CAPÍTULO VI
Versículos 1—10.
Edificación del templo de Salomón. 11—14. Promesas dadas en cuanto al
templo.
15—38. Detalles sobre el templo.
Vv. 1—10.
El templo fue llamado casa de Jehová porque fue ordenado y concebido por Él e iba a
ser empleado en su servicio. Esto le daba la belleza de la santidad, pues era la casa de Jehová, la que
supera toda otra belleza. Iba a ser el templo del Dios de paz, por lo cual no debía oírse el sonido de
herramienta de hierro; la quietud y el silencio convienen y ayudan a los ejercicios religiosos. La
obra de Dios debe realizarse con mucho cuidado y sin ruido. El clamoreo y la violencia suelen
estorbar, pero nunca adelantar la obra de Dios. De esta manera, el reino de Dios en el corazón del
hombre crece en silencio, Marcos v, 27.
Vv. 11—14.
Nadie se emplea en la obra de Dios sin que Él tenga su ojo puesto sobre ellos. Pero
Dios da a conocer claramente a Salomón que toda la carga de la edificación del templo no lo
excusaría de obedecer la ley de Dios, ni lo protegería de sus juicios en caso de desobediencia.
Vv. 15—38.
Véase lo que tipifica este templo. —1. Cristo es el Templo verdadero. En Él habita
toda la plenitud de la divinidad corporalmente; en Él se reúne todo el Israel espiritual de Dios; por
medio de Él tenemos entrada a Dios con confianza. —2. Todo creyente es un templo
vivo en quien
habita el Espíritu de Dios, 1 Corintios iii, 16. Este templo vivo es edificado sobre el fundamento de
Cristo y será perfeccionado a su debido momento. —3. La iglesia del evangelio es el templo
místico
. Crece como templo santo en el Señor, enriquecida y embellecida con los dones y las
gracias del Espíritu. Este templo está firmemente edificado sobre la Roca. —4. El cielo es el templo
eterno
. Ahí quedará establecida la iglesia. Todos los que serán piedras de ese edificio, en el estado
presente de preparación, deben acomodarse y prepararse para todo esto. Que los pecadores acudan a
Jesús como fundamento vivo para ser edificados en Él, como parte de esta casa espiritual,
consagrados en cuerpo y alma a la gloria de Dios.