1.
Silo.
Significa "lugar de descanso". Probablemente se le puso este nombre porque después de peregrinar por más de 40 años, por fin el tabernáculo del Señor podía descansar. Parece lógico que se hubiera escogido a Siquem, lugar cercano a los montes Ebal y Gerizim, que en cierto sentido ya había sido consagrado a Dios. Pero es evidente que Dios eligió a Silo, al menos transitoriamente, para establecer allí su morada (Deut. 12: 5, 11, 14). Se han dado tres razones para la conveniencia de este lugar: (1) era central, (2) estaba protegido y aislado, (3) estaba en el territorio de la tribu de Efraín, a la cual pertenecía Josué.
Así él, como líder de la nación, tendría fácil acceso al santuario siempre que necesitara consultar al Dios de Israel. Las excavaciones han verificado la declaración de Juec. 21: 19 donde se indica que Silo estaba ubicada "al norte de Bet-el, y al lado oriental del camino que sube de Bet-el a Siquem". Hoy se conoce como Seilûn y está en una depresión entre dos cerros bajos al este del camino principal que va de Jerusalén a Siquem, a 15 km al norte de Bet-el y a unos 5 km al suroeste de Lebonah. Era la ubicación más central para todas las tribus, y en este lugar permaneció el arca durante unos 300 años hasta que fue tomada por los filisteos en tiempos de Elí (1 Sam. 4: 1 -11; PP 550).
La tierra les fue sometida.
Una vez que sometieron la zona circundante y las tribus de Judá, Efraín y Manasés (caps. 15-17) ocuparon sus tierras, nada impedía el traslado del tabernáculo de su lugar protegido en Gilgal 267 hasta esta ubicación central.
Esto fue realizado aún antes de que se dividiera el resto de la tierra entre las siete tribus restantes.
3.
Seréis negligentes.
Debido a que los israelitas habían vivido durante tanto tiempo como nómadas, les resultaba difícil cambiar su forma de vida. Se habían enriquecido con el botín de los cananeos y vivían en la abundancia. Parecían preocuparse más por la comodidad y la complacencia del momento que por la obtención de su heredad.
Como había ocurrido con los antiguos constructores de Babel, estaban contentos con su manera de vivir juntos formando una comunidad. Aparentemente no querían esparcirse y abandonar la buena compañía de sus hermanos. Desde el mismo comienzo, Dios había tenido el plan de que el hombre se esparciera sobre la faz de la tierra, y no de que se establecieran todos en un mismo lugar. En cuanto los seres humanos perdieron su visión espiritual, mostraron la tendencia a congregarse y a buscar la protección de otras personas antes que a confiar en la protección de Dios.
En esto hay una lección para nosotros hoy. Cuando nos hemos convertido de verdad y hemos recibido el título a la vida eterna, nuestra gran preocupación debiera ser la de procurar poseer esa heredad eterna. Pero demasiadas veces, así como las siete tribus, nos conformamos con los despojos de esta vida y no sentimos el impulso de proseguir con nuestra conquista. Para nosotros es la admonición del apóstol: "Pelea la buena batalla de la fe, echa mano de la vida eterna" (1 Tim. 6: 12).
4.
Tres varones.
No se puede saber con exactitud si se trataba de 3 hombres de cada una de las 12 tribus, o de 3 hombres de cada una de las 7 tribus restantes. Parece más probable esto último, ya que eran 7 las tribus implicadas. Las otras tribus ya habían recibido sus heredades. Serían pues 21 hombres en total.
La describan.
Literalmente, "la escribirán". Evidentemente los hombres debían describir la tierra, nombrando las ciudades, dando su tamaño, la aptitud de los terrenos para la agricultura, la ganadería, etc., a fin de que el valor de esas propiedades pudiera ser debidamente tasado. Después de obtener esa información, la delegación debía dividir todo el territorio en siete partes.
Esto concuerda con lo que dice Josefo acerca de este incidente (Antigüedades v. i. 21). En cuanto a esta orden de Josué, dice: "También les dio la orden de que estimasen la medida de aquella parte de la tierra que era más fructífera y la que no era tan buena . . . Josué creyó que la tierra para las tribus debía distribuirse según la estimación de su calidad antes que por el tamaño de su medida; muchas veces se dio el caso de que una medida de algún tipo de suelo equivalía a mil medidas de otra tierra".
6.
Siete partes.
Debía presentarse a Josué un informe escrito de la tierra dividida en siete partes iguales, en forma equitativa, de acuerdo con su valor estimado a fin de que él pudiera echar suertes para las tribus delante del Señor.
Echaré suertes.
Ver com. caps. 7: 14; 14: 2. No se permitió que las tribus escogieran por sí mismas la porción que les iba a tocar. La tierra debía dividirse equitativamente. Las instrucciones eran: "A los más darás mayor heredad, y a los menos, menor... Pero la tierra será repartida por suerte" (Núm. 26: 54, 55). Estas palabras implican que las heredades habrían sido desiguales: mayores para las tribus más grandes, menores para las más pequeñas, pero que la posición de cada tribu debía fijarse por suerte, porque "de Jehová es la decisión de ella" (Prov. 16: 33). No se nos dice cómo fue cumplida esta regla en el caso de Judá, Efraín y Manasés, que recibieron primero su heredad.
Posiblemente se reconoció primero suficiente extensión de territorio como para proporcionar tres grandes porciones. Quizá después de hacer esto se echaron suertes entre las tres tribus, primero entre Judá y José para determinar a cuál le tocaría la parte sur y a cuál la norte, y luego entre Efraín y Manasés por las dos partes del territorio norteño. Tal método hubiera estado de acuerdo con las instrucciones de Núm.26.
9.
En un libro.
Además de hacer una descripción escrita de los rasgos principales del país, es probable que los hombres hubieran hecho algún tipo de mapa. Esta declaración implica que se hizo y registró un reconocimiento geográfico de las ciudades.
Posiblemente sea éste el primer estudio topográfico que se haya registrado.
Tal vez los hebreos aprendieron este arte de los egipcios, que eran buenos topógrafos.
10.
Retió Josué la tierra.
Según el vers. 9, la tierra fue dividida por ciudades en siete partes.
Entonces Josué echó suertes sobre 268 estas siete partes para decidir cuál le tocaría a cada tribu. Después de esto dividió la tierra según el tamaño de la tribu a la cual le había tocado por suerte un determinado grupo de ciudades. A una tribu pequeña le correspondía un territorio más reducido, y a una tribu más numerosa un territorio aumentado con tierras tomadas de las tribus de menor número. Esto estaba de acuerdo con la ley de distribución dada por Dios mediante Moisés (Núm. 33: 54).
11.
La suerte ... de Benjamín.
Evidentemente la providencia divina ordenó que a los hijos de Benjamín les correspondiera la primera suerte de estas siete, después de la tribu de José.
José y Benjamín eran hermanos, únicos hijos de Raquel, la amada esposa de Jacob. De la tribu de Benjamín salió más tarde Saúl, primer rey de Israel. La importante ciudad de Jerusalén estaba en su territorio. Parece que, según Juec. 1: 8, 21 y 1 Crón. 8: 28, 32, por algún tiempo esa ciudad fue posesión conjunta de Judá y Benjamín. Más tarde Jerusalén llegó a ser la ciudad real de los reyes de la casa de Judá.
12.
El límite de ellos.
Puesto que la heredad de Benjamín estaba situada entre el límite norte de Judá y el límite sur de Efraín, los lugares mencionados en estas fronteras ya se han comentado en los caps. 15 y 16.
14.
Tuerce hacia el oeste.
La frontera se volvía hacia el mar Mediterráneo.
Quiriat-baal.
Los israelitas cambiaron el nombre a Quiriat-jearim, "ciudad de bosques", a fin de borrar todo recuerdo de Baal (ver Jos. 15: 9; Núm. 32: 38). La frontera occidental de Benjamín llegaba hasta esta ciudad en el límite de Judá. Desde allí, torcía al este y tocaba el límite norte de Judá, según aparece descrito en el cap. 15: 5-9. En algún punto de los límites de Benjamín se encontraba el venerado lugar donde se había enterrado a Raquel (Gén. 35: 16, 19), aunque se desconoce el sitio exacto de su tumba (ver Nota Adicional de 1 Sam. 1).
17.
Gelilot.
Significa "círculos". Evidentemente se refiere a la ciudad de Gilgal que aparece en el cap. 15: 7.
21.
Las ciudades de la tribu.
Estas estaban divididas en 2 grupos, el primero con 12 ciudades en la parte oriental, y el segundo con 14 en la zona occidental. Algunas de ellas ya se han mencionado en la descripción de los límites.
Jericó.
Es decir, el lugar de Jericó. De acuerdo a la maldición del cap. 6: 26, no se había de reconstruir la ciudad (ver com. cap. 6: 26).
Valle de Casis.
Ya que el autor presenta una lista de ciudades, parece más probable que esta frase se dé como nombre propio, Emeq-Casis. "Émeq-Quesís" (BJ). Al este de Jerusalén se encuentra el Wadi el-Keziz, pero no se conoce la ubicación de esta aldea.
22.
Bet-arabá.
Ver com. cap. 15: 16.
Zemaraim.
Se ha identificado esta ciudad con las ruinas llamadas Rasez-Zeimara, al noreste del Wadi el-Keziz, junto al camino de Jerusalén a Jericó. En Gén. 10: 18 se menciona a los zemareos como tribu cananea.
Bet-el.
Ver com. Gén. 28: 19. Esta ciudad pasó a manos de los efrainitas cuando la tribu de Benjamín fue casi totalmente aniquilada Juec. 20). En la división del reino, bajo el gobierno de Roboam, aunque la tribu de Benjamín estaba unida con la de Judá, se consideraba a Bet-el como parte del reino norte de Israel, en la frontera sur de Jeroboam. En este lugar Jeroboam colocó uno de los becerros de oro (1 Rey. 12: 29-33).
23.
Avim.
Ya que en la enumeración Avim sigue a Bet-el, y no se menciona a Hai, que estaba cerca de Bet-el, se ha pensado que Avim podría ser otro nombre de Hai (ver com. cap. 7: 2). Sin embargo, el sitio no ha sido identificado aún.
Pará.
Tal vez sea Khirbet el-Fârah, en el Wadi Fârah al oeste de Jericó, más o menos a mitad de camino a Jerusalén.
Ofra.
Quizá sea la misma Ofra de 1 Sam.13:17 y Efraín de 2 Crón. 13: 19 y Juan 11:54. Es posible que se trate de et-Taiyibeh. No debe confundirse con la ciudad de Ofra mencionada en Juec. 6: 11, que probablemente estaba en Manasés.
24.
Quefar-haamoni, Ofni.
Estos lugares sólo aparecen mencionados aquí. Se desconoce su ubicación.
Geba.
El nombre significa "cerro", "colina". No debe confundirse con Gabaa de Saúl.
Geba y Gabaa sin duda no quedaban muy lejos una de otra, puesto que ambas estaban cerca de Ramá (ver Esd. 2: 26; Neh. 7: 30; Isa. 10: 29).
25.
Gabaón.
Significa "cerro". Estaba a unos 9 km al noroeste de Jerusalén, sobre el camino Jope. Era la principal ciudad de los heveos, cuyos habitantes actuaron engañosamente 269 para lograr una alianza con Josué y los israelitas, según está registrado en el cap. 9. Hoy se conoce como el-Jîb.
Ramá.
Significa "altura". Ramá estaba en lo que más tarde pasó a ser la frontera entre Judá e Israel según 1 Rey. 15: 17, 21, 22, a poca distancia de Bet-el.
No hay seguridad de que sea la misma Ramá de Samuel (ver Nota Adicional de 1 Sam. 1).
Beerot.
Este nombre significa "pozos". Estaba a 16 km al norte de Jerusalén cerca de la moderna el-Bîreh.
26.
Mizpa.
Significa "torre de vigía". No concuerdan los arqueólogos en cuanto a la ubicación de Mizpa de Benjamín. Robinson (1856) apoyó la ubicación de Mizpa en Nebî-Samwîl, una elevación de 885 m frente a Jerusalén, a unos 7 km al suroeste de Tell enNatsbeh. Por otra parte, Guillermo F. Badé y sus colaboradores sostienen que la Mizpa de antaño es Tell en-Natsbeh, sitio excavado por ellos a 12 km al norte de Jerusalén sobre el camino principal de Samaria y Galilea. Se ubicaría al norte de Ramá y Geba y al sur de Beerot.
Cafira.
Como Beerot, era una ciudad que dependía de Gabaón (cap. 9: 17), y estaba en sus proximidades, al noroeste de Jerusalén.
27.
Requem, Irpeel, Tarala.
Se desconoce la ubicación exacta de estas localidades, inclusive Mozah (vers. 26), a menos que Requem sea el-Burj.
28.
Zela.
Se la menciona en 2 Sam. 21: 14 como el lugar donde fueron finalmente enterrados Cis, Saúl y Jonatán (ver Nota Adicional de 1 Sam. l).
Elef.
Lugar no identificado.
Gabaa.
Probablemente se refiera a Gabaa de Saúl (1 Sam. 10: 26; 2 Sam. 21: 6), primer centro político del reino de Israel. Se ha identificado con el lugar hoy conocido como Tell el-Fûl, "montículo de porotos [frijoles, judías]", situado a 5,6 km al norte de Jerusalén, sobre el camino principal que lleva a Samaria.
En tiempos de Saúl, los Jebuseos aún mantenían el control de Jerusalén. Gabaa, cuartel general de Saúl, servía de puesto de vigilancia militar para Jerusalén.
Fue cerca de Gabaa donde Jonatán atacó a los filisteos (1 Sam. 14). Dos campañas de excavación en este sitio han proporcionado muchas informaciones sobre la historia bíblica de la antigua capital de Saúl.
Quiriat.
No debe confundirse con Quiriat-jearim del vers. 14 y el cap. 15: 60, perteneciente a Judá. Se desconoce la ubicación de Quiriat, pero se ha pensado que podría tratarse de Kerteh, al oeste de Jerusalén.
La heredad.
Comparada con la heredad de las otras tribus, la de Benjamín era una de las más pequeñas. Sin embargo, según Josefo, su suelo era el más fértil, el territorio ocupaba una posición sumamente estratégica, y los nombres de muchas de sus aldeas indican por su significado que estaban situadas sobre alturas y por lo tanto eran fáciles de defender. Indudablemente por esa razón la tribu de Benjamín una vez pudo resistir con éxito a los ejércitos combinados de Israel hasta que éste recurrió a una estratagema (Juec. 20).
COMENTARIOS DE ELENA G. DE WHITE
lunes, abril 25
EL LIBRO DE JOSUE CAPITULO 18
Josué Capítulo 18
1 Y toda la congregación de los hijos de Israel se juntó en Silo, y asentaron allí el Tabernáculo del Testimonio, después que la tierra les fue sujeta.
2 Mas habían quedado en los hijos de Israel siete tribus, a las cuales aún no habían partido su posesión.
3 Y Josué dijo a los hijos de Israel: ¿Hasta cuándo seréis negligentes para venir a poseer la tierra que os ha dado el SEÑOR el Dios de vuestros padres?
4 Señalad tres varones de cada tribu, para que yo los envíe, y que ellos se levanten, y anden la tierra, y la dibujen conforme a sus heredades, y se tornen a mí.
5 Y la repartirán en siete partes; y Judá estará en su término al mediodía, y los de la casa de José estarán en el suyo al norte.
6 Vosotros, pues, dibujaréis la tierra en siete partes, y me traeréis la descripción aquí, y yo os echaré las suertes aquí delante del SEÑOR nuestro Dios.
7 Pero los levitas ninguna parte tienen entre vosotros; porque el sacerdocio del SEÑOR es la heredad de ellos; Gad también y Rubén, y la media tribu de Manasés, ya han recibido su heredad del otro lado del Jordán al oriente, la cual les dio Moisés siervo del SEÑOR.
8 Levantándose pues aquellos varones, fueron; y mandó Josué a los que iban para dibujar la tierra, diciéndoles: Id, recorred la tierra, y dibujadla, y tornad a mí, para que yo os eche las suertes aquí delante del SEÑOR en Silo.
9 Fueron pues aquellos varones y pasearon la tierra, dibujándola por ciudades en siete partes en un libro, y tornaron a Josué al campo en Silo.
10 Y Josué les echó las suertes delante del SEÑOR en Silo; y allí repartió Josué la tierra a los hijos de Israel por sus porciones.
11 Y subió la suerte de la tribu de los hijos de Benjamín por sus familias; y salió el término de su suerte entre los hijos de Judá y los hijos de José.
12 Y fue el término de ellos al lado del norte desde el Jordán; y sube aquel término al lado de Jericó al norte; sube después al monte hacia el occidente, y viene a salir al desierto de Bet-avén;
13 y de allí pasa aquel término a Luz, por el lado de Luz (ésta es Bet-el) hacia el mediodía. Y desciende este término de Atarot-adar al monte que está al mediodía de Bet-horón la de abajo.
14 Y torna este término, y da vuelta al lado del mar, al mediodía hasta el monte que está delante de Bet-horón al mediodía; y viene a salir a Quiriat-baal, que es Quiriat-jearim, ciudad de los hijos de Judá. Este es el lado del occidente.
15 Y el lado del mediodía es desde el cabo de Quiriat-jearim, y sale el término al occidente, y sale a la fuente de las aguas de Neftoa;
16 y desciende este término al cabo del monte que está delante del valle del hijo de Hinom, que está en la campiña de los gigantes hacia el norte; desciende luego al valle de Hinom, al lado del jebuseo al mediodía, y de allí desciende a la fuente de Rogel;
17 y del norte torna y sale a En-semes, y de allí sale a Gelilot, que está delante de la subida de Adumín, y descendía a la piedra de Bohán, hijo de Rubén;
18 y pasa al lado que está delante de la campiña del norte, y desciende a los llanos;
19 y torna a pasar este término por el lado de Bet-hogla hacia el norte, y viene a salir el término a la lengua del mar Salado al norte, al cabo del Jordán al mediodía. Este es el término de hacia el mediodía.
20 Y el Jordán acaba este término al lado del oriente. Esta es la heredad de los hijos de Benjamín por sus términos alrededor, conforme a sus familias.
21 Las ciudades de la tribu de los hijos de Benjamín, por sus familias, fueron Jericó, Bet-hogla, y el valle de Casis,
22 Bet-arabá, Zemaraim, y Bet-el;
23 y Avim, y Pará, y Ofra,
24 y Quefar-haamoni, Ofni, y Geba; doce ciudades con sus aldeas:
25 Gabaón, Ramá, Beerot,
26 y Mizpa, Cafira, y Mozah,
27 Requem, Irpeel y Tarala,
28 y Zela, Elef, Jebús, que es Jerusalén, Gabaa, y Quiriat; catorce ciudades con sus aldeas. Esta es la heredad de los hijos de Benjamín, conforme a sus familias.
1 Y toda la congregación de los hijos de Israel se juntó en Silo, y asentaron allí el Tabernáculo del Testimonio, después que la tierra les fue sujeta.
2 Mas habían quedado en los hijos de Israel siete tribus, a las cuales aún no habían partido su posesión.
3 Y Josué dijo a los hijos de Israel: ¿Hasta cuándo seréis negligentes para venir a poseer la tierra que os ha dado el SEÑOR el Dios de vuestros padres?
4 Señalad tres varones de cada tribu, para que yo los envíe, y que ellos se levanten, y anden la tierra, y la dibujen conforme a sus heredades, y se tornen a mí.
5 Y la repartirán en siete partes; y Judá estará en su término al mediodía, y los de la casa de José estarán en el suyo al norte.
6 Vosotros, pues, dibujaréis la tierra en siete partes, y me traeréis la descripción aquí, y yo os echaré las suertes aquí delante del SEÑOR nuestro Dios.
7 Pero los levitas ninguna parte tienen entre vosotros; porque el sacerdocio del SEÑOR es la heredad de ellos; Gad también y Rubén, y la media tribu de Manasés, ya han recibido su heredad del otro lado del Jordán al oriente, la cual les dio Moisés siervo del SEÑOR.
8 Levantándose pues aquellos varones, fueron; y mandó Josué a los que iban para dibujar la tierra, diciéndoles: Id, recorred la tierra, y dibujadla, y tornad a mí, para que yo os eche las suertes aquí delante del SEÑOR en Silo.
9 Fueron pues aquellos varones y pasearon la tierra, dibujándola por ciudades en siete partes en un libro, y tornaron a Josué al campo en Silo.
10 Y Josué les echó las suertes delante del SEÑOR en Silo; y allí repartió Josué la tierra a los hijos de Israel por sus porciones.
11 Y subió la suerte de la tribu de los hijos de Benjamín por sus familias; y salió el término de su suerte entre los hijos de Judá y los hijos de José.
12 Y fue el término de ellos al lado del norte desde el Jordán; y sube aquel término al lado de Jericó al norte; sube después al monte hacia el occidente, y viene a salir al desierto de Bet-avén;
13 y de allí pasa aquel término a Luz, por el lado de Luz (ésta es Bet-el) hacia el mediodía. Y desciende este término de Atarot-adar al monte que está al mediodía de Bet-horón la de abajo.
14 Y torna este término, y da vuelta al lado del mar, al mediodía hasta el monte que está delante de Bet-horón al mediodía; y viene a salir a Quiriat-baal, que es Quiriat-jearim, ciudad de los hijos de Judá. Este es el lado del occidente.
15 Y el lado del mediodía es desde el cabo de Quiriat-jearim, y sale el término al occidente, y sale a la fuente de las aguas de Neftoa;
16 y desciende este término al cabo del monte que está delante del valle del hijo de Hinom, que está en la campiña de los gigantes hacia el norte; desciende luego al valle de Hinom, al lado del jebuseo al mediodía, y de allí desciende a la fuente de Rogel;
17 y del norte torna y sale a En-semes, y de allí sale a Gelilot, que está delante de la subida de Adumín, y descendía a la piedra de Bohán, hijo de Rubén;
18 y pasa al lado que está delante de la campiña del norte, y desciende a los llanos;
19 y torna a pasar este término por el lado de Bet-hogla hacia el norte, y viene a salir el término a la lengua del mar Salado al norte, al cabo del Jordán al mediodía. Este es el término de hacia el mediodía.
20 Y el Jordán acaba este término al lado del oriente. Esta es la heredad de los hijos de Benjamín por sus términos alrededor, conforme a sus familias.
21 Las ciudades de la tribu de los hijos de Benjamín, por sus familias, fueron Jericó, Bet-hogla, y el valle de Casis,
22 Bet-arabá, Zemaraim, y Bet-el;
23 y Avim, y Pará, y Ofra,
24 y Quefar-haamoni, Ofni, y Geba; doce ciudades con sus aldeas:
25 Gabaón, Ramá, Beerot,
26 y Mizpa, Cafira, y Mozah,
27 Requem, Irpeel y Tarala,
28 y Zela, Elef, Jebús, que es Jerusalén, Gabaa, y Quiriat; catorce ciudades con sus aldeas. Esta es la heredad de los hijos de Benjamín, conforme a sus familias.
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