sábado, septiembre 18

COMENTARIO MARCOS 12

Marcos 12
1. (12,1-12) La gente a la cual Jesús se dirige es la misma que la del pasaje anterior (los representantes
del sanedrín). El principio de la parábola nos recuerda a la parábola de la viña de Isaías 5 (figura del
pueblo de Israel), en la que Dios ponía mucho cuidado. Comenzando casi igual, pero cambiando la
orientación, Jesús hace que los oyentes escuchen con mucha atención, pues se trata de ellos mismos.
La parábola nos dice que el dueño hizo todo lo posible para tener una buena viña. Esto implica mucho
trabajo y una gran inversión. El curso de la parábola, sin embargo, es extraño. Él se fue lejos, dejando la
viña en manos de labradores. Pero justamente el propósito de esta parábola es confrontar a los
oyentes. En la vida normal, un dueño no actúa así con tanta paciencia, ni tampoco los labradores
actúan en forma tan cruel. Pero esto encaja perfectamente en la realidad de Israel y Dios. Dios trata a
su pueblo Israel con mucha paciencia, pero sus líderes actúan tan absurdamente como los labradores
de esta parábola. Al igual que el dueño mandaba cada vez más siervos para recibir los frutos de la viña,
así enviaba Dios a sus profetas para recibir los frutos del pueblo y de sus líderes, es decir, conversión y
obediencia. Muchas veces los profetas fueron rechazados, sobre todo por los líderes espirituales del
pueblo.
La parábola, ahora, llega a un clímax absurdo. El dueño envía a su hijo como si tuviera confianza en
que los labradores le perdonarían la vida, aunque antes habían maltratado a todos, incluso matados a
algunos. El dueño de esta viña, confiadamente dice: "Respetarán a mi hijo". Los labradores reciben la
oportunidad para demostrar que existe un brote de benevolencia en ellos. Pero también dieron muerte
al hijo, fuera de la viña. Está claro que Jesús se está orientando esta parábola a sí mismo. Él es más
que los profetas y más que Juan el Bautista. La parábola es una profecía de lo que sucedería pronto:
los líderes del pueblo matarán al Hijo de Dios. Matar a Jesús es más que un incidente, es la culminación
de una larga historia de resistencia contra Dios.
Es evidente lo que hará el dueño de la viña: "Vendrá, y destruirá a los labradores, y dará la viña a
otros". Dios dará la viña (el pueblo de Israel y los creyentes de las naciones) a otros líderes: los
discípulos y apóstoles de Jesús. Es una decisión tremenda, pero real.
Jesús explica esta realidad según las Escrituras (Salmo 118). Este salmo, que se aplicó a la entrada
triunfal de Jesús en Jerusalén, se aplica también a esta situación de rechazo de parte de los líderes
espirituales. Aunque es incomprensible que los líderes mataran al Hijo, en el Salmo 118 se describe
aquel terrible hecho. El rey de este salmo (David) viene a su templo como un rey que en primer lugar
fue rechazado. Los edificadores no podían emplearlo, pero justamente en este momento él vuelve a su
pueblo para gobernar sobre él. Así es la vida del Mesías: en primer lugar es rechazado por los
`edificadores' del pueblo, pero Él volverá a éste después de su resurrección para ser "cabeza del
ángulo", la piedra principal de su pueblo.
Sin entenderlo, los líderes están cumpliendo las palabras de este salmo al procurar prender a Jesús con
el fin de matarlo.
* La historia de Israel (que es nuestra historia también) está llena de rechazo hacia Dios. Sin
embargo, Él cumple el plan de salvación, en el cual debemos mostrar fe en su Hijo Jesucristo.
2. (12,13-17) Muchas veces se han interpretado las palabras "dad a César lo que es de César, y a Dios
lo que es de Dios" como una afirmación general sobre la relación entre el estado y la iglesia, como si
Jesús quisiera decir que lo que debemos dar a Dios es mucho más de lo que debemos dar al
emperador. Sin embargo, tenemos que leer estas palabras en su contexto. Son los últimos días de
Jesús antes de su muerte, los cuales estuvieron cargados de discusiones con los representantes
espirituales del pueblo, quienes buscaban la ocasión para poder matarlo. Aquí son algunos de los
fariseos y de los Herodianos (ver Marcos 3,6) los que le hacen una pregunta sobre el pago del tributo al
emperador. Hipócritamente dirigen un cumplido a Jesús (v.14); estos halagos son nada más que para
tenderle una trampa.
Jesús, sin embargo, percibe la hipocresía de ellos. Cualquiera que fuera la respuesta que Él les diera,
de todas maneras, igual no les agradaría. Si Jesús dice que no es necesario dar tributo al emperador,
podrán acusarlo de desobediencia y de rebeldía en contra del imperio romano. Si Jesús dice que sí es
necesario, entonces, se acarreará el enojo de muchos, particularmente de los Zelotes.
Jesús les pide que traigan una moneda (el denario, la moneda que cada persona debe dar como
impuesto imperial anualmente, fuera del impuesto general). Les pregunta de quién es la imagen e
inscripción. La inscripción decía: "César Tiberio, hijo elevado del Elevado (Augusto)". Todo esto prepara
la respuesta concreta de Jesús. Su respuesta es muy profunda, más de lo que se piensa en primera
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instancia. "Dad a César lo que es de César y a Dios lo que es de Dios." Esta frase significa que los
dirigentes tienen que dar al emperador lo que le deben, la moneda. Si entregan a Jesús al emperador,
¿no le estarán dando demasiado? Lo que deben dar a Dios es la fe en su Hijo Jesús. ¡Ese es el camino
hacia la salvación!
* Hemos de dar a Dios lo que es de Dios: la fe en Jesús y la entrega total de nuestras vidas.
3. (12,18-27) Ahora otro grupo intenta inducir a Jesús a que haga afirmaciones osadas. Marcos nos
cuenta que los saduceos no creen en la resurrección. Por lo tanto desde un principio su pregunta sobre
un detalle de la vida después de la resurrección es nada más que un lazo. Llegan a Jesús con una
pregunta absurda sobre un caso muy excepcional: una mujer que fue la esposa de siete hermanos. El
caso es que la ley de Moisés hablaba sobre el llamado matrimonio del cuñado (Deut.25). Para los
escribas había una pregunta -en torno a la resurrección- todavía no solucionada: "¿De cuál de ellos será
ella mujer (esposa), ya que los siete la tuvieron por mujer?"
La respuesta de Jesús muestra, cómo Dios levantará la vida por encima de la tumba y del matrimonio
hacia una vida más agradable y perfecta. Igual que los ángeles, cuyo propósito principal de su vida es
glorificar por siempre al Señor, así será nuestra vida en el reino de Dios.
Los saduceos que apelan a las Escrituras no las conocen ni conocen el poder de Dios. Sabiendo
Jesús que para los saduceos los libros de Moisés tenían más valor que el de los profetas, menciona
palabras del libro de Éxodo (3,6), "Yo soy el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob".
"Dios no es Dios de muertos, sino de vivos": esto significa que los Patriarcas también ahora viven en su
presencia y que más adelante Él les devolverá su cuerpo. El que conoce el poder de Dios no hallará
ninguna dificultad en el asunto glorioso de la resurrección.
Estas palabras contienen a la vez una advertencia para los saduceos. Ellos piensan que tienen que ver
sólo con el hombre Jesús, pero Él es también el Hijo de Dios. Es imposible negar su evangelio a través
de su muerte, pensando que con matarle nunca más volvería a "molestar". Pero Él resucitará y vendrá
como Juez.
* La seguridad de la resurrección será probada a través de la resurrección de Jesús. ¡Ninguna
persona puede desligarse de Él!
4. (12,28-34) Ahora es uno de los escribas quien le hace otra pregunta, o mejor traducido, le interroga;
éste también viene con el propósito de arrancarle una respuesta incorrecta: "¿Cómo es el primer
mandamiento?" La pregunta no es ¿cuál es el primer mandamiento?, sino ¿cómo?, ¿de qué orden? La
pregunta implica una crítica contra Jesús. Para los judíos el primer mandamiento era conocido: tener
amor por Dios en primer lugar. Pero, ¿qué piensa Jesús de este mandamiento? ¿Le incluye también a
Él? Pero esto significaría blasfemia. Y si no le incluye a Él, ¿por qué acepta tanta adoración como lo ha
hecho unos días antes, cuando la multitud clamaba su `Hosanna'? Jesús responde totalmente
conforme a las opiniones comunes, amar a Dios con todo su corazón, pero de pronto sus palabras
toman un giro inesperado: "Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo..." Las
últimas palabras también eran conocidas, sin embargo, es notable que Jesús diga que el amor al
prójimo es semejante al amor a Dios. ¿Por qué dice Jesús que es semejante? Porque aquí hay una
persona que no siente amor hacia su prójimo, Jesús. Tener amor por Dios implica amar a su prójimo
Jesús, en vez de hacerle preguntas capciosas. Los escribas quieren matarlo; de esta manera no
respetan a Dios, ya que muestran odio a su prójimo, es decir, hacia Jesús.
El escriba trata de recuperarse halagando a Jesús, diciendo que su respuesta fue buena. Repite lo
dicho por Jesús y al hacerlo confirma sus palabras, pero agrega: "Y no hay otro fuera de Él". En este
contexto, estas palabras son una punzada por medio de las cuales se quiere decir a Jesús: Tú no
deberías exigir honra divina. Además, dice este fariseo: "Que todo esto es más que todos los
holocaustos y sacrificios". Es posible que estas palabras sean una alusión a lo que sucedió el día
anterior, cuando Jesús paralizó toda la vida del templo. Al incorporar estas palabras, reduce el actuar de
Jesús a un mero énfasis profético sobre la importancia del primer mandamiento, pasando por alto su
pretensión mesiánica, a saber, que la adoración divina también pertenece a Él.
Jesús se da cuenta de que este hombre ha respondido en forma equilibrada. Su reacción fue buena, si
practica lo que dice. Por lo tanto, declara que este hombre no está lejos del reino de Dios. En realidad le
falta una sola cosa: reconocer a Jesús y honrarle como el Enviado del Padre.
* Amar a Dios es a la vez amar al Señor Jesús.
5. (12,35-40) Desde el versículo 35 en adelante, se nos relata una enseñanza que se dirige a los
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pensamientos falsos de los líderes de Israel. Ellos no reconocen a Jesucristo como tal; además, sólo le
quieren hacer tropezar. En este momento el Maestro hace ver que son ellos los que deben justificarse
por el hecho de no someterse a Él. ¿Es tan extraño que Jesús pida honra divina para sí mismo? Los
escribas dicen que el Mesías es el hijo de David, y tienen razón, pero, ¿no saben que las Escrituras
(Salmo 110) dicen que el hijo de David también es su Señor y, entonces, es mucho más que David? Si
ellos conocen este Salmo, y así es, entonces, ¿por qué no honran a Cristo Jesús como el Señor?
Entonces los escribas no se someten a las Escrituras, aunque actúan como si lo hicieran siempre.
Es por eso que Jesús advierte de los escribas, a la gran multitud que se encontraba en el templo. La
gente no tiene que buscar orientación en ellos, ya que ellos buscan la honra y gloria de hombres en
lugar de honrar a Dios. Por medio de ropas impresionantes quieren llamar la atención del público, y les
gustan las salutaciones en las plazas. Pero no aman a Dios, pues no dedican atención a las viudas,
amparándose en el argumento que deben y quieren orar bastante. Su religiosidad no puede cubrir este
pecado de omisión. Esto equivale a devorar las casas de las viudas. Ellos recibirán mayor condenación,
ya que conociendo la voluntad de Dios no la practicaron.
Indirectamente, Jesús nos pide que dirijamos nuestra atención hacia Él, sin dejar de mostrar amor
humilde, como el amor que debemos sentir hacia las viudas.
* Amar a Dios es ser humilde, lo cual se demuestra amando a un Mesías humilde y a gente
humilde (por ejemplo las viudas).
6. (12,41-44) Jesús está sentado delante del arca (o casita) de la ofrenda y mira cómo el pueblo echaba
dinero adentro. Puede ver también que muchos ricos daban grandes cantidades de dinero. Lo que le
llama la atención es que una viuda pobre echó dos blancas (una cantidad muy pequeña). Sin embargo,
según Jesús, ello tiene más valor que todo el dinero dado por los ricos. El amor de esta viuda es
expresado por lo que da, pues da todo lo que tiene para sostenerse; mientras que los ricos dan de su
abundancia, sin amor; esta misma falta de amor es la causa del porqué existen viudas tan pobres
como ésta. El amor por Dios se expresa en el amor al prójimo (en este caso al pobre).
* Dar para el servicio de Dios no tiene valor, cuando no nos preocupamos de los pobres.
Síntesis aplicativa de temas importantes.
1a. La parábola de la viña muestra la dureza del corazón humano y la paciencia de Dios. Ella es
un claro ejemplo del rechazo hacia Dios durante toda la historia de Israel, sobre todo de parte de sus
líderes. Pero tomemos en cuenta que Israel es el espejo de la vida de la Iglesia.
A la vez, esta parábola muestra que la paciencia y el amor de Dios son "anormales", es decir, fuera de
lo común. Lo que hace el dueño, al final es absurdo (manda a su Hijo); pero esta situación absurda es
una perfecta ilustración de la inmensa paciencia de Dios.
Sin embargo, la paciencia de Dios no es interminable: Él dará su viña (los creyentes de Israel y de las
naciones) a otros líderes, los apóstoles. Esto será realidad, cuando Jesús, el Hijo de Dios muerto por los
hombres, sea resucitado por el Padre para ser Cabeza de su Iglesia.
1b. La conversión y obediencia son frutos que Dios pide a su iglesia (con sus líderes a la
cabeza); si no estamos dando estos frutos, entonces atengámonos a las consecuencias. Durante
toda la historia de Israel, Dios hizo un continuo llamamiento al arrepentimiento; para ello, Él envió a sus
profetas y por último, según la parábola de la viña, a su propio Hijo. Pero la nación, sobre todo sus
líderes, no entrega a Dios lo que Él exige de ellos como lo más justo, al contrario, avanzan un paso más
en su rebelión al matar a Jesús, su Hijo. Pero la falta de frutos, que desemboca en la muerte de Jesús,
acarrea la ira de Dios sobre los impenitentes. La iglesia, al igual que Israel, debe dar una vida de frutos
para la gloria de Dios. Esto comienza honrando verdaderamente a su Hijo, nuestro Señor Jesucristo.
2. Debemos dar a Dios lo que Él se merece: una entrega total de nuestras vidas en fe y
obediencia a su Hijo Jesús. Las palabras de Jesús, "dad a César lo que es de César, y a Dios lo que
es de Dios", son una exhortación profunda para reconocer la autoridad de Jesucristo. Los líderes
religiosos quieren matar a Jesús, pero con ello no están dando a Dios lo que se merece, ¡al contrario!
Deben reconocer, y nosotros también, a Jesús como el Hijo de Dios enviado para darnos libertad del
pecado y de la muerte, dándonos acceso a la presencia de Dios.
3a. La vida eterna no es una mera continuación (sólo mejor) de la vida en esta tierra. Aunque el
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matrimonio es importante aquí en la tierra, en el reino de Dios no existirá; no obstante, sí habrá una
alegría mayor: alabar y servir todos juntos a Dios como lo hacen los ángeles. Vale decir que esto
cambiará las relaciones humanas. No habrá preferencia (como en el caso del matrimonio), sino que
teniendo un amor inmenso hacia Dios, tendremos el mismo amor para todos. En cuanto a la
resurrección podemos estar cien por ciento seguros que Dios es un Dios de vivos; nadie que muere en
Él perderá su vida, sólo su cuerpo, el cual se nos devolverá el día cuando Cristo regrese. La persona
que no cree en la vida después de la muerte, igual se encontrará con un Jesús vivo. ¡Todos deben
prepararse para ese encuentro!
3b. Una predisposición a no creer en el poder de Dios llevará a los hombres a rechazar todo lo
milagroso de la Biblia. La pregunta de los saduceos sólo busca burlarse de la creencia en la
resurrección; desde un principio ellos no creían en la resurrección de los muertos. Tienen un corazón
cerrado para comprender y aceptar lo sobrenatural de la Escritura. La iglesia debe mantener siempre
firme su fe en el Dios todopoderoso de la Biblia, y no dejarse amedrentar ni influenciar por los diversos
pensamientos humanistas que quieren hacer creer que todo lo milagroso de la Escritura, incluyendo la
resurrección, es invención de hombres.
4-5. El que no honra a Jesús, no puede amar a Dios. El primer mandamiento, "amar sólo a Dios con
todo nuestro ser", no excluye el amor hacia Jesús, sino que lo incluye. Las discusiones de los líderes
con Jesús tocan en forma oculta la pretensión mesiánica de Jesús de ser Hijo de Dios.
Hoy en día, también hay mucha gente que separa a Jesús de su Padre. No son sólo las sectas como
los Testigos de Jehová, sino también aquellas personas que no tienen otro interés religioso que recibir
una respuesta positiva a sus peticiones. Honramos a Cristo si pedimos el perdón por medio de su
sacrificio y confiamos enteramente en Él como nuestro Salvador y Señor.
Por otra parte, no seamos "cristianos verticales", sin amor por nuestro prójimo.
6. La falta de amor por Dios también se ve a través de nuestra carencia de amor práctico hacia
gente pobre. "Ofrendar es dar un sacrificio hasta que nos duela". La riqueza no es un mal, pero sí la
avaricia que se expresa en dar sólo lo que nos sobra y olvidarse de mostrar misericordia a los pobres.
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Marcos Capítulo 12

Marcos Capítulo 12

1 Y comenzó a hablarles por parábolas: Plantó un hombre una viña, y la cercó con seto, y cavó un lagar, y edificó una torre, y la arrendó a labradores, y se fue lejos.

2 Y envió un siervo a los labradores, al tiempo, para que tomase de los labradores del fruto de la viña.

3 Mas ellos, tomándole, le hirieron, y le enviaron vacío.

4 Y volvió a enviarles otro siervo; mas apedreándole, le hirieron en la cabeza, y volvieron a enviarle afrentado.

5 Y volvió a enviar otro, y a aquel mataron; y a otros muchos, hiriendo a unos y matando a otros.

6 Teniendo pues aún un hijo suyo amado, lo envió también a ellos el postrero, diciendo: Tendrán en reverencia a mi hijo.

7 Mas aquellos labradores dijeron entre sí: Este es el heredero; venid, matémosle, y la heredad será nuestra.

8 Y prendiéndole, le mataron, y le echaron fuera de la viña.

9 ¿Qué, pues, hará el señor de la viña? Vendrá, y destruirá a estos labradores, y dará su viña a otros.

10 ¿Ni aun esta Escritura habéis leído: La piedra que desecharon los que edificaban, Esta es puesta por cabeza de esquina;

11 Por el Señor es hecho esto, Y es cosa maravillosa en nuestros ojos?

12 Y procuraban prenderle, mas temían a la multitud; porque entendían que decía contra ellos aquella parábola; y dejándole, se fueron.

13 Y envían a él algunos de los fariseos y de los herodianos, para que le sorprendiesen en alguna palabra.

14 Y viniendo ellos, le dicen: Maestro, ya sabemos que eres hombre de verdad, y que no te cuidas de nadie; porque no miras a la apariencia de hombres, antes con verdad enseñas el camino de Dios: ¿Es lícito dar tributo a César, o no? ¿Daremos, o no daremos?

15 Entonces él, como entendía la hipocresía de ellos, les dijo: ¿Por qué me tentáis? Traedme la moneda para que la vea.

16 Y ellos se la trajeron y les dice: ¿De quién es esta imagen y esta inscripción? Y ellos le dijeron: De César.

17 Y respondiendo Jesús, les dijo: Pagad lo que es de César a César; y lo que es de Dios, a Dios. Y se maravillaron de ello.

18 Entonces vienen a él los saduceos, que dicen que no hay resurrección, y le preguntaron, diciendo:

19 Maestro, Moisés nos escribió, que si el hermano de alguno muriese, y dejase mujer, y no dejase hijos, que su hermano tome su mujer, y levante linaje a su hermano.

20 Fueron pues siete hermanos; y el primero tomó mujer, y muriendo, no dejó simiente;

21 y la tomó el segundo, y murió, y ni aquel tampoco dejó simiente; y el tercero, de la misma manera.

22 Y la tomaron los siete, y tampoco dejaron simiente; a la postre murió también la mujer.

23 En la resurrección, pues, cuando resucitaren, ¿de cuál de ellos será mujer? Porque los siete la tuvieron por mujer.

24 Entonces respondiendo Jesús, les dice: ¿No erráis por eso, porque no sabéis las Escrituras, ni la potencia de Dios?

25 Porque cuando resucitarán de los muertos, ni se casarán, ni maridos toman mujeres, ni mujeres maridos, mas son como los ángeles que están en los cielos.

26 Y de los muertos que hayan de resucitar, ¿no habéis leído en el libro de Moisés cómo le habló Dios en la zarza, diciendo: Yo Soy el Dios de Abraham, y el Dios de Isaac, y el Dios de Jacob?

27 No es Dios de muertos, mas Dios de vivos; así que vosotros mucho erráis.

28 Y llegándose uno de los escribas, que los había oído disputar, y sabía que les había respondido bien, le preguntó: ¿Cuál es el principal mandamiento de todos?

29 Y Jesús le respondió: El principal mandamiento de todos es: Oye Israel, el Señor nuestro Dios, el Señor uno es.

30 Amarás pues al Señor tu Dios de todo tu corazón, y de toda tu alma, y de todo tu pensamiento, y de todas tus fuerzas: este es el principal mandamiento.

31 Y el segundo es semejante a él: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. No hay otro mandamiento mayor que éstos.

32 Entonces el escriba le dijo: Bien, Maestro, verdad has dicho, que uno es Dios, y no hay otro fuera de él;

33 y que amarle de todo corazón, y de todo entendimiento, y de toda el alma, y de todas las fuerzas; y amar al prójimo como a sí mismo, más es que todos los holocaustos y sacrificios.

34 Jesús entonces, viendo que había respondido sabiamente, le dice: No estás lejos del Reino de Dios. Y ya ninguno osaba preguntarle.

35 Y respondiendo Jesús decía, enseñando en el Templo: ¿Cómo dicen los escribas que el Cristo es hijo de David?

36 Porque el mismo David dijo por el Espíritu Santo: Dijo el Señor a mi Señor: Siéntate a mi diestra, hasta que ponga tus enemigos por estrado de tus pies.

37 Luego llamándole el mismo David, Señor, ¿de dónde, pues, es su hijo? Y muchas personas le oían de buena gana.

38 Y les decía en su doctrina: Guardaos de los escribas, que quieren andar con ropas largas, y aman las salutaciones en las plazas,

39 y las primeras sillas en las sinagogas, y los primeros asientos en las cenas;

40 que devoran las casas de las viudas, y por pretexto hacen largas oraciones. Estos recibirán mayor juicio.

41 Y estando sentado Jesús delante del arca de la ofrenda, miraba cómo el pueblo echaba dinero en el arca; y muchos ricos echaban mucho.

42 Y como vino una viuda pobre, echó dos blancas, que es un cuadrante.

43 Entonces llamando a sus discípulos, les dice: De cierto os digo, que esta viuda pobre echó más que todos los que han echado en el arca;

44 porque todos han echado de lo que les sobra; mas ésta, de su pobreza echó todo lo que tenía, todo su alimento.