miércoles, octubre 19

COMEN TARIO DE 1 DE SAMUEL CAPITULO 9

CAPÍTULO 9

1 Abimelec es hecho rey por conspiración con los siquemitas y asesinato de sus hermanos. 7 Jotam los reprocha mediante una parábola y predice su ruina. 22 Gaal conspira con los siquemitas contra él. 30 Zebul revela el complot. 34 Abimelec los vence y siembra la ciudad con sal. 46 Quema la torre del dios Berit. 50 En Tebes es muerto por una piedra de molino. 56 Cumplimiento de la maldición de Jotam.

1 ABIMELEC hijo de Jerobaal fue a Siquem, a los hermanos de su madre, y habló con ellos, y con toda la familia de la casa del padre de su madre, diciendo:

2 Yo os ruego que digáis en oídos de todos los de Siquem: ¿Qué os parece mejor, que os gobiernen setenta hombres, todos los hijos de Jerobaal, o que os gobierne un solo hombre? Acordaos que yo soy hueso vuestro, y carne vuestra.

3 Y hablaron por él los hermanos de su madre en oídos de todos los de Siquem todas estas palabras; y el corazón de ellos se inclinó a favor de Abimelec, porque decían: Nuestro hermano es.

4 Y le dieron setenta siclos de plata del templo de Baal-berit, con los cuales Abimelec alquiló hombres ociosos y vagabundos, que le siguieron.

5 Y viniendo a la casa de su padre en Ofra, mató a sus hermanos los hijos de Jerobaal, setenta varones, sobre una misma piedra; pero quedó Jotam el hijo menor de Jerobaal, que se escondió.

6 Entonces se juntaron todos los de Siquem con toda la casa de Milo, y fueron y eligieron a Abimelec por rey, cerca de la llanura del pilar que estaba en Siquem.

7 Cuando se lo dijeron a Jotam, fue y se puso en la cumbre del monte de Gerizim, y alzando su voz clamó y les dijo: Oídme, varones de Siquem, y así os oiga Dios.

8 Fueron una vez los árboles a elegir rey sobre sí, y dijeron al olivo: Reina sobre nosotros.

9 Mas el olivo respondió: ¿He de dejar mi aceite, con el cual en mí se honra a Dios y a los hombres, para ir a ser grande sobre los árboles?

10 Y dijeron los árboles a la higuera: Anda tú, reina sobre nosotros.

11 Y respondió la higuera: ¿He de dejar mi dulzura y mi buen fruto, para ir a ser grande sobre los árboles?

12 Dijeron luego los árboles a la vid: Pues ven tú, reina sobre nosotros.

13 Y la vid les respondió: ¿He de dejar mi mosto, que alegra a Dios y a los hombres, para ir a ser grande sobre los árboles?

14 Dijeron entonces todos los árboles a la zarza: Anda tú, reina sobre nosotros.

15 Y la zarza respondió a los árboles: Si en verdad me elegís por rey sobre vosotros, venid, abrigaos bajo de mi sombra; y si no, salga fuego de la zarza y devore a los cedros del Líbano.

16 Ahora, pues, si con verdad y con integridad habéis procedido en hacer rey a Abimelec, y si habéis actuado bien con Jerobaal y con su casa, y si le habéis pagado conforme a la obra de sus manos

17 (porque mi padre peleó por vosotros, y expuso su vida al peligro para libraros de mano de Madián,

18 y vosotros os habéis levantado hoy contra la casa de mi padre, y habéis matado a sus hijos, setenta varones sobre una misma piedra; y habéis puesto por rey sobre los de Siquem a Abimelec hijo de su criada, por cuanto es vuestro hermano);

19 si con verdad y con integridad habéis procedido hoy con Jerobaal y con su casa, que gocéis de Abimelec, y él goce de vosotros.

20 Y si no, fuego salga de Abimelec, que consuma a los de Siquem y a la casa de Milo, y fuego salga de los de Siquem y de la casa de Milo, que consuma a Abimelec.

21 Y escapó Jotam y huyó, y se fue a Beer, y allí se estuvo por miedo de Abimelec su hermano.

22 Después que Abimelec hubo dominado sobre Israel tres años,

23 envió Dios un mal espíritu entre Abimelec y los hombres de Siquem, y los de Siquem se levantaron contra Abimelec; 358

24 para que la violencia hecha a los setenta hijos de Jerobaal, y la sangre de ellos, recayera sobre Abimelec su hermano que los mató, y sobre los hombres de Siquem que fortalecieron las manos de él para matar a sus hermanos.

25 Y los de Siquem pusieron en las cumbres de los montes asechadores que robaban a todos los que pasaban junto a ellos por el camino; de lo cual fue dado aviso a Abimelec.

26 Y Gaal hijo de Ebed vino con sus hermanos y se pasaron a Siquem, y los de Siquem pusieron en él su confianza.

27 Y saliendo al campo, vendimiaron sus viñedos, y pisaron la uva e hicieron fiesta; y entrando en el templo de sus dioses, comieron y bebieron, y maldijeron a Abimelec.

28 Y Gaal hijo de Ebed dijo: ¿Quién es Abimelec, y qué es Siquem, para que nosotros le sirvamos? ¿No es hijo de Jerobaal, y no es Zebul ayudante suyo?

Servid a los varones de Hamor padre de Siquem; pero ¿por qué le hemos de servir a él?

29 Ojalá estuviera este pueblo bajo mi mano, pues yo arrojaría luego a Abimelec, y diría a Abimelec: Aumenta tus ejércitos, y sal.

30 Cuando Zebul gobernador de la ciudad oyó las palabras de Gaal hijo de Ebed, se encendió en ira,

31 y envió secretamente mensajeros a Abimelec, diciendo: He aquí que Gaal hijo de Ebed y sus hermanos han venido a Siquem, y he aquí que están sublevando la ciudad contra ti.

32 Levántate, pues, ahora de noche, tú y el pueblo que está contigo, y pon emboscadas en el campo.

33 Y por la mañana al salir el sol madruga y cae sobre la ciudad; y cuando él y el pueblo que está con él salgan contra ti, tú harás con él según se presente la ocasión.

34 Levantándose, pues, de noche Abimelec y todo el pueblo que con él estaba, pusieron emboscada contra Siquem con cuatro compañías.

35 Y Gaal hijo de Ebed salió, y se puso a la entrada de la puerta de la ciudad; y Abimelec y todo el pueblo que con él estaba, se levantaron de la emboscada.

36 Y viendo Gaal al pueblo, dijo a Zebul: He allí gente que desciende de las cumbres de los montes. Y Zebul le respondió: Tú ves la sombra de los montes como si fueran hombres.

37 Volvió Gaal a hablar, y dijo: He allí gente que desciende de en medio de la tierra, y una tropa viene por el camino de la encina de los adivinos.

38 Y Zebul le respondió: ¿Dónde está ahora tu boca con que decías: ¿Quién es Abimelec para que le sirvamos? ¿No es este el pueblo que tenías en poco? Sal pues, ahora, y pelea con él.

39 Y Gaal salió delante de los de Siquem y peleó contra Abimelec.

40 Mas lo persiguió Abimelec, y Gaal huyó delante de él; y cayeron heridos muchos hasta la entrada de la puerta.

41 Y Abimelec se quedó en Aruma; y Zebul echó fuera a Gaal y a sus hermanos, para que no morasen en Siquem.

42 Aconteció el siguiente día que el pueblo salió al campo; y fue dado aviso a Abimelec,

43 el cual, tomando gente, la repartió en tres compañías, y puso emboscadas en el campo; y cuando miró, he aquí el pueblo que salía de la ciudad; y se levantó contra ellos y los atacó.

44 Porque Abimelec y la compañía que estaba con él acometieron con ímpetu, y se detuvieron a la entrada de la puerta de la ciudad, y las otras dos compañías acometieron a todos los que estaban en el campo, y los mataron.

45 Y Abimelec peleó contra la ciudad todo aquel día, y tomó la ciudad, y mató al pueblo que en ella estaba; y asoló la ciudad, y la sembró de sal.

46 Cuando oyeron esto todos los que estaban en la torre de Siquem, se metieron en la fortaleza del templo del dios Berit.

47 Y fue dado aviso a Abimelec, de que estaban reunidos todos los hombres de la torre de Siquem.

48 Entonces subió Abimelec al monte de Salmón, él y toda la gente que con él estaba; y tomó Abimelec un hacha en su mano, y cortó una rama de los árboles, y levantándola se la puso sobre sus hombros, diciendo al pueblo que estaba con él: Lo que me habéis visto hacer, apresuraos a hacerlo como yo.

49 Y todo el pueblo cortó también cada uno su rama, y siguieron a Abimelec, y las pusieron junto a la fortaleza, y prendieron fuego con ellas a la fortaleza, de modo que 359 todos los de la torre de Siquem murieron, como unos mil hombres y mujeres.

50 Después Abimelec se fue a Tebes, y puso sitio a Tebes, y la tomó.

51 En medio de aquella ciudad había una torre fortificada, a la cual se retiraron todos los hombres y las mujeres, y todos los señores de la ciudad; y cerrando tras sí las puertas, se subieron al techo de la torre.

52 Y vino Abimelec a la torre, y combatiéndola, llegó hasta la puerta de la torre para prenderle fuego.

53 Mas una mujer dejó caer un pedazo de una rueda de molino sobre la cabeza de Abimelec, y le rompió el cráneo.

54 Entonces llamó apresuradamente a su escudero y le dijo: Saca tu espada y mátame, para que no se diga de mí: Una mujer lo mató. Y su escudero le atravesó, y murió.

55 Y cuando los israelitas vieron muerto a Abimelec, se fueron cada uno a su casa.

56 Así pagó Dios a Abimelec el mal que hizo contra su padre, matando a sus setenta hermanos.

57 Y todo el mal de los hombres de Siquem lo hizo Dios volver sobre sus cabezas, y vino sobre ellos la maldición de Jotam hijo de Jerobaal.

1.

Siquem.

Se hallaba a unos 50 km al norte de Jerusalén en un valle estrecho y fértil.

Probablemente estaba bajo la jurisdiccion de Gedeón. Al menos, allí vivía su concubina con sus familiares. Tan pronto fue enterrado Gedeón, Abimelec fue a Siquem para procurar que sus parientes -que parecen haber sido ciudadanos de renombre de esa ciudad- le ayudaran a heredar la autoridad para gobernar que había ejercido su padre.

2.

Los de Siquem.

La palabra hebrea traducida "los" es el plural de ba"al, que significa "dueños" o "ciudadanos". Los habitantes eran de diferentes razas: algunos israelitas, otros cananeos, y algunos, como Abimelec, eran consanguíneos de ambos. Vivían juntos, amalgamados hasta cierto punto, pero sentían cierto desprecio mutuo.

En el vers. 28 se indica que en esta ciudad predominaban los cananeos.

¿Qué os parece mejor?

Abimelec creyó que éste era un argumento poderoso. No hay razón para pensar que los 70 hijos de Gedeón quisieran gobernar. Abimelec presentó el caso de la peor manera posible, aprovechándose de los temores y prejuicios de la población.

Hueso vuestro.

Abimelec parece dirigirse al sector cananeo de la población; pero aunque así no hubiese sido, los israelitas que vivían en Siquem eran de la tribu de Efraín, y él conocía bien su ambición de ser la tribu principal. A ellos sin duda no les habría gustado que Gedeón, de la tribu de Manasés, fuera el caudillo de toda la zona. Por lo tanto, habrían estado muy dispuestos a aprovechar la oportunidad de elevar al puesto de su padre al hijo de Gedeón, que era de Siquem.

4.

Baal-berit.

En la antigüedad se depositaban en los templos los fondos privados y estatales, así como se los coloca hoy en los bancos. Además, cada templo tenía su propia tesorería donde se acumulaba el dinero entregado por votos, multas y donaciones. El apoyo financiero de la empresa de Abimelec provino de un templo de Baal. ¡Qué desgracia que el hijo del que comenzó su carrera mostrando la inutilidad de la adoración de Baal, iniciara la suya con una dádiva del templo de Baal y que con ese dinero matara a todos sus hermanos! Tal es el resultado final de la poligamia, la ambición y la falta de piedad. En las casas donde se practica la poligamia hay poco afecto y muchos celos.

Setenta siclos.

Un siclo por cada hermano muerto, aproximadamente 11,4 g de plata por cada uno.

Ociosos y vagabundos

Literalmente, "vacíos [sin valor] e indisciplinados". Se han llevado a cabo muchas revoluciones sangrientas porque sus dirigentes se han rodeado de tales seguidores indisciplinados y de mala fama.

5.

Mató a sus hermanos.

Éste era el método habitual que los usurpadores empleaban para conseguir el trono. El que no tenía ningún derecho eliminaba a todos los que tenían derecho al trono, a fin de que no tuviera ningún competidor. Los déspotas preveían las conspiraciones que se levantarían contra ellos, y por lo tanto mataban a todos sus hermanos y parientes cercanos.

Sobre una misma piedra.

Como a animales de sacrificio (1 Sam. 14: 33-35), Abimelec mató a sus hermanos quizá sobre la peña donde Gedeón había hecho su altar.

Jotam

Este nombre significa literalmente, 360 "Jehová es perfecto". El hecho de que Gedeón le hubiera puesto ese nombre a su 70.º hijo indica que siguió siendo fiel creyente en el Señor a pesar del efod que había hecho.

6.

Casa de Milo.

Es probable que la casa de Milo hubiera sido un lugar a poca distancia de Siquem. No se da a entender si la palabra "casa" se refiere a la familia o a los habitantes de Milo, o a un edificio. Aquí y en el vers. 20 la frase parece corresponder con "los de Siquem". Por lo tanto, podría referirse al clan o a la familia de Milo. Por otra parte, bien podría designar un edificio. La referencia del vers. 46 parece indicar que la "torre de Siquem" y la "casa de Milo" eran una misma cosa.

Llanura.

Heb. "elon. La palabra significa encina o "terebinto" (BJ, NC) (ver com. Juec. 6: 11; Gén. 35: 8). Este árbol era quizá el mismo debajo del cual Jacob mandó que su familia enterrara sus adornos y amuletos relacionados con el culto idolátrico (Gén. 35: 4), y bajo el cual Josué levantó su piedra de testimonio (Jos. 24: 26).

Pilar.

Una de las piedras sagradas que acostumbraban usar los hebreos y los cananeos en sus lugares de culto (Gén. 28: 18; Exo. 24: 4; Deut. 12: 3). Abimelec fue proclamado rey en el mismo sitio donde Josué había reunido por última vez a toda la nación para renovar el pacto de Israel con Jehová (Jos. 24: 1, 25, 26).

Era costumbre elegir al rey en algún santuario o lugar sagrado (1 Sam. 11: 15).

7.

La cumbre del monte de Gerizim.

Tal vez no habló desde la "cumbre" del monte, que está a 274,3 m sobre la aldea, sino probablemente desde algún punto más cercano en la ladera de la montaña. Jotam, el único hijo de Gedeón que había escapado de ser muerto por Abimelec, se enteró de que los de Siquem estaban proclamando rey a su hermano.

Arriesgando la vida, subió a una roca que sobresalía del monte, por encima de la gente que estaba reunida junto a la encina. Cuando hubo conseguido la atención de la multitud que acababa de hacer rey a Abimelec, Jotam dio un mensaje en alta voz. En la parábola del discurso se señala el contraste entre la actitud de Gedeón y sus hijos y la del aventurero Abimelec, y se predice que la acción de los siquemitas al elegir rey a Abimelec, acabará en el desastre.

Este discurso es una de las obras maestras de la literatura.

8.

Fueron una vez los árboles.

Los pueblos de la antigüedad gustaban mucho de las alegorías de este tipo, en las cuales las cosas inanimadas hablan y actúan.

Elegir rey.

Jotam conocía bien el deseo que el pueblo sentía por tener rey, no sólo para ser como las naciones que lo rodeaban, sino porque pensaba que sus frectientes sufrimientos a manos de sus enemigos se debían a un defecto en su sistema de gobierno, cuando en realidad esos sufrimientos eran consecuencia de la apostasía. Este pedido de tener rey se expresó por primera vez cuando el pueblo ofreció hacer rey a Gedeón. Siguió incrementándose hasta que se hizo este desafortunado intento. En tiempos de Saúl se hizo tan fuerte, que el profeta Samuel, por orden de Dios, Finalmente cedió y ofició en la elección de un rey.

Olivo.

En Palestina el olivo es el árbol de mayor valor. Aún existen extensos montes de tales árboles en el fértil valle de Siquem. El olivo, la higuera y la vid, a los que se les ofreció la dignidad real, representan a hombres que, como Gedeón, se interesaban más en el bienestar de la comunidad que en ganancias personales.

9

¿He de dejar?

Gedeón se había negado a dejar la legítima obra de juez para tomar un cargo que, aunque pudiera haber tenido la capacidad de ejercerlo, Dios no le había pedido que ocupara. Su respuesta fue: "Jehová señoreará sobre vosotros"(cap. 8: 23). Si hubiese aceptado ser rey, su acción habría sido tan incongruente como si un árbol hubiera dejado su propia función útil para reinar sobre los demás árboles.

Se honra a Dios.

Se usaba el aceite de oliva para los sacrificios, las ofrendas y las consagraciones en el servicio del tabernáculo, así como también en la comida.

Es posible traducir en este pasaje la palabra "elohim, "dioses" (BJ), y no "Dios", lo que también es correcto. Se supone que Jotam aplicó su parábola a la idolatría de los siquemitas (ver también vers. 13).

10.

Higuera.

Representaba a los otros hijos de Gedeón, o tal vez aun a algunos de los anteriores jueces. Ellos podrían haber tenido dones y cualidades para gobernar mucho mayores que los de Abimelec. Es posible que se le hubiera hecho alguna oferta de ser rey a uno o más de ellos, pero la habían rechazado.

13.

Mosto.

Heb. tirosh. El jugo de la uva, fresco o fermentado. 361

Alegra a Dios.

"A los dioses" (BJ). Ver com. vers. 9. Jotam estaría acomodando la parábola a las costumbres conocidas por los idólatras siquemitas. Sin duda conocían bien las frecuentes libaciones de vino que se ofrecían a las deidades paganas, quienes supuestamente participaban de ellas.

Por otra parte, se usaba también el vino en las libaciones del servicio del santuario (Exo. 29: 40; Núm. 15: 7, 10; etc.).

Para ir a ser grande.

Literalmente, "ondear". La acción representa un gesto de autoridad. Los tres árboles que proporcionaban las más abundantes bendiciones a la gente -el olivo, la higuera y la vid- rehusaron uno tras el otro el honor de ser rey de los árboles. Los tres dieron la misma razón: ¿por qué habían de dejar la función con la cual prestaban un servicio valiosísimo para asumir un cargo que les parecía innecesario?

La figura de "ondear o flamear" sobre los árboles es una figura apropiada de la voluntad popular: incierta y juguete de todo viento. Una posición obtenida gracias al favor popular sólo podría mantenerse inclinándose ante cada brisa, o si no, perdiendo la verdadera nobleza en el esfuerzo de mantener esa posición por la fuerza de las armas. Las palabras de Jotam indian que Gedeón también comprendió la naturaleza cambiante de los israelitas. Ningún hombre de verdadero valor dejaría un cargo de utilidad para ser rey de un pueblo cuyos deseos y metas variaban con la rapidez del viento.

14.

Zarza.

Una planta espinosa común en los cerros de Palestina. Representaba la antítesis de los árboles valiosos que habían rechazado el ofrecimiento de ser hechos rey.

15.

Si en verdad.

Es decir, con un propósito serio. La zarza, reconociéndose de menos valor que los otros árboles, sospecha que se hace el ofrecimiento en son de burla.

Abrigaos bajo mi sombra.

"Cobijaos a mi sombra" (BJ). Con toda seriedad, la incauta zarza hace una invitación imposible. Sus ramitas no ofrecen ninguna sombra y están llenas de espinas. Aquí hay una mordaz ironía. Describe lo absurdo de la situación en la cual se encontraban los siquemitas. Jotam dice al pueblo que Abimelec no puede proporcionarles protección, así como la endeble y espinosa zarza no es capaz de dar sombra ni de proteger al olivo y a la higuera. Eran vanas promesas, imposibles de cumplir.

Y si no.

La zarza no sólo estaba ansiosa de reinar sino que pronuncia peligrosas y vengativas amenazas: la equivalencia de las intimidaciones que sin duda usó Abimelec para desanimar a los habitantes de Siquem que pudieran haber pensado en retirarle sus ofrecimientos de apoyarlo.

Salga fuego.

Las zarzas o espinos eran causa frecuente de incendios, pues ardían fácilmente y el fuego se extendía con rapidez (Exo. 22: 6; cf. Sal. 58: 9; Isa. 9: 18).

Aunque Abimelec, como la zarza, no tenía poder ni capacidad para ayudar, podría causar grandes daños. Los que habían hecho rey a Abimelec estaban en un dilema: si permanecían leales, gozarían de su ilusoria protección; si lo abandonaban, serían arruinados.

La moraleja de toda la parábola es ésta: los hombres débiles, inútiles y malvados serán siempre los primeros en colocarse en el poder, y al fin serán también los primeros en arruinarse a sí mismos y al desventurado pueblo sobre el cual presiden.

16.

Si con verdad.

Aquí Jotam comienza a hacer la aplicación de la parábola. Aun ellos mismos tendrían que admitir que al hacer rey a Abimelec habían actuado a tontas y a locas.

Conforme a la obra de sus manos.

Después de mostrar la peligrosa situación de los habitantes de Siquem, Jotam los reprendió severamente por la ingratitud que habían mostrado para con Gedeón al financiar el ataque de Abimelec contra la casa de Gedeón, durante el cual Abimelec había ultimado a 69 de sus hermanos. Esta era la recompensa que los habitantes de Siquem daban a la familia del que había arriesgado la vida para libertar a los habitantes de Palestina de las huestes madianitas. Los grandes favores muchas veces reciben malas recompensas, sobre todo de parte de la posteridad.

18.

Habéis matado a sus hijos.

Por haber ayudado financieramente a Abimelec en su malvada obra, Jotam sostenía que los hombres de Siquem eran partícipes de la responsabilidad de la matanza de sus hermanos.

Su criada.

Es decir, de una esclava concubina. El término es intencionalmente peyorativo.

El cap. 9: 1 indica que la concubina de Gedeón quizá era una mujer libre, tal vez miembro de una familia Influyente.

19.

Si con verdad ... habéis procedido.

Las palabras son irónicas. Era como decir: si vuestra conducta es justa y buena, os deseo que de 362 ella obtengáis gran gozo. Que vuestro rey-zarza os proporcione paz y prosperidad, si habéis actuado de buena fe.

20.

Y si no.

Los oyentes de Jotam sabían que no habían actuado de buena fe, y esta imprecación debe haber sido fúnebre para ellos.

Fuego salga.

La maldición de Jotam fue que Abimelec y los hombres de Siquem perecerían por destrucción mutua. Muchas veces la unión de los malos se torna rápidamente en enemistad y exterminio recíproco. Esta maldición se cumplió exactamente, según se registra en el resto del capítulo (ver vers. 56, 57).

21.

Beer.

Significa "pozo". Muchos lugares de Palestina llevaban este nombre. Por eso es imposible identificar con precisión el lugar. Es probable que Jotam hubiera encontrado refugio en cualquier punto de los territorios de Judá o Benjamín, y probablemente huyó a uno de esos lugares.

22.

Sobre Israel.

Es decir, sobre todos los israelitas que aceptaran su autoridad. Probablemente serían mayormente los de la zona de Siquem.

23.

Envió Dios.

Es decir, que Dios no evitó las consecuencias naturales de un mal proceder.

Con frecuencia se presenta lo que Dios permite como si él fuese su autor.

Aquellos que no escogen servir a Dios se ponen así bajo el dominio de Satanás.

Mal espíritu.

"Espíritu de discordia" (BJ). Puede significar mal genio o una actitud impía.

Se usa muchas veces la palabra "espíritu" para describir una actitud o estado de ánimo (ver Núm. 14: 24).

Se levantaron contra Abimelec.

"Traicionaron a Abimélek" (BJ). Los hombres de Siquem comenzaron a actuar contra Abimelec así como le habían ayudado contra los hijos de Gedeón. Era algo natural que los que fueron desleales a Gedeón lo fueran también a Abimelec. No se registra la causa inmediata de la ruptura entre Abimelec y los siquemitas. Estos quizá se dieron cuenta pronto de que era un terrible déspota que apenas fue hecho rey no vaciló en aprovecharse de ellos.

25.

Pusieron ... asechadores.

Es probable que Abimelec residiera en Ofra después de matar allí a sus hermanos. Descontentos los de Siquem, pusieron una emboscada con la esperanza de capturar a Abimelec cuando estuviese acompañado sólo de unos pocos hombres.

Mientras esperaban que apareciera su víctima, los crueles asechadores comenzaron a robar a todos los viajeros y las caravanas que por allí pasaban.

Pronto reinó en toda la zona una situación de inseguridad que dañó el prestigio y la popularidad de Abimelec.

Cumbres de los montes.

Probablemente cerca de Siquem. Esta ciudad estaba sobre las dos principales arterias de tránsito en las montañas de Efraín. Desde las alturas de los montes Ebal y Gerizim era fácil dominar todos los caminos. Esta zona de Palestina siempre ha sido un lugar predilecto de los asaltantes.

26.

Gaal.

Su nombre significa "aborrecimiento".

Sus hermanos.

Evidentemente los hermanos o parientes formaban el núcleo de la camarilla de secuaces de Gaal.

Se pasaron.

Esto podría sugerir que Gaal había vivido antes al otro lado del Jordán.

27.

Fiesta.

Heb. hilulim, de la raíz halal, "alabar". En Lev. 19: 24 hilulim se traduce "alabanzas". La fiesta de la vendimia era la más alegre de todo el año. Entre los cananeos se acompañaba generalmente con banqueteos, borracheras y festejos bulliciosos. Así fue la reunión que se describe aquí. En tal ocasión la evidente desconformidad con el gobierno de Abimelec tenía que manifestarse.

Bajo la influencia del vino y de la fiesta, se atrevieron a insultar a Abimelec y a hablar abiertamente contra él. En el mismo templo donde habían conspirado con Abimelec y del cual habían sacado los tesoros para financiar su primera nefasta incursión, ahora lo maldecían y tramaban su ruina.

28.

¿Quién es Abimelec?

Es evidente que lo dijo en forma despectiva. Compárese con "¿Quién es David, y quién es el hijo de Isaí?" (1 Sam. 25: 10).

¿Qué es Siquem?

Probablemente un reproche a la ciudad por haber permitido que una persona como Abimelec gobernara sobre sus habitantes. ¿Le pertenecía acaso Siquem naturalmente y por tradición a Abimelec?

Zebul ayudante suyo.

Se quejaban de no ser gobernados ni siquiera por Abimelec, sino sólo por Zebul, ayudante suyo, hombre sin valor alguno. Parece que Abimelec había puesto a Zebul como gobernador o prefecto de la ciudad (ver vers. 30). Gaal estaba preparando el camino para usurpar el puesto y la autoridad de Zebul. 363

Varones de Hamor.

Indicó que sería mucho mejor tener por dirigente a un cananeo de pura cepa, descendiente del antiguo príncipe Hamor, dueño hereditario de Siquem (ver Gén. 33: 19; Jos. 24: 32).

29.

Ojalá estuviera este pueblo.

Compárense los métodos de Gaal con los que usó Absalón para socavar el prestigio de David (2 Sam. 15: 4). La declaración va dirigida contra Zebul.

Gaal sugería que si él fuera gobernador de la ciudad en lugar de Zebul, acabaría pronto con Abimelec.

Diría.

Así reza la LXX. El hebreo dice "y él dijo a Abimelec". Pero según el contexto, sería más lógico como está. En el hebreo las dos formas son muy parecidas, y es posible que un copista las hubiera confundido. En el vers. 31 se sugiere que Zebul envió un mensaje secreto a Abimelec para informarle de lo que estaba aconteciendo. Si Gaal hubiera desafiado abiertamente a Abimelec, no habría existido la necesidad de tal misión secreta. Si se retiene la traducción "y él dijo", podría interpretarse como que Gaal habló a Abimelec en un diálogo imaginario, animado y elocuente. Si así fuera, el aplauso de los siquemitas envalentonó al orador enardecido por el vino y desafió con arrogancia, como si estuviese dirigiéndose a Abimelec: "Aumenta tus ejércitos, y sal".

30.

Gobernador de la ciudad.

Ver com. vers. 28.

Oyó las palabras.

Los traidores son a menudo traicionados a su vez por sus propios seguidores.

Cuando se maldice al rey, las aves del cielo llevan la voz (Ecl. 10: 20). La jactancia de Gaal, pronunciada bajo los efectos de la bebida, llegó a oídos de Zebul, quien se airó porque se enteró de que su derrocamiento debía estar relacionado con el de Abimelec. Este relato, aunque sencillo, está magníficamente narrado, y permite trazar con claridad el progreso de la conspiración, en la cual la traición secreta y la disipación manifiesta, la jactancia y los celos conspiran juntos para provocar la ruina de la ciudad.

31.

Secretamente.

Heb. betormah. Puede traducirse "en secreto" o "en Tormah". Si se tradujera de esta última manera, Abimelec habría estado viviendo en un lugar llamado Tormah. El vers. 41 afirma que vivía en Aruma. A menos que los dos nombres se refieran a un mismo lugar (así lo interpreta la BJ, 1967), deberá traducirse como lo hace la RVR. Zebul actuó en forma secreta. No era bastante fuerte para tratar con Gaal, así que no se le opuso abiertamente. Si Gaal hubiese sido más sabio podría haber actuado con mayor sutileza con Zebul.

35.

La entrada de la puerta.

En el período de los Jueces, el lugar habitual donde se reunían los magistrados con la gente era la puerta de la ciudad. Zebul fue a la puerta esa mañana porque suponía que surgirían dificultades. Gaal también llegó hasta allí porque estaba observando atentamente lo que sucedía dentro de la ciudad, a fin de promover sus propios fines.

36.

Gente que desciende.

Durante la noche, las fuerzas de Abimelec se habían acercado a la ciudad tanto como pudieron sin causar alarma. Temprano en la mañana, después de haberse abierto las puertas y de salir muchos a sus campos, los soldados de Abimelec comenzaron a avanzar sobre la ciudad. Gaal, que observaba desde la puerta, los vio en seguida, y nerviosamente a gritos informó de esto a Zebul. Podemos imaginar que éste, a fin de ganar tiempo, con toda calma salió a mirar y luego replicó con engaño y burla: "Estás alborotado sin razón. Son sólo las sombras del monte Ebal y el Gerizim". Zebul parecería tratar a Gaal como si éste aún estuviera sufriendo algo de la embriaguez de la noche anterior.

37.

De en medio de la tierra.

Literalmente, del "Ombligo de la Tierra" (BJ). Probablemente era el nombre de un cerro, así llamado porque estaba a mitad de camino entre el Jordán y el mar.

Una tropa.

Desde todos los puntos avanzaban las tropas de Abimelec, para consternación de Gaal y sorpresa de los ciudadanos.

Encina de los adivinos.

Es probable que esta encina fuera domicilio de una familia o secta de adivinos.

38.

¿Dónde está ahora tu boca?

En este pasaje, "boca" metafóricamente significa "jactancia". Es una reconvención contra la audacia e imprudencia de Gaal. Aunque Zebul no parece estar aún en una posición que le permita abiertamente oponerse a Gaal por temor de su propia seguridad personal, por sus burlas ante los presentes lo incita a cumplir lo que jactanciosamente había prometido en el vers. 29, y a salir a luchar contra las fuerzas de Abimelec. Los insolentes y jactanciosos muchas veces deben cambiar en poco tiempo su 364 actitud imprudente y temer a los que anteriormente han insultado.

40.

Cayeron heridos.

Mejor, "muchos cayeron muertos" (BJ). Sin gran dificultad Abimelec obtuvo la victoria completa. Es evidente que los secuaces de Gaal sufrieron fuertes bajas. Permanece la duda en cuanto a la razón por la cual Zebul no cerró las puertas de la ciudad para impedir la huida de Gaal. Quizá Gaal dejó un fuerte contingente para proteger la puerta a fin de que él y sus hombres pudieran hallar refugio dentro de los muros si eran derrotados.

41.

Se quedó en Aruma.

Puesto que allí residía, Abimelec regresó a ese lugar. No intentó tomar Siquem por asalto. Sus murallas eran suficientemente formidables como para que decidiera tomarla mediante una estratagema. Por eso volvió a su casa de Aruma, como si después de haberse deshecho de Gaal no se dispusiera a seguir la contienda con los siquemitas. Con la retirada de sus ejércitos, logró aquietar a los siquemitas con la convicción errada de que estaban seguros.

Echó fuera a Gaal.

Su incapacidad para oponerse a Abimelec le costó a Gaal la pérdida de sus secuaces en Siquem. Nadie le tenía ya confianza, y esperando tal vez que Abimelec se apaciguara si Gaal era echado, los habitantes de Siquem cedieron ante Zebul. Se pidió a Gaal y a los pocos hombres que le quedaban que abandonaran la ciudad, lo cual hicieron.

43.

Los atacó.

Después que muchos de los aldeanos habían ido a trabajar en los campos, los soldados de Abimelec los atacaron y destruyeron sin misericordia. Es difícil entender cómo neciamente creyeron los habitantes de Siquem que Abimelec se conformaría con el destierro de Gaal y no atacaría la ciudad luego de su victoria inicial.

44.

La entrada de la puerta de la ciudad.

Esta vez la estrategia de Abimelec fue mejor. En cuanto comenzó el ataque dirigió a un grupo de soldados hasta la puerta de la ciudad y la tomó. Con esa peligrosa maniobra pudo impedir que los siquemitas que estaban fuera de la ciudad volvieran a ella, o que los que estuviesen dentro salieran a rescatar a sus camaradas. No puede negarse el valor de Abimelec.

45.

Tomó la ciudad.

Los habitantes de Siquem lucharon a muerte. Abimelec necesitó todo un día para avanzar desde la puerta de la ciudad hasta finalmente devastarla. No permitió que nadie escapara. Es de suponer que toda la población pereció por la espada o el fuego.

La sembró de sal.

La ira de Abimelec no se calmó hasta que toda la ciudad, con sus edificios y sus muros, fue devastada. Entonces Abimelec esparció sal sobre las ruinas, como acción simbólica para expresar el deseo de que la ciudad permaneciera desierta y sin habitantes para siempre (ver Deut. 29: 23). Hubiera sido difícil poner allí suficiente sal como para arruinar la tierra, al menos en una zona apreciable. El pasaje no significa esto. Se informa de acciones similares de parte de los asirios, de Atila y de Carlos IX de Francia. En tiempos de Salomón, Siquem aparece nuevamente como una ciudad prospera (1 Rey. 12: 1). Su zona aledaña era demasiado fértil, y su ubicación en el cruce de los caminos era demasiado ventajosa como para que permaneciera mucho tiempo sin ser habitada.

46.

Torre de Siquem.

Podría haber sido la "casa de Milo" (ver com. ver. 6).

La fortaleza.

Heb. tseríaj. Una excavación subterránea. En 1 Sam. 13: 6 aparece la misma palabra, pero se traduce "rocas". "La cripta del templo de El-Berit" (BJ).

Dios Berit.

No hay absoluta certeza de que el templo de este dios Berit fuera el mismo de Baal-berit que se menciona en el vers. 4 de este mismo capítulo. Se supone que eran dos nombres de un mismo templo.

En la antigüedad se consideraba que los templos eran lugares de asilo. Esto ocurría entre los judíos (1 Rey. 2: 28-34) y los paganos (1 Mac. 5: 43). La literatura clásica de los griegos contiene muchas menciones de personas que huyeron a templos en procura de asilo político. Los residentes del lugar podrían haber peleado desde su torre fortificada, pero escogieron ir al templo y pedir misericordia. Si Abimelec no hubiese sido tan cruel, probablemente habría respetado esta antigua costumbre y no habría muerto a esa gente. Pero la misericordia parecía ser totalmente ajena a su naturaleza.

48.

Monte de Salomón.

Un monte desconocido apoca distancia de allí.

49.

Prendieron fuego con ellas a la fortaleza.

Es evidente que la fortaleza no era un lugar destinado a la defensa. Era un subsuelo amurallado dentro del recinto del templo al cual habían huido los refugiados esperando 365 que Abimelec respetaría allí su derecho de asilo. El calor intenso del fuego de esas ramas resinosas pronto incendió el recubrimiento de madera del lugar, y como resultado perecieron los 1.000 hombres y mujeres que se habían refugiado en esas habitaciones cavernosas.

La profecía de Jotam se cumplió literalmente. Había salido fuego del rey-zarza y había destruido a la gente de Siquem (vers. 20). Es probable que buena parte de esa gente no tuviera nada que ver con la querella ni con el hecho de que Abimelec hubiera sido coronado rey. Quizá no tomaron partido con un grupo ni con el otro. Sin embargo, a lo largo de todos los siglos, hombres de espíritu turbulento hacen que mueran otros junto con ellos. Millones de personas inocentes mueren todavía en crueles guerras desatadas por unos pocos malvados.

50.

Tebes.

Hoy día existe una ciudad de nombre Tûbâts a 14,4 km al noreste de Siquem.

Muchos piensan que ésta era la antigua Tebes, aunque otros lo ponen en duda.

Tebes aparentemente siguió a Siquem en la rebelión contra el gobierno de Abimelec.

51.

Techo de la torre.

Se han hallado en Palestina torres como ésta, cuyos muros tienen hasta 3 m de espesor. Dentro de la torre había diferentes pisos o niveles y una plataforma encima, desde la cual defenderla. Los ciudadanos de Tebes huyeron como último recurso a esta formidable ciudadela después que Abimelec irrumpió en su ciudad.

La frecuente mención de torres refleja el estado incierto en que se vivía entonces en ese país.

52.

Llegó hasta la puerta.

Con su característico ímpetu y valentía Abimelec atacó la torre. Cuando los defensores resistieron sus furiosos ataques, Abimelec intentó incendiar la puerta de madera. Si hubiese logrado quemarla, sus soldados podrían haber tomado con éxito la torre.

53.

Una mujer.

Aun las mujeres colaboraban en la defensa. Entre tanto que los hombres usaban arcos y lanzas, las mujeres podían echar pesadas piedras sobre los que se aventuraban cerca de la base de la torre.

Un pedazo de una rueda de molino.

Literalmente, "la piedra de molino que cabalga", es decir, la piedra superior del molino. Era la que se movía para moler, mientras que la inferior permanecía fija. El que la mujer tuviese una piedra de molino sugiere que allí se habían almacenado granos y que había instrumentos para moler harina, quizá en previsión de un asedio.

Le rompió el cráneo.

La palabra aquí traducida "cráneo" es gulgoleth, de donde proviene el nombre Gólgota, lugar donde Jesús fue crucificado. Aunque Abimelec hubiera estado usando un pesado casco, tal objeto, cayendo desde unos 10 ó 12 m, le habría aplastado la cabeza.

54.

Su escudero.

Los dirigentes militares acostumbraban tener un ayudante de campo o escudero como distintivo de su importancia, y también para llevar el pesado escudo y la lanza del amo cuando éste no luchaba (ver Juec. 7: 10; 1 Sam. 14: 6; 31: 4).

Para que no se diga.

El horror de ser muerto por una mujer no se limitaba a los hebreos (ver caps. 4: g; 5: 24-27). En la literatura griega y romana se expresa el mismo sentir.

Es probable que Abimelec hubiera temido caer herido de muerte entre sus enemigos, quienes lo hubieran escarnecido y torturado. A pesar de sus esfuerzos por acabar su vida de otra manera, Abimelec no escapó al oprobio de haber sido muerto por una mujer (ver 2 Sam. 11: 2 l).

En sus momentos postreros, Abimelec bien pudo haber pensado en lo que los hombres pensaban de su vida, porque sobre esa base la posteridad finalmente juzga a un hombre. Aún hoy, los asuntos a los cuales los seres humanos son más sensibles no son los que realmente importan en la vida. Los que sólo tienen en cuenta su orgullo y ambición, generalmente mueren como han vivido: con más preocupación de que se conserve su reputación ante los demás que de la salvación de su alma.

Le atravesó.

El primer hombre que procuró reinar sobre Israel, y Saúl, primer verdadero rey de Israel, insistieron en morir de la misma manera (ver 1 Sam. 31: 3, 4). ¡Qué triste fin!

55.

Cada uno a su casa.

En la antigüedad, por lo general bastaba que muriese el dirigente para que el ejército se dispersara (ver 1 Sam. 17: 51).

56.

Así pagó Dios.

En esta frase se da la moraleja de todo el relato. El autor de este libro tenía la honda convicción de que Dios regía los sucesos históricos, y que castigaba tanto por crímenes individuales como por los nacionales. El que asesinó a los hijos de Gedeón 366 "sobre una misma piedra" fue muerto por una piedra que le cayó sobre la cabeza. Los malvados siquemitas que usaron el dinero del templo para pagar el asesinato de hombres buenos, murieron en el incendio de ese mismo templo, provocado por el mismo Abimelec, a quien habían ayudado a consumar el hecho. La maldición de Jotam se había cumplido totalmente. Dios retribuyó a cada uno conforme a sus hechos.

COMENTARIOS DE ELENA G. DE WHITE

EL LIBRO 1RA DE SAMUEL CAPITULO 9

1ra. de Samuel

Capítulo 09

9:1 Había un varón de Benjamín, hombre valeroso, el cual se llamaba Cis, hijo de Abiel, hijo de Zeror, hijo de Becorat, hijo de Afía, hijo de un benjamita.
9:2 Y tenía él un hijo que se llamaba Saúl, joven y hermoso. Entre los hijos de Israel no había otro más hermoso que él; de hombros arriba sobrepasaba a cualquiera del pueblo.
9:3 Y se habían perdido las asnas de Cis, padre de Saúl; por lo que dijo Cis a Saúl su hijo: Toma ahora contigo alguno de los criados, y levántate, y ve a buscar las asnas.
9:4 Y él pasó el monte de Efraín, y de allí a la tierra de Salisa, y no las hallaron. Pasaron luego por la tierra de Saalim, y tampoco. Después pasaron por la tierra de Benjamín, y no las encontraron.
9:5 Cuando vinieron a la tierra de Zuf, Saúl dijo a su criado que tenía consigo: Ven, volvámonos; porque quizá mi padre, abandonada la preocupación por las asnas, estará acongojado por nosotros.
9:6 El le respondió: He aquí ahora hay en esta ciudad un varón de Dios, que es hombre insigne; todo lo que él dice acontece sin falta. Vamos, pues, allá; quizá nos dará algún indicio acerca del objeto por el cual emprendimos nuestro camino.
9:7 Respondió Saúl a su criado: Vamos ahora; pero ¿qué llevaremos al varón? Porque el pan de nuestras alforjas se ha acabado, y no tenemos qué ofrecerle al varón de Dios. ¿Qué tenemos?
9:8 Entonces volvió el criado a responder a Saúl, diciendo: He aquí se halla en mi mano la cuarta parte de un siclo de plata; esto daré al varón de Dios, para que nos declare nuestro camino.
9:9 (Antiguamente en Israel cualquiera que iba a consultar a Dios, decía así: Venid y vamos al vidente; porque al que hoy se llama profeta, entonces se le llamaba vidente.)
9:10 Dijo entonces Saúl a su criado: Dices bien; anda, vamos. Y fueron a la ciudad donde estaba el varón de Dios.
9:11 Y cuando subían por la cuesta de la ciudad, hallaron unas doncellas que salían por agua, a las cuales dijeron: ¿Está en este lugar el vidente?
9:12 Ellas, respondiéndoles, dijeron: Sí; helo allí delante de ti; date prisa, pues, porque hoy ha venido a la ciudad en atención a que el pueblo tiene hoy un sacrificio en el lugar alto.
9:13 Cuando entréis en la ciudad, le encontraréis luego, antes que suba al lugar alto a comer; pues el pueblo no comerá hasta que él haya llegado, por cuanto él es el que bendice el sacrificio; después de esto comen los convidados. Subid, pues, ahora, porque ahora le hallaréis.
9:14 Ellos entonces subieron a la ciudad; y cuando estuvieron en medio de ella, he aquí Samuel venía hacía ellos para subir al lugar alto.
9:15 Y un día antes que Saúl viniese, Jehová había revelado al oído de Samuel, diciendo:
9:16 Mañana a esta misma hora yo enviaré a ti un varón de la tierra de Benjamín, al cual ungirás por príncipe sobre mi pueblo Israel, y salvará a mi pueblo de mano de los filisteos; porque yo he mirado a mi pueblo, por cuanto su clamor ha llegado hasta mí.
9:17 Y luego que Samuel vio a Saúl, Jehová le dijo: He aquí éste es el varón del cual te hablé; éste gobernará a mi pueblo.
9:18 Acercándose, pues, Saúl a Samuel en medio de la puerta, le dijo: Te ruego que me enseñes dónde está la casa del vidente.
9:19 Y Samuel respondió a Saúl, diciendo: Yo soy el vidente; sube delante de mí al lugar alto, y come hoy conmigo, y por la mañana te despacharé, y te descubriré todo lo que está en tu corazón.
9:20 Y de las asnas que se te perdieron hace ya tres días, pierde cuidado de ellas, porque se han hallado. Mas ¿para quién es todo lo que hay de codiciable en Israel, sino para ti y para toda la casa de tu padre?
9:21 Saúl respondió y dijo: ¿No soy yo hijo de Benjamín, de la más pequeña de las tribus de Israel? Y mi familia ¿no es la más pequeña de todas las familias de la tribu de Benjamín? ¿Por qué, pues, me has dicho cosa semejante?
9:22 Entonces Samuel tomó a Saúl y a su criado, los introdujo a la sala, y les dio lugar a la cabecera de los convidados, que eran unos treinta hombres.
9:23 Y dijo Samuel al cocinero: Trae acá la porción que te di, la cual te dije que guardases aparte.
9:24 Entonces alzó el cocinero una espaldilla, con lo que estaba sobre ella, y la puso delante de Saúl. Y Samuel dijo: He aquí lo que estaba reservado; ponlo delante de ti y come, porque para esta ocasión se te guardó, cuando dije: Yo he convidado al pueblo. Y Saúl comió aquel día con Samuel.
9:25 Y cuando hubieron descendido del lugar alto a la ciudad, él habló con Saúl en el terrado.
9:26 Al otro día madrugaron; y al despuntar el alba, Samuel llamó a Saúl, que estaba en el terrado, y dijo: Levántate, para que te despida. Luego se levantó Saúl, y salieron ambos, él y Samuel.
9:27 Y descendiendo ellos al extremo de la ciudad, dijo Samuel a Saúl: Di al criado que se adelante (y se adelantó el criado), mas espera tú un poco para que te declare la palabra de Dios.