viernes, enero 14

La Primera Epístola de Paul a Timoteo

La Primera Epístola de Paul a Timoteo

Hasta ahora, las epístolas de Pablo fueron dirigidas a las iglesias, ahora a seguir algunas personas en particular: dos a Timoteo, una a Tito, a Filemón y otros-los tres ministros. Timoteo y Tito fueron evangelistas, un orden inferior a los apóstoles, como aparece por Efe. 4:11, algunos profetas, apóstoles, a otros, evangelistas. Su comisión y el trabajo era muy similar a la de los apóstoles, a las iglesias de planta, y el agua de las iglesias que fueron plantadas, y en consecuencia eran itinerantes, como lo encontramos Timoteo era. Timoteo fue convertido por primera vez por Paul, y por lo tanto le llama a su propio hijo en la fe: se lee de su conversión, Hechos 16:03.

El alcance de estas dos epístolas es dirigir Timoteo cómo cumplir con su deber como evangelista en Efeso, donde ahora estaba, y donde Pablo le ordenó desde hace algún tiempo de residencia, para perfeccionar el buen trabajo que había comenzado allí. En cuanto a la carga pastoral ordinaria de la iglesia, había muy solemnemente comprometido con el presbiterio, según se desprende de Hechos 20:28, donde los cargos a los presbíteros de apacentar la grey de Dios, que había comprado con su propia sangre.

1 CARTA A TIMOTEO

1 Timoteo


1 Timoteo 1


1PABLO, apóstol de Jesucristo por la ordenación de Dios nuestro Salvador, y del Señor Jesucristo, nuestra esperanza; 2A Timoteo, verdadero hijo en la fe: Gracia, misericordia y paz de Dios nuestro Padre, y de Cristo Jesús nuestro Señor. 3Como te rogué que te quedases en Efeso, cuando partí para Macedonia, para que requirieses á algunos que no enseñen diversa doctrina, 4Ni presten atención á fábulas y genealogías sin término, que antes engendran cuestiones que la edificación de Dios que es por fe; así te encargo ahora.

5Pues el fin del mandamiento es la caridad nacida de corazón limpio, y de buena conciencia, y de fe no fingida: 6De lo cual distrayéndose algunos, se apartaron á vanas pláticas; 7Queriendo ser doctores de la ley, sin entender ni lo que hablan, ni lo que afirman. 8Sabemos empero que la ley es buena, si alguno usa de ella legítimamente; 9Conociendo esto, que la ley no es puesta para el justo, sino para los injustos y para los desobedientes, para los impíos y pecadores, para los malos y profanos, para los parricidas y matricidas, para los homicidas, 10Para los fornicarios, para los sodomitas, para los ladrones de hombres, para los mentirosos y ladrones de hombres, para los mentirosos y perjuros, y si hay alguna otra cosa contraria á la sana doctrina; 11Según el evangelio de la gloria del Dios bendito, el cual á mí me ha sido encargado.

12Y doy gracias al que me fortificó, á Cristo Jesús nuestro Señor, de que me tuvo por fiel, poniéndome en el ministerio: 13Habiendo sido antes blasfemo y perseguidor é injuriador: mas fuí recibido á misericordia, porque lo hice con ignorancia en incredulidad. 14Mas la gracia de nuestro Señor fué más abundante con la fe y amor que es en Cristo Jesús. 15Palabra fiel y digna de ser recibida de todos: que Cristo Jesús vino al mundo para salvar á los pecadores, de los cuales yo soy el primero. 16Mas por esto fuí recibido á misericordia, para que Jesucristo mostrase en mí el primero toda su clemencia, para ejemplo de los que habían de creer en él para vida eterna. 17Por tanto, al Rey de siglos, inmortal, invisible, al solo sabio Dios sea honor y gloria por los siglos de los siglos. Amén.

18Este mandamiento, hijo Timoteo, te encargo, para que, conforme á las profecías pasadas de ti, milites por ellas buena milicia; 19Manteniendo la fe y buena conciencia, la cual echando de sí algunos, hicieron naufragio en la fe: 20De los cuales son Himeneo y Alejandro, los cuales entregué á Satanás, para que aprendan á no blasfemar.