PRIMERA DE CRÓNICAS
Los libros de las Crónicas son, en gran medida, repeticiones de lo que se relata en los libros de Samuel
y de los Reyes, aunque hay aquí algunas cosas excelentes y útiles que no hallamos en otra parte. El Primer
libro narra el origen del pueblo judío a partir de Adán y, luego, da cuenta del reino de David. La narración
continúa en el Segundo libro con el desarrollo y final del reino de Judá; también se comenta el regreso de
los judíos del cautiverio en Babilonia. Jerónimo dice que se engaña el que crea que conoce las Escrituras
sin estar familiarizado con los libros de las Crónicas, donde se hallan hechos históricos y nombres que, en
otras partes, se pasan por alto, y se encuentra la conexión de pasajes y se explican muchas preguntas
referentes al evangelio.
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CAPÍTULO I
Versículos 1—27.
Genealogías—Adán a Abraham. 28—54. Los descendientes de Abraham.
Vv. 1—27.
Este capítulo, y muchos que siguen, repiten las genealogías o listas de padres e hijos de la
historia bíblica, y los reúnen con muchos agregados. Cuando se compara con otros pasajes, se encuentran
algunas diferencias, pero no debemos por eso tropezar en la Palabra, sino bendecir a Dios que las cosas
necesarias para la salvación sean bastante claras. —Aquí el origen de la nación judía se remonta al primer
hombre que Dios creó y, por eso, se distingue de los orígenes oscuros, fabulosos y absurdos atribuidos a
otras naciones. Pero ahora todas las naciones está tan mezcladas entre sí, que ninguna nación, ni la mayor
de ellas traza su origen a ninguna de estas fuentes. Sólo de esto estamos seguros, que Dios creó de una
sangre a todas las razas de los hombres; todos son descendientes de un Adán, de un Noé. ¿No tienen
todos un padre? ¿No nos ha creado un Dios? Malaquías ii, 10.
Vv. 28—54.
La genealogía de aquí en adelante se limita a la posteridad de Abraham. —Que tengamos
ocasión de pensar, al leer estas listas de nombres, en las multitudes que han pasado por este mundo, han
hecho su parte en él y luego se fueron. Cuando una generación, hasta de hombres pecadores, pasa y se va,
otra viene, Eclesiastés i, 4; Números xxxii, 14, y así será mientras permanezca la tierra. Corto es nuestro
paso por el tiempo hacia la eternidad. Que seamos distinguidos como pueblo del Señor.
CAPÍTULO II
Genealogías
Ahora llegamos al registro de los hijos de Israel, ese pueblo distinguido, que tenía que habitar solo y no ser
contado entre las naciones. Pero ahora, en Cristo, todos los que van a Él son bienvenidos a su salvación;
todos tienen iguales privilegios conforme a su fe en Él, y su amor y devoción a Él. Todo lo que es
verdaderamente valioso consiste del favor, la paz y la imagen de Dios, y una vida vivida para su gloria,
promoviendo el bienestar de nuestros congéneres.
CAPÍTULO III
Genealogías
De todas las familias de Israel ninguna fue tan ilustre como la de David: aquí tenemos la cuenta completa de
ella. De esta familia, en lo tocante a la carne, vino Cristo. El observador atento percibirá que los hijos del
justo disfrutan de muchas ventajas.