer estas cosas; y desmayó su corazón en él, y se quedó como una piedra.
25:38 Y diez días después, Jehová hirió a Nabal, y murió.
25:39 Luego que David oyó que Nabal había muerto, dijo: Bendito sea Jehová, que juzgó la causa de mi afrenta recibida de mano de Nabal, y ha preservado del mal a su siervo; y Jehová ha vuelto la maldad de Nabal sobre su propia cabeza. Después envió David a hablar con Abigail, para tomarla por su mujer.
25:40 Y los siervos de David vinieron a Abigail en Carmel, y hablaron con ella, diciendo: David nos ha enviado a ti, para tomarte por su mujer.
25:41 Y ella se levantó e inclinó su rostro a tierra, diciendo: He aquí tu sierva, que será una sierva para lavar los pies de los siervos de mi señor.
25:42 Y levantándose luego Abigail con cinco doncellas que le servían, montó en un asno y siguió a los mensajeros de David, y fue su mujer.
25:43 También tomó David a Ahinoam de Jezreel, y ambas fueron sus mujeres.
25:44 Porque Saúl había dado a su hija Mical mujer de David a Palti hijo de Lais, que era de Galim.