domingo, junio 10

COMENTARIO DEL 2 LIBRO DE SAMUEL CAPITULO 12


CAPÍTULO XII
Versículos 1—14. La parábola de Natán—David confiesa su pecado. 15—25. El nacimiento de
Salomón. 26—31. La severidad de David para con los amonitas.
Vv. 1—14. Dios no tolera que su pueblo se quede tranquilo en el pecado. Con esta parábola, Natán
le sacó a David una sentencia contra sí mismo. Hay enorme necesidad de prudencia al reprender.
Fue fiel en su aplicación. Dice con palabras claras: Tú eres aquel hombre. Dios muestra cuánto odia
el pecado, aun en su propio pueblo; y que donde lo halle, no lo dejará sin castigo. David no dice una
palabra para excusar o alivianar su pecado; lo confiesa libremente. —Cuando David dijo, he
pecado, y Natán se dio cuenta que era un verdadero arrepentido, le aseguró que su pecado había
sido perdonado. No morirás: esto es no morirás eternamente ni estarás por siempre lejos de Dios,
como hubieras estado si no hubieras abandonado el pecado. Aunque seas castigado todos los días
por el Señor, no serás condenado con el mundo. Existe un gran mal en los pecados de quienes
profesan la fe y la relación con Dios, a saber, que dan ocasión a los enemigos de Dios y de la
religión para recriminar y blasfemar. Del caso de David se desprende que, aunque se obtenga
perdón, el Señor visitará con vara la transgresión de su pueblo y con llagas la iniquidad de ellos.
David tuvo que sufrir muchos días y años de dolor extremo por dar satisfacción momentánea a una lujuria vil.
Vv. 15—25. David escribe ahora el Salmo 51, en el cual ora fervientemente por el perdón y
lamenta mucho su pecado, a pesar de que ya se le había asegurado que su pecado estaba perdonado.
Estaba dispuesto a sufrir la vergüenza, tenerlo siempre delante de sí, y ser continuamente
reprochado por ello. Dios nos permite orar honestamente por bendiciones particulares, confiando en
su poder y misericordia general, aunque no haya una promesa específica para apoyarse. —David se
sometió pacientemente a la voluntad de Dios en la muerte de su hijo, y Dios compensó la pérdida
para ventaja suya, con el nacimiento de otro. La forma para que continúen o se nos restauren las
consolaciones como criaturas, o que se nos compense la pérdida de alguna otra manera, es rendirse
de buen ánimo a Dios. Por su gracia Dios reconoció y favoreció en particular a ese hijo y ordenó
que fuera llamado Jedidías, “Amado del Señor”. —Nuestras oraciones por nuestros hijos son
contestadas por gracia y completamente, cuando algunos mueren en su infancia, pues son bien
cuidados, y cuando los otros viven, “amados del Señor”.
Vv. 26—31. Ser tan severo como para esclavizar a los hijos de Amón era señal de que el
corazón de David aún no había sido suavizado por el arrepentimiento, en la época en que esto
ocurrió. Somos más compasivos, bondadosos y perdonadores con los demás, cuando más sentimos
nuestra necesidad del amor perdonador del Señor y saboreamos su dulzura en nuestra alma.

EL 2 LIBRO DE SAMUEL CAPITULO 12


2da. de Samuel
Capítulo 12
12:1 Jehová envió a Natán a David;y viniendo a él, le dijo: Había dos hombres en una ciudad, el uno rico, y el otro pobre.
12:2 El rico tenía numerosas ovejas y vacas;
12:3 pero el pobre no tenía más que una sola corderita, que él había comprado y criado, y que había crecido con él y con sus hijos juntamente, comiendo de su bocado y bebiendo de su vaso, y durmiendo en su seno; y la tenía como a una hija.
12:4 Y vino uno de camino al hombre rico; y éste no quiso tomar de sus ovejas y de sus vacas, para guisar para el caminante que había venido a él, sino que tomó la oveja de aquel hombre pobre, y la preparó para aquel que había venido a él.
12:5 Entonces se encendió el furor de David en gran manera contra aquel hombre, y dijo a Natán: Vive Jehová, que el que tal hizo es digno de muerte.
12:6 Y debe pagar la cordera con cuatro tantos, porque hizo tal cosa, y no tuvo misericordia.
12:7 Entonces dijo Natán a David: Tú eres aquel hombre. Así ha dicho Jehová, Dios de Israel: Yo te ungí por rey sobre Israel, y te libré de la mano de Saúl,
12:8 y te di la casa de tu señor, y las mujeres de tu señor en tu seno; además te di la casa de Israel y de Judá; y si esto fuera poco, te habría añadido mucho más.
12:9 ¿Por qué, pues, tuviste en poco la palabra de Jehová, haciendo lo malo delante de sus ojos? A Urías heteo heriste a espada, y tomaste por mujer a su mujer, y a él lo mataste con la espada de los hijos de Amón.
12:10 Por lo cual ahora no se apartará jamás de tu casa la espada, por cuanto me menospreciaste, y tomaste la mujer de Urías heteo para que fuese tu mujer.
12:11 Así ha dicho Jehová: He aquí yo haré levantar el mal sobre ti de tu misma casa, y tomaré tus mujeres delante de tus ojos, y las daré a tu prójimo, el cual yacerá con tus mujeres a la vista del sol.
12:12 Porque tú lo hiciste en secreto; mas yo haré esto delante de todo Israel y a pleno sol.
12:13 Entonces dijo David a Natán: Pequé contra Jehová. Y Natán dijo a David: También Jehová ha remitido tu pecado; no morirás.
12:14 Mas por cuanto con este asunto hiciste blasfemar a los enemigos de Jehová, el hijo que te ha nacido ciertamente morirá.
12:15 Y Natán se volvió a su casa. Y Jehová hirió al niño que la mujer de Urías había dado a David, y enfermó gravemente.
12:16 Entonces David rogó a Dios por el niño; y ayunó David, y entró, y pasó la noche acostado en tierra.
12:17 Y se levantaron los ancianos de su casa, y fueron a él para hacerlo levantar de la tierra; mas él no quiso, ni comió con ellos pan.
12:18 Y al séptimo día murió el niño; y temían los siervos de David hacerle saber que el niño había muerto, diciendo entre sí: Cuando el niño aún vivía, le hablábamos, y no quería oír nuestra voz; ¿cuánto más se afligirá si le decimos que el niño ha muerto?
12:19 Mas David, viendo a sus siervos hablar entre sí, entendió que el niño había muerto; por lo que dijo David a sus siervos: ¿Ha muerto el niño? Y ellos respondieron: Ha muerto.
12:20 Entonces David se levantó de la tierra, y se lavó y se ungió, y cambió sus ropas, y entró a la casa de Jehová, y adoró. Después vino a su casa, y pidió, y le pusieron pan, y comió.
12:21 Y le dijeron sus siervos: ¿Qué es esto que has hecho? Por el niño, viviendo aún, ayunabas y llorabas; y muerto él, te levantaste y comiste pan.
12:22 Y él respondió: Viviendo aún el niño, yo ayunaba y lloraba, diciendo: ¿Quién sabe si Dios tendrá compasión de mí, y vivirá el niño?
12:23 Mas ahora que ha muerto, ¿para qué he de ayunar? ¿Podré yo hacerle volver? Yo voy a él, mas él no volverá a mí.
12:24 Y consoló David a Betsabé su mujer, y llegándose a ella durmió con ella; y ella le dio a luz un hijo, y llamó su nombre Salomón, al cual amó Jehová,
12:25 y envió un mensaje por medio de Natán profeta; así llamó su nombre Jedidías, a causa de Jehová.
12:26 Joab peleaba contra Rabá de los hijos de Amón, y tomó la ciudad real.
12:27 Entonces envió Joab mensajeros a David, diciendo: Yo he puesto sitio a Rabá, y he tomado la ciudad de las aguas.
12:28 Reúne, pues, ahora al pueblo que queda, y acampa contra la ciudad y tómala, no sea que tome yo la ciudad y sea llamada de mi nombre.
12:29 Y juntando David a todo el pueblo, fue contra Rabá, y combatió contra ella, y la tomó.
12:30 Y quitó la corona de la cabeza de su rey, la cual pesaba un talento de oro, y tenía piedras preciosas; y fue puesta sobre la cabeza de David. Y sacó muy grande botín de la ciudad.
12:31 Sacó además a la gente que estaba en ella, y los puso a trabajar con sierras, con trillos de hierro y hachas de hierro, y además los hizo trabajar en los hornos de ladrillos; y lo mismo hizo a todas las ciudades de los hijos de Amón. Y volvió David con todo el pueblo a Jerusalén.