Marcos 15
1. (15,1-5) Marcos no describe en forma detallada todos los acontecimientos que se desarrollaron en el
día de la crucifixión. Algunos aspectos reciben más atención que otros. Es notable el empleo que a
menudo hace el hagiógrafo de la palabra `rey'. Al parecer, este escritor sagrado quiere describir el
último día como la muerte del Rey Jesús.
El versículo 1 nos dice que el sanedrín se ha reunido en pleno; todos los estamentos de éste están
presentes allí para deliberar acerca del caso en cuestión. La reunión de la noche era una reunión
oficiosa de ese cuerpo, ahora el sanedrín confirma la decisión de la noche anterior en una sesión oficial
para poder tomar una resolución válida, ya que esta sólo podía tomarse en el día. Según el derecho de
los rabinos (maestros de los judíos) no era posible ejecutar la sentencia de muerte en el mismo día en
el cual se había decidido por la muerte. Pero los romanos no estaban obligados a esperar. Esa fue la
razón por la cual el sanedrín ahora entrega a Jesús en manos de Pilato. Lo único que Pilato tiene que
hacer es llevar a cabo la ejecución. Jesús es atado y entregado al gobernador romano.
En el versículo 2 leemos cómo Pilato reacciona ante la presencia de Jesús. Éste le interroga, diciendo:
¿Eres tú el rey de los judíos? La pregunta no es si Jesús es un líder rebelde. Es probable que Pilato
supiera algo de las expectativas mesiánicas de los judíos. Su pregunta surge más por la sorpresa de
que Él, una persona atada, sea el rey de los judíos. Jesús responde, "tú lo dices", es decir, es
precisamente como tú lo dices.
En los versículos 3-5 los miembros del sanedrín acusan a Jesús, pero, con gran asombro de Pilato, Él
no responde nada.
* Jesús muestra su poder, en primer lugar, al hacerse débil; al llevar la culpa de los suyos.
2. (15,6-15) Marcos cuenta detalladamente el curso de los acontecimientos con respecto a Barrabás. El
efecto al contar de esta forma los acontecimientos, es que sobresalen dos cosas: la sorpresa de Pilato y
el rechazo que manifiesta el pueblo hacia Jesús. Marcos nos informa con respecto a la costumbre de
soltar a un preso en el día de la fiesta. Es probable que el sanedrín escogiera a Barrabás, cuando aquel
concilio preparaba con Pilato la amnistía de un preso. Las palabras "que se llamaba Barrabás" podemos
traducirlas mejor como: "Barrabás que fue propuesto". Marcos le caracteriza como un alborotador, el
cual con sus compañeros había cometido homicidio en una revuelta. (Presumiblemente tenemos que
pensar en el alboroto cerca de un acueducto que Pilato construyó con dinero del templo).
En el versículo 8 se ve que el pueblo se ha reunido para que uno de los presos fuera liberado. Ahora
Pilato aprovecha la ocasión para dirigirse inmediatamente al pueblo, ya que de esta manera, según él,
se podría lograr la eventual liberación de Jesús. Pilato ahora se da cuenta de los motivos que los líderes
tenían para entregar a Jesús (envidia); por lo tanto se dirige al pueblo para que ellos mismos decidan,
pues quizás lo harán de otra manera. El pueblo, sin embargo, se deja guiar más por sus propios líderes
que por este extranjero. Entonces Pilato tiene que buscar otra alternativa, y pregunta: "¿Qué, pues,
queréis que haga del que llamáis Rey de los judíos?" Lo dice con el propósito de que el pueblo pida
también la liberación de Jesús. Pilato, adaptado al hecho de que el pueblo llamase a Jesús `rey', le
había dado una presentación real. Pero Pilato no tiene éxito en sus esfuerzos en inducirlos a su
propósito. La reacción es inesperada: "Crucifícale". Se tropieza con este Jesús; el pueblo quería tenerle
como rey de Israel, pero no como un rey que sufre indefenso. Pilato trata de demostrar cuán injusto es
este modo de actuar, diciendo: "¿Pues, qué mal ha hecho?" El pueblo, sin embargo, dejándose guiar
por sus líderes, grita más fuerte: "¡Crucifícale!" Ahora Pilato está decidido a satisfacer al pueblo y
abandonar la lucha (hacer algo positivo en favor de Jesús). Pilato ordena azotar a Jesús, para luego
crucificarle. No es la justicia, sino la mala voluntad del pueblo y sus líderes que triunfan. No obstante,
así se cumple la voluntad de Dios.
* La buena voluntad de Dios para nuestra salvación se cumple a través de la mala voluntad de
los líderes y del pueblo incitado por ellos.
3. (15,16-28) En estos versículos, Marcos nos narra tres escenas. En la primera escena, mientras Pilato
estaba negociando con los líderes y con el pueblo, nos cuenta lo que hicieron los soldados con Jesús.
Estos soldados representan a los gentiles. En primer lugar, oímos que ellos están burlándose de Jesús
al entrar en el cuartel. Aquí, cerca del pretorio, están los soldados (200 a 500 soldados
aproximadamente) como guardias personales de Pilato. Le preparan a Jesús una recepción burlesca:
"Salve (algo como bienvenido), Rey de los judíos". Para esta ceremonia le vistieron de púrpura real y le
pusieron una corona tejida de espinas (presumiblemente de la leña). Su menosprecio fue tal hacia
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Jesús, que comenzaron a escupirle y a darles de golpes en la cabeza con una caña. Se burlan de su
impotencia, al hacerle reverencia como corresponde a un rey, poniéndose de rodillas. Esta es una
satírica imitación de la entrada de Jesús en Jerusalén. Después de todo esto, visten a Jesús con sus
propios vestidos como si quisieran decir, "no es un rey sino una persona común". Luego le sacan para
crucificarle. Jesús cumple exactamente lo que ha predicho en Marcos 10,34. Quería llevar el peso de la
burla y del menosprecio, para cargar con la culpa de los suyos.
La segunda escena nos hace ver cómo el Señor fue a la cruz. Obligaron a uno que pasaba, Simón de
Cirene, a que llevase la cruz tras Jesús. Lo más probable es que esto no lo hicieron porque Jesús casi
hubiese sucumbido bajo el peso de la cruz, sino para burlarse también de Él, como si dijeran: "Aquí hay
un súbdito del rey Jesús". Los evangelistas no dan la sensación de que Jesús estuviese agotado. Los
soldados proveen a Jesús de algún séquito. No sabemos nada de Simón de Cirene, sólo lo que Marcos
agrega, que era el padre de Alejandro y Rufo. Es posible que Rufo sea la misma persona mencionada
por Pablo en Rom.16,13.
Los soldados le llevaron a un lugar llamado Gólgota (lugar de cráneos). La Biblia no dice que era un
cerro que tenía la forma de un cráneo. Lo más probable es que fuera el lugar de ejecuciones, donde
estaban los cráneos y esqueletos de los ejecutados. Allí le dieron de beber vino mezclado con mirra.
Este compuesto puede ser un medio para mitigar y templar los dolores. También podemos pensar en
una forma de burlarse de Jesús al ofrecerle un trago regio. De todas maneras Jesús no lo tomó, pues
querría sufrir y morir en plena conciencia. La falta de reverencia hacia Jesús se ve claramente en el
hecho de que los soldados repartieron sus vestidos antes de su muerte.
La tercera escena trata sobre la forma en que Jesús fue crucificado. Marcos nos informa sobre la
hora de la crucifixión, la tercera (a las 9:00 de la mañana); sin tardarse, los soldados inmediatamente
crucifican a Jesús. La burla se manifiesta por el título que fue escrito encima de la cruz: "El rey de los
judíos". Para Pilato fue una burla contra la expectación de los judíos, como si dijese: "Aquí está su rey,
desnudo y crucificado por los romanos". Ese día se realizaron dos ejecuciones más. Fue también una
mofa no crucificar a Jesús aparte, sino que entre dos bandidos (ladrones). El rey de los judíos recibe un
lugar de `honor' en medio de ellos. Marcos muy pocas veces termina con una profecía. Ahora dice
(v.28): "Y se cumplió la Escritura que dice: Y fue contado con los inicuos". El rey impotente manifiesta
ser un rey potente, ya que sufre por su propia voluntad y cumple así las Escrituras. La forma en que
sufrió y murió Jesús, sirve para un propósito: llevar nuestros delitos delante de Dios.
* Jesús padeció varias formas de burla, pero por su propia voluntad; según las Escrituras, con
el único propósito de llevar nuestros pecados y delitos frente a Dios.
4. (15,29-39) Luego del sarcasmo de los soldados, sigue la de los transeúntes. Ellos vociferan palabras
de admiración fingida: "Ah, tú que derribas el templo de Dios, y en tres días lo reedificas, sálvate a ti
mismo, y desciende de la cruz". Se apela al poder divino de Jesús para que lo utilice. De esta manera
provocan a Jesús; lo hacen así para demostrar que no tiene poder. Juntamente con los transeúntes
vienen los principales sacerdotes y los escribas; se burlan del que está crucificado al hablar entre ellos
mismos. Ellos son los que tomaron la iniciativa para entregar a Jesús tan pronto como les fuera posible
(14,1). Reconocen que Jesús ha hecho milagros, "a otros salvó", pero le niegan el poder de salvarse a
sí mismo, no sabiendo que el "no poder salvarse a sí mismo" es justamente para poder salvarnos a
nosotros. Mencionan los títulos a los que Jesús tenía derecho (el Cristo=Mesías, y Rey de Israel).
Sabían que Jesús siempre exigía fe de sus oyentes. Ahora fingen que quieren creer, pero con una
condición: que Él descienda de la cruz. Con una actitud triunfante piensan que han acabado con Jesús.
También los que estaban crucificados con Él, le injuriaban. Marcos quiere aclararnos que Jesús recibió
burla de todos los sectores, aun de sus compañeros en la cruz. Jesús se encuentra sin apoyo de nadie.
Así, se transforma en nuestro Salvador.
En la hora sexta hubo tinieblas sobre toda la tierra hasta la hora novena. Para el significado de este
acontecimiento es importante ver que todos abandonaron a Jesús y que Él sufrió solo. Las tinieblas
podemos interpretarlas como el silencio de su Padre. Jesús está en la cruz y a su alrededor hay mucha
gente burlándose, pero Dios no interviene. Las tinieblas duran tres horas. El tiempo para esperar algún
milagro ha caducado. En esta hora, para que todos puedan oírlo, Jesús clama a gran voz: "Eloi, Eloi,
¿lama sabactani?", "Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?" Jesús, en estos momentos
tan oscuros y difíciles, clama palabras tan emocionantes que Marcos las reproduce en su lengua
materna, el arameo. Jesús emplea palabras de la Escritura halladas en el Salmo 22,1, pasaje que nos
habla de una experiencia espiritual de David, en donde éste siente que Dios no responde. Esto es
exactamente lo que ocurre aquí. Jesús padece sin la intervención de su Padre. Jesús se sabe
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entregado en las manos de la gente. De este modo está llevando lo más difícil, la culpa de nuestra vida
pecaminosa. La exclamación de Jesús causa reacción de algunos que estaban cerca (¿tal vez unos de
los soldados?), los cuales nuevamente se burlan de Él. Cambian sus palabras como si hubiera dicho
Elías en lugar de Eloi. Para los judíos Elías era el precursor del Mesías. Interpretan las palabras de
Jesús como si hubiera clamado por la intervención de Elías. ¡El precursor tiene que soltar al Mesías
mismo de la cruz! La burla se convierte en un juego: "Dejad, veamos si viene Elías a bajarle". Al decirse
esto, uno de los soldados le da de beber vinagre. ¿Fue esto para ayudar al Rey, o para volver a burlarse
de Él?; se actúa con sarcasmo como si quisieran decir: "No, Elías no viene para soltarle de la cruz, pero
te ayudaremos con un trago de vinagre".
En medio de toda esta burla se escucha la gran voz de Jesús, luego de la cual Él expira. Marcos no
dice lo que Jesús clamó. Pone más énfasis en la peculiaridad de la muerte de Jesús, diciendo que
inmediatamente después de haber clamado algo a gran voz, murió. Jesús no fue liberado de la cruz,
sino que falleció de muerte indigna, pero a la vez de muerte real y victoriosa, ya que soportó la burla y
llevó la culpa del pecado. Inmediatamente podemos ver que su muerte fue un triunfo sobre las
consecuencias del pecado, pues nos abrió la puerta hacia el cielo. "Entonces el velo del templo se rasgó
en dos, de arriba abajo". El velo es la cortina entre el lugar santo y el lugar santísimo. Jesús murió a la
hora en la cual un sacerdote ofrecía la ofrenda de olor en el lugar santo. El significado del velo rasgado
es que Dios mismo ha abierto la entrada a su santa presencia. El velo impedía la entrada hacia la santa
presencia de Dios a causa de nuestros pecados. Ahora Dios nos revela que la forma del culto ha
cambiado; desde este momento, a través de la fe en la muerte vicaria de Jesucristo, existe acceso
directo al Padre. Para los sacerdotes es una señal para que depositen su confianza en Jesús, el
Salvador divino.
La primera persona que reconoce grandeza en Jesús es el centurión que estaba frente a Él. Este,
como siervo de la dominación romana y como gentil, testificó que Jesús sí era Hijo de Dios. No es
necesario saber el significado exacto que tenía esta declaración en boca del centurión. Lo importante es
que él quiere destacar que, a pesar de su muerte impotente, Jesús es más de lo que la gente en
general pensaba. El descubrió en la forma en que Jesús había muerto, lo sobrehumano, algo no
conocido en el ámbito terrenal. Los gentiles deben enseñar al pueblo de Israel que, a pesar de toda la
burla, fue el Hijo de Dios quien murió.
* Jesús soportó todo, las burlas, aun hasta el abandono de su Padre para hacer posible que el
acceso a la presencia de Dios fuera una realidad.
5. (15,40-47) Desde el v.40 hasta el v.8 del capítulo 16, Marcos nos relata en forma amplia sobre las
mujeres que habían seguido a Jesús, y que siguen haciéndolo después de su muerte. Mientras que no
leemos nada de los discípulos, oímos de la fidelidad de unas mujeres hacia su Señor. Ellas forman
asimismo el eslabón entre Jesús y sus discípulos, pues ellas pueden testificar a los discípulos para que
crean en la resurrección de Jesús. Ellas están lejos, ahora no pueden hacer nada, pero miran con
atención lo que sucede con Él. Marcos nos informa de los nombres de algunas de ellas, describe su
amor servicial por Jesús en su ministerio terrenal; además de ellas, otras muchas habían subido con Él
a Jerusalén. El papel de estas mujeres, por el momento, parece haber concluído.
En los versículos 42-43 sale a escena un hombre llamado José de Arimatea, quien se preocupa del
cuerpo de Jesús. El día siguiente, es día de reposo, por lo tanto, no es bueno que Jesús siga estando
en la cruz, es necesario actuar inmediatamente. José de Arimatea, un hombre proveniente de una
ciudad que desconocemos, era miembro del concilio. Es posible que José haya sido miembro del
sanedrín, pero es más factible que fuera miembro de un concilio local. José es una persona rica e
influyente. Él también esperaba el reino de Dios; posiblemente fue impactado y llamado por la
predicación de Juan el Bautista y creía en Jesús como el Rey de Israel. Su posición social le permitió
sepultar a Jesús y le hizo más fácil el contacto con el gobernador romano. Pilato se sorprendió de la
pronta muerte de Jesús y llama al centurión para averiguar si en realidad Él ya estaba muerto. Es
notable, aunque tal vez sólo por razones de temor, que Pilato concediera permiso para sepultar el
cuerpo de Jesús. José (probablemente a través de sus siervos) compró una sábana y quitando el
cuerpo de Jesús de la cruz lo envolvió en ella, para luego ponerlo en un sepulcro cavado en una peña,
haciendo rodar una piedra a la entrada de éste. Para José, el asunto había concluído.
Lamentablemente no pudo hacer más. Este fue para él, el fin de su contacto con su Maestro tan amado.
Para las mujeres, sin embargo, no es el fin. Le siguen para mirar dónde le pondrán. Tienen que esperar
hasta el día después del día de reposo para cuidar el cuerpo de Jesús un poco mejor.
* Para José y las mujeres, todo lo que hicieron fue (casi) lo último que podían hacer para Jesús.
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No sabían que Él había hecho todo por ellos, aun el triunfo sobre la muerte.
Síntesis aplicativa de temas importantes
1. El poder de Jesús se manifiesta en el acto de no defenderse contra las acusaciones del
sanedrín ante Pilato, sino padecer todo con el propósito de dejarse crucificar en nuestro lugar.
De esta forma, el Rey Jesús establece su reino dándole una base firme.
2. La justicia es quebrantada en todo aspecto. En los otros evangelios, más que en Marcos, se
destaca mucho la inocencia de Jesús defendida por Pilato. Son los líderes y parte del pueblo de Israel,
incentivado por ellos, que dominan la situación. La resistencia contra Jesús en este momento es tan
fuerte que se escoge al alborotador Barrabás en vez de a Jesús. Se condena al Justo y se libera al
culpable. Si no supiésemos la voluntad de Dios en relación con el sufrimiento de Jesús, pensaríamos
que su vida termina en un profundo fracaso. Sin embargo, de esta manera se manifiesta su voluntad. El
Justo toma el lugar del injusto para cubrir nuestra maldad.
3-4. El Soberano Rey, de pura gracia, soportó las burlas para abrirnos las puertas de su reino. En
los versículos 15-39 oímos de las burlas de los soldados que se ríen de Jesús como Rey: la burla de
Pilato a través del letrero (aunque también es una punzada hacia los judíos), de los transeúntes y
principales sacerdotes, que se burlan del poder salvífico de Jesús. Incluso los que fueron crucificados
junto con Él le insultaban. Finalmente la gente se burla de Jesús como Mesías, cambiando las palabras
de Jesús como si clamara por la ayuda de Elías. Jesús soportó todas estas burlas voluntariamente. Su
`debilidad', es decir, el no bajar de la cruz, fue justamente un acto de su poder. Él sufrió, hasta las tres
de la tarde, todo; Él experimentó la angustia de verse separado de su Padre, y todo esto, para abrir, a
los pobres pecadores, la entrada hacia su reino. En seguida, después de su muerte, el Padre respondió
rasgando la cortina del santuario del templo. Ahora hay pleno acceso hacia el trono de Dios para
aquellos que se dirigen hacia Él humildemente y con confianza.
5. Se pudo hacer poco por un Jesús muerto, sin embargo su muerte tiene un alcance enorme. Es
notorio que no leamos nada sobre los discípulos mientras crucifican a Jesús, ni luego de su muerte.
Son las mujeres las que le seguían y un tal José de Arimatea (de quien hasta el momento no hemos
escuchado nada) los que expresan su amor hacia el Señor. Lo único que Marcos nos cuenta de las
mujeres es que estaban mirando (véase 15,40 y 47). José de Arimatea, quien disponía de más
posibilidades, pidió a Pilato el cuerpo de Jesús, el cual tomó y envolvió en una sábana, poniéndolo en
un sepulcro. Fue lo último que pudo hacer como expresión de su amor hacia Jesús: tributar un
homenaje póstumo. Para ellos, la muerte fue el triste final de su amado Señor. No sabían del alcance
enorme de su muerte (quitar el pecado del mundo, dejándolo en la tumba), ni de la resurrección que
daría sentido a la muerte de Jesús. Su obra no salió fallida, sino que fue el acto más importante para
restaurar nuestra relación con Dios. Jesús cargó en su cuerpo el castigo del pecado que Dios había
sentenciado sobre la humanidad, la muerte (Gen. 2,17). Su muerte es nuestra vida.
martes, septiembre 21
Marcos Capítulo 15
Marcos Capítulo 15
1 Y luego por la mañana, habiendo tenido consejo los príncipes de los sacerdotes con los ancianos, y con los escribas, y con todo el concilio, llevaron a Jesús atado, y le entregaron a Pilato.
2 Y Pilato le preguntó: ¿Eres tú el Rey de los Judíos? Y respondiendo él, le dijo: Tú lo dices.
3 Y los príncipes de los sacerdotes le acusaban mucho.
4 Y le preguntó otra vez Pilato, diciendo: ¿No respondes algo? Mira de cuántas cosas te acusan.
5 Mas Jesús ni aun con eso respondió; de modo que Pilato se maravillaba.
6 Pero en el día de la fiesta les soltaba un preso, cualquiera que pidiesen.
7 Y había uno, que se llamaba Barrabás, preso con sus compañeros de motín que habían hecho muerte en una revuelta.
8 Y la multitud, dando voces, comenzó a pedir que hiciera como siempre les había hecho.
9 Y Pilato les respondió, diciendo: ¿Queréis que os suelte al Rey de los Judíos?
10 Porque conocía que por envidia le habían entregado los príncipes de los sacerdotes.
11 Mas los príncipes de los sacerdotes incitaron a la multitud, que les soltase antes a Barrabás.
12 Y respondiendo Pilato, les dice otra vez: ¿Qué pues queréis que haga del que llamáis Rey de los Judíos?
13 Y ellos volvieron a dar voces: Crucifícale.
14 Mas Pilato les decía: ¿Pues qué mal ha hecho? Y ellos daban más voces: Crucifícale.
15 Y Pilato, queriendo satisfacer al pueblo, les soltó a Barrabás, y entregó a Jesús, después de azotarle, para que fuese crucificado.
16 Entonces los soldados le llevaron dentro del patio, es a saber al Pretorio; y convocan toda la cuadrilla.
17 Y le vistieron de púrpura; y poniéndole una corona tejida de espinas,
18 Comenzaron luego a saludarle: ¡Salve, Rey de los Judíos!
19 Y le herían su cabeza con una caña, y escupían en él, y le adoraban hincadas las rodillas.
20 Y cuando le hubieron escarnecido, le desnudaron la ropa de púrpura, y le vistieron sus propios vestidos, y le sacaron para crucificarle.
21 Y cargaron a uno que pasaba, (Simón Cireneo, padre de Alejandro y de Rufo, que venía del campo), para que llevase su cruz.
22 Y le llevaron al lugar de Gólgota, que declarado quiere decir: Lugar de la Calavera.
23 Y le dieron a beber vino mezclado con mirra; mas él no lo tomó.
24 Y cuando le hubieron crucificado, repartieron sus vestidos echando suertes sobre ellos, qué llevaría cada uno.
25 Y era la hora de las tres cuando le crucificaron.
26 Y el título escrito de su causa era: EL REY DE LOS JUDIOS.
27 Y crucificaron con él dos ladrones, uno a su mano derecha, y el otro a su mano izquierda.
28 Y se cumplió la Escritura, que dice: Y con los inicuos fue contado.
29 Y los que pasaban le denostaban, meneando sus cabezas, y diciendo: ¡Ah! Tú que derribas el Templo de Dios, y en tres días lo edificas,
30 sálvate a ti mismo, y desciende de la cruz.
31 Y de esta manera también los príncipes de los sacerdotes escarneciendo, decían unos a otros, con los escribas: A otros salvó, a sí mismo no se puede salvar.
32 El Cristo, Rey de Israel, descienda ahora de la cruz, para que veamos y creamos. También los que estaban crucificados con él le denostaban.
33 Y cuando vino la hora sexta, fueron hechas tinieblas sobre toda la tierra hasta la hora novena.
34 Y a la hora novena, exclamó Jesús a gran voz, diciendo: Eloi, Eloi, ¿lama sabactani? Que declarado, quiere decir: Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?
35 Y oyéndole unos de los que estaban allí, decían: He aquí, llama a Elías.
36 Y corrió uno, y empapando una esponja en vinagre, y poniéndola en una caña, le dio a beber, diciendo: Dejad, veamos si vendrá Elías a quitarle.
37 Mas Jesús, dando una grande voz, expiró.
38 Entonces el velo del Templo se rasgó en dos, de alto abajo.
39 Y el centurión que estaba delante de él, viendo que había expirado así clamando, dijo: Verdaderamente este hombre era el Hijo de Dios.
40 Y también estaban algunas mujeres mirando de lejos; entre las cuales estaba María Magdalena, y María la madre de Jacobo el menor y de José, y Salomé;
41 las cuales, estando aún él en Galilea, le habían seguido, y le servían; y otras muchas que juntamente con él habían subido a Jerusalén.
42 Y cuando fue la tarde, porque era la preparación, es decir, la víspera del sábado,
43 José de Arimatea, senador noble, que también esperaba el Reino de Dios, vino, y osadamente entró a Pilato, y pidió el cuerpo de Jesús.
44 Y Pilato se maravilló que ya fuese muerto; y haciendo venir al centurión, le preguntó si era ya muerto.
45 Y enterado del centurión, dio el cuerpo a José.
46 El cual compró una sábana, y quitándole, le envolvió en la sábana, y le puso en un sepulcro que estaba cavado en una peña, y revolvió la piedra a la puerta del sepulcro.
47 Y María Magdalena, y María madre de José, miraban donde era puesto.
1 Y luego por la mañana, habiendo tenido consejo los príncipes de los sacerdotes con los ancianos, y con los escribas, y con todo el concilio, llevaron a Jesús atado, y le entregaron a Pilato.
2 Y Pilato le preguntó: ¿Eres tú el Rey de los Judíos? Y respondiendo él, le dijo: Tú lo dices.
3 Y los príncipes de los sacerdotes le acusaban mucho.
4 Y le preguntó otra vez Pilato, diciendo: ¿No respondes algo? Mira de cuántas cosas te acusan.
5 Mas Jesús ni aun con eso respondió; de modo que Pilato se maravillaba.
6 Pero en el día de la fiesta les soltaba un preso, cualquiera que pidiesen.
7 Y había uno, que se llamaba Barrabás, preso con sus compañeros de motín que habían hecho muerte en una revuelta.
8 Y la multitud, dando voces, comenzó a pedir que hiciera como siempre les había hecho.
9 Y Pilato les respondió, diciendo: ¿Queréis que os suelte al Rey de los Judíos?
10 Porque conocía que por envidia le habían entregado los príncipes de los sacerdotes.
11 Mas los príncipes de los sacerdotes incitaron a la multitud, que les soltase antes a Barrabás.
12 Y respondiendo Pilato, les dice otra vez: ¿Qué pues queréis que haga del que llamáis Rey de los Judíos?
13 Y ellos volvieron a dar voces: Crucifícale.
14 Mas Pilato les decía: ¿Pues qué mal ha hecho? Y ellos daban más voces: Crucifícale.
15 Y Pilato, queriendo satisfacer al pueblo, les soltó a Barrabás, y entregó a Jesús, después de azotarle, para que fuese crucificado.
16 Entonces los soldados le llevaron dentro del patio, es a saber al Pretorio; y convocan toda la cuadrilla.
17 Y le vistieron de púrpura; y poniéndole una corona tejida de espinas,
18 Comenzaron luego a saludarle: ¡Salve, Rey de los Judíos!
19 Y le herían su cabeza con una caña, y escupían en él, y le adoraban hincadas las rodillas.
20 Y cuando le hubieron escarnecido, le desnudaron la ropa de púrpura, y le vistieron sus propios vestidos, y le sacaron para crucificarle.
21 Y cargaron a uno que pasaba, (Simón Cireneo, padre de Alejandro y de Rufo, que venía del campo), para que llevase su cruz.
22 Y le llevaron al lugar de Gólgota, que declarado quiere decir: Lugar de la Calavera.
23 Y le dieron a beber vino mezclado con mirra; mas él no lo tomó.
24 Y cuando le hubieron crucificado, repartieron sus vestidos echando suertes sobre ellos, qué llevaría cada uno.
25 Y era la hora de las tres cuando le crucificaron.
26 Y el título escrito de su causa era: EL REY DE LOS JUDIOS.
27 Y crucificaron con él dos ladrones, uno a su mano derecha, y el otro a su mano izquierda.
28 Y se cumplió la Escritura, que dice: Y con los inicuos fue contado.
29 Y los que pasaban le denostaban, meneando sus cabezas, y diciendo: ¡Ah! Tú que derribas el Templo de Dios, y en tres días lo edificas,
30 sálvate a ti mismo, y desciende de la cruz.
31 Y de esta manera también los príncipes de los sacerdotes escarneciendo, decían unos a otros, con los escribas: A otros salvó, a sí mismo no se puede salvar.
32 El Cristo, Rey de Israel, descienda ahora de la cruz, para que veamos y creamos. También los que estaban crucificados con él le denostaban.
33 Y cuando vino la hora sexta, fueron hechas tinieblas sobre toda la tierra hasta la hora novena.
34 Y a la hora novena, exclamó Jesús a gran voz, diciendo: Eloi, Eloi, ¿lama sabactani? Que declarado, quiere decir: Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?
35 Y oyéndole unos de los que estaban allí, decían: He aquí, llama a Elías.
36 Y corrió uno, y empapando una esponja en vinagre, y poniéndola en una caña, le dio a beber, diciendo: Dejad, veamos si vendrá Elías a quitarle.
37 Mas Jesús, dando una grande voz, expiró.
38 Entonces el velo del Templo se rasgó en dos, de alto abajo.
39 Y el centurión que estaba delante de él, viendo que había expirado así clamando, dijo: Verdaderamente este hombre era el Hijo de Dios.
40 Y también estaban algunas mujeres mirando de lejos; entre las cuales estaba María Magdalena, y María la madre de Jacobo el menor y de José, y Salomé;
41 las cuales, estando aún él en Galilea, le habían seguido, y le servían; y otras muchas que juntamente con él habían subido a Jerusalén.
42 Y cuando fue la tarde, porque era la preparación, es decir, la víspera del sábado,
43 José de Arimatea, senador noble, que también esperaba el Reino de Dios, vino, y osadamente entró a Pilato, y pidió el cuerpo de Jesús.
44 Y Pilato se maravilló que ya fuese muerto; y haciendo venir al centurión, le preguntó si era ya muerto.
45 Y enterado del centurión, dio el cuerpo a José.
46 El cual compró una sábana, y quitándole, le envolvió en la sábana, y le puso en un sepulcro que estaba cavado en una peña, y revolvió la piedra a la puerta del sepulcro.
47 Y María Magdalena, y María madre de José, miraban donde era puesto.
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