martes, agosto 31

COMENTARIO DE SAN MATEO 20

Mateo 20



20:1 Porque el reino de los cielos es semejante (11:16; 13:24, etc.) a un hombre, padre de familia, -- no semejante al hombre mismo, sino a la situación que se desarrolla, JPL.

-- que salió por la mañana a contratar obreros para su viña. – No debe haber división entre los últimos versículos del capítulo anterior y este, porque la parábola de la viña ilustra lo dicho en 19:30, “Pero muchos primeros serán postreros, y postreros, primeros”; así concluye la parábola (20:16). También es la continuación de la respuesta a la pregunta de Pedro (19:27), “He aquí, nosotros lo hemos dejado todo, y te hemos seguido; ¿qué, pues, tendremos?”

Jesús habla mucho de viñas en sus parábolas (21:28, 33; Luc. 13:6). En el Antiguo Testamento el pueblo de Dios se compara con una viña (Sal. 80:8-13; Isa. 5:1; Jer. 12:10). Jesús dice que El es la vid y que sus discípulos son como sarmientos (Jn. 15:1-8).

20:2 Y habiendo convenido con los obreros en un denario al día, los envió a su viña. 3 Saliendo cerca de la hora tercera del día, vio a otros que estaban en la plaza desocupados; -- “La plaza del mercado era el lugar a donde acudían hombres y amos para todos sus acuerdos” (ATR). También cita Robertson una obra que habla de algo semejante; dice que “cada mañana, antes de despuntar el alba, se reunía una numerosa multitud de campesinos, con azadones en las manos, esperando ser contratados para el día para trabajar en los campos de los alrededores”.

20:4 y les dijo: Id también vosotros a mi viña, y os daré lo que sea justo (apropiado). Y ellos fueron. 5 Salió otra vez cerca de las horas sexta y novena, e hizo lo mismo. 6 Y saliendo cerca de la hora undécima, halló a otros que estaban desocupados; y les dijo: ¿Por qué estáis aquí todo el día desocupados? 7 Le dijeron: Porque nadie nos ha contratado. – Muchos trabajadores estarán de acuerdo de que esto es más “trabajoso” que el trabajar; además, los tales están preocupados por no tener dinero para comprar lo necesario para su familia. No estaban voluntariamente desocupados; más bien, estuvieron en el lugar designado para encontrar empleo.

-- El les dijo: Id también vosotros a la viña, y recibiréis lo que sea justo. 8 Cuando llegó la noche, el señor de la viña dijo a su mayordomo: Llama a los obreros y págales el jornal, -- El jornalero recibía su sueldo al terminar la obra de cada día, Lev.19:13; Deut. 24:15. Si no lo recibía ¿con qué daría de comer a su familia? Mal. 3:5; Sant. 5:4.

-- comenzando desde los postreros hasta los primeros. – Si los que llegaron primero hubieran recibido su sueldo primero, probablemente habría salido de una vez sin darse cuenta de lo que los otros recibieran, pero el plan de comenzar desde los postreros dejó en suspenso el asunto de cuánto recibirían los primeros (JPL).

20: 9 Y al venir los que habían ido cerca de la hora undécima, recibieron cada uno un denario. 10 Al venir también los primeros, pensaron que habían de recibir más; pero también ellos recibieron cada uno un denario. 11 Y al recibirlo, murmuraban contra el padre de familia, 12 diciendo: Estos postreros han trabajado una sola hora, y los has hecho iguales a nosotros, que hemos soportado la carga y el calor del día. – Pensando humanamente muchos dirían que el argumento de éstos era válido, pero obsérvese que no dijeron que el pago no fue justo. El problema no tuvo que ver con injusticia, sino con el resentimiento, pues no les gustó que otros fueran bendecidos. Compárese el hermano mayor de Luc. 15:25-32.

20:13 El, respondiendo, dijo a uno de ellos: Amigo, (22:12; 26:50) no te hago agravio; ¿no conviniste conmigo en un denario? 14 Toma lo que es tuyo, y vete; pero quiero dar a este postrero, como a ti. 15 ¿No me es lícito hacer lo que quiero con lo mío? – Este es el corazón de la parábola y de la lección que Jesús presenta, a saber, la gracia y bondad de Dios.

-- ¿O tienes tú envidia, (lit., ¿.. es tu ojo malo ..?, LBLA, 1 Sam. 18:9; comp. Deut. 15:9; Prov. 28:22) porque yo soy bueno? -- El padre de familia tenía ojo bueno o generoso, 6:22.

20:16 Así, los primeros serán postreros, y los postreros, primeros; porque muchos son llamados, mas pocos escogidos. -- La conclusión de la parábola es, pues, la misma que Jesús anunció al contestar la pregunta de Pedro (19:27, 30). El v. 1 dice “Porque …”, es decir, la parábola está conectada con lo que acaba de decir. La parábola es una ilustración de algunos primeros que fueron postreros y de algunos postreros que fueron primeros. “Los que eran los postreros en llegar fueron los primeros con respecto a la proporción entre la recompensa y la labor, y los que fueron los primeros en llegar fueron los postreros en este particular” (JWM).

El joven rico había salido triste, pero Pedro recuerda al Señor que los apóstoles sí habían dejado todo para seguirle, y Jesús recalca que todo fiel servicio será recompensado. Dios todo lo ve y no olvida de nada. Heb. 6, “10 Porque Dios no es injusto para olvidar vuestra obra y el trabajo de amor que habéis mostrado hacia su nombre, habiendo servido a los santos y sirviéndoles aún”. Esta promesa se repite en las cartas a las siete iglesias de Asia (Apoc. 2 y 3). Los apóstoles ocuparían tronos comenzando en el día de Pentecostés y a través de sus vidas. Sin embargo, en todo esto existe el peligro de tener un concepto incorrecto y una actitud peligrosa, porque si alguno piensa que se puede “calcular” la recompensa (tanta recompensa por tanto servicio), no entiende todavía el significado de la gracia. Jesús habla esta parábola “para evitar que sus discípulos pensaran que la prometida recompensa sería solamente una compensación justa por sus sacrificios y labores … La vida eterna es inconcebiblemente más que una recompensa por todo lo que alguno (p. ej., Pablo) haya trabajado o sufrido en el reino” (JWM).

Jesús no habla esta parábola para promover la idea de que está bien esperar hasta los momentos finales de la vida para arrepentirse. No tiene nada que ver con el arrepentimiento en el lecho de muerte. Desde luego, Jesús promete la salvación a todos, incluyendo a los que obedecen al evangelio en los últimos días o los últimos momentos de su vida. Dios conoce el corazón. Pero recuérdese que los que fueron a trabajar hasta la hora sexta, novena o aun la undécima entraron en la viña cuando podían. Estuvieron en el lugar correcto esperando la oportunidad de trabajar, y aprovecharon la primera oportunidad. Por eso, este caso no es paralelo con el caso del hombre que por años y años ha sido llamado a obedecer al evangelio y siempre ha rechazado la llamada, diciendo “todavía no”, “hay hipócritas en la iglesia”, “estoy demasiado ocupado en otras cosas”, “no quiero ofender a mi familia”, etc. Desde luego, dejamos el juicio en manos de Dios, pero estamos aclarando que esta parábola no tiene nada que ver con los casos de personas que posponen la obediencia hasta el lecho de muerte.

La parábola no enseña que el juicio de Dios será arbitrario, sino que sus caminos no son nuestros caminos (Isa. 55:8, 9). Dios no sólo sabe lo que hacemos, sino también los propósitos del corazón. El sabe por qué algunos son religiosos (Mat. 6:1-18; Luc. 18:9-14). Jesús sabía por qué la gente le seguía (Jn. 6:26). ¿Qué habrían pensado de esta parábola Jacob, Juan y su madre? Después de oír esta parábola, dudamos que Pedro volviera a preguntar, ¿qué tendremos pues? Después de oír esta parábola ¿entendían mejor el tema de la gracia de Dios? ¿Y la enseñanza de Luc. 17:7-10?

No vayamos, sin embargo, al otro extremo y pensar que sólo tenemos que entrar en la viña y comer uvas. Leamos otra vez los muchos textos que hablan de la necesidad de negarse, esforzarse, sacrificarse, etc., pero siempre recordando que “La vida eterna es inconcebiblemente más que una recompensa por todo lo que alguno (p. ej., Pablo) haya trabajado o sufrido en el reino”.

20:17 Subiendo Jesús a Jerusalén, tomó a sus doce discípulos aparte en el camino, y les dijo: 18 He aquí subimos a Jerusalén, y el Hijo del Hombre será entregado (por Judas) a los principales sacerdotes y a los escribas, (el sanedrín o concilio) y le condenarán a muerte; 19 y le entregarán a los gentiles (a Pilato, el gobernador romano) para que le escarnezcan, le azoten, y le crucifiquen; -- Los judíos tenían que entregar a Jesús en manos de los romanos para que fuera crucificado, porque los judíos no crucificaban (los condenados eran apedreados, Hech. 7:58) mas al tercer día resucitará. – 12:40; 27:63; 1 Cor. 15:4.

Sobre el tema de entregar a Cristo, la Biblia enseña (1) que fue entregado por Dios (Hech. 2:23; Rom. 8:32); (2) que Cristo se entregó a sí mismo (Efes. 5:2); (3) que Judas lo entregó (26: 15, 16, 21, 48); (4) que los judíos le entregaron a los gentiles, 20:18, 19; (5) que Pilato “le entregó para ser crucificado” (27:26); y (6) que “fue entregado por nuestras transgresiones” (Rom. 4:25; 1 Ped. 2:24).

20:20 Entonces se le acercó la madre de los hijos de Zebedeo con sus hijos, postrándose ante él (prohibido en Hech. 10:25 y Apoc. 1:17; 19:10, pero Jesús nunca prohibió que la gente se postrara delante de El) y pidiéndole algo. 21 El le dijo: ¿Qué quieres? Ella le dijo: Ordena que en tu reino se sienten estos dos hijos míos, el uno a tu derecha, y el otro a u izquierda. – Jesús habla de su sufrimiento y muerte, pero sus discípulos siguen pensando en ser grandes en un reino terrenal. Querían honor, poder, felicidad y todo esto lo obtuvieron, pero no como ellos pensaban. Jesús ofrece estas cosas no a través del poderío humano, sino a través del sufrimiento y servicio. Serían grandes, pero yendo por el camino de la cruz. La madre de Jacobo y Juan era muy ambiciosa, quería “lo mejor” (autoridad, poder, fama) para sus hijos, pues quería que sus hijos obtuvieran ventaja sobre los otros apóstoles. Este es otro caso del cual Santiago habla cuando dice, “Pedís mal” (Sant. 4:3). Muchos padres quieren que sus hijos sean grandes pero ¿cuántos padres sinceramente quieren que sus hijos sean fieles cristianos? Para muchos padres los hijos son muy exitosos si están bien establecidos en su profesión o negocio, tienen buenas casas, automóviles, etc.

20:22 Entonces Jesús respondiendo, dijo: No sabéis lo que pedís (Luc. 9:33). ¿Podéis beber del vaso que yo he de beber, -- Vaso o copa (26:39) de sufrimiento. Jn. 18:11.

-- y ser bautizados con el bautismo con que yo soy bautizado? – Bautizado quiere decir sumergido o abrumado con sufrimiento. Les esperaban diluvios de sufrimiento. Sal. 69:2; 124:4,5; Isa. 43:2. Jesús siempre les habló con toda franqueza, explicando el costo del discipulado. En Mat. 10:16-22 les dijo que (1) serían rechazados, v. 14; (2) que la enseñanza de ellos sería rechazada; (3) que serían entregados, 17,18; (4) aun por los familiares, v. 21; (5) que serían aborrecidos, v. 22 y (6) terminó diciendo, “Y no temáis a los que matan el cuerpo”, v. 28. En seguida habló de los grandes conflictos que habría entre familiares (Mat. 10:34-39, que habría espada -- disensión y división -- en lugar de paz). Habló de la abnegación de sí y de llevar su cruz Mat. 16:24,25, y la necesidad de renunciar todo por El, Luc. 14:33.

-- Y ellos le dijeron: Podemos. – En realidad los apóstoles mostraron su disposición de sufrir y aun morir con Cristo. Jn. 11:16, “Dijo entonces Tomás, llamado Dídimo, a sus condiscípulos: Vamos también nosotros, para que muramos con él”; Luc. 22:33, “El le dijo: Señor, dispuesto estoy a ir contigo no sólo a la cárcel, sino también a la muerte”, y lo mostró (Mat. 26:51), “Pero uno de los que estaban con Jesús, extendiendo la mano, sacó su espada, e hiriendo a un siervo del sumo sacerdote, le quitó la oreja”. Sin lugar a dudas los apóstoles estaban confusos. A pesar de todo lo que Jesús les había dicho acerca de la verdadera naturaleza de su reino, y de todo lo que El iba a sufrir, etc., ellos no comprendieron. Después sí comprendieron y sí podían beber cualquier copa de sufrimiento por Cristo.

20:23 El les dijo: A la verdad, de mi vaso beberéis, y con el bautismo con que yo soy bautizado, seréis bautizados; -- El sufrimiento de los apóstoles comenzó pronto después de comenzar su ministerio (Hech. 4:3; 5:18). Jacobo fue degollado por Herodes (Hech. 12:2) y vemos a Juan, ya en su vejez, desterrado en la isla de Patmos (Apoc. 1:9). Este texto muestra que Jesús tenía confianza en sus apóstoles. El los vio no solamente como eran en ese tiempo, sino como serían poco después. Comenzando el día de Pentecostés eran hombres muy cambiados, verdaderamente dispuestos a sufrir y a morir por Cristo. 1 Ped. 4:13; 2 Cor. 4:10; Gál. 6:17; Jn. 15:20.

-- pero el sentaros a mi derecha y a mi izquierda, no es mío darlo, sino a aquellos para quienes está preparado por mi Padre. – La exaltación de los apóstoles sería de acuerdo al plan de Dios; es decir, no conforme a puestos de autoridad, sino conforme al sufrimiento y el servicio. Tales honores se reparten según el plan eterno de Dios.

20:24 Cuando los diez oyeron esto, se enojaron contra los dos hermanos. -- Es el resultado inevitable de tal ambición, rivalidad y ambición vana, pero no hay problema cuando alguien quiere ser grande a través de sufrir y servir.

20:25 Entonces Jesús, llamándolos, dijo: Sabéis que los gobernantes de las naciones se enseñorean de ellas, y los que son grandes ejercen sobre ellas potestad. – De esta manera los hombres del mundo juzgan la grandeza. El “grande” en este mundo es hombre prominente y da órdenes a muchos hombres.

20:26 Mas entre vosotros no será así, {Luc. 22. 25-26.} sino que el que quiera hacerse grande entre vosotros será vuestro servidor, 27 y el que quiera ser el primero entre vosotros será vuestro siervo; {Mt. 23. 11; Mr. 9. 35; Luc. 22. 26.} 28 como el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, (Jn. 13:5) – La Biblia nos da muchos ejemplos de los que se hicieron grandes en el reino. Aparte de los apóstoles, profetas, evangelistas, etc. que sirvieron fielmente al Señor, también leemos de otros ejemplos como los siguientes: Dorcas, Hech. 9:36, 39; Febe, Aquila, Priscila, Rom. 16:1, 3, 4 (y varios otros en este capítulo); familia de Estéfanas, 1 Cor. 16:15, 16; Gayo, 3 Jn. 5, 6, etc. De los tales Pablo dice (Fil. 2:3, 4) que sus nombres están escritos en “el libro de la vida”. Esto indica claramente que los tales son grandes ante los ojos de Dios.

-- y para dar su vida en rescate por muchos (26:28; Heb. 9:28). – Dio su vida para rescatarnos (redimirnos), 1 Ped. 1:18, 19.

20:29 Al salir ellos de Jericó, le seguía una gran multitud. 30 Y dos ciegos que estaban sentados junto al camino, cuando oyeron que Jesús pasaba, clamaron, diciendo: ¡Señor, Hijo de David, (esto indica que ellos creían en Cristo como el Mesías, el Hijo de Dios) ten misericordia de nosotros! 31 Y la gente les reprendió para que callasen; pero ellos clamaban más, diciendo: ¡Señor, Hijo de David, ten misericordia de nosotros! 32 Y deteniéndose Jesús, los llamó, y les dijo: ¿Qué queréis que os haga? – Compárese el v. 21. 33 Ellos le dijeron: Señor, que sean abiertos nuestros ojos (no pidieron puestos elevados). 34 Entonces Jesús, compadecido (compárese el v. 31, “la gente les reprendió para que callasen”), les tocó los ojos, y en seguida recibieron la vista (9:29; Mar. 8:23; Jn. 9:6); y le siguieron, andando con El como sus discípulos sin que nadie les llevaran por la mano, “glorificando a Dios” (Luc. 18:43). Jesús no les dijo que no hablaran a nadie del milagro porque a estas alturas no importaba, pues ya estaba a punto de ser entregado a la muerte.



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¿Murió Jesús “en mi lugar”?

Introducción.

A. Rom. 5:8, “Cristo murió por nosotros”. Esta verdad se afirma en varios textos. ¿Qué significa la palabra “por” (huper)? Murió “por” nosotros para expiar los pecados (Isa. 53:10; Mat. 20:28; 1 Jn. 2:2, etc.).

B. Pero el concepto de algunos es que Cristo tomó nuestro lugar cuando murió en la cruz, que nuestros pecados fueron transferidos a El, y que al morir era nuestro “substituto” y representante para la “satisfacción de la ley y justicia de Dios”.

C. Es doctrina calvinista. Habla del “sufrimiento vicario” de Jesús. Esta enseñanza comenzó en el siglo XI con Anselmo, arzobispo de Cantorbery, pero llegó a ser la doctrina básica de los “reformadores protestantes”. Está bien relacionado con los cinco puntos del calvinismo, mayormente con la enseñanza falsa de que los pecados del hombre son contados a Jesús, que El llegó a ser culpable de nuestros pecados, y que su justicia personal es contada al creyente.

D. Sin embargo, es importante observar y recordar que los términos “substituto”, “sufrimiento vicario”, “satisfacción por los pecados”, etc. no son bíblicos.

I. Algunos argumentos para “probar” la substitución.

A. Lev. 16:21, 22. El día de la expiación, el sacerdote ponía sus dos manos sobre la cabeza del macho cabrío, confesaba los pecados del pueblo sobre su cabeza y lo llevaban a tierra inhabitada. El animal llevaba todas sus iniquidades. Se afirma que lo mismo pasó con Cristo; es decir, los pecados del hombre fueron imputados (contados) a Cristo, nuestro substituto.

1. La Biblia nunca hace comparación entre Cristo y este macho cabrío (Azazel). Si se busca alguna semejanza, conviene observar el ver. 9, el primer macho cabrío “sobre el cual cayere la suerte por Jehová”, porque lo ofrecerá en expiación”.

2. Pero el segundo macho cabrío (Azazel) no era inmolado. Su sangre no era derramada y, por eso, no podía ser tipo de Cristo.

B. 2 Cor. 5:21, Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él”. Este texto es citado frecuentemente por los calvinistas. Creen que en sentido literal Cristo llegó a ser pecado literal, que llegó a ser la esencia del pecado y que, por eso, era rechazado por Dios como abominable, porque aceptan el concepto de la “substitución”.

1. Pero la palabra “pecado” aquí se usa como se encuentra en Levítico. Por ejemplo, Lev. 4:21, 25; 6:25 y más de 50 veces, en el texto original (tanto el hebreo como el griego) la palabra es simplemente “pecado”, pero se traduce “expiación” u “ofrenda por el pecado”.

2. Heb. 10:8, “Sacrificio y ofrenda y holocaustos y expiaciones por el pecado no quisiste”. La palabra “expiaciones” es simplemente “pecado”.

3. Rom. 8:3, “Dios, enviando a su Hijo en semejanza de carne de pecado y a causa del pecado”; es decir, como dice Lacueva, “como ofrenda por el pecado”. LBLA dice, “como ofrenda por el pecado”.

4. El animal que se usaba como ofrenda por el pecado tenía que ser perfecto, sin defecto. Si Cristo hubiera sido “pecado” en sentido literal, no podría haber ser ofrenda por el pecado. 1 Ped. 1:18, “sabiendo que fuisteis rescatados .. con la sangre preciosa de Cristo, como de un cordero sin mancha y sin contaminación”.

II. 1 Pedro 2:24, “quien llevó él mismo nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero, para que nosotros, estando muertos a los pecados, vivamos a la justicia”.

A. Cristo llevó nuestros pecados en su cuerpo sobre la cruz. Sobre esto no hay discusión, pero ¿qué significa este texto?

B. Isa. 53:4, “Ciertamente llevó (nasa) él nuestras enfermedades … y llevará (sabal) las iniquidades de ellos .. habiendo él llevado (nasa) el pecado de muchos”.

1. Mat. 8:16, “trajeron a él muchos endemoniados; y con la palabra echó fuera a los demonios, y sanó a todos los enfermos; 17 para que se cumpliese lo dicho por el profeta Isaías, cuando dijo: El mismo tomó nuestras enfermedades, y llevó nuestras dolencias”. Al sanar a los enfermos Jesús cumplió Isa. 53:4, que El llevó nuestras enfermedades y iniquidades, pero al llevar las enfermedades de la gente Jesús no se enfermó. Las enfermedades de la gente no fueron transferidas al El. Al llevar la enfermedad del leproso no llegó a ser leproso. Al llevar la enfermedad de los endemoniados El no llegó a ser endemoniado. Al llevar enfermedades El las quitó, las removió.

2. La palabra griega que se traduce “llevar” es bastazo. Esta es la palabra usada por el Espíritu Santo para traducir las palabras hebreas nasa y sabal. Quiere decir llevar, transportar, remover.

3. Por lo tanto, cuando la Biblia dice que Cristo llevó nuestros pecados, no quiere decir que nuestros pecados fueron transferidos a El, sino que El los llevó en el sentido de removerlos.

4. Heb. 9:26, “en la consumación de los siglos, se presentó una vez para siempre por el sacrificio de sí mismo para quitar de en medio el pecado”.

5. Juan 1:29, “He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo”.

III. ¿Qué significa la preposición “huper”?

A. Calvinistas citan Deut. 24:16, “Los padres no morirán por (huper) los hijos, ni los hijos por (huper) los padres; cada uno morirá por su pecado”. Dicen que huper quiere decir “en lugar de”, pero esto no es correcto. Se refiere a la práctica de las naciones de castigar a los hijos cuando castigaban al padre y castigaban al padre cuando castigaban a los hijos. P. ej., Ester 9:13,14, los diez hijos de Amán fueron ahorcados con su padre. 2 Crón. 25:3, 4 es un ejemplo de obedecer Deut. 24:16. Así, pues, no había substitución en este texto, sino que los miembros de la familia se castigaban juntos con el culpable.

B. Juan 10:11-15, “el buen pastor su vida da por las ovejas”. Calvinistas dicen que la palabra “por” (huper) indica substitución, pero si los lobos matan al pastor, no lo matan en lugar de las ovejas; es decir, no por eso estarán en paz las ovejas? Juan 13:37, 38, Pedro dice a Cristo, “Mi vida pondré por ti”. ¿Pensaba morir Pedro en lugar de Cristo? Lo que él quería decir se ve cuando sacó la espada para pelear por Cristo. Estaba dispuesto a morir por proteger a Jesús. Esto es lo que el pastor hace cuando da su vida por las ovejas.

C. Juan 11:49-52, Caifás dice, “Vosotros no sabéis nada; 50 ni pensáis que nos conviene que un hombre muera por el pueblo, y no que toda la nación perezca. 51 Esto no lo dijo por sí mismo, sino que como era el sumo sacerdote aquel año, profetizó que Jesús había de morir por la nación”. Se argumenta que esto quiere decir que Jesús iba a morir en lugar de, o como substituto, de la nación, pero la profecía decía que Jesús iba a morir físicamente para que la nación no pereciera eternamente.

D. 2 Cor. 5:14, 15, “Porque el amor de Cristo nos constriñe, pensando esto: que si uno murió por todos, luego todos murieron; 15 y por todos murió, para que los que viven, ya no vivan para sí, sino para aquel que murió y resucitó por ellos”. Este es uno de los textos predilectos de los que abogan por la substitución, pero el v. 15 dice que Cristo murió y resucitó por ellos. ¿Resucitó Jesús en lugar de nosotros?

E. Gál. 3:13 (uno de los favoritos textos de los que enseñan la substitución), “3 Cristo nos redimió de la maldición de la ley, hecho por nosotros maldición (porque está escrito: Maldito todo el que es colgado en un madero”. Se afirma que la única manera en la cual una maldición podría caer sobre una persona inocente sería por medio de la substitución. ¿En qué sentido fue “hecho por nosotros maldición”? Simplemente porque la ley de Moisés decía, “Maldito todo el que es colgado en un madero” y, aunque fue completamente inocente, la realidad es que El sí fue colgado en un madero y lo hizo “por nosotros” (para salvarnos). Pero ¿nos tocó a nosotros ser colgados en un madero? Claro que no. Entonces no hay substitución en este texto.

IV. ¿Qué significa la preposición anti?

A. Mat. 20:28, “el Hijo del Hombre … vino para dar su vida en rescate por (anti) muchos”.

1. Aun el Interlineal Lacueva dice “POR MUCHOS. Lit. en favor de – y en lugar de – muchos”. Esto muestra cuán arraigado está el concepto de la substitución.

2. Pero obsérvese el contexto. ¿Cuál es el tema? El servir a otros (véanse los versículos anteriores). No está hablando de hacer algo en lugar de otros, sino en favor de otros, para el beneficio de otros. Luego se refiere a sí mismo como ejemplo de su enseñanza, y ese ejemplo incluía el sacrificio de su vida “por” (anti) muchos. La idea de substitución no cabe en esta enseñanza.

B. 1 Tim. 2:5,6, “Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre, 6 el cual se dio a sí mismo en rescate (antilutron) por (huper) todos”. Jesucristo nos compró con su sangre, pero no lo hizo “en lugar de” nosotros, porque la Biblia no enseña que el pecador debe ofrecerse como sacrificio por sus pecados. Jesús es el Redentor y si El tomó nuestro lugar, ¿nos tocaba ser redentores?

V. Jesús no tomó nuestro lugar.

A. No tomó nuestro lugar en la muerte física, pues Heb. 9:27 dice que todos tenemos que morir, aun los más fieles cristianos.

B. No tomó nuestro lugar en la muerte espiritual, porque El no murió espiritualmente.

C. No murió físicamente para tomar nuestro lugar en la muerte espiritual. Cristo sí murió físicamente para que nosotros pudiéramos escapar de la muerte espiritual y eterna pero Es imposible que una muerte física tomara el lugar de la muerte espiritual y eterna (la separación de Dios).

D. No tomó nuestro lugar como sacrificio por los pecados, porque no nos tocó ser sacrificados en una cruz por nuestros pecados.

E. No tomó nuestro lugar en sufrir por la justicia. Muchos cristianos han sufrido torturas indecibles por la fe. ¿Por qué han tenido que sufrir así si Cristo tomó su lugar en sufrir por la justicia? Juan y Jacobo habían de beber el vaso de sufrimiento (20:23).

F. No tomó nuestro lugar en el castigo por los pecados, porque la paga del pecado es la muerte eterna (separación de Dios). Desde luego, Jesús no sufrió ese castigo.

G. No removió la ira de Dios contra el pecado, porque esa ira todavía existe, 2 Tes. 1:7-9.

H. La teoría substitución/satisfacción niega la gracia de Dios, porque si nuestro castigo ha sido transferido a Jesús, nuestro substituto, y El ya lo sufrió, entonces nosotros no tenemos que sufrirlo. La deuda hubiera sido cancelada antes de nuestro nacimiento. Esto niega la gracia de Dios, porque según esa teoría la deuda quedó cancelada y, por eso, Dios nos debe la salvación. ¿Cómo puede obligarnos a pagar la deuda cuando nuestro substituto ya la pagó?

I. No tomó nuestro lugar en la obediencia al Padre. Se nos dice que la substitución fue hecha posible por la perfecta vida y la perfecta obediencia de Jesús, lo cual significa salvación por obras perfectas, realizadas en la cruz, proveyendo salvación por medio de perfectas obras por nosotros (en lugar de nosotros). Según esta teología Dios nos debe la salvación. Esto contradice el evangelio, el plan de Dios para nuestra salvación. Además, promueve el antinomianismo (no hacer caso de la ley de Dios). La obediencia nuestra sería por demás, superflua, insignificante.

J. Obviamente, pues, la doctrina de substitución lleva a otra: la imposibilidad de caer de la gracia.

VI. Nadie cree que Jesús era nuestro substituto en sentido literal.

A. A pesar de tantas afirmaciones acerca de nuestro “Substituto” y su “sufrimiento vario”, etc. los comentaristas tienen que aceptar que todo esto no es cierto en sentido literal.

B. ¿Nos tocó a nosotros ser crucificados en una cruz romana? Nadie cree esto. Dios nunca enseñó que la humanidad debería ser ofrecido como sacrifico sobre algún altar o cruz, para que después Cristo viniera al mundo para ser nuestro substituto. Por eso, Jesús no tomó “nuestro lugar” sobre la cruz. Esto no es concepto bíblico.

C. El sufrimiento de Jesús en la cruz fue una experiencia horrible y nadie lo minimiza, pero ¿se puede comparar con el sufrimiento eterno del pecador en el lago de fuego? Nadie dirá que sí.

D. Si al morir en la cruz Cristo quitó la ira de Dios contra el pecado (de esa manera satisfaciendo la justicia divina), pagó nuestra deuda, aceptó nuestra culpa y castigo, entonces ha hecho todo por nosotros y no nos queda responsabilidad alguna. La única conclusión lógica de todo esto sería la salvación universal o la expiación limitada del calvinismo.

E. Por lo tanto, todos deben abandonar este concepto porque en primer lugar la Biblia no lo enseña, y en segundo lugar aun sus proponentes no lo creen. Lo enseña simplemente porque el calvinismo lo requiere. Sin este eslabón se quiebra la cadena calvinista: (1) el pecado de Adán contado al hombre (por eso, todos nacen pecadores); (2) los pecados del hombre contados a Jesús; (3) la justicia personal de Jesús contada a los creyentes. El eslabón central (número 2) requiere el concepto “substitución”. Sin este eslabón la cadena se rompe.

VII. La Biblia enseña que nosotros mismos tenemos que hacer algo para ser salvos.

A. Mar. 16:16; Hech. 2:38, creer, arrepentirnos, ser bautizados para perdón de los pecados.

B. 1 Jn. 3:7, somos justos si practicamos la justicia.

C. Hech. 10:35, Dios nos acepta si obramos justicia.

D. Mat. 25:32-46, para escapar del castigo tenemos que hacer buenas obras.

E. Mat. 7:21-23, los únicos que serán salvos son los que hacen la voluntad de Dios.

F. Estos textos, y muchos otros, muestran que la doctrina de substitución es error.

G. Algunos argumentan por la substitución y luego argumentan por la necesidad de la obediencia. Estos se contradicen. El calvinismo prácticamente quita toda responsabilidad humana porque enseña que la gracia de Dios es irresistible para los elegidos y que una vez llamados no pueden caer de la gracia. Esto les parece lógico, porque creen que Jesús ya lo hizo todo “en su lugar”.

H. Pero la verdad es que la gracia de Dios (el evangelio) provee el Salvador que es “el camino, la verdad y la vida” (Juan 14:6). El es nuestro acceso (entrada) al Padre (Efes. 2:18). Jesucristo provee el medio de nuestra salvación, pero no es nuestro “substituto”.



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SAN MATEO 20

Porque el Reino de los cielos es semejante a un hombre, padre de familia, que salió por la mañana a contratar obreros para su viña.

2 Y habiéndose concertado con los obreros en un denario al día, los envió a su viña.

3 Y saliendo cerca de la hora tercera, vio otros que estaban en la plaza ociosos;

4 Y les dijo: Id también vosotros a mi viña, y os daré lo que fuere justo. Y ellos fueron.

5 Salió otra vez cerca de las horas sexta y novena, e hizo lo mismo.

6 Y saliendo cerca de la hora undécima, halló otros que estaban ociosos; y les dijo: ¿Por qué estáis aquí todo el día ociosos?

7 Le dicen: Porque nadie nos ha contratado. Les dijo: Id también vosotros a la viña, y recibiréis lo que fuere justo.

8 Y cuando fue la tarde del día, el señor de la viña dijo a su mayordomo: Llama a los obreros y págales el jornal, comenzando desde los postreros hasta los primeros.

9 Y viniendo los que habían ido cerca de la hora undécima, recibieron cada uno un denario.

10 Y viniendo también los primeros, pensaron que habían de recibir más; pero también ellos recibieron cada uno un denario.

11 Y tomándolo, murmuraban contra el padre de la familia,

12 Diciendo: Estos postreros sólo han trabajado una hora, y los has hecho iguales a nosotros, que hemos llevado la carga y el calor del día.

13 Y él respondiendo, dijo a uno de ellos: Amigo, no te hago agravio; ¿no te concertaste conmigo por un denario?

14 Toma lo que es tuyo, y vete; pero quiero dar a este postrero, como a ti.

15 ¿No me es lícito a mí hacer lo que quiero en mis cosas? o ¿es malo tu ojo, porque yo soy bueno?

16 Así los primeros serán postreros, y los postreros primeros; porque muchos son llamados, mas pocos escogidos.

17 Y subiendo Jesús a Jerusalén, tomó sus doce discípulos aparte en el camino, y les dijo:

18 He aquí subimos a Jerusalén, y el Hijo del hombre será entregado a los príncipes de los sacerdotes y a los escribas, y le condenarán a muerte;

19 Y le entregarán a los gentiles para que le escarnezcan, y azoten, y crucifiquen; mas al tercer día resucitará.

20 Entonces se llegó a él la madre de los hijos de Zebedeo con sus hijos, adorando, y pidiéndole algo.

21 Y él le dijo: ¿Qué quieres? Ella le dijo: Di que se sienten estos dos hijos míos, el uno a tu mano derecha, y el otro a tu izquierda, en tu Reino.

22 Entonces Jesús respondiendo, dijo: No sabéis lo que pedís; ¿podéis beber el vaso que yo tengo de beber, y ser bautizados del bautismo de que yo soy bautizado? Y ellos le dicen: Podemos.

23 Y él les dice: A la verdad mi vaso beberéis, y del bautismo de que yo soy bautizado, seréis bautizados; mas el sentaros a mi mano derecha y a mi izquierda, no es mío darlo, sino a los que está aparejado por mi Padre.

24 Cuando los diez oyeron esto, se enojaron con los dos hermanos.

25 Entonces Jesús llamándolos, dijo: Ya sabéis que los príncipes de los gentiles se enseñorean sobre ellos, y los que son grandes ejercen sobre ellos potestad.

26 Mas entre vosotros no será así; sino el que quisiere entre vosotros hacerse grande, será vuestro servidor;

27 Y el que quisiere entre vosotros ser el primero, será vuestro siervo;

28 como el Hijo del hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos.

29 Entonces saliendo ellos de Jericó, le seguía gran multitud.

30 Y he aquí dos ciegos sentados junto al camino, cuando oyeron que Jesús pasaba, clamaron, diciendo: Señor, Hijo de David, ten misericordia de nosotros.

31 Y la multitud les reñía para que callasen; pero ellos clamaban más, diciendo: Señor, Hijo de David, ten misericordia de nosotros.

32 Y parándose Jesús, los llamó, y dijo: ¿Qué queréis que haga por vosotros?

33 Ellos le dicen: Señor, que sean abiertos nuestros ojos.

34 Entonces Jesús, teniendo misericordia de ellos, les tocó los ojos, y luego sus ojos recibieron la vista; y le siguieron.

lunes, agosto 30

COMENTARIO SAN MATEO 19

Mateo 19



19:1 Aconteció que cuando Jesús terminó estas palabras, se alejó de Galilea, (se alejó de Galilea por última vez hasta después de su resurrección, 28:16, 17; Jn. 21:1), y fue a las regiones de Judea al otro lado del Jordán. 2 Y le siguieron grandes multitudes, y los sanó allí. – 4:23; 9:35; 14:35; 15:30.

19:3 Entonces vinieron a él los fariseos, tentándole (4:1-10; 16:1; 22:18, 35) y diciéndole: ¿Es lícito al hombre repudiar a su mujer por cualquier causa? -- “tentándole” traduce peirazontes, tentar o poner a prueba (véase 4:1, notas). Dice LBLA “para probarle”. “Este es el significado que normalmente tiene en griego clásico y en la LXX” (ATR). (La LXX es la Septuaginta, versión griega del Antiguo Testamento).

En cuanto al divorcio había dos conceptos principales entre los judíos. El del Rabí Shammai que era muy estricto con respecto al matrimonio, defendiendo la ley de Deut. 24:1-4, pero el Rabí Hillel era muy liberal. Desde luego la enseñanza del liberal era la más popular, porque permitía el divorcio “por cualquier causa” (p. ej., si el hombre viera a otra mujer más bonita, si su esposa quemara el pan, si ella saliera a la calle sin velo, si hablara a otro hombre en la calle, si hubiera suegros o cuñados entremetidos, etc.). La palabra “tentándole” posiblemente indica que los fariseos querían que Jesús perdiera el favor de los seguidores de uno de estos rabinos o que dijera algo que ellos pudieran interpretar como contradicción de la ley de Moisés.

19:4 El, respondiendo, les dijo: ¿No habéis leído -- Jesús no cayó en la trampa de los fariseos, sino que volvió al principio, aun más allá de Deut. 24; es decir, no era cuestión de lo que ciertos rabinos enseñaran, ni siquiera lo que Moisés hubiera dicho, sino lo que Dios mismo había dicho en el principio del mundo. Repetidas veces Jesús va directamente a las Escrituras para contestar preguntas, como también para resistir al diablo, 4:1-10. ¡Qué buen ejemplo El ha dejado para nosotros! Los fariseos se jactaban de su conocimiento de las Escrituras, pero la pregunta hecha por Jesús (“¿No habéis leído?) implicaba que ignoraban muchos textos.

-- que el que los hizo al principio, varón y hembra los hizo, {Gn. 1. 27; 5. 2.} – El matrimonio fue establecido en la creación de Dios. Hizo al hombre y a la mujer para ser una pareja para ser la base de la familia

Los hizo “al principio”. Marcos 10:6 dice “al principio de la creación”. Esto refuta la llamada “evolución teísta” que afirma que primero Dios hizo el universo (planetas, sol, luna, estrellas) y que billones de años después hizo al hombre. Jesús debe saber, pues El es el Creador del mundo (Jn. 1:3; Col. 1:15-20). Los días de Génesis 1 son definidos por el texto mismo, pues Gén. 1:5 dice, “Y llamó Dios a la luz Día, y a las tinieblas llamó Noche. Y fue la tarde y la mañana un día”. Además, dice Exodo 20:11, “Porque en seis días hizo Jehová los cielos y la tierra, el mar, y todas las cosas que en ellos hay, y reposó en el séptimo día; por tanto, Jehová bendijo el día de reposo y lo santificó”. Si los días de Gén. 1 no fueron días literales y consecutivos de 24 horas cada uno, entonces este texto (Ex. 20:11) no tiene sentido.

19:5 y dijo: Por esto el hombre dejará padre y madre, y se unirá a su mujer, -- “se unirá” viene del verbo proskillao, forma intensificada de killao, “primariamente, encolar o cementar juntamente … unir firmemente).

-- y los dos serán una sola carne? {Gén. 2. 24.} -- Esto requiere madurez, porque la unión entre marido y esposa tiene que ser más fuerte que el lazo con los padres. Muchas veces se casan dos personas que no están listas a “dejar padre y madre” y esto produce problemas serios. Al contraer matrimonio dos personas están formando nuevo hogar, su propia familia, y ésta tiene que ser independiente de las familias de sus padres. Deben entender esto no sólo los que se casan, sino también sus padres.

Jesús cita Gén. 2:24 de la versión Septuaginta. Esto nos da la confianza que versiones competentes son aceptadas por Dios.

19:6 Así que no son ya más dos, sino una sola carne; -- Gén. 2, “23 Dijo entonces Adán: Esto es ahora hueso de mis huesos y carne de mi carne”. Son uno en propósito, en sus hijos, y compartir las experiencias de la vida. (Dos homosexuales no pueden ser “una sola carne”).

-- por tanto, lo que Dios juntó, no lo separe el hombre. – El divorcio rechaza el plan de Dios. Cuando sucede el divorcio, “no son ya” una sola carne, sino dos. Destruye la protección contra la fornicación (1 Cor. 7:2). Es una experiencia traumática para los dos y peor para sus hijos. Por eso, Dios aborrece el divorcio (Mal. 2:16). Por lo tanto, la iglesia no puede “anular” el matrimonio hecho por Dios (del “anular” resulta la separación). Desde luego, las leyes del estado no tienen nada que ver con este tema. El gobierno no casa y no puede separar. Muchos dan gran importancia a la “licencia” y, desde luego, Rom. 13:1 y otros textos requieren que nos sometamos a la ley terrenal, pero en cuanto al matrimonio, el gobierno sólo registra el matrimonio, y registra no sólo el matrimonio aceptable ante los ojos de Dios, sino también los “matrimonios” que son puro adulterio ante los ojos de Dios.

En un sentido la unión o lazo matrimonial es un “yugo”, pero “No os unáis en yugo desigual con los incrédulos” (2 Cor. 6:14) no se refiere al matrimonio con incrédulo, pues el contexto indica claramente que Pablo habla de la comunión con prácticas de la idolatría. Efes. 5:11 (“Y no participéis en las obras infructuosas de las tinieblas”) es paralelo con 2 Cor. 6:14. 2 Cor. 6:17 dice, “Salid de en medio de ellos, y apartaos, dice el Señor”; por lo tanto, si el v. 14 tuviera aplicación al matrimonio con incrédulo, sería necesaria la separación, pero Pablo ya había dicho en la primera carta (1 Cor. 7:12), “Si algún hermano tiene mujer que no sea creyente, y ella consiente en vivir con él, no la abandone. 13 Y si una mujer tiene marido que no sea creyente, y él consiente en vivir con ella, no lo abandone”.

1 Cor. 7, “10 Pero a los que están unidos en matrimonio, mando, no yo, sino el Señor: Que la mujer no se separe del marido; 11 y si se separa, quédese sin casar, o reconcíliese con su marido; y que el marido no abandone a su mujer”. Pablo está repitiendo la enseñanza de Jesús y al decir, “no se separe”, emplea el mismo verbo (choridzo) que Jesús usa en Mat. 19:6. Algunos dicen, “no estamos divorciados, sino solamente separados”. Los que hablan así están pensando en trámites legales (papeles de divorcio), pero estos textos claramente condenan la separación.

Rom. 7, “2 Porque la mujer casada está sujeta por la ley al marido mientras éste vive: pero si el marido muere, ella queda libre de la ley del marido. 3 Así que, si en vida del marido se uniere a otro varón, será llamada adúltera; pero si su marido muriere, es libre de esa ley, de tal manera que si se uniere a otro marido, no será adúltera”. En este texto Pablo emplea el verbo deo (ligar), traducida sujeta por. Dice LBLA, “Pues la mujer casada está ligada por la ley a su marido mientras él vive; pero si su marido muere, queda libre de la ley en cuanto al marido”. ¿Qué significa la palabra ligada? Significa que aunque esté casada con otro hombre todavía está ligada a su primer marido ante los ojos de Dios. La única excepción a esta ley se ve aquí en Mat. 19:9, excepto por causa de fornicación (inmoralidad sexual).

19:7 Le dijeron: ¿Por qué, pues, mandó Moisés dar carta de divorcio, y repudiarla? {Dt. 24. 1-4; Mt. 5. 31}. -- Con esta pregunta querían poner a Cristo en conflicto con Moisés. Lo que Jesús afirma tiene que ver con la misma naturaleza del matrimonio como instituido por Dios en el principio del mundo y obviamente el divorcio destruye esta unión, separando lo que Dios mismo juntó. Los fariseos, grandes líderes y maestros en Israel, no tenían interés en esta sublime verdad, sino que solamente querían justificar el divorcio. Desde luego, no querían simplemente defender el divorcio, sino el volver a casarse. El concepto común entre los judíos era que el derecho de repudiar incluía también el derecho de volver a casarse, pero léase Deut. 24:1-4 en La Biblia de las Américas para ver que el texto no permitió que la mujer repudiada volviera a casarse: “Cuando alguno toma una mujer y se casa con ella, si sucede que no le es agradable porque ha encontrado algo reprochable en ella, y le escribe certificado de divorcio, lo pone en su mano y la despide de su casa, y ella sale de su casa y llega a ser mujer de otro hombre, si el segundo hombre la aborrece y le escribe certificado de divorcio, lo pone en su mano y la despide de su casa, o si muere este último marido que la tomó para ser s mujer, al primer marido que la despidió no le es permitido tomarla nuevamente como mujer, porque ha sido menospreciada (margen, manchada); pues eso es abominación ante el Señor”. Así pues, Moisés no permitió segundas nupcias, sino que regulaba un aspecto del divorcio que permitía, a saber, que el marido original no podía volver a tomar a su mujer por esposa si ella había vivido con otro hombre.

19:8 El les dijo: Por la dureza de vuestro corazón (Deut. 10:16; Hech. 7:51) Moisés os permitió repudiar a vuestras mujeres; -- “El divorcio es una costumbre mala que viene de una gente degenerada” (JPL).

-- mas al principio no fue así. – El matrimonio, establecido o instituido por Dios, necesariamente es una unión permanente. Este arreglo es para el bienestar del hombre y de la mujer, como también de sus hijos.

19: 9 Y yo os digo que cualquiera que repudia a su mujer, salvo (excepto) por causa de fornicación, y se casa con otra, adultera; y el que se casa con la repudiada, adultera. – Algunos suponen que la fornicación se limita al pecado sexual entre solteros, pero la Biblia no la limita así. Más bien, significa toda forma de inmoralidad sexual, incluyendo la homosexualidad (Judas 7) y el incesto (1 Cor. 5:1).

Otros afirman que aunque alguno repudie a su mujer “por causa de fornicación” no puede volver a casarse, porque Marcos, Lucas y Pablo hablan del divorcio y segundas nupcias y no dan esta excepción de la ley, pero este argumento es inválido porque cuando Dios dice algo una sola vez con eso es muy suficiente. Tampoco repiten los otros escritores la enseñanza de Mat. 18:15-17; ¿por eso, hay que rechazarla?

Otros dicen que Jesús sólo confirma la ley de Moisés (Deut. 24:1), es decir, que la cosa vergonzosa de la cual Moisés habla es la fornicación de la cual Jesús habla, pero en este texto Moisés no habla de fornicarios, porque los tales habían de ser apedreados.

-- y se casa con otra, adultera; y el que se casa con la repudiada, adultera. {Mt. 5. 32; 1 Co. 7. 10-11.} -- “Por implicación, Jesús, como en 5:31, permite el nuevo matrimonio de la parte inocente, pero no de la culpable” (ATR).

Divorcio y segundas nupcias

Algunos errores enseñados sobre el divorcio y nuevas nupcias

por hermanos que profesan conservar la sana doctrina

Error No. 1 -- Que la enseñanza de Jesús (Mat. 5:32; 19:9) no es para el inconverso, que el inconverso no es responsable frente a la ley de Cristo. Refutación: (1) Jesús tiene autoridad, no sólo sobre sus discípulos, sino también sobre los inconversos, pues su enseñanza se dirige a todos (Mat. 28:19) y todos serán juzgados por Cristo y su enseñanza (Jn. 12:47,48); (2) Jesús no dice “cualquier discípulo”, sino simplemente “cualquiera”, palabra que abarca a todos; (3) “donde no hay ley, tampoco hay transgresión” (Rom. 4:15) y 1 Jn. 3:4, “el pecado es infracción de la ley”; pero Rom. 1:26-32; 1 Cor. 6:9-11; etc. hablan de los pecados de los inconversos; por eso, si son transgresores, es porque son responsables frente a la ley de Cristo (pues no hay otra ley que esté de vigencia). (4) Se dice que los inconversos están bajo “la ley escrita en sus corazones” (Rom. 2:15), pero este texto explica que los gentiles no estaban bajo la ley de Moisés; ahora todos (judíos, gentiles) están bajo la ley de Cristo. (5) Si los discípulos adulteran cuando se divorcian no por fornicación y vuelven a casarse, entonces los inconversos hacen lo mismo; negar esto es pura insensatez.

Error No. 2 – El fornicario repudiado queda libre para casarse otra vez, porque si la parte inocente se casa con otro, ella está ligada al segundo marido, y si la parte inocente no está ligada al fornicario repudiado, entonces el fornicario repudiado no está ligado a ella. Por lo tanto, esto disuelve el matrimonio original, y el fornicario repudiado puede volver a casarse. Refutación. (1) Los que enseñan que el fornicario queda libre para casarse emplean lo que se llama “sofistería”, el falso razonamiento que suena bien para inducir a error (2) Desde luego, si la parte inocente repudia al fornicario, la unión física se disuelve, pero hay que tomar en cuenta el pacto matrimonial (Prov. 2:17; Mal. 2:14; Rom. 7:2,3). Este pacto hecho entre los esposos y Dios impone obligaciones y también restricciones. La parte inocente sí queda libre para volver a casarse porque claramente el Señor lo autoriza, pues el texto dice, “el que repudia a su mujer, salvo (excepto) por causa de fornicación, y se casa con otra, adultera”, dando a entender que si la repudia por causa de fornicación y se casa con otra NO adultera. Pero Jesús no autoriza que el fornicario repudiado que quebrantó el pacto se volviera a casar, pues él está sujeto a las restricciones del pacto. El que quebranta la ley está sujeto a las demandas de la ley. (3) Los que dicen que el fornicario repudiado queda libre para volver a casarse usan mal el lenguaje de Romanos 7:3 que se aplica a la viuda (“si su marido muriere, es libre de esa ley”); según este error el fornicario repudiado es tan libre como la mujer cuyo marido muere. Según este error Rom. 7:3 debe decir, “Así que, si en vida del marido se uniere a otro varón, será llamada adúltera; pero si su marido muriere, o si ella hubiere sido repudiada por fornicación, es libre de esa ley, de tal manera que si se uniere a otro marido, no será adúltera”, pero el texto no dice tal cosa. Esto sería añadir a la Escritura. Aplicar el lenguaje de Romanos 7:3 al caso del fornicario repudiado es torcer la Escritura, porque Pablo no habla de la fornicación, sino de la muerte. (4) Esta doctrina falsa premia y bendice al fornicario repudiado por su fornicación. Según esta doctrina falsa, si alguno QUIERE estar libre de su cónyuge, con sólo fornicar y ser repudiado quedaría libre. Esto es pura carnalidad. ¡Piénselo bien! Si aun el fornicario repudiado puede volver a casarse, ¿quién no puede hacerlo? Entonces, ¿para qué enseñar sobre el tema? ¿Por qué Jesús enseñó sobre el tema?

Error No. 3 -- Que la fornicación y el divorcio (o el divorcio y el adulterio) disuelven el matrimonio original. Refutación. Este es otro de los argumentos favoritos de los que enseñan error sobre el divorcio y nuevas nupcias. Con esto convencen a mucha gente (gente que quiere ser persuadida) que están bien en nuevas nupcias aunque no repudiaron a sus cónyuges por fornicación. Esta enseñanza suena muy bien, muy lógica, muy plausible a los carnales, pues dice que “la fornicación más el divorcio disuelven el matrimonio” . Según este error, lo mismo sucede si el divorcio no es por fornicación, pero después uno de los dos vuelve a casarse y así comete adulterio, pues en todo caso existen los dos factores necesarios: (1) el divorcio y (2) la fornicación (adulterio). Habiendo estos dos factores esta doctrina falsa dice que el matrimonio queda disuelto y que las dos partes quedan libres para volverse a casar como si fueran solteros o viudos, pero el problema con esta enseñanza es que es completamente falsa, es pura sofistería, sabiduría humana, cuyo propósito es rechazar Mat. 5:32; 19:9; Rom. 7:3. La Biblia no enseña tal cosa ni explícita ni implícitamente, ni por mandamiento, ni por ejemplo.

Error No. 4 -- Que los que se divorcian no por fornicación quebrantan el pacto matrimonial y este es el adulterio (figurado) del cual Jesús habla. Algunos enseñan que el adulterio de Mat. 5:32; 19:9 “no se comete en cama”; es decir, que no es adulterio literal, sino figurado. Con esto dan a entender que la pareja no puede “vivir en adulterio”, sino que simplemente adultera una vez cuando quebranta el pacto matrimonial). Refutación: (1) Los que enseñan este error rechazan la sencilla verdad que es sumamente obvia, que el verbo “adultera” es un acto físico y no se refiere a un solo acto, sino que es verbo en el tiempo presente, indicando acción continua y significa que siguen adulterando (siguen viviendo en adulterio). (2) Cuando la Biblia habla de la apostasía de Israel como “adulterio” o “fornicación”, es obviamente figurado, pero no hay razón alguna para afirmar que Jesús no habla de adulterio literal (físico). (3) Rom. 7:3, “si en vida del marido se uniere a otro varón, será llamada adúltera”; es decir, durante todo el tiempo que esté casada con el segundo hombre la mujer misma será llamada adúltera.

Error No. 5 – Que Cristo y sus apóstoles no enseñaban que el arrepentimiento requiere que se disuelva relaciones matrimoniales (por ejemplo, el día de Pentecostés Pedro no dijo nada de eso). Refutación. (1) Tampoco enseñaron explícitamente (en tantas y cuantas palabras) que los que practicaban la poligamia o la homosexualidad deberían disolver sus uniones matrimoniales. (2) Pero la enseñanza de Mat. 5:32; 19:9; Rom. 7:3, etc. claramente condena toda unión matrimonial que no es lícita ante los ojos de Dios.

Error No. 6 – Que muchos son ignorantes de la enseñanza de Cristo y, por eso, no sería justo aplicar esta enseñanza a ellos. Refutación. (1) Hech. 3:17, “Mas ahora, hermanos, sé que por ignorancia lo habéis hecho, como también vuestros gobernantes” (hablando de su pecado de haber crucificado a Jesús); ¿eran inocentes por ser ignorantes de lo que hacían? (2) Hech. 17:30, “Pero Dios, habiendo pasado por alto los tiempos de esta ignorancia, ahora manda a todos los hombres en todo lugar, que se arrepientan; 31 por cuanto ha establecido un día en el cual juzgará al mundo con justicia”. (3) Muchos son ignorantes con respecto al bautismo; ¿por eso, no tienen que bautizarse? También son ignorantes de la iglesia verdadera; por eso ¿están bien en las sectas? La ignorancia no justifica. Por más que la gente sea ignorante, “nadie viene al Padre sino por mí” (Jn. 14:6); es decir, nadie viene al Padre sin obedecer y practicar la doctrina de Cristo. (2 Jn. 9, 10).

Error No. 7 – Que aunque estaban mal (viviendo en adulterio) ya se bautizaron y se hicieron nuevas criaturas (2 Cor. 5:17); por eso, pueden seguir unidos en matrimonio. Refutación. (1) El bautismo no lava relaciones matrimoniales; más bien, lava los pecados de personas arrepentidas. Así pues, si personas que están viviendo en adulterio quieren bautizarse, primero deben arrepentirse de su adulterio y estar resueltas a dejarlo. (2) Si los que viven en adulterio no tienen que dejar su adulterio, tampoco los que viven en poligamia o en unión homosexual tendrían que dejar su pecado.

Error No. 8 – Que Pablo dice en 1 Cor. 7:20, 24, “Cada uno en el estado en que fue llamado, en él se quede”; por eso, los que están mal en su matrimonio deben quedarse en ese estado. Refutación. (1) Léase con cuidado el contexto. ¿De qué está hablando Pablo? ¿Del divorcio y segundas nupcias? No, sino de estar casado con incrédulo, de la circuncisión y de la esclavitud. De estos estados está hablando. (2) Si este texto enseña que los que están mal en su matrimonio pueden quedarse como están, también los que practican la poligamia y la homosexualidad pueden quedarse en el estado en que se encuentran.

Error No. 9—Que el creyente dejado por el incrédulo queda libre para volver a casarse según 1 Cor. 7:15. Refutación. (1) Dice el v. 10, “Pero a los que están unidos en matrimonio, mando .. Que la mujer no se separe del marido; 11 y si se separa, quédese sin casar, o reconcíliese con su marido; y que el marido no abandone a su mujer”. Pablo no cambia ni contradice esta enseñanza en el v. 15. (2) La expresión, “no está sujeto a servidumbre” es clara; el creyente no se ha esclavizado a su cónyuge inconverso. La palabra “servidumbre” no se refiere al pacto matrimonial porque el matrimonio no se puede clasificar como servidumbre. Pablo sólo dice que si el incrédulo no consiente en vivir con la hermana, no lo abandone, pero si se separa, sepárese. Sin embargo, no dice que por eso la hermana queda libre para volver a casarse. Lo que dice en los vers. 10-12 se aplica aquí también.

Error No. 10 – Que todos los divorciados quedan libres para volver a casarse (1 Cor. 7:27, 28). Refutación. (1) Pablo no habla nada en este texto de los divorciados. El pregunta “¿Estás libre de mujer?” y algunos concluyen que Pablo dice que todos los divorciados están libres de cónyuge, y que pueden volver a casarse, pero afirmar no es probar. (2) La Biblia enseña claramente quiénes están libres para casarse: el soltero(a), el viudo(a) y el que repudia a su cónyuge por causa de fornicación.

Error No. 11 – Que es imposible vivir célibe y por eso todos deben casarse para evitar fornicaciones (1 Cor. 7:2). Refutación. (1) Para los que hablen así Mat. 5:32; 19:9; Rom. 7:3, etc. no deben estar en la Biblia. (2) Lo absurdo de esta enseñanza es que se está afirmando que se debe cometer adulterio para evitar fornicaciones. (3) Mat. 5:29, 30, hay requisitos del Señor que son como sacar el ojo derecho o amputar la mano derecha; es decir, nos cuesta seguir a Cristo. Requiere abnegación de sí y muchos sacrificios. Pero vale la pena.

Error No. 12 – Que Rom. 14 cubre este tema, porque es pura opinión; por eso, debemos tener comunión con los que enseñan todos estos errores sobre el divorcio y segundas nupcias. Refutación. (1) Rom. 14 enseña que no debemos contender sobre opiniones como el comer o no comer ciertos alimentos u observar ciertos días. No tiene nada que ver con el pecado (y el adulterio es pecado). (2) Es obvio en este capítulo que Pablo habla de cosas que no afectan la salvación, pues Dios recibe a los que comen y también a los no comen, v. 3, que los dos están sirviendo al Señor, v. 6, habla de cosas que en sí no son inmundos, v. 14, etc. Pero el adulterio sí afecta la salvación. Dios no recibe a los adúlteros no arrepentidos, y los que viven en adulterio no están sirviendo al Señor. El adulterio sí es inmundo. Muchos hermanos “conservadores” que rechazan estos errores tienen y promueven comunión con los que hermanos que sí los enseñan. ¿Qué tan conservadores son éstos cuando se comprometen la verdad y tienen comunión con el error?

Error No. 13 – Que en Mat. 5:32; 19:9 Cristo está aclarando la ley de Moisés (Deut. 24:1-4); es decir, que la fornicación de estos textos corresponde a “la cosa indecente” de Deut. 24:1. Además, dicen algunos que hay un solo pacto y que lo que Deut. 24:1-4 enseña se aplica ahora. Refutación. (1) En primer lugar, Deut. 24:1-4 no enseña como muchos afirman que la ley de Moisés permitió que los dos divorciados se volvieran a casar. Lea el texto en La Biblia de las Américas (que es la traducción correcta, como se puede confirmar con la Septuaginta, la versión griega del Antiguo Testamento, versión citada a veces por Jesús y los apóstoles). Moisés dice que “Cuando alguno toma una mujer y se casa con ella, si sucede que no le es agradable porque ha encontrado algo reprochable en ella, y le escribe certificado de divorcio, lo pone en su mano y la despide de su casa, y ella sale de su casa y llega a ser mujer de otro hombre, si el segundo hombre la aborrece y le escribe certificado de divorcio, lo pone en su mano y la despide de su casa, o si muere este último marido que la tomó para ser s mujer, al primer marido que la despidió no le es permitido tomarla nuevamente como mujer, porque ha sido menospreciada (margen, manchada); pues eso es abominación ante el Señor”. Así pues, Moisés no permitió segundas nupcias, sino que regulaba un aspecto del divorcio que permitía, a saber, que el marido original no podía volver a tomar a su mujer por esposa si ella había vivido con otro hombre. (2) En segundo lugar, Jesús habla de lo que Moisés permitió y luego dijo, “Pero yo os digo …” y dio su propia ley sobre el asunto (Mat. 19:9).

Conclusión. Es muy obvio que muchos hermanos que profesan ser “conservadores” rechazan la enseñanza de Cristo y los apóstoles (el Espíritu Santo) simplemente porque no les conviene aceptarla. No son hermanos “conservadores” porque su enseñanza es muy liberal y sectaria. Muchos han violado la enseñanza de Cristo y están mal en su matrimonio (viven en adulterio), pero desde luego no quieren separarse y, por eso, buscan salidas y sacan rodeos para no aceptar la verdad sobre el asunto. Es cierto que es “dicho duro” pero es necesario aceptar la verdad cueste lo que cueste para salvar el alma.

19:10 Le dijeron sus discípulos: Si así es la condición del hombre con su mujer, no conviene casarse. – Obviamente los discípulos compartían el concepto popular de la “necesidad” del divorcio para terminar matrimonios “insoportables”. Como tenían mucho que aprender sobre la naturaleza del reino (18:1), también les faltó entendimiento de este tema importante.

19:11 Entonces él les dijo: No todos son capaces de recibir esto (no todos tienen capacidad para la palabra esta, FL), sino aquellos a quienes es dado. – Jesús se refiere a la palabra o discurso (enseñanza) acerca del matrimonio, el divorcio y nuevas nupcias, que acaba de entregar para contestar la pregunta de los fariseos. En seguida (v. 12) especificará a los que no son capaces de recibirla (es decir, en el caso de éstos la enseñanza de Jesús no tiene aplicación, porque no se casan).

19:12 Pues hay eunucos que nacieron así del vientre de su madre, y hay eunucos que son hechos eunucos por los hombres, y hay eunucos que a sí mismos se hicieron eunucos por causa del reino de los cielos. El que sea capaz de recibir esto (vivir célibe, 1 Cor. 7:9), que lo reciba. – “Eunuco denota (a) un hombre castrado, un eunuco, Mt 19:12; (b) en el tercer caso de este versículo, uno que está naturalmente incapacitado para, o que se abstiene voluntariamente de, el matrimonio; (c) uno de ellos en una posición de gran autoridad en una corte, un chambelán, Hch 8:27-39” (WEV). No es necesario entender literalmente la frase “se hicieron eunucos por causa del reino de los cielos”. Muchos se hacen eunucos figuradamente, absteniéndose del matrimonio, para poder dedicarse completamente a la obra del Señor. Sin embargo, aunque algunos como Juan el bautizador, Pablo y Bernabé, no se casaron, otros sí (Pedro y los demás apóstoles y los hermanos del Señor, 1 Cor. 9:5). Los que no se casaron no se sentían más santos o consagrados al Señor por vivir célibes. Además, Pablo dice enfáticamente que el prohibir el matrimonio es apostasía, 1 Tim. 4:1-3.

19:13 Entonces le fueron presentados unos niños, para que pusiese las manos sobre ellos, y orase (Gén. 48:14; Mat. 9:18); y los discípulos les reprendieron (a los que presentaron a los niños, Mar. 10:13, por interrumpir la obra de Jesús, pensando que no era importante tomar nota de los niños; recuérdese 15:23, querían despedir a la mujer cananea). – Jesús había dicho (18:3), “De cierto os digo, que si no os volvéis y os hacéis como niños, no entraréis en el reino de los cielos. 4 Así que, cualquiera que se humille como este niño, ése es el mayor en el reino de los cielos”, estableciendo que el niño pequeño era tipo o dechado para sus discípulos. Por eso, los niños eran muy importantes para Jesús. Mar. 9, “36 Y tomó a un niño, y lo puso en medio de ellos; y tomándole en sus brazos, les dijo: 37 El que reciba en mi nombre a un niño como este, me recibe a mí; y el que a mí me recibe, no me recibe a mí sino al que me envió”. Aunque los niños tengan características negativas (11:16; 1 Cor. 14:20; Efes. 4:14), tienen cualidades dignas de imitarse: aparte de su inocencia y pureza, son dependientes, dóciles y dispuestos a ser enseñados.

19:14 Pero Jesús (Mar. 10, “14 Viéndolo Jesús, se indignó”, pues amaba mucho a los niños) dijo: Dejad a los niños venir a mí, (no para ser bautizados, sino para ser bendecidos) y no se lo impidáis; porque de los tales es el reino de los cielos. – 18:3, No “de ellos” (niños), sino de “los tales”, los que son como niños. Después de decir Marcos (10:14) que “de los tales es el reino de Dios”, agrega (v. 15), “el que no reciba el reino de Dios como un niño, no entrará en él” (Luc. 18:17 dice lo mismo). El reino está compuesto de personas que poseen las cualidades de niños, la inocencia, la sencillez y sobre todo la humildad. Los niños literales no están perdidos y, por esa razón, no necesitan del perdón de Dios.

Los que practican el llamado “bautizo infantil” citan este pasaje como texto de prueba, pero no hay la más mínima referencia a tal práctica. Los que llevaron los niños a Cristo no querían que los “bautizara”, sino que pusiera las manos sobre ellos y que orase por ellos para bendecirles. La practica del “bautizo infantil” se originó

debido a la creencia en el “pecado original” (el “pecado” supuestamente heredado de Adán y de los padres), pero 1 Jn. 3:4 dice que “el pecado es infracción de la ley”. Por eso, es imposible que un niño nazca “con pecado”. No “se nace” con pecado, sino que “se comete” pecado. Ecles. 7, “29 He aquí, solamente esto he hallado: que Dios hizo al hombre recto, pero ellos buscaron muchas perversiones”. La Biblia no enseña el “pecado original”. Véase Gén. 8:21, “porque el intento del corazón del hombre es malo desde su juventud”. ¿Dónde empieza la maldad en la vida del hombre? No al nacer, sino en la juventud cuando haya llegado a la edad responsable.

19:15 Y habiendo puesto sobre ellos las manos, se fue de allí. 16 Entonces vino (Mar. 10:17, “vino uno corriendo, e hincando la rodilla delante de él”) uno (un joven, v. 20; un “príncipe”, Luc. 18:18, probablemente un príncipe de la sinagoga local; muy rico) y le dijo: Maestro bueno, ¿qué bien haré para tener la vida eterna? 17 El le dijo: ¿Por qué me llamas bueno? Ninguno hay bueno sino uno: Dios. – Jesús no quería decir que no se debe llamar “bueno” a ningún hombre, porque en la Biblia algunos son llamados buenos (p. ej., Bernabé, Hech. 11:24). En sentido absoluto “ninguno hay bueno sino uno: Dios”, pero Jesucristo, siendo Dios, sí era bueno. Era digno de que el joven le llamara bueno, pero la pregunta fue “¿por qué me llamas bueno?” ¿Simplemente como cualquier otro maestro bueno? Probablemente, pues, Cristo quería “elevar las ideas del joven en cuanto a su persona” (JFB).

-- Mas si quieres entrar en la vida, guarda los mandamientos. 18 Le dijo: ¿Cuáles? Y Jesús dijo: No matarás. {Ex. 20. 13; Dt. 5. 17.} No adulterarás. {Ex. 20. 14; Dt. 5. 18.} No hurtarás. {Ex. 20. 15; Dt. 5. 19.} No dirás falso testimonio. {Ex. 20. 16; Dt. 5. 20. 19 Honra a tu padre y a tu madre; {Ex. 20. 12; Dt. 5. 16.} y, Amarás a tu prójimo como a ti mismo. {Lv. 19. 18.} 20 El joven le dijo: Todo esto lo he guardado desde mi juventud. ¿Qué más me falta? -- Muchos dirían, “no te falta nada, pues tienes riquezas, honores, una vida aceptable”, pero ante la realidad presentada por Jesús le faltó todo. Marcos (10:21) agrega que “Jesús, mirándole, le amó”. De esto se puede concluir que había cualidades nobles como sinceridad y franqueza en el joven.

19: 21 Jesús le dijo: Si quieres ser perfecto, anda, vende lo que tienes, -- ¿Por qué un mandamiento tan drástico? Porque Jesús, conociendo el corazón de todos (Juan 2:24, 25) vio que el caso de este joven requería medidas drásticas y como el Buen Médico le dijo la verdad. Le convenía a este joven hacer como el hombre de Mat. 13:46, que “habiendo hallado una perla preciosa, fue y vendió todo lo que tenía, y la compró”. Si el joven rico hubiera vendido todas sus posesiones, habría sido para él el equivalente de lo que Jesús enseña en Mat. 5:29, 30: “Por tanto, si tu ojo derecho te es ocasión de caer, sácalo, y échalo de ti; pues mejor te es que se pierda uno de tus miembros, y no que todo tu cuerpo sea echado al infierno. Y si tu mano derecha te es ocasión de caer, córtala, y échala de ti; pues mejor te es que se pierda uno de tus miembros, y no que todo tu cuerpo sea echado al infierno”. Hay varias maneras de vender todo: (1) Abraham dejó su tierra y su parentela (Gén. 12:1sig.); (2) Moisés dejó el honor, la autoridad, los placeres, etc. de Egipto (Heb. 11:24-26); (3) Pablo dejó todas las ventajas que tenía en el judaísmo (Gál. 1:14; Fil. 3:3-8; (4) compárese Mar. 10:29, 30. En realidad lo que Jesús dice al joven rico se puede comparar con lo que dice en 16:24 y Luc. 14:26-33. Lo que muchos no quieren reconocer es que Cristo requiere “todo” de todos. 2 Cor. 8, “5 a sí mismos se dieron primeramente al Señor”.

-- y dalo a los pobres, -- no dice “dalo a los mendigos”, sino a los pobres, pues la gran mayoría de los pobres no son mendigos. Hay que dar sabiamente (2 Tes. 3:10).

-- y tendrás tesoro en el cielo (6:20); y ven y sígueme (4:19). 22 Oyendo el joven esta palabra (Mar. 10: 22, afligido por esta palabra), se fue triste, porque tenía muchas posesiones. – Pero le convenía entristecerse más por haber dado espaldas a Jesucristo, el Salvador del mundo. El rechazó la perla que valía más que todas sus muchas posesiones.

19:23 Entonces Jesús dijo a sus discípulos: De cierto os digo, que difícilmente entrará un rico en el reino de los cielos. – Mar. 10:23-27; Luc. 18:24-27. Otra vez la enseñanza de Jesús contradecía el concepto popular, pues los judíos creían que la riqueza era indicación o prueba del favor de Dios. El caso del rico y Lázaro era, sin lugar a dudas, muy sorprendente también porque no fue el rico sino el pobre Lázaro quien fue llevado al seno de Abraham.

Mar. 10, “24 Los discípulos se asombraron de sus palabras; pero Jesús, respondiendo, volvió a decirles: Hijos, ¡cuán difícil les es entrar en el reino de Dios, a los que confían en las riquezas!” La expresión, “los que confían en las riquezas” no se encuentra en los manuscritos más primitivos y mejores; por eso, es omitida por Francisco Lacueva en el Nuevo Testamento Interlineal, como también por La Biblia de Las Américas y otras versiones. Varios comentadores concuerdan que esta frase fue agregada por algún escribano. Aparte de la falta de evidencia textual, la expresión no tiene sentido, porque para “los que confían en las riquezas” no es simplemente difícil entrar en el reino, sino totalmente imposible, porque la confianza en las riquezas equivale al amor al dinero. 1 Tim. 6, “9 Porque los que quieren enriquecerse caen en tentación y lazo, y en muchas codicias necias y dañosas, que hunden a los hombres en destrucción y perdición; 10 porque raíz de todos los males es el amor al dinero, el cual codiciando algunos, se extraviaron de la fe, y fueron traspasados de muchos dolores”.

Es difícil que un rico entre en el reino porque tiene que humillarse como niño. También es difícil que entren en el reino los que tengan mucha educación (como también para los que se gloríen en su falta de educación), los que estén establecidos en su profesión (profesores, médicos, abogados), los políticos, los que estén comprometidos al calvinismo o al catolicismo u otro error religioso, y en fin todos. Es muy difícil que los que estén mal en su matrimonio (viviendo en adulterio) entren en el reino. Marcos 10:24 dice enfáticamente (omitiendo la frase espuria “los que confían en las riquezas”), “Hijos, ¡qué difícil es entrar en el reino de Dios!” ¿Por qué? La respuesta se encuentra en tales textos como Mat. 7:13, 14; 16:24; 19:9; Luc. 13:24; 14:26-33, etc.

19:24 Otra vez os digo, que es más fácil pasar un camello (la bestia de carga más grande) por el ojo de una aguja (la apertura más pequeña), que entrar un rico en el reino de Dios. – Algunos han querido suavizar esta enseñanza diciendo que había una puerta en Jerusalén llamada “el ojo de una aguja” y que para que un camello pasara por allá tendría que descargarse, pero esta idea está sin fundamento. Otros han sugerido que en lugar de kamelos (camello) la palabra debe ser kamilos (soga), pero este es otro esfuerzo sin mérito alguno. Pasar un camello por el ojo de una agua es, desde luego, literalmente imposible, pero este dicho es un proverbio que significa “muy difícil”, como acaba de decir en el v. 23.

19:25 Sus discípulos, oyendo esto, se asombraron en gran manera, diciendo: ¿Quién, pues, podrá ser salvo? -- Porque ellos creían que la posesión de riquezas era prueba de estar aprobado por Dios.

19:26 Y mirándolos Jesús, les dijo: Para los hombres esto es imposible; mas para Dios todo es posible. – La Biblia no condena la riqueza. Abraham y Job eran hombres muy ricos. Mateo mismo era rico, como también Zaqueo. Dios puede hacer lo que al hombre parece imposible (Gén. 18:14; Job 42:2; Luc. 1:37; Mar. 9:23). El problema no es la riqueza misma sino el uso correcto de ella (Luc. 16:1-13, 19-31). El peligro está en el amor al dinero, 1 Tim. 6:9, 10. Es difícil que el hombre se humille, pero el evangelio es el poder de Dios para salvación (Rom. 1:16). Jer. 23, “29 ¿No es mi palabra como fuego, dice Jehová, y como martillo que quebranta la piedra?” Muchos hombres se han humillado bajo la mano poderosa de Dios.

19:27 Entonces respondiendo Pedro, le dijo: He aquí, nosotros lo hemos dejado todo, y te hemos seguido; ¿qué, pues, tendremos? -- Luc. 18, “28 Entonces Pedro dijo: He aquí, nosotros hemos dejado nuestras posesiones y te hemos seguido”; por eso, en efecto los apóstoles hicieron lo que Jesús requería del joven rico. Tal vez el “todo” de los apóstoles (con la excepción de Mateo) no se pudiera comparar con las riquezas del joven príncipe, pero el todo de cualquiera es todo, y el dejar todo requiere la sumisión total a la voluntad del Señor. Innegablemente el sacrificio de los apóstoles era muy grande, y ¿qué les esperaba en el futuro ya que habían dejado su empleo? (Pedro dejó su oficio como pescador y dejó posesiones, pero no dejó a su esposa para seguir a Jesús como el clero romano afirma, 1 Cor. 9:5).

Mar. 10, “29 Respondió Jesús y dijo: De cierto os digo que no hay ninguno que haya dejado casa, o hermanos, o hermanas, o padre, o madre, o mujer, o hijos, o tierras, por causa de mí y del evangelio, 30 que no reciba cien veces más ahora en este tiempo; casas, hermanos, hermanas, madres, hijos, y tierras, con persecuciones; y en el siglo venidero la vida eterna”. Su nueva familia son los hermanos y hermanas en Cristo.

19:28 Y Jesús les dijo: De cierto os digo que en la regeneración (Jn. 3:5; Tito 3:5), cuando el Hijo del Hombre se siente en el trono de su gloria, -- Lo ocupó cuando ascendió al cielo después de su resurrección; Hech. 2, “30 Pero siendo profeta, y sabiendo que con juramento Dios le había jurado que de su descendencia, en cuanto a la carne, levantaría al Cristo para que se sentase en su trono, 31 viéndolo antes, habló de la resurrección de Cristo, que su alma no fue dejada en el Hades, ni su carne vio corrupción. 32 A este Jesús resucitó Dios, de lo cual todos nosotros somos testigos. 33 Así que, exaltado por la diestra de Dios, y habiendo recibido del Padre la promesa del Espíritu Santo, ha derramado esto que vosotros veis y oís”.

-- vosotros que me habéis seguido también os sentaréis sobre doce tronos, para juzgar a las doce tribus de Israel. -- Esta promesa se cumplió comenzando el día de Pentecostés cuando los apóstoles, como embajadores de Cristo (2 Cor. 5:20), ya bautizados con el Espíritu Santo (Hech. 1:4,5; 2:1-4), ocuparon sus “tronos” en el sentido de ejercer autoridad en el nombre de Cristo. Pedro y los demás, inspirados por el Espíritu Santo, abrieron las puertas del reino al anunciar el evangelio en su plenitud y ofreciendo la salvación de Dios a los que se arrepintieran y fueran bautizados en el nombre de Jesucristo para el perdón de pecados (Hech. 2:38). Esto se confirma en Hech. 2:42. Los que fueron bautizados (v. 41) “perseveraban en la doctrina de los apóstoles”. Al decir “doce tribus de Israel” Jesús hablaba de la totalidad del Israel de Dios, la iglesia (Gál. 6:16).

19:29 Y cualquiera que haya dejado casas, o hermanos, o hermanas, o padre, o madre, o mujer, o hijos, o tierras, por mi nombre (p. ej., siendo perseguidos por Cristo, o haciendo estos sacrificios para predicar el evangelio en campos lejanos), recibirá cien veces más, y heredará la vida eterna.

19:30 Pero muchos primeros serán postreros, y postreros, primeros. – Es fácil suponer que los hermanos más reconocidos, más prominentes (p. ej., apóstoles, profetas, ancianos, evangelistas) serán los primeros, pero ante los ojos de Dios los más humildes y los más serviciales, sean personas prominentes o no, son los más grandes. Recordemos los ejemplos de la pobre viuda (Mar. 12:41-44), de María (Jn. 12:3), de Dorcas (Hech. 9:36, 39), de Febe (Rom. 16:1), de Aquila y Priscila (Rom. 16:3,4), de la casa de Estéfanas (1 Cor. 16:15, 16), etc.

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SAN MATEO 19

LA CONSUMACIÓN DEL REINO DE LOS CIELOS

CAPÍTULO 19

El matrimonio y el divorcio
Mateo 5, 27-30 / Mateo 5, 31-32 / Marcos 9, 43-47; Marcos 10, 1-12 / Lucas 16, 18


19:1 Cuando Jesús terminó de decir estas palabras, dejó la Galilea y fue al territorio de Judea, más allá del Jordán.
19:2 Lo siguió una gran multitud y allí curó a los enfermos.
19:3 Se acercaron a él algunos fariseos y, para ponerlo a prueba, le dijeron: "¿Es lícito al hombre divorciarse de su mujer por cualquier motivo?"
19:4 Él respondió: "¿No han leído ustedes que el Creador, desde el principio, los hizo varón y mujer;
19:5 y que dijo: Por eso, el hombre dejará a su padre y a su madre para unirse a su mujer, y los dos no serán sino una sola carne?
19:6 De manera que ya no son dos, sino una sola carne. Que el hombre no separe lo que Dios ha unido".
19:7 Le replicaron: "Entonces, ¿por qué Moisés prescribió entregar una declaración de divorcio cuando uno se separa?"
19:8 Él les dijo: "Moisés les permitió divorciarse de su mujer, debido a la dureza del corazón de ustedes, pero al principio no era así.
19:9 Por lo tanto, yo les digo: El que se divorcia de su mujer, a no ser en caso de unión ilegal, y se casa con otra, comete adulterio".


La continencia voluntaria
19:10 Los discípulos le dijeron: "Si esta es la situación del hombre con respecto a su mujer, no conviene casarse".
19:11 Y él les respondió: "No todos entienden este lenguaje, sino sólo aquellos a quienes se les ha concedido.
19:12 En efecto, algunos no se casan, porque nacieron impotentes del seno de su madre; otros, porque fueron castrados por los hombres; y hay otros que decidieron no casarse a causa del Reino de los Cielos. ¡El que pueda entender, que entienda!"


Jesús y los niños
Marcos 10, 13-16 / Lucas 18, 15-17


19:13 Le trajeron entonces a unos niños para que les impusiera las manos y orara sobre ellos. Los discípulos los reprendieron,
19:14 pero Jesús les dijo: "Dejen a los niños, y no les impidan que vengan a mí, porque el Reino de los Cielos pertenece a los que son como ellos".
19:15 Y después de haberles impuesto las manos, se fue de allí.


El joven rico
Marcos 10, 17-22 / Lucas 18, 18-23


19:16 Luego se le acercó un hombre y le preguntó: "Maestro, ¿qué obras buenas debo hacer para conseguir la Vida eterna?"
19:17 Jesús le dijo: "¿Cómo me preguntas acerca de lo que es bueno? Uno solo es el Bueno. Si quieres entrar en la Vida eterna, cumple los Mandamientos".
19:18 "¿Cuáles?", preguntó el hombre. Jesús le respondió: "No matarás, no cometerás adulterio, no robarás, no darás falso testimonio,
19:19 honrarás a tu padre y a tu madre, y amarás a tu prójimo como a ti mismo".
19:20 El joven dijo: "Todo esto lo he cumplido: ¿qué me queda por hacer?"
19:21 "Si quieres ser perfecto, le dijo Jesús, ve, vende todo lo que tienes y dalo a los pobres: así tendrás un tesoro en el cielo. Después, ven y sígueme".
19:22 Al oír estas palabras, el joven se retiró entristecido, porque poseía muchos bienes.


El peligro de las riquezas
Marcos 10, 23-27 / Lucas 18, 24-27


19:23 Jesús dijo entonces a sus discípulos: "Les aseguro que difícilmente un rico entrará en el Reino de los Cielos.
19:24 Sí, les repito, es más fácil que un camello pase por el ojo de una aguja, que un rico entre en el Reino de los Cielos".
19:25 Los discípulos quedaron muy sorprendidos al oír esto y dijeron: "Entonces, ¿quién podrá salvarse?"
19:26 Jesús, fijando en ellos su mirada, les dijo: "Para los hombres esto es imposible, pero para Dios todo es posible".


La recompensa prometida a los discípulos
Marcos 10, 28-31 / Lucas 18, 28-30 / Lucas 22, 28-30


19:27 Pedro, tomando la palabra, dijo: "Tú sabes que nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido. ¿Qué nos tocará a nosotros?"
19:28 Jesús les respondió: "Les aseguro que en la regeneración del mundo, cuando el Hijo del hombre se siente en su trono de gloria, ustedes, que me han seguido, también se sentarán en doce tronos, para juzgar a las doce tribus de Israel.
19:29 Y el que a causa de mi Nombre deje casa, hermanos o hermanas, padre, madre, hijos o campos, recibirá cien veces más y obtendrá como herencia la Vida eterna.
19:30 Muchos de los primeros serán los últimos, y muchos de los últimos serán los primeros.

domingo, agosto 29

COMENTARIO MATEO 18

Mateo 18



18:1 En aquel tiempo los discípulos vinieron a Jesús, diciendo: ¿Quién es el mayor en el reino de los cielos? (Mar. 9, “en el camino habían disputado entre sí, quién había de ser el mayor; Luc. 22:24) – ¡Quién es, entonces, el mayor en el reino de los cielos? (LBLA). Al agregar la palabra “entonces” quieren saber cuál sería el mayor ahora, en vista de la situación actual (MRV). Sin duda los apóstoles pensaban que en el reino mesiánico habría oficiales mayores y otros menores, y querían los puestos más altos (compárese 20:21). Jesús les había dicho (16:24) que “Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame”, pero ellos no están pensando en negarse sino en exaltarse. ¿Cuántos discípulos siguen su ejemplo? Esta disputa continuaba hasta la misma noche cuando Jesús fue entregado, Luc. 22:24-27.

“La verdadera nobleza, según el concepto de Jesús, no se determina por la notoriedad de uno ni por su control sobre otros hombres para manipularlos como quisiera. La razón primaria de esto es que, entre los hombres, el poder de regir sobre otros no implica necesariamente la habilidad de regir a sí mismo. Pero el hombre que pueda exitosamente servir a otros estando contento de hacer grandes a otros es el que tiene bajo control su propio espíritu también. Este rige sobre la ciudadela de su propia alma. (Prov. 16:32; 25:28)” (HF).

18: 2 Y (Lucas 9, “47 Y Jesús, percibiendo los pensamientos de sus corazones”) llamando Jesús a un niño (lo opuesto de los dignatarios que los apóstoles querían llegar a ser), lo puso en medio de ellos, 3 y dijo: De cierto os digo, que si no os volvéis (“a no ser que os hayáis vuelto”, FL; devolver; dar vuelta en el camino para ir hacia la dirección opuesta; Luc. 22:32; Jn. 12:40; Hech. 3:19) y os hacéis como niños, no entraréis en el reino de los cielos. {Mr. 10. 15; Lc. 18. 17}. – Para enfatizar este punto Jesús emplea el doble negativo, no entraréis de ninguna manera, porque hacerse como niños significa humillarse y los que no quieren humillarse y someterse a la voluntad de Cristo no entrarán en el reino. No solamente no seréis grandes en el reino, ni siquiera entraréis en el reino (MRV). No hay “cristianos humildes” como si hubiera otros cristianos no humildes. Todo cristiano es humilde, pues si alguno no es humilde, no es cristiano.

Desde luego, hay cualidades de niños que deben ser evitados (Mat. 11:16; 1 Cor. 14:20; Efes. 4:14; Heb. 5:13), pero la humildad es el punto principal bajo consideración en este texto. En esto “un niño es un dechado … de afectos tiernos, de confianza, humildad, docilidad, sencillez, prontitud para creer y obedecer … Orígenes sugiere la prontitud del niño para dejar el pesar, el temor y el enojo, y su descuido de las distinciones sociales entre sus compañeros” (JAB). Otra cualidad que se debe imitar es que el niño depende enteramente de sus padres. “El niño, de naturaleza, es humilde en relación con las personas mayores” (ATR).

18:4 Así que, cualquiera que se humille como este niño, ése es el mayor en el reino de los cielos. – De esta manera Jesús contesta la pregunta del v. 1; ellos preguntan “¿Quién es el mayor en el reino de los cielos?” y Jesús contesta, “cualquiera que se humille como este niño, ése es el mayor en el reino de los cielos”. “Siguiendo los pasos de su maestro quien se humilló a sí mismo (Fil. 2:5-8), el discípulo debe tener humildad en mente, palabras y hechos (Fil. 2:2)” (JPL). Mat. 5, “3 Bienaventurados los pobres en espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos”; estos son los humildes que reconocen que delante del Señor están en bancarrota espiritual y muy necesitados de la gracia de Dios. El que se humille al nivel del niño en su relación con otros es el mayor en el reino. Fil. 2, “3 Nada hagáis por contienda o por vanagloria; antes bien con humildad, estimando cada uno a los demás como superiores a él mismo; 4 no mirando cada uno por lo suyo propio, sino cada cual también por lo de los otros”; Rom. 12, “10 .. en cuanto a honra, prefiriéndoos los unos a los otros”.

Es importante recordar que los apóstoles que disputaban sobre la cuestión de quién sería el mayor aprendieron la lección que Jesús les enseñó y con toda humildad sirvieron al Señor y sus discípulos, dedicando y aun sacrificando su vida por la causa de Cristo. Es interesante observar que el apóstol Juan escribió el evangelio según Juan sin mencionar su propio nombre; más bien, él habló de Juan el bautizador como si no hubiera otro Juan (HF).

Algunos ejemplos sobresalientes de la humildad son los siguientes: (1) el centurión, 8:5-13; (2) la mujer cananea, 15:21-28; (3) la mujer pecadora que lavó los pies de Jesús (Luc. 7:36-50); (4) María, cuando ungió a Jesús (Mar. 14:3-9).

18: 5 Y cualquiera que reciba en mi nombre a un niño como este, a mí me recibe. Mat. 10:40-42; 25:34-40. Recuérdese que el niño es el tipo del discípulo. Jesús se refiere a sus discípulos, porque son humildes como niños. Hech. 21, “17 Cuando llegamos a Jerusalén, los hermanos nos recibieron con gozo”; Rom. 14, “1 Recibid al débil en la fe, pero no para contender sobre opiniones”; Hech. 28, “14 donde habiendo hallado hermanos, nos rogaron que nos quedásemos con ellos siete días; y luego fuimos a Roma, 15 de donde, oyendo de nosotros los hermanos, salieron a recibirnos hasta el Foro de Apio y las Tres Tabernas; y al verlos, Pablo dio gracias a Dios y cobró aliento”; Gál. 4, “14 y no me despreciasteis ni desechasteis por la prueba que tenía en mi cuerpo, antes bien me recibisteis como a un ángel de Dios, como a Cristo Jesús”; Col. 4, “Marcos el sobrino de Bernabé, acerca del cual habéis recibido mandamientos; si fuere a vosotros, recibidle”. Estos textos son ejemplos de recibir a los discípulos de Cristo.

18:6 Y cualquiera que haga tropezar a alguno de estos pequeños que creen en mí, (sus discípulos, 11:25; hacer tropezar es lo opuesto de recibir, v. 5. Los discípulos de Cristo deben ser “recibidos” y no deben ser tentados a pecar. Hacer tropezar quiere decir inducir a pecar, 13:41 (“los que sirven de tropiezo”). Hay muchos textos bíblicos que hablan de este mal: (1) Isa. 57, “14 Y dirá: Allanad, allanad; barred el camino, quitad los tropiezos del camino de mi pueblo”; (2) 1 Sam. 2, “24 No, hijos míos, porque no es buena fama la que yo oigo; pues hacéis pecar al pueblo de Jehová”; (3) 1 Reyes 14, “16 Y él entregará a Israel por los pecados de Jeroboam, el cual pecó, y ha hecho pecar a Israel”; (4) Mal. 2, “8 Mas vosotros os habéis apartado del camino; habéis hecho tropezar a muchos en la ley”; (5) Mat. 5, “32 Pero yo os digo que el que repudia a su mujer, a no ser por causa de fornicación, hace que ella adultere; y el que se casa con la repudiada, comete adulterio”; (6) Hech. 20, “30 Y de vosotros mismos se levantarán hombres que hablen cosas perversas para arrastrar tras sí a los discípulos”; (7) Rom. 14, “13 Así que, ya no nos juzguemos más los unos a los otros, sino más bien decidid no poner tropiezo u ocasión de caer al hermano”; (8) Rom. 16, “17 Mas os ruego, hermanos, que os fijéis en los que causan divisiones y tropiezos en contra de la doctrina que vosotros habéis aprendido, y que os apartéis de ellos”; (8) 1 Cor. 8, “9 Pero mirad que esta libertad vuestra no venga a ser tropezadero para los débiles”; (9) Apoc. 2, “14 Pero tengo unas pocas cosas contra ti: que tienes ahí a los que retienen la doctrina de Balaam, que enseñaba a Balac a poner tropiezo ante los hijos de Israel, a comer de cosas sacrificadas a los ídolos, y a cometer fornicación”. Los que hacen tropezar a otros aman el pecado, tienen su deleite en el pecado, aborrecen la santidad.

-- mejor le fuera que se le colgase al cuello una piedra de molino de asno, (piedra de molino movida por medio de burro) y que se le hundiese en lo profundo del mar. -- “Con frecuencia los hombres malos piensan que es muy divertido inducir a un cristiano a pecar … se divierten inmensamente y quedan satisfechos. Semejantes personas deben acordarse de estas solemnes y terribles palabras del Salvador compasivo” (JAB).

18:7 ¡Ay del mundo por los tropiezos! porque es necesario que vengan tropiezos, pero ¡ay de aquel hombre por quien viene el tropiezo! -- El mundo está lleno de maldad. 1 Jn. 5, “19 … el mundo entero está bajo el maligno”. Por eso, siempre habrá tropiezos. Compárese 1 Cor. 11, “19 Porque es preciso que entre vosotros haya disensiones, para que se hagan manifiestos entre vosotros los que son aprobados”. Sin embargo, los que causan tropiezos son responsables y darán cuenta a Dios. Mar. 14, “21 A la verdad el Hijo del Hombre va, según está escrito de él, {Sal. 41. 9.} mas ¡ay de aquel hombre por quien el Hijo del Hombre es entregado! Bueno le fuera a ese hombre no haber nacido”. Rom. 14, “13 Así que, ya no nos juzguemos más los unos a los otros, sino más bien decidid no poner tropiezo u ocasión de caer al hermano”.

18:8 Por tanto, (aunque haya muchos tropiezos, cada discípulo debe tener mucho cuidado de no tropezar)

si tu mano o tu pie te es ocasión de caer, córtalo y échalo de ti; mejor te es entrar en la vida cojo o manco, que teniendo dos manos o dos pies ser echado en el fuego eterno. 18:9 Y si tu ojo te es ocasión de caer, sácalo y échalo de ti; mejor te es entrar con un solo ojo en la vida, que teniendo dos ojos ser echado en el infierno de fuego. {Mt. 5. 29,30}. – “Los miembros del cuerpo representan aquí la causa de la ofensa, sea lo que fuera” (JPL). ¿No estamos dispuestos a que el pie (p. ej., si hay gangrena) sea amputado para salvar la vida? La vida vale más que algún miembro del cuerpo. El fuego es eterno como la vida es eternal (13:42; 25:46).

18:10 Mirad (8:4; 9:30; 24:6, guardarse) que no menospreciéis a uno de estos pequeños; -- Los discípulos de Cristo no deberían ser menospreciados.

-- porque os digo que sus ángeles en los cielos ven siempre el rostro de mi Padre que está en los cielos. – 1 Reyes 10:8; Ester 1:14. Significa que los ángeles están en íntima comunión con Dios y que son muy poderosos. ¿Tiene cada cristiano su propio ángel de guarda? Jesús no dice esto, pero leemos en Heb. 1, “14 ¿No son todos espíritus ministradores, enviados para servicio a favor de los que serán herederos de la salvación?” No sabemos más del ministerio de los ángeles a favor nuestro pero esta promesa es de mucho aliento y consuelo. 1 Ped. 1, “12 .. las cosas que ahora os son anunciadas por los que os han predicado el evangelio por el Espíritu Santo enviado del cielo; cosas en las cuales anhelan mirar los ángeles”.

18:11 - Porque el Hijo del Hombre ha venido para salvar lo que se había perdido. {Luc. 19. 10.} 12 ¿Qué os parece? (17:25) Si un hombre tiene cien ovejas, y se descarría una de ellas, ¿no deja las noventa y nueve y va por los montes a buscar la que se había descarriado? 13 Y si acontece que la encuentra (no siempre la encuentra), de cierto os digo que se regocija más por aquélla, que por las noventa y nueve que no se descarriaron. – Esta parábola es muy semejante a la de Luc. 15:1-7. Aquí en Mateo Jesús usa esta parábola para ilustrar el amor de Dios por los discípulos descarriados, pero en Luc. 15 la usa para ilustrar el gran amor de Dios por los “publicanos y pecadores” (v. 1). En los dos textos se recalca de el amor de Dios por cada individuo, sea discípulo o no.

18:14 Así, no es la voluntad de vuestro Padre que está en los cielos, que se pierda uno de estos pequeños. – Todo el capítulo enfatiza el cuidado de Dios de sus pequeños (los discípulos de Cristo): 1-5, por ser humildes los discípulos de Cristo son niños o pequeños ante los ojos de Dios; 6-9, que nadie se atreva a hacer que peque uno de estos pequeños; 10-14, Dios se preocupa por cualquier pequeño perdido como el pastor se preocupa por una oveja descarriada; 15-22, éstos deben ser exhortados, corregidos, restaurados o de otro modo cortados de la comunión de los fieles; pero 23-35, deben ser perdonados si se arrepienten.

18:15 Por tanto, -- Esto indica que hay relación entre la enseñanza de los vv. 15-18 y lo que Jesús acaba de decir acerca de la oveja perdida y la voluntad de Dios de que ningún discípulo se pierda, porque el hermano que peque es una oveja descarriada y el hermano ofendido debe tener “corazón de pastor” para tratar de traerlo otra vez al redil. En estos versículos Jesús nos enseña uno de los aspectos importantes del papel de pacificador (5:9).

-- si tu hermano peca (p. ej., vv. 6, 10) contra ti, -- las palabras “contra ti” faltan en los manuscritos Vaticano y Sinaítico; Francisco Lacueva lo omite de su Nuevo Testamento Interlineal Griego-Español; pero en el v. 21 Pedro dice, “¿cuántas veces perdonaré a mi hermano que peque contra mí?” dando a entender que de eso Jesús hablaba. Véase también Luc. 17, “4 Y si siete veces al día pecare contra ti, y siete veces al día volviere a ti, diciendo: Me arrepiento; perdónale”. Además, decir que la reprensión siempre tiene que ser privada contradice Gál. 2:11-14 (Pablo exhortó a Pedro “delante de todos”) y 1 Tim. 5, “20 A los que persisten en pecar, repréndelos delante de todos, para que los demás también teman”. Pablo especificó el pecado de fornicación al escribir a los corintios y les dijo, “Quitad, pues, a ese perverso de entre vosotros” (1 Cor. 5:1, 13).

A veces algún predicador enseña (en persona o por escrito) algo contrario a la sana doctrina, y cuando otro le exhorta o reprende, algunos hermanos se ofenden diciendo que no se siguió el plan de Cristo registrado en Mat. 18:15-17, pero este texto no contradice los textos citados arriba que requieren la reprensión pública de pecados públicos (que no son ofensas personales). Si tratamos de aplicar este texto a los pecados públicos (tales como el adulterio, el robo, la borrachera, la enseñanza falsa, el dejar de asistir a las reuniones de la iglesia, etc. ) ¿cuál de los hermanos está obligado a ir “a solas” primero con el culpable? Recuérdese que sólo uno puede ir. Entonces, después de llevar a otro hermano (o a otros dos), hay que presentar el caso a la iglesia pero la iglesia ya lo sabe todo porque fue pecado público. Los ancianos hablan con miembros infieles para tratar de ayudarles (porque son pastores que velan por las almas, Heb. 13:17), pero a veces aun ellos (ancianos) son criticados por no haber seguido Mat. 18:15-17. Este texto se ha aplicado mal en muchos casos semejantes. Recordemos lo que Pablo dice en 2 Tim. 2:15 y lo que Pedro dice en 2 Ped. 3:16. Es muy obvio que Mat. 18:15-17 no se refiere a los pecados públicos y a los hermanos que enseñen error, sino solamente a las ofensas personales.

-- vé – Este texto importantísimo establece el orden de Dios con respecto al hermano que haya ofendido a otro hermano. “Vé” como el pastor va y busca la oveja perdida. “Vé” para hacer el papel de pastor de ovejas, porque Dios no quiere que ninguna se pierda (9:37, 38; 11:28-30; 23:37; 1 Tim. 2:4; 2 Ped. 3:9; Apoc. 22:17).

Compárese 5, “23 Por tanto, si traes tu ofrenda al altar, y allí te acuerdas de que tu hermano tiene algo contra ti, 24 deja allí tu ofrenda delante del altar, y anda, reconcíliate primero con tu hermano, y entonces ven y presenta tu ofrenda”. Si “tu hermano tiene algo contra ti … anda, reconcíliate … con tu hermano” y aquí en 18:15 dice que “si tu hermano peca contra ti, vé”; es decir, en los dos casos, “anda” o “vé” tú para tratar de reconciliarte con tu hermano.

Vé, en lugar de (1) esperar hasta que él venga a ti (es cierto que él también tiene la obligación de ir a ti, Mat. 5:23, 24, pero cada uno debe pensar en su responsabilidad personal y no tratar de justificarse hablando de lo que otro debe hacer); (2) vé, en lugar de escribirle una carta o llamarle por teléfono (a menos que sea imposible hablar con él en persona, pero Jesús no toma en cuenta tales casos); y (3) vé, en lugar de odiarle y murmurar contra él (Sant. 4:11) o quejarse de él (Sant. 5:9), cada vez más exagerando la ofensa para sentirse maltratado (con complejo de mártir), vé sin demorar a él para hacer esfuerzos para ganarle. Los que desobedecen este mandamiento deben leer Sant. 3, “5 He aquí, ¡cuán grande bosque enciende un pequeño fuego!”

Aun la ley de Moisés dijo en Lev. 19, “17 No aborrecerás a tu hermano en tu corazón; razonarás con tu prójimo, para que no participes de su pecado. 18 No te vengarás, ni guardarás rencor a los hijos de tu pueblo, sino amarás a tu prójimo como a ti mismo. {Mt. 5. 43; 19. 19; 22. 39; Mr. 12. 31; Lc. 10. 27; Ro. 13. 9; Gá. 5. 14; Stg. 2. 8.} Yo Jehová”. Lamentablemente muchos miembros de la iglesia no son guiados por el Espíritu Santo, sino por sus sentimientos. Los tales deben reconocer que al no obedecer este mandamiento son culpables de la rebelión (1 Sam. 15:23). Hay hermanos que dicen que creen en la disciplina, pero les falta la disciplina de sí mismo necesaria para obedecer este mandamiento (“vé …”).

-- y repréndele (este verbo, elencho, significa “convencer, reconvenir, reprender en Mt 18:15; Lc 3:19; Jn 3:20; el verdadero sentido aquí es ‘expuestas’ … ‘puestas en evidencia’” (WEV); es decir, primero es necesario “exponer” el asunto (“muéstrale su falta”). Para comenzar es necesario estar seguro que se entiende exactamente lo que ocurrió. Puede haber malentendido. Hasta “testigos oculares” se equivocan. Un hermano (predicador) oyó la explosión de una escopeta, salió de la casa y vio a un señor con escopeta humeando. Así pues lo reportó a las autoridades y al colgar el teléfono, se dio cuenta que ya no había luz en la casa. Por eso, volvió a ver con más cuidado al señor con la escopeta y ahora en lugar de ver una escopeta reconoce que sólo tenía un rastrillo apuntando hacia el poste donde una transformadora eléctrica se había fundido con gran explosión y mucho humo. El hermano tuvo que informar a las autoridades que se había equivocado. Pero muchos hermanos “saben” de alguna ofensa y no miran la segunda vez y no van con el supuesto ofensor, sino que desparraman la cosa por toda la iglesia para causar mucho trastorno. Por lo tanto, como Jesús dice, “vé”.

Si se establece que en verdad había ofensa, este verbo requiere que el ofendido la muestre al ofensor para convencerle que debe arrepentirse. “Un rabí famoso de tiempos posteriores dijo, ‘Quisiera saber si hay alguien en estos tiempos que acepte la reprensión’ …Otro respondió, ‘Quisiera saber si alguien, el día de hoy sabe amonestar’” (JAB).

-- estando tú y él solos; si te oyere, has ganado a tu hermano. {Lc. 17. 3}. Lamentablemente este mandamiento frecuentemente se ignora. El ofendido está obligado a hablar privadamente con el ofensor para tratar de ganar a su hermano, pero el orgullo del ofendido (lastimado) le impulsa a buscar simpatía con otros. Por esta razón muchos problemas que se podrían resolver sólo crecen y causan grandes problemas en la iglesia. Esta acción se hace para ganar a tu hermano. Gál. 6, “1 Hermanos, si alguno fuere sorprendido en alguna falta, vosotros que sois espirituales, restauradle con espíritu de mansedumbre, considerándote a ti mismo, no sea que tú también seas tentado”. El propósito de la exhortación es restaurar al hermano. Sant. 5, “19 Hermanos, si alguno de entre vosotros se ha extraviado de la verdad, y alguno le hace volver, 20 sepa que el que haga volver al pecador del error de su camino, salvará de muerte un alma, y cubrirá multitud de pecados”. 1 Cor. 9, “20 Me he hecho a los judíos como judío, para ganar a los judíos; a los que están sujetos a la ley (aunque yo no esté sujeto a la ley) como sujeto a la ley, para ganar a los que están sujetos a la ley; 21 a los que están sin ley, como si yo estuviera sin ley (no estando yo sin ley de Dios, sino bajo la ley de Cristo), para ganar a los que están sin ley. 22 Me he hecho débil a los débiles, para ganar a los débiles; a todos me he hecho de todo, para que de todos modos salve a algunos”; lea este texto concentrándose en la palabra “ganar”.

Además, no debe ser necesario decirlo, pero si en esta primera entrevista se logra ganar al hermano, el asunto debe morir allí mismo y no ser publicado a otros.

18:16 Mas si no te oyere, toma aún contigo a uno o dos, – Al buscar a otro hermano o a otros dos hermanos para que sepan de la ofensa uno tendrá más cuidado de la acusación, para estar aun más seguro que está presentando los puros hechos del caso sin exagerarlos o colorearlos a su favor. Entonces la presencia de otro hermano (otros hermanos) dará más fuerza a la acción de restaurarlo. Desde luego, es importante que estos no sean hermanos que automáticamente aprueben al acusador, sino que sean completamente imparciales (1 Tim. 5:21). De otro modo, ellos mismos podrían caer en pecado. Deben servir como mediadores imparciales y objetivos.

-- para que en boca de dos o tres testigos {Dt. 17. 6; 19. 15; 2 Cor. 13:1; 1 Tim. 5:19) conste toda palabra. – Si la conversación con el ofensor no efectúa la reconciliación y restauración, todavía hay otros pasos que tomar. En seguida debe volver al hermano ofensor acompañado por “uno o dos” hermanos. El propósito de esto es para tener más ayuda para persuadir al hermano, y también para confirmar la ofensa si el caso tiene que ser presentado a la iglesia. El testimonio de dos o tres testigos es evidencia adecuada para llegar a una decisión apropiada.

18:17 Si no los oyere a ellos, dilo a la iglesia; y si no oyere a la iglesia – Desde luego, Jesús no se refiere a la iglesia universal (16:18), sino a la iglesia local, Rom. 16:5, 16; 1 Cor. 1:2; Gál. 1:2; Apoc. 1:14, etc. Este texto no indica que la iglesia ya existiera, pues Jesús acaba de decir (16:18), “edificaré mi iglesia”. No pudo existir en aquel tiempo porque El iba a comprarla con su sangre (Hech. 20:28). La iglesia está compuesta de los salvos (Hech. 2:41, 47), pero aunque se llamaba “Jesús” (Salvador) desde su nacimiento, en realidad llegó a ser Salvador cuando murió en la cruz.

Este texto es otro ejemplo de los muchos que muestran claramente que durante su ministerio personal Jesús está entregando la doctrina del Nuevo Testamento que estaría en vigor después de su muerte. Algunos dicen que las enseñanzas de Jesús (las que encontramos en Mateo, Marcos, Lucas y Juan) no tienen aplicación ahora para la iglesia. Aparte de ser totalmente absurdo, esto contradice Mat. 28:19; Jn. 14:26, etc. Según esa doctrina falsa, Jn. 3:3-5 (el nuevo nacimiento) no debe ser predicado porque pertenecía al Antiguo Testamento. El Sermón del Monte no debe ser predicado. En realidad, según ese concepto errado, Jesús estaba simplemente entregando más doctrina y leyes que serían agregadas a la ley de Moisés. Uno de los propósitos principales de esta falsa doctrina es para rechazar la enseñanza de Cristo sobre el divorcio y nuevas nupcias (Mat. 5:32; 19:9). Véase 5:17-19, notas. No hay en Hechos ni en los demás libros del Nuevo Testamento otro texto (aparte de Mat. 18:15-17) que nos enseñe sobre la disciplina de las ofensas personales. Obviamente esta enseñanza pertenece a la doctrina de Jesucristo del Nuevo Testamento.

-- dilo a la iglesia. -- Cuando el caso se presenta a los ancianos (o si no hay ancianos, a la junta de varones), se presenta a la iglesia. La iglesia actúa a través de los que la representan. Desde luego, toda la iglesia esta involucrada en el proceso de apartarse del hermano que no acepta la corrección, pero es necesario hacer todas las cosas ordenadamente (1 Cor. 14:40) y, por eso, el caso debe ser presentado primero a los ancianos (o junta) para que lo estudien y examinen con cuidado. Después se debe presentar a toda la congregación y si algún miembro (hombre o mujer) tiene algo que decir (informes, comentarios, preguntas, inquietudes) bien pueden y deben hablar y tales comentarios o preguntas se deben tomar muy en cuenta en las deliberaciones. Sin embargo, los ancianos (o la junta de varones) toman decisiones por la iglesia. Las mujeres deben estar en sujeción y, por lo tanto, no ejercen autoridad sobre los hombres (1 Tim. 2:12). No hacen el papel de liderazgo, y el tomar decisiones es liderazgo.

-- tenle por gentil y publicano. – Desde luego, Jesús no evitaba a los gentiles (Mat. 15:21-28), ni mucho menos a los judíos que eran publicanos (recaudadores de impuestos romanos, 9:10; 10:3; 11:19; 21:31; Luc. 18:10), sino que emplea estos términos (como también en Mat. 5:46, 47) que para los judíos eran reprochables. Era necesario que ellos entendiesen la enseñanza y con estos términos les quedó bien clara de que no deberían asociarse con el hermano infiel que no aceptara la corrección.

18:18 De cierto os digo que todo lo que atéis en la tierra, será atado en el cielo; y todo lo que desatéis en la tierra, será desatado en el cielo. – Como Jesús había dado a Pedro este poder (16:19) ahora lo da a los demás apóstoles. Como ya se explicó (16:19), primero la voluntad de Dios está establecida en el cielo y, por eso, cuando los discípulos de Dios actúan de acuerdo a esa voluntad, El lo ratifica. Cuando alguna congregación tiene que obedecer la enseñanza de Cristo y de Pablo sobre el tema de apartarse de algún hermano obstinado, sería bueno siempre citar este texto para recordar a la congregación de que Dios está ratificando su acción.

18:19 Otra vez os digo, que si dos de vosotros se pusieren de acuerdo en la tierra acerca de cualquiera cosa que pidieren, les será hecho por mi Padre que está en los cielos. 20 Porque donde están dos o tres congregados en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos. – Es interesante el verbo traducido “se pusieren de acuerdo”. “Del vocablo griego usado aquí viene sinfonía. Las oraciones ‘suenan bien’ a Dios si nuestros corazones están en armonía” (FL). Pero esta promesa no fue hecha a discípulos con ambición vana (v. 1), ni a los que causaban tropiezos (v. 6), ni a los que menospreciaban a sus hermanos (v. 10), sino a los verdaderos niños o pequeños en su servicio.

18:21 Entonces se le acercó Pedro y le dijo: Señor, ¿cuántas veces perdonaré a mi hermano que peque contra mí? ¿Hasta siete? -- Los rabinos dijeron “hasta tres”, y Pedro creía que él era muy generoso diciendo “hasta siete”. Sin embargo, Jesús enseña que sus discípulos deben estar siempre dispuestos a perdonar (5:7; 43-48; 6:12, 14).

18:22 Jesús le dijo: No te digo hasta siete, sino aun hasta setenta veces siete. {Luc. 17. 3-4} – El perdonar no tiene límite. ¿Queremos que Dios ponga límite a las veces que nos perdona?

18:23 Por lo cual el reino de los cielos es semejante (13:24; 22:2; 25:1) a un rey que quiso hacer cuentas con sus siervos. 24 Y comenzando a hacer cuentas, le fue presentado uno que le debía diez mil talentos. -- Esta cantidad representa varios millones de dólares. “Los tributos imperiales de Judea, Idumea y Samaria por un año eran de solamente 600 talentos”, ATR. Rom. 3, “23 por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios”. En esta condición todos están en total bancarrota espiritual. Efes. 2, “12 En aquel tiempo estabais sin Cristo, alejados de la ciudadanía de Israel y ajenos a los pactos de la promesa, sin esperanza y sin Dios en el mundo”. La cruz de Cristo muestra al mundo que la gracia de Dios no es barata. El perdón no es barato. Siempre que hablemos de nuestros pecados recordemos las palabras “diez mil talentos”.

Esta cantidad representa la deuda que Dios nos ha perdonado, una deuda que nunca podríamos pagar.

18: 25 A éste, como no pudo pagar, ordenó su señor venderle, y a su mujer e hijos, y todo lo que tenía, para que se le pagase la deuda. Ex. 22:3; Lev. 25:39, 47. Esto es precisamente lo que merecemos por causa de nuestra deuda impagable. El hombre no se imagina lo que debe a Dios.

18:26 Entonces aquel siervo, postrado, le suplicaba, diciendo: Señor, ten paciencia conmigo, y yo te lo pagaré todo. – Pero le hubiera sido imposible pagarla, porque esto bien representa la deuda nuestra (los pecados) que nunca podríamos pagar.

18:27 El señor de aquel siervo, movido a misericordia, le soltó y le perdonó la deuda. – Dios nos perdona nuestros pecados. – Salmos 103, “12 Cuanto está lejos el oriente del occidente, Hizo alejar de nosotros nuestras rebeliones”; 130, “7 Espere Israel a Jehová, Porque en Jehová hay misericordia, Y abundante redención con él; 8 Y él redimirá a Israel De todos sus pecados”; Isa. 1, “18 Venid luego, dice Jehová, y estemos a cuenta: si vuestros pecados fueren como la grana, como la nieve serán emblanquecidos; si fueren rojos como el carmesí, vendrán a ser como blanca lana”; 1 Juan 1, “9 Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad”.

En el caso de la parábola “el señor de aquel siervo” podía perdonarle como él quería. También el Señor nos perdona como El quiere y nos dice, Mar. 16, “16 El que crea y sea bautizado será salvo; pero el que no crea será condenado” (LBLA); Hech. 2, “38 Pedro les dijo: Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo”. Sin embargo, en esta parábola vemos otro requisito, otra condición estipulada por Dios que obviamente muchos no toman en cuenta. La disposición de perdonar es tan necesaria como la fe, el arrepentimiento, la confesión y el bautismo. De hecho, el espíritu de no querer perdonar cancela todos estos otros pasos de obediencia. Sin el perdón de Dios nadie irá al cielo, y el que no tiene la disposición de perdonar a otros no será perdonado por Dios. De esta manera efectivamente uno mismo cierra las puertas al cielo para no poder entrar.

El perdón de Dios no es tan “barato” pues. Muchos predican que es “fácil” obedecer al evangelio, pero ni siquiera menciona el requisito de perdonar al semejante.

18:28 Pero saliendo aquel siervo, halló a uno de sus consiervos, que le debía cien denarios; (el denario era el pago diario de un jornalero; esta deuda representa la ofensa contra el hermano (v. 15) que debe ser perdonada por el ofendido, de la manera que Dios le ha perdonado sus ofensas que fueron mucho más grandes. Efes. 4, “32 Antes sed benignos unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, como Dios también os perdonó a vosotros en Cristo. {Col. 3. 13.}”.

--y asiendo de él, le ahogaba, diciendo: Págame lo que me debes. –No quería perdonar a su hermano sus ofensas (v. 35).

18: 29 Entonces su consiervo, postrándose a sus pies, le rogaba diciendo: Ten paciencia conmigo, y yo te lo pagaré todo. – De la misma manera que él había rogado a su señor cuando le debió 10,000 talentos.

18:30 Mas él no quiso, sino fue y le echó en la cárcel, hasta que pagase la deuda. – Esto parece increíble, pero bien nos representa cada vez que rehusemos perdonar al hermano alguna ofensa.

18:31 Viendo sus consiervos lo que pasaba, se entristecieron mucho, y fueron y refirieron a su señor todo lo que había pasado. 18:32 Entonces, llamándole su señor, le dijo: Siervo malvado, toda aquella deuda te perdoné, porque me rogaste. 33 ¿No debías tú también tener misericordia de tu consiervo, como yo tuve misericordia de ti? -- ¿Por qué no podemos recordar cuán lógica y razonable es esta pregunta cuando algún hermano nos ofende? El problema es que nos dejamos controlar por los sentimientos y dejamos de razonar.

18:34 Entonces su señor, enojado (el espíritu de compasión y misericordia se convierte en ira), le entregó a los verdugos (los que no quieren perdonar a otros serán castigados en el infierno), hasta que pagase todo lo que le debía. – Pero estando en el infierno ¿quién puede pagar la deuda que debe a Dios?

18:35 Así también mi Padre celestial hará con vosotros si no perdonáis de todo corazón cada uno a su hermano sus ofensas. – Mat. 5, “7 Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia”; 6, “12 Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. … 14 Porque si perdonáis a los hombres sus ofensas, os perdonará también a vosotros vuestro Padre celestial; 15 mas si no perdonáis a los hombres sus ofensas, tampoco vuestro Padre os perdonará vuestras ofensas”; Luc. 6, “37 No juzguéis, y no seréis juzgados; no condenéis, y no seréis condenados; perdonad, y seréis perdonados”; Sant. 2, “13 Porque juicio sin misericordia se hará con aquel que no hiciere misericordia”.

Si alguien dice, “nunca perdono”, entonces es indispensable que nunca peque.

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