No lo hizo saber a su padre.
Jonatán aparece por primera vez en el relato en el cap. 13, cuando se le confió una tercera parte de los hombres de armas que estaban en Gabaa, mientras que Saúl, con los otros dos tercios acampaba en Micmas, al noreste. Cuando aparecieron los filisteos para vengar la derrota que Jonatán había infligido a la guarnición de Geba ("Guibeá" en la BJ), Saúl se retiró a Gilgal, pero parece que Jonatán permaneció en Geba (Gabaa de Benjamín, según la RVR)* y los filisteos ocuparon Micmas (cap. 13: 16). El texto no dice con claridad si Samuel volvió a Ramá o permaneció en Gabaa (vers. 15), pero es indudable -a medida que se va desarrollando el relato en este capítulo- que Dios procuraba convencer a los israelitas de que necesitaban depender de él. El sigilo de Jonatán es una clara evidencia de su fe en Dios a pesar del rechazo de Saúl en Gilgal. Lo que comúnmente se consideraría como una temeridad se convierte en una poderosa prueba de la acción de la divina providencia. El Señor usó cada prueba material posible para convencer a un pueblo que ignoraba el amor que le tenía, y que todas las cosas son posibles para quienes anhelan ser liberados del yugo del pecado.
4.
Entre los desfiladeros.
Dice Josefo: "Ahora bien, el campamento del enemigo estaba sobre un precipicio que tenía tres cumbres que terminaban en una extremidad pequeña, puntiaguda y larga, rodeadas a su vez por una roca que formaba como líneas para impedir los ataques de un enemigo" (Antigüedades vi. 6. 2). Los que han visitado el lugar, al lado norte del escabroso wadi [en la BJ aparece la grafía guadí, nota, 13: 16], dicen que los lugareños todavía hablan de él como "el fuerte". Este peñasco era llamado Boses, que puede significar "blanco" o "brillante", pero más probablemente "suave" o "tierno". En el lado sur del wadi hay otro peñasco más o menos de la misma altura llamado "Sene" o "matorral espinoso", mucho más fácil de escalar que el que está en el lado norte. Se dice que la información topográfico de este pasaje de las Escrituras fue utilizada por el general británico Allenby cuando desalojó a los turcos de Micmas en 1917, durante la Primera Guerra Mundial.
6.
Quizá haga algo Jehová por nosotros.
Jonatán no dependía tanto de su propia armadura como del poder ilimitado de Dios. Tan sólo usó lo que tenía a mano, y Dios bendijo su humilde dependencia del cielo. Aun cuando el rey se hubiera apartado del sendero de la obediencia, Dios se proponía demostrar a todo Israel que la salvación es un asunto de elección y acción individuales y no tanto un movimiento colectivo. Muy trágica habría sido la situación si Dios hubiese rechazado a todo Israel cuando el rey eligió no obedecer.
10.
Si nos dijeren.
Gedeón había pedido una señal casi imposible, humanamente hablando, cuando rogó que cayera rocío sobre el terreno pero no sobre el vellón (Juec. 6: 39). Así también Jonatán convirtió la invitación del enemigo a "subir" en la señal de que Dios combatiría por Israel. Escalar los muros perpendiculares del peñasco del lado norte era 516 una proeza aparentemente imposible, de un modo especial llevando armaduras. Se honra a Dios cuando sus hijos esperan mucho de él e intentan grandes cosas para él.
13.
Subió Jonatán.
Josefo piensa que fue al amanecer cuando Jonatán y su escudero se aproximaron al reducto filisteo y que llegaron a él cuando todavía dormían la mayoría de sus hombres (Antigüedades vi. 6. 2). El relato del cap. 14 confirma la idea de que era temprano por la mañana (ver vers. 15, 16, 20, 23, 24-28, 30, 31, 45).
No se dice si los dos israelitas esperaron hasta la noche para escalar el peñasco o si tan sólo necesitaron unos pocos minutos para hacerlo. Es evidente que tomaron la fortaleza por sorpresa pues reinó la más completa confusión en la guarnición filistea.
15.
Hubo, pues, gran consternación.
Literalmente, "hubo un terror de Dios ["elohim]" (BJ). La palabra "elohim aquí se refiere a la intensidad del terremoto, y refleja el terror y la confusión que prevalecieron. La palabra "elohim se usa así ocasionalmente como un superlativo (ver com. Gén. 23: 6; 30: 8). Sin duda el movimiento sísmico fue un acto de intervención divina (ver PP 675). Dios se interpuso con frecuencia usando las fuerzas de la naturaleza, como en el mar Rojo (Exo. 14: 21-28), en el valle de Ajalón (Jos. 10: 11-14), en Eben-ezer, cuando los filisteos fueron vencidos (1 Sam. 7: 10), y en otras ocasiones.
16.
Gabaa de Benjamín.
Gabaa y Geba (Gueba, en la BJ) son las formas femenina y masculina de una palabra que significa "colina" o "altura". Ambos eran pueblos de Benjamín (Jos. 18: 24, 28; 1 Sam. 13: 16). Parece que a veces se usaban indistintamente las formas masculina y femenina de ese nombre. La distinción entre los dos lugares se aclara en Isa. 10: 29, donde se los menciona en el orden en que llegaría a ellos un invasor procedente del norte. Una aldea llamada Jeba existe hoy día en la antigua ubicación, a 2,2 km al suroeste de Micmas y a 9,6 km al noreste de Jerusalén. La aldea moderna Tell el-Fãl ocupa lo que se cree que fue el sitio de la antigua Gabaa, la capital de Saúl, a 5,6 km al norte de Jerusalén. Excavaciones realizadas allí han desenterrado lo que parece ser el palacio de Saúl (ver t. I, pág. 131; t. II, pág. 74). La Gabaa de 1 Sam. 14: 16 es Geba, al otro lado del wadi viniendo de Micmas (ver vers. 5; PP 674), no Gabaa el hogar de Saúl, si esta última se ha identificado correctamente como Tell el-Fãl (ver com. cap. 13: 2, 3). Desde esta Gabaa, 7 km al suroeste de Micmas y con dos cadenas de colinas que se interponen, difícilmente hubiera sido posible observar lo que sucedía en Micmas, pero desde Geba, directamente al otro lado del wadi, esto hubiera sido relativamente fácil.
19.
Detén tu mano.
La impetuosidad de Saúl crecía rápidamente. La manifiesta confusión del campamento enemigo lo alborotó de tal manera que ni aun pudo esperar el consejo del Señor. Durante días, él y sus compañeros habían estado detenidos y habían oído informes de incursiones del enemigo en los pueblos vecinos, y aunque no sabía la razón de la fuga de las fuerzas que cruzaron el wadi, súbitamente dio la orden de atacar. Si se hubiera dado tiempo para buscar la dirección divina, probablemente habría evitado muchas de las dificultades que tuvo que afrontar el ejército de Israel durante las horas siguientes, y su victoria sobre el enemigo habría sido mucho más completa. Este fue un caso en el que el apresuramiento ocasionó perjuicios. El tiempo que dedicaba Jesús a la meditación y a la oración le permitió tener el juicio sereno necesario para soportar con paciencia la prueba severa que le esperaba; la noche de la lucha de Jacob con el ángel, cerca del Jaboc, le dio fuerza no sólo para enfrentarse con Esaú sino para afrontar los años de las serias dificultades que siguieron.
21.
Los hebreos.
Ver com. cap. 13: 3.
23.
Salvó Jehová a Israel,
Aquí hay un notable ejemplo del poder divino que coopera con el esfuerzo humano. Jonatán anhelaba que Israel quedara libre de las incursiones de los filisteos. Los acontecimientos del día no permitían dudar que su aspiración emanaba del Espíritu Santo. Jonatán vio el impulsivo acceso de depresión que afligía a su padre, pero esto sólo lo inspiró a tener mayor confianza en el Gobernante divino que había puesto a Saúl en el primer lugar. Con cada paso que daba hacia adelante, Jonatán sentía una oleada de poder -emanado de la fe- que lo fortalecía para dar el siguiente. Aquel día estaba comprobando que Jehová es un Dios fiel a su pacto, capaz de hacer que redunde en su alabanza la ira del hombre.
¡Cuánto contienen estas palabras: "Salvó Jehová a Israel"! La fuerza agresiva y el valor del joven guerrero, la compañía y leal apoyo 517 de su escudero, el confiado descuido de los centinelas que estaban en el risco, la sincronización exacta para el asalto, el pánico provocado por el ataque sorpresivo, el terremoto, la derrota de una hueste confusa, la liberación de los esclavos que, debido al estímulo de la hazaña de Jonatán, se sintieron libres para volverse contra sus opresores, y el regreso de un rey y su ejército, antes indeciblemente humillado por sus enemigos. Ahora todos parecían ansiosos de demostrar su anhelo de completar la derrota del enemigo.
Bet-avén.
El nombre de Bet-avén quizá signifique "la casa de ídolos" o "la casa de la vacuidad". Se piensa que se refiere a una localidad del distrito septentrional de Micmas y al este de Bet-el. La ruta principal de los filisteos estaba al oeste, hacia su tierra natal, pero su confusión evidentemente fue tan grande que huyeron en todas direcciones.
24.
Saúl había juramentado al pueblo.
Evidentemente Saúl estaba tratando de "quedar bien", porque ya no pensaba en que la victoria fuera del Señor (ver cap. 11: 13), sino sólo en que él pudiera vengarse de sus enemigos. Este es el segundo caso, en el mismo día, cuando no buscó el consejo del Señor e impuso su propia voluntad al pueblo, como lo había hecho antes con el sacerdote (cap. 14: 19). Quizá todavía estaba íntimamente dolido por el reproche de Samuel en Gilgal. La presencia del sacerdote Ahías (vers. 3) como consejero implica que el profeta había vuelto a Ramá en vez de permanecer con Saúl en Gabaa (cap. 13: 15).
Jonatán fue tan cuidadoso en prestar atención a la orden de Dios como descuidado su padre. La actitud de Jonatán probablemente obedecía, en buena medida, a la influencia de Samuel. Posiblemente un mensaje animador anterior de Samuel inspiraba a Jonatán para que ahora se atreviera a realizar esta audaz hazaña. Así como Saúl había sido advertido de lo que sucedería en Gilgal meses antes de que eso aconteciera (caps. 10: 8; 13: 8), un mensaje similar de Samuel puede haber preparado al hijo de Saúl para que realizara su parte en los sucesos de este día memorable. Sin que importe lo que eso hubiera sido, Jonatán era humilde como su padre lo fue al principio, por lo que esperó la dirección divina, la siguió y estuvo dispuesto a atribuir a Dios los resultados (cap. 14: 10, 12). La orden arbitraria y apresurada de Saúl para que hubiera un día de ayuno contrasta muchísimo con la fiel docilidad del pueblo ante las instrucciones recibidas, que no tomaban en cuenta los deseos y las necesidades personales.
Parecía que Saúl había perdido para siempre la humildad, y en su lugar aparecieron un falso celo, un orgullo secreto y un abuso de autoridad que habían de madurar a través de los años hasta llevarlo al suicidio. Como Judas, Saúl anduvo bien por un tiempo. Si hubiera muerto antes de convocar a Israel en Gilgal, habría sido considerado como digno del lugar más encumbrado en la lista de honor real. Ahora había traicionado su sagrado cometido. Sin embargo, se le permitió que continuara viviendo para que pudiera ver el fruto del egoísmo y la perversidad.
29.
Mi padre ha turbado.
Al conocer la precipitada orden de su padre, inmediatamente Jonatán reconoció la desventaja que eso imponía sobre el ejército, y no vaciló en hacer saber al pueblo que no estaba de acuerdo con tales restricciones. Esto es interesantísimo en vista de las repetidas afirmaciones acerca del indudable afecto que le tenían los soldados. Puesto que Saúl había hecho jurar a los israelitas (vers. 28), ellos se sentían personalmente atados por el juramento, en tanto que Jonatán -no habiendo jurado nada- no sentía ninguna obligación.
El país.
Es decir el pueblo (ver vers. 25).
31.
Desde Micmas hasta Ajalón.
Una distancia de 21 km sobre la meseta montañosa de la Palestina central que descendía hasta la ondulada región de la Sefela, a 305 m por debajo de Micmas, pasando por cañones como el Wadi Selman. La principal carretera moderna de Jerusalén a Lida pasa por el Wadi Selman después de bifurcarse del camino que va al norte hacia Siquem, a 8 km al norte de Jerusalén. Una marcha común sobre un terreno tal, como el que hay entre Micmas y Ajalón, se consideraba como una jornada completa. El contexto implica que el ataque de Jonatán se efectuó muy temprano por la mañana (ver com. vers. 13). Si fue así, Israel persiguió al enemigo durante todo un día, deteniéndose apenas para recoger los despojos que deben haber sido grandes en este caso. Los filisteos habían reunido una gran cantidad de carros y caballos en Micmas. A eso se añadían lanzas, escudos, alimentos y otros diversos suministros que debe llevar un ejército. La proeza militar de los hombres de Saúl 518 habría sido una gran empresa para un ejército bien alimentado, y fue mucho mayor para una muchedumbre mal alimentada de campesinos indisciplinados como los que él dirigía. Esto debería haber sido una lección para Saúl, que todavía estaba dolido por el reproche y que sólo estaba celoso de su propia reputación. Pero una vez que afirmó los pies en las arenas movedizas del orgullo, cada intento débil e indeciso para zafarse tan sólo hacía que se hundiera más.
32.
Se lanzó al pueblo sobre el botín.
Era de noche, y los israelitas quedaron liberados de su voto (ver vers. 24).
En su hambre mataron tanto vacas como becerros, y en su apresuramiento descuidaron la debida eliminación de la sangre (Lev. 17: 10-14).
34.
Que me traigan.
Como los fariseos de los días de Cristo, Saúl era puntilloso en cuanto a la observancia de las formas externas, aunque él mismo descuidaba deberes mucho más importantes. El pueblo fue otra vez leal a la orden de su rey. Cuán diferente habría sido la historia si Saúl hubiese reflexionado por unos momentos hasta qué punto la transgresión del pueblo se debía al pecado de él. ¡Cuántas oportunidades da el Señor a un hombre que prefiere rechazar el consejo divino, a fin de que se vuelva y lo busque con toda humildad! ¡Cuán difícil es que esa alma, cegada por el pecado, acepte tales oportunidades y haga como hizo el hijo pródigo: vuelva a la casa del Padre!
35.
Este altar fue el primero.
Literalmente, "un altar comenzólo él a edificar". Algunos piensan que esto significa que comenzó un altar pero no lo terminó; otros, que éste fue el primer altar que construyó en su vida. Es evidente que la interpretación de los traductores coincidía con el segundo parecer; por lo tanto, tradujeron hejel como "el primero", en vez de "comenzó", pensando que esto se adapta mejor al hebreo idiomático. Este es el único caso en el AT en que se hace tal traducción de hejel.
36.
Acerquémonos aquí a Dios.
Comprendiendo que se le escapaba una gran oportunidad, Saúl propuso que, habiendo comido, continuaran durante la noche. Tales maniobras no eran insólitas. Saúl había efectuado una marcha nocturna desde Bezec hasta Jabes de Galaad para liberar esa ciudad del poder de Nahas amonita (cap. 11: 11).
Gedeón siguió en gran medida la misma táctica en su campaña contra los madianitas (Juec. 7: 19-23). El pueblo fácilmente estuvo de acuerdo con la propuesta de Saúl, pero el sacerdote Ahías sugirió que consultaran al Señor.
Evidentemente creía que el rey se había equivocado al no buscar el consejo divino más temprano ese día (1 Sam. 14: 18, 19).
39.
Aunque fuere en Jonatán.
¿Por qué no dijo Saúl: "aunque fuere en el rey"? ¿Le había dicho alguien a Saúl que Jonatán había probado alimento? El silencio del Señor significaba la desaprobación divina, y Saúl llegó a la conclusión de que había pecado en el campamento. El pueblo había demostrado su lealtad vez tras vez durante el día, y sin duda su propia conciencia lo acusaba a Saúl. Pero quizá para encubrir su sentimiento de culpabilidad, virtualmente acusó a su hijo, el cual, bajo la dirección de Dios, había logrado una gran victoria. Así como en Gilgal había insinuado con insistencia que la falta no era suya sino de Dios, también ahora insinuaba que él, como rey, estaba libre de culpa. Probablemente comprendía que el pueblo no era culpable. Por lo tanto, el único que podía estar en pecado era su hijo. Así también los dirigentes de los días de Cristo pensaban de ellos mismos que estaban por encima de todo reproche, y votaron para que el gran Héroe de nuestra salvación llevara la maldición por toda la nación.
Profundamente asombrados por la precipitada violencia de Saúl, los hombres de Israel no le contestaron una palabra. Estando Dios callado y también el pueblo, ¿qué podía hacer Saúl sino echar suertes?
42.
Cayó sobre Jonatán.
Una mente inquisitiva bien podría preguntar: Puesto que Jonatán era inocente y Saúl muchas veces había dado pruebas claras de su culpabilidad, ¿por qué permitió Dios que la suerte cayera sobre el primero y no sobre el segundo? Ciertamente, Dios no había aprobado los juramentos de Saúl (vers. 24, 39), y con absoluta seguridad no estaba de acuerdo con la ejecución de Jonatán después de haberlo dirigido tan milagrosamente durante el día. Pero así como en los días de Cristo -permitiendo que fuera condenado el Inocente Dios puso de manifiesto el mal proceder de los dirigentes de Israel- también al permitir que la suerte cayera sobre el inocente Jonatán, en forma inequívoca Dios puso de manifiesto el mal proceder de Saúl, que había comenzado su reinado 519 con toda humildad pero que al buscar la justificación propia ya había perdido toda esperanza. A menos que algo extraordinario lo pudiera sacudir haciéndolo salir de su engaño de que un rey no podía equivocarse, Saúl pronto arruinaría su utilidad como dirigente.
43.
¿Y he de morir?
"Estoy dispuesto a morir" (BJ). Jonatán podía justificar plenamente sus actos.
Sin embargo, dijo la verdad y se sometió a las órdenes del rey. ¿En qué mejor forma podría haber condenado a su padre por desobedecer las órdenes del Rey de reyes? Delante de Samuel, Saúl había justificado su proceder de franca rebeldía, pero Jonatán había justificado su conducta de ese día sometiéndose al juicio precipitado de su padre.
44.
Sin duda morirás.
¡Con qué aparente facilidad Saúl pronunció el veredicto! Mientras que Jonatán reconoció su transgresión ceremonial -algo para lo cual hubiera sido suficiente una ofrenda expiatorio-, Saúl había cometido una falta moral que ahora quedaba públicamente demostrada por la dureza de la sentencia contra su hijo. La conciencia de Saúl lo condenaba por haber obligado al pueblo a que se abstuviera de alimento, pero esperaba ocultar su temor por la forma en que pronunció su juramento. Por el contrario, tan sólo logró condenarse a sí mismo.
45.
El pueblo libró de morir a Jonatán
El pueblo había obedecido con fidelidad a Saúl todo el día. A pesar de haberle oído dar las órdenes más irrazonables, había obedecido. Lo habían visto mantenerse firme frente a minúsculas restricciones ceremoniales, pero consintieron. Lo habían visto resentirse por el silencio del Urim* y del Tumim, y sin embargo dejaron que echara suertes. El pueblo había visto cómo la suerte cayó sobre Jonatán aunque sabía que era inocente. Entonces los israelitas recordaron las hazañas del héroe del día y cómo Dios les había dado la victoria mediante el valor y la fe de Jonatán. El mismo Dios que había movido a Jonatán para que realizara su famosa hazaña, ahora inspiró al ejército para que clamara como un solo hombre: "No ha de caer un cabello de su cabeza en tierra".
Jonatán aún debía cumplir un papel dificilísimo, y nadie podía tocarlo hasta que terminara su obra. Sin tomar en cuenta la forma en que era tratado, fue fiel a su padre. A veces esa lealtad lo indujo a apaciguar la impulsividad de su progenitor y también a luchar a su lado, lo que hizo hasta el mismo fin. La honradez, integridad y fe de Jonatán eran cualidades sumamente necesarias en esa hora de la historia de Israel. Ni siquiera Saúl podía quebrantar los límites fijados por el Espíritu Santo.
47.
Era vencedor.
En los últimos versículos de este capítulo el énfasis se coloca sobre los progresos materiales del reino, antes que sobre los espirituales. Saúl parecía regocijarse con su genio militar. En vez de proteger los derechos de su pueblo, tomó la ofensiva contra las naciones vecinas para acrecentar su propia reputación como rey. Imitó a otras naciones cuando podría haber ofrecido al mundo un método de administración nuevo y más perfecto.
49.
Isúi.
Sin duda lsbaal o Is-boset (ver com. 2 Sam. 2: 8).
50.
Abner, hijo de Ner.
Por este solo versículo no es del todo claro si Abner o Ner era el tío de Saúl.
Ner es llamado hijo de Abiel (vers. 5 l) y también de Jehiel (1 Crón. 9: 35, 36). Por lo tanto, es probable que Abiel y Jehiel sean dos nombres dados al mismo hombre (ver com. Exo. 2: 18). Puesto que Cis, el padre de Saúl, es también llamado "hijo de Abiel" (1 Sam. 9: 1), parecería que Cis y Ner fueron hermanos, pero el registro dice que "Ner engendró a Cis" (1 Crón. 9: 39). Esta aparente contradicción implica no sólo una diferencia de nombres sino también de generaciones, pues Ner es también llamado hijo de Abiel. Sin embargo, esto no significa necesariamente una discrepancia entre los libros de Samuel y de Crónicas. Al igual que en otras partes de las Escrituras, los relatos independientes parecen diferir en los detalles presentados, pero armonizan cuando se los examina a la luz de las costumbres y las formas de pensamiento y expresión de los hebreos. Hay dos posibles situaciones que explicarían estos nombres que difieren: (1) En la lista de 1 Sam. 9: 1 puede haberse omitido el nombre de Ner y haberse registrado a Cis como el hijo (nieto) de Abiel, pues "hijo" a veces se usa en lugar de nieto o aun de un descendiente más remoto, y las genealogías bíblicas no siempre incluyen cada eslabón de la cadena (ver com. 1 Rey. 19:16; 520 Dan. 5: 11, 13, 18; ver también t. I, págs. 190, 196). (2) Cis, el hijo de Ner, puede haberse convertido en el hijo de su abuelo por adopción, así como Manasés y Efraín, hijos de José, se convirtieron en hijos de Jacob y estuvieron en la lista entre los demás hijos, como cabezas de tribus (Gén. 48: 5, 6; Núm. 1: 10; Jos. 14: 4). Cualquiera de estas explicaciones -que estarían en armonía con los hechos presentados- harían que Abner fuera el tío de Saúl. Ver com. Núm. 10: 29 y Mat. 1: 12 donde hay casos similares.
COMENTARIOS DE ELENA G. DE WHITE
lunes, noviembre 14
EL LIBRO 1 DE SAMUEL CAPITULO 14
1ra. de Samuel
Capítulo 14
14:1 Aconteció un día, que Jonatán hijo de Saúl dijo a su criado que le traía las armas: Ven y pasemos a la guarnición de los filisteos, que está de aquel lado. Y no lo hizo saber a su padre.
14:2 Y Saúl se hallaba al extremo de Gabaa, debajo de un granado que hay en Migrón, y la gente que estaba con él era como seiscientos hombres.
14:3 Y Ahías hijo de Ahitob, hermano de Icabod, hijo de Finees, hijo de Elí, sacerdote de Jehová en Silo, llevaba el efod; y no sabía el pueblo que Jonatán se hubiese ido.
14:4 Y entre los desfiladeros por donde Jonatán procuraba pasar a la guarnición de los filisteos, había un peñasco agudo de un lado, y otro del otro lado; el uno se llamaba Boses, y el otro Sene.
14:5 Uno de los peñascos estaba situado al norte, hacia Micmas, y el otro al sur, hacia Gabaa.
14:6 Dijo, pues, Jonatán a su paje de armas: Ven, pasemos a la guarnición de estos incircuncisos; quizá haga algo Jehová por nosotros, pues no es difícil para Jehová salvar con muchos o con pocos.
14:7 Y su paje de armas le respondió: Haz todo lo que tienes en tu corazón; ve, pues aquí estoy contigo a tu voluntad.
14:8 Dijo entonces Jonatán: Vamos a pasar a esos hombres, y nos mostraremos a ellos.
14:9 Si nos dijeren así: Esperad hasta que lleguemos a vosotros, entonces nos estaremos en nuestro lugar, y no subiremos a ellos.
14:10 Mas si nos dijeren así: Subid a nosotros, entonces subiremos, porque Jehová los ha entregado en nuestra mano; y esto nos será por señal.
14:11 Se mostraron, pues, ambos a la guarnición de los filisteos, y los filisteos dijeron: He aquí los hebreos, que salen de las cavernas donde se habían escondido.
14:12 Y los hombres de la guarnición respondieron a Jonatán y a su paje de armas, y dijeron: Subid a nosotros, y os haremos saber una cosa. Entonces Jonatán dijo a su paje de armas: Sube tras mí, porque Jehová los ha entregado en manos de Israel.
14:13 Y subió Jonatán trepando con sus manos y sus pies, y tras él su paje de armas; y a los que caían delante de Jonatán, su paje de armas que iba tras él los mataba.
14:14 Y fue esta primera matanza que hicieron Jonatán y su paje de armas, como veinte hombres, en el espacio de una media yugada de tierra.
14:15 Y hubo pánico en el campamento y por el campo, y entre toda la gente de la guarnición; y los que habían ido a merodear, también ellos tuvieron pánico, y la tierra tembló; hubo, pues, gran consternación.
14:16 Y los centinelas de Saúl vieron desde Gabaa de Benjamín cómo la multitud estaba turbada, e iba de un lado a otro y era deshecha.
14:17 Entonces Saúl dijo al pueblo que estaba con él: Pasad ahora revista, y ved quién se haya ido de los nuestros. Pasaron revista, y he aquí que faltaba Jonatán y su paje de armas.
14:18 Y Saúl dijo a Ahías: Trae el arca de Dios. Porque el arca de Dios estaba entonces con los hijos de Israel.
14:19 Pero aconteció que mientras aún hablaba Saúl con el sacerdote, el alboroto que había en el campamento de los filisteos aumentaba, e iba creciendo en gran manera. Entonces dijo Saúl al sacerdote: Detén tu mano.
14:20 Y juntando Saúl a todo el pueblo que con él estaba, llegaron hasta el lugar de la batalla; y he aquí que la espada de cada uno estaba vuelta contra su compañero, y había gran confusión.
14:21 Y los hebreos que habían estado con los filisteos de tiempo atrás, y habían venido con ellos de los alrededores al campamento, se pusieron también del lado de los israelitas que estaban con Saúl y con Jonatán.
14:22 Asimismo todos los israelitas que se habían escondido en el monte de Efraín, oyendo que los filisteos huían, también ellos los persiguieron en aquella batalla.
14:23 Así salvó Jehová a Israel aquel día. Y llegó la batalla hasta Bet-avén.
14:24 Pero los hombres de Israel fueron puestos en apuro aquel día; porque Saúl había juramentado al pueblo, diciendo: Cualquiera que coma pan antes de caer la noche, antes que haya tomado venganza de mis enemigos, sea maldito. Y todo el pueblo no había probado pan.
14:25 Y todo el pueblo llegó a un bosque, donde había miel en la superficie del campo.
14:26 Entró, pues, el pueblo en el bosque, y he aquí que la miel corría; pero no hubo quien hiciera llegar su mano a su boca, porque el pueblo temía el juramento.
14:27 Pero Jonatán no había oído cuando su padre había juramentado al pueblo, y alargó la punta de una vara que traía en su mano, y la mojó en un panal de miel, y llevó su mano a la boca; y fueron aclarados sus ojos.
14:28 Entonces habló uno del pueblo, diciendo: Tu padre ha hecho jurar solemnemente al pueblo, diciendo: Maldito sea el hombre que tome hoy alimento. Y el pueblo desfallecía.
14:29 Respondió Jonatán: Mi padre ha turbado el país. Ved ahora cómo han sido aclarados mis ojos, por haber gustado un poco de esta miel.
14:30 ¿Cuánto más si el pueblo hubiera comido libremente hoy del botín tomado de sus enemigos? ¿No se habría hecho ahora mayor estrago entre los filisteos?
14:31 E hirieron aquel día a los filisteos desde Micmas hasta Ajalón; pero el pueblo estaba muy cansado.
14:32 Y se lanzó el pueblo sobre el botín, y tomaron ovejas y vacas y becerros, y los degollaron en el suelo; y el pueblo los comió con sangre.
14:33 Y le dieron aviso a Saúl, diciendo: El pueblo peca contra Jehová, comiendo la carne con la sangre. Y él dijo: Vosotros habéis prevaricado; rodadme ahora acá una piedra grande.
14:34 Además dijo Saúl: Esparcíos por el pueblo, y decidles que me traigan cada uno su vaca, y cada cual su oveja, y degolladlas aquí, y comed; y no pequéis contra Jehová comiendo la carne con la sangre. Y trajo todo el pueblo cada cual por su mano su vaca aquella noche, y las degollaron allí.
14:35 Y edificó Saúl altar a Jehová; este altar fue el primero que edificó a Jehová.
14:36 Y dijo Saúl: Descendamos de noche contra los filisteos, y los saquearemos hasta la mañana, y no dejaremos de ellos ninguno. Y ellos dijeron: Haz lo que bien te pareciere. Dijo luego el sacerdote: Acerquémonos aquí a Dios.
14:37 Y Saúl consultó a Dios: ¿Descenderé tras los filisteos? ¿Los entregarás en mano de Israel? Mas Jehová no le dio respuesta aquel día.
14:38 Entonces dijo Saúl: Venid acá todos los principales del pueblo, y sabed y ved en qué ha consistido este pecado hoy;
14:39 porque vive Jehová que salva a Israel, que aunque fuere en Jonatán mi hijo, de seguro morirá. Y no hubo en todo el pueblo quien le respondiese.
14:40 Dijo luego a todo Israel: Vosotros estaréis a un lado, y yo y Jonatán mi hijo estaremos al otro lado. Y el pueblo respondió a Saúl: Haz lo que bien te pareciere.
14:41 Entonces dijo Saúl a Jehová Dios de Israel: Da suerte perfecta. Y la suerte cayó sobre Jonatán y Saúl, y el pueblo salió libre.
14:42 Y Saúl dijo: Echad suertes entre mí y Jonatán mi hijo. Y la suerte cayó sobre Jonatán.
14:43 Entonces Saúl dijo a Jonatán: Declárame lo que has hecho. Y Jonatán se lo declaró y dijo: Ciertamente gusté un poco de miel con la punta de la vara que traía en mi mano; ¿y he de morir?
14:44 Y Saúl respondió: Así me haga Dios y aun me añada, que sin duda morirás, Jonatán.
14:45 Entonces el pueblo dijo a Saúl: ¿Ha de morir Jonatán, el que ha hecho esta grande salvación en Israel? No será así. Vive Jehová, que no ha de caer un cabello de su cabeza en tierra, pues que ha actuado hoy con Dios. Así el pueblo libró de morir a Jonatán.
14:46 Y Saúl dejó de seguir a los filisteos; y los filisteos se fueron a su lugar.
14:47 Después de haber tomado posesión del reinado de Israel, Saúl hizo guerra a todos sus enemigos en derredor: contra Moab, contra los hijos de Amón, contra Edom, contra los reyes de Soba, y contra los filisteos; y adondequiera que se volvía, era vencedor.
14:48 Y reunió un ejército y derrotó a Amalec, y libró a Israel de mano de los que lo saqueaban.
14:49 Y los hijos de Saúl fueron Jonatán, Isúi y Malquisúa. Y los nombres de sus dos hijas eran, el de la mayor, Merab, y el de la menor, Mical.
14:50 Y el nombre de la mujer de Saúl era Ahinoam, hija de Ahimaas. Y el nombre del general de su ejército era Abner, hijo de Ner tío de Saúl.
14:51 Porque Cis padre de Saúl, y Ner padre de Abner, fueron hijos de Abiel.
14:52 Y hubo guerra encarnizada contra los filisteos todo el tiempo de Saúl; y a todo el que Saúl veía que era hombre esforzado y apto para combatir, lo juntaba consigo.
Capítulo 14
14:1 Aconteció un día, que Jonatán hijo de Saúl dijo a su criado que le traía las armas: Ven y pasemos a la guarnición de los filisteos, que está de aquel lado. Y no lo hizo saber a su padre.
14:2 Y Saúl se hallaba al extremo de Gabaa, debajo de un granado que hay en Migrón, y la gente que estaba con él era como seiscientos hombres.
14:3 Y Ahías hijo de Ahitob, hermano de Icabod, hijo de Finees, hijo de Elí, sacerdote de Jehová en Silo, llevaba el efod; y no sabía el pueblo que Jonatán se hubiese ido.
14:4 Y entre los desfiladeros por donde Jonatán procuraba pasar a la guarnición de los filisteos, había un peñasco agudo de un lado, y otro del otro lado; el uno se llamaba Boses, y el otro Sene.
14:5 Uno de los peñascos estaba situado al norte, hacia Micmas, y el otro al sur, hacia Gabaa.
14:6 Dijo, pues, Jonatán a su paje de armas: Ven, pasemos a la guarnición de estos incircuncisos; quizá haga algo Jehová por nosotros, pues no es difícil para Jehová salvar con muchos o con pocos.
14:7 Y su paje de armas le respondió: Haz todo lo que tienes en tu corazón; ve, pues aquí estoy contigo a tu voluntad.
14:8 Dijo entonces Jonatán: Vamos a pasar a esos hombres, y nos mostraremos a ellos.
14:9 Si nos dijeren así: Esperad hasta que lleguemos a vosotros, entonces nos estaremos en nuestro lugar, y no subiremos a ellos.
14:10 Mas si nos dijeren así: Subid a nosotros, entonces subiremos, porque Jehová los ha entregado en nuestra mano; y esto nos será por señal.
14:11 Se mostraron, pues, ambos a la guarnición de los filisteos, y los filisteos dijeron: He aquí los hebreos, que salen de las cavernas donde se habían escondido.
14:12 Y los hombres de la guarnición respondieron a Jonatán y a su paje de armas, y dijeron: Subid a nosotros, y os haremos saber una cosa. Entonces Jonatán dijo a su paje de armas: Sube tras mí, porque Jehová los ha entregado en manos de Israel.
14:13 Y subió Jonatán trepando con sus manos y sus pies, y tras él su paje de armas; y a los que caían delante de Jonatán, su paje de armas que iba tras él los mataba.
14:14 Y fue esta primera matanza que hicieron Jonatán y su paje de armas, como veinte hombres, en el espacio de una media yugada de tierra.
14:15 Y hubo pánico en el campamento y por el campo, y entre toda la gente de la guarnición; y los que habían ido a merodear, también ellos tuvieron pánico, y la tierra tembló; hubo, pues, gran consternación.
14:16 Y los centinelas de Saúl vieron desde Gabaa de Benjamín cómo la multitud estaba turbada, e iba de un lado a otro y era deshecha.
14:17 Entonces Saúl dijo al pueblo que estaba con él: Pasad ahora revista, y ved quién se haya ido de los nuestros. Pasaron revista, y he aquí que faltaba Jonatán y su paje de armas.
14:18 Y Saúl dijo a Ahías: Trae el arca de Dios. Porque el arca de Dios estaba entonces con los hijos de Israel.
14:19 Pero aconteció que mientras aún hablaba Saúl con el sacerdote, el alboroto que había en el campamento de los filisteos aumentaba, e iba creciendo en gran manera. Entonces dijo Saúl al sacerdote: Detén tu mano.
14:20 Y juntando Saúl a todo el pueblo que con él estaba, llegaron hasta el lugar de la batalla; y he aquí que la espada de cada uno estaba vuelta contra su compañero, y había gran confusión.
14:21 Y los hebreos que habían estado con los filisteos de tiempo atrás, y habían venido con ellos de los alrededores al campamento, se pusieron también del lado de los israelitas que estaban con Saúl y con Jonatán.
14:22 Asimismo todos los israelitas que se habían escondido en el monte de Efraín, oyendo que los filisteos huían, también ellos los persiguieron en aquella batalla.
14:23 Así salvó Jehová a Israel aquel día. Y llegó la batalla hasta Bet-avén.
14:24 Pero los hombres de Israel fueron puestos en apuro aquel día; porque Saúl había juramentado al pueblo, diciendo: Cualquiera que coma pan antes de caer la noche, antes que haya tomado venganza de mis enemigos, sea maldito. Y todo el pueblo no había probado pan.
14:25 Y todo el pueblo llegó a un bosque, donde había miel en la superficie del campo.
14:26 Entró, pues, el pueblo en el bosque, y he aquí que la miel corría; pero no hubo quien hiciera llegar su mano a su boca, porque el pueblo temía el juramento.
14:27 Pero Jonatán no había oído cuando su padre había juramentado al pueblo, y alargó la punta de una vara que traía en su mano, y la mojó en un panal de miel, y llevó su mano a la boca; y fueron aclarados sus ojos.
14:28 Entonces habló uno del pueblo, diciendo: Tu padre ha hecho jurar solemnemente al pueblo, diciendo: Maldito sea el hombre que tome hoy alimento. Y el pueblo desfallecía.
14:29 Respondió Jonatán: Mi padre ha turbado el país. Ved ahora cómo han sido aclarados mis ojos, por haber gustado un poco de esta miel.
14:30 ¿Cuánto más si el pueblo hubiera comido libremente hoy del botín tomado de sus enemigos? ¿No se habría hecho ahora mayor estrago entre los filisteos?
14:31 E hirieron aquel día a los filisteos desde Micmas hasta Ajalón; pero el pueblo estaba muy cansado.
14:32 Y se lanzó el pueblo sobre el botín, y tomaron ovejas y vacas y becerros, y los degollaron en el suelo; y el pueblo los comió con sangre.
14:33 Y le dieron aviso a Saúl, diciendo: El pueblo peca contra Jehová, comiendo la carne con la sangre. Y él dijo: Vosotros habéis prevaricado; rodadme ahora acá una piedra grande.
14:34 Además dijo Saúl: Esparcíos por el pueblo, y decidles que me traigan cada uno su vaca, y cada cual su oveja, y degolladlas aquí, y comed; y no pequéis contra Jehová comiendo la carne con la sangre. Y trajo todo el pueblo cada cual por su mano su vaca aquella noche, y las degollaron allí.
14:35 Y edificó Saúl altar a Jehová; este altar fue el primero que edificó a Jehová.
14:36 Y dijo Saúl: Descendamos de noche contra los filisteos, y los saquearemos hasta la mañana, y no dejaremos de ellos ninguno. Y ellos dijeron: Haz lo que bien te pareciere. Dijo luego el sacerdote: Acerquémonos aquí a Dios.
14:37 Y Saúl consultó a Dios: ¿Descenderé tras los filisteos? ¿Los entregarás en mano de Israel? Mas Jehová no le dio respuesta aquel día.
14:38 Entonces dijo Saúl: Venid acá todos los principales del pueblo, y sabed y ved en qué ha consistido este pecado hoy;
14:39 porque vive Jehová que salva a Israel, que aunque fuere en Jonatán mi hijo, de seguro morirá. Y no hubo en todo el pueblo quien le respondiese.
14:40 Dijo luego a todo Israel: Vosotros estaréis a un lado, y yo y Jonatán mi hijo estaremos al otro lado. Y el pueblo respondió a Saúl: Haz lo que bien te pareciere.
14:41 Entonces dijo Saúl a Jehová Dios de Israel: Da suerte perfecta. Y la suerte cayó sobre Jonatán y Saúl, y el pueblo salió libre.
14:42 Y Saúl dijo: Echad suertes entre mí y Jonatán mi hijo. Y la suerte cayó sobre Jonatán.
14:43 Entonces Saúl dijo a Jonatán: Declárame lo que has hecho. Y Jonatán se lo declaró y dijo: Ciertamente gusté un poco de miel con la punta de la vara que traía en mi mano; ¿y he de morir?
14:44 Y Saúl respondió: Así me haga Dios y aun me añada, que sin duda morirás, Jonatán.
14:45 Entonces el pueblo dijo a Saúl: ¿Ha de morir Jonatán, el que ha hecho esta grande salvación en Israel? No será así. Vive Jehová, que no ha de caer un cabello de su cabeza en tierra, pues que ha actuado hoy con Dios. Así el pueblo libró de morir a Jonatán.
14:46 Y Saúl dejó de seguir a los filisteos; y los filisteos se fueron a su lugar.
14:47 Después de haber tomado posesión del reinado de Israel, Saúl hizo guerra a todos sus enemigos en derredor: contra Moab, contra los hijos de Amón, contra Edom, contra los reyes de Soba, y contra los filisteos; y adondequiera que se volvía, era vencedor.
14:48 Y reunió un ejército y derrotó a Amalec, y libró a Israel de mano de los que lo saqueaban.
14:49 Y los hijos de Saúl fueron Jonatán, Isúi y Malquisúa. Y los nombres de sus dos hijas eran, el de la mayor, Merab, y el de la menor, Mical.
14:50 Y el nombre de la mujer de Saúl era Ahinoam, hija de Ahimaas. Y el nombre del general de su ejército era Abner, hijo de Ner tío de Saúl.
14:51 Porque Cis padre de Saúl, y Ner padre de Abner, fueron hijos de Abiel.
14:52 Y hubo guerra encarnizada contra los filisteos todo el tiempo de Saúl; y a todo el que Saúl veía que era hombre esforzado y apto para combatir, lo juntaba consigo.
EL LIBRO 1 DE SAMUEL CAPITULO 14
1ra. de Samuel
Capítulo 14
14:1 Aconteció un día, que Jonatán hijo de Saúl dijo a su criado que le traía las armas: Ven y pasemos a la guarnición de los filisteos, que está de aquel lado. Y no lo hizo saber a su padre.
14:2 Y Saúl se hallaba al extremo de Gabaa, debajo de un granado que hay en Migrón, y la gente que estaba con él era como seiscientos hombres.
14:3 Y Ahías hijo de Ahitob, hermano de Icabod, hijo de Finees, hijo de Elí, sacerdote de Jehová en Silo, llevaba el efod; y no sabía el pueblo que Jonatán se hubiese ido.
14:4 Y entre los desfiladeros por donde Jonatán procuraba pasar a la guarnición de los filisteos, había un peñasco agudo de un lado, y otro del otro lado; el uno se llamaba Boses, y el otro Sene.
14:5 Uno de los peñascos estaba situado al norte, hacia Micmas, y el otro al sur, hacia Gabaa.
14:6 Dijo, pues, Jonatán a su paje de armas: Ven, pasemos a la guarnición de estos incircuncisos; quizá haga algo Jehová por nosotros, pues no es difícil para Jehová salvar con muchos o con pocos.
14:7 Y su paje de armas le respondió: Haz todo lo que tienes en tu corazón; ve, pues aquí estoy contigo a tu voluntad.
14:8 Dijo entonces Jonatán: Vamos a pasar a esos hombres, y nos mostraremos a ellos.
14:9 Si nos dijeren así: Esperad hasta que lleguemos a vosotros, entonces nos estaremos en nuestro lugar, y no subiremos a ellos.
14:10 Mas si nos dijeren así: Subid a nosotros, entonces subiremos, porque Jehová los ha entregado en nuestra mano; y esto nos será por señal.
14:11 Se mostraron, pues, ambos a la guarnición de los filisteos, y los filisteos dijeron: He aquí los hebreos, que salen de las cavernas donde se habían escondido.
14:12 Y los hombres de la guarnición respondieron a Jonatán y a su paje de armas, y dijeron: Subid a nosotros, y os haremos saber una cosa. Entonces Jonatán dijo a su paje de armas: Sube tras mí, porque Jehová los ha entregado en manos de Israel.
14:13 Y subió Jonatán trepando con sus manos y sus pies, y tras él su paje de armas; y a los que caían delante de Jonatán, su paje de armas que iba tras él los mataba.
14:14 Y fue esta primera matanza que hicieron Jonatán y su paje de armas, como veinte hombres, en el espacio de una media yugada de tierra.
14:15 Y hubo pánico en el campamento y por el campo, y entre toda la gente de la guarnición; y los que habían ido a merodear, también ellos tuvieron pánico, y la tierra tembló; hubo, pues, gran consternación.
14:16 Y los centinelas de Saúl vieron desde Gabaa de Benjamín cómo la multitud estaba turbada, e iba de un lado a otro y era deshecha.
14:17 Entonces Saúl dijo al pueblo que estaba con él: Pasad ahora revista, y ved quién se haya ido de los nuestros. Pasaron revista, y he aquí que faltaba Jonatán y su paje de armas.
14:18 Y Saúl dijo a Ahías: Trae el arca de Dios. Porque el arca de Dios estaba entonces con los hijos de Israel.
14:19 Pero aconteció que mientras aún hablaba Saúl con el sacerdote, el alboroto que había en el campamento de los filisteos aumentaba, e iba creciendo en gran manera. Entonces dijo Saúl al sacerdote: Detén tu mano.
14:20 Y juntando Saúl a todo el pueblo que con él estaba, llegaron hasta el lugar de la batalla; y he aquí que la espada de cada uno estaba vuelta contra su compañero, y había gran confusión.
14:21 Y los hebreos que habían estado con los filisteos de tiempo atrás, y habían venido con ellos de los alrededores al campamento, se pusieron también del lado de los israelitas que estaban con Saúl y con Jonatán.
14:22 Asimismo todos los israelitas que se habían escondido en el monte de Efraín, oyendo que los filisteos huían, también ellos los persiguieron en aquella batalla.
14:23 Así salvó Jehová a Israel aquel día. Y llegó la batalla hasta Bet-avén.
14:24 Pero los hombres de Israel fueron puestos en apuro aquel día; porque Saúl había juramentado al pueblo, diciendo: Cualquiera que coma pan antes de caer la noche, antes que haya tomado venganza de mis enemigos, sea maldito. Y todo el pueblo no había probado pan.
14:25 Y todo el pueblo llegó a un bosque, donde había miel en la superficie del campo.
14:26 Entró, pues, el pueblo en el bosque, y he aquí que la miel corría; pero no hubo quien hiciera llegar su mano a su boca, porque el pueblo temía el juramento.
14:27 Pero Jonatán no había oído cuando su padre había juramentado al pueblo, y alargó la punta de una vara que traía en su mano, y la mojó en un panal de miel, y llevó su mano a la boca; y fueron aclarados sus ojos.
14:28 Entonces habló uno del pueblo, diciendo: Tu padre ha hecho jurar solemnemente al pueblo, diciendo: Maldito sea el hombre que tome hoy alimento. Y el pueblo desfallecía.
14:29 Respondió Jonatán: Mi padre ha turbado el país. Ved ahora cómo han sido aclarados mis ojos, por haber gustado un poco de esta miel.
14:30 ¿Cuánto más si el pueblo hubiera comido libremente hoy del botín tomado de sus enemigos? ¿No se habría hecho ahora mayor estrago entre los filisteos?
14:31 E hirieron aquel día a los filisteos desde Micmas hasta Ajalón; pero el pueblo estaba muy cansado.
14:32 Y se lanzó el pueblo sobre el botín, y tomaron ovejas y vacas y becerros, y los degollaron en el suelo; y el pueblo los comió con sangre.
14:33 Y le dieron aviso a Saúl, diciendo: El pueblo peca contra Jehová, comiendo la carne con la sangre. Y él dijo: Vosotros habéis prevaricado; rodadme ahora acá una piedra grande.
14:34 Además dijo Saúl: Esparcíos por el pueblo, y decidles que me traigan cada uno su vaca, y cada cual su oveja, y degolladlas aquí, y comed; y no pequéis contra Jehová comiendo la carne con la sangre. Y trajo todo el pueblo cada cual por su mano su vaca aquella noche, y las degollaron allí.
14:35 Y edificó Saúl altar a Jehová; este altar fue el primero que edificó a Jehová.
14:36 Y dijo Saúl: Descendamos de noche contra los filisteos, y los saquearemos hasta la mañana, y no dejaremos de ellos ninguno. Y ellos dijeron: Haz lo que bien te pareciere. Dijo luego el sacerdote: Acerquémonos aquí a Dios.
14:37 Y Saúl consultó a Dios: ¿Descenderé tras los filisteos? ¿Los entregarás en mano de Israel? Mas Jehová no le dio respuesta aquel día.
14:38 Entonces dijo Saúl: Venid acá todos los principales del pueblo, y sabed y ved en qué ha consistido este pecado hoy;
14:39 porque vive Jehová que salva a Israel, que aunque fuere en Jonatán mi hijo, de seguro morirá. Y no hubo en todo el pueblo quien le respondiese.
14:40 Dijo luego a todo Israel: Vosotros estaréis a un lado, y yo y Jonatán mi hijo estaremos al otro lado. Y el pueblo respondió a Saúl: Haz lo que bien te pareciere.
14:41 Entonces dijo Saúl a Jehová Dios de Israel: Da suerte perfecta. Y la suerte cayó sobre Jonatán y Saúl, y el pueblo salió libre.
14:42 Y Saúl dijo: Echad suertes entre mí y Jonatán mi hijo. Y la suerte cayó sobre Jonatán.
14:43 Entonces Saúl dijo a Jonatán: Declárame lo que has hecho. Y Jonatán se lo declaró y dijo: Ciertamente gusté un poco de miel con la punta de la vara que traía en mi mano; ¿y he de morir?
14:44 Y Saúl respondió: Así me haga Dios y aun me añada, que sin duda morirás, Jonatán.
14:45 Entonces el pueblo dijo a Saúl: ¿Ha de morir Jonatán, el que ha hecho esta grande salvación en Israel? No será así. Vive Jehová, que no ha de caer un cabello de su cabeza en tierra, pues que ha actuado hoy con Dios. Así el pueblo libró de morir a Jonatán.
14:46 Y Saúl dejó de seguir a los filisteos; y los filisteos se fueron a su lugar.
14:47 Después de haber tomado posesión del reinado de Israel, Saúl hizo guerra a todos sus enemigos en derredor: contra Moab, contra los hijos de Amón, contra Edom, contra los reyes de Soba, y contra los filisteos; y adondequiera que se volvía, era vencedor.
14:48 Y reunió un ejército y derrotó a Amalec, y libró a Israel de mano de los que lo saqueaban.
14:49 Y los hijos de Saúl fueron Jonatán, Isúi y Malquisúa. Y los nombres de sus dos hijas eran, el de la mayor, Merab, y el de la menor, Mical.
14:50 Y el nombre de la mujer de Saúl era Ahinoam, hija de Ahimaas. Y el nombre del general de su ejército era Abner, hijo de Ner tío de Saúl.
14:51 Porque Cis padre de Saúl, y Ner padre de Abner, fueron hijos de Abiel.
14:52 Y hubo guerra encarnizada contra los filisteos todo el tiempo de Saúl; y a todo el que Saúl veía que era hombre esforzado y apto para combatir, lo juntaba consigo.
Capítulo 14
14:1 Aconteció un día, que Jonatán hijo de Saúl dijo a su criado que le traía las armas: Ven y pasemos a la guarnición de los filisteos, que está de aquel lado. Y no lo hizo saber a su padre.
14:2 Y Saúl se hallaba al extremo de Gabaa, debajo de un granado que hay en Migrón, y la gente que estaba con él era como seiscientos hombres.
14:3 Y Ahías hijo de Ahitob, hermano de Icabod, hijo de Finees, hijo de Elí, sacerdote de Jehová en Silo, llevaba el efod; y no sabía el pueblo que Jonatán se hubiese ido.
14:4 Y entre los desfiladeros por donde Jonatán procuraba pasar a la guarnición de los filisteos, había un peñasco agudo de un lado, y otro del otro lado; el uno se llamaba Boses, y el otro Sene.
14:5 Uno de los peñascos estaba situado al norte, hacia Micmas, y el otro al sur, hacia Gabaa.
14:6 Dijo, pues, Jonatán a su paje de armas: Ven, pasemos a la guarnición de estos incircuncisos; quizá haga algo Jehová por nosotros, pues no es difícil para Jehová salvar con muchos o con pocos.
14:7 Y su paje de armas le respondió: Haz todo lo que tienes en tu corazón; ve, pues aquí estoy contigo a tu voluntad.
14:8 Dijo entonces Jonatán: Vamos a pasar a esos hombres, y nos mostraremos a ellos.
14:9 Si nos dijeren así: Esperad hasta que lleguemos a vosotros, entonces nos estaremos en nuestro lugar, y no subiremos a ellos.
14:10 Mas si nos dijeren así: Subid a nosotros, entonces subiremos, porque Jehová los ha entregado en nuestra mano; y esto nos será por señal.
14:11 Se mostraron, pues, ambos a la guarnición de los filisteos, y los filisteos dijeron: He aquí los hebreos, que salen de las cavernas donde se habían escondido.
14:12 Y los hombres de la guarnición respondieron a Jonatán y a su paje de armas, y dijeron: Subid a nosotros, y os haremos saber una cosa. Entonces Jonatán dijo a su paje de armas: Sube tras mí, porque Jehová los ha entregado en manos de Israel.
14:13 Y subió Jonatán trepando con sus manos y sus pies, y tras él su paje de armas; y a los que caían delante de Jonatán, su paje de armas que iba tras él los mataba.
14:14 Y fue esta primera matanza que hicieron Jonatán y su paje de armas, como veinte hombres, en el espacio de una media yugada de tierra.
14:15 Y hubo pánico en el campamento y por el campo, y entre toda la gente de la guarnición; y los que habían ido a merodear, también ellos tuvieron pánico, y la tierra tembló; hubo, pues, gran consternación.
14:16 Y los centinelas de Saúl vieron desde Gabaa de Benjamín cómo la multitud estaba turbada, e iba de un lado a otro y era deshecha.
14:17 Entonces Saúl dijo al pueblo que estaba con él: Pasad ahora revista, y ved quién se haya ido de los nuestros. Pasaron revista, y he aquí que faltaba Jonatán y su paje de armas.
14:18 Y Saúl dijo a Ahías: Trae el arca de Dios. Porque el arca de Dios estaba entonces con los hijos de Israel.
14:19 Pero aconteció que mientras aún hablaba Saúl con el sacerdote, el alboroto que había en el campamento de los filisteos aumentaba, e iba creciendo en gran manera. Entonces dijo Saúl al sacerdote: Detén tu mano.
14:20 Y juntando Saúl a todo el pueblo que con él estaba, llegaron hasta el lugar de la batalla; y he aquí que la espada de cada uno estaba vuelta contra su compañero, y había gran confusión.
14:21 Y los hebreos que habían estado con los filisteos de tiempo atrás, y habían venido con ellos de los alrededores al campamento, se pusieron también del lado de los israelitas que estaban con Saúl y con Jonatán.
14:22 Asimismo todos los israelitas que se habían escondido en el monte de Efraín, oyendo que los filisteos huían, también ellos los persiguieron en aquella batalla.
14:23 Así salvó Jehová a Israel aquel día. Y llegó la batalla hasta Bet-avén.
14:24 Pero los hombres de Israel fueron puestos en apuro aquel día; porque Saúl había juramentado al pueblo, diciendo: Cualquiera que coma pan antes de caer la noche, antes que haya tomado venganza de mis enemigos, sea maldito. Y todo el pueblo no había probado pan.
14:25 Y todo el pueblo llegó a un bosque, donde había miel en la superficie del campo.
14:26 Entró, pues, el pueblo en el bosque, y he aquí que la miel corría; pero no hubo quien hiciera llegar su mano a su boca, porque el pueblo temía el juramento.
14:27 Pero Jonatán no había oído cuando su padre había juramentado al pueblo, y alargó la punta de una vara que traía en su mano, y la mojó en un panal de miel, y llevó su mano a la boca; y fueron aclarados sus ojos.
14:28 Entonces habló uno del pueblo, diciendo: Tu padre ha hecho jurar solemnemente al pueblo, diciendo: Maldito sea el hombre que tome hoy alimento. Y el pueblo desfallecía.
14:29 Respondió Jonatán: Mi padre ha turbado el país. Ved ahora cómo han sido aclarados mis ojos, por haber gustado un poco de esta miel.
14:30 ¿Cuánto más si el pueblo hubiera comido libremente hoy del botín tomado de sus enemigos? ¿No se habría hecho ahora mayor estrago entre los filisteos?
14:31 E hirieron aquel día a los filisteos desde Micmas hasta Ajalón; pero el pueblo estaba muy cansado.
14:32 Y se lanzó el pueblo sobre el botín, y tomaron ovejas y vacas y becerros, y los degollaron en el suelo; y el pueblo los comió con sangre.
14:33 Y le dieron aviso a Saúl, diciendo: El pueblo peca contra Jehová, comiendo la carne con la sangre. Y él dijo: Vosotros habéis prevaricado; rodadme ahora acá una piedra grande.
14:34 Además dijo Saúl: Esparcíos por el pueblo, y decidles que me traigan cada uno su vaca, y cada cual su oveja, y degolladlas aquí, y comed; y no pequéis contra Jehová comiendo la carne con la sangre. Y trajo todo el pueblo cada cual por su mano su vaca aquella noche, y las degollaron allí.
14:35 Y edificó Saúl altar a Jehová; este altar fue el primero que edificó a Jehová.
14:36 Y dijo Saúl: Descendamos de noche contra los filisteos, y los saquearemos hasta la mañana, y no dejaremos de ellos ninguno. Y ellos dijeron: Haz lo que bien te pareciere. Dijo luego el sacerdote: Acerquémonos aquí a Dios.
14:37 Y Saúl consultó a Dios: ¿Descenderé tras los filisteos? ¿Los entregarás en mano de Israel? Mas Jehová no le dio respuesta aquel día.
14:38 Entonces dijo Saúl: Venid acá todos los principales del pueblo, y sabed y ved en qué ha consistido este pecado hoy;
14:39 porque vive Jehová que salva a Israel, que aunque fuere en Jonatán mi hijo, de seguro morirá. Y no hubo en todo el pueblo quien le respondiese.
14:40 Dijo luego a todo Israel: Vosotros estaréis a un lado, y yo y Jonatán mi hijo estaremos al otro lado. Y el pueblo respondió a Saúl: Haz lo que bien te pareciere.
14:41 Entonces dijo Saúl a Jehová Dios de Israel: Da suerte perfecta. Y la suerte cayó sobre Jonatán y Saúl, y el pueblo salió libre.
14:42 Y Saúl dijo: Echad suertes entre mí y Jonatán mi hijo. Y la suerte cayó sobre Jonatán.
14:43 Entonces Saúl dijo a Jonatán: Declárame lo que has hecho. Y Jonatán se lo declaró y dijo: Ciertamente gusté un poco de miel con la punta de la vara que traía en mi mano; ¿y he de morir?
14:44 Y Saúl respondió: Así me haga Dios y aun me añada, que sin duda morirás, Jonatán.
14:45 Entonces el pueblo dijo a Saúl: ¿Ha de morir Jonatán, el que ha hecho esta grande salvación en Israel? No será así. Vive Jehová, que no ha de caer un cabello de su cabeza en tierra, pues que ha actuado hoy con Dios. Así el pueblo libró de morir a Jonatán.
14:46 Y Saúl dejó de seguir a los filisteos; y los filisteos se fueron a su lugar.
14:47 Después de haber tomado posesión del reinado de Israel, Saúl hizo guerra a todos sus enemigos en derredor: contra Moab, contra los hijos de Amón, contra Edom, contra los reyes de Soba, y contra los filisteos; y adondequiera que se volvía, era vencedor.
14:48 Y reunió un ejército y derrotó a Amalec, y libró a Israel de mano de los que lo saqueaban.
14:49 Y los hijos de Saúl fueron Jonatán, Isúi y Malquisúa. Y los nombres de sus dos hijas eran, el de la mayor, Merab, y el de la menor, Mical.
14:50 Y el nombre de la mujer de Saúl era Ahinoam, hija de Ahimaas. Y el nombre del general de su ejército era Abner, hijo de Ner tío de Saúl.
14:51 Porque Cis padre de Saúl, y Ner padre de Abner, fueron hijos de Abiel.
14:52 Y hubo guerra encarnizada contra los filisteos todo el tiempo de Saúl; y a todo el que Saúl veía que era hombre esforzado y apto para combatir, lo juntaba consigo.
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