Marcos 5
1. (5,1-20) Lo especial de esta historia no es sólo que Jesús eche fuera a una legión de demonios, sino
también el lugar en donde ella ocurre, en Decápolis, un lugar medio pagano, en el sureste del mar de
Galilea. Después de la tempestad, Jesús y sus discípulos llegan a la región de los gadarenos (Gadara
era una ciudad que estaba ubicada 5 kilómetros tierra adentro). Inmediatamente, luego de su arribo,
viene a su encuentro un endemoniado procedente de los sepulcros. El hombre vive totalmente fuera de
la comunidad y a la vez es un problema tremendo para los habitantes. Nadie podía atarlo, ya que
incluso rompía cadenas y grillos causando gran temor en toda la región. Indómito, dando siempre
grandes gritos, vagaba por la región hiriéndose a sí mismo, lo que significaba un gran riesgo para todos,
así que nadie se atrevía a pasar por aquella región.
El endemoniado, que no teme a nadie, corre hacia Jesús y se arrodilla ante Él. Esta vez tiene temor;
teme una confrontación y quiere evitarla a través de una política de neutralidad: "Qué tienes conmigo,
Jesús, Hijo del Dios Altísimo? Te conjuro por Dios que no me atormentes". Frente a Jesús, el demonio
(según este pasaje, el representante de los demonios) debe mencionar su nombre, lo cual es una clara
señal de impotencia. Como legión, Satanás tiene muchos súbditos por medio de los cuales aterroriza a
toda esta región (ver v.10). Pero no tiene poder cuando Jesús le manda salir del hombre.
Parece extraño que Jesús tenga en cuenta el ruego de los demonios, quienes le piden poder quedarse
en esa región y que les sea permitido retirarse a un hato de cerdos. Había, muy cerca de allí, un hato de
más o menos 2000 cerdos. Desde el momento en que Jesús aprueba esta petición, el echar fuera los
demonios tiene un aspecto nacional. Es decir, al salvar a un hombre, pero a la vez al permitir que los
cerdos se pierdan, reclama sus derechos sobre esta región que no está sirviendo al Dios de Israel. El
cerdo era un animal inmundo para los judíos. Cuando Jesús concede la petición, demuestra su poder
como el Poderoso que viene en el nombre del Dios de Israel. Jesús tiene poder sobre los demonios,
pero a la vez, en forma indirecta, hace un fuerte llamado a todos a fin de que sirvan al Dios de Israel.
La reacción de la gente de la región es muy negativa. Urgen el retiro de Jesús en forma de un ruego
apremiante. Se ve al hombre tranquilo, bien vestido y en su sano juicio. Pero la pérdida de los cerdos,
del dinero, les pesa más que las muchas bendiciones que Jesús podría brindarles.
Dos cosas llaman la atención en la reacción de Jesús:
1. Él acepta la decisión de la gente. No obliga a la fe, ni al amor por Él. Con su poder, Jesús no vino
para dominar, sino para servir.
2. En vez de guardar resentimiento, su reacción está llena de misericordia por la gente de esa
región. No acepta la solicitud del hombre sanado, que le pide poder estar con Él, sino que le manda a
su casa para contar lo que Dios ha hecho por él. El hombre cumple la voluntad de Jesús proclamando
las maravillas del Señor en toda la región de Decápolis. Además, tenemos que pensar en el hecho de
que la Decápolis era una región medio gentil. Así este hombre se convierte en mensajero de la fiesta de
Pentecostés, aunque todavía dentro de la dispensación del antiguo pacto.
* Medite en el poder de Jesús sobre la legión de los demonios y en su paciencia y misericordia
con respecto a la gente que le rechazaba.
2. (5,21-43) En este pasaje encontramos dos historias que están estrechamente vinculadas: el
levantamiento de la hija de Jairo de la muerte y la curación de la mujer que tocó el manto de Jesús.
Jesús volvió otra vez a la otra orilla, lugar en donde le esperaba una gran multitud. Allí acudió también
uno de los principales de la sinagoga, Jairo, quien le rogaba diciendo: "Mi hija está agonizando; ven y
pon las manos sobre ella para que sea salva (=sana) y vivirá". La unión entre las dos historias se pone
de manifiesto en las siguientes cosas:
1. La curación de la mujer que padecía de flujo de sangre no es lo que origina la larga demora, sino que
fue el averiguar acerca de lo que había sucedido lo que la produjo.
2. Jesús une la curación de la mujer al aviso de la muerte de la hija de Jairo, indicando que en ambos
casos la fe es necesaria (compare los versículos 34 y 36).
3. Los dos milagros contienen un solo mensaje para la multitud (que estaba esperando su regreso de
Gadara): tener fe en Jesús, el único que salva la vida en todos sus aspectos.
La multitud que le acompaña debe aceptarlo tal como Él es, el Todopoderoso. Jesús, entonces, acepta
la petición de Jairo. Mientras tanto, existe una mujer que padecía por 12 años de flujo de sangre. Esta
enfermedad la volvió inmunda, de tal forma que estaba excluida de la comunión del pueblo. Había
sufrido mucho y también gastado demasiado dinero sin obtener curación. Para ella ya no había
esperanza. Pero al oír hablar de Jesús, renacen en ella nuevas esperanzas. Deseosa por esperar algo
17
de la gracia de Dios, se acerca a Jesús y lo toca con la fe que albergaba en su corazón: "Si tocare tan
solamente su manto, seré salva (=sana)". Eso sucede en seguida, así que la fuente de su sangre se
secó y sintió en su cuerpo que estaba sana de aquel azote.
Jesús averigua quién le tocó. Obviamente Él lo sabía, aunque los discípulos no entienden su pregunta.
Para ellos es lógico que alguien le tocara. Pero Jesús pregunta con el propósito de:
a. fortalecer la fe de esta mujer, para que ella continuara confiando en Él,
b. llamar a la multitud para tenga la misma fe. En la palabra `hija', Jesús expresa que lo que hizo por
ella es lo que quiere hacer por toda la comunidad de Israel.
Mientras todo esto acontece viene una persona de la casa de Jairo, diciendo que la hija de éste había
fallecido. Entonces, ¿por qué molestar más al maestro? Pero Jesús de nuevo destaca la importancia de
la fe. A fin de que este hombre ponga su confianza en Él, le dice: "No temas, cree solamente" (v.36).
Para la vida y la muerte podemos depositar nuestra fe en Jesús.
Todos deben salir; nadie puede ser testigo del milagro, salvo los padres de la niña, además de Pedro,
Jacobo y Juan. Cuando Jesús entra en aquella casa les dice a aquellos que estaban allí: "¿Por qué
alborotáis y lloráis? La niña no está muerta, sino duerme". Los hombres se burlan de Jesús porque no le
conocen ni creen en su poder.
El milagro tiene lugar sólo al pronunciar su palabra de poder: "Talita cumi, Niña, a ti te digo, levántate".
Las palabras impresionaron tanto a aquellos que eran testigos, que el texto guarda las palabras
originales (en arameo). "Pero Él les mandó mucho que nadie lo supiese". Esto no puede significar que
nadie sepa que la niña fue resucitada de la muerte. Lo que Jesús quiere es que la gente no hable
acerca de los detalles del milagro, sino que admiren la grandeza de Dios. La niña misma es un testigo
del poder de Jesús.
* El poder de Jesús nos llama a tener plena confianza en Él como el Dios Poderoso y
Misericordioso frente a nuestras necesidades. Tanto la curación como la resurrección son
señales que anticipan al gran futuro del reino de Dios para los hijos de Dios.
Síntesis aplicativa de temas importantes
1-2. El poder de Jesús es sin igual; nada puede interponerse en su camino. Este capítulo nos
habla de la impotencia de los hombres frente a fuerzas demoníacas, las enfermedades y la muerte;
Asimismo, nos habla de la potencia de Jesús para enfrentarse y vencer a estos poderes hostiles. De
este capítulo aprendemos lo siguiente acerca del poder de Jesús:
a. Los poderes de las tinieblas resultan invencibles para los hombres, pero no para Jesús. El
enemigo ha tomado posesión de un hombre, y a través de él siembra el pánico sobre toda la región. A
este endemoniado nadie le puede atar, ni dominar. Hasta el momento ha gozado de pleno dominio,
pero ahora... deberá postrarse ante el Hijo de Dios, Jesús, y reconocer que todo dominio le pertenece a
Él como Señor de Israel. Sólo Jesús logra atar con su autoridad a este endemoniado; sólo Él logra
dominarlo y colocarlo bajo su merced. Como creyentes, sepamos que aunque el poder del enemigo sea
grande, éste no puede resistir a la autoridad y grandeza de Cristo.
b. Jesucristo hace renacer la esperanza ya perdida. Para una mujer que por su enfermedad debe
mantenerse alejada de la comunión de su pueblo, ya se había extinguido casi por completo la
esperanza de vivir en una forma más digna, sin sentirse azotada por una enfermedad tan denigrante.
Pero la llama que ya se apaga vuelve a tomar fuerza, y arder más que nunca cuando se escucha hablar
de Jesús. Así es, Jesús es la esperanza primera y última para todo ser humano. Quien le toca con fe
alcanzará el gozo de la salvación.
c. La muerte no es un obstáculo para Jesús, Él la puede vencer. Algunos consideran que Jairo no
debe insistir con su petición de sanidad ante Jesús, pues ya nada se puede hacer por alguien que ha
muerto. Según estos hombres, mientras hay vida Jesús puede hacer algo, pero cuando ella se extingue
ya no hay más remedio. Mas Jesús mostrará que Él pone fin a todo ritual funerario; Él no sólo da la vida,
sino que además Él es la vida misma. Con amorosa palabra levanta a la hija de Jairo de la muerte. Así
también, todos los que hayan muerto confiando en Él, escucharán su voz y resucitarán para gloria
eterna.
1.a. Cuando Jesús echa fuera la legión de demonios, está reclamando sus derechos sobre la
gente. A través de la expulsión, al permitir que los demonios entrasen en un hato de cerdos (para los
judíos eran animales impuros), muestra que Él tiene el pleno derecho de dueño sobre aquella región
pagana: todos deben servir y obedecer al Dios de Israel y a su Hijo.
18
b. Jesús nunca obliga ni fuerza a la gente para que ponga su confianza en Él. Jesús aceptó el
ruego de la gente y se marchó. Él quiere ser recibido por un amor genuino y voluntario.
c. A pesar de que la gente le rogó que se fuera, Jesús les mostró su inmenso amor, dejándoles
un testigo, el endemoniado liberado. Aunque para la gente el milagro era una tremenda pérdida, toda
esa región debe conocer también el poder sanador y salvador de Jesús.
2a. La fe es importante en todas las circunstancias, aun en las más desesperantes. Así lo
demostró Jesús en la historia de los dos milagros que están estrechamente vinculados. Para la mujer
no había esperanza, ya que hacía 12 años que padecía de flujo de sangre, una enfermedad incurable.
El otro caso es peor. Tanto tiempo demora la llegada de Jesús que no sólo la niña había muerto, sino
que también la esperanza. Pero Jesús, el Poderoso, sana la vida aun de la muerte. El actuar
misericordioso de Jesús nos permite ser testigos de cómo una vida es totalmente restaurada en el reino
de Dios. Si Dios en nuestra vida hace un milagro, nos da una confirmación de esta hermosa verdad. Si
no lo hace, igual los ejemplos del evangelio pueden ser más que suficientes para confiar plenamente en
Él.
2b. Jesús no busca granjearse la fama por medio de sus obras. Él sólo busca manifestar la
misericordia activa de Dios en medio de los hombres. Nos parece un poco extraño que luego de realizar
un milagro tan extraordinario como lo es el de resucitar a un muerto, nuestro Señor ordene que nadie
comente los detalles de lo sucedido. Vale decir, Jesús no quiere satisfacer la curiosidad de la gente que
únicamente anda buscando lo espectacular, o alguna fórmula para ser poderoso. Él quiere que la gente
alabe a Dios por su gran misericordia.
19
LÁMPARA ES A MIS PIES TU PALABRA
El evangelio según Marcos: Comentario exegético y homilético
Rev. Pieter J. Den Admirant: pastor misionero que trabajó por años en Chile
Este libro fue editado y distribuido por Fundación En la Calle Recta.
(Más información en su sitio de web: http://www.enlacallerecta.es/ )
En cooperación con la Liga Misionera Reformada en la Iglesia Reformada en Holanda
sábado, septiembre 11
COMENTARIO MARCOS 5
Marcos 5
1. (5,1-20) Lo especial de esta historia no es sólo que Jesús eche fuera a una legión de demonios, sino
también el lugar en donde ella ocurre, en Decápolis, un lugar medio pagano, en el sureste del mar de
Galilea. Después de la tempestad, Jesús y sus discípulos llegan a la región de los gadarenos (Gadara
era una ciudad que estaba ubicada 5 kilómetros tierra adentro). Inmediatamente, luego de su arribo,
viene a su encuentro un endemoniado procedente de los sepulcros. El hombre vive totalmente fuera de
la comunidad y a la vez es un problema tremendo para los habitantes. Nadie podía atarlo, ya que
incluso rompía cadenas y grillos causando gran temor en toda la región. Indómito, dando siempre
grandes gritos, vagaba por la región hiriéndose a sí mismo, lo que significaba un gran riesgo para todos,
así que nadie se atrevía a pasar por aquella región.
El endemoniado, que no teme a nadie, corre hacia Jesús y se arrodilla ante Él. Esta vez tiene temor;
teme una confrontación y quiere evitarla a través de una política de neutralidad: "Qué tienes conmigo,
Jesús, Hijo del Dios Altísimo? Te conjuro por Dios que no me atormentes". Frente a Jesús, el demonio
(según este pasaje, el representante de los demonios) debe mencionar su nombre, lo cual es una clara
señal de impotencia. Como legión, Satanás tiene muchos súbditos por medio de los cuales aterroriza a
toda esta región (ver v.10). Pero no tiene poder cuando Jesús le manda salir del hombre.
Parece extraño que Jesús tenga en cuenta el ruego de los demonios, quienes le piden poder quedarse
en esa región y que les sea permitido retirarse a un hato de cerdos. Había, muy cerca de allí, un hato de
más o menos 2000 cerdos. Desde el momento en que Jesús aprueba esta petición, el echar fuera los
demonios tiene un aspecto nacional. Es decir, al salvar a un hombre, pero a la vez al permitir que los
cerdos se pierdan, reclama sus derechos sobre esta región que no está sirviendo al Dios de Israel. El
cerdo era un animal inmundo para los judíos. Cuando Jesús concede la petición, demuestra su poder
como el Poderoso que viene en el nombre del Dios de Israel. Jesús tiene poder sobre los demonios,
pero a la vez, en forma indirecta, hace un fuerte llamado a todos a fin de que sirvan al Dios de Israel.
La reacción de la gente de la región es muy negativa. Urgen el retiro de Jesús en forma de un ruego
apremiante. Se ve al hombre tranquilo, bien vestido y en su sano juicio. Pero la pérdida de los cerdos,
del dinero, les pesa más que las muchas bendiciones que Jesús podría brindarles.
Dos cosas llaman la atención en la reacción de Jesús:
1. Él acepta la decisión de la gente. No obliga a la fe, ni al amor por Él. Con su poder, Jesús no vino
para dominar, sino para servir.
2. En vez de guardar resentimiento, su reacción está llena de misericordia por la gente de esa
región. No acepta la solicitud del hombre sanado, que le pide poder estar con Él, sino que le manda a
su casa para contar lo que Dios ha hecho por él. El hombre cumple la voluntad de Jesús proclamando
las maravillas del Señor en toda la región de Decápolis. Además, tenemos que pensar en el hecho de
que la Decápolis era una región medio gentil. Así este hombre se convierte en mensajero de la fiesta de
Pentecostés, aunque todavía dentro de la dispensación del antiguo pacto.
* Medite en el poder de Jesús sobre la legión de los demonios y en su paciencia y misericordia
con respecto a la gente que le rechazaba.
2. (5,21-43) En este pasaje encontramos dos historias que están estrechamente vinculadas: el
levantamiento de la hija de Jairo de la muerte y la curación de la mujer que tocó el manto de Jesús.
Jesús volvió otra vez a la otra orilla, lugar en donde le esperaba una gran multitud. Allí acudió también
uno de los principales de la sinagoga, Jairo, quien le rogaba diciendo: "Mi hija está agonizando; ven y
pon las manos sobre ella para que sea salva (=sana) y vivirá". La unión entre las dos historias se pone
de manifiesto en las siguientes cosas:
1. La curación de la mujer que padecía de flujo de sangre no es lo que origina la larga demora, sino que
fue el averiguar acerca de lo que había sucedido lo que la produjo.
2. Jesús une la curación de la mujer al aviso de la muerte de la hija de Jairo, indicando que en ambos
casos la fe es necesaria (compare los versículos 34 y 36).
3. Los dos milagros contienen un solo mensaje para la multitud (que estaba esperando su regreso de
Gadara): tener fe en Jesús, el único que salva la vida en todos sus aspectos.
La multitud que le acompaña debe aceptarlo tal como Él es, el Todopoderoso. Jesús, entonces, acepta
la petición de Jairo. Mientras tanto, existe una mujer que padecía por 12 años de flujo de sangre. Esta
enfermedad la volvió inmunda, de tal forma que estaba excluida de la comunión del pueblo. Había
sufrido mucho y también gastado demasiado dinero sin obtener curación. Para ella ya no había
esperanza. Pero al oír hablar de Jesús, renacen en ella nuevas esperanzas. Deseosa por esperar algo
17
de la gracia de Dios, se acerca a Jesús y lo toca con la fe que albergaba en su corazón: "Si tocare tan
solamente su manto, seré salva (=sana)". Eso sucede en seguida, así que la fuente de su sangre se
secó y sintió en su cuerpo que estaba sana de aquel azote.
Jesús averigua quién le tocó. Obviamente Él lo sabía, aunque los discípulos no entienden su pregunta.
Para ellos es lógico que alguien le tocara. Pero Jesús pregunta con el propósito de:
a. fortalecer la fe de esta mujer, para que ella continuara confiando en Él,
b. llamar a la multitud para tenga la misma fe. En la palabra `hija', Jesús expresa que lo que hizo por
ella es lo que quiere hacer por toda la comunidad de Israel.
Mientras todo esto acontece viene una persona de la casa de Jairo, diciendo que la hija de éste había
fallecido. Entonces, ¿por qué molestar más al maestro? Pero Jesús de nuevo destaca la importancia de
la fe. A fin de que este hombre ponga su confianza en Él, le dice: "No temas, cree solamente" (v.36).
Para la vida y la muerte podemos depositar nuestra fe en Jesús.
Todos deben salir; nadie puede ser testigo del milagro, salvo los padres de la niña, además de Pedro,
Jacobo y Juan. Cuando Jesús entra en aquella casa les dice a aquellos que estaban allí: "¿Por qué
alborotáis y lloráis? La niña no está muerta, sino duerme". Los hombres se burlan de Jesús porque no le
conocen ni creen en su poder.
El milagro tiene lugar sólo al pronunciar su palabra de poder: "Talita cumi, Niña, a ti te digo, levántate".
Las palabras impresionaron tanto a aquellos que eran testigos, que el texto guarda las palabras
originales (en arameo). "Pero Él les mandó mucho que nadie lo supiese". Esto no puede significar que
nadie sepa que la niña fue resucitada de la muerte. Lo que Jesús quiere es que la gente no hable
acerca de los detalles del milagro, sino que admiren la grandeza de Dios. La niña misma es un testigo
del poder de Jesús.
* El poder de Jesús nos llama a tener plena confianza en Él como el Dios Poderoso y
Misericordioso frente a nuestras necesidades. Tanto la curación como la resurrección son
señales que anticipan al gran futuro del reino de Dios para los hijos de Dios.
Síntesis aplicativa de temas importantes
1-2. El poder de Jesús es sin igual; nada puede interponerse en su camino. Este capítulo nos
habla de la impotencia de los hombres frente a fuerzas demoníacas, las enfermedades y la muerte;
Asimismo, nos habla de la potencia de Jesús para enfrentarse y vencer a estos poderes hostiles. De
este capítulo aprendemos lo siguiente acerca del poder de Jesús:
a. Los poderes de las tinieblas resultan invencibles para los hombres, pero no para Jesús. El
enemigo ha tomado posesión de un hombre, y a través de él siembra el pánico sobre toda la región. A
este endemoniado nadie le puede atar, ni dominar. Hasta el momento ha gozado de pleno dominio,
pero ahora... deberá postrarse ante el Hijo de Dios, Jesús, y reconocer que todo dominio le pertenece a
Él como Señor de Israel. Sólo Jesús logra atar con su autoridad a este endemoniado; sólo Él logra
dominarlo y colocarlo bajo su merced. Como creyentes, sepamos que aunque el poder del enemigo sea
grande, éste no puede resistir a la autoridad y grandeza de Cristo.
b. Jesucristo hace renacer la esperanza ya perdida. Para una mujer que por su enfermedad debe
mantenerse alejada de la comunión de su pueblo, ya se había extinguido casi por completo la
esperanza de vivir en una forma más digna, sin sentirse azotada por una enfermedad tan denigrante.
Pero la llama que ya se apaga vuelve a tomar fuerza, y arder más que nunca cuando se escucha hablar
de Jesús. Así es, Jesús es la esperanza primera y última para todo ser humano. Quien le toca con fe
alcanzará el gozo de la salvación.
c. La muerte no es un obstáculo para Jesús, Él la puede vencer. Algunos consideran que Jairo no
debe insistir con su petición de sanidad ante Jesús, pues ya nada se puede hacer por alguien que ha
muerto. Según estos hombres, mientras hay vida Jesús puede hacer algo, pero cuando ella se extingue
ya no hay más remedio. Mas Jesús mostrará que Él pone fin a todo ritual funerario; Él no sólo da la vida,
sino que además Él es la vida misma. Con amorosa palabra levanta a la hija de Jairo de la muerte. Así
también, todos los que hayan muerto confiando en Él, escucharán su voz y resucitarán para gloria
eterna.
1.a. Cuando Jesús echa fuera la legión de demonios, está reclamando sus derechos sobre la
gente. A través de la expulsión, al permitir que los demonios entrasen en un hato de cerdos (para los
judíos eran animales impuros), muestra que Él tiene el pleno derecho de dueño sobre aquella región
pagana: todos deben servir y obedecer al Dios de Israel y a su Hijo.
18
b. Jesús nunca obliga ni fuerza a la gente para que ponga su confianza en Él. Jesús aceptó el
ruego de la gente y se marchó. Él quiere ser recibido por un amor genuino y voluntario.
c. A pesar de que la gente le rogó que se fuera, Jesús les mostró su inmenso amor, dejándoles
un testigo, el endemoniado liberado. Aunque para la gente el milagro era una tremenda pérdida, toda
esa región debe conocer también el poder sanador y salvador de Jesús.
2a. La fe es importante en todas las circunstancias, aun en las más desesperantes. Así lo
demostró Jesús en la historia de los dos milagros que están estrechamente vinculados. Para la mujer
no había esperanza, ya que hacía 12 años que padecía de flujo de sangre, una enfermedad incurable.
El otro caso es peor. Tanto tiempo demora la llegada de Jesús que no sólo la niña había muerto, sino
que también la esperanza. Pero Jesús, el Poderoso, sana la vida aun de la muerte. El actuar
misericordioso de Jesús nos permite ser testigos de cómo una vida es totalmente restaurada en el reino
de Dios. Si Dios en nuestra vida hace un milagro, nos da una confirmación de esta hermosa verdad. Si
no lo hace, igual los ejemplos del evangelio pueden ser más que suficientes para confiar plenamente en
Él.
2b. Jesús no busca granjearse la fama por medio de sus obras. Él sólo busca manifestar la
misericordia activa de Dios en medio de los hombres. Nos parece un poco extraño que luego de realizar
un milagro tan extraordinario como lo es el de resucitar a un muerto, nuestro Señor ordene que nadie
comente los detalles de lo sucedido. Vale decir, Jesús no quiere satisfacer la curiosidad de la gente que
únicamente anda buscando lo espectacular, o alguna fórmula para ser poderoso. Él quiere que la gente
alabe a Dios por su gran misericordia.
19
1. (5,1-20) Lo especial de esta historia no es sólo que Jesús eche fuera a una legión de demonios, sino
también el lugar en donde ella ocurre, en Decápolis, un lugar medio pagano, en el sureste del mar de
Galilea. Después de la tempestad, Jesús y sus discípulos llegan a la región de los gadarenos (Gadara
era una ciudad que estaba ubicada 5 kilómetros tierra adentro). Inmediatamente, luego de su arribo,
viene a su encuentro un endemoniado procedente de los sepulcros. El hombre vive totalmente fuera de
la comunidad y a la vez es un problema tremendo para los habitantes. Nadie podía atarlo, ya que
incluso rompía cadenas y grillos causando gran temor en toda la región. Indómito, dando siempre
grandes gritos, vagaba por la región hiriéndose a sí mismo, lo que significaba un gran riesgo para todos,
así que nadie se atrevía a pasar por aquella región.
El endemoniado, que no teme a nadie, corre hacia Jesús y se arrodilla ante Él. Esta vez tiene temor;
teme una confrontación y quiere evitarla a través de una política de neutralidad: "Qué tienes conmigo,
Jesús, Hijo del Dios Altísimo? Te conjuro por Dios que no me atormentes". Frente a Jesús, el demonio
(según este pasaje, el representante de los demonios) debe mencionar su nombre, lo cual es una clara
señal de impotencia. Como legión, Satanás tiene muchos súbditos por medio de los cuales aterroriza a
toda esta región (ver v.10). Pero no tiene poder cuando Jesús le manda salir del hombre.
Parece extraño que Jesús tenga en cuenta el ruego de los demonios, quienes le piden poder quedarse
en esa región y que les sea permitido retirarse a un hato de cerdos. Había, muy cerca de allí, un hato de
más o menos 2000 cerdos. Desde el momento en que Jesús aprueba esta petición, el echar fuera los
demonios tiene un aspecto nacional. Es decir, al salvar a un hombre, pero a la vez al permitir que los
cerdos se pierdan, reclama sus derechos sobre esta región que no está sirviendo al Dios de Israel. El
cerdo era un animal inmundo para los judíos. Cuando Jesús concede la petición, demuestra su poder
como el Poderoso que viene en el nombre del Dios de Israel. Jesús tiene poder sobre los demonios,
pero a la vez, en forma indirecta, hace un fuerte llamado a todos a fin de que sirvan al Dios de Israel.
La reacción de la gente de la región es muy negativa. Urgen el retiro de Jesús en forma de un ruego
apremiante. Se ve al hombre tranquilo, bien vestido y en su sano juicio. Pero la pérdida de los cerdos,
del dinero, les pesa más que las muchas bendiciones que Jesús podría brindarles.
Dos cosas llaman la atención en la reacción de Jesús:
1. Él acepta la decisión de la gente. No obliga a la fe, ni al amor por Él. Con su poder, Jesús no vino
para dominar, sino para servir.
2. En vez de guardar resentimiento, su reacción está llena de misericordia por la gente de esa
región. No acepta la solicitud del hombre sanado, que le pide poder estar con Él, sino que le manda a
su casa para contar lo que Dios ha hecho por él. El hombre cumple la voluntad de Jesús proclamando
las maravillas del Señor en toda la región de Decápolis. Además, tenemos que pensar en el hecho de
que la Decápolis era una región medio gentil. Así este hombre se convierte en mensajero de la fiesta de
Pentecostés, aunque todavía dentro de la dispensación del antiguo pacto.
* Medite en el poder de Jesús sobre la legión de los demonios y en su paciencia y misericordia
con respecto a la gente que le rechazaba.
2. (5,21-43) En este pasaje encontramos dos historias que están estrechamente vinculadas: el
levantamiento de la hija de Jairo de la muerte y la curación de la mujer que tocó el manto de Jesús.
Jesús volvió otra vez a la otra orilla, lugar en donde le esperaba una gran multitud. Allí acudió también
uno de los principales de la sinagoga, Jairo, quien le rogaba diciendo: "Mi hija está agonizando; ven y
pon las manos sobre ella para que sea salva (=sana) y vivirá". La unión entre las dos historias se pone
de manifiesto en las siguientes cosas:
1. La curación de la mujer que padecía de flujo de sangre no es lo que origina la larga demora, sino que
fue el averiguar acerca de lo que había sucedido lo que la produjo.
2. Jesús une la curación de la mujer al aviso de la muerte de la hija de Jairo, indicando que en ambos
casos la fe es necesaria (compare los versículos 34 y 36).
3. Los dos milagros contienen un solo mensaje para la multitud (que estaba esperando su regreso de
Gadara): tener fe en Jesús, el único que salva la vida en todos sus aspectos.
La multitud que le acompaña debe aceptarlo tal como Él es, el Todopoderoso. Jesús, entonces, acepta
la petición de Jairo. Mientras tanto, existe una mujer que padecía por 12 años de flujo de sangre. Esta
enfermedad la volvió inmunda, de tal forma que estaba excluida de la comunión del pueblo. Había
sufrido mucho y también gastado demasiado dinero sin obtener curación. Para ella ya no había
esperanza. Pero al oír hablar de Jesús, renacen en ella nuevas esperanzas. Deseosa por esperar algo
17
de la gracia de Dios, se acerca a Jesús y lo toca con la fe que albergaba en su corazón: "Si tocare tan
solamente su manto, seré salva (=sana)". Eso sucede en seguida, así que la fuente de su sangre se
secó y sintió en su cuerpo que estaba sana de aquel azote.
Jesús averigua quién le tocó. Obviamente Él lo sabía, aunque los discípulos no entienden su pregunta.
Para ellos es lógico que alguien le tocara. Pero Jesús pregunta con el propósito de:
a. fortalecer la fe de esta mujer, para que ella continuara confiando en Él,
b. llamar a la multitud para tenga la misma fe. En la palabra `hija', Jesús expresa que lo que hizo por
ella es lo que quiere hacer por toda la comunidad de Israel.
Mientras todo esto acontece viene una persona de la casa de Jairo, diciendo que la hija de éste había
fallecido. Entonces, ¿por qué molestar más al maestro? Pero Jesús de nuevo destaca la importancia de
la fe. A fin de que este hombre ponga su confianza en Él, le dice: "No temas, cree solamente" (v.36).
Para la vida y la muerte podemos depositar nuestra fe en Jesús.
Todos deben salir; nadie puede ser testigo del milagro, salvo los padres de la niña, además de Pedro,
Jacobo y Juan. Cuando Jesús entra en aquella casa les dice a aquellos que estaban allí: "¿Por qué
alborotáis y lloráis? La niña no está muerta, sino duerme". Los hombres se burlan de Jesús porque no le
conocen ni creen en su poder.
El milagro tiene lugar sólo al pronunciar su palabra de poder: "Talita cumi, Niña, a ti te digo, levántate".
Las palabras impresionaron tanto a aquellos que eran testigos, que el texto guarda las palabras
originales (en arameo). "Pero Él les mandó mucho que nadie lo supiese". Esto no puede significar que
nadie sepa que la niña fue resucitada de la muerte. Lo que Jesús quiere es que la gente no hable
acerca de los detalles del milagro, sino que admiren la grandeza de Dios. La niña misma es un testigo
del poder de Jesús.
* El poder de Jesús nos llama a tener plena confianza en Él como el Dios Poderoso y
Misericordioso frente a nuestras necesidades. Tanto la curación como la resurrección son
señales que anticipan al gran futuro del reino de Dios para los hijos de Dios.
Síntesis aplicativa de temas importantes
1-2. El poder de Jesús es sin igual; nada puede interponerse en su camino. Este capítulo nos
habla de la impotencia de los hombres frente a fuerzas demoníacas, las enfermedades y la muerte;
Asimismo, nos habla de la potencia de Jesús para enfrentarse y vencer a estos poderes hostiles. De
este capítulo aprendemos lo siguiente acerca del poder de Jesús:
a. Los poderes de las tinieblas resultan invencibles para los hombres, pero no para Jesús. El
enemigo ha tomado posesión de un hombre, y a través de él siembra el pánico sobre toda la región. A
este endemoniado nadie le puede atar, ni dominar. Hasta el momento ha gozado de pleno dominio,
pero ahora... deberá postrarse ante el Hijo de Dios, Jesús, y reconocer que todo dominio le pertenece a
Él como Señor de Israel. Sólo Jesús logra atar con su autoridad a este endemoniado; sólo Él logra
dominarlo y colocarlo bajo su merced. Como creyentes, sepamos que aunque el poder del enemigo sea
grande, éste no puede resistir a la autoridad y grandeza de Cristo.
b. Jesucristo hace renacer la esperanza ya perdida. Para una mujer que por su enfermedad debe
mantenerse alejada de la comunión de su pueblo, ya se había extinguido casi por completo la
esperanza de vivir en una forma más digna, sin sentirse azotada por una enfermedad tan denigrante.
Pero la llama que ya se apaga vuelve a tomar fuerza, y arder más que nunca cuando se escucha hablar
de Jesús. Así es, Jesús es la esperanza primera y última para todo ser humano. Quien le toca con fe
alcanzará el gozo de la salvación.
c. La muerte no es un obstáculo para Jesús, Él la puede vencer. Algunos consideran que Jairo no
debe insistir con su petición de sanidad ante Jesús, pues ya nada se puede hacer por alguien que ha
muerto. Según estos hombres, mientras hay vida Jesús puede hacer algo, pero cuando ella se extingue
ya no hay más remedio. Mas Jesús mostrará que Él pone fin a todo ritual funerario; Él no sólo da la vida,
sino que además Él es la vida misma. Con amorosa palabra levanta a la hija de Jairo de la muerte. Así
también, todos los que hayan muerto confiando en Él, escucharán su voz y resucitarán para gloria
eterna.
1.a. Cuando Jesús echa fuera la legión de demonios, está reclamando sus derechos sobre la
gente. A través de la expulsión, al permitir que los demonios entrasen en un hato de cerdos (para los
judíos eran animales impuros), muestra que Él tiene el pleno derecho de dueño sobre aquella región
pagana: todos deben servir y obedecer al Dios de Israel y a su Hijo.
18
b. Jesús nunca obliga ni fuerza a la gente para que ponga su confianza en Él. Jesús aceptó el
ruego de la gente y se marchó. Él quiere ser recibido por un amor genuino y voluntario.
c. A pesar de que la gente le rogó que se fuera, Jesús les mostró su inmenso amor, dejándoles
un testigo, el endemoniado liberado. Aunque para la gente el milagro era una tremenda pérdida, toda
esa región debe conocer también el poder sanador y salvador de Jesús.
2a. La fe es importante en todas las circunstancias, aun en las más desesperantes. Así lo
demostró Jesús en la historia de los dos milagros que están estrechamente vinculados. Para la mujer
no había esperanza, ya que hacía 12 años que padecía de flujo de sangre, una enfermedad incurable.
El otro caso es peor. Tanto tiempo demora la llegada de Jesús que no sólo la niña había muerto, sino
que también la esperanza. Pero Jesús, el Poderoso, sana la vida aun de la muerte. El actuar
misericordioso de Jesús nos permite ser testigos de cómo una vida es totalmente restaurada en el reino
de Dios. Si Dios en nuestra vida hace un milagro, nos da una confirmación de esta hermosa verdad. Si
no lo hace, igual los ejemplos del evangelio pueden ser más que suficientes para confiar plenamente en
Él.
2b. Jesús no busca granjearse la fama por medio de sus obras. Él sólo busca manifestar la
misericordia activa de Dios en medio de los hombres. Nos parece un poco extraño que luego de realizar
un milagro tan extraordinario como lo es el de resucitar a un muerto, nuestro Señor ordene que nadie
comente los detalles de lo sucedido. Vale decir, Jesús no quiere satisfacer la curiosidad de la gente que
únicamente anda buscando lo espectacular, o alguna fórmula para ser poderoso. Él quiere que la gente
alabe a Dios por su gran misericordia.
19
MARCOS 5
Marcos Capítulo 5
1 Y vinieron al otro lado del mar a la provincia de los gadarenos.
2 Y salido él del barco, luego le salió al encuentro un hombre de los sepulcros, con un espíritu inmundo,
3 que tenía domicilio en los sepulcros, y ni aun con cadenas le podía alguien atar;
4 porque muchas veces había sido atado con grillos y cadenas; mas las cadenas habían sido hechas pedazos por él, y los grillos desmenuzados; y nadie le podía domar.
5 Siempre, de día y de noche, andaba dando voces en los montes y en los sepulcros, e hiriéndose con las piedras.
6 Y cuando vio a Jesús de lejos, corrió, y le adoró.
7 Clamando a gran voz, dijo: ¿Qué tienes conmigo, Jesús, Hijo del Dios Altísimo? Te conjuro por Dios que no me atormentes.
8 Porque le decía: Sal de este hombre, espíritu inmundo.
9 Y le preguntó: ¿Cómo te llamas? Y respondió diciendo: Legión me llamo; porque somos muchos.
10 Le rogaba mucho que no le enviase fuera de aquella provincia.
11 Y estaba allí cerca de los montes una grande manada de puercos paciendo;
12 y le rogaron todos aquellos demonios, diciendo: Envíanos a los puercos para que entremos en ellos.
13 Y luego Jesús se lo permitió. Y saliendo aquellos espíritus inmundos, entraron en los puercos, y la manada cayó por un despeñadero en el mar; los cuales eran como dos mil; y en el mar se ahogaron.
14 Los que apacentaban los puercos huyeron, y dieron aviso en la ciudad y en los campos. Y salieron para ver qué era aquello que había acontecido.
15 Y vienen a Jesús, y ven al que había sido atormentado del demonio, y que había tenido la legión, sentado y vestido, y en su juicio cabal; y tuvieron miedo.
16 Y les contaron los que lo habían visto, cómo había acontecido al que había tenido el demonio, y lo de los puercos.
17 Y comenzaron a rogarle que se fuese de los términos de ellos.
18 Y entrando él en el barco, le rogaba el que había sido fatigado del demonio, para estar con él.
19 Pero Jesús no le permitió, sino le dijo: Vete a tu casa a los tuyos, y cuéntales cuán grandes cosas el Señor ha hecho contigo, y cómo ha tenido misericordia de ti.
20 Y se fue, y comenzó a publicar en Decápolis cuán grandes cosas Jesús había hecho con él; y todos se maravillaban.
21 Pasando otra vez Jesús en un barco a la otra orilla, se juntó a él gran multitud; y estaba junto al mar.
22 Y vino uno de los príncipes de la sinagoga, llamado Jairo; y luego que le vio, se postró a sus pies,
23 y le rogaba mucho, diciendo: Mi hija está a la muerte; ven y pondrás las manos sobre ella para que sea salva, y vivirá.
24 Y fue con él, y le seguía gran multitud, y le apretaban.
25 Y una mujer que estaba con flujo de sangre doce años hacía,
26 y había sufrido mucho de muchos médicos, y había gastado todo lo que tenía, y nada había aprovechado, antes le iba peor,
27 cuando oyó hablar de Jesús, vino por detrás entre la multitud, y tocó su vestido.
28 Porque decía: Si tocare tan solamente su vestido, seré salva.
29 Luego la fuente de su sangre se secó; y sintió en el cuerpo que era sana de aquel azote.
30 Y luego Jesús, conociendo en sí mismo la virtud que había salido de él, volviéndose a la multitud, dijo: ¿Quién ha tocado mis vestidos?
31 Le dijeron sus discípulos: Ves que la multitud te aprieta, y dices: ¿Quién me ha tocado?
32 Y él miraba alrededor para ver a la que había hecho esto.
33 Entonces la mujer, temiendo y temblando, sabiendo lo que en sí había sido hecho, vino y se postró delante de él, y le dijo toda la verdad.
34 El le dijo: Hija, tu fe te ha hecho salva; ve en paz, y queda sana de tu azote.
35 Hablando aún él, vinieron de casa del príncipe de la sinagoga, diciendo: Tu hija es muerta; ¿para qué fatigas más al Maestro?
36 Mas luego Jesús, oyendo esta razón que se decía, dijo al príncipe de la sinagoga: No temas, cree solamente.
37 Y no permitió que alguno viniese tras él sino Pedro, y Jacobo, y Juan hermano de Jacobo.
38 Y llegaron a la casa del príncipe de la sinagoga, y vio el alboroto, los que lloraban y gemían mucho.
39 Y entrando, les dice: ¿Por qué alborotáis y lloráis? La muchacha no está muerta, sino duerme.
40 Y hacían burla de él; mas él, echados fuera todos, toma al padre y a la madre de la muchacha, y a los que estaban con él, y entra donde la muchacha estaba.
41 Y tomando la mano de la muchacha, le dice: Talita cumi; que es, si lo interpretares: Muchacha, a ti digo, levántate.
42 Y luego la muchacha se levantó, y andaba; porque era de doce años. Y se espantaron de grande espanto.
43 Mas él les mandó mucho que nadie lo supiese, y dijo que le diesen de comer.
1 Y vinieron al otro lado del mar a la provincia de los gadarenos.
2 Y salido él del barco, luego le salió al encuentro un hombre de los sepulcros, con un espíritu inmundo,
3 que tenía domicilio en los sepulcros, y ni aun con cadenas le podía alguien atar;
4 porque muchas veces había sido atado con grillos y cadenas; mas las cadenas habían sido hechas pedazos por él, y los grillos desmenuzados; y nadie le podía domar.
5 Siempre, de día y de noche, andaba dando voces en los montes y en los sepulcros, e hiriéndose con las piedras.
6 Y cuando vio a Jesús de lejos, corrió, y le adoró.
7 Clamando a gran voz, dijo: ¿Qué tienes conmigo, Jesús, Hijo del Dios Altísimo? Te conjuro por Dios que no me atormentes.
8 Porque le decía: Sal de este hombre, espíritu inmundo.
9 Y le preguntó: ¿Cómo te llamas? Y respondió diciendo: Legión me llamo; porque somos muchos.
10 Le rogaba mucho que no le enviase fuera de aquella provincia.
11 Y estaba allí cerca de los montes una grande manada de puercos paciendo;
12 y le rogaron todos aquellos demonios, diciendo: Envíanos a los puercos para que entremos en ellos.
13 Y luego Jesús se lo permitió. Y saliendo aquellos espíritus inmundos, entraron en los puercos, y la manada cayó por un despeñadero en el mar; los cuales eran como dos mil; y en el mar se ahogaron.
14 Los que apacentaban los puercos huyeron, y dieron aviso en la ciudad y en los campos. Y salieron para ver qué era aquello que había acontecido.
15 Y vienen a Jesús, y ven al que había sido atormentado del demonio, y que había tenido la legión, sentado y vestido, y en su juicio cabal; y tuvieron miedo.
16 Y les contaron los que lo habían visto, cómo había acontecido al que había tenido el demonio, y lo de los puercos.
17 Y comenzaron a rogarle que se fuese de los términos de ellos.
18 Y entrando él en el barco, le rogaba el que había sido fatigado del demonio, para estar con él.
19 Pero Jesús no le permitió, sino le dijo: Vete a tu casa a los tuyos, y cuéntales cuán grandes cosas el Señor ha hecho contigo, y cómo ha tenido misericordia de ti.
20 Y se fue, y comenzó a publicar en Decápolis cuán grandes cosas Jesús había hecho con él; y todos se maravillaban.
21 Pasando otra vez Jesús en un barco a la otra orilla, se juntó a él gran multitud; y estaba junto al mar.
22 Y vino uno de los príncipes de la sinagoga, llamado Jairo; y luego que le vio, se postró a sus pies,
23 y le rogaba mucho, diciendo: Mi hija está a la muerte; ven y pondrás las manos sobre ella para que sea salva, y vivirá.
24 Y fue con él, y le seguía gran multitud, y le apretaban.
25 Y una mujer que estaba con flujo de sangre doce años hacía,
26 y había sufrido mucho de muchos médicos, y había gastado todo lo que tenía, y nada había aprovechado, antes le iba peor,
27 cuando oyó hablar de Jesús, vino por detrás entre la multitud, y tocó su vestido.
28 Porque decía: Si tocare tan solamente su vestido, seré salva.
29 Luego la fuente de su sangre se secó; y sintió en el cuerpo que era sana de aquel azote.
30 Y luego Jesús, conociendo en sí mismo la virtud que había salido de él, volviéndose a la multitud, dijo: ¿Quién ha tocado mis vestidos?
31 Le dijeron sus discípulos: Ves que la multitud te aprieta, y dices: ¿Quién me ha tocado?
32 Y él miraba alrededor para ver a la que había hecho esto.
33 Entonces la mujer, temiendo y temblando, sabiendo lo que en sí había sido hecho, vino y se postró delante de él, y le dijo toda la verdad.
34 El le dijo: Hija, tu fe te ha hecho salva; ve en paz, y queda sana de tu azote.
35 Hablando aún él, vinieron de casa del príncipe de la sinagoga, diciendo: Tu hija es muerta; ¿para qué fatigas más al Maestro?
36 Mas luego Jesús, oyendo esta razón que se decía, dijo al príncipe de la sinagoga: No temas, cree solamente.
37 Y no permitió que alguno viniese tras él sino Pedro, y Jacobo, y Juan hermano de Jacobo.
38 Y llegaron a la casa del príncipe de la sinagoga, y vio el alboroto, los que lloraban y gemían mucho.
39 Y entrando, les dice: ¿Por qué alborotáis y lloráis? La muchacha no está muerta, sino duerme.
40 Y hacían burla de él; mas él, echados fuera todos, toma al padre y a la madre de la muchacha, y a los que estaban con él, y entra donde la muchacha estaba.
41 Y tomando la mano de la muchacha, le dice: Talita cumi; que es, si lo interpretares: Muchacha, a ti digo, levántate.
42 Y luego la muchacha se levantó, y andaba; porque era de doce años. Y se espantaron de grande espanto.
43 Mas él les mandó mucho que nadie lo supiese, y dijo que le diesen de comer.
COMENTARIO DE MARCOS 4
Marcos 4
1. (4,1-20) Antes de interpretar la parábola del sembrador, debemos tener en mente la situación
histórica de ese momento. La gente continuamente está acudiendo a Jesús, tanto así, que Él tiene que
entrar en una barca. Desde aquel lugar comenzó de nuevo a enseñar. Sin embargo, la gente tiene al
parecer más interés en el curador de enfermedades que en el predicador de la Palabra. Un indicio de
esto, es el hecho de que Jesús destaca dos veces la importancia de oír bien (la palabra `oíd' en el v.3 y
la frase, "el que tiene oídos para oír, oiga" del v. 9). Entrando en una barca, Jesús crea distancia literal,
pero a la vez esta distancia demuestra una situación espiritual: la multitud está lejos del propósito real
de Jesús, cual es, predicar el reino de Dios y repartir el perdón de los pecados.
Adoptando la actitud de un maestro, Jesús se sienta y enseña muchas cosas por medio de parábolas.
En sí, esto no es algo nuevo, puesto que Él hablaba a menudo en parábolas. Lo que sí es nuevo es que
13
ahora la ilustración se convierte en lo principal, podemos decir: sin `subtítulos'. Las parábolas obligan a
una meditación profunda o, de otro modo, la enseñanza de Jesús sigue siendo incomprendida. Jesús
empieza y termina la primera enseñanza con el tema: todos deben oír bien. Escuchar a Jesús es de
vital importancia. Esta parábola refleja la situación de los campos pequeños en Palestina. Las imágenes
indican que lo sembrado es amenazado por las aves, por el calor del sol y por la mala hierba. La semilla
sólo prospera en tierra buena. La tierra buena es aquella que tiene profundidad y susceptibilidad. Sólo
aquí el grano puede echar raíces, encontrar líquido, alimento y dar fruto; la tierra del que escucha la
palabra de Dios debe ser susceptible y el corazón dispuesto a recibir.
El sembrador es Jesús mismo. Es notable que Él se compare a sí mismo con un sembrador. La gente
piensa en cosas grandes, en la cosecha, pero Jesús en la actividad del sembrador.
Cuando sus discípulos (en un sentido amplio, pues son más que los 12) en un momento de descanso
le preguntan a Jesús por qué habla en parábolas, Él responde diciendo que ellos deben poder entender
su enseñanza, ya que a ellos es dado (por Dios) entender los misterios del reino. Ellos conocen el
verdadero propósito de la venida de Jesús. Pero para los demás, los de afuera, es decir, los que no
conocen a Jesús tal como es, todo es un misterio que no pueden entender. Como castigo por su
incredulidad, no pueden ver ni percibir, ni entender lo que ven y oyen. Aquellos que persisten en su
incredulidad y rechazan el verdadero propósito de Jesús, el perdón de los pecados, recibirán lo que
merecen, pero el perdón se les escapará de las manos.
Jesús se asombra que sus discípulos no entiendan la parábola, ya que entonces ¿cómo podrían
entender las demás? Esta parábola es la llave para comprender las demás parábolas que tratan de su
reino. La semilla es la Palabra de Dios. Ahora Jesús menciona tres lugares en donde la semilla no da
fruto. Cuando la palabra no entra en el alma, en seguida viene satanás como un ave de rapiña y la quita
de la vida y de la memoria. Recibir la palabra superficialmente, puede producir gozo, pero este gozo es
temporal, pues esto queda demostrado en los momentos difíciles de persecución en donde falta la fe en
Jesús. Cuando permitimos que las riquezas y las codicias se entronen en nuestra vida, estas suprimen
la palabra de Dios.
Solamente donde hay buena tierra, habrá un corazón susceptible a la palabra de Dios y una
producción de frutos a treinta, sesenta, y a ciento por uno como consecuencia.
* Sólo un corazón receptivo a la Palabra de Dios producirá hermosos y verdaderos frutos.
2. (4,21-25) Con otras imágenes Jesús aclara lo que pasa. Él es la luz. Normalmente la luz se pone en
un candelero y no debajo del almud o debajo de la cama, puesto que de esta manera no prestaría
ninguna utilidad. Esto es precisamente lo que quieren hacer algunos al querer que Jesús se calle. Pero
aunque la gente oscurezca la luz de Cristo, esta luz será conocida, si no ahora en medio de todo el
pueblo de Israel, seguramente después de la resurrección en medio de las naciones, cuando la gente
escuche bien a Jesús. Sólo si medimos con una buena medida (reconocer a Cristo tal como es)
recibiremos más: dar fruto para la gloria de Dios, llegando un día a ver lo que creemos ahora. Si
consideramos a Jesús sólo como Curador, la relación que pensamos tener con Él nos será quitada.
* Los ricos en el Señor aumentarán sus riquezas; los pobres caerán más en la miseria.
3. (4,26-29) A partir del versículo 26 Jesús se dirigirá nuevamente a la multitud. Ella espera de Jesús
cosas extraordinarias, no obstante, Él continúa lanzando semilla en la tierra, algo que no es tan
espectacular. Sin embargo, sin que nadie sepa cómo, la semilla crece por sí misma. Jesús no trae el
reino de Dios con fuerza y violencia, sino que lo hace por medio de la predicación de su Palabra. La vida
diaria continúa con su actividad normal, pero la semilla crece de hierba hasta espiga, y de espiga hasta
llegar a ser una espiga bien granada de trigo. La forma en que la semilla da fruto es un milagro obrado
por Dios. La palabra griega `automate' que se traduce "por que de suyo", indica la obra de Dios, quien
no abandona al mundo, sino que está obrando en él de manera silenciosa a través de la predicación de
su Palabra. Así viene la cosecha y luego el juicio final. Aquellos que crecen en la fe verán el reino y al
Rey en su gloria. Todavía tenemos que esperar.
* La obra de Dios avanza en forma milagrosa y silenciosa.
4. (4,30-34) Existe una gran diferencia entre la esperanza que abriga la multitud con respecto al reino de
Dios y la realidad tal como Jesús la trae. Si Jesús pregunta: "¿A qué haremos semejante el reino de
Dios, o con qué parábola lo compararemos?", es lógico para la multitud pensar en grandes cosas. Por
lo tanto, es frustrante que Jesús compare el reino de Dios con la semilla más chica que hay, la semilla
de mostaza. Parece irrespetuosa esta semejanza; Jesús se da cuenta de la pequeñez de la imagen, ya
14
que lo destaca en el v.31. Pero la imagen es de mucha utilidad, ya que la semilla de mostaza puede
crecer hasta convertirse en una de las más grandes plantas del huerto. Jesús destaca no sólo el
contraste (entre el comienzo tan pequeño y el resultado tan grande), sino también la manera por la cual
la semilla crece: tan sólo una vez que es sembrada (32). Así crecerá la obra de Cristo: a través de su
muerte.
* El reino de Dios crece a través de la muerte de Jesús, a través de la pérdida.
El hecho de que Jesús sea una persona rechazada parece incompatible con la esperanza de la venida
del reino de Dios, pero en realidad ése es el camino de Dios para traer su reino.
Con muchas parábolas, Jesús enseñaba a las multitudes conforme a lo que podían oír; sin embargo,
declaraba todo a sus discípulos. Esto no significa que Jesús no estuviera dispuesto a dar a conocer las
parábolas también a la multitud, sino que el compromiso que se tenga con Él, será la garantía para
poder entender, o no entender, las cosas del reino de Dios.
* Si los hombres quieren guardar distancia de Jesús, entonces tampoco entenderán sus
enseñanzas.
5. (4,35-41) Al final de aquel día, Jesús manda a sus discípulos a pasar al otro lado del mar de Galilea.
Despidiendo a la multitud, le llevaron tal como estaba (en la barca). También había otras barcas muy
próximas, que fueron testigos del milagro de esa noche. De pronto se levantó una gran tempestad, las
olas se lanzaban contra la barca de tal manera que ella se llenó de agua. En ese momento, Jesús
dormía tranquilamente en la popa con la cabeza sobre un cojín. Pero para los discípulos, esto
significaba que estaban en gran peligro, y por eso despertaban a Jesús, diciéndole: ¿"No tienes cuidado
que perecemos"? Jesús calma en seguida la tempestad, reprendiéndola como si ella fuera un poder
destructivo con personalidad propia, y, a la vez, reprende a sus discípulos, ya que no era necesario
tener temor. Era su orden pasar al otro lado y todo lo que Él manda, sucede. Él hace lo que sólo Dios
sabe hacer, calmar el mar (ver Salmo 107,29; 89,10). El suceso hizo que los discípulos sintieran un
gran temor y se preguntasen: "¿Quién es éste, que aun el viento y el mar le obedecen?" Con estas
palabras los discípulos reconocen el poder divino de Jesús.
* Jesús hizo un milagro, no porque era necesario sino para fortalecer la fe de los suyos.
Síntesis aplicativa de temas importantes.
1a. La primera venida de Jesús tiene como señal la actividad del sembrador. Aún estamos en esta
etapa. La cosecha y la gloria final de Jesús son todavía cosas futuras. Lo importante es que la palabra
de Jesús eche raíces profundas en nuestras vidas, y de esta manera produzcamos frutos para la gloria
de Dios. Así que no debemos amedrentarnos, pensando que la actividad de sembrar la Palabra no
parece tan espectacular para los hombres.
1b. Sólo los creyentes pueden comprender el comienzo humilde del reino de Dios en la persona
de Jesucristo. El Señor habla a sus discípulos y les dice que sólo a ellos ha sido dado (por Dios)
conocer el misterio del reino de Dios. Este misterio consiste en la revelación de Jesucristo como el Hijo
de Dios que vino a salvar al mundo. Es este un misterio que únicamente puede ser aceptado por fe, ya
que la gente espera cosas extraordinarias, y la imagen humilde de Jesús no encaja en su expectativa.
Así que no nos esforcemos por hacer que el reino de Dios se vista de sensacionalismo en esta tierra.
Sólo el que ha sido llamado por Dios comprenderá plenamente el significado de la vida, obra y palabra
de Jesús.
1c. En la parábola del sembrador encontramos una respuesta del porqué algunos reciben el
mensaje de salvación y otros lo rechazan. Jesús es el sembrador, Él predica la Palabra. Asimismo,
todo creyente que predica el evangelio está sembrando la Palabra de Dios en los corazones. Mucha
gente escucha el mensaje de salvación, pero no todos lo reciben; las razones de esto las podemos
encontrar en la actividad de Satanás que gobierna de tal manera la mente de algunos, que la hace inútil
para retener la Palabra de Dios; en otros, aparentemente hay una conversión: pueden asistir a la iglesia
con gran gozo, pero cuando tienen un problema se desilusionan y se apartan del Señor; por último, hay
quienes pretenden servir a Dios, pero no lo hacen ya que están más interesados por las cosas de este
mundo que por las de Dios. Sin embargo, y a pesar de todo aparente fracaso, la Palabra del Señor no
vuelve vacía: hay corazones que muestran verdadera conversión a Dios a través de una vida que
15
glorifica al Señor.
2a. Jesús, la Luz del mundo, vino para alumbrar y sacar a luz todo lo oculto. Muchos quieren que
Jesús deje de hacer lo que hace, pero esto es imposible: Él vino para alumbrar a los hombres en el
conocimiento y voluntad de Dios. Pero la gente en general es ciega ante esta luz, al no reconocer a
Jesús en su sentido real. Si Israel en su totalidad no ve a Jesús, los creyentes de Israel y las naciones sí
lo harán y caminarán en ella. Además, nadie debe confiarse de que su situación de incredulidad ante
Dios nunca saldrá a luz. Llegará el momento cuando se revelará cuál es nuestra verdadera relación con
Jesús. Y en alguna medida esto ya ha comenzado, pues aquel que cree en Jesús recibe más bendición
de parte de Dios, pero el que sólo conoce a Jesús como un sanador simplemente recibirá cada vez
menos. Su vida con Dios no puede florecer.
3. Aunque no de manera espectacular, la Palabra de Dios está obrando en el corazón de la gente.
La semilla del evangelio crece automáticamente, pero esto es imperceptible para nuestros sentidos. Lo
cierto es que a través de la predicación del evangelio el reino de Dios está creciendo, transformando la
vida de los hombres desde adentro. El saber esto, es un gran aliciente para emprender una obra
evangelística, ya que aunque no veamos resultados inmediatos, por otro lado sí podemos confiar en
que Dios, en su misericordia, está obrando por medio de su Espíritu en el corazón de la gente,
preparándola para el gran día de la cosecha.
4. Jesús compara su reino a la semilla más pequeña que había en Israel; pero tal semilla llegará
a ser un enorme arbusto. Sin embargo, aun lo más pequeño debe `morir'. Jesús demostró esto por
medio de su propia muerte; mas su fruto es grande: una cosecha de miles y miles de personas que
encuentran la vida en Jesús.
5. El que Jesús nos asegure que llegaremos al final de nuestro trayecto, no significa que nunca
encontraremos oposición en el camino. La orden de Jesús es a la vez un hecho consumado; si Él
ordena a sus discípulos pasar al otro lado del mar, es porque sabe que esto se llevará a cabo. No
obstante, el trayecto no está exento de dificultades. Debemos estar preparados para las situaciones
difíciles que encontraremos en la vida cristiana, y no pensar en que hemos sido abandonados por Dios,
como si Él no se preocupara por nosotros. ¡No existe tempestad tan grande que impida el avance de
Jesús sobre esta tierra!
16
1. (4,1-20) Antes de interpretar la parábola del sembrador, debemos tener en mente la situación
histórica de ese momento. La gente continuamente está acudiendo a Jesús, tanto así, que Él tiene que
entrar en una barca. Desde aquel lugar comenzó de nuevo a enseñar. Sin embargo, la gente tiene al
parecer más interés en el curador de enfermedades que en el predicador de la Palabra. Un indicio de
esto, es el hecho de que Jesús destaca dos veces la importancia de oír bien (la palabra `oíd' en el v.3 y
la frase, "el que tiene oídos para oír, oiga" del v. 9). Entrando en una barca, Jesús crea distancia literal,
pero a la vez esta distancia demuestra una situación espiritual: la multitud está lejos del propósito real
de Jesús, cual es, predicar el reino de Dios y repartir el perdón de los pecados.
Adoptando la actitud de un maestro, Jesús se sienta y enseña muchas cosas por medio de parábolas.
En sí, esto no es algo nuevo, puesto que Él hablaba a menudo en parábolas. Lo que sí es nuevo es que
13
ahora la ilustración se convierte en lo principal, podemos decir: sin `subtítulos'. Las parábolas obligan a
una meditación profunda o, de otro modo, la enseñanza de Jesús sigue siendo incomprendida. Jesús
empieza y termina la primera enseñanza con el tema: todos deben oír bien. Escuchar a Jesús es de
vital importancia. Esta parábola refleja la situación de los campos pequeños en Palestina. Las imágenes
indican que lo sembrado es amenazado por las aves, por el calor del sol y por la mala hierba. La semilla
sólo prospera en tierra buena. La tierra buena es aquella que tiene profundidad y susceptibilidad. Sólo
aquí el grano puede echar raíces, encontrar líquido, alimento y dar fruto; la tierra del que escucha la
palabra de Dios debe ser susceptible y el corazón dispuesto a recibir.
El sembrador es Jesús mismo. Es notable que Él se compare a sí mismo con un sembrador. La gente
piensa en cosas grandes, en la cosecha, pero Jesús en la actividad del sembrador.
Cuando sus discípulos (en un sentido amplio, pues son más que los 12) en un momento de descanso
le preguntan a Jesús por qué habla en parábolas, Él responde diciendo que ellos deben poder entender
su enseñanza, ya que a ellos es dado (por Dios) entender los misterios del reino. Ellos conocen el
verdadero propósito de la venida de Jesús. Pero para los demás, los de afuera, es decir, los que no
conocen a Jesús tal como es, todo es un misterio que no pueden entender. Como castigo por su
incredulidad, no pueden ver ni percibir, ni entender lo que ven y oyen. Aquellos que persisten en su
incredulidad y rechazan el verdadero propósito de Jesús, el perdón de los pecados, recibirán lo que
merecen, pero el perdón se les escapará de las manos.
Jesús se asombra que sus discípulos no entiendan la parábola, ya que entonces ¿cómo podrían
entender las demás? Esta parábola es la llave para comprender las demás parábolas que tratan de su
reino. La semilla es la Palabra de Dios. Ahora Jesús menciona tres lugares en donde la semilla no da
fruto. Cuando la palabra no entra en el alma, en seguida viene satanás como un ave de rapiña y la quita
de la vida y de la memoria. Recibir la palabra superficialmente, puede producir gozo, pero este gozo es
temporal, pues esto queda demostrado en los momentos difíciles de persecución en donde falta la fe en
Jesús. Cuando permitimos que las riquezas y las codicias se entronen en nuestra vida, estas suprimen
la palabra de Dios.
Solamente donde hay buena tierra, habrá un corazón susceptible a la palabra de Dios y una
producción de frutos a treinta, sesenta, y a ciento por uno como consecuencia.
* Sólo un corazón receptivo a la Palabra de Dios producirá hermosos y verdaderos frutos.
2. (4,21-25) Con otras imágenes Jesús aclara lo que pasa. Él es la luz. Normalmente la luz se pone en
un candelero y no debajo del almud o debajo de la cama, puesto que de esta manera no prestaría
ninguna utilidad. Esto es precisamente lo que quieren hacer algunos al querer que Jesús se calle. Pero
aunque la gente oscurezca la luz de Cristo, esta luz será conocida, si no ahora en medio de todo el
pueblo de Israel, seguramente después de la resurrección en medio de las naciones, cuando la gente
escuche bien a Jesús. Sólo si medimos con una buena medida (reconocer a Cristo tal como es)
recibiremos más: dar fruto para la gloria de Dios, llegando un día a ver lo que creemos ahora. Si
consideramos a Jesús sólo como Curador, la relación que pensamos tener con Él nos será quitada.
* Los ricos en el Señor aumentarán sus riquezas; los pobres caerán más en la miseria.
3. (4,26-29) A partir del versículo 26 Jesús se dirigirá nuevamente a la multitud. Ella espera de Jesús
cosas extraordinarias, no obstante, Él continúa lanzando semilla en la tierra, algo que no es tan
espectacular. Sin embargo, sin que nadie sepa cómo, la semilla crece por sí misma. Jesús no trae el
reino de Dios con fuerza y violencia, sino que lo hace por medio de la predicación de su Palabra. La vida
diaria continúa con su actividad normal, pero la semilla crece de hierba hasta espiga, y de espiga hasta
llegar a ser una espiga bien granada de trigo. La forma en que la semilla da fruto es un milagro obrado
por Dios. La palabra griega `automate' que se traduce "por que de suyo", indica la obra de Dios, quien
no abandona al mundo, sino que está obrando en él de manera silenciosa a través de la predicación de
su Palabra. Así viene la cosecha y luego el juicio final. Aquellos que crecen en la fe verán el reino y al
Rey en su gloria. Todavía tenemos que esperar.
* La obra de Dios avanza en forma milagrosa y silenciosa.
4. (4,30-34) Existe una gran diferencia entre la esperanza que abriga la multitud con respecto al reino de
Dios y la realidad tal como Jesús la trae. Si Jesús pregunta: "¿A qué haremos semejante el reino de
Dios, o con qué parábola lo compararemos?", es lógico para la multitud pensar en grandes cosas. Por
lo tanto, es frustrante que Jesús compare el reino de Dios con la semilla más chica que hay, la semilla
de mostaza. Parece irrespetuosa esta semejanza; Jesús se da cuenta de la pequeñez de la imagen, ya
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que lo destaca en el v.31. Pero la imagen es de mucha utilidad, ya que la semilla de mostaza puede
crecer hasta convertirse en una de las más grandes plantas del huerto. Jesús destaca no sólo el
contraste (entre el comienzo tan pequeño y el resultado tan grande), sino también la manera por la cual
la semilla crece: tan sólo una vez que es sembrada (32). Así crecerá la obra de Cristo: a través de su
muerte.
* El reino de Dios crece a través de la muerte de Jesús, a través de la pérdida.
El hecho de que Jesús sea una persona rechazada parece incompatible con la esperanza de la venida
del reino de Dios, pero en realidad ése es el camino de Dios para traer su reino.
Con muchas parábolas, Jesús enseñaba a las multitudes conforme a lo que podían oír; sin embargo,
declaraba todo a sus discípulos. Esto no significa que Jesús no estuviera dispuesto a dar a conocer las
parábolas también a la multitud, sino que el compromiso que se tenga con Él, será la garantía para
poder entender, o no entender, las cosas del reino de Dios.
* Si los hombres quieren guardar distancia de Jesús, entonces tampoco entenderán sus
enseñanzas.
5. (4,35-41) Al final de aquel día, Jesús manda a sus discípulos a pasar al otro lado del mar de Galilea.
Despidiendo a la multitud, le llevaron tal como estaba (en la barca). También había otras barcas muy
próximas, que fueron testigos del milagro de esa noche. De pronto se levantó una gran tempestad, las
olas se lanzaban contra la barca de tal manera que ella se llenó de agua. En ese momento, Jesús
dormía tranquilamente en la popa con la cabeza sobre un cojín. Pero para los discípulos, esto
significaba que estaban en gran peligro, y por eso despertaban a Jesús, diciéndole: ¿"No tienes cuidado
que perecemos"? Jesús calma en seguida la tempestad, reprendiéndola como si ella fuera un poder
destructivo con personalidad propia, y, a la vez, reprende a sus discípulos, ya que no era necesario
tener temor. Era su orden pasar al otro lado y todo lo que Él manda, sucede. Él hace lo que sólo Dios
sabe hacer, calmar el mar (ver Salmo 107,29; 89,10). El suceso hizo que los discípulos sintieran un
gran temor y se preguntasen: "¿Quién es éste, que aun el viento y el mar le obedecen?" Con estas
palabras los discípulos reconocen el poder divino de Jesús.
* Jesús hizo un milagro, no porque era necesario sino para fortalecer la fe de los suyos.
Síntesis aplicativa de temas importantes.
1a. La primera venida de Jesús tiene como señal la actividad del sembrador. Aún estamos en esta
etapa. La cosecha y la gloria final de Jesús son todavía cosas futuras. Lo importante es que la palabra
de Jesús eche raíces profundas en nuestras vidas, y de esta manera produzcamos frutos para la gloria
de Dios. Así que no debemos amedrentarnos, pensando que la actividad de sembrar la Palabra no
parece tan espectacular para los hombres.
1b. Sólo los creyentes pueden comprender el comienzo humilde del reino de Dios en la persona
de Jesucristo. El Señor habla a sus discípulos y les dice que sólo a ellos ha sido dado (por Dios)
conocer el misterio del reino de Dios. Este misterio consiste en la revelación de Jesucristo como el Hijo
de Dios que vino a salvar al mundo. Es este un misterio que únicamente puede ser aceptado por fe, ya
que la gente espera cosas extraordinarias, y la imagen humilde de Jesús no encaja en su expectativa.
Así que no nos esforcemos por hacer que el reino de Dios se vista de sensacionalismo en esta tierra.
Sólo el que ha sido llamado por Dios comprenderá plenamente el significado de la vida, obra y palabra
de Jesús.
1c. En la parábola del sembrador encontramos una respuesta del porqué algunos reciben el
mensaje de salvación y otros lo rechazan. Jesús es el sembrador, Él predica la Palabra. Asimismo,
todo creyente que predica el evangelio está sembrando la Palabra de Dios en los corazones. Mucha
gente escucha el mensaje de salvación, pero no todos lo reciben; las razones de esto las podemos
encontrar en la actividad de Satanás que gobierna de tal manera la mente de algunos, que la hace inútil
para retener la Palabra de Dios; en otros, aparentemente hay una conversión: pueden asistir a la iglesia
con gran gozo, pero cuando tienen un problema se desilusionan y se apartan del Señor; por último, hay
quienes pretenden servir a Dios, pero no lo hacen ya que están más interesados por las cosas de este
mundo que por las de Dios. Sin embargo, y a pesar de todo aparente fracaso, la Palabra del Señor no
vuelve vacía: hay corazones que muestran verdadera conversión a Dios a través de una vida que
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glorifica al Señor.
2a. Jesús, la Luz del mundo, vino para alumbrar y sacar a luz todo lo oculto. Muchos quieren que
Jesús deje de hacer lo que hace, pero esto es imposible: Él vino para alumbrar a los hombres en el
conocimiento y voluntad de Dios. Pero la gente en general es ciega ante esta luz, al no reconocer a
Jesús en su sentido real. Si Israel en su totalidad no ve a Jesús, los creyentes de Israel y las naciones sí
lo harán y caminarán en ella. Además, nadie debe confiarse de que su situación de incredulidad ante
Dios nunca saldrá a luz. Llegará el momento cuando se revelará cuál es nuestra verdadera relación con
Jesús. Y en alguna medida esto ya ha comenzado, pues aquel que cree en Jesús recibe más bendición
de parte de Dios, pero el que sólo conoce a Jesús como un sanador simplemente recibirá cada vez
menos. Su vida con Dios no puede florecer.
3. Aunque no de manera espectacular, la Palabra de Dios está obrando en el corazón de la gente.
La semilla del evangelio crece automáticamente, pero esto es imperceptible para nuestros sentidos. Lo
cierto es que a través de la predicación del evangelio el reino de Dios está creciendo, transformando la
vida de los hombres desde adentro. El saber esto, es un gran aliciente para emprender una obra
evangelística, ya que aunque no veamos resultados inmediatos, por otro lado sí podemos confiar en
que Dios, en su misericordia, está obrando por medio de su Espíritu en el corazón de la gente,
preparándola para el gran día de la cosecha.
4. Jesús compara su reino a la semilla más pequeña que había en Israel; pero tal semilla llegará
a ser un enorme arbusto. Sin embargo, aun lo más pequeño debe `morir'. Jesús demostró esto por
medio de su propia muerte; mas su fruto es grande: una cosecha de miles y miles de personas que
encuentran la vida en Jesús.
5. El que Jesús nos asegure que llegaremos al final de nuestro trayecto, no significa que nunca
encontraremos oposición en el camino. La orden de Jesús es a la vez un hecho consumado; si Él
ordena a sus discípulos pasar al otro lado del mar, es porque sabe que esto se llevará a cabo. No
obstante, el trayecto no está exento de dificultades. Debemos estar preparados para las situaciones
difíciles que encontraremos en la vida cristiana, y no pensar en que hemos sido abandonados por Dios,
como si Él no se preocupara por nosotros. ¡No existe tempestad tan grande que impida el avance de
Jesús sobre esta tierra!
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MARCOS IV
Marcos Capítulo 4
1 Otra vez comenzó a enseñar junto al mar, y se juntó a él gran multitud; tanto, que entrándose él en un barco, se sentó en el mar; y toda la multitud estaba en tierra junto al mar.
2 Y les enseñaba por parábolas muchas cosas, y les decía en su doctrina:
3 Oíd: He aquí, el sembrador salió a sembrar.
4 Y aconteció sembrando, que una parte cayó junto al camino; y vinieron las aves del cielo, y la tragaron.
5 Otra parte cayó en pedregales, donde no tenía mucha tierra; y luego salió, porque no tenía la tierra profunda;
6 mas salido el sol, se quemó; y por cuanto no tenía raíz, se secó.
7 Otra parte cayó en espinas; y subieron las espinas, y la ahogaron, y no dio fruto.
8 Otra parte cayó en buena tierra, y dio fruto, que subió y creció; y llevó uno a treinta, y otro a sesenta, y otro a ciento.
9 Entonces les dijo: El que tiene oídos para oír, oiga.
10 Cuando estuvo solo, le preguntaron los que estaban cerca de él con los doce, sobre la parábola.
11 Y les dijo: A vosotros es dado saber el misterio del Reino de Dios; mas a los que están fuera, por parábolas todas las cosas;
12 para que viendo, vean y no echen de ver; y oyendo, oigan y no entiendan; para que no se conviertan, y les sean perdonados los pecados.
13 Y les dijo: ¿No sabéis esta parábola? ¿Cómo, pues, entenderéis todas las parábolas?
14 El sembrador es el que siembra la Palabra.
15 Y éstos son los de junto al camino; en los que la Palabra es sembrada; mas después que la oyeron, luego viene Satanás, y quita la Palabra que fue sembrada en sus corazones.
16 Y asimismo éstos son los que son sembrados en pedregales: los que cuando han oído la Palabra, luego la toman con gozo;
17 pero no tienen raíz en sí, antes son temporales, que levantándose la tribulación o la persecución por causa de la Palabra, luego se escandalizan.
18 Y éstos son los que son sembrados entre espinas: los que oyen la palabra;
19 pero los cuidados de este siglo, y el engaño de las riquezas, y las codicias que hay en las otras cosas, entrando, ahogan la Palabra, y es hecha sin fruto.
20 Y éstos son los que fueron sembrados en buena tierra: los que oyen la Palabra, y la reciben, y hacen fruto, uno a treinta, otro a sesenta, y otro a ciento.
21 También les dijo: ¿Viene el candil para ser puesto debajo del almud, o debajo de la cama? ¿No viene para ser puesto en el candelero?
22 Porque no hay nada oculto que no haya de ser manifestado, ni secreto que no haya de venir en descubierto.
23 Si alguno tiene oídos para oír, oiga.
24 Les dijo también: Mirad lo que oís: con la medida que medís, os medirán otros, y será añadido a vosotros los que oís.
25 Porque al que tiene, le será dado; y al que no tiene, aun lo que tiene le será quitado.
26 Decía además: Así es el Reino de Dios, como si un hombre echa simiente en la tierra;
27 y duerme, y se levanta de noche y de día, y la simiente brota y crece como él no sabe.
28 Porque de suyo fructifica la tierra, primero hierba, luego espiga, después grano lleno en la espiga;
29 y cuando el fruto fuere producido, luego se mete la hoz, porque la siega es llegada.
30 También decía: ¿A qué haremos semejante el Reino de Dios? ¿O con qué parábola le compararemos?
31 Es como el grano de mostaza, que cuando se siembra en tierra, es la más pequeña de todas las simientes que hay en la tierra;
32 mas después de sembrado, sube, y se hace la mayor de todas las legumbres, y echa grandes ramas, de tal manera que las aves del cielo puedan morar bajo su sombra.
33 Y con muchas parábolas como éstas les hablaba la Palabra, conforme a lo que podían oír.
34 Sin parábola no les hablaba; pero a sus discípulos en particular declaraba todo.
35 Y les dijo aquel día cuando fue tarde: Pasemos al otro lado.
36 Y enviando la multitud, le tomaron como estaba en el barco; y había también con él otros barquitos.
37 Y se levantó una grande tempestad de viento, y echaba las olas en el barco, de tal manera que ya se llenaba.
38 El estaba en la popa, durmiendo sobre un cabezal, y le despertaron, y le dijeron: ¿Maestro, no tienes cuidado que perecemos?
39 Y levantándose, increpó al viento, y dijo al mar: Calla, enmudece. Y cesó el viento, y fue hecha grande bonanza.
40 Y a ellos dijo: ¿Por qué estáis así amedrentados? ¿Cómo no tenéis fe?
41 Y temieron con gran temor, y decían el uno al otro. ¿Quién es éste, que aun el viento y el mar le obedecen?
LÁMPARA ES A MIS PIES TU PALABRA
El evangelio según Marcos: Comentario exegético y homilético
Rev. Pieter J. Den Admirant: pastor misionero que trabajó por años en Chile
Este libro fue editado y distribuido por Fundación En la Calle Recta.
(Más información en su sitio de web: http://www.enlacallerecta.es/ )
1 Otra vez comenzó a enseñar junto al mar, y se juntó a él gran multitud; tanto, que entrándose él en un barco, se sentó en el mar; y toda la multitud estaba en tierra junto al mar.
2 Y les enseñaba por parábolas muchas cosas, y les decía en su doctrina:
3 Oíd: He aquí, el sembrador salió a sembrar.
4 Y aconteció sembrando, que una parte cayó junto al camino; y vinieron las aves del cielo, y la tragaron.
5 Otra parte cayó en pedregales, donde no tenía mucha tierra; y luego salió, porque no tenía la tierra profunda;
6 mas salido el sol, se quemó; y por cuanto no tenía raíz, se secó.
7 Otra parte cayó en espinas; y subieron las espinas, y la ahogaron, y no dio fruto.
8 Otra parte cayó en buena tierra, y dio fruto, que subió y creció; y llevó uno a treinta, y otro a sesenta, y otro a ciento.
9 Entonces les dijo: El que tiene oídos para oír, oiga.
10 Cuando estuvo solo, le preguntaron los que estaban cerca de él con los doce, sobre la parábola.
11 Y les dijo: A vosotros es dado saber el misterio del Reino de Dios; mas a los que están fuera, por parábolas todas las cosas;
12 para que viendo, vean y no echen de ver; y oyendo, oigan y no entiendan; para que no se conviertan, y les sean perdonados los pecados.
13 Y les dijo: ¿No sabéis esta parábola? ¿Cómo, pues, entenderéis todas las parábolas?
14 El sembrador es el que siembra la Palabra.
15 Y éstos son los de junto al camino; en los que la Palabra es sembrada; mas después que la oyeron, luego viene Satanás, y quita la Palabra que fue sembrada en sus corazones.
16 Y asimismo éstos son los que son sembrados en pedregales: los que cuando han oído la Palabra, luego la toman con gozo;
17 pero no tienen raíz en sí, antes son temporales, que levantándose la tribulación o la persecución por causa de la Palabra, luego se escandalizan.
18 Y éstos son los que son sembrados entre espinas: los que oyen la palabra;
19 pero los cuidados de este siglo, y el engaño de las riquezas, y las codicias que hay en las otras cosas, entrando, ahogan la Palabra, y es hecha sin fruto.
20 Y éstos son los que fueron sembrados en buena tierra: los que oyen la Palabra, y la reciben, y hacen fruto, uno a treinta, otro a sesenta, y otro a ciento.
21 También les dijo: ¿Viene el candil para ser puesto debajo del almud, o debajo de la cama? ¿No viene para ser puesto en el candelero?
22 Porque no hay nada oculto que no haya de ser manifestado, ni secreto que no haya de venir en descubierto.
23 Si alguno tiene oídos para oír, oiga.
24 Les dijo también: Mirad lo que oís: con la medida que medís, os medirán otros, y será añadido a vosotros los que oís.
25 Porque al que tiene, le será dado; y al que no tiene, aun lo que tiene le será quitado.
26 Decía además: Así es el Reino de Dios, como si un hombre echa simiente en la tierra;
27 y duerme, y se levanta de noche y de día, y la simiente brota y crece como él no sabe.
28 Porque de suyo fructifica la tierra, primero hierba, luego espiga, después grano lleno en la espiga;
29 y cuando el fruto fuere producido, luego se mete la hoz, porque la siega es llegada.
30 También decía: ¿A qué haremos semejante el Reino de Dios? ¿O con qué parábola le compararemos?
31 Es como el grano de mostaza, que cuando se siembra en tierra, es la más pequeña de todas las simientes que hay en la tierra;
32 mas después de sembrado, sube, y se hace la mayor de todas las legumbres, y echa grandes ramas, de tal manera que las aves del cielo puedan morar bajo su sombra.
33 Y con muchas parábolas como éstas les hablaba la Palabra, conforme a lo que podían oír.
34 Sin parábola no les hablaba; pero a sus discípulos en particular declaraba todo.
35 Y les dijo aquel día cuando fue tarde: Pasemos al otro lado.
36 Y enviando la multitud, le tomaron como estaba en el barco; y había también con él otros barquitos.
37 Y se levantó una grande tempestad de viento, y echaba las olas en el barco, de tal manera que ya se llenaba.
38 El estaba en la popa, durmiendo sobre un cabezal, y le despertaron, y le dijeron: ¿Maestro, no tienes cuidado que perecemos?
39 Y levantándose, increpó al viento, y dijo al mar: Calla, enmudece. Y cesó el viento, y fue hecha grande bonanza.
40 Y a ellos dijo: ¿Por qué estáis así amedrentados? ¿Cómo no tenéis fe?
41 Y temieron con gran temor, y decían el uno al otro. ¿Quién es éste, que aun el viento y el mar le obedecen?
LÁMPARA ES A MIS PIES TU PALABRA
El evangelio según Marcos: Comentario exegético y homilético
Rev. Pieter J. Den Admirant: pastor misionero que trabajó por años en Chile
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(Más información en su sitio de web: http://www.enlacallerecta.es/ )
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