sábado, mayo 12

COMENTARIO DEL CAPITULO 7 DEL 2 DE SAMUEL CAPITULO 7


CAPÍTULO VII
Versículos 1—3. El cuidado de David por el arca. 4—17. El pacto de Dios con David. 18—29.
Oración y acción de gracias.
Vv. 1—3. Ya establecido en su palacio, David meditaba cómo podía emplear mejor su tiempo y su
prosperidad en el servicio de Dios. Se hizo el propósito de edificar un templo para el arca. Aquí
Natán no habla como profeta, sino como hombre piadoso estimulando a David con su juicio
particular. Tenemos que hacer todo lo que podamos para animar y promover los buenos propósitos e
intenciones del prójimo y a medida que tenemos la oportunidad, fomentar una buena obra.
Vv. 4—17. Se promete bendiciones a la familia y posteridad de David. Estas promesas se
relacionan con Salomón, el sucesor inmediato de David, y el linaje real de Judá. Pero también se
relacionan con Cristo que se llama con frecuencia David e Hijo de David. Dios le dio toda potestad
en el cielo y en la tierra, con autoridad para realizar el juicio. Él iba a construir el templo del
evangelio, una casa para el nombre de Dios; el templo espiritual de los creyentes verdaderos, para
ser morada de Dios en el Espíritu. El establecimiento de su casa, su trono y su reino eterno, no
puede aplicarse a otro que no sea Cristo y su reino: la casa y el reino de David terminaron hace
mucho. La iniquidad cometida no puede aplicarse al Mesías mismo, sino a su descendencia
espiritual; verdaderos creyentes tienen dolencias, la corrección de las cuales deben esperar, aunque
no son desechados.

Vv. 18—29. La oración de David está llena de suspiros de afectuosa devoción a Dios.
Consideraba en poco a sus méritos propios. Cuanto tenemos debe ser considerado don de Dios.
Habla alta y honrosamente de los favores que Dios le ha dispensado. Considerando el carácter y
estado del hombre, puede maravillarnos la forma en que Dios trata con él. La promesa de Cristo
incluye todo; si el Señor Dios es nuestro, ¿qué más podemos pedir o pensar? Efesios iii, 20. Él nos
conoce mejor de lo que nos conocemos, por tanto, contentémonos con lo que ha hecho por nosotros.
¿Qué podemos decir por nosotros mismos en nuestras oraciones que sea más de lo que Dios ha
dicho por nosotros en sus promesas? David atribuye todo a la libre gracia de Dios: las grandes cosas
que Él había hecho por él y las grandes que le había dado a conocer. Todo era por amor a su palabra,
esto es, por amor a Cristo la Palabra eterna. Muchos tienen que escudriñar su corazón cuando van a
orar, pero el corazón de David estaba preparado, estable; terminadas sus peregrinaciones, se entregó
totalmente al deber, y se empleó en ello. La oración que sólo es de la lengua no agrada a Dios; lo
que será elevado y derramado ante Dios debe hallarse en el corazón. Él edifica su fe y espera el bien
basado en la seguridad de la promesa de Dios. David ora por el cumplimiento de la promesa. Decir
y hacer no son dos cosas con Dios, como suele pasar entre los hombres; Dios hará como ha dicho.
—Las promesas de Dios no nos son hechas por nombre, como a David, pero pertenecen a todos los
que creen en Jesucristo y las invocan en su nombre.


EL 2 LIBRO DE SAMUEL CAPITULO 7


2da. de Samuel
Capítulo 07
7:1 Aconteció que cuando ya el rey habitaba en su casa, después que Jehová le había dado reposo de todos sus enemigos en derredor,
7:2 dijo el rey al profeta Natán: Mira ahora, yo habito en casa de cedro, y el arca de Dios está entre cortinas.
7:3 Y Natán dijo al rey: Anda, y haz todo lo que está en tu corazón, porque Jehová está contigo.
7:4 Aconteció aquella noche, que vino palabra de Jehová a Natán, diciendo:
7:5 Ve y di a mi siervo David: Así ha dicho Jehová: ¿Tú me has de edificar casa en que yo more?
7:6 Ciertamente no he habitado en casas desde el día en que saqué a los hijos de Israel de Egipto hasta hoy, sino que he andado en tienda y en tabernáculo.
7:7 Y en todo cuanto he andado con todos los hijos de Israel, ¿he hablado yo palabra a alguna de las tribus de Israel, a quien haya mandado apacentar a mi pueblo de Israel, diciendo: ¿Por qué no me habéis edificado casa de cedro?
7:8 Ahora, pues, dirás así a mi siervo David: Así ha dicho Jehová de los ejércitos: Yo te tomé del redil, de detrás de las ovejas, para que fueses príncipe sobre mi pueblo, sobre Israel;
7:9 y he estado contigo en todo cuanto has andado, y delante de ti he destruido a todos tus enemigos, y te he dado nombre grande, como el nombre de los grandes que hay en la tierra.
7:10 Además, yo fijaré lugar a mi pueblo Israel y lo plantaré, para que habite en su lugar y nunca más sea removido, ni los inicuos le aflijan más, como al principio,
7:11 desde el día en que puse jueces sobre mi pueblo Israel; y a ti te daré descanso de todos tus enemigos. Asimismo Jehová te hace saber que él te hará casa.
7:12 Y cuando tus días sean cumplidos, y duermas con tus padres, yo levantaré después de ti a uno de tu linaje, el cual procederá de tus entrañas, y afirmaré su reino.
7:13 El edificará casa a mi nombre, y yo afirmaré para siempre el trono de su reino.
7:14 Yo le seré a él padre, y él me será a mí hijo. Y si él hiciere mal, yo le castigaré con vara de hombres, y con azotes de hijos de hombres;
7:15 pero mi misericordia no se apartará de él como la aparté de Saúl, al cual quité de delante de ti.
7:16 Y será afirmada tu casa y tu reino para siempre delante de tu rostro, y tu trono será estable eternamente.
7:17 Conforme a todas estas palabras, y conforme a toda esta visión, así habló Natán a David.
7:18 Y entró el rey David y se puso delante de Jehová, y dijo: Señor Jehová, ¿quién soy yo, y qué es mi casa, para que tú me hayas traído hasta aquí?
7:19 Y aun te ha parecido poco esto, Señor Jehová, pues también has hablado de la casa de tu siervo en lo por venir. ¿Es así como procede el hombre, Señor Jehová?
7:20 ¿Y qué más puede añadir David hablando contigo? Pues tú conoces a tu siervo, Señor Jehová.
7:21 Todas estas grandezas has hecho por tu palabra y conforme a tu corazón, haciéndolas saber a tu siervo.
7:22 Por tanto, tú te has engrandecido, Jehová Dios; por cuanto no hay como tú, ni hay Dios fuera de ti, conforme a todo lo que hemos oído con nuestros oídos.
7:23 ¿Y quién como tu pueblo, como Israel, nación singular en la tierra? Porque fue Dios para rescatarlo por pueblo suyo, y para ponerle nombre, y para hacer grandezas a su favor, y obras terribles a tu tierra, por amor de tu pueblo que rescataste para ti de Egipto, de las naciones y de sus dioses.
7:24 Porque tú estableciste a tu pueblo Israel por pueblo tuyo para siempre; y tú, oh Jehová, fuiste a ellos por Dios.
7:25 Ahora pues, Jehová Dios, confirma para siempre la palabra que has hablado sobre tu siervo y sobre su casa, y haz conforme a lo que has dicho.
7:26 Que sea engrandecido tu nombre para siempre, y se diga: Jehová de los ejércitos es Dios sobre Israel; y que la casa de tu siervo David sea firme delante de ti.
7:27 Porque tú, Jehová de los ejércitos, Dios de Israel, revelaste al oído de tu siervo, diciendo: Yo te edificaré casa. Por esto tu siervo ha hallado en su corazón valor para hacer delante de ti esta súplica.
7:28 Ahora pues, Jehová Dios, tú eres Dios, y tus palabras son verdad, y tú has prometido este bien a tu siervo.
7:29 Ten ahora a bien bendecir la casa de tu siervo, para que permanezca perpetuamente delante de ti, porque tú, Jehová Dios, lo has dicho, y con tu bendición será bendita la casa de tu siervo para siempre.