martes, noviembre 6

COMENTARIO DE 1 DE REYES CAPITULOS 15,16, Y 17

CAPÍTULO XV

Versículos 1—8.
Reinado malvado de Abiam, rey de Judá. 9—24. Buen reinado de Asa, rey de

Judá.
25—34. Reinados malvados de Nadab y Baasa en Israel.

Vv. 1—8.
El corazón de Abiam no era perfecto para con Jehová su Dios; él quería sinceridad;

empezó bien, pero cayó y anduvo en todos los pecados de su padre, siguiendo su mal ejemplo,

aunque había visto las malas consecuencias. La familia de David continuó como lámpara en

Jerusalén, para mantener allí la verdadera adoración de Dios, cuando la luz de la verdad divina

estaba extinguida en todos los demás lugares. El Señor aún cuida su causa mientras quienes

debieron servir en ella, vivieron y perecieron en sus pecados. El Hijo de David aún seguiría siendo
una luz para su iglesia, para establecerla en verdad y justicia al final del tiempo. —Hay dos clases

de cumplimiento de la ley: uno
por la ley y el otro por el evangelio. Es legal cuando los hombres

hacen las cosas requeridas en la ley y para sí mismos. Nadie nunca cumplió así la ley, salvo Cristo y

Adán antes de caer. La manera de cumplir la ley por el evangelio es creer en Cristo que ha cumplido

la ley por nosotros y proponerse en todo el obedecer a Dios en todos sus preceptos. Esto es aceptado

por Dios como por todos los que son en Cristo. Así se dice que David y otros cumplieron la ley.

Vv. 9—24.
Asa hizo lo recto a ojos de Jehová. Recto es sin duda lo que es bueno a los ojos de

Dios. El período de Asa fue de reforma. Eliminó lo malo; su reforma empieza con eso, y halló

mucho que hacer. Cuando Asa halló idolatría en la corte, la extirpó de raíz. La reforma debe

empezar por casa. Asa honra y respeta a su madre; él la quiere, pero ama más a Dios. Quienes

tienen poder son dichosos cuando tienen un corazón que les permite usarlo bien. No sólo debemos

dejar de hacer lo malo; tenemos que aprender a hacer lo bueno; no sólo quitar los ídolos de nuestra

iniquidad, sino dedicarnos nosotros mismos, y todo lo que tenemos, a la honra y gloria de Dios. —

Asa se dedicó cordialmente al servicio de Dios, y sus pecados no surgieron de atrevimiento. Pero su

alianza con Ben-Hadad surgió de falta de fe. Aun los creyentes verdaderos encuentran difícil confiar

en el Señor con todo el corazón en momentos de peligro inminente. La falta de fe da lugar a la

política carnal y, así se abre paso a un pecado tras otro. La falta de fe ha llegado al punto de llevar a

los cristianos a pedir socorro de los enemigos del Señor, en sus luchas contra los hermanos; algunos

que una vez resplandecieron, han sido cubiertos por una nube negra al final de sus días.

Vv. 25—34.
Durante el reinado de Asa en Judá, el gobierno de Israel estuvo en seis o siete

manos diferentes. Obsérvese la ruina de la familia de Jeroboam; ninguna palabra de Dios caerá en

tierra. Las amenazas divinas no son sólo para aterrorizar. —Los impíos ejecutan los justos juicios de

Dios uno contra el otro. Pero en medio de pecados espantosos y esta aparente confusión, el Señor

lleva adelante su plan: cuando esté completo, la justicia, sabiduría y misericordia gloriosas allí

desplegadas, será admiradas y adoradas por todas las edades de la eternidad.

CAPÍTULO XVI

Versículos 1—14.
Reinados de Baasa y Ela en Israel. 15—28. Reinados de Zimri y Omri en Israel.

29—34.
La maldad de Acab—Hiel reconstruye Jericó.

Vv. 1—14.
Este capítulo se relaciona totalmente con el reino de Israel y las revoluciones de ese

reino. Dios aún llama a Israel su pueblo, aunque desgraciadamente corrompido. Jehú anuncia que

vendría sobre la familia de Baasa, la misma destrucción que ese rey había traído sobre la familia de

Jeroboam. Quienes se parecen a otros en sus pecados, pueden esperar parecérseles en las plagas que

sufren, especialmente los que parecen celosos de pecados en otros que son como los que se

permiten a sí mismos. —El mismo Baasa muere en paz y es enterrado con honor. Aquí se ve

claramente que hay castigo después de la muerte, que es lo que más hay que temer. —Que Ela sea

una advertencia para los borrachos que sólo saben que la muerte puede sorprenderlos. La muerte

viene
fácilmente a los hombres cuando están ebrios. Además de las enfermedades que se acarrean

los hombres cuando beben, cuando se hallan en ese estado, los hombres son fácilmente vencidos

por un enemigo y proclives a graves accidentes. La muerte viene en forma
terrible a los hombres en

tal estado, los halla en el acto del pecado e inútiles para un acto de devoción. Ese día les llega sin

que se den cuenta. La Palabra de Dios se cumplió y se tomó cuenta de los pecados de Baasa y Ela

porque con ellos provocaron a Dios. Sus ídolos son llamados vanidades, porque los ídolos no

aprovechan ni socorren; miserables son quienes tienen como dioses sus vanidades.

Vv. 15—28.
Cuando los hombres abandonan a Dios son entregados a una plaga tras otra. Los

hombres soberbios se arruinan mutuamente. Omri luchó con Tibni durante unos años. Aunque no
siempre entendemos las reglas por las cuales Dios gobierna las naciones e individuos en su

providencia, podemos aprender lecciones útiles de la historia que tenemos ante nosotros. Cuando

los tiranos se suceden unos a otros y hay masacres, conspiraciones y guerras civiles, podemos tener

toda la seguridad de que el Señor tiene una controversia con el pueblo por sus pecados; ellos son

llamados a gran voz al arrepentimiento y a reformarse. —Omri se hizo infame por su maldad.

Muchos hombres malos han sido hombres de poder y renombre; han construido ciudades y sus

nombres se hallan en la historia, pero no tienen su nombre en el libro de la vida.

Vv. 29—34.
Acab hizo lo malo más que todos los que reinaron antes que él, y lo hizo con

particular encono contra Jehová e Israel. No se satisfizo con romper el segundo mandamiento

adorando imágenes; también quebrantó el primero adorando otros dioses: tomar a la ligera los

pecados menores, abre el camino para los mayores. —Casarse con otros ofensores atrevidos

también acrecienta la maldad y apresura a los hombres a ir a los más grandes excesos. —Uno de los

súbditos de Acab, siguiendo el ejemplo de su osadía se aventuró a reconstruir Jericó. Como Acán, se

metió con el anatema; tomó para uso propio lo que estaba dedicado a la honra de Dios: empezó a

edificar desafiando la maldición bien conocida en Israel; pero nunca alguien endureció su corazón

contra Dios y prosperó. —Que la lectura de este capítulo nos haga notar el fin horroroso de todos

los hacedores de iniquidad. ¿Y qué entrega la historia de todos los hombres impíos, cualquiera haya

sido el rango o situación en que se movieron, sino tristes ejemplos de lo mismo?

CAPÍTULO XVII

Versículos 1—7.
Elías alimentado por los cuervos. 8—16. Elías enviado a Sarepta. 17—24. Elías

resucita al hijo de la viuda.

Vv. 1—7.
Dios adapta maravillosamente a los hombres para la obra que los llama. Los tiempos eran

adecuados para un Elías; Elías era apto para esos tiempos. El Espíritu del Señor sabe equipar a los

hombres para cada ocasión. Elías informó a Acab que Dios estaba disgustado con los idólatras, y

que los castigaría con la falta de lluvia, cosa que los dioses que ellos servían, no podían dar. —Se

dio a Elías orden de esconderse. Si la providencia nos llama a la soledad y el retiro, nos corresponde

ir: cuando no podemos ser útiles, debemos ser pacientes; y cuando no podemos trabajar para Dios,

debemos sentarnos quietos y en silencio para Él. Se designó a los cuervos para que le llevaran

alimento, y así hicieron. Que los que viven al día, aprendan a vivir de la Providencia confiando en

ella para el pan diario. Dios pudo enviar ángeles para que lo atendieran, pero prefirió mostrar que

puede servir sus propósitos con las criaturas más bajas, tan eficazmente como con las más

poderosas. —Elías parece haber continuado así por más de un año. Falló la provisión natural de

agua, que venía por la providencia, pero la milagrosa provisión de comida, asegurada a él por una

promesa, no faltó. Si los cielos fallan, naturalmente falla la tierra; tal es todo nuestro consuelo como

criaturas: los perdemos cuando más los necesitamos, como los arroyos en el verano. Pero hay un río

que alegra la ciudad de Dios, que nunca se seca, un manantial de agua del que brota vida eterna.

¡Señor, danos de esa agua viva!

Vv. 8—16.
Había muchas viudas en Israel en la época de Elías, y es probable que algunas le

hubieran acogido en su casa, pero es enviado a honrar y bendecir con su presencia una ciudad de

Sidón, un pueblo gentil, y así llega a ser el primer profeta a los gentiles. Jezabel era la mayor

enemiga de Elías, pero para mostrar cuán impotente era su maldad, Dios halla un escondite para él

en el mismo país de ella. —La persona designada para acoger a Elías no es uno de los ricos o

grandes de Sidón, sino una viuda pobre, necesitada y desolada, la cual se le da la capacidad y la

disposición de mantenerlo. Es el camino de Dios y es su gloria usar y honrar lo necio y lo débil del

mundo. Oh, mujer, grande es tu fe; que ni siquiera en Israel se ha hallado igual. —Ella creyó la

palabra del profeta, que no saldría perdiendo. Quienes se aventuran basados en la promesa de Dios,

I DE REYES CAPITULOS 15,16, Y 17

1ra. de Reyes

Capítulo 15

15:1 En el año dieciocho del rey Jeroboam hijo de Nabat, Abiam comenzó a reinar sobre Judá,
15:2 y reinó tres años en Jerusalén. El nombre de su madre fue Maaca, hija de Abisalom.
15:3 Y anduvo en todos los pecados que su padre había cometido antes de él; y no fue su corazón perfecto con Jehová su Dios, como el corazón de David su padre.
15:4 Mas por amor a David, Jehová su Dios le dio lámpara en Jerusalén, levantando a su hijo después de él, y sosteniendo a Jerusalén;
15:5 por cuanto David había hecho lo recto ante los ojos de Jehová, y de ninguna cosa que le mandase se había apartado en todos los días de su vida, salvo en lo tocante a Urías heteo.
15:6 Y hubo guerra entre Roboam, y Jeroboam todos los días de su vida.
15:7 Los demás hechos de Abiam, y todo lo que hizo, ¿no está escrito en el libro de las crónicas de los reyes de Judá? Y hubo guerra entre Abiam y Jeroboam.
15:8 Y durmió Abiam con sus padres, y lo sepultaron en la ciudad de David; y reinó Asa su hijo en su lugar.
15:9 En el año veinte de Jeroboam rey de Israel, Asa comenzó a reinar sobre Judá.
15:10 Y reinó cuarenta y un años en Jerusalén; el nombre de su madre fue Maaca, hija de Abisalom.
15:11 Asa hizo lo recto ante los ojos de Jehová, como David su padre.
15:12 Porque quitó del país a los sodomitas, y quitó todos los ídolos que sus padres habían hecho.
15:13 También privó a su madre Maaca de ser reina madre, porque había hecho un ídolo de Asera. Además deshizo Asa el ídolo de su madre, y lo quemó junto al torrente de Cedrón.
15:14 Sin embargo, los lugares altos no se quitaron. Con todo, el corazón de Asa fue perfecto para con Jehová toda su vida.
15:15 También metió en la casa de Jehová lo que su padre había dedicado, y lo que él dedicó: oro, plata y alhajas.
15:16 Hubo guerra entre Asa y Baasa rey de Israel, todo el tiempo de ambos.
15:17 Y subió Baasa rey de Israel contra Judá, y edificó a Ramá, para no dejar a ninguno salir ni entrar a Asa rey de Judá.
15:18 Entonces tomando Asa toda la plata y el oro que había quedado en los tesoros de la casa de Jehová, y los tesoros de la casa real, los entregó a sus siervos, y los envió el rey Asa a Ben-adad hijo de Tabrimón, hijo de Hezión, rey de Siria, el cual residía en Damasco, diciendo:
15:19 Haya alianza entre nosotros, como entre mi padre y el tuyo. He aquí yo te envío un presente de plata y de oro; ve, y rompe tu pacto con Baasa rey de Israel, para que se aparte de mí.
15:20 Y Ben-adad consintió con el rey Asa, y envió los príncipes de los ejércitos que tenía contra las ciudades de Israel, y conquistó Ijón, Dan, Abel-bet-maaca, y toda Cineret, con toda la tierra de Neftalí.
15:21 Oyendo esto Baasa, dejó de edificar a Ramá, y se quedó en Tirsa.
15:22 Entonces el rey Asa convocó a todo Judá, sin exceptuar a ninguno; y quitaron de Ramá la piedra y la madera con que Baasa edificaba, y edificó el rey Asa con ello a Geba de Benjamín, y a Mizpa.
15:23 Los demás hechos de Asa, y todo su poderío, y todo lo que hizo, y las ciudades que edificó, ¿no está todo escrito en el libro de las crónicas de los reyes de Judá? Mas en los días de su vejez enfermó de los pies.
15:24 Y durmió Asa con sus padres, y fue sepultado con ellos en la ciudad de David su padre; y reinó en su lugar Josafat su hijo.
15:25 Nadab hijo de Jeroboam comenzó a reinar sobre Israel en el segundo año de Asa rey de Judá; y reinó sobre Israel dos años.
15:26 E hizo lo malo ante los ojos de Jehová, andando en el camino de su padre, y en los pecados con que hizo pecar a Israel.
15:27 Y Baasa hijo de Ahías, el cual era de la casa de Isacar, conspiró contra él, y lo hirió Baasa en Gibetón, que era de los filisteos; porque Nadab y todo Israel tenían sitiado a Gibetón.
15:28 Lo mató, pues, Baasa en el tercer año de Asa rey de Judá, y reinó en lugar suyo.
15:29 Y cuando él vino al reino, mató a toda la casa de Jeroboam, sin dejar alma viviente de los de Jeroboam, hasta raerla, conforme a la palabra que Jehová habló por su siervo Ahías silonita;
15:30 por los pecados que Jeroboam había cometido, y con los cuales hizo pecar a Israel; y por su provocación con que provocó a enojo a Jehová Dios de Israel.
15:31 Los demás hechos de Nadab, y todo lo que hizo, ¿no está todo escrito en el libro de las crónicas de los reyes de Israel?
15:32 Y hubo guerra entre Asa y Baasa rey de Israel, todo el tiempo de ambos.
15:33 En el tercer año de Asa rey de Judá, comenzó a reinar Baasa hijo de Ahías sobre todo Israel en Tirsa; y reinó veinticuatro años.
15:34 E hizo lo malo ante los ojos de Jehová, y anduvo en el camino de Jeroboam, y en su pecado con que hizo pecar a Israel.


1ra. de Reyes

Capítulo 16

16:1 Y vino palabra de Jehová a Jehú hijo de Hanani contra Baasa, diciendo:
16:2 Por cuanto yo te levanté del polvo y te puse por príncipe sobre mi pueblo Israel, y has andado en el camino de Jeroboam, y has hecho pecar a mi pueblo Israel, provocándome a ira con tus pecados;
16:3 he aquí yo barreré la posteridad de Baasa, y la posteridad de su casa; y pondré su casa como la casa de Jeroboam hijo de Nabat.
16:4 El que de Baasa fuere muerto en la ciudad, lo comerán los perros; y el que de él fuere muerto en el campo, lo comerán las aves del cielo.
16:5 Los demás hechos de Baasa, y las cosas que hizo, y su poderío, ¿no está todo escrito en el libro de las crónicas de los reyes de Israel?
16:6 Y durmió Baasa con sus padres, y fue sepultado en Tirsa, y reinó en su lugar Ela su hijo.
16:7 Pero la palabra de Jehová por el profeta Jehú hijo de Hanani había sido contra Baasa y también contra su casa, con motivo de todo lo malo que hizo ante los ojos de Jehová, provocándole a ira con las obras de sus manos, para que fuese hecha como la casa de Jeroboam; y porque la había destruido.
16:8 En el año veintiséis de Asa rey de Judá comenzó a reinar Ela hijo de Baasa sobre Israel en Tirsa; y reinó dos años.
16:9 Y conspiró contra él su siervo Zimri, comandante de la mitad de los carros. Y estando él en Tirsa, bebiendo y embriagado en casa de Arsa su mayordomo en Tirsa,
16:10 vino Zimri y lo hirió y lo mató, en el año veintisiete de Asa rey de Judá; y reinó en lugar suyo.
16:11 Y luego que llegó a reinar y estuvo sentado en su trono, mató a toda la casa de Baasa, sin dejar en ella varón, ni parientes ni amigos.
16:12 Así exterminó Zimri a toda la casa de Baasa, conforme a la palabra que Jehová había proferido contra Baasa por medio del profeta Jehú,
16:13 por todos los pecados de Baasa y los pecados de Ela su hijo, con los cuales ellos pecaron e hicieron pecar a Israel, provocando a enojo con sus vanidades a Jehová Dios de Israel.
16:14 Los demás hechos de Ela, y todo lo que hizo, ¿no está todo escrito en el libro de las crónicas de los reyes de Israel?
16:15 En el año veintisiete de Asa rey de Judá, comenzó a reinar Zimri, y reinó siete días en Tirsa; y el pueblo había acampado contra Gibetón, ciudad de los filisteos.
16:16 Y el pueblo que estaba en el campamento oyó decir: Zimri ha conspirado, y ha dado muerte al rey. Entonces todo Israel puso aquel mismo día por rey sobre Israel a Omri, general del ejército, en el campo de batalla.
16:17 Y subió Omri de Gibetón, y con él todo Israel, y sitiaron a Tirsa.
16:18 Mas viendo Zimri tomada la ciudad, se metió en el palacio de la casa real, y prendió fuego a la casa consigo; y así murió,
16:19 por los pecados que había cometido, haciendo lo malo ante los ojos de Jehová, y andando en los caminos de Jeroboam, y en su pecado que cometió, haciendo pecar a Israel.
16:20 El resto de los hechos de Zimri, y la conspiración que hizo, ¿no está todo escrito en el libro de las crónicas de los reyes de Israel?
16:21 Entonces el pueblo de Israel fue dividido en dos partes: la mitad del pueblo seguía a Tibni hijo de Ginat para hacerlo rey, y la otra mitad seguía a Omri.
16:22 Mas el pueblo que seguía a Omri pudo más que el que seguía a Tibni hijo de Ginat; y Tibni murió, y Omri fue rey.
16:23 En el año treinta y uno de Asa rey de Judá, comenzó a reinar Omri sobre Israel, y reinó doce años; en Tirsa reinó seis años.
16:24 Y Omri compró a Semer el monte de Samaria por dos talentos de plata, y edificó en el monte; y llamó el nombre de la ciudad que edificó, Samaria, del nombre de Semer, que fue dueño de aquel monte.
16:25 Y Omri hizo lo malo ante los ojos de Jehová, e hizo peor que todos los que habían reinado antes de él;
16:26 pues anduvo en todos los caminos de Jeroboam hijo de Nabat, y en el pecado con el cual hizo pecar a Israel, provocando a ira a Jehová Dios de Israel con sus ídolos.
16:27 Los demás hechos de Omri, y todo lo que hizo, y las valentías que ejecutó, ¿no está todo escrito en el libro de las crónicas de los reyes de Israel?
16:28 Y Omri durmió con sus padres, y fue sepultado en Samaria, y reinó en lugar suyo Acab su hijo.
16:29 Comenzó a reinar Acab hijo de Omri sobre Israel el año treinta y ocho de Asa rey de Judá.
16:30 Y reinó Acab hijo de Omri sobre Israel en Samaria veintidós años. Y Acab hijo de Omri hizo lo malo ante los ojos de Jehová, más que todos los que reinaron antes de él.
16:31 Porque le fue ligera cosa andar en los pecados de Jeroboam hijo de Nabat, y tomó por mujer a Jezabel, hija de Et-baal rey de los sidonios, y fue y sirvió a Baal, y lo adoró.
16:32 E hizo altar a Baal, en el templo de Baal que él edificó en Samaria.
16:33 Hizo también Acab una imagen de Asera, haciendo así Acab más que todos los reyes de Israel que reinaron antes que él, para provocar la ira de Jehová Dios de Israel.
16:34 En su tiempo Hiel de Bet-el reedificó a Jericó. A precio de la vida de Abiram su primogénito echó el cimiento, y a precio de la vida de Segub su hijo menor puso sus puertas, conforme a la palabra que Jehová había hablado por Josué hijo de Nun.

1ra. de Reyes

Capítulo 17

17:1 Entonces Elías tisbita, que era de los moradores de Galaad, dijo a Acab: Vive Jehová Dios de Israel, en cuya presencia estoy, que no habrá lluvia ni rocío en estos años, sino por mi palabra.
17:2 Y vino a él palabra de Jehová, diciendo:
17:3 Apártate de aquí, y vuélvete al oriente, y escóndete en el arroyo de Querit, que está frente al Jordán.
17:4 Beberás del arroyo; y yo he mandado a los cuervos que te den allí de comer.
17:5 Y él fue e hizo conforme a la palabra de Jehová; pues se fue y vivió junto al arroyo de Querit, que está frente al Jordán.
17:6 Y los cuervos le traían pan y carne por la mañana, y pan y carne por la tarde; y bebía del arroyo.
17:7 Pasados algunos días, se secó el arroyo, porque no había llovido sobre la tierra.
17:8 Vino luego a él palabra de Jehová, diciendo:
17:9 Levántate, vete a Sarepta de Sidón, y mora allí; he aquí yo he dado orden allí a una mujer viuda que te sustente.
17:10 Entonces él se levantó y se fue a Sarepta. Y cuando llegó a la puerta de la ciudad, he aquí una mujer viuda que estaba allí recogiendo leña; y él la llamó, y le dijo: Te ruego que me traigas un poco de agua en un vaso, para que beba.
17:11 Y yendo ella para traérsela, él la volvió a llamar, y le dijo: Te ruego que me traigas también un bocado de pan en tu mano.
17:12 Y ella respondió: Vive Jehová tu Dios, que no tengo pan cocido; solamente un puñado de harina tengo en la tinaja, y un poco de aceite en una vasija; y ahora recogía dos leños, para entrar y prepararlo para mí y para mi hijo, para que lo comamos, y nos dejemos morir.
17:13 Elías le dijo: No tengas temor; ve, haz como has dicho; pero hazme a mí primero de ello una pequeña torta cocida debajo de la ceniza, y tráemela; y después harás para ti y para tu hijo.
17:14 Porque Jehová Dios de Israel ha dicho así: La harina de la tinaja no escaseará, ni el aceite de la vasija disminuirá, hasta el día en que Jehová haga llover sobre la faz de la tierra.
17:15 Entonces ella fue e hizo como le dijo Elías; y comió él, y ella, y su casa, muchos días.
17:16 Y la harina de la tinaja no escaseó, ni el aceite de la vasija menguó, conforme a la palabra que Jehová había dicho por Elías.
17:17 Después de estas cosas aconteció que cayó enfermo el hijo del ama de la casa; y la enfermedad fue tan grave que no quedó en él aliento.
17:18 Y ella dijo a Elías: ¿Qué tengo yo contigo, varón de Dios? ¿Has venido a mí para traer a memoria mis iniquidades, y para hacer morir a mi hijo?
17:19 El le dijo: Dame acá tu hijo. Entonces él lo tomó de su regazo, y lo llevó al aposento donde él estaba, y lo puso sobre su cama.
17:20 Y clamando a Jehová, dijo: Jehová Dios mío, ¿aun a la viuda en cuya casa estoy hospedado has afligido, haciéndole morir su hijo?
17:21 Y se tendió sobre el niño tres veces, y clamó a Jehová y dijo: Jehová Dios mío, te ruego que hagas volver el alma de este niño a él.
17:22 Y Jehová oyó la voz de Elías, y el alma del niño volvió a él, y revivió.
17:23 Tomando luego Elías al niño, lo trajo del aposento a la casa, y lo dio a su madre, y le dijo Elías: Mira, tu hijo vive.
17:24 Entonces la mujer dijo a Elías: Ahora conozco que tú eres varón de Dios, y que la palabra de Jehová es verdad en tu boca.