martes, julio 10
COMENTARIO DEL 2 LIBRO DE SAMUEL CAPITULO XV
CAPÍTULO XV
Versículos 1—6. La ambición de Absalón. 7—12. Su conspiración. 13—23. David abandona
Jerusalén. 24—30. David devuelve el arca. 31—37. Ora contra el consejo de Ahitofel.
Vv. 1—6. David permite la pompa de Absalón. Los padres que permiten la actitud orgullosa en sus
hijos no saben lo que hacen: muchos jóvenes son destruidos por el orgullo. Corrientemente quienes
más anhelan la autoridad son quienes menos entienden sus deberes.
Vv. 7—12. Véase cuán dispuestos están los padres tiernos a creer lo mejor de sus hijos. Pero,
¡qué fácil y perverso es que los hijos se aprovechen de sus buenos padres y los engañen con un
alarde de religión! Los principales hombres de Jerusalén se unieron a la fiesta de Absalón por su
sacrificio. Las personas piadosas se alegran al ver que los demás parecen religiosos y esto da
ocasión al engaño. La política de los hombres malos, y la sutileza de Satanás, se ejercen para hacer
que las personas buenas apoyen sus malos designios.
Vv. 13—23. David decidió irse de Jerusalén. Resolvió esto como un penitente que se somete a
la vara. Ante el impío Absalón podía justificarse y resistir, pero ante el justo Dios debía condenarse
y rendirse a sus juicios. Así, acepta el castigo de su pecado. Cuando los hombres buenos sufren,
anhelan que los demás no sean llevados a sufrir con ellos. No obligó a nadie; dejó que se fueran con
Absalón los que tenían su corazón puesto en él, y así será su condena. Cristo enrola solo a
seguidores voluntarios. —David no pudo tolerar la idea de que Itai, un extranjero, prosélito y nuevo
convertido, que debiera haber sido animado y habérsele facilitado las cosas, tuviera que encontrarse
tan duro trato. Pero Itai valoraba tanto la sabiduría y bondad de David que no dejaría. Sin duda, en
todo el tiempo ama el amigo, y es como un hermano en tiempo de angustia. Aferrémonos al Hijo de
David, con pleno propósito de corazón, y ni la vida ni la muerte nos separarán de su amor.
Vv. 24—30. David es muy cuidadoso de la seguridad del arca. Bueno es preocuparse más por la
prosperidad de la iglesia que por la propia; preferir el éxito del evangelio por sobre nuestra propia
riqueza, crédito, comodidad y seguridad. Observe con qué satisfacción y sumisión habla David de la
disposición divina. Interés y deber nuestro, es asentir con regocijo a la voluntad de Dios, sea lo que sea que nos pase. Veamos la mano de Dios en todos los sucesos; y para que no temamos de lo que
será, veamos todos los acontecimientos en la mano de Dios. —El pecado de David siempre estaba
delante de él, Salmo li, 3, pero nunca tan evidente ni tan negro como ahora. Nunca lloró así cuando
Saúl lo perseguía, pero la mala conciencia hace que los problemas sean gravosos, Salmo xxxviii, 4.
Vv. 31—37. David no ora contra la persona de Ahitofel sino contra su consejo. Oró creyendo
firmemente que Dios tiene todos los corazones en su mano, y también las lenguas. Pero nosotros
debemos secundar nuestras oraciones con esfuerzo, y así lo hizo David, de otro modo tentamos a
Dios. Pero no hallamos la sabiduría ni la sencillez tan unidas en un solo hombre, que no notamos
nada que necesite perdón. Sin embargo, cuando el Hijo de David fue tratado traidoramente y con
toda la crueldad que era posible, su sabiduría, mansedumbre, franqueza y paciencia fueron
perfectos. Sigámosle a Él, aferrémonos de Él y sirvámosle a Él en la vida y en la muerte.
EL 2 LIBRO DE SAMUEL CAPITULO 15
2da. de Samuel
Capítulo 15
15:1 Aconteció después de esto, que Absalón se hizo de carros y caballos, y cincuenta hombres que corriesen delante de él.
15:2 Y se levantaba Absalón de mañana, y se ponía a un lado del camino junto a la puerta; y a cualquiera que tenía pleito y venía al rey a juicio, Absalón le llamaba y le decía: ¿De qué ciudad eres? Y él respondía: Tu siervo es de una de las tribus de Israel.
15:3 Entonces Absalón le decía: Mira, tus palabras son buenas y justas; mas no tienes quien te oiga de parte del rey.
15:4 Y decía Absalón: ¡Quién me pusiera por juez en la tierra, para que viniesen a mí todos los que tienen pleito o negocio, que yo les haría justicia!
15:5 Y acontecía que cuando alguno se acercaba para inclinarse a él, él extendía la mano y lo tomaba, y lo besaba.
15:6 De esta manera hacía con todos los israelitas que venían al rey a juicio; y así robaba Absalón el corazón de los de Israel.
15:7 Al cabo de cuatro años, aconteció que Absalón dijo al rey: Yo te ruego me permitas que vaya a Hebrón, a pagar mi voto que he prometido a Jehová.
15:8 Porque tu siervo hizo voto cuando estaba en Gesur en Siria, diciendo: Si Jehová me hiciere volver a Jerusalén, yo serviré a Jehová.
15:9 Y el rey le dijo: Ve en paz. Y él se levantó, y fue a Hebrón.
15:10 Entonces envió Absalón mensajeros por todas las tribus de Israel, diciendo: Cuando oigáis el sonido de la trompeta diréis: Absalón reina en Hebrón.
15:11 Y fueron con Absalón doscientos hombres de Jerusalén convidados por él, los cuales iban en su sencillez, sin saber nada.
15:12 Y mientras Absalón ofrecía los sacrificios, llamó a Ahitofel gilonita, consejero de David, de su ciudad de Gilo. Y la conspiración se hizo poderosa, y aumentaba el pueblo que seguía a Absalón.
15:13 Y un mensajero vino a David, diciendo: El corazón de todo Israel se va tras Absalón.
15:14 Entonces David dijo a todos sus siervos que estaban con él en Jerusalén: Levantaos y huyamos, porque no podremos escapar delante de Absalón; daos prisa a partir, no sea que apresurándose él nos alcance, y arroje el mal sobre nosotros, y hiera la ciudad a filo de espada.
15:15 Y los siervos del rey dijeron al rey: He aquí, tus siervos están listos a todo lo que nuestro señor el rey decida.
15:16 El rey entonces salió, con toda su familia en pos de él. Y dejó el rey diez mujeres concubinas, para que guardasen la casa.
15:17 Salió, pues, el rey con todo el pueblo que le seguía, y se detuvieron en un lugar distante.
15:18 Y todos sus siervos pasaban a su lado, con todos los cereteos y peleteos; y todos los geteos, seiscientos hombres que habían venido a pie desde Gat, iban delante del rey.
15:19 Y dijo el rey a Itai geteo: ¿Para qué vienes tú también con nosotros? Vuélvete y quédate con el rey; porque tú eres extranjero, y desterrado también de tu lugar.
15:20 Ayer viniste, ¿y he de hacer hoy que te muevas para ir con nosotros? En cuanto a mí, yo iré a donde pueda ir; tú vuélvete, y haz volver a tus hermanos; y Jehová te muestre amor permanente y fidelidad.
15:21 Y respondió Itai al rey, diciendo: Vive Dios, y vive mi señor el rey, que o para muerte o para vida, donde mi señor el rey estuviere, allí estará también tu siervo.
15:22 Entonces David dijo a Itai: Ven, pues, y pasa. Y pasó Itai geteo, y todos sus hombres, y toda su familia.
15:23 Y todo el país lloró en alta voz; pasó luego toda la gente el torrente de Cedrón; asimismo pasó el rey, y todo el pueblo pasó al camino que va al desierto.
15:24 Y he aquí, también iba Sadoc, y con él todos los levitas que llevaban el arca del pacto de Dios; y asentaron el arca del pacto de Dios. Y subió Abiatar después que todo el pueblo hubo acabado de salir de la ciudad.
15:25 Pero dijo el rey a Sadoc: Vuelve el arca de Dios a la ciudad. Si yo hallare gracia ante los ojos de Jehová, él hará que vuelva, y me dejará verla y a su tabernáculo.
15:26 Y si dijere: No me complazco en ti; aquí estoy, haga de mí lo que bien le pareciere.
15:27 Dijo además el rey al sacerdote Sadoc: ¿No eres tú el vidente? Vuelve en paz a la ciudad, y con vosotros vuestros dos hijos; Ahimaas tu hijo, y Jonatán hijo de Abiatar.
15:28 Mirad, yo me detendré en los vados del desierto, hasta que venga respuesta de vosotros que me dé aviso.
15:29 Entonces Sadoc y Abiatar volvieron el arca de Dios a Jerusalén, y se quedaron allá.
15:30 Y David subió la cuesta de los Olivos; y la subió llorando, llevando la cabeza cubierta y los pies descalzos. También todo el pueblo que tenía consigo cubrió cada uno su cabeza, e iban llorando mientras subían.
15:31 Y dieron aviso a David, diciendo: Ahitofel está entre los que conspiraron con Absalón. Entonces dijo David: Entorpece ahora, oh Jehová, el consejo de Ahitofel.
15:32 Cuando David llegó a la cumbre del monte para adorar allí a Dios, he aquí Husai arquita que le salió al encuentro, rasgados sus vestidos, y tierra sobre su cabeza.
15:33 Y le dijo David: Si pasares conmigo, me serás carga.
15:34 Mas si volvieres a la ciudad, y dijeres a Absalón: Rey, yo seré tu siervo; como hasta aquí he sido siervo de tu padre, así seré ahora siervo tuyo; entonces tú harás nulo el consejo de Ahitofel.
15:35 ¿No estarán allí contigo los sacerdotes Sadoc y Abiatar? Por tanto, todo lo que oyeres en la casa del rey, se lo comunicarás a los sacerdotes Sadoc y Abiatar.
15:36 Y he aquí que están con ellos sus dos hijos, Ahimaas el de Sadoc y Jonatán el de Abiatar; por medio de ellos me enviaréis aviso de todo lo que oyereis.
15:37 Así vino Husai amigo de David a la ciudad; y Absalón entró en Jerusalén.
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