Marcos 5
1. (5,1-20) Lo especial de esta historia no es sólo que Jesús eche fuera a una legión de demonios, sino
también el lugar en donde ella ocurre, en Decápolis, un lugar medio pagano, en el sureste del mar de
Galilea. Después de la tempestad, Jesús y sus discípulos llegan a la región de los gadarenos (Gadara
era una ciudad que estaba ubicada 5 kilómetros tierra adentro). Inmediatamente, luego de su arribo,
viene a su encuentro un endemoniado procedente de los sepulcros. El hombre vive totalmente fuera de
la comunidad y a la vez es un problema tremendo para los habitantes. Nadie podía atarlo, ya que
incluso rompía cadenas y grillos causando gran temor en toda la región. Indómito, dando siempre
grandes gritos, vagaba por la región hiriéndose a sí mismo, lo que significaba un gran riesgo para todos,
así que nadie se atrevía a pasar por aquella región.
El endemoniado, que no teme a nadie, corre hacia Jesús y se arrodilla ante Él. Esta vez tiene temor;
teme una confrontación y quiere evitarla a través de una política de neutralidad: "Qué tienes conmigo,
Jesús, Hijo del Dios Altísimo? Te conjuro por Dios que no me atormentes". Frente a Jesús, el demonio
(según este pasaje, el representante de los demonios) debe mencionar su nombre, lo cual es una clara
señal de impotencia. Como legión, Satanás tiene muchos súbditos por medio de los cuales aterroriza a
toda esta región (ver v.10). Pero no tiene poder cuando Jesús le manda salir del hombre.
Parece extraño que Jesús tenga en cuenta el ruego de los demonios, quienes le piden poder quedarse
en esa región y que les sea permitido retirarse a un hato de cerdos. Había, muy cerca de allí, un hato de
más o menos 2000 cerdos. Desde el momento en que Jesús aprueba esta petición, el echar fuera los
demonios tiene un aspecto nacional. Es decir, al salvar a un hombre, pero a la vez al permitir que los
cerdos se pierdan, reclama sus derechos sobre esta región que no está sirviendo al Dios de Israel. El
cerdo era un animal inmundo para los judíos. Cuando Jesús concede la petición, demuestra su poder
como el Poderoso que viene en el nombre del Dios de Israel. Jesús tiene poder sobre los demonios,
pero a la vez, en forma indirecta, hace un fuerte llamado a todos a fin de que sirvan al Dios de Israel.
La reacción de la gente de la región es muy negativa. Urgen el retiro de Jesús en forma de un ruego
apremiante. Se ve al hombre tranquilo, bien vestido y en su sano juicio. Pero la pérdida de los cerdos,
del dinero, les pesa más que las muchas bendiciones que Jesús podría brindarles.
Dos cosas llaman la atención en la reacción de Jesús:
1. Él acepta la decisión de la gente. No obliga a la fe, ni al amor por Él. Con su poder, Jesús no vino
para dominar, sino para servir.
2. En vez de guardar resentimiento, su reacción está llena de misericordia por la gente de esa
región. No acepta la solicitud del hombre sanado, que le pide poder estar con Él, sino que le manda a
su casa para contar lo que Dios ha hecho por él. El hombre cumple la voluntad de Jesús proclamando
las maravillas del Señor en toda la región de Decápolis. Además, tenemos que pensar en el hecho de
que la Decápolis era una región medio gentil. Así este hombre se convierte en mensajero de la fiesta de
Pentecostés, aunque todavía dentro de la dispensación del antiguo pacto.
* Medite en el poder de Jesús sobre la legión de los demonios y en su paciencia y misericordia
con respecto a la gente que le rechazaba.
2. (5,21-43) En este pasaje encontramos dos historias que están estrechamente vinculadas: el
levantamiento de la hija de Jairo de la muerte y la curación de la mujer que tocó el manto de Jesús.
Jesús volvió otra vez a la otra orilla, lugar en donde le esperaba una gran multitud. Allí acudió también
uno de los principales de la sinagoga, Jairo, quien le rogaba diciendo: "Mi hija está agonizando; ven y
pon las manos sobre ella para que sea salva (=sana) y vivirá". La unión entre las dos historias se pone
de manifiesto en las siguientes cosas:
1. La curación de la mujer que padecía de flujo de sangre no es lo que origina la larga demora, sino que
fue el averiguar acerca de lo que había sucedido lo que la produjo.
2. Jesús une la curación de la mujer al aviso de la muerte de la hija de Jairo, indicando que en ambos
casos la fe es necesaria (compare los versículos 34 y 36).
3. Los dos milagros contienen un solo mensaje para la multitud (que estaba esperando su regreso de
Gadara): tener fe en Jesús, el único que salva la vida en todos sus aspectos.
La multitud que le acompaña debe aceptarlo tal como Él es, el Todopoderoso. Jesús, entonces, acepta
la petición de Jairo. Mientras tanto, existe una mujer que padecía por 12 años de flujo de sangre. Esta
enfermedad la volvió inmunda, de tal forma que estaba excluida de la comunión del pueblo. Había
sufrido mucho y también gastado demasiado dinero sin obtener curación. Para ella ya no había
esperanza. Pero al oír hablar de Jesús, renacen en ella nuevas esperanzas. Deseosa por esperar algo
17
de la gracia de Dios, se acerca a Jesús y lo toca con la fe que albergaba en su corazón: "Si tocare tan
solamente su manto, seré salva (=sana)". Eso sucede en seguida, así que la fuente de su sangre se
secó y sintió en su cuerpo que estaba sana de aquel azote.
Jesús averigua quién le tocó. Obviamente Él lo sabía, aunque los discípulos no entienden su pregunta.
Para ellos es lógico que alguien le tocara. Pero Jesús pregunta con el propósito de:
a. fortalecer la fe de esta mujer, para que ella continuara confiando en Él,
b. llamar a la multitud para tenga la misma fe. En la palabra `hija', Jesús expresa que lo que hizo por
ella es lo que quiere hacer por toda la comunidad de Israel.
Mientras todo esto acontece viene una persona de la casa de Jairo, diciendo que la hija de éste había
fallecido. Entonces, ¿por qué molestar más al maestro? Pero Jesús de nuevo destaca la importancia de
la fe. A fin de que este hombre ponga su confianza en Él, le dice: "No temas, cree solamente" (v.36).
Para la vida y la muerte podemos depositar nuestra fe en Jesús.
Todos deben salir; nadie puede ser testigo del milagro, salvo los padres de la niña, además de Pedro,
Jacobo y Juan. Cuando Jesús entra en aquella casa les dice a aquellos que estaban allí: "¿Por qué
alborotáis y lloráis? La niña no está muerta, sino duerme". Los hombres se burlan de Jesús porque no le
conocen ni creen en su poder.
El milagro tiene lugar sólo al pronunciar su palabra de poder: "Talita cumi, Niña, a ti te digo, levántate".
Las palabras impresionaron tanto a aquellos que eran testigos, que el texto guarda las palabras
originales (en arameo). "Pero Él les mandó mucho que nadie lo supiese". Esto no puede significar que
nadie sepa que la niña fue resucitada de la muerte. Lo que Jesús quiere es que la gente no hable
acerca de los detalles del milagro, sino que admiren la grandeza de Dios. La niña misma es un testigo
del poder de Jesús.
* El poder de Jesús nos llama a tener plena confianza en Él como el Dios Poderoso y
Misericordioso frente a nuestras necesidades. Tanto la curación como la resurrección son
señales que anticipan al gran futuro del reino de Dios para los hijos de Dios.
Síntesis aplicativa de temas importantes
1-2. El poder de Jesús es sin igual; nada puede interponerse en su camino. Este capítulo nos
habla de la impotencia de los hombres frente a fuerzas demoníacas, las enfermedades y la muerte;
Asimismo, nos habla de la potencia de Jesús para enfrentarse y vencer a estos poderes hostiles. De
este capítulo aprendemos lo siguiente acerca del poder de Jesús:
a. Los poderes de las tinieblas resultan invencibles para los hombres, pero no para Jesús. El
enemigo ha tomado posesión de un hombre, y a través de él siembra el pánico sobre toda la región. A
este endemoniado nadie le puede atar, ni dominar. Hasta el momento ha gozado de pleno dominio,
pero ahora... deberá postrarse ante el Hijo de Dios, Jesús, y reconocer que todo dominio le pertenece a
Él como Señor de Israel. Sólo Jesús logra atar con su autoridad a este endemoniado; sólo Él logra
dominarlo y colocarlo bajo su merced. Como creyentes, sepamos que aunque el poder del enemigo sea
grande, éste no puede resistir a la autoridad y grandeza de Cristo.
b. Jesucristo hace renacer la esperanza ya perdida. Para una mujer que por su enfermedad debe
mantenerse alejada de la comunión de su pueblo, ya se había extinguido casi por completo la
esperanza de vivir en una forma más digna, sin sentirse azotada por una enfermedad tan denigrante.
Pero la llama que ya se apaga vuelve a tomar fuerza, y arder más que nunca cuando se escucha hablar
de Jesús. Así es, Jesús es la esperanza primera y última para todo ser humano. Quien le toca con fe
alcanzará el gozo de la salvación.
c. La muerte no es un obstáculo para Jesús, Él la puede vencer. Algunos consideran que Jairo no
debe insistir con su petición de sanidad ante Jesús, pues ya nada se puede hacer por alguien que ha
muerto. Según estos hombres, mientras hay vida Jesús puede hacer algo, pero cuando ella se extingue
ya no hay más remedio. Mas Jesús mostrará que Él pone fin a todo ritual funerario; Él no sólo da la vida,
sino que además Él es la vida misma. Con amorosa palabra levanta a la hija de Jairo de la muerte. Así
también, todos los que hayan muerto confiando en Él, escucharán su voz y resucitarán para gloria
eterna.
1.a. Cuando Jesús echa fuera la legión de demonios, está reclamando sus derechos sobre la
gente. A través de la expulsión, al permitir que los demonios entrasen en un hato de cerdos (para los
judíos eran animales impuros), muestra que Él tiene el pleno derecho de dueño sobre aquella región
pagana: todos deben servir y obedecer al Dios de Israel y a su Hijo.
18
b. Jesús nunca obliga ni fuerza a la gente para que ponga su confianza en Él. Jesús aceptó el
ruego de la gente y se marchó. Él quiere ser recibido por un amor genuino y voluntario.
c. A pesar de que la gente le rogó que se fuera, Jesús les mostró su inmenso amor, dejándoles
un testigo, el endemoniado liberado. Aunque para la gente el milagro era una tremenda pérdida, toda
esa región debe conocer también el poder sanador y salvador de Jesús.
2a. La fe es importante en todas las circunstancias, aun en las más desesperantes. Así lo
demostró Jesús en la historia de los dos milagros que están estrechamente vinculados. Para la mujer
no había esperanza, ya que hacía 12 años que padecía de flujo de sangre, una enfermedad incurable.
El otro caso es peor. Tanto tiempo demora la llegada de Jesús que no sólo la niña había muerto, sino
que también la esperanza. Pero Jesús, el Poderoso, sana la vida aun de la muerte. El actuar
misericordioso de Jesús nos permite ser testigos de cómo una vida es totalmente restaurada en el reino
de Dios. Si Dios en nuestra vida hace un milagro, nos da una confirmación de esta hermosa verdad. Si
no lo hace, igual los ejemplos del evangelio pueden ser más que suficientes para confiar plenamente en
Él.
2b. Jesús no busca granjearse la fama por medio de sus obras. Él sólo busca manifestar la
misericordia activa de Dios en medio de los hombres. Nos parece un poco extraño que luego de realizar
un milagro tan extraordinario como lo es el de resucitar a un muerto, nuestro Señor ordene que nadie
comente los detalles de lo sucedido. Vale decir, Jesús no quiere satisfacer la curiosidad de la gente que
únicamente anda buscando lo espectacular, o alguna fórmula para ser poderoso. Él quiere que la gente
alabe a Dios por su gran misericordia.
19
LÁMPARA ES A MIS PIES TU PALABRA
El evangelio según Marcos: Comentario exegético y homilético
Rev. Pieter J. Den Admirant: pastor misionero que trabajó por años en Chile
Este libro fue editado y distribuido por Fundación En la Calle Recta.
(Más información en su sitio de web: http://www.enlacallerecta.es/ )
En cooperación con la Liga Misionera Reformada en la Iglesia Reformada en Holanda
No hay comentarios:
Publicar un comentario