miércoles, enero 18

EL LIBRO DE 1 DE SAMUEL CAPITULO 19 Y SU COMENTARIO

CAPÍTULO 19

1 Jonatan revela el propósito de su padre de matar a David. 4 Persuade a su padre a reconciliarse. 8 La ira de Saúl se reaviva a causa de un nuevo éxito de David en la guerra. 12 Mical engaña a su padre colocando una estatua en la cama de David. 18 David visita a Samuel, en Naiot. 20 Los mensajeros de Saúl son enviados a apoderarse de David. 22 Saúl profetiza.

1 HABLO Saúl a Jonatán su hijo, y a todos sus siervos, para que matasen a David; pero Jonatán hijo de Saúl amaba a David en gran manera,

2 y dio aviso a David, diciendo: Saúl mi padre procura matarte; por tanto, cuídate hasta la mañana, y estate en lugar oculto y escóndete.

3 Y yo saldré y estaré junto a mi padre en el campo donde estés; y hablaré de ti a mi padre, y te haré saber lo que haya.

4 Y Jonatán habló bien de David a Saúl su padre, y le dijo: No peque el rey contra su siervo David, porque ninguna cosa ha cometido contra ti, y porque sus obras han sido muy buenas para contigo;

5 pues él tomó su vida en su mano, y mató al filisteo, y Jehová dio gran salvación a todo Israel. Tú lo viste, y te alegraste; ¿por qué, pues, pecarás contra la sangre inocente, matando a David sin causa?

6 Y escuchó Saúl la voz de Jonatán, y juró Saúl: Vive Jehová, que no morirá.

7 Y llamó Jonatán a David, y le declaró todas estas palabras; y él mismo trajo a David a Saúl, y estuvo delante de él como antes.

8 Después hubo de nuevo guerra; y salió David y peleó contra los filisteos, y los hirió con gran estrago, y huyeron delante de él.

9 Y el espíritu malo de parte de Jehová vino sobre Saúl; y estando sentado en su casa tenía una lanza a mano, mientras David estaba tocando.

10 Y Saúl procuró enclavar a David con la lanza a la pared, pero él se apartó de delante de Saúl, el cual hirió con la lanza en la pared; y David huyó, y escapó aquella noche.

11 Saúl envió luego mensajeros a casa de David para que lo vigilasen, y lo matasen a la mañana. Mas Mical su mujer avisó a David, diciendo: Si no salvas tu vida esta noche, mañana serás muerto.

12 Y descolgó Mical a David por una ventana; y él se fue y huyó, y escapó.

13 Tomó luego Mical una estatua, y la puso sobre la cama, y le acomodó por cabecera una almohada de pelo de cabra y la cubrió con la ropa.

14 Y cuando Saúl envió mensajeros para prender a David, ella respondió: Está enfermo.

15 Volvió Saúl a enviar mensajeros para que viesen a David, diciendo: Traédmelo en la cama para que lo mate.

16 Y cuando los mensajeros entraron, he aquí la estatua estaba en la cama, y una almohada de pelo de cabra a su cabecera.

17 Entonces Saúl dijo a Mical: ¿Por qué me has engañado así, y has dejado escapar a mi enemigo? Y Mical respondió a Saúl: Porque él me dijo: Déjame ir; si no, yo te mataré.

18 Huyó, pues, David, y escapó, y vino a Samuel en Ramá, y le dijo todo lo que Saúl había hecho con él. Y él y Samuel se fueron y moraron en Naiot.

19 Y fue dado aviso a Saúl, diciendo: He aquí que David está en Naiot en Ramá.

20 Entonces Saúl envió mensajeros para que trajeran a David, los cuales vieron una compañía de profetas que profetizaban, y a Samuel que estaba allí y los presidía. Y vino el Espíritu de Dios sobre los mensajeros de Saúl, y ellos también profetizaron.

21 Cuando lo supo Saúl, envió otros mensajeros, los cuales también profetizaron. Y Saúl volvió a enviar mensajeros por tercera vez, y ellos también profetizaron.

22 Entonces él mismo fue a Ramá; y llegando 546 al gran pozo que está en Secú, preguntó diciendo: ¿Dónde están Samuel y David? Y uno respondió: He aquí están en Naiot en Ramá.

23 Y fue a Naiot en Ramá; y también vino sobre él el Espíritu de Dios, y siguió andando y profetizando hasta que llegó a Naiot en Ramá.

24 Y él también se despojó de sus vestidos, y profetizó igualmente delante de Samuel, y estuvo desnudo todo aquel día y toda aquella noche. De aquí se dijo: ¿También Saúl entre los profetas?

1.

Matasen a David.

Mejor, "haría morir a David" (BJ). Saúl decidió hacer de David el blanco de un crimen por motivos políticos, y trató el asunto con Jonatán y algunos de sus magistrados. Sin duda les aseguró que no sufrirían castigo ninguno.

Esta fue la quinta tentativa de Saúl para librarse de David: (1) Quiso matarlo con su lanza (cap. 18: 10, 11). (2) Luego trató de lograr su mal propósito colocando a David al frente con la esperanza de que sería muerto (cap. 18: 17). (3) Después Saúl lo engañó prometiéndole la mano de Merab, y se la dio a otro, esperando quizás que David procediera con imprudencia y como resultado fuese castigado (cap. 18: 19). (4) A continuación autorizó a David para que ganara la dote correspondiente a Mical mediante una misión peligrosa (cap. 18: 25). (5) Ahora, siendo evidente que el Señor estaba con David, Saúl buscó la ayuda de otros para matarlo.

3.

Hablaré de ti.

La adversidad demuestra cuán sincera es una verdadera amistad. Bien sabía Jonatán que David no pensaba usurpar el trono, pero no podía convencer de eso a Saúl. La posición de Jonatán no era fácil pues tendría que oponerse a los deseos de un tirano, y se pensaría que era desleal a su propio padre. Sin embargo, como verdadero amigo, Jonatán dijo la verdad a David en cuanto a Saúl, no para asustarlo sino para prevenirlo y para asegurarle la lealtad de un verdadero amigo. Esto fue una verdadera prueba para Jonatán. Tenía que decidirse entre ser leal a su padre o ser leal a David. Era imposible que por más tiempo fuera leal a los dos. Demostró buen juicio comportándose de tal

forma como para conservar su influencia sobre su padre y, sin embargo, salvar a David al mismo tiempo de una muerte segura.

4.

No peque el rey.

Unido a su amigo por vínculos aun más estrechos que los de la consanguinidad, con un amor "más maravilloso ... que el amor de las mujeres" (2 Sam. 1: 26), y conociendo los pensamientos íntimos del corazón de David, Jonatán resultaba ideal para mediar entre él y Saúl. En el ruego de Jonatán ante su padre se manifestaron tanto el respeto por la autoridad como la más estricta obediencia a los principios. Como hijo de Saúl, conocía los argumentos que tendrían más peso para el rey: la victoria de David sobre Goliat y su continuo y leal servicio personal para el rey en toda oportunidad.

5.

Sin causa.

Con mucho tacto, Jonatán demostró a Saúl que no tenía razón para matar a David, y le hizo recordar que tenía amplios motivos para apreciar el leal servicio que éste le rendía.

6.

Escuchó Saúl.

¡Cuán eficaces son las palabras debidas en el momento apropiado! (ver Prov. 25: 11; Isa. 50: 4). Jonatán sabía que su padre estaba equivocado, no sólo en este caso sino también en muchos otros. Pero no habría ganado nada si hubiera reprendido a su padre por sus errores.

8.

Con gran estrago.

La Providencia le dio a Saúl otra prueba de la lealtad de David y del valor de sus servicios.

9.

El espíritu malo.

Ver com. cap. 16: 14, 15. El diablo sabía, desde el tiempo cuando fue ungido David, que estaba siendo preparado para ser rey. De modo que podía esperarse que el maligno intentara torcer el plan de Dios. No podría haber concebido un medio más eficaz de hacerlo que convencer a Saúl de que David procuraba usurpar el reino.

10.

Escapó aquella noche.

De acuerdo con el estilo de la narración hebrea, se dan los resultados finales de la fuga de David y después se añaden más detalles. David no escapó inmediatamente; primero fue por un corto tiempo a su hogar.

11.

Esta noche.

El relato no dice cómo supo Mical que Saúl había ordenado matar a David. Quizá vio a los "mensajeros" que estaban esperando a David y, conociendo el carácter de su padre, percibió su propósito. O tal vez David se sintió impulsado a confiar en ella. Quizá David pensó en esta vicisitud cuando 547 cantó con fervor: "Por Jehová son ordenados los pasos del hombre" (Sal. 37: 23).

Imaginemos a David allá en la ladera de la montaña, sin hogar y perseguido como un animal salvaje. Pero después de una noche de llanto, pudo decir David: "Yo cantaré de tu poder, y alabaré de mañana tu misericordia; porque has sido mi amparo y refugio en el día de mi angustia" (Sal. 59: 16. Véase el título [sobrescrito] de este salmo).

12.

Por una ventana.

La palabra traducida "ventana" proviene de un verbo que significa "perforar", "agujerear". En la antigüedad se solía construir las casas de tal forma que todas las aberturas dieran a un patio amurallado, con la excepción de una entrada principal externa. Con frecuencia los techos eran planos y se podía llegar a ellos desde el interior de la casa o desde el patio. El relato no dice si la abertura por la cual Mical hizo descender a David estaba encima del techo o si daba a la parte trasera de la casa. Sea como fuere, estaba en un punto opuesto a la entrada delantera, donde vigilaban los emisarios del rey. En una forma parecida se hizo descender a los espías, de los muros de Jericó (Jos. 2: 15). A Pablo se lo hizo descender del muro de Damasco (Hech. 9: 25); los discípulos abrieron el techo plano para hacer descender al paralítico ante Jesús (Luc. 5: 19). La sabiduría de la pronta acción de Mical quedó de manifiesto cuando, a la mañana siguiente, pidieron entrar en la casa los enviados para prender a David.

Hay veces cuando la causa del bien puede progresar más huyendo que luchando.

Algunos quizá piensen que puesto que Dios había ungido a David y Saúl se había apartado de lo correcto hasta el punto de intentar un asesinato, habría sido mejor que David se resistiera. Hasta ese momento, nunca había huido de un enemigo. Si hubiese hecho frente a Saúl con el mismo espíritu con el que afrontó a Goliat, sin duda habría conseguido la ayuda de muchos; pero eso habría provocado una guerra civil, pues Saúl también era popular y muchos le rendían una obediencia implícita. Como lo demostraron más tarde los acontecimientos, pasaron siete años después de la muerte de Saúl antes de que David fuese aceptado por todo Israel. Tal como pasó con David, así también sucedió con Cristo. Intrépido y sin temor, el Salvador podría haber convocado en su ayuda a los ejércitos del cielo. En cambio, permitió que cumplieran sus designios algunos hombres malos.

13.

Una estatua.

Heb. terafim (ver com. Gén. 31: 19; Lev. 19: 31).

Una almohada.

La palabra aquí traducida "almohada" no aparece en ninguna otra parte del AT, y su significado es dudoso. El hecho de que las "almohada" de la antigüedad generalmente eran sólidas, y estaban hechas de madera, arcilla, piedra o metal (ver com. Gén. 28: 1l), hace suponer que el objeto al que aquí se hace referencia era diferente de lo que conocemos como "almohada". Podría haber sido una especie de peluca hecha de pelo negro de cabra, pegada a la cabeza de la estatua para imitar el cabello humano.

14.

Está enfermo.

Aunque quizá David puede haber estado literalmente "enfermo", lo más probable es que Mical mintió deliberadamente. De ser así, difícilmente podría disculparse su acción a pesar de que de ese modo se le dio a David más tiempo para asegurar su fuga (ver vers. 15, 16).

17.

¿Por qué me has engañado?

Saúl había estado dispuesto a usar a Mical como un señuelo para atraer a David a fin de que muriera. Después se exasperó mucho porque su propia hija fuera leal a David antes que a él. Habiendo sido superado en el engaño, temió quedar desacreditado ante los suyos. Evidentemente Mical había heredado algunos de los rasgos de su padre. No vaciló en dar la excusa de que su esposo había amenazado matarla. Esta falsedad dio un pretexto a Saúl para proseguir con vigor renovado su propósito de matar a David, el cual -según las apariencias- había amenazado a su hija. Si David podía atreverse a matar a su propia esposa, no podría haber seguridad para ninguno de la familia real hasta que él fuera eliminado. Sin embargo, la falsedad de Mical era el resultado de la educación que Saúl le había dado y él debía culparse a sí mismo. De la misma manera, el ejemplo de engaño de Labán fue después un castigo para él (Gén. 31: 14-20, 35). Tanto Labán como Jacob y Saúl comprobaron la verdad de la afirmación de Cristo: "Con la medida con que medís, os será medido" (Mat. 7: 2).

18.

Vino a Samuel.

Sin duda David estaba muy perplejo por la conducta de Saúl, el caudillo nombrado por Dios. ¿Por qué permitía Dios que Saúl continuara como rey? ¿Era estricto Dios? ¿Había abandonado a la nación? 548 Se había interrumpido el servicio del tabernáculo en Silo; el arca estaba en el hogar de un levita en Quiriat-jearim. ¿Podría ser que todos estos siglos de culto y religión hubieran sido un engaño? ¿Había realmente un Dios en el cielo? ¿Tenía él un plan para Israel? ¿Por qué él -David- debía abandonar su trabajo con las ovejas para ayudar en el progreso del reino si las elevadas normas que siempre había mantenido iban a ser puestas a un lado? ¿Qué se ganaba con luchar contra los filisteos si el rey estaba determinado a asesinar al que había obtenido la victoria? David no se atrevió a levantar la mano contra el ungido del Señor (cap. 24: 6, 10); sin embargo no podía decir qué debía hacer. Ver mapa de la pág. 556.

Muy aterrorizado por el intento de Saúl de quitarle la vida, naturalmente David buscó el consejo del que lo había llamado del aprisco a un puesto de responsabilidad en Israel y tal vez le había enseñado en Ramá. Estando con Samuel se sentía tan seguro de Saúl como si hubiera habido un santuario al cual hubiese podido huir (ver 1 Rey. 1: 50-53; 2: 28-34).

Moraron en Naiot.

Quizás literalmente "se sentaron en residencias"; pero el significado de "Naiot" es incierto. La BJ traduce "celdas", y explica en la nota correspondiente: "Morada de los profetas, cf. 2 Rey. 6: 1 s, en Ramá o en los alrededores. O acaso un lugar de Ramá: "en Navit" o "en Nayot" ". El verbo yashab, "morar", significa también "sentarse", como sin rey en su trono o un juez delante de su tribunal, o un maestro ante su clase. David encontró a Samuel en Ramá, instruyendo a sus alumnos, en vez de estar efectuando su gira anual (1 Sam. 7: 16, 17).

20.

Saúl envió mensajeros.

Tres veces quedó frustrado el propósito de Saúl por la conducta de los hombres que envió para que llevaran a David a Gabaa (ver vers. 21). El Espíritu Santo impidió a cada uno de los grupos que arrestara a David, y en cambio se plegaron a las actividades de la escuela de los profetas.

23.

El Espíritu de Dios.

Sólo había de 11 a 13 km de Gabaa a Ramá. Saúl estaba tan enfurecido por lo sucedido durante el día, que finalmente resolvió matar a David con su propia mano sin importarle las consecuencias (ver PP 708, 709). Sin embargo, el poder del Espíritu fue tal que Saúl se sintió inducido a revelar a todos la perfidia de su alma, y la ira del hombre sirvió para alabar a Dios.

24.

Profetizó igualmente delante de Samuel.

Una vez antes -en ocasión de su ungimiento- Saúl se había unido con los profetas y su sinceridad de propósito le produjo una transformación de corazón (cap. 10: 5-11). Ahora de nuevo su ira fue refrenada y recibió una clara evidencia de que Dios protegía a David. Dice Josefo: "Se perturbó su mente y estuvo bajo la vehemente agitación de un espíritu; y despojándose de la ropa, cayó y quedó en el suelo todo el día y toda la noche, en presencia de Samuel y de David" (Antigüedades vi. 11. 5).

Desnudo.

La palabra así traducida puede significar completamente desnudo (Job 1: 21), harapiento o pobremente vestido (Job 22: 6; 24: 7, 10; Isa. 58: 7) o quizá vestido sólo con una túnica, habiendo puesto a un lado el manto (cf. Isa. 20: 2). Es probable que aquí se use en el último sentido. En otras palabras, Saúl se quitó su manto real y sólo estuvo vestido con su túnica, una prenda interior comúnmente usada en casa. En la calle, el manto exterior o capa se solía llevar encima. Despojado de su manto real, quizá Saúl quedó vestido a semejanza de uno de los alumnos de la escuela.

Quizá aquí el Espíritu Santo influyó en Saúl personalmente por última vez.

Quizá brotó de sus labios no sólo una confesión de la justicia de la causa de David sino también la condenación de sus propios actos obstinados. En el día del juicio final el gran adversario de las almas admitirá la justicia del gran plan de salvación de Dios y el error de sus propios caminos (ver Fil. 2: 10, 11). Pero volverán los antiguos celos y enemistades y estallarán en una gran expresión final de odio y furia (ver CS 729, 730). Tal fue el caso de Saúl en su rencor contra David. Volviendo una vez más, el espíritu malo que lo había dominado por tanto tiempo lo encontró con el corazón vacío de la gracia de Dios, y se posesiono de él en una forma aun más firme que antes (ver Mat. 12: 44, 45).

COMENTARIOS DE ELENA G. DE WHITE