jueves, septiembre 9

Comentario Marcos 2

Marcos 2
1. (2,1-12) Jesús volvió a Capernaum luego de "algunos días", probablemente después de bastante
tiempo y posterior a su primera gira de predicación. Tan pronto se sabe que Jesús está en alguna casa,
muchos se congregan allí para verlo. La casa debe haber sido grande, pero de todos modos la multitud
no cabe en ella. Jesús les predicaba la palabra de la cercanía del reino de Dios, el arrepentimiento y la
fe (1,15). En este momento llegan cuatro hombres trayendo a un paralítico, sin embargo, ellos no
pueden entrar en la casa, ni menos acercarse a Jesús; aparentemente no les concedían acceso para
hacerlo. A pesar de los obstáculos, ellos buscan otra manera para poder colocar a su amigo a los pies
de Jesús, aunque la forma que usaron no fue tan elegante: abren el techo quitando algunas baldosas y
vigas transversales. Ellos creen que Jesús está dispuesto a ayudar y a sanar, por esta razón le confían
al paralítico.
Los cuatro hombres, incluso el paralítico, nunca pensaron que Jesús respondería perdonándole los
pecados, sino que llegaron con la esperanza de sanidad para su amigo, no obstante, oyen algo que es
importante para todos: el perdón. La palabra perdonadora de Jesús no significa que Él piensa en algún
pecado especial del hombre. En nombre del Padre concede lo que es más necesario, el perdón: "Hijo,
tus pecados te son perdonados". Sólo Jesús trae el perdón que Juan el Bautista había prometido.
Jesús se encuentra en una situación muy difícil, ya que en la casa estaban también algunos escribas a
quienes no les gustó lo dicho por Él. Para ellos aquellas palabras eran blasfemias, puesto que nadie
tenía la autorización para conceder el perdón, que sólo Dios podía otorgar. Jesús, en su espíritu (a
través del Espíritu Santo), conoce los pensamientos de ellos. El problema real no es si Dios o un
hombre puede otorgar el perdón, pues la respuesta sería muy fácil: Dios; sino, si ellos quieren aceptar la
autoridad divina de Jesús, quien actúa en el nombre del Padre.
Nos llama la atención que Jesús conceda el perdón sin preguntar nada, esto lo concede de pura
gracia; y además restablece la salud como respuesta a la incredulidad de los escribas (en su lugar
responde a la fe de los amigos). "¿Qué es más fácil, decir al paralítico: Tus pecados te son perdonados,
o decirle: Levántate, toma tu lecho y anda?" Ahora Jesús cumple el milagro para mostrar su autoridad
de perdonar como Hijo del hombre. Este título no indica que Jesús era hombre y nada más, al contrario,
indica su grandeza y divinidad. Es un título que se encuentra en Daniel 7 para señalar al Mesías que
viene de Dios. Jesús efectúa el milagro y esto causa gran asombro en todos los presentes, lo que les
llevó a glorificar a Dios. Esta vez se dejó muy en claro que las curaciones de Jesús son una ventana
abierta hacia el perdón de Dios.
* De pura gracia, Jesús trae con gran autoridad el perdón prometido.
2. (2,13-17) Jesús otorga el perdón con autoridad divina, pero a la vez llama, con esta misma autoridad,
a los pecadores al perdón; esto lo hace a quienes Él quiere llamar. Cuando Jesús salió nuevamente al
mar -lugar en donde enseñaba a la gente de alrededor- vio a un publicano llamado Leví, que estaba
sentado a su mesa de trabajo. Los publicanos eran cobradores de impuestos al servicio del gobierno
local, o bien del imperio romano. Roma. La gente en general les consideraba traidores a la patria y
ladrones (ver Lucas 3,12-13), los fariseos sobre todo los rechazaban. Pero Jesús llama a Leví; con su
palabra de autoridad, le dice: "Sígueme"; lo escogió para incorporarlo al equipo de sus apóstoles. Ante
este llamado, Leví obedeció inmediatamente, se levantó y le siguió. Esto también es un milagro y
muestra que para la salvación la pura emoción no basta, sino la obediencia inmediata.
Jesús no sólo invita a Mateo a seguirle, sino que también entra en la casa de éste, para comer con él y
con muchos otros publicanos más. Esto era algo extraordinario. Asimismo, para los discípulos era una
situación anormal y embarazosa. Los fariseos se dirigen a ellos con la pregunta, por qué su Maestro
come y bebe con publicanos y pecadores. Con respecto a las leyes de los alimentos, los escribas
decían que un hombre no debe comer juntamente a la mesa con gente que no muestra respeto a las
leyes de Moisés. Jesús les responde diciendo que los sanos no necesitan al médico, sino los enfermos.
El que no quiere sentirse pecador (un enfermo), como los fariseos, no podrá recibir el perdón. Aquellos
que, a través del llamado de Cristo, se reconocen como pecadores, recibirán el perdón. Jesús no
justifica una vida pecadora, sino que la transforma. Esto fue lo que olvidaron los fariseos.
* Jesús, el médico, nos advierte que quien no quiera asistir a su clínica de la esperanza, pierde la
redención de pura gracia.
3. (2,18-22) La pregunta con respecto al ayunar, tal vez se hizo en uno de los días de ayuno. Esta
interrogante tiene mucho que ver con la anterior. Los discípulos de los fariseos y de Juan vinieron a los
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discípulos de Jesús con una misma pregunta, aunque ella fue motivada por una actitud diferente; la de
los fariseos es una actitud muy crítica, y la de los discípulos de Juan, es el resultado de un
malentendido. Para los fariseos, en realidad, la pregunta es si no sería mejor ayunar en lugar de comer
con los pecadores. Según la ley de Moisés ayunar era obligatorio en el gran día de la expiación
(Lev.16). Los judíos tenían muchos días más; ellos solían ayunar todos los lunes y los jueves.
Pero Jesús de nuevo responde. Él cambia el calendario festivo. ¿No saben quién es Él? Es el esposo;
entonces, para los invitados tan íntimos a la boda, ahora no es tiempo para ayunar. Todo el tiempo que
el novio está con ellos no deben ayunar. Vendrán días cuando el esposo les será quitado y entonces, en
aquellos días, ayunarán. Jesús se refiere no sólo al tiempo de su muerte, sino también al tiempo
después de su ascensión. Juan había anunciado el reino de Dios, el cual trajo Jesús, un reino de
salvación y de curación, y de gozo celestial. Ahora no es tiempo de ayuno. Cuando Jesús deje la tierra,
entonces sus discípulos ayunarán y orarán para poder estar con Él. Teniendo presente esta idea, es
que debemos leer las palabras de Jesús acerca de un remiendo de paño nuevo y ropa vieja, vasijas
viejas y vino nuevo.
El gozo del reino de Dios no es compatible con la antigua tradición. Es como un paño nuevo cosido en
un vestido viejo, lo que provoca el rompimiento del vestido viejo. Al igual, almacenar el vino nuevo en
odres gastados significaría romper los odres viejos. Con la venida de Jesús, el Rey que echa vino de
alegría, se inaugura otro tiempo, otro estilo de vivir. El antiguo no sirve, ya que sólo expresaba la
esperanza de quien vendría: Jesús. Ahora, Él llegó para darnos nueva alegría.
* La venida de Jesús nos introduce en una nueva vida, en la cual existen nuevas formas para
adorar a Dios, enfocando ahora nuestro interés en la segunda venida del esposo.
4. (2,23-28) La historia de los discípulos que arrancan espigas en el día de reposo, más que un conflicto
sobre este día, trata del antagonismo de los fariseos en contra de Jesús. Este es el motivo principal. Los
fariseos quieren sorprender a Jesús, y cuando los discípulos infringen la ley, quieren hacer responsable
a Jesús de este asunto. Él con sus discípulos pasan por los sembrados. Es muy probable que ellos
hagan una caminata bastante larga para llegar al lugar de destino a fin de que Jesús predique allá, ya
que cuando uno pasaba por una aldea, según la tradición judía, tenía que quedarse. Por tanto es
comprensible que los discípulos tuvieran hambre y comenzaran a arrancar espigas y a sacar los granos.
Esto estaba prohibido según la ley de Dios, pues era lo mismo que preparar una comida (ver Ex.16;
31,15; 34,21; 35,2-3). Los fariseos acusan a Jesús y Él atiende a esta acusación, pero como era algo no
aplicable a Él, por tanto la rechaza. ¿No conocen los fariseos la historia de David, lo que él hizo cuando
tuvo necesidad en la presencia del sumo sacerdote Abiatar? David estaba al servicio de Dios, con una
tarea importante. La ley está al servicio de Dios y no al revés. Entonces, el punto de importancia es, si
los fariseos quieren aceptar que Jesús tiene un mandato especial de Dios como Hijo del hombre, y que
Él como `Hijo de David' tiene más autoridad que el rey David. Además, el día de reposo fue hecho para
el hombre y no al revés. El día de reposo fue un regalo para el hombre.
* El Hijo del hombre tiene el derecho de usar el día de reposo para el servicio de Dios. El
determina cómo lo hemos de utilizar.
Síntesis aplicativa de temas importantes
1a. Jesús inicia la restauración de una vida con el perdón de los pecados antes de sanar la
enfermedad. En su ministerio terrenal, nuestro Señor colocó las necesidades de los hombres en orden
de importancia. Aunque Él desplegó gran misericordia sanando a los enfermos y liberando a los
endemoniados, sin embargo, su atención se centró en la proclamación del perdón de los pecados, de
cómo la relación con Dios puede ser una experiencia real. Así lo hace con un paralítico que no puede
dar ni un paso hacia Él. En esto se subraya la pura gracia de Dios. En su ministerio a los hombres, la
iglesia debe tener presente primero la necesidad espiritual, claro está, sin descuidar la atención material
de ellos. Preocupémonos en primera instancia si la gente tiene una verdadera relación con Dios y luego
abocarnos a otras áreas de la vida de ella.
1b. Sólo Jesús tiene la autoridad para restablecer la comunión rota existente entre Dios y el ser
humano. Fue un verdadero escándalo para los escribas el que Jesús se arrogara el derecho de
perdonar los pecados de un hombre; las palabras de Jesús les resultaban a blasfemia, ya que, según
ellos, "¿Quién puede perdonar los pecados, sino sólo Dios?" ¡A través de esta interrogante crítica han
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dicho una gran verdad! Para autentificar delante de ellos su autoridad para perdonar los pecados, Jesús
sana al paralítico. De esta manera su divinidad es revelada a los hombres. Para recibir perdón,
confiemos plenamente en Él.
1c. La fe en el poder sanador de Jesús se hace visible en el esfuerzo para agotar todos los
medios posibles para alcanzar la sanidad. Aunque en este pasaje lo más importante no es la fe de
los hombres sino la autoridad de Jesús como Hijo de Dios, no obstante, encontramos aquí la forma en
que unos hombres buscan el poder sanador de Jesús. Éstos, cargando a su amigo paralítico, hacen lo
impensable; pero con ello logran llamar la atención de Jesús. Él notó en todo esto una tenaz
persistencia contra todos los obstáculos para llegar hasta esa instancia. ¿Ayudamos a nuestros amigos
de igual manera, trayéndolos en la oración ante Nuestro Señor?
2a. Jesús no comparte las opiniones prejuiciosas de los hombres: Él llama a los pecadores y
hace cercana la misericordia de Dios para con ellos. Jesús recluta un nuevo discípulo para el
ministerio, pero esta vez, para asombro de todos, el llamado es un publicano, un recaudador de
impuestos. Estos hombres eran reconocidos por ser engañadores, puesto que siempre cobraban más
impuesto que el estipulado por la autoridad reinante. Al llamar a Mateo, Jesús revela que su
llamamiento es por gracia, una elección soberana. Luego, Él compartirá la comunión de la mesa, en la
casa de Mateo, con publicanos y pecadores. Para los líderes judíos esto es inaceptable; pero lo que
ellos no entienden, es que la gracia de Dios está operando en la vida de los hombres y aceptándolos tal
como son, y transformándolos en nuevas criaturas.
2b. Sólo quien reconoce en Jesús la autoridad para perdonar los pecados, recibirá el perdón de
pura gracia. Toda la crítica de los religiosos judíos en contra de Jesús se centra en la autoridad que Él
ejercía. Si anteriormente habían negado la autoridad de Jesús para conceder el perdón, es lógico
entonces pensar que no le buscarían a Él para poder acercarse a Dios. En cambio, Jesús es recibido
por publicanos y pecadores, y no por estos hombres que hacían ostentación de piedad. Por medio de
una ironía Jesús les dice que están en tan excelente salud espiritual que no necesitan del perdón de
Dios, pero las otras personas sí. Los fariseos no consideraban el estado de sus corazones, y por eso
rechazaron a Jesús. ¿Conocemos nosotros cuál es el estado de nuestro corazón? ¿Buscamos a Cristo
para recibir el perdón de los pecados?
3. En la actual dispensación (entre la ascensión y retorno de Cristo) el ayuno es una disciplina
auxiliar para concentrarnos en la pronta venida de Jesús. De ninguna manera Jesús dice que sus
discípulos no deben ayunar jamás; lo que sucede es que el ayuno de los judíos era realizado para orar
por la pronta venida del reino de Dios, pero esta orientación en el ayuno ya no era necesaria, ya que
Jesús, el rey de este reino, ya había llegado. Los discípulos estaban viviendo una época de gozo a su
lado. Pero el mismo Señor dijo que el ayuno sería conveniente una vez que Él fuese quitado (de esta
tierra). Esto ocurrió en la ascensión de Jesús al cielo, y desde aquel momento los creyentes ayunan a
fin de concentrarse más en la oración que clama más por el retorno de la segunda venida de Jesús.
Pero aun así este ayuno está marcado por el gozo, porque el que ha de venir, ¡ya vino!.
4. El día de reposo no es un castigo para el hombre, sino una bendición para él. Los religiosos del
tiempo de Jesús habían transformado este día en una verdadera carga para la gente, algo que
agobiaba sus existencias; con sus reglas ellos habían logrado hacer desaparecer el verdadero sentido
del día de reposo: adorar a Dios, y a través de esto permitirle al hombre gozar de la comunión con su
Creador.
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Marcos Capítulo 2

Marcos Capítulo 2

1 Y entró otra vez en Capernaum después de algunos días, y se oyó que estaba en casa.

2 Y luego se juntaron a él muchos, que ya no cabían ni aun a la puerta; y les predicaba la Palabra.

3 Entonces vinieron a él unos trayendo un paralítico, que era traído por cuatro.

4 Y como no podían llegar a él a causa de la multitud, descubrieron el techo de donde estaba, y haciendo abertura, bajaron el lecho en que yacía el paralítico.

5 Y viendo Jesús la fe de ellos, dice al paralítico: Hijo, tus pecados te son perdonados.

6 Y estaban allí sentados algunos de los escribas, los cuales pensando en sus corazones,

7 decían: ¿Por qué habla éste blasfemias? ¿Quién puede perdonar pecados, sino sólo Dios?

8 Y conociendo luego Jesús en su Espíritu que pensaban esto dentro de sí, les dijo: ¿Por qué pensáis estas cosas en vuestros corazones?

9 ¿Qué es más fácil, decir al paralítico: Tus pecados te son perdonados, o decirle: Levántate, y toma tu lecho y anda?

10 Pues para que sepáis que el Hijo del hombre tiene potestad en la tierra de perdonar los pecados, (dice al paralítico):

11 A ti te digo: Levántate, y toma tu lecho, y vete a tu casa.

12 Entonces él se levantó luego, y tomando su lecho, se salió delante de todos, de manera que todos se asombraron, y glorificaron a Dios, diciendo: Nunca tal hemos visto.

13 Y volvió a salir al mar, y toda la multitud venía a él, y les enseñaba.

14 Y pasando, vio a Leví, hijo de Alfeo, sentado al banco de los tributos públicos, y le dice: Sígueme. Y levantándose le siguió.

15 Y aconteció que estando Jesús a la mesa en casa de él, muchos publicanos y pecadores estaban también a la mesa juntamente con Jesús y con sus discípulos; porque había muchos, y le habían seguido.

16 Y los escribas y los fariseos, viéndole comer con los publicanos y con los pecadores, dijeron a sus discípulos: ¿Qué es esto, que él come y bebe con los publicanos y con los pecadores?

17 Y oyéndolo Jesús, les dice: Los sanos no tienen necesidad de médico, sino los que tienen mal. No he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores a enmienda.

18 Y los discípulos de Juan, y de los fariseos ayunaban; y vienen, y le dicen: ¿Por qué los discípulos de Juan y los de los fariseos ayunan, y tus discípulos no ayunan?

19 Y Jesús les dice: ¿Pueden ayunar los que están de bodas, cuando el Esposo está con ellos? Entre tanto que tienen consigo al Esposo, no pueden ayunar.

20 Mas vendrán días, cuando el Esposo les será quitado de ellos; y entonces, en aquellos días ayunarán.

21 Nadie echa remiendo de paño nuevo en vestido viejo; de otra manera el mismo remiendo nuevo tira del viejo, y la rotura se hace peor.

22 Ni nadie echa vino nuevo en odres viejos; de otra manera el vino nuevo rompe los odres, y se derrama el vino, y los odres se pierden; mas el vino nuevo en odres nuevos se ha de echar.

23 Y aconteció que pasando él otra vez por los sembrados en sábado; sus discípulos, andando, comenzaron a arrancar espigas.

24 Entonces los Fariseos le dijeron: He aquí, ¿por qué hacen tus discípulos en sábado lo que no es lícito?

25 Y él les dijo: ¿Nunca leisteis qué hizo David cuando tuvo necesidad, y tuvo hambre, él y los que estaban con él;

26 cómo entró en la casa de Dios, siendo Abiatar sumo sacerdote, y comió los panes de la proposición, de los cuales no es lícito comer sino a los sacerdotes, y aun dio a los que con él estaban?

27 También les dijo: El sábado por causa del hombre es hecho; no el hombre por causa del sábado.

28 Así que el Hijo del hombre es Señor aun del sábado.