lunes, mayo 28
COMENTARIO DEL 2 LIBRO DE SAMUEL CAPITULO 11
Versículos 1—5. El adulterio de David. 6—13. Trata de esconder su delito. 14—27. Urías es
asesinado.
Vv. 1—5. Obsévese la ocasión del pecado de David; qué lo condujo a caer: —1. Descuidó su
ocupación. Se quedó en Jerusalén. Cuando nos salimos del camino de nuestro deber, estamos en
tentación. —2. Amor al ocio: la pereza da mucha ventaja al tentador. —3. Un ojo errante. No había
hecho pacto con sus ojos, como Job, o se le olvidó en el momento. Nótense los pasos del pecado.
Véase cómo el camino del pecado es cuesta abajo; cuando los hombres comienzan a hacer el mal,
no pueden detenerse. Nótense los agravantes del pecado: ¿Cómo pudo David reprender o castigar
en los demás aquello mismo de lo cual tenía conciencia que él mismo era culpable?
Vv. 6—13. Dar lugar al pecado endurece el corazón y provoca la ida del Espíritu Santo. Robar
su razón al hombre es peor que robarle su dinero; y atraerlo al pecado es peor que atraerlo a
cualquier otro problema mundano.
Vv. 14—27. El adulterio suele ocasionar homicidio al tratar de ocultar una maldad con otra. Hay
que temer el comienzo del pecado, porque, ¿quién sabe dónde terminará? ¿Puede un creyente
verdadero andar por esta senda? ¿Puede tal persona ser un verdadero hijo de Dios? Aunque la gracia
no se pierde en un caso tan espantoso, la seguridad y el consuelo de ella se reducen. Podemos tener
la plena seguridad de que se perdió de la vida de David toda la espiritualidad y el consuelo en la
religión. Ningún hombre, en tal caso, puede tener evidencia que le satisfaga de que es creyente.
Mientras mayor sea la confianza de un hombre que se ha hundido en la maldad, más grandes son su
presunción e hipocresía. Nadie que se parezca en nada a David, sino en sus transgresiones, debe
estimular su confianza con este ejemplo. Que siga a David en su humillación, arrepentimiento y sus
otras gracias eminentes; es preferible que piense de sí como un descarriado, y no sea un hipócrita.
—Que nadie que se oponga a la verdad diga: ¡Este es el fruto de la fe! No; son los efectos de la
naturaleza corrupta. Vigilemos los comienzos de la autocomplacencia y mantengámonos a la mayor
distancia de todo mal. Pero en el Señor hay misericordia y abundante redención. Él no echará fuera
a ningún creyente arrepentido y humilde; tampoco soportará que Satanás arrebate sus ovejas de su
mano. No obstante, el Señor hará que su pueblo se recupere del daño en forma tal que marcará el
aborrecimiento de sus crímenes, para impedir que los que tienen consideración por su Palabra,
abusen de las palabras de la gracia.
2da. de Samuel Capítulo 11
2da. de Samuel
Capítulo 11
11:1 Aconteció al año siguiente, en el tiempo que salen los reyes a la guerra, que David envió a Joab, y con él a sus siervos y a todo Israel, y destruyeron a los amonitas, y sitiaron a Rabá; pero David se quedó en Jerusalén.
11:2 Y sucedió un día, al caer la tarde, que se levantó David de su lecho y se paseaba sobre el terrado de la casa real; y vio desde el terrado a una mujer que se estaba bañando, la cual era muy hermosa.
11:3 Envió David a preguntar por aquella mujer, y le dijeron: Aquella es Betsabé hija de Eliam, mujer de Urías heteo.
11:4 Y envió David mensajeros, y la tomó; y vino a él, y él durmió con ella. Luego ella se purificó de su inmundicia, y se volvió a su casa.
11:5 Y concibió la mujer, y envió a hacerlo saber a David, diciendo: Estoy encinta.
11:6 Entonces David envió a decir a Joab: Envíame a Urías heteo. Y Joab envió a Urías a David.
11:7 Cuando Urías vino a él, David le preguntó por la salud de Joab, y por la salud del pueblo, y por el estado de la guerra.
11:8 Después dijo David a Urías: Desciende a tu casa, y lava tus pies. Y saliendo Urías de la casa del rey, le fue enviado presente de la mesa real.
11:9 Mas Urías durmió a la puerta de la casa del rey con todos los siervos de su señor, y no descendió a su casa.
11:10 E hicieron saber esto a David, diciendo: Urías no ha descendido a su casa. Y dijo David a Urías: ¿No has venido de camino? ¿Por qué, pues, no descendiste a tu casa?
11:11 Y Urías respondió a David: El arca e Israel y Judá están bajo tiendas, y mi señor Joab, y los siervos de mi señor, en el campo; ¿y había yo de entrar en mi casa para comer y beber, y a dormir con mi mujer? Por vida tuya, y por vida de tu alma, que yo no haré tal cosa.
11:12 Y David dijo a Urías: Quédate aquí aún hoy, y mañana te despacharé. Y se quedó Urías en Jerusalén aquel día y el siguiente.
11:13 Y David lo convidó a comer y a beber con él, hasta embriagarlo. Y él salió a la tarde a dormir en su cama con los siervos de su señor; mas no descendió a su casa.
11:14 Venida la mañana, escribió David a Joab una carta, la cual envió por mano de Urías.
11:15 Y escribió en la carta, diciendo: Poned a Urías al frente, en lo más recio de la batalla, y retiraos de él, para que sea herido y muera.
11:16 Así fue que cuando Joab sitió la ciudad, puso a Urías en el lugar donde sabía que estaban los hombres más valientes.
11:17 Y saliendo luego los de la ciudad, pelearon contra Joab, y cayeron algunos del ejército de los siervos de David; y murió también Urías heteo.
11:18 Entonces envió Joab e hizo saber a David todos los asuntos de la guerra.
11:19 Y mandó al mensajero, diciendo: Cuando acabes de contar al rey todos los asuntos de la guerra,
11:20 si el rey comenzare a enojarse, y te dijere: ¿Por qué os acercasteis demasiado a la ciudad para combatir? ¿No sabíais lo que suelen arrojar desde el muro?
11:21 ¿Quién hirió a Abimelec hijo de Jerobaal? ¿No echó una mujer del muro un pedazo de una rueda de molino, y murió en Tebes? ¿Por qué os acercasteis tanto al muro? Entonces tú le dirás: También tu siervo Urías heteo es muerto.
11:22 Fue el mensajero, y llegando, contó a David todo aquello a que Joab le había enviado.
11:23 Y dijo el mensajero a David: Prevalecieron contra nosotros los hombres que salieron contra nosotros al campo, bien que nosotros les hicimos retroceder hasta la entrada de la puerta;
11:24 pero los flecheros tiraron contra tus siervos desde el muro, y murieron algunos de los siervos del rey; y murió también tu siervo Urías heteo.
11:25 Y David dijo al mensajero: Así dirás a Joab: No tengas pesar por esto, porque la espada consume, ora a uno, ora a otro; refuerza tu ataque contra la ciudad, hasta que la rindas. Y tú aliéntale.
11:26 Oyendo la mujer de Urías que su marido Urías era muerto, hizo duelo por su marido.
11:27 Y pasado el luto, envió David y la trajo a su casa; y fue ella su mujer, y le dio a luz un hijo. Mas esto que David había hecho, fue desagradable ante los ojos de Jehová.
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