Salieron.
Salieron preparados para la batalla (ver cap. 2: 15; etc.).
Como un solo hombre.
Fue una reunión espontánea, resultado de la seriedad que atribuyeron al problema.
Dan hasta Beerseba.
Es decir, desde Dan, la aldea más septentrional de los hebreos (ver cap. 18), hasta Beerseba, la ciudad más meridional en el límite del Neguev, al sur de Judá. La expresión aparece siete veces en la Biblia (Juec. 20: 1; 1 Sam. 3: 20; 2 Sam. 3: 10; 17: 11; 24:2, 15; 1 Rey. 4: 25), y una vez "desde Beerseba hasta Dan" (1 Crón. 21: 2).
La tierra de Galaad.
Esta expresión parecería comprender a todos los hebreos que vivían al este del Jordán (ver caps. 5: 17; 11: 5, 6; etc.). Todas las aldeas y ciudades hebreas, salvo al este del Jades-galaad (cap. 21: 8, 10), habían enviado delegaciones.
A Jehová.
Esto significa necesariamente que llevaron allí el arca o el tabernáculo, ni que Mizpa fuera Silo, donde estaba el arca. David fue instituido como rey en Hebrón, "delante de Jehová" (2 Sam. 5: 3), y sin embargo no había arca allí. Esta frase podría indicar que se reunieron para tratar lo que habrían de hacer, y para pedir a Dios que los guiara en sus deliberaciones (ver com. Jos. 24: 1; ver también com. Juec. 20: 27).
Mizpa.
Muchas veces se identifica esta aldea con el cerro de Neb§ TsamwTl, a 8 km al noroeste de Jerusalén y a 4,8 km de Gabaa, lugar donde ocurrió el crimen. El cerro tiene unos 1.000 m de altura. Pero es más probable la identificación con Tell en-Natsbeh, a 12 km al norte de Jerusalén. Mizpa de Benjamín sirvió en otras ocasiones como lugar de reunión de las tribus (1 Sam. 7: 5-17; 10: 17). Esta fue la primera gran convocación de todos los hebreos después de los tiempos de Josué.
2.
Jefes.
Literalmente, "ángulos" o "piedras de ángulo". Los que eran las columnas, los principales de todas las tribus fueron a Mizpa.
3.
Los hijos de Benjamín oyeron.
Las noticias de que los israelitas se estaban reuniendo para castigar ese crimen bien pudo haber llegado hasta los benjamitas de Gabaa tan pronto como los primeros grupos comenzaron a llegar a Mizpa, o aún antes. Quizá también los benjamitas recibieron la misma convocatoria como las otras tribus (ver cap. 19: 29).
Decid.
Las palabras iban dirigidas al levita. Cuando se hubo reunido una gran multitud de israelitas, pidieron al levita que les diera una descripción exacta del crimen de los hombres de Gabaa.
5.
Con ideas de matarme.
Aunque en el capítulo anterior no se presentaba esta amenaza, quizás siguió a la realización del intento registrado en el cap. 9: 22. 413.
8.
Se levantó.
Cuando el levita terminó de narrar el ultraje que había acontecido, toda la asamblea se unió a la protesta y resolvieron que ninguno de ellos volvería a su casa antes de que ese mal fuera vengado.
9.
Subiremos.
Decidieron subir contra Gabaa, preparados para la batalla y para exigir la entrega de los culpables.
10.
Diez hombres de cada ciento.
Puesto que había tanta gente acampada en un mismo lugar, era difícil conseguir alimento para todos. A la décima parte del ejército, escogida quizá por suerte, se le asignó la tarea de salir a buscar alimento para las fuerzas reunidas. Así un hombre había de aprovisionar a nueve que estaban en el frente de batalla.
11.
Ligados como un solo hombre.
Es decir, unidos como una sociedad. Es notable que pudiera lograrse tanta unanimidad en vista de los intereses divergentes de las diversas tribus hebreas.
12.
Por toda la tribu.
Antes de recurrir a la fuerza, los reunidos debatieron con los benjamitas, instándolos a reconocer la enormidad del pecado cometido, y a entregar a los hombres culpables para que fuesen muertos. Los culpables debían ser castigados por sus malas acciones. Este era el único curso correcto de acción que podía seguirse.
13.
Quitemos el mal.
El pecado cometido era tan grave, que exigia la pena de muerte. Sólo así podrían estar libres las tribus de culpa (ver Deut. 13: 5; 17: 7; 19: 19-21).
No quisieron oír.
Los de la tribu de Benjamín prefirieron la guerra civil antes que entregar a sus criminales. En este caso, el orgullo y a solidaridad de la tribu sirvieron par sostener y defender a gente de la peor calaña posible.
14.
Se juntaron.
Los de la tribu de Benjamín demostraron un gran valor, pero puesto al servicio de una mala causa.
15.
Veintiséis mil hombres.
Este número era inferior en menos de un tercio a la cantidad censada al final de los 40 años de peregrinaje en el desierto (Núm. 26: 41). La misma disminución se nota también en las otras tribus (ver com. Juec. 20: 17).
16.
Setecientos.
Estos expertos honderos eran sin duda los mismos 700 hombres escogidos del versículo anterior que representaban a Gabaa en el ejército de Benjamín. No es probable que hubiera dos diferentes grupos de 700 hombres mencionados dentro del mismo contexto, aunque no puede excluirse la posibilidad de tal coincidencia.
A un cabello.
Esta expresión sólo implica la extrema precisión con que disparaban. En épocas posteriores, los benjamitas tenían fama de ser diestros honderos (1 Crón. 12: 2). En la historia secular se registra de hombres que fueron tan expertos en el arte de arrojar piedras, que éstas iban con tanta fuerza como si hubieron sido lanzadas por una catapulta, y atravesaban escudos y cascos.
No erraban.
Heb. jata". Esta es la misma palabra que en casi todas la veces que aparece (más de 200), se traduce "pecar". El significado básico del verbo es "errar el blanco". Cuando se usa la palabra para indicar "pecado", describe un acto que yerra el blanco divino que Dios ha establecido para su pueblo: la meta de la perfección definida en la ley de Dios.
17.
Cuatrocientos mil hombres.
La población israelita estaba disminuyendo. Se registra que en el primer año después del éxodo de Egipto, los hombres de guerra eran 603.550, incluyendo a 35.400 de Benjamín (Núm. 1: 46, 37). En el 40.º año del éxodo había 601.730, incluyendo a 45.600 benjamitas (Núm. 26: 51, 41).
18.
Se levantaron.
Es muy probable que sólo los dirigentes de la hueste reunida fueron a Silo para consultar delante del arca en cuanto al plan que debían seguir. Difícilmente puede pensarse que un ejército de 400.000 hombres maracharía más de 30 km hasta el tabernáculo para consultar con el Señor. Sin duda alguna, fue una delegación representativa.
Casa de Dios.
Heb. beth-,el. Si esta frase se translitera y no se traduce, debe leerse "subieron a Betel" (BJ). Sin embargo, es posible que sea mejor traducir la palabra y no usarla como nombre propio, porque en ese momento el tabernáculo estaba en Silo, a 15, 2 km al norte de Bet-el y a 20 km al norte de Mizpa, donde estaba acampado el ejército. Sin duda, fueron a Silo al tabernáculo, para consultar al Señor (ver cap. 21: 2, 4, 12). Sin embargo, es posible que el arca hubiera sido retirada de Silo por un tiempo, como más tarde en tiempo de Elí (1 Sam. 4: 3, 4).
¿Quién subirá de nosotros?
Un ejército tan grande no podría maniobrar con facilidad en torno del pequeño cerro donde estaba situada 414 Gabaa. Habían decidido que sólo una tribu atacaría a la vez.
Judá.
Esta tribu tenía fama de ser agresiva. Desde el comienzo del libro de Jueces ha ocupado un lugar preeminente (cap. 1: 1, 2).
19.
Se levantaron.
Evidentemente, partieron de Mizpa, donde el grueso del ejército estaba acampado.
21.
Saliendo entonces.
Todo el ejército de Benjamín, de 26.700 hombres, se había reunido dentro de Gabaa y en torno de la ciudad. Con valentía salieron de ella y bajaron el cerro para atacar al ejército de Judá.
Derribaron por tierra.
Es decir, los mataron.
Veintidos mil hombres.
Es decir que los benjamitas mataron casi un hombre cada uno. No se dice nada en cuanto a las pérdidas de los benjamitas, pero sin duda las hubo.
22.
Reanimándose el pueblo.
Algunos han pensado que el vers. 22 debería seguir al 23 para poder entenderse bien el relato, y que algún copista, sin querer, habría invertido el orden de estos dos versíctilos. Esta suposición motiva la inversión de los versículos en la BJ. Sin embargo, puede entenderse el relato así como aparece en la RVR.
23.
Subieron.
Parece que las tribus aliadas hubieran enviado otra delegación a Silo para consultar al Señor.
Lloraron.
La derrota stifrida por Israel hizo que el pueblo se humillara delante del Señor y reconociera más plenamenteque dependía de él. Tal vez necesitaba aprender la lección de que "el de vosotros esté sin pecado, sea el primero en arrojar la piedra" (Juan 8: 7). Muchos de los que se habían indignado tanto por el crimen de los hombres de Gabaa eran sin duda culpables de faltas similares. Por ejemplo, en el Sinaí y en Baalpeor, todo Israel había caído en la más abominable idolatría.
Nuestros hermanos.
Los israelitas estaban preocupados. Se daban cuenta de que estaban empeñados en una guerra fratricida. Su ira contra los hombres de Benjamín había comenzado a suavizarse. Sin embargo, el Señor le dijo que continuaran el ataque. La gente de Benjamín también necesitaba ser humillada y reconocer su culpa.
26.
Ayunaron.
Por segunda vez el ejército de Israel había sufrido pérdidas desastrosas frente a los altivos benjamitas. Estaban perplejos, confundidos y angutiados. El Señor les había mandado atacar, y sin embargo habían sufrido fuertes bajas. Para saber la razón de su fracaso, ayunaron y ofrecieron holocaustos y ofrendas de paz. Este es el primer pasaje bíblico donde aparece la palabra "ayunar", pero sin duda la práctica del ayuno ya era conocida desde mucho antes.
27.
Arca del pacto.
Es ésta la unica vez en que se menciona el arca del pacto en el libro de Jueces.
Allí.
Muchos creen que se refiere a Silo, y no a Bet-el. El tabernáculo con el arca permaneció en Silo desde que Josué lo puso allí (Jos. 18: 1), hasta que el arca fue tomada por los filisteos (1 Sam. 4: 10, 11) al fin del período de Elí.
Con referencia al hecho de que el tabernáculo estaba en Silo, ver Jos. 22: 12; 1 Sam. 1: 3; 2: 14; 3: 21 ; 4: 3. En cuanto a tan posible traslado del arca a una ubicación temporaria, ver com. Juec. 20: 18.
28.
Finees.
Según Jos. 22: 12, 13, Finees fue sacerdote del tabernáculo en Silo durante los días de Josué. El que se mencione su nombre en este pasaje ubicaría este caso del levita y su concubina durante el tiempo cuando vivió la primera generación de israelitas en Palestina. Apoya la posición ya afirmada (ver com. Juec. 18: 29, 30; 19: 1) de que los dos casos relatados en los últimos cinco capítulos de Jueces ocurrieron muchos años antes de los otros acontecimientos descritos en el libro. Es interesante notar que en el relato de la migración de los hijos de Dan, el probable nieto de Moisés juega un papel importante, mientras que en el relato del levita se menciona al nieto de Aarón.
Mañana yo os los entregaré.
No se permitió que los israelitas obtuvieran la victoria hasta después de un período de preparación. Las derrotas tuvieron el efecto de obligarlos a ayunar y a orar, y a indagar con fervor cuál habría sido la causa de su fracaso. Dios aprovechó esa demora para señalarles sus propios defectos de carácter que necesitaban ser corregidos, tanto como los defectos de los otros, que captaban tan claramente. Los israelitas estaban demasiado dispuestos a embarcarse en la tarea de corregir a sus hermanos sin darse cuenta de sus propias faltas.
29.
Emboscadas.
En las dos batallas anteriores, las fuerzas israelitas se habían confiado demasiado porque creían que su causa era justa y porque eran más numerosos.
Pero tales ventajas no excluyen la necesidad de 415 realizar una preparación cuidadosa, con mucha oración y prudente estrategia.
31.
Alejándose de la ciudad.
El ejército israelita fingió la retirada, logrando así que los benjamitas lo persiguieran. Al hacer esto, los flancos y la retaguardia del ejército de Benjamín quedaron expuestos ante las tropas israelitas que estaban emboscadas.
Caminos.
La ruta que tomó el ejército israelita en su fingida retirada iba por dos caminos: uno que iba al norte hacia Bet-el y Silo, y el otro que iba a una aldea llamada Gabaa. Esta, para distinguirse de Gabaa donde los benjamitas tenían su centro, era denominada "Gabaa en el campo". Gabaa era un nombre común que significaba "cerro". Esta aldea parece no haber estado en un cerro, como lo indicaría su nombre, sino en una llanura.
33.
En Baal-tamar.
Literalmente, "Baal de la palmera". Se desconoce su ubicación exacta. Algunos la han identificado con R~s et-Taw§l cerca de Gabaa. Además de los hombres que estaban emboscados cerca de Gabaa, otra parte del ejército israelita estaba en este sitio cercano, pero desconocido para nosotros. Mientras que los benjamitas iban siguiendo al ejército de Israel que se retiraba, fueron objeto del inesperado ataque de este nuevo grupo de tropas intactas. Al mismo tiempo, los que estaban emboscadas cerca de Gabaa atacaron al ejército de Benjamín desde la retaguardia. Al parecer el ejército de Israel estaba dividido en tres partes.
34.
Diez mil hombres escogidos.
Sin duda eran los emboscadas que atacaron la ciudad de Gabaa.
Ellos no sabían.
Aunque los benjamitas se daban cuenta de que la batalla era recia, estando cada uno de ellos ocupado en su propio frente de batalla, no percibieron que sus fuerzas estaban completamente rodeadas y así condenadas a la destrucción.
Este versículo y el siguiente son una interrupción del detallado relato de la batalla, para dar su resultado final, como si el autor deseara relajar la tensión del lector.
36.
Vieron.
Después de haber descrito con grandes trazos la batalla, el autor recapitula y añade otros detalles. La parte que va desde el vers. 36 hasta el final del capítulo bien podría haber seguido directamente al vers. 33, para dar un relato continuado de la batalla, pero el autor introdujo los vers. 34 y 35 como una explicación entre paréntesis, quizá para informar al lector cuál fue el resultado final de la batalla. Luego prosiguió el relato detallado a partir del vers. 36.
37.
Hirieron a ... toda la ciudad.
Los 10.000 hombres que habían estado emboscados (vers. 34) lograron tomar la ciudad y le prendieron fuego. Hicieron esto para avisar a sus compañeros que la emboscada había tenido éxito, y que había llegado el momento de volverse de su fingida huida y pelear contra la parte principal del ejército de los benjamitas que los había estado persiguiendo.
39.
Los de Israel retrocedieron.
Parece más fácil entender el relato si se considera que la primera parte del vers. 39, junto con el vers. 38, es una descripción del plan que habían trazado los israelitas. En esta forma se leería: "Y era la señal concertada ... que hiciesen subir una gran humareda de la ciudad, y que luego los de Israel retrocedieran en la batalla". Después de exponer el plan, el autor del libro continúa la narración de los acontecimientos con las palabras: "Los de Benjamín comenzaron a herir". Entonces describe cómo funcionó la estratagema tal cual se la había planeado (vers. 40, 41). Los benjamitas vieron la humareda que ascendía de su ciudad, y al mismo tiempo los israelitas que hasta ahora iban huyendo, repentinamente se volvieron y comenzaron a ofrecer una fuerte resistencia. Entonces los hombres de Benjamín reconocieron que se los había engañado, que estaban entre dos partes del ejército israelita y que sus posibilidades de escapar eran reducidas.
42.
Camino del desierto.
Sin duda, "el desierto de Bet-avén" (Jos. 18: 12), al este de Gabaa. Este desierto desciende de los cerros hasta el valle del Jordán. Se describe la región en Jos. 16: 1 como "el desierto que sube de Jericó por las montañas de Bet-el".
Los que salían.
El hebreo sólo dice: "Los de la ciudad". La RVR y la BJ interpretan que eran los israelitas que salían de las ciudades y destruían a los benjamitas. Otros interpretan que los benjamitas huyeron a sus propias ciudades y fueron perseguidos y muertos allí por los 10.000 israelitas que habían incendiado la ciudad.
43.
Desde Menúha.
El hebreo dice literalmente:"Rodearon a Benjamín, persiguieron menujah y pisotearon hasta frente a Gabaa". Menujah significa "descanso" o "lugar de descanso". De ahí la traducción de la BJ: "persiguieron 416 sin descanso", aunque la KJV traduce: "con descanso", o sea "con facilidad". Menujah también podría traducirse "desde Nujah", traducción que aparece en la LXX, como apó Noua, "desde Nua", como si se tratase de un nombre propio. No importa cómo se traduzca, es indudable que los israelitas ganaron una gran victoria.
44.
Dieciocho mil hombres.
Estos fueron probablemente los que cayeron en la batalla inicial. El resto de los 25.100 (vers. 35) fueron alcanzados y muertos cuando huían hacia el desierto (vers. 45).
45.
Peña de Rimón.
Se cree que era el escarpado y blanquecino cerro que se ve desde todos lados, a 5,6 km al este de Bet-el y a 13,6 km al noreste de Gabaa. La aldea que allí se encuentra hoy se llama Rammãn.
Gidom.
Lugar desconocido.
47.
A la peña de Rimón.
Los únicos soldados de todo el ejército de Benjamín que lograron escapar fueron los 600 hombres que se ocultaron en las cuevas de piedra caliza del cerro de Rimón.
48.
Todo lo que fue hallado.
No había razón para matar sin discriminación a los no combatientes y al remanente del ejército que huía. El pecado de los hombres de Gabaa debía ser castigado, porque era grande. Sin embargo, cuando se eliminó la resistencia efectiva del ejército de Benjamín, el deber de las fuerzas de Israel había concluido. Podían tomar a los que habían cometido el crimen para castigarlos.
Gabaa ya estaba en ruinas. Eso debería haber sido suficiente. No había excusa para el implacable exterminio de la tribu entera, ni para quemar sus ciudades.
Sin embargo, el frenesí de la batalla despierta en los hombres pasiones irracionales que los llevan a hacer lo que en su sano juicio nunca harían. En tales momentos los hombres no son dueños de sí mismos; no son guiados por la razón y la voz de la conciencia no se deja oír. Con más razón, en el caso de no tener un caudillo sobresaliente que dominara todo, y de quien las tropas pudieran recibir órdenes. El herido orgullo del ejército israelita, atormentado por las dos derrotas ante sus adversarios mucho menos numerosos, los llevó a cometer un mal mayor en su extensión que el pecado que ellos mismos estaban tratando de castigar.
sábado, julio 16
EL LIBRO DE LOS JUECES CAPITULO 20
Jueces Capítulo 20
1 Entonces salieron todos los hijos de Israel, y se reunió la congregación como un solo hombre, desde Dan hasta Beerseba y la tierra de Galaad, al SEÑOR en Mizpa.
2 Y los cantones de todo el pueblo, de todas las tribus de Israel, se hallaron presentes en la reunión del pueblo de Dios, cuatrocientos mil hombres de a pie que sacaban espada.
3 Y los hijos de Benjamín oyeron que los hijos de Israel habían subido a Mizpa. Y dijeron los hijos de Israel: Decid cómo fue esta maldad.
4 Entonces el varón levita, marido de la mujer muerta, respondió y dijo: Yo llegué a Gabaa de Benjamín con mi concubina, para tener allí la noche.
5 Y levantándose contra mí los señores de Gabaa, cercaron sobre mí la casa de noche, con idea de matarme, y oprimieron mi concubina de tal manera, que ella fue muerta.
6 Entonces tomando yo mi concubina, la corté en piezas, y las envié por todo el término de la posesión de Israel; por cuanto han hecho maldad y crimen en Israel.
7 He aquí que todos vosotros los hijos de Israel estáis presentes ; daos aquí parecer y consejo.
8 Entonces todo el pueblo, como un solo hombre, se levantó, y dijeron: Ninguno de nosotros irá a su tienda, ni nos apartaremos cada uno a su casa,
9 hasta que hagamos esto sobre Gabaa: que echemos suertes contra ella;
10 y tomaremos diez hombres de cada ciento por todas las tribus de Israel, y de cada mil ciento, y mil de cada diez mil, que lleven bastimento para el pueblo que irá contra Gabaa de Benjamín, para hacerles conforme a toda la abominación que ha cometido en Israel.
11 Y se juntaron todos los hombres de Israel contra la ciudad, ligados como un solo hombre.
12 Y las tribus de Israel enviaron varones por toda la tribu de Benjamín, diciendo: ¿Qué maldad es ésta que ha sido hecha entre vosotros?
13 Entregad, pues, ahora aquellos hombres, hijos de Belial, que están en Gabaa, para que los matemos, y barramos el mal de Israel. Mas los de Benjamín no quisieron oír la voz de sus hermanos los hijos de Israel;
14 antes los de Benjamín se juntaron de las ciudades de Gabaa, para salir a pelear contra los hijos de Israel.
15 Y fueron contados en aquel tiempo los hijos de Benjamín de las ciudades, veintiséis mil hombres que sacaban espada, sin los que moraban en Gabaa, que fueron por cuenta setecientos varones escogidos.
16 De toda aquella gente había setecientos hombres escogidos, que eran cerrados de la mano derecha ( zurdos ), todos los cuales tiraban una piedra con la honda a un cabello, y no erraban.
17 Y fueron contados los varones de Israel, fuera de Benjamín, cuatrocientos mil hombres que sacaban espada, todos estos hombres de guerra.
18 Luego se levantaron los hijos de Israel, y subieron a la Casa de Dios, y consultaron a Dios, diciendo: ¿Quién subirá de nosotros el primero en la guerra contra los hijos de Benjamín? Y el SEÑOR respondió: Judá será el primero.
19 Levantándose, pues, de mañana los hijos de Israel, pusieron campamento contra Gabaa.
20 Porque los hijos de Israel habían salido a hacer guerra contra Benjamín; y los varones de Israel ordenaron la batalla contra ellos junto a Gabaa.
21 Saliendo entonces de Gabaa los hijos de Benjamín, derribaron en tierra veintidós mil hombres de los hijos de Israel.
22 Mas reanimándose el pueblo, los varones de Israel volvieron a ordenar la batalla en el mismo lugar donde la habían ordenado el primer día.
23 Y los hijos de Israel subieron, y lloraron delante del SEÑOR hasta la tarde, y consultaron con el SEÑOR, diciendo: ¿Volveré a pelear con los hijos de Benjamín mi hermano? Y el SEÑOR les respondió: Subid contra él.
24 Y el segundo día los hijos de Israel se acercaron a los hijos de Benjamín.
25 Y aquel segundo día, saliendo Benjamín de Gabaa contra ellos, derribaron por tierra otros dieciocho mil hombres de los hijos de Israel, todos los cuales sacaban espada.
26 Entonces subieron todos los hijos de Israel, y todo el pueblo, y vinieron a la Casa de Dios; y lloraron, y se sentaron allí delante del SEÑOR, y ayunaron aquel día hasta la tarde; y sacrificaron holocaustos y pacíficos delante del SEÑOR.
27 Y los hijos de Israel preguntaron al SEÑOR, (porque el arca del pacto de Dios estaba allí en aquellos días,
28 y Finees, hijo de Eleazar, hijo de Aarón, se presentaba delante de ella en aquellos días,) y dijeron: ¿Volveré a salir en batalla contra los hijos de Benjamín mi hermano, o me estaré quedo? Y el SEÑOR dijo: Subid, que mañana yo lo entregaré en tu mano.
29 Y puso Israel emboscadas alrededor de Gabaa.
30 Subiendo entonces los hijos de Israel contra los hijos de Benjamín el tercer día, ordenaron la batalla delante de Gabaa, como las otras veces.
31 Y saliendo los hijos de Benjamín contra el pueblo, alejados de la ciudad, comenzaron a herir algunos del pueblo, matando como las otras veces por los caminos, uno de los cuales sube a Bet-el, y el otro a Gabaa por el campo;y mataron unos treinta hombres de Israel.
32 Y los hijos de Benjamín decían: Vencidos son delante de nosotros, como antes. Mas los hijos de Israel decían: Huiremos, y los alejaremos de la ciudad hasta los caminos.
33 Entonces, levantándose todos los de Israel de su lugar, se pusieron en orden en Baal-tamar; y también las emboscadas de Israel salieron de su lugar, del prado de Gabaa.
34 Y vinieron contra Gabaa diez mil hombres escogidos de todo Israel, y la batalla comenzó a agravarse; mas ellos no sabían que el mal se acercaba sobre ellos.
35 E hirió el SEÑOR a Benjamín delante de Israel; y mataron los hijos de Israel aquel día veinticinco mil cien hombres de Benjamín, todos los cuales sacaban espada.
36 Y vieron los hijos de Benjamín que eran muertos; pues los hijos de Israel habían dado lugar a Benjamín, porque estaban confiados en las emboscadas que habían puesto detrás de Gabaa.
37 Entonces los hombres de las emboscadas acometieron prestamente Gabaa, y se extendieron, y pasaron a cuchillo toda la ciudad.
38 Ya los israelitas estaban concertados con los hombres de las emboscadas, que hiciesen mucho fuego, para que subiese gran humo de la ciudad.
39 Luego, pues, que los de Israel volvieron la espalda en la batalla, y los de Benjamín habían comenzado a derribar heridos de Israel unos treinta hombres, de tal manera que ya decían: Ciertamente ellos han caído delante de nosotros, como en la primera batalla.
40 Mas cuando el humo comenzó a subir de la ciudad, Benjamín tornó a mirar atrás; y he aquí que el fuego de la ciudad subía al cielo.
41 Entonces se volvieron los varones de Israel, y los de Benjamín se llenaron de temor; porque vieron que el mal había venido sobre ellos.
42 Y volvieron la espalda delante de Israel hacia el camino del desierto; mas el escuadrón los alcanzó, y los salidos de las ciudades los mataban en medio de ellos,
43 los cuales cercaron a los de Benjamín, y los siguieron y hollaron, desde Menúha hasta enfrente de Gabaa al nacimiento del sol.
44 Y cayeron de Benjamín dieciocho mil hombres, todos ellos hombres de guerra.
45 Volviéndose luego, huyeron hacia el desierto, a la peña de Rimón, y de ellos rebuscaron cinco mil hombres en los caminos; y fueron siguiéndolos hasta Gidom, y mataron de ellos otros dos mil hombres.
46 Así todos los que de Benjamín murieron aquel día, fueron veinticinco mil hombres que sacaban espada, todos ellos hombres de guerra.
47 Y se volvieron y huyeron al desierto a la peña de Rimón seiscientos hombres, los cuales estuvieron en la peña de Rimón cuatro meses.
48 Y los varones de Israel volvieron contra los hijos de Benjamín, y los pasaron a cuchillo, a hombres y bestias en la ciudad, y todo lo que fue hallado; asimismo pusieron fuego a todas las ciudades que hallaban.
1 Entonces salieron todos los hijos de Israel, y se reunió la congregación como un solo hombre, desde Dan hasta Beerseba y la tierra de Galaad, al SEÑOR en Mizpa.
2 Y los cantones de todo el pueblo, de todas las tribus de Israel, se hallaron presentes en la reunión del pueblo de Dios, cuatrocientos mil hombres de a pie que sacaban espada.
3 Y los hijos de Benjamín oyeron que los hijos de Israel habían subido a Mizpa. Y dijeron los hijos de Israel: Decid cómo fue esta maldad.
4 Entonces el varón levita, marido de la mujer muerta, respondió y dijo: Yo llegué a Gabaa de Benjamín con mi concubina, para tener allí la noche.
5 Y levantándose contra mí los señores de Gabaa, cercaron sobre mí la casa de noche, con idea de matarme, y oprimieron mi concubina de tal manera, que ella fue muerta.
6 Entonces tomando yo mi concubina, la corté en piezas, y las envié por todo el término de la posesión de Israel; por cuanto han hecho maldad y crimen en Israel.
7 He aquí que todos vosotros los hijos de Israel estáis presentes ; daos aquí parecer y consejo.
8 Entonces todo el pueblo, como un solo hombre, se levantó, y dijeron: Ninguno de nosotros irá a su tienda, ni nos apartaremos cada uno a su casa,
9 hasta que hagamos esto sobre Gabaa: que echemos suertes contra ella;
10 y tomaremos diez hombres de cada ciento por todas las tribus de Israel, y de cada mil ciento, y mil de cada diez mil, que lleven bastimento para el pueblo que irá contra Gabaa de Benjamín, para hacerles conforme a toda la abominación que ha cometido en Israel.
11 Y se juntaron todos los hombres de Israel contra la ciudad, ligados como un solo hombre.
12 Y las tribus de Israel enviaron varones por toda la tribu de Benjamín, diciendo: ¿Qué maldad es ésta que ha sido hecha entre vosotros?
13 Entregad, pues, ahora aquellos hombres, hijos de Belial, que están en Gabaa, para que los matemos, y barramos el mal de Israel. Mas los de Benjamín no quisieron oír la voz de sus hermanos los hijos de Israel;
14 antes los de Benjamín se juntaron de las ciudades de Gabaa, para salir a pelear contra los hijos de Israel.
15 Y fueron contados en aquel tiempo los hijos de Benjamín de las ciudades, veintiséis mil hombres que sacaban espada, sin los que moraban en Gabaa, que fueron por cuenta setecientos varones escogidos.
16 De toda aquella gente había setecientos hombres escogidos, que eran cerrados de la mano derecha ( zurdos ), todos los cuales tiraban una piedra con la honda a un cabello, y no erraban.
17 Y fueron contados los varones de Israel, fuera de Benjamín, cuatrocientos mil hombres que sacaban espada, todos estos hombres de guerra.
18 Luego se levantaron los hijos de Israel, y subieron a la Casa de Dios, y consultaron a Dios, diciendo: ¿Quién subirá de nosotros el primero en la guerra contra los hijos de Benjamín? Y el SEÑOR respondió: Judá será el primero.
19 Levantándose, pues, de mañana los hijos de Israel, pusieron campamento contra Gabaa.
20 Porque los hijos de Israel habían salido a hacer guerra contra Benjamín; y los varones de Israel ordenaron la batalla contra ellos junto a Gabaa.
21 Saliendo entonces de Gabaa los hijos de Benjamín, derribaron en tierra veintidós mil hombres de los hijos de Israel.
22 Mas reanimándose el pueblo, los varones de Israel volvieron a ordenar la batalla en el mismo lugar donde la habían ordenado el primer día.
23 Y los hijos de Israel subieron, y lloraron delante del SEÑOR hasta la tarde, y consultaron con el SEÑOR, diciendo: ¿Volveré a pelear con los hijos de Benjamín mi hermano? Y el SEÑOR les respondió: Subid contra él.
24 Y el segundo día los hijos de Israel se acercaron a los hijos de Benjamín.
25 Y aquel segundo día, saliendo Benjamín de Gabaa contra ellos, derribaron por tierra otros dieciocho mil hombres de los hijos de Israel, todos los cuales sacaban espada.
26 Entonces subieron todos los hijos de Israel, y todo el pueblo, y vinieron a la Casa de Dios; y lloraron, y se sentaron allí delante del SEÑOR, y ayunaron aquel día hasta la tarde; y sacrificaron holocaustos y pacíficos delante del SEÑOR.
27 Y los hijos de Israel preguntaron al SEÑOR, (porque el arca del pacto de Dios estaba allí en aquellos días,
28 y Finees, hijo de Eleazar, hijo de Aarón, se presentaba delante de ella en aquellos días,) y dijeron: ¿Volveré a salir en batalla contra los hijos de Benjamín mi hermano, o me estaré quedo? Y el SEÑOR dijo: Subid, que mañana yo lo entregaré en tu mano.
29 Y puso Israel emboscadas alrededor de Gabaa.
30 Subiendo entonces los hijos de Israel contra los hijos de Benjamín el tercer día, ordenaron la batalla delante de Gabaa, como las otras veces.
31 Y saliendo los hijos de Benjamín contra el pueblo, alejados de la ciudad, comenzaron a herir algunos del pueblo, matando como las otras veces por los caminos, uno de los cuales sube a Bet-el, y el otro a Gabaa por el campo;y mataron unos treinta hombres de Israel.
32 Y los hijos de Benjamín decían: Vencidos son delante de nosotros, como antes. Mas los hijos de Israel decían: Huiremos, y los alejaremos de la ciudad hasta los caminos.
33 Entonces, levantándose todos los de Israel de su lugar, se pusieron en orden en Baal-tamar; y también las emboscadas de Israel salieron de su lugar, del prado de Gabaa.
34 Y vinieron contra Gabaa diez mil hombres escogidos de todo Israel, y la batalla comenzó a agravarse; mas ellos no sabían que el mal se acercaba sobre ellos.
35 E hirió el SEÑOR a Benjamín delante de Israel; y mataron los hijos de Israel aquel día veinticinco mil cien hombres de Benjamín, todos los cuales sacaban espada.
36 Y vieron los hijos de Benjamín que eran muertos; pues los hijos de Israel habían dado lugar a Benjamín, porque estaban confiados en las emboscadas que habían puesto detrás de Gabaa.
37 Entonces los hombres de las emboscadas acometieron prestamente Gabaa, y se extendieron, y pasaron a cuchillo toda la ciudad.
38 Ya los israelitas estaban concertados con los hombres de las emboscadas, que hiciesen mucho fuego, para que subiese gran humo de la ciudad.
39 Luego, pues, que los de Israel volvieron la espalda en la batalla, y los de Benjamín habían comenzado a derribar heridos de Israel unos treinta hombres, de tal manera que ya decían: Ciertamente ellos han caído delante de nosotros, como en la primera batalla.
40 Mas cuando el humo comenzó a subir de la ciudad, Benjamín tornó a mirar atrás; y he aquí que el fuego de la ciudad subía al cielo.
41 Entonces se volvieron los varones de Israel, y los de Benjamín se llenaron de temor; porque vieron que el mal había venido sobre ellos.
42 Y volvieron la espalda delante de Israel hacia el camino del desierto; mas el escuadrón los alcanzó, y los salidos de las ciudades los mataban en medio de ellos,
43 los cuales cercaron a los de Benjamín, y los siguieron y hollaron, desde Menúha hasta enfrente de Gabaa al nacimiento del sol.
44 Y cayeron de Benjamín dieciocho mil hombres, todos ellos hombres de guerra.
45 Volviéndose luego, huyeron hacia el desierto, a la peña de Rimón, y de ellos rebuscaron cinco mil hombres en los caminos; y fueron siguiéndolos hasta Gidom, y mataron de ellos otros dos mil hombres.
46 Así todos los que de Benjamín murieron aquel día, fueron veinticinco mil hombres que sacaban espada, todos ellos hombres de guerra.
47 Y se volvieron y huyeron al desierto a la peña de Rimón seiscientos hombres, los cuales estuvieron en la peña de Rimón cuatro meses.
48 Y los varones de Israel volvieron contra los hijos de Benjamín, y los pasaron a cuchillo, a hombres y bestias en la ciudad, y todo lo que fue hallado; asimismo pusieron fuego a todas las ciudades que hallaban.
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