Colosenses 2
2:1 Porque (este versículo está conectado con 1:29) quiero que sepáis cuán gran lucha sostengo por vosotros, y por los que están en Laodicea (4:16, ellos leerán esta carta; Apoc. 3:14), y por todos los que nunca han visto mi rostro (p. ej., los de Hierápolis, 4:13). -- Recuérdese Pablo sostenía esta lucha como preso en Roma. "Se trata de una lucha interior de ansiedad, como el merimna para todas las iglesias, 2a Co. 11:28", (ATR). Sin duda Pablo luchaba por ellos en sus oraciones (compárese 4:12), pero también en esta carta él está luchando al instruir, exhortar y amonestar a estos hermanos acerca de los peligros de la herejía que se había introducido entre ellos. En ese momento no podía estar seguro de la condición espiritual de estos hermanos; sólo sabía que había problema en las iglesias causado por quienes les querían engañar con una filosofía hueca (2:8).
Probablemente los colosenses no se imaginaban cómo Pablo se preocupaba por ellos, como también por todas las iglesias. El gran amor y preocupación de los evangelistas, ancianos y otros hermanos maduros siempre fortalece a los hermanos débiles. Es desastroso cuando los débiles piensan que nadie se preocupa por ellos ("ni hay quien cuide de mi alma", Sal. 142:4 LBLA). Pablo dijo de Timoteo, "pues a ninguno tengo del mismo ánimo, y que tan sinceramente se interese por vosotros" (Fil. 2:20). Todos los cristianos deben preocuparse los unos por los otros (1 Cor. 12:25-27).
Pablo ora por los hermanos, pues, para suplir la falta de su presencia entre ellos.
2:2 para que sean consolados (alentados, LBLA; 4:7, 8; Ef. 6:22; 2 Tes. 2:17) sus corazones, unidos (tejidos juntos, mayormente en vista de la amenaza de la filosofía hueca, 2:8, 17) en amor ("vestíos de amor, que es el vínculo de la unidad", 3:14, es decir, el elemento de tejer, Efes. 3:17; 4:16; 5:2), hasta alcanzar todas las riquezas de pleno entendimiento (“plena seguridad de comprensión”, LBLA); -- Pablo quería que los colosenses tuviesen las riquezas de la plena seguridad de comprensión (una convicción fuerte) que resulta del conocimiento del evangelio verdadero. "Nuestro evangelio no llegó a vosotros en palabras solamente, sino también en poder, en el Espíritu Santo y en plena certidumbre" (1 Tes. 1:5). Todo cristiano debe tener plena comprensión de todo asunto espiritual, y también una fuerte convicción que no permita que sea sacudido por los falsos maestros.
Pablo rogaba a Dios por los efesios (y también por nosotros) "que habite Cristo por la fe en vuestros corazones, a fin de que, arraigados y cimentados en amor, seáis plenamente capaces de comprender con todos los santos cuál sea la anchura, la longitud, la profundidad y la altura, y de conocer el amor de Cristo, que excede a todo conocimiento, para que seáis llenos de toda la plenitud de Dios" (Efes. 3:17-19).
-- a fin de conocer el misterio de Dios el Padre, y de Cristo, (misterio de Dios, es decir, de Cristo, LBLA; 1:27) -- Pablo quería que el entendimiento de los hermanos se desarrollara de tal manera que apreciaran las incalculables riquezas del evangelio. No quería que hubiera duda alguna. El misterio de Dios es Cristo (1 Tim. 3:16).
Todos los hermanos podían alcanzar el conocimiento del misterio de Dios; con casi cada palabra Pablo combate a los gnósticos, pues estos decían que solamente los "iniciados" (un grupo elegido o selecto) podían conocer los misterios. Sin duda el clero romano ha sido influenciado por ellos para concebir la distinción entre los llamados clérigos y laicos.
2:3 en quien están escondidos todos los tesoros de la sabiduría y del conocimiento. -- Para los gnósticos Cristo era sólo uno de los seres intermediarios entre Dios y el hombre, pero Pablo enfáticamente afirma que en El están todos los tesoros de la sabiduría y del conocimiento. El es la verdad (Jn. 14:6). El es la plenitud de la Deidad corporalmente (2:9). "El Nuevo Testamento magnifica la sabiduría de Dios revelada en la locura de la cruz (1 Cor. 1:18-25), en la iglesia (Efes. 3:10), y en la obra de la providencia de Dios en beneficio de Israel y de los gentiles (Rom. 11:33)" (GH).
Al decir que estos tesoros están escondidos en Cristo Pablo quería decir que se encuentran en El, pues Pablo mismo explica que lo que era misterio ahora se ha revelado, Efes. 3:3-6; Cristo es el misterio, 1 Tim. 3:16. El misterio -- el evangelio de Cristo -- está escondido todavía (en sentido literal) para los que tienen sus ojos cerrados y sus oídos tapados, Mat. 13:11, 15-17, pues el sol no alumbra al ciego (Mat. 11:25). Nos conviene esforzarnos (agonizar) por cavar y descubrir este tesoro. Los que con empeño estudian todos los días descubren nuevos tesoros, pues al seguir leyendo los mismos textos descubren nuevas joyas.
El tesoro del evangelio está accesible a todos, pero todavía está escondido de los que no quieren dejar la sabiduría humana (2:8, 23, etc.), que no sólo incluye los "mandamientos y doctrinas de hombres" (2:22) contenidos en los credos oficiales de las iglesias, sino también los dichos populares; p. ej., que no importa lo que uno crea, sólo que sea sincero, o que tenga buena conciencia; que no importa lo que uno sea religiosamente, sólo que tenga a Dios en su corazón; que toda doctrina que se enseñe es cuestión de la interpretación de cada quien (o de cada iglesia); que cualquier cosa se puede probar con la Biblia, y muchos otros dichos semejantes que la gente acepta y repite como el perico, y que están lejos de ser verdades proclamadas por la boca de Dios.
2:4 Y esto lo digo para que nadie os engañe con palabras persuasivas. -- "Mirad que nadie os engañe por medio de filosofías y huecas sutilezas" (2:8); "Nadie os prive de vuestro premio, afectando humildad" (2:16). Pablo estaba muy preocupado por estos hermanos, pues sabía que la herejía que se enseñaba entre ellos era muy destructiva.
El conocimiento verdadero -- el de los cristianos -- se basa en la realidad (Cristo es la verdad, 1 Cor. 2:4) y, por eso, no debe ser olvidado o dejado para aceptar los argumentos huecos, aunque persuasivos, de los falsos maestros cuyos argumentos suenan bien a los oídos de los que no saben o no aman la verdad. Estos fingen mucha humildad y piedad (2 Cor. 11:13-15) y citan textos que según indoctos parecen apoyar su enseñanza. Por lo tanto, "que ya no seamos niños fluctuantes, llevados por doquiera de todo viento de doctrina, por estratagema de hombres que para engañar emplean con astucia las artimañas del error, sino que siguiendo la verdad en amor, crezcamos en todo en aquel que es la cabeza, esto es, Cristo" (Efes. 4:14, 15).
"Palabras persuasivas es la traducción del término griego pithanologia. El término pertenecía al lenguaje de los tribunales de justicia; indicaba el poder persuasivo de los argumentos del abogado, la clase de argumentos que pueden hacer que el mal aparezca como la mejor razón, que el criminal escape al justo castigo; el poder que podía arrastrar a una asamblea hasta a seguir por caminos torcidos" (WB). Como dice Isaías 5:20, "¡Ay de los que a lo malo dicen bueno, y a lo bueno malo; que hacen de la luz tinieblas, y de las tinieblas luz; que ponen lo amargo por dulce, y lo dulce por amargo!" Lamentablemente muchos hombres hacen precisamente esto con "sus palabras persuasivas".
Con palabras persuasivas los judaizantes convencían a muchos hermanos gentiles que debieran someterse a la circuncisión y a la guarda de la ley de Moisés para ser justificados. Con palabras persuasivas los fariseos convencían a muchos judíos a seguir la tradición aunque ésta violara el mandamiento de Dios. En la actualidad millones son convencidos por las palabras persuasivas de los del Atalaya, por los "élderes" mormones, por los calvinistas y por otros sectarios.
Lo más triste de todo es que aun dentro de la iglesia del Señor andan falsos maestros con palabras persuasivas engañando a los santos: Por ejemplo: (1) algunos han abandonado el plan de salvación y prefieren el calvinismo, lo cual enseñan con mucho entusiasmo; (2) algunos han abandonado la autonomía de la iglesia local y enseñan que las iglesias de Cristo pueden imitar a los sectarios en su práctica de centralizar sus fondos (en alguna institución o en una "iglesia patrocinadora") para hacer lo que suelen llamar "las buenas obras"; (3) algunos han abandonado el evangelio que salva el alma y promueven el evangelio social, es decir, el evangelio del bienestar físico (por eso, forman organizaciones para establecer clínicas, repartir ropa y comida, enviar "misioneros médicos", etc.); (4) algunos dicen que la enseñanza de Jesús en Mat. 5:32; 19:9 no es para los inconversos y, por eso, aunque alguno se haya divorciado y vuelto a casarse dos o tres (o más) veces (no por causa de fornicación), al bautizarse debe quedarse en su presente estado matrimonial; (5) otros hermanos simplemente afirman que todos los divorciados pueden volverse a casar; (6) otros hermanos imitan a los testigos del Atalaya al negar la Deidad de Cristo; (7) un número creciente de hermanos que han sido muy fieles (conservando el patrón de sanas palabras) ahora enseñan que Romanos 14 requiere que se reciban a los que enseñan falsa doctrina sobre el divorcio y segundas nupcias y otros errores.
La preocupación de Pablo debe ser la nuestra en la actualidad, porque muchísimos hombres andan engañando con palabras persuasivas a los religiosos, y aun nuestros hermanos en Cristo engañan a los que han obedecido al evangelio puro.
2:5 Porque aunque estoy ausente en cuerpo, no obstante en espíritu estoy con vosotros, gozándome y mirando vuestro buen orden y la firmeza de vuestra fe en Cristo. -- Pablo quería que los hermanos siguieran fieles y constantes como si él estuviera en medio de ellos, pues en realidad él estaba con ellos en espíritu. Compárese 1 Cor. 5:4. "Todo lo que a mí se refiere, os lo hará saber Tíquico ... el cual he enviado a vosotros para esto mismo, para que conozca lo que a vosotros se refiere" (4:7-8). "Pero nosotros, hermanos, separados de vosotros por un poco de tiempo, de vista pero no de corazón" (1 Tes. 2:17). Hay mucho peligro de que olvidemos a los hermanos que están lejos de nosotros. No debemos ser indiferentes hacia los hermanos de otras partes, dejando de tomar en cuenta sus problemas, sus carencias, y su desaliento. Pablo podía "ver" a sus hermanos de lejos, aun a los desconocidos, "con el ojo de su mente" (WB). Después de hablar de sus muchas persecuciones y sufrimientos, dice, "y además de otras cosas, lo que sobre mí se agolpa cada día, la preocupación por todas las iglesias" (2 Cor. 11:28).
Los falsos maestros amenazaban el bienestar espiritual de los colosenses, pero éstos todavía andaban en "buen orden" y con firmeza. No andaban "desordenadamente" como algunos tesalonicenses (2 Tes. 3:6). La palabra orden es una expresión tomada del servicio militar y se refiere a las estrechas filas de los soldados, y la palabra firmeza se usaba del frente o baluarte sólido para enfrentarse al enemigo. Estos términos indican que cada iglesia local debe ser ordenada: por ejemplo, (1) todo miembro debe asistir a las reuniones de la iglesia, llegando temprano para poder saludar a los hermanos (Rom. 16:16), y debe haber buen orden en el culto, (1 Cor. 14:40); (2) en corregir lo deficiente y escoger ancianos (Tito 1:5); (3) en la disciplina (2 Tes. 3:6, 14); y (4) en la vida consagrada de todos los santos. Nuestro Dios es Dios de orden (Gén. 1, 2; Lev. 1:7, 8; Heb. 8:5). (Véase el estudio sobre este tema en Sermones y artículos V).
2:6 Por tanto, de la manera que habéis recibido al Señor Jesucristo, -- Habían aceptado el evangelio puro, tal como les fue entregado, no como la palabra del hombre sino como la palabra de Dios, pero ahora los herejes enseñaban "otro cristo" y "otro evangelio", diciendo que Cristo era sólo uno de los muchos intermediarios entre Dios y el hombre. Pablo denuncia esta herejía y les recuerda del evangelio puro que habían aceptado. Epafras había sido un fiel ministro del evangelio (1:7; 4:12, 13), y ellos habían recibido la verdad.
La palabra recibido (parelabete) indica que se recibe algo transmitido: "Os declaro ... el evangelio que os he predicado, el cual también recibisteis ... os he enseñado lo que asimismo recibí" (1 Cor. 15:1, 3); "Si alguno os predica diferente evangelio del que habéis recibido, sea anatema" (Gál. 1:9); "Lo que aprendisteis y recibisteis y oísteis y visteis en mí, esto haced; y el Dios de paz estará con vosotros" (Fil. 4:9); "recibisteis la palabra de Dios que oísteis de nosotros" (1 Tes. 2:13); "aprendisteis de nosotros ... ya sabéis qué instrucciones os dimos por el Señor Jesús" (1 Tes. 4:1, 2); "que os apartéis de todo hermano que ande desordenadamente, y no según la enseñanza que recibisteis de nosotros" (2 Tes. 3:6).
Habían recibido al Señor Jesucristo como "la imagen del Dios invisible" (1:15). No recibieron a un "cristo" que era "un dios", un ser creado, como dicen los testigos del Atalaya. Tampoco recibieron a un "cristo" desprovisto de sus atributos divinos, como dicen algunos de nuestros propios hermanos. El Cristo predicado por Pablo y los otros apóstoles era "Dios sobre todas las cosas" (Rom. 9:5), "nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo" (Tito 2:13), "nuestro Dios y Salvador Jesucristo" (2 Ped. 1:1), "Este es el verdadero Dios, y la vida eterna" (1 Jn. 5:20). "En él habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad" (Col. 2:9). Cuando Pablo escribió a los filipenses él no predicó a un "cristo" desprovisto de sus atributos divinos. Cuando él dijo que Cristo "se despojó a sí mismo" (Fil. 2:7), inmediatamente explicó cómo Cristo se despojó a sí mismo; es decir, "tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres". De esa manera "se despojó a sí mismo". Se humilló cuando llegó a ser hombre.
En el libro, Hechos de los apóstoles, Lucas explica cómo muchas personas recibieron al Señor Jesucristo, obedeciendo al evangelio: cap. 2, los 3000 judíos el día de Pentecostés; cap. 8, los samaritanos y el eunuco; los capítulos 9, 22, 26, Saulo de Tarso; capítulos 10, 11, Cornelio, el primer converso gentil; cap. 16, Lidia y el carcelero; cap. 18, los corintios; y cap. 19, los efesios. Vemos en estos casos de conversión que oyeron el evangelio, creyeron en Cristo como el Hijo de Dios, se arrepintieron de sus pecados, confesaron a Cristo y fueron bautizados en agua para el perdón de pecados. "A los discípulos se les llamó cristianos" (Hech. 11:26) para honrar a Cristo. Lucas explica que los discípulos oraban fervientemente al Señor, que hacían grandes sacrificios por la obra, llevaban vidas consagradas y, en fin, que buscaban primeramente el reino de Dios y su justicia, manteniendo su orden y firmeza como Pablo enseña aquí. Las congregaciones se identificaban como "iglesias de Cristo" (Rom. 16:16).
En Hechos de los Apóstoles Lucas explica también cuándo los discípulos participaban de la cena del Señor: "El primer día de la semana, reunidos los discípulos para partir el pan, Pablo les enseñaba" (Hech. 20:7). Este orden quedó establecido por la autoridad apostólica. En cuanto al gobierno de la iglesia Lucas explica el orden diciendo que "constituyeron ancianos en cada iglesia" (Hech. 14:23), dando a entender que cada iglesia, por grande o pequeña sea, es independiente y autónoma (bajo Cristo se gobierna sola); además, explica que los ancianos son los obispos de la iglesia: En Hech. 20:17, Pablo "hizo llamar a los ancianos de la iglesia" de Efeso y en Hech. 20:20, al hablar con ellos les dice, "Mirad por vosotros, y por todo el rebaño en que el Espíritu Santo os ha puesto por obispos".
-- andad en él; -- Que no fueran movidos del evangelio puro que recibieron (compárese Gál. 1:6-9). Para no ser engañados (2:4) deberían retener la palabra que les fue enseñada. "Retén la forma de las sanas palabras que de mí oíste" (2 Tim. 1:13); "Porque somos hechos participantes de Cristo, con tal que retengamos firme hasta el fin nuestra confianza del principio" (Heb. 3:14); "lo que tenéis, retenedlo hasta que yo venga" (Apoc. 2:25); "He aquí, yo vengo pronto; retén lo que tienes, para que ninguno tome tu corona" (Apoc. 3:11)
2:7 arraigados -- como un árbol de raíces profundas recibe suficiente agua y alimento y es casi inconmovible contra los vientos fuertes.
-- y sobreedificados -- como los rascacielos, porque para construirlos primero se da mucha atención al fundamento. La grande y célebre Torre de Pisa, construida en el siglo XII, está inclinada perpendicularmente unos seis metros, porque sus fundadores no pusieron atención a la importancia de buenos fundamentos.
Pablo usa las figuras de plantar y edificar también en Efes. 4:15, 16. El proceso del crecimiento del cristiano no es siempre tan notable. No se puede medir como se mide la estatura de los niños, pero el crecimiento se puede observar de varias maneras. ¿Cómo están nuestras raíces? ¿cómo está el fundamento de nuestra casa? (Mat. 7:24-27; Luc. 6:48).
-- en él, -- No en la hueca y vana filosofía de los gnósticos, sino en el verdadero Cristo Jesús. La salvación se encuentra solamente en Cristo. Ellos fueron "bautizados en Cristo" (2:12; Rom. 6:3; Gál. 3:27). "Por él estáis vosotros en Cristo Jesús" (1 Cor. 1:30); Dios siempre "nos lleva en triunfo en Cristo Jesús" (2 Cor. 2:14); y estando en El "no hay condenación (Rom. 8:1);
-- y confirmados en la fe (Hech. 14:22), así como habéis sido enseñados, -- Los hermanos (p. ej., Epafras) que habían evangelizado a los hermanos de Colosas, de Hierápolis y de Laodicea no les enseñaron la filosofía hueca, sino el evangelio puro de Cristo.
-- abundando en acciones de gracias. -- Por la gracia de Dios que tan ricamente les había bendecido, por la predicación del evangelio que les salvó, y por toda la enseñanza subsecuente que habían recibido para su crecimiento. El verdadero cristiano abundará en acciones de gracias, expresadas no sólo en palabras sino también en obras.
Según este texto (2:1-7), pues, ¿cómo es una iglesia fiel? Es una iglesia (1) consolada, 2:2; (2) unida en amor, 2:2; (3) con pleno entendimiento (o con plena seguridad), 2:2; (4) con poder para resistir a los falsos que quieran engañar con palabras persuasivas, 2:4; (5) con buen orden, 2:5; (6) con una fe firme, 2:5; (7) arraigada y sobreedificada, 2:7; (8) confirmada en la fe, 2:7; y (9) con muchas acciones de gracias, 2:7.
2:8 Mirad que nadie os engañe (que nadie os haga cautivos, LBLA) -- Que no los lleven como despojos de la guerra. Después de la guerra los victoriosos celebraban su victoria haciendo pasar a los cautivos por las calles de la ciudad, presentándolos como los despojos de la guerra, y después del desfile entraban en una dura esclavitud.
Pablo dijo a los colosenses (1:13, 14) que el Padre "nos ha librado de la potestad de las tinieblas, y trasladado al reino de su amado Hijo, en quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados". De esa manera tenían acceso a "todas las riquezas que proceden de una plena seguridad de comprensión, resultando en un verdadero conocimiento del misterio de Dios, es decir, de Cristo" (2:2). ¿Alcanzarían estas riquezas si volvieran a la esclavitud? Habiendo sido redimido o librado de las "tinieblas" (p. ej., la filosofía hueca, sea del judaísmo o del paganismo), deberían hacer todo lo posible por evitar tal esclavitud. Ya no eran esclavos de nadie, sino ciudadanos libres en el servicio de Cristo, pero los herejes querían hacerles esclavos de los mandamientos y tradiciones de los hombres. Compárese Gál. 4:9: "Mas ahora, conociendo a Dios, o más bien, siendo conocidos por Dios, ¿cómo es que os volvéis de nuevo a los débiles y pobres rudimentos, a los cuales os queréis volver a esclavizar?"
Al igual que los judaizantes los herejes colosenses querían agregar otras cosas para "ayudar" al evangelio, "no asiéndose de la Cabeza" (2:19). Esto sería como prender una lámpara de petróleo para aumentar la luz del sol. Sería como si uno dejara un automóvil de ocho cilindros para andar en bicicleta; es decir, era simplemente volver atrás.
También significa que para salvarnos Cristo no era suficiente. La Iglesia Católica Romana sufre del mismo mal: agrega a María y a los "santos" porque cree que la mediación de Cristo no es adecuada. Para los tales Cristo no es único ("un sólo Mediador", 1 Tim. 2:5), sino que es necesario que haya muchos intermediarios entre Dios y los hombres.
-- por medio de filosofías -- no necesariamente filosofía pagana, pues en este contexto obviamente Pablo habla principalmente de reglamentos judaicos; según Josefo, en aquellos tiempos cualquier sistema de pensamiento o de disciplina moral se llamaba una filosofía. El dijo que había tres formas de filosofía entre los judíos: la escuela de los fariseos, la de los saduceos y la de los esenios (GH). Los esenios eran ascéticos (2:20-23).
La filosofía (literalmente, amar el conocimiento o la sabiduría) es el análisis de los principios fundamentales del pensamiento y de la conducta. Todo sistema de filosofía humana lleva a la ruina, porque "el hombre no es señor de su camino, ni del hombre que camina es el ordenar sus pasos" (Jer. 10:23). La salvación no podía efectuarse por medio de la filosofía humana. Todos los esfuerzos para encontrar la justicia en sistemas del pensamiento humano despojan a los hombres, robándoles de la verdadera justicia que se encuentra en Cristo. "Todas las filosofías de los hombres, todos los engaños de la sabiduría humana, y todos los rudimentos del mundo descubiertos por el razonamiento humano despojan a los hombres, arruinan sus almas, guiándoles a la muerte eterna por alejarlos de Dios y su salvación" (DL).
Pablo no dice que los herejes de Colosas rechazaban del todo el evangelio. Más bien parece que querían agregarle su filosofía, pero con la adición de cualquier filosofía humana, el evangelio pierde su pureza y, por consiguiente, pierde su poder para salvar (Rom. 1:16). Los judíos querían agregar al evangelio algunas de las leyes de Moisés (2:11,16) y los que tenían ideas gnósticas querían agregar el conocimiento de los misterios. Los dos creían que con la adición de sus enseñanzas perfeccionaban al evangelio, pero en realidad estaban renunciando al evangelio. El agregar equivale a cambiar, y un evangelio cambiado es "otro evangelio" (Gál. 1:6-9).
-- y huecas (vanas, LBLA) sutilezas, -- engaños, "apate, aquello que da una falsa impresión, ya sea por apariencia, afirmación, o influencia, se dice de las riquezas, Mt 13:22; Mr 4:19; del pecado, He 3:13. La frase ‘deseos engañosos’ significa deseos excitados por engaños, de los que el engaño es su fuerza... En 2 Ts 2:10, ‘todo engaño de iniquidad’ significa todo tipo de palabras y acciones carentes de escrúpulos, con el designio de engañar... En Col 2:8, ‘huecas sutilezas’ sugiere que el engaño está vacío de provecho" (WEV).
-- según las tradiciones de los hombres, -- La Biblia presenta el plan divino para la salvación del hombre, pero lastimosamente los hombres tienen sus propios planes para salvar, planes originados por los hombres y transmitidos de hombres a hombres, pero el agua no corre a un nivel más alto que el de su fuente (DL).
La palabra tradición (paradosis) quiere decir simplemente "una transmisión", algo transmitido de una persona a otra. Pablo emplea esta misma palabra al hablar de lo que él recibió del Señor y entregó a los hermanos (p. ej., 1 Cor. 11:2, 23; 15:3; 2 Tes. 2:15; 3:6, véase LBLA, margen). Si la tradición viene de parte de Cristo a través de los apóstoles, es la verdadera enseñanza de Dios, pero si tiene su origen en la mente del hombre, entonces es tradición humana y, por eso, condenable (Mat. 15:8, 9; Col. 2:8). Los falsos maestros suelen decir que aunque tal o cual tradición no aparezcan en las Escrituras, sí proviene de los labios de Jesús o de los apóstoles, pero toda enseñanza que no se encuentra en las Escrituras no es de Cristo sino de los hombres.
-- conforme a los rudimentos (principios elementales, LBLA) del mundo, y no según Cristo. -- Los rudimentos son el abecedario de la filosofía (religión) judaica o gentil. Los herejes presentaban estas cosas rudimentarias (cosas de niños) como superiores al evangelio. El resto del capítulo enumera estos rudimentos: 2:11-13, querían imponer la circuncisión física; 2:14-17, querían imponer los reglamentos de la ley de Moisés con respecto a comida y bebida, días de fiesta, luna nueva y días de reposo; 2:18, querían imponer el culto a los ángeles; y 2:20-23, querían imponer los reglamentos ascéticos. Si los colosenses hubieran aceptado estos rudimentos o mandamientos y doctrinas de hombres, habrían sido "despojos" para los falsos maestros, porque la aceptación de los reglamentos de hombres esclaviza.
Véase también Gál. 4:3, 9, "débiles y pobres rudimentos" (sin poder y riqueza espirituales). Las prácticas mencionadas por Pablo en este capítulo no podían salvar y no podían ayudar (edificar) a los salvos. "No tienen valor alguno contra los apetitos de la carne" (2:23). Compárense los peregrinajes, las penitencias, el celibato, los votos de pobreza, etc. del catolicismo; ¿qué tanta fuerza tienen para hacer más espirituales a los que las practican?
2:9 Porque en él habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad, -- theotes, la esencia y naturaleza de Dios. Cristo no era solamente semejante a Dios, sino que era verdadero Dios (Rom. 9:5; Tito 2:13; 2 Ped. 1:1; 1 Jn. 5:20). En cuanto al uso del tiempo presente ("habita"), Cristo ya había ascendido al cielo pero este verbo puede referirse o al cuerpo glorioso de Cristo (Fil. 3:21) o al significado duradero de la encarnación. De cualquier modo, esto no presenta problema, pues la plenitud de la Deidad siempre ha habitado en Cristo (Jn. 1:1; Fil. 2:6), y cuando vino a la tierra "fue hecho carne" (Jn. 1:14) para dar a conocer al Padre (Jn. 1:18) y hubiera sido imposible hacerlo sin tener la totalidad de los atributos de Dios, con pleno poder y autoridad.
Según los herejes de Colosas, el poder divino estaba repartido entre muchos intermediarios, pero Pablo afirma que en Cristo habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad. Cristo está a la diestra de Dios (3:1) y "es el todo, y en todos" (3:11).
2:10 y vosotros estáis completos (llenos) en él (habéis sido hechos completos en él, LBLA), -- En El habita la plenitud de la Deidad y, estando en El, como dice el margen de LBLA: habéis sido llenos. Estar en Cristo es la única manera de estar llenos o completos delante los ojos de Dios. En Cristo encontramos todas las cosas que pertenecen a la vida y la piedad (2 Ped. 1:3). "Y él es la propiciación por nuestros pecados" (1 Jn. 2:2). "Mas por él estáis vosotros en Cristo Jesús, el cual ha sido hecho por Dios sabiduría, justificación, santificación y redención" (1 Cor. 1:30). No hay defecto alguno en El o en su doctrina. "Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra" (2 Tim. 3:16, 17).
El suple toda necesidad del hombre, pues El no es como "las cisternas rotas que no retienen agua" (Jer. 2:13), sino el agua viva (Jn. 4:10, 14), el pan de la vida (Jn. 6:35), "la resurrección y la vida" (Jn. 11:25), "el camino, la verdad y la vida" (Jn. 14:6), y "la vid verdadera" (Jn. 15:1). Por lo tanto, debemos permanecer en El, "porque de su plenitud tomamos todos, y gracia sobre gracia" (Jn. 1:16).
El corazón humano anhela la vida completa o llena, pero la situación de muchos es lastimosa porque no saben que "la vida del hombre no consiste en la abundancia de los bienes que posee" (Luc. 12:15). Muchos "son ahogados por los afanes y las riquezas y los placeres de la vida" (Luc. 8:14). No aprenden lo que Moisés aprendió: que los deleites del pecado son temporales (Heb. 11:25).
-- que es la cabeza de todo principado y potestad. -- "El está lleno (pleno) de la plenitud misma; nosotros somos llenados desde él" (JFB). Los que tienen a Cristo no tienen necesidad de ningún suplemento (como, p. ej., la circuncisión hecha por manos, los reglamentos en cuanto a comida y bebida, los reglamentos ascéticos). "Como todas las cosas que pertenecen a la vida y a la piedad nos han sido dadas por su divino poder, mediante el conocimiento de aquel que nos llamó por su gloria y excelencia" (2 Ped. 1:3).
2:11 En él también fuisteis circuncidados con circuncisión no hecha a mano (no la circuncisión física, pues, sino la circuncisión verdadera, la del corazón, Rom. 2:29, que fue tipificada por la circuncisión física), al echar de vosotros el cuerpo pecaminoso carnal (Rom. 6:6, "el viejo hombre"; Efes. 4:22), en la circuncisión de Cristo; -- es decir, despojándose del viejo hombre (Rom. 6:6; Efes. 4:22), renunciando al pecado y siendo perdonado y justificado al obedecer al evangelio de Cristo. El siguiente versículo explica que en el bautismo los colosenses fueron circuncidados en la circuncisión de Cristo, porque en ese acto crucificaron la carne (Rom. 6:3-7).
La circuncisión física "fue el rito ordenado por Dios como señal del pacto hecho con Abraham y su descendencia... Significaba la consagración de un pueblo a Dios, separándose del mundo" (V-E). Desde luego la circuncisión de los que no llevaban vidas consagradas no valía nada (Hech. 7:51; Rom. 2:25, 25; Deut. 10:16; Jer. 4:4).
La inferencia necesaria de lo que Pablo dice aquí es que, al igual que los judaizantes, los herejes de Colosas querían agregar la circuncisión física al evangelio de Cristo, dando a entender que para ellos el evangelio original no era adecuado para salvarles, pero Pablo les recuerda que ya "fuisteis circuncidados" no con la circuncisión física ("hecha a mano"), sino con la verdadera circuncisión que Dios quiere (la purificación de los pecados lograda por medio de la obediencia al evangelio de Cristo).
2:12 sepultados con él en el bautismo, en el cual fuisteis también resucitados con él, mediante la fe en el poder de Dios que le levantó de los muertos. -- Bajo la ley de Moisés los israelitas llegaban a ser hijos de Dios por medio de la circuncisión física, pero bajo la ley de Cristo llegamos a ser hijos de Dios por medio de la obediencia al evangelio; es decir, al creer en Cristo como el Hijo de Dios, y arrepentirnos y confesar nuestra fe en El, somos bautizados en agua (Hech. 8:36; 10:47) "para perdón de los pecados" (Hech. 2:38).
Puesto que bajo la ley antigua los niños eran circuncidados y que Pablo compara el bautismo con la circuncisión, los que practican el llamado "bautizo infantil" enseñan que los niños deben bautizarse (p. ej., GH), pero Pablo dice (1) que colosenses fueron circuncidados con circuncisión no hecha a mano, al echar de vosotros el cuerpo pecaminoso carnal". ¿Dónde dice la Biblia que los infantes tienen "cuerpo pecaminoso carnal"? (2) que fueron "sepultados con él en el bautismo". ¿Se sepultan a los niños? (3) que fueron "sepultados ... resucitados con él, mediante la fe en el poder de Dios". ¿Los infantes tienen fe en el poder de Dios?
Además, si el "bautizo infantil" corresponde a la circuncisión, ¿por qué no los bautizan al octavo día?
Col. 2:12 dice enfáticamente que somos sepultados con Cristo y resucitados con El. Rom. 6:4 dice, "Porque somos sepultados juntamente con él para muerte por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en vida nueva". Es muy cierto que esto significa que al morir el viejo hombre al pecado, es sepultado para acabar con ese cuerpo de pecado, pero también es muy cierto que la doctrina de Pablo (que es del Espíritu Santo) nos enseña que esto se realiza en el bautismo.
El presbiteriano Albert Barnes dice, "La creencia de esto (el poder de Dios) es mostrada por nuestro bautismo, cual sea el modo en el cual esa ordenanza se lleve a cabo, y está bien mostrada en uno de los modos como en otro". Se atreve a decir esto después de escribir el texto mismo que dice "sepultados con él en el bautismo". ¡El prejuicio de los sectarios es inconmensurable!
2:13 Y a vosotros, estando muertos en pecados y en la incircuncisión de vuestra carne, os dio vida juntamente con él, perdonándoos todos los pecados, -- Pablo describe la obra de Cristo de resucitar a los muertos, pues antes de ser salvos todos estábamos "muertos en pecados", es decir, separados de Dios. "Estabais muertos en vuestros delitos y pecados ... En aquel tiempo estabais sin Cristo ... sin esperanza y sin Dios en el mundo" (Efes. 2:1, 12). "Pero Dios ... nos dio vida juntamente con Cristo ... y juntamente con él nos resucitó" (Efes. 2:4-6). Esto ocurrió cuando nos perdonó "todos los pecados" (véase también 1:12-14).
2:14 anulando (borrar, Hech 3:19; cancelar) el acta de los decretos -- "dogma ... una doctrina, ordenanza, decreto" (WEV). Se refiere a la ley de Moisés quien "escribió en tablas las palabras del pacto, los diez mandamientos" (Ex. 34:28); "Estos son los estatutos y decretos que cuidaréis de poner por obra" (Deut. 12:1); "El ministerio de muerte grabado con letras en piedras" (2 Cor. 3:7); "Aboliendo en su carne las enemistades, la ley de los mandamientos expresados en ordenanzas" (Efes. 2:15). La ley de Moisés -- toda la ley de Moisés -- fue anulada por la muerte de Cristo. Es completamente en vano tratar de probar que alguna parte de la ley no fue quitada. Por ejemplo, algunos están resueltos a "guardar" (de su manera) el sábado; otros usan textos del Antiguo Testamento para justificar el uso de los instrumentos de música en el culto de la iglesia; otros tienen una especie de "sacerdocio" especial, basándose en el sacerdocio levítico (y aun en el de Melquisedec). Pero todo esfuerzo semejante contradice Col. 2:14, como también 2 Cor. 3:7; Heb. 7:12; 10:9.
Algunos se confunden diciendo, "Entonces, ¿no se condena el adulterar, el robar, etc.?" Claro que sí, pero están condenados porque el Nuevo Testamento los condena. Sin embargo, el Nuevo Testamento no requiere que los cristianos guarden el sábado.
-- que había contra nosotros, que nos era contraria, -- "Escrito está: Maldito todo aquel que no permaneciere en todas las cosas escritas en el libro de la ley, para hacerlas ... por la ley ninguno se justifica para con Dios" (Gál. 3:10, 11). El mejor comentario sobre este texto es Rom. 7:14-24 que describe el dilema del judío bajo la ley. Véase también Hech. 15:10.
-- quitándola de en medio y clavándola en la cruz, -- Muchísimas personas que profesan creer en Cristo no quieren reconocer que la ley de Moisés -- toda la ley de Moisés -- fue quitada cuando Cristo murió en la cruz, aunque Pablo dedicó gran parte de sus escritos para afirmar y probar esto: Romanos, Gálatas, 2 Corintios y Hebreos (si él es su autor). Véanse en particular Rom. 6:14; 2 Cor. 3:6-11; Gál. 3:19, 24, 25; Heb. 8:6, 7, 13; 9:15; 10:1.
El afirma que la ley era el ayo que llevó a los judíos a Cristo (Gál. 3:24).
Algunos (p. ej., los Adventistas del Séptimo Día) dicen que hasta que pasen el cielo y la tierra la ley no pasará, pero Jesús dijo (Mat. 5:18), "que hasta que pasen el cielo y la tierra, ni una jota ni una tilde pasará de la ley, hasta que todo se haya cumplido". Compárese Mat. 1:25, José "no la conoció hasta que dio a luz a su hijo primogénito"; ¿están de acuerdo con el clero romano en que José no la conoció aun después de que dio a luz a su hijo primogénito? Cristo cumplió la ley, los profetas y los salmos (Luc. 24:44). El es nuestra pascua (1 Cor. 5:7). El es el Cordero de Dios que quita los pecados del mundo (Jn. 1:29). La carta a los hebreos ampliamente establece la verdad de que Cristo es el cumplimiento de la ley.
2:15 y despojando a los principados y a las potestades, -- incluidos los ángeles que algunos hombres adoraban (2:18). Se refiere a todos los poderes que se oponían a Dios, las fuerzas de Satanás (las tinieblas). El vino al mundo para destruir al diablo (Heb. 2:14) y sus obras (1 Jn. 3:8). "Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes" (Efes. 6:12).
Cuando Jesús echaba fuera los demonios, dio la siguiente explicación: "Cuando el hombre fuerte armado guarda su palacio, en paz está lo que posee. Pero cuando viene otro más fuerte que él y le vence, le quita todas sus armas en que confiaba, y reparte el botín" (Luc. 11:22). Los judíos y romanos pensaron que al crucificar a Jesús lo vencieron, pero en realidad El era el Vencedor, pues ellos llevaron a cabo el plan eterno de Dios para la redención del hombre.
Ahora muchos de los enemigos de Cristo (1:21), los que habían estado bajo el poder de los principados y las potestades de Satanás, se han convertido y han llegado a ser los amigos de Cristo, siendo reconciliados a Dios por medio de la cruz de Cristo. Por medio de su muerte en la cruz Cristo atrae a los hombres a sí mismo (Jn. 12:32).
-- los exhibió ("hacer un ejemplo de", ATR) públicamente, triunfando sobre ellos en la cruz. -- La cruz es la victoria suprema sobre Satanás, porque la sangre de Cristo fue el precio de nuestro rescate. "El cual nos ha librado de la potestad de las tinieblas, y trasladado al reino de su amado Hijo, en quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados" (1:13, 14). Al hablar de esta manera de lo que Cristo ha hecho por nosotros, en seguida dirá que no debemos volver a la esclavitud.
2:16 Por tanto, nadie os juzgue en (nadie se constituya en vuestro juez con respecto a, LBLA) comida o en bebida, -- No dejar que los tales tengan dominio sobre nosotros, no someternos a los reglamentos de ellos.
Como los judaizantes querían imponer los reglamentos en cuanto a comida o bebida, la guarda del sábado, etc., de la misma forma muchos pastores imponen el diezmo, los instrumentos de música, y otras prácticas que pertenecían a la ley de Moisés. El catolicismo ha inventado el celibato, votos de pobreza, peregrinajes, etc. Los pentecostales tienen sus ayunos y vigilias, los mormones prohíben el café y Coca Cola (pero tienen salones de baile), y otras sectas tienen sus reglamentos humanos. Todos piensan que están mejorando (perfeccionando) el evangelio pero, como Pablo dice aquí, enseñan doctrinas de hombres (2:8, 22).
En Rom. 14 Pablo enseña que los cristianos pueden seguir absteniéndose de ciertos alimentos y pueden seguir observando ciertos días con tal que lo hagan simplemente como costumbre, pero que no juzguen a otros cristianos que no hacen lo mismo.
Que nadie os juzgue para condenarles con respecto a los alimentos que coman o no coman. Los reglamentos con respecto a comida y bebida reflejaban dos influencias: (1) algunos querían imponer algunas partes de la ley de Moisés, enseñando que tales prácticas producían más espiritualidad y piedad; y (2) bajo la influencia gnóstica algunos enseñaban que con la práctica de estos reglamentos se podía aplacar a los mediadores angélicos u otras fuerzas sobrenaturales. Desde luego, en esto se aprovechaban de los temores supersticiosos del pueblo, pero "asiéndose de la Cabeza" (2:19) los colosenses no tendrían interés en tales "fuerzas" (ni mucho menos las temerían), sino que entenderían que en lugar de ser enseñanzas del elevado conocimiento de los "iniciados en los misterios", más bien eran el producto de su profunda ignorancia y superstición (MRW).
Véanse otros textos sobre tales reglamentos: Mar. 7:19; Rom. 14:1-3; 1 Cor. 6:13; 8:8; 1 Tim. 4:1-5; Heb. 9:9, 10.
-- o en cuanto a días de fiesta (fiestas solemnes anuales, Lev. 23, Pascua, Pentecostés, Tabernáculos), luna nueva (fiestas mensuales, Núm. 10:10; 28:11; 1 Crón. 23:31).
-- o días de reposo, -- Heb. 4:3-11 describe el reposo de los santos: "Pero los que hemos creído entramos en el reposo ... Por tanto, queda un reposo para el pueblo de Dios ... Procuremos, pues, entrar en aquel reposo, para que ninguno caiga en semejante ejemplo de desobediencia". El día de reposo que los israelitas guardaban era una figura (2:17) del reposo verdadero.
Los que enseñan que es necesario guardar el sábado dicen que la ley de Moisés estaba compuesta de la ley moral y la ley ceremonial, y que sólo la ley ceremonial fue quitada, pero la guarda del sábado no es una ley moral, sino ceremonial.
"Acuérdate del día de reposo para santificarlo" (Ex. 20:8). Este mandamiento fue dado exclusivamente a los israelitas: "No con nuestros padres hizo Jehová este pacto, sino con nosotros todos los que estamos aquí hoy vivos ... Acuérdate que fuiste siervo en tierra de Egipto, y que Jehová tu Dios te sacó de allá con mano fuerte y brazo extendido; por lo cual Jehová tu Dios te ha mandado que guardes el día de reposo" (Deut. 5:15). Dice Moisés que el mandamiento de guardar el sábado no había sido dado a "nuestros padres" (p. ej., Abraham, Isaac, Jacob), sino sólo a los que en ese momento y en ese lugar estaban presentes. Otro texto que nos hace entender que la guarda del sábado era exclusivamente para el pueblo de Israel es Ex. 31:13, 16, 17. "Tú hablarás a los hijos de Israel, diciendo: En verdad vosotros guardaréis mis días de reposo; porque es señal entre mi y vosotros por vuestras generaciones ... Guardarán, pues, el día de reposo los hijos de Israel ... señal es para siempre entre mi y los hijos de Israel". Lo dice y lo repite para que todos puedan entenderlo.
La guarda del sábado fue dada sólo a los israelitas porque sólo por ellos tenía significado: "Acuérdate que fuiste siervo en tierra de Egipto". Los padres no habían sido esclavos en Egipto. Nosotros no hemos sido esclavos en Egipto. Solamente los israelitas habían de guardar el sábado. "Y sobre el monte de Sinaí descendiste, y hablaste con ellos desde el cielo, y les diste juicios rectos, leyes verdaderas, y estatutos y mandamientos buenos, y les ordenaste el día de reposo santo para ti" (Neh. 9:13, 14).
Sin embargo, hay varias sectas que enseñan que los cristianos deben guardar el sábado, y aparte de ellas, hay muchísimos religiosos que dicen que todavía están en vigor los diez mandamientos y el cuarto dice, "Acuérdate del día de reposo para santificarlo".
Desde luego, nadie lo guarda como la ley requería, pues en ese día no podían hacer trabajo alguno ("Hallaron a un hombre que recogía leña en día de reposo ... Y Jehová dijo a Moisés: Irremisiblemente muera aquel hombre", Núm. 15:32, 35), y en ese día habían de ofrecer animales en sacrificio y otras ofrendas.
El error que se enseñaba en Colosas requería que se agregaran muchas cosas al evangelio, aun los reglamentos de la ley con respecto a los alimentos (Lev. 11), días festivos, etc. Según esa enseñanza la ley de Moisés no se había clavado a la cruz de Cristo.
"Aunque los hermanos del primer siglo no hicieron caso al séptimo día que era guardado por los judíos, apartaron el primer día de la semana para el culto público, y para conmemorar la muerte y resurrección de su Maestro, al comer la cena del Señor en aquel día; también, para el ejercicio privado de su devoción. Esto lo hicieron, o por el precepto o por el ejemplo de los apóstoles, y no por virtud de algún mandamiento de la ley de Moisés. Además, no santificaron el primer día de la semana de la manera judaica por la abstinencia total del trabajo corporal de toda clase" (JM).
2:17 todo lo cual es sombra de lo que ha de venir; -- La ley de Moisés era simplemente una sombra de Cristo (Heb. 8:5; 9:9). Estas cosas tuvieron importancia para el pueblo de Israel, pues sirvieron como ayo (tutor, guardián) para llevarlos a Cristo (Gál. 3:24), "Pero venida la fe (el evangelio), ya no estamos bajo ayo" (Gál. 3:25). Una sombra no existe por sí sola, sino que depende para su significado de aquello de lo cual es una sombra. Desde luego, al venir la realidad, ya no es necesaria la sombra.
-- pero el cuerpo es de Cristo. -- el cuerpo (la substancia o la realidad) es lo opuesto de la sombra.
2:18 Nadie os prive ("actuar como juez contra uno ... decidir o emitir juicio en contra", ATR) de vuestro premio, -- Para Pablo estos falsos maestros hacían el papel de juez o árbitro ("constituido por sí mismo", JFB) juzgando contra los fieles, rehusándoles el premio de la vida eterna. Cristo es el "juez justo" (2 Tim. 4:8). Querían ser jueces o árbitros sobre los hermanos, diciéndoles que el evangelio predicado por Epafras no era adecuado y que su santidad era deficiente a menos que practicaran los reglamentos con respecto a comida y bebida, la guarda de los días festivos, etc. De esta manera Pablo muestra lo serio del error doctrinal, pues priva al cristiano de su corona de vida eterna. Los hermanos, sin embargo, podían negarles esta autoridad como jueces sobre ellos. Nadie podía privarles de su premio sin su consentimiento.
Al meditar, pues, en la carrera descrita por Pablo, p. ej., en 1 Cor. 9:24-27 y Fil. 3:14, nos conviene tomar muy en serio este peligro. En esta amonestación se ve la responsabilidad de los colosenses -- y de todos los santos -- con respecto a su salvación. Los falsos maestros querían juzgarles y privarles de su premio, pero en el día final cada persona será responsable delante de Dios, tanto el discípulo como el maestro. Sin el permiso de "los santos y fieles hermanos en Cristo que están en Colosas", los falsos maestros no podían privarles de su premio.
-- afectando humildad -- pero en realidad "vanamente hinchado por su propia mente carnal".
-- y culto a los ángeles, -- La herejía de Colosas (el gnosticismo incipiente) era una mescolanza de prácticas judaicas y paganas. Por denigrar a Cristo exaltaban a los ángeles como mediadores (aunque éstos no son omnipresentes), enseñando la falsa humildad de que el hombre no es digno de acercarse a Dios excepto por la mediación de intermediarios angélicos. Es semejante el concepto católico de que es necesaria la mediación de María y los llamados "santos". Los fieles saben que no son dignos de acercarse a Dios, pero al mismo tiempo saben que Dios mismo les explica con toda claridad que pueden y deben acercarse a El por medio de Cristo (Heb. 4:15, 16; 1 Tim. 2:5; Efes. 2:18). Esta es la verdadera humildad del cristiano.
Compárese Heb. 1:5-14 que explica la superioridad de Cristo sobre los ángeles y que es adorado por los ángeles.
"Lo que muestra cuán fundada y necesaria era la advertencia del apóstol, es el hecho de que ese culto de los ángeles se perpetuó en Asia Menor, sobre todo en Frigia y Pisidia, al punto de que el concilio de Laodicea, en 364, debió prohibir a las iglesias la costumbre de dirigir oraciones a los ángeles" (B-S).
-- entremetiéndose en lo que no ha visto, (basándose en las visiones que ha visto, LBLA; "Es decir, en pretendidas visiones", FL; o, posiblemente, escuchaban "a espíritus engañadores y a doctrinas de demonios", 1 Tim. 4:1) -- La diferencia entre estas dos traducciones se basa en la diferencia en los textos griegos. La Versión Valera tiene la palabra no, siguiendo el Texto Receptus, "Pero no es genuina", ATR.
"Los falsos maestros con presunción penetraban los secretos del mundo invisible, y hablaban de ellos con mucha confianza, sin tener conocimiento de las cosas de las cuales hablaban: a saber, que los ángeles se ocupan en llevar las oraciones de los hombres a Dios, y en traer de él las bendiciones que se piden en sus oraciones; que los ángeles interceden por ellos delante de Dios; y que el adorar a los ángeles es aceptable ante los ojos de Dios" (JM).
Esta práctica de hablar de lo que "ha visto" nos recuerda de los "milagros" que los carismáticos "han visto con sus propios ojos". Estos se sienten muy ofendidos cuando no les creemos, pero no tienen el derecho de poner lo que "han visto" en contra de la revelación clara de la palabra de Dios (1 Cor. 13:8-10).
-- vanamente hinchado por su propia mente carnal, -- Basándose no en la Escritura sino en "pretendidas visiones" decían que entendían grandes misterios. Tal vez éstos -- al igual que algunos de Tiatira -- profesaban conocer "las profundidades de Satanás" (Apoc. 2:24). Se sentían, pues, muy elevados e importantes, pero en lugar de tener el verdadero conocimiento o sabiduría, en realidad estaban simplemente hinchados (inflados), llenos de orgullo y vanidad. Así son todos los que no dependen de la revelación de Dios, sino de su propia imaginación.
2:19 y no asiéndose de la Cabeza (1:1-18, 24, la preeminencia de Cristo es el tema central de la carta; el dar culto a los ángeles -- al igual que el orar a María y los "santos" -- equivale a renunciar a Cristo), en virtud de quien todo el cuerpo, nutriéndose y uniéndose por las coyunturas y ligamentos, -- "Ambas palabras representan bien la maravillosa unidad del cuerpo mediante células, músculos, arterias, venas, nervios, piel, glándulas, etc. Es una maravillosa máquina trabajando armónicamente bajo la dirección de la cabeza" (ATR), del cual el cuerpo recibe su sustento.
-- crece con el crecimiento que da Dios. -- Los que se alejan de Cristo se alejan del maravilloso crecimiento (el desarrollo espiritual) efectuado por Dios. Pablo describe en Efes. 4:11-16 los dones y capacidades que hacen posible el crecimiento del cuerpo.
2:20, 21 Pues si habéis muerto con Cristo (Gál. 2:20; 2 Tim. 2:11). -- En el bautismo uno muere con Cristo cuando muere al pecado (Rom. 6:2), a sí mismo (2 Cor. 5:15) y en cuanto a los rudimentos del mundo, -- La palabra si no indica duda, sino que equivale a puesto que (compárese Fil. 2:1). Esto se refiere a su muerte o separación del pecado al ser sepultado en el bautismo (2:12) para no andar más "en el mundo", sino en vida nueva en el reino de Cristo (1:13).
-- ¿por qué, como si vivieseis en el mundo, os sometéis a preceptos -- Es decir, ¿por qué se bautizaron si no pensaban morir a tales preceptos?
-- tales como: No manejes, ni gustes, ni aun toques -- Algunos han entendido que Pablo mismo está diciendo, "No manejes, ni gustes, ni aun toques" ciertas cosas y en Estados Unidos este texto se ha aplicado aun al consumo de bebidas alcohólicas, pero los preceptos de este texto son los reglamentos ascéticos. No hay mucha certeza en cuanto a los originarios de ellos, pues varios grupos tuvieron tales preceptos (p. ej., los fariseos, los esenios, los gnósticos, los judaizantes, como también en la actualidad algunas sectas los enseñan). "Los esenios enseñaban que se debería evitar el aceite, la carne, el matrimonio y el contacto con extranjeros. Jesús dijo lo mismo que Pablo en contra de los fariseos quienes enseñaban que para ser salvos era necesario lavarse las manos antes de comer (Mar. 7:14-19). Los monjes y las monjas practican el ascetismo para el supuesto efecto piadoso para ellos. La idea de que la pobreza es esencial para la piedad viene del mismo concepto" (DL).
Lo que todos tienen en común es la enseñanza errónea de que la práctica de tales preceptos produce más piedad o santidad que el evangelio de Cristo.
2:22 (en conformidad a mandamientos y doctrinas de hombres), -- Mat. 15:8, 9. Pablo condena todas las enseñanzas y prácticas humanas, las que no son de la ley de Cristo. Aunque parezcan muy buenas, sabias, lógicas y necesarias, deben ser rechazadas. Después de recibir la ley, Moisés dijo al pueblo, "No añadiréis a la palabra que yo os mando, ni disminuiréis de ella, para que guardéis los mandamientos de Jehová vuestro Dios que yo os ordeno" (Deut. 4:2); Jesús dijo, "No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos" (Mat. 7:21). La obediencia a Dios requiere que el hombre deje la sabiduría humana y que acepte la sabiduría divina (Isa. 55:8, 9; Jer. 10:23). "El establecer cualquier ‘mandamiento de hombres’ y honrarlo como si fuera mandamiento de Dios es traición" (DL).
-- cosas que todas se destruyen (destinadas a perecer, LBLA) con el uso? -- Véase Mat. 15:17, "¿No entendéis que todo lo que entra en la boca va al vientre, y es echado en la letrina?" "Trabajad, no por la comida que perece" (Jn. 6:27).
2:23 Tales cosas tienen a la verdad cierta reputación (apariencia, LBLA) de sabiduría -- Los que las practican parecen ser personas muy humildes y piadosas. El clero romano y otros sectarios (p. ej., los menonitas) piensan que la ropa negra o el celibato les hacen aparecer más piadosos.
-- en culto voluntario -- Véanse Lev. 10:1-3; 1 Sam. 13:8-14; 2 Crón. 26:16-21. Se refiere al culto originado por la voluntad humana; ¡imagínese! los hombres inventan su propio culto aunque supuestamente sea para honrar a Dios. ¿No saben que Dios nos ha revelado su voluntad, diciéndonos cómo debemos adorarle? 1 Cor. 2:11-13)), en humildad ("Claramente aquí en mal sentido, ‘en pretendida humildad’", ATR) y en duro trato del cuerpo; -- Los gnósticos enseñaban que toda materia es mala y que, por eso, el cuerpo es malo. En consecuencia de esta filosofía (1) algunos pensaban que lo que el cuerpo hiciera no afectaba el espíritu y, por eso, practicaban el libertinaje (una inmoralidad total), pero (2) otros decían que el cuerpo, siendo malo, era el enemigo del espíritu y, por eso, debía ser maltratado.
Aunque no lo quisieran admitir, muchos religiosos imitan a los gnósticos al requerir los ayunos (evitando los alimentos sabrosos), el uso de ropa rústica e incómoda, y la práctica de penitencias, peregrinajes, vigilias, etc. El concepto de los que inventan tales preceptos parece ser que si los requisitos del evangelio nos hacen santos, ¡cuánto más santos nos harán estos preceptos adicionales!
No conviene el "duro trato del cuerpo", porque Dios es el Creador del cuerpo como también del espíritu del hombre, y Pablo dice que el cuerpo del cristiano es el templo del Espíritu Santo (1 Cor. 6:19, 20). El cristiano no debe usar su cuerpo como instrumento del pecado (Rom. 6:12-18; 1 Tes. 4:4), sino que debe seguir las normas buenas y necesarias para tener un cuerpo sano y consagrado para poder servir a Dios por largos años aquí en la tierra .
-- pero no tienen valor alguno contra los apetitos de la carne. -- En lugar de controlarlos, los estimulan. Las tradiciones humanas, pues, obran en contra del cristiano.
Recuérdese que tales reglamentos enseñados por los escribas y fariseos (los "separados") tenían el propósito de producir más santidad y consagración, pero sólo producían orgullo e hipocresía (Mat. 6:1-18; 23:4, 25-28). Con tales cosas se justificaban a sí mismos (Luc. 16:15; 18:9-12).
Es interesante observar que en todos los textos que explican las obras de la carne y la necesidad de practicar el dominio propio, no se enseña ni siquiera el ayuno como medio de dominar la carne, mucho menos las prácticas del ascetismo.
¿Tiene valor contra los apetitos de la carne el celibato? Por el contrario, promueve toda forma de fornicación (aun la homosexualidad y el abuso sexual de niños). "Algunos apostatarán de la fe ... prohibirán casarse, y mandarán abstenerse de alimentos" (1 Tim. 4:1-3).
Es muy necesario entender la diferencia entre la abnegación de sí enseñada por Cristo (Mat. 16:24) y los apóstoles (1 Cor. 9:24-27) y el "duro trato del cuerpo" enseñado por los falsos maestros.
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lunes, enero 31
CARTA DE PABLO A LOS COLOSENSES CAPITULO 2
Colosenses 2
1PORQUE quiero que sepáis cuán gran solicitud tengo por vosotros, y por los que están en Laodicea, y por todos los que nunca vieron mi rostro en carne; 2Para que sean confortados sus corazones, unidos en amor, y en todas riquezas de cumplido entendimiento para conocer el misterio de Dios, y del Padre, y de Cristo; 3En el cual están escondidos todos los tesoros de sabiduría y conocimiento.
4Y esto digo, para que nadie os engañe con palabras persuasivas. 5Porque aunque estoy ausente con el cuerpo, no obstante con el espíritu estoy con vosotros, gozándome y mirando vuestro concierto, y la firmeza de vuestra fe en Cristo. 6Por tanto, de la manera que habéis recibido al Señor Jesucristo, andad en él: 7Arraigados y sobreedificados en él, y confirmados en la fe, así como habéis aprendido, creciendo en ella con hacimiento de gracias. 8Mirad que ninguno os engañe por filosofías y vanas sutilezas, según las tradiciones de los hombres, conforme á los elementos del mundo, y no según Cristo: 9Porque en él habita toda la plenitud de la divinidad corporalmente: 10Y en él estáis cumplidos, el cual es la cabeza de todo principado y potestad: 11En el cual también sois circuncidados de circuncisión no hecha con manos, con el despojamiento del cuerpo de los pecados de la carne, en la circuncisión de Cristo; 12Sepultados juntamente con él en la bautismo, en el cual también resucitasteis con él, por la fe de la operación de Dios que le levantó de los muertos.
13Y á vosotros, estando muertos en pecados y en la incircuncisión de vuestra carne, os vivificó juntamente con él, perdonándoos todos los pecados, 14Rayendo la cédula de los ritos que nos era contraria, que era contra nosotros, quitándola de en medio y enclavándola en la cruz; 15Y despojando los principados y las potestades, sacólos á la vergüenza en público, triunfando de ellos en sí mismo.
16Por tanto, nadie os juzgue en comida, ó en bebida, ó en parte de día de fiesta, ó de nueva luna, ó de sábados: 17Lo cual es la sombra de lo por venir; mas el cuerpo es de Cristo. 18Nadie os prive de vuestro premio, afectando humildad y culto á los ángeles, metiéndose en lo que no ha visto, vanamente hinchado en el sentido de su propia carne, 19Y no teniendo la cabeza, de la cual todo el cuerpo, alimentado y conjunto por las ligaduras y conjunturas, crece en aumento de Dios. 20Pues si sois muertos con Cristo cuanto á los rudimentos del mundo, ¿por qué como si vivieseis al mundo, os sometéis á ordenanzas, 21Tales como, No manejes, ni gustes, ni aun toques, 22(Las cuales cosas son todas para destrucción en el uso mismo), en conformidad á mandamientos y doctrinas de hombres? 23Tales cosas tienen á la verdad cierta reputación de sabiduría en culto voluntario, y humildad, y en duro trato del cuerpo; no en alguna honra para el saciar de la carne.
1PORQUE quiero que sepáis cuán gran solicitud tengo por vosotros, y por los que están en Laodicea, y por todos los que nunca vieron mi rostro en carne; 2Para que sean confortados sus corazones, unidos en amor, y en todas riquezas de cumplido entendimiento para conocer el misterio de Dios, y del Padre, y de Cristo; 3En el cual están escondidos todos los tesoros de sabiduría y conocimiento.
4Y esto digo, para que nadie os engañe con palabras persuasivas. 5Porque aunque estoy ausente con el cuerpo, no obstante con el espíritu estoy con vosotros, gozándome y mirando vuestro concierto, y la firmeza de vuestra fe en Cristo. 6Por tanto, de la manera que habéis recibido al Señor Jesucristo, andad en él: 7Arraigados y sobreedificados en él, y confirmados en la fe, así como habéis aprendido, creciendo en ella con hacimiento de gracias. 8Mirad que ninguno os engañe por filosofías y vanas sutilezas, según las tradiciones de los hombres, conforme á los elementos del mundo, y no según Cristo: 9Porque en él habita toda la plenitud de la divinidad corporalmente: 10Y en él estáis cumplidos, el cual es la cabeza de todo principado y potestad: 11En el cual también sois circuncidados de circuncisión no hecha con manos, con el despojamiento del cuerpo de los pecados de la carne, en la circuncisión de Cristo; 12Sepultados juntamente con él en la bautismo, en el cual también resucitasteis con él, por la fe de la operación de Dios que le levantó de los muertos.
13Y á vosotros, estando muertos en pecados y en la incircuncisión de vuestra carne, os vivificó juntamente con él, perdonándoos todos los pecados, 14Rayendo la cédula de los ritos que nos era contraria, que era contra nosotros, quitándola de en medio y enclavándola en la cruz; 15Y despojando los principados y las potestades, sacólos á la vergüenza en público, triunfando de ellos en sí mismo.
16Por tanto, nadie os juzgue en comida, ó en bebida, ó en parte de día de fiesta, ó de nueva luna, ó de sábados: 17Lo cual es la sombra de lo por venir; mas el cuerpo es de Cristo. 18Nadie os prive de vuestro premio, afectando humildad y culto á los ángeles, metiéndose en lo que no ha visto, vanamente hinchado en el sentido de su propia carne, 19Y no teniendo la cabeza, de la cual todo el cuerpo, alimentado y conjunto por las ligaduras y conjunturas, crece en aumento de Dios. 20Pues si sois muertos con Cristo cuanto á los rudimentos del mundo, ¿por qué como si vivieseis al mundo, os sometéis á ordenanzas, 21Tales como, No manejes, ni gustes, ni aun toques, 22(Las cuales cosas son todas para destrucción en el uso mismo), en conformidad á mandamientos y doctrinas de hombres? 23Tales cosas tienen á la verdad cierta reputación de sabiduría en culto voluntario, y humildad, y en duro trato del cuerpo; no en alguna honra para el saciar de la carne.
domingo, enero 30
COMENTARIO DE COLOSENSES CAPITULO 1
Colosenses 1
1:1 Pablo, apóstol de Jesucristo por la voluntad de Dios, -- Siendo apóstol de Jesucristo Pablo tenía el derecho de enseñarles y exhortarles y de exponer los errores que algunos enseñaban.
-- y el hermano Timoteo -- Hech. 16:1-4; 1 Cor. 4:16, 17; 16:10; Fil. 2:19, 20; 1 Tes. 3:1-6. Timoteo se incluye en las salutaciones de Pablo en varias cartas (1, 2 Tes.; 2 Cor., Filip., Filemón).
1:2 a los santos -- Al oír la palabra santos muchos piensan en excelencia de carácter -- y, desde luego, debe haber excelencia de carácter en los santos --, pero la idea básica del término es que se han apartado del mundo y se han dedicado al Señor (MRW).
-- y fieles hermanos en Cristo que están en Colosas: -- En todas sus cartas Pablo emplea la expresión en Cristo, pero recibe énfasis especial en esta carta cuyo propósito es la exaltación de Cristo. Los que permanecen en Cristo no serán seducidos por las "filosofías y huecas sutilezas" de los falsos maestros (2:8, 19).
Pablo siempre daba gracias por "los santos y fieles hermanos". Nosotros también debemos siempre regocijarnos y dar gracias a Dios por la piedad de nuestros santos y fieles hermanos.
-- Gracia y paz sean a vosotros, de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo.
1:3 Siempre orando por vosotros, damos gracias a Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo, -- Al igual que la expresión en Cristo, la expresión Padre de nuestro Señor Jesucristo tiene significado especial en esta carta que exalta a Cristo.
1:4, 5 habiendo oído de vuestra fe en Cristo Jesús, y del amor que tenéis a todos los santos (2:1, 2; 3:14; Filemón 5, Efes. 1:15), a causa de la esperanza (1:23, 27; Efes. 1:18; 2:12; Rom. 8:23, 24; 15:13; 1 Ped. 1:21; 3:15; la esperanza de la herencia celestial es la base de nuestra perseverancia ahora, 1:12; 3:24; Fil. 3:8-16; Heb. 6:17-20, MRW. Véase la combinación de fe, amor y esperanza en 1 Tes. 1:3 y en 1 Cor. 13:13.) que os está guardada (reservada, LBLA) en los cielos (esta expresión nos hace ver que la esperanza de este texto es la esperanza objetiva, "la meta que se tiene delante" (ATR). De esta manera Pablo habla de la seguridad de la esperanza. Para muchas actividades, sea de negocio o de vacaciones, etc., es necesario tener una reservación (tener algo guardado o reservado de antemano; el cristiano tiene una reservación celestial), de la cual ya habéis oído por la palabra verdadera del evangelio, -- "como lo habéis aprendido de Epafras" (1:7); "si en verdad permanecéis fundados y firmes en la fe, y sin moveros de la esperanza del evangelio que habéis oído, el cual se predica en toda la creación que está debajo del cielo; del cual yo Pablo fui hecho ministro" (1:23); "Por tanto, de la manera que habéis recibido al Señor Jesucristo, andad en él" (2:6).
Pablo enfatiza el evangelio puro que ellos habían oído antes de oír las "filosofías y huecas sutilezas". Deberían perseverar en el evangelio puro, pues ahora había llegado un evangelio no verdadero (falso). Compárese Gál. 1:6-9.
1:6 que ha llegado hasta vosotros, así como a todo el mundo, (El evangelio puro es el evangelio universal, Mat. 28:19; Hech. 1:8; así pues había llegado a esa área también; véase 1:23) y lleva fruto (Pablo describe este fruto en Gál. 5:22, 23; "aumentará los frutos de vuestra justicia", 2 Cor. 9:10; "para tener también entre vosotros algún fruto" Rom. 1:13; el fruto de la obediencia al evangelio y de la nueva vida del cristiano, 3:12-24. "Por sus frutos los conoceréis", Mat. 7:16. El evangelio puro había llevado buenos frutos en todas partes del mundo, como también entre los colosenses y, de esa manera, manifestaba que era la verdad. El fruto que lleva el hueco engaño de la filosofía humana, como la que se enseñaba en Colosas, llevaba fruto corrupto; "el árbol malo da frutos malos", Mat. 7:17).
-- y crece también en vosotros, -- Los falsos maestros querían que los colosenses "crecieran" y que llegaran a ser muy "sabios" en el conocimiento de la filosofía humana.
-- desde el día que oísteis y conocisteis la gracia de Dios en verdad, -- 1:7; 2:6, etc.
1:7 - 9 como lo habéis aprendido de Epafras, nuestro consiervo amado, que es un fiel ministro de Cristo para vosotros, (4:12, 13; Filemón 23) quien también nos ha declarado vuestro amor en el Espíritu. Por lo cual también nosotros, desde el día que lo oímos, no cesamos de orar por vosotros, y de pedir que seáis llenos del conocimiento de su voluntad en toda sabiduría e inteligencia espiritual, -- 1 Cor. 2:11-14; Efes. 1:17-19; 1 Jn. 2:20; 5:20. Los gnósticos ("los que conocen") pretendían poseer un conocimiento perfecto, muy elevado que era para los elegidos (los iniciados en los misterios), pero los hermanos colosenses podían ser llenos del conocimiento verdadero. La palabra llenos es una palabra clave en esta carta, pues los falsos le empleaban para convencer a los colosenses que para estar llenos del conocimiento tendrían que iniciarse en los misterios que ellos enseñaban, pero Pablo refuta esta idea diciendo que para estar verdaderamente llenos del conocimiento, deberían aprender toda la voluntad de Dios (Hech. 20:20, 27). Epafras rogaba "encarecidamente por vosotros en sus oraciones, para que estéis firmes, perfectos y completos en todo lo que Dios quiere" (4:12; véase Efes. 3:19). Los colosenses no necesitaban los misterios de los herejes, porque el evangelio mismo es adecuado para perfeccionarnos en Cristo.
Nosotros también debemos orar por nuestros hermanos, pidiendo que sean "llenos del conocimiento de su voluntad en toda sabiduría e inteligencia espiritual".
1:10 para que andéis como es digno del Señor (Efes. 4:1; 2 Tes. 1:5; Fil. 1:27; para andar de esta manera es indispensable que sigamos el evangelio verdadero y no ser llevados por doctrinas falsas), agradándole en todo, llevando fruto en toda buena obra (Jn. 15:1-8), y creciendo en el conocimiento de Dios; -- Pablo siempre conecta la doctrina con la conducta. El fruto de la doctrina falsa es corrupto, pues produce el ritualismo (2:16), el ascetismo (2:20-23), y aun el libertinaje (Apoc. 2:14), pero el fruto del evangelio puro es la santidad.
1:11 fortalecidos con todo poder, conforme a la potencia de su gloria, para toda paciencia y longanimidad; -- "en mucha paciencia ... en longanimidad" (2 Cor. 6:4-6); "tú has seguido mi ... longanimidad ... paciencia" (2 Tim. 3:10); "tomad como ejemplo de aflicción y de paciencia (longanimidad) a los profetas ... Habéis oído de la paciencia de Job" (Sant. 5:10, 11).
"Deseaba que ellos fueran fortalecidos para poder cumplir con su deber, para enfrentarse a la tentación; y para soportar las varias pruebas de la vida" (AB).
1:12 con gozo dando gracias al Padre que nos hizo aptos (nos ha capacitado, LBLA; véase 2 Cor. 3:6, "competentes") para participar de la herencia de los santos en luz; -- Los judaizantes y los gnósticos negaban que con tan sólo el evangelio los cristianos fueran aptos o capacitados para participar de la herencia de los santos en luz. "Esto no necesariamente se limita a la gloria futura. Los hijos de Dios andan en luz en la tierra. Véanse Jn. 3:21; 11:9; 12:36; Efes. 5:8; 1 Tes. 5:5; 1 Jn. 1:7; 2:10" (MRV).
Es necesario capacitarse para participar en los deportes o en actividades académicas; así también lo es en cuanto a participar de la herencia de los santos en luz. No todos pueden hacerlo porque es necesario ser aptos o capaces para hacerlo.
1:13 el cual nos ha librado de la potestad de las tinieblas, -- Dios había librado a su pueblo del poder de Egipto, de Babilonia y de Asiria, y los judíos esperaban que Dios les librara del yugo de Roma, pero Cristo trajo otra clase de libertad, pues nos ha librado de la potestad de las tinieblas. Ya no estamos bajo el poder del mundo (2:8, 20; 3:2).
Según la herejía gnóstica, Cristo no vino para sufrir y morir en la cruz por los pecados del mundo, y no resucitó de entre los muertos, sino que sólo vino para librar el espíritu que está encarcelado en el cuerpo malo. Pablo dice, sin embargo, "¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros? Porque habéis sido comprados por precio; glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios" (1 Cor. 6:19, 20). Pablo no habló del cuerpo como la cárcel del alma, sino como el templo de Dios.
-- y trasladado al reino de su amado Hijo (del Hijo de su amor), -- Esto ocurrió cuando fueron bautizados (2:12, 20; 3:1; compárense Hech. 2:47; 1 Cor. 12:13). Muchos religiosos menosprecian la importancia del bautismo, pero compárense Mar. 16:16; Hech. 2:38; 22:16; Rom. 6:3, 4; 1 Ped. 3:21.
Nunca dejemos de dar gracias a Dios por la gran bendición de estar en el reino de su amado Hijo. Verdaderamente hemos sido rescatados, pues la vida en el mundo de pecado, de error y de toda clase de tinieblas es una miseria continua. El alma está en gran peligro, porque los que no mueren en Cristo no pueden estar con Cristo. Además, aparte de evitar el castigo eterno, nuestra vida aquí en la tierra está muy bendecida porque andamos en luz y tenemos un gozo en el alma que nunca encontramos en el mundo.
El verbo trasladar (methistemi) ocurre cinco veces en el Nuevo Testamento: Luc. 16:4 ("cuando se me quite de la mayordomía, me reciban en sus casas"); Hech. 13:22 ("Quitado éste Error! Reference source not found., les levantó por rey a David"); Hech. 19:26 (Pablo "ha apartado a muchas gentes con persuasión, diciendo que no son dioses los que se hacen con las manos"); 1 Cor. 13:2 ("y si tuviese toda la fe, de tal manera que trasladase los montes, y no tengo amor, nada soy").
Muchas razas o naciones han sido trasladadas o trasplantadas de un lugar a otro. Los israelitas fueron trasladados de Canaán a Egipto, de Egipto a Canaán (la tierra prometida), de la tierra prometida a Asiria y Babilonia y, después de setenta años, el remanente en Babilonia fue trasladado otra vez a su propia tierra.
Varias tribus de indios del estado (departamento) de Florida fueron trasladadas al "Territorio indio" que llegó a ser el estado (departamento) que se llama Oklahoma (tierra colorada). Pero aunque a veces muchas personas obedecen al Señor al mismo tiempo (Hech. 2:41), no se trasladan al reino de Cristo en grupos (naciones, razas, tribus, etc.) sino uno por uno.
Obsérvese que según este texto (1:13) sin duda alguna el reino de Cristo existía cuando Pablo escribió esta carta. Juan el bautista y Jesús anunciaban que el reino se había acercado (Mat. 3:2; 4:17); Jesús dijo, "que hay algunos de los que están aquí, que no gustarán la muerte hasta que hayan visto el reino de Dios venido con poder" (Mar. 9:1); después de morir Jesús, José de Arimatea "esperaba el reino de Dios" (Luc. 23:51); después de su resurrección Jesús dijo a los apóstoles, "quedaos vosotros en la ciudad de Jerusalén, hasta que seáis investidos de poder desde lo alto" (Luc. 24:49); esta promesa se repite justamente antes de su ascensión: "recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra" (Hech. 1:8). El cumplimiento de estas promesas se ve en Hech. 2:1-4, en el día de Pentecostés, cuando vino el Espíritu Santo sobre los apóstoles y comenzaron a predicar el evangelio. Los que obedecieron al evangelio (Hech. 2:37, 38) nacieron del agua y del Espíritu (Jn. 3:5) para entrar en el reino. Desde aquel día en adelante el Nuevo Testamento habla del reino como ya existente (Hech. 8:12).
1:14 en quien tenemos redención por su sangre (Rom. 3:24), el perdón de pecados. -- "Fuera de Cristo no hay nada; en El hay vida eterna. Fuera de El, hay condenación; en El hay redención. Fuera de Cristo hay culpa; en El hay perdón y salvación" (JBC). Los gnósticos no querían oír del perdón de pecados. Despreciaban esta redención y sólo hablaban de la liberación del espíritu del cuerpo "malo", pero Pablo afirma claramente que la redención es el perdón de pecados; es decir, cuando Dios nos perdona, nos redime o rescata del poder (dominio) de Satanás.
1:15 El es la imagen ("Imagen es más que semejanza que puede ser superficial e incidental. Implica que existe un prototipo, e incorpora la esencial realidad de su prototipo", MRV) del Dios invisible, -- "A Dios nadie le vio jamás; el unigénito Hijo, que está en el seno del Padre, él le ha dado a conocer" (Jn. 1:18).
En esta carta a los colosenses Pablo exalta a Cristo. Proclama su grandeza y su preeminencia sobre toda la creación. Los gnósticos despreciaban a Cristo, diciendo que El era una de las emanaciones del Ser Supremo, pero Pablo refuta esa herejía: "agradó al Padre que en él habitase toda plenitud ... en él habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad" (1:19; 2:9). "Cristo, el cual es la imagen de Dios" (2 Cor. 4:4). "Existiendo en la forma de Dios" (Fil. 2:6); al llegar a ser hombre no dejó de existir en la forma de Dios. (La Biblia de las Américas comete un error al traducir el participio hupárkon "existía", pues debe ser "existiendo", porque eternamente existe en la forma de Dios). "El cual, siendo el resplandor de su gloria, y la imagen misma de su sustancia" (Heb. 1:3). Cristo es Dios revelado; por eso, Jesús dijo a Tomás, "Si me conocieseis, también a mi Padre conocerías" (Jn. 14:7), y dijo a Felipe, "El que me ha visto a mí, ha visto al Padre" (Jn. 14:9). "En Cristo el invisible Dios llegó a ser visible" (GH).
Como Dios es eterno, el Hijo es eterno. Como Dios es todopoderoso, el Hijo es todopoderoso (Apoc. 1:8, 17). Como Dios es omnisciente, Cristo es omnisciente. En fin, siendo Dios, Cristo posee todos los atributos de Dios, y los tenía cuando estuvo en la tierra.
-- el primogénito de toda creación. -- Cristo ocupa la posición de primogénito o principal o Señor, "Porque en él fueron creadas todas las cosas ... y él es antes de todas las cosas ... y él es la cabeza del cuerpo que es la iglesia ... para que en todo tenga la preeminencia" (1:15-18). Cuando la palabra primogénito se usa con respecto a los nacidos físicamente quiere decir el primer nacido. Puesto que en la Biblia el primogénito era el hijo principal, éste heredaba al padre y, por eso, si su padre era rey, heredaba el trono; si su padre era el Sumo Sacerdote, llegaba a ser el Sumo Sacerdote, etc. A causa de la grandeza (preeminencia) asociada con la primogenitura, el término primogénito llegó a significar principal, el equivalente de señor. Por eso, Cristo es el "primogénito (Señor) entre muchos hermanos" (Rom. 8:29); es "el primogénito (Señor) de los muertos" (Apoc. 1:5).
Este término se usa de Cristo como el primogénito de María (Mat. 1:25), pero en este texto en Colosenses (1:15) no tiene nada que ver con su nacimiento, sino con su preeminencia por encima de toda la creación (1:18). El término se usa aquí como se usa en Sal. 89:27; hablando de David Dios dice, "Yo también le pondré por primogénito, el más excelso de los reyes de la tierra". Hablando de Israel "Jehová ha dicho así: Israel es mi hijo, mi primogénito" (hijo elegido honrado y favorecido, Ex. 4:22). David no era el hijo primogénito, sino que Dios lo puso por primogénito, es decir, "el más excelso de los reyes de la tierra". No tiene que ver con su origen físico, sino con su posición de grandeza y exaltación.
Heb. 1:6 dice, "Cuando introduce al Primogénito en el mundo, dice: Adórenle todos los ángeles de Dios". En este texto es muy obvio que la designación primogénito tiene que ver con su grandeza, pues agrega, "Adórenle todos los ángeles de Dios". Tiene que ver con su Deidad, porque solamente a Dios se puede adorar (Mat. 4:10).
Los testigos del Atalaya, sin embargo, persisten en blasfemar a Cristo, insistiendo en que primogénito significa que Cristo fue creado por Dios. Para ellos Cristo es solamente una criatura, una cosa creada.
1:16 Porque en él (no sólo por sino en El; Rom. 12:5; 16:3, 7, 9, 11; 1 Cor. 1:30; 4:15) fueron creadas todas las cosas ("quedan creadas. La permanencia del universo, así, reside muchísimo más en Cristo que en la gravedad. El universo es Cristocéntrico", ATR), las que hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles; sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades (2:10, 15; Rom. 8:38; 1 Cor. 15:24; Efes. 1:21; 3:10; 6:12); todo fue creado por medio de él y para él. -- Esta afirmación refuta el concepto gnóstico de que la creación se realizó por medio de una sucesión de emanaciones de Dios, y que Cristo era solamente una de ellas. "Estos seres angélicos de los cuales los falsos maestros hablan ... son meras criaturas que, habiendo sido creadas por Cristo, están sujetas a El" (GH).
"Este texto se dirige hacia el culto a los ángeles de los colosenses; mostrando que mientras que ellos estaban discutiendo los varios grados de ángeles que llenan el espacio entre Dios y los hombres, y dependiendo de ellos como el medio de comunión con Dios, habían rebajado a Cristo quien está arriba de todos ellos, y es el único mediador. Compárese Heb. 1:5-14, donde las ideas del Hijo como Creador y como Señor de los ángeles están combinadas" (MRV). Pablo afirma enfáticamente que ningún principado o potestad -- de cualquier clase -- tiene poder aparte de Cristo, el Creador.
En algunas ediciones inglesas de la llamada "Biblia" del Atalaya (en español, La Traducción del Nuevo Mundo) se ha colocado la palabra otras cinco veces en los versículos 16-20. En otras ediciones la agrega entre corchetes. "Porque en él fueron creadas todas las otras cosas, etc." Hacen esto porque enseñan que Cristo mismo fue creado; es decir, dicen que Dios creó a Cristo y entonces Cristo creó "todas las otras cosas". Los "testigos" afirman, pues, que Cristo es una cosa, una criatura, que fue creado por Dios. Ellos trabajan arduamente, tocando puertas a tiempo y fuera de tiempo, soportando trabajos, insultos y persecuciones pero ¿con qué propósito? Con el propósito de amontonar blasfemia sobre blasfemia contra Cristo, negando su Deidad y proclamando que El es sólo una criatura. Aunque digan que El es "un dios" o "un arcángel", para ellos Cristo es, en fin de cuentas, un ser creado. En un futuro no muy lejano ellos estarán delante de Cristo como el Juez del mundo para dar cuenta de sus blasfemias.
La "biblia" de los testigos del Atalaya hace que Pablo diga lo opuesto de lo que en realidad dice. Sólo Dios puede crear (Gén. 1:1; Isa. 44:24, "Yo Jehová, que lo hago todo, que extiendo solo los cielos, que extiendo la tierra por mí mismo"); pero Cristo es el Creador. Por eso, Cristo es Dios (2:9, "en él habita la plenitud de la Deidad corporalmente"). La Traducción del Nuevo Mundo contradice este texto, como también 1 Cor. 8:6; Heb. 2:10; y Jn. 1:3. "Pero el manifiesto propósito de los “Testigos de Jehová” de tergiversar la Palabra de Dios según su conveniencia, llega al colmo cuando en su libro «Qué ha hecho la religión para la humanidad?» transcriben estos mismos textos sin separar con corchetes las palabras añadidas, para hacer así creer al confiado lector que se trata de una traducción directa y exacta de la Sagrada Escritura auténtica" (Proceso a la “biblia” de los Testigos de Jehová, por Eugenio Danyans, página 69).
Los de El Atalaya dicen, "No obstante que no hay principio de Dios (Elohim), o Jehová, sí hubo principio del habla o la palabra; y fue Dios quien comenzó o produjo o principió a aquel quien es llamado La Palabra o El Verbo... Recordando que la palabra ‘dios’ de acuerdo con el hebreo significa ‘poderoso’ o ‘uno que está antes que (otros)’, y recordando el poder del Hijo y su posición con referencia al resto de la creación, fácilmente se deduce que el Hijo de Dios, el Verbo, era y es ‘un dios’ (El), o ‘poderoso’, preeminente sobre otras criaturas, mientras que Jehová, el Creador del Verbo, es el Dios (Elohim), sin principio y ‘desde la eternidad’” (La verdad os hará libres, páginas 45, 46). Estos falsos maestros, al igual que los gnósticos, no dejan de blasfemar contra Cristo. Dicen que Dios produjo o principió al Verbo y que El era "un dios". Ellos son politeístas, pues "adoran" a dos dioses.
Después de haber leído las palabras blasfemas de los testigos, léanse otra vez con cuidado las palabras de Pablo: "Porque en él fueron creadas todas las cosas". Si Cristo mismo hubiera sido creado, Pablo no podría haber dicho que en El fueron creadas todas las cosas, pues El no podía haberse creado a sí mismo.
1:17 Y él (no era, sino) es (para Dios no hay tiempo pasado o tiempo futuro, porque eternamente vive en el tiempo presente) antes de todas las cosas (por eso, es eterno: Jn. 1:1, 2, 10; 8:58, "antes que Abraham fuese, yo soy"; 17:54; Fil. 2:6, 7; Miqueas 5:2; Heb. 1:8-12; Apoc. 22:13), -- Pablo no dice que Cristo "fue engendrado antes de todas las cosas", sino que El es antes de todas las cosas. Para el Atalaya Cristo mismo es una "cosa" (un ser creado); según esto, pues, El es antes de sí mismo. Tal filosofía hueca es pura locura e insensatez.
En sus cartas Pablo emplea tales términos como "principado y autoridad y poder y señorío" (Efes. 1:21). Los gnósticos daban un lugar muy prominente a los varios grados de ángeles (como seres intermediaros) y aun les daban culto (2:18), pero sean ángeles fieles o rebeldes, sean espíritus buenos o malos, todos están sujetos a Cristo y "cuando introduce al Primogénito al mundo, dice: Adórenles todos los ángeles de Dios" (Heb. 1:6). "Lejos de ser uno de ellos, él los creó" (WB).
-- y todas las cosas en él subsisten; -- Heb. 1:3. "La filosofía gnóstica, que afirma que la materia es mala y que fue creada por un eón remoto, queda así barrida de un plumazo. El Hijo del amor de Dios es el Creador y Sustentador del universo, que no es de sí malo" (ATR). El universo (kosmos) está dirigido y controlado por la mente de Cristo y, por eso, está sumamente ordenado (la palabra kosmos significa orden). Todas las leyes "naturales" (leyes de la naturaleza) son, en realidad, las leyes de Cristo por medio de las cuales El sustenta y gobierna el universo. "Hay una cohesión maravillosa en el universo ... La gravedad y otras leyes de la física regulan los cuerpos celestiales con un orden tremendo. Nadie realmente sabe por qué la gravedad funciona, excepto que el poder supremo lo decreta. Hay una interdependencia entre las criaturas naturales que en cuanto a su origen desafía las explicaciones naturalistas" (WF). Sin el control y dirección de Cristo, el universo estaría desordenado y arruinado.
1:18 y él es la cabeza del cuerpo (1:24; 1 Cor. 12:12,27; Rom. 12:5; Efes. 1:22; 4:2, 15; 5:30) que es la iglesia, -- "Jesús es el primero asimismo en el reino espiritual, así como en la naturaleza (versículos 18-20)" (ATR). La iglesia es su organismo por el cual obra y lleva a cabo su propósito en el mundo. El cuerpo recibe dirección de la cabeza, obedece sus instrucciones. La iglesia no manda, sino que recibe y obedece los mandamientos de su cabeza. Esta verdad sencilla condena todos los concilios, convenciones, sínodos, etc. establecidos por los religiosos para hacer leyes, establecer prácticas y ordenar el culto de la iglesia.
-- él que es el principio (arche, prioridad), -- "He aquí el Amén, el testigo fiel y verdadero, el principio (arche; "el origen o la fuente", LBLA, margen) de la creación de Dios" (Apoc. 3:14); es decir, El es el Principio en el sentido de ser el Principiador (Originador, Creador) de la creación de Dios (Jn. 1:3; Heb. 1:2.
-- el primogénito de entre los muertos (Apoc. 1:5), para que en todo (entre todos) tenga la preeminencia; -- La palabra primogénito equivale a Señor. Cristo es el Señor de los muertos como también de los vivos (Rom. 14:9).
1:19 por cuanto agradó al Padre que en él habitase toda plenitud, -- "Porque en él habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad" (2:9). "Para los gnósticos, Jesucristo no era en manera alguna único. Hemos visto cómo postulaban toda una serie de emanaciones entre el mundo y Dios. Insistían en que Jesús era sólo una de esas emanaciones: uno de tantos intermediarios entre Dios y los hombres. Podía estar colocado muy alto en la serie, hasta podía ser el más alto, pero de ninguna manera único, sino sólo de la serie, uno de tantos. Pablo refuta esto insistiendo en que en Jesucristo habita toda plenitud (Colosenses 1:19); en él está la plenitud de la Deidad en forma corporal (Colosenses 2:9) ... no es una revelación parcial de Dios, sino absolutamente único y que en él se encuentra la totalidad de Dios, la plenitud divina" (WB).
1:20 y por medio de él reconciliar consigo todas las cosas, así las que están en la tierra como las que están en los cielos, haciendo la paz mediante la sangre de su cruz. -- Todos los hombres han pecado (Rom. 3:23) y, por eso, están alejados de Dios (Isa. 59:1, 2). ¿Cómo podría Dios ser justo si justificara al pecador? (Rom. 3:26). Sólo por medio del sacrificio de Cristo como propiciación por nosotros (1 Jn. 1:7; 2:1, 2). Cristo derramó "la sangre de su cruz" para ser la propiciación por los pecados del hombre y, por lo tanto, Dios nos puede perdonar y recibir (2 Cor. 5:18-19. De esta manera "por medio de" Cristo Dios ha reconciliado a los que obedecen al evangelio.
1:21 Y a vosotros también, que erais en otro tiempo extraños y enemigos en vuestra mente, (Efes. 2:11, 12) haciendo malas obras (3:5-9; Rom. 1:18-32; Gál. 5:19-21), -- De esta manera el Espíritu Santo describe a todos los hombres de todo país y de toda época. En el vasto mundo no hay hombres inocentes entre los que no conocen a Dios (GH); más bien, por buenos y nobles que parezcan algunos, en realidad todos son "extraños y enemigos" de Dios y, por eso, alejados de El (Efes. 2:12), necesitados, por eso, del evangelio de la salvación. ¿Cuál es la única solución para esta situación? Mat. 28:19.
-- ahora os ha reconciliado -- No por medio de los misterios gnósticos, no por medio de la filosofía humana, sino sólo por medio del evangelio de Cristo.
1:22 en su cuerpo de carne (que, según los gnósticos, era completamente malo), por medio de la muerte, (como sacrificio sin defecto (Ex. 12:5; Lev. 1:3; 21:17; 22:21; Deut. 15:21); para presentaros santos y sin mancha e irreprensibles delante de él; -- como la esposa ataviada para su marido, (Efes. 5:25-27; Apoc. 19:7, 8).
1:23 si en verdad permanecéis fundados y firmes en la fe (2:6, 7; 1 Cor. 15:58), y sin moveros de la esperanza del evangelio que habéis oído, -- pues había mucho peligro de que algunos de ellos se dejaran llevar por "la filosofía y huecas sutilezas" de los falsos maestros (2:8, 17). Pero ¿por qué hablar de "si en verdad permanecéis" y de "sin moveros" si es imposible caer de la gracia. Si la Biblia enseña la "Perseverancia de los santos" (la imposibilidad de la apostasía) según los credos calvinistas, entonces estas palabras de Pablo no tienen sentido.
-- el cual se predica en toda la creación que está debajo del cielo; -- 1:6; Mat. 28:19; Mar. 16:15; Hech. 1:8; Hechos capítulos 13-28; Rom. 10:18; Mat. 24:14 dice que el evangelio había de ser predicado "a todas las naciones" antes del "fin" (la destrucción de Jerusalén en el año 70 d.C.). El evangelio fue predicado en toda la creación en el primer siglo antes del año 63 d.C. (cuando esta carta fue escrita) sin las muchas ventajas que tenemos ahora: p. ej., medios de comunicación excelentes, tales como el teléfono, el telégrafo, la radio, la televisión, la computadora, como también medios excelentes de transportación, tales como el automóvil (y autopistas), el avión, y hasta el vehículo espacial. ¿Cómo se explica la evangelización del mundo en el primer siglo? La respuesta es fácil: los cristianos tenían celo de Dios, eran fervientes en espíritu, y amaban las almas perdidas. "Pero los que fueron esparcidos iban por todas partes anunciando el evangelio" (Hech. 8:4); hoy en día los cristianos viajan mucho, van "por todas partes", pero ¿para anunciar el evangelio? o ¿solamente para visitar otros pueblos, estados y países para pasearse y divertirse?
Col. 1:23 y Rom. 10:18 declaran que el evangelio fue predicado a todas las naciones en el primer siglo y para cumplir esta tarea ni los apóstoles ni los otros evangelistas establecieron "iglesias patrocinadoras" u otras sociedades misioneras. La iglesia de Cristo es la única organización establecida por la sabiduría divina para evangelizar al mundo. Todas las demás han sido establecidas por la sabiduría humana.
Algunos hermanos creen -- y han afirmado -- que no es posible que la Gran Comisión (Mat. 28:19; Mar. 16:15) se lleve a cabo en nuestro tiempo sin la "cooperación" de las iglesias. Lo que practican no es la cooperación, sino la centralización, pues se establece una "iglesia patrocinadora" (una iglesia central) y se invita a todas las iglesias de Cristo a enviarle fondos, para que sus "ancianos" ("ancianos patrocinadores") se encarguen de la obra de las iglesias que contribuyan con su esfuerzo.
Los "ancianos patrocinadores" escogen predicadores y otro personal que serán sostenidos por estos fondos centralizados bajo su dirección, organizan "campañas" de evangelización, programas de radio y televisión, la distribución de literatura, y muchos otros proyectos semejantes.
Pero Pablo dice (1 Tim. 3:15) que la iglesia misma es "columna y baluarte de la verdad". Acerca de la iglesia de Tesalónica Pablo dice, "Porque partiendo de vosotros ha sido divulgada la palabra del Señor" (1 Tes. 1:8), y de la iglesia de Roma dice, "vuestra fe se divulga por todo el mundo" (Rom. 1:8).
La iglesia local debe ayudar a los evangelistas según su capacidad, pues Pablo dice a los filipenses, "aun a Tesalónica me enviasteis una y otra vez para mis necesidades" (Fil. 4:16). Dos o más iglesias cooperaban para sostener a Pablo, pues recibió salario de iglesias para predicar en Corinto (2 Cor. 11:8). Entonces, ¿pueden las iglesias cooperar ahora en la obra de evangelización? Claro que sí, porque dos o más iglesias pueden enviar a cierto predicador para que él pueda dedicarse a la obra, pero las iglesias no deben enviar dinero a una "iglesia central" ("iglesia patrocinadora"), para que ésta se encargue de supervisar la obra y administrar los fondos de muchas iglesias. Esta práctica se basa en el plan de las iglesias sectarias.
Las iglesias de Cristo del primer siglo no tenían "misioneros médicos". Los apóstoles y otros evangelistas del primer siglo siguieron el patrón divino, simplemente predicando el evangelio a la gente. No sanaban enfermos como medio de evangelización, sino para confirmar el evangelio (Mar. 16:20; Hech. 14:3; Heb. 2:3, 4). Los "misioneros médicos" promueven otro "evangelio", un "evangelio" diferente; es decir, promueven el "evangelio social", que ofrece alimentos, ropa, atención médica y otros beneficios, diciendo que están sirviendo al "hombre entero" (no sólo el alma, sino el cuerpo también). Cristo, sin embargo, no ha autorizado el "evangelio social". Cada cristiano ayuda al prójimo según pueda (Gál. 6:10), pero la obra de la iglesia local es la edificación, el evangelismo y la benevolencia para santos necesitados.
En cuanto a la evangelización del mundo en nuestra época, el principal problema es la indiferencia de muchos en la iglesia (Apoc. 3:15, 16).
-- del cual yo Pablo fui hecho ministro. -- Hech. 26:16-18.
1:24 Ahora me gozo en lo que padezco por vosotros, (¡gozo en el sufrimiento!) y cumplo en mi carne lo que falta de las aflicciones de Cristo por su cuerpo, que es la iglesia; -- Nadie participa de los sufrimientos de Cristo por los pecados del mundo, pero ineludiblemente los discípulos de Cristo participan de los sufrimientos de Cristo en el sentido de sufrir por su Nombre (por su Causa) (Mat. 5:10-12; Hech. 14:22; Rom. 8:17; 2 Tim. 2:12; 3:12). Pablo quería ser como Cristo. Quería imitarlo en todo (1 Cor. 11:1). El sufrió muchas de las mismas aflicciones que Cristo sufrió, y estaba dispuesto a llenar la medida del sufrimiento que le había sido asignada. "Yo le mostraré cuánto le es necesario padecer por mi nombre" (Hech. 9:16). "Pero de ninguna cosa hago caso, ni estimo preciosa mi vida para mí mismo, con tal que acabe mi carrera con gozo, y el ministerio que recibí del Señor Jesús, para dar testimonio del evangelio de la gracia de Dios" (Hech. 20:24).
1:25 de la cual fui hecho ministro, según la administración (o mayordomía, la administración de los bienes de otro) de Dios que me fue dada para con vosotros (para beneficio vuestro, LBLA), para que anuncie cumplidamente (a fin de llevar a cabo la predicación de, LBLA) la palabra de Dios, -- Desde Hechos capítulo 13 hasta el fin del libro Lucas describe el ministerio de Pablo. Comenzó en Antioquía de Siria, hizo tres largos viajes y entonces el viaje hasta Roma. Como él dijo en Rom. 15:19, "Desde Jerusalén, y por los alrededores hasta Ilírico, todo lo he llenado del evangelio de Cristo". En la misma carta (1:14, 15) dice, "A griegos y a no griegos, a sabios y a no sabios soy deudor. Así que, en cuanto a mí, pronto estoy a anunciaros el evangelio también a vosotros que estáis en Roma". Pablo recibió su comisión directamente del cielo y este pensamiento siempre estaba con él: "Pues si anuncio el evangelio, no tengo por qué gloriarme; porque me es impuesta necesidad; y ¡ay de mí si no anunciare el evangelio" (1 Cor. 9:16).
Nunca podremos pagar la deuda que tenemos con los hermanos fieles de años pasados que han predicado el evangelio en nuestros países. Al contemplar el trabajo de los pioneros que trajeron el evangelio a los estados (departamentos) donde vivieron mis abuelos y mis padres, mi corazón se llena de gratitud por la gracia y bondad de Dios. Mi abuelo paterno (John Partain) oyó y aprendió el evangelio en el estado de Arkansas, lo cual él enseñó a sus hijos y también a mi abuelo materno. Cuando yo tuve tres años de edad, mi familia se mudó a un pueblo llamado Stigler, en el estado de Oklahoma, y mi padre fue a la oficina de correo y preguntó si había en ese pueblo una Iglesia Cristiana (en aquel tiempo él no sabía la diferencia entre la Iglesia Cristiana y la iglesia de Cristo), y le dijeron que había una iglesia de Cristo. Así, pues, por la providencia de Dios comenzamos a asistir a una pequeña iglesia de Cristo, y cuando tuve cinco años de edad, mis padres fueron bautizados (lo recuerdo bien), y asistimos fielmente. Nunca puedo pagar lo que debo a los que enseñaron a mi abuelo, nunca puedo pagar lo que debo a mis padres y otros cristianos que me enseñaron el buen camino. "Deudor soy".
1:26 el misterio que había estado oculto desde los siglos y edades, pero que ahora ha sido manifestado a sus santos, -- Al hablar del misterio Pablo se refiere al plan de Dios de salvar a todos -- tanto a los gentiles como a los judíos -- por medio del evangelio de Cristo (véase Efes. 3:3-5). No era misterio en el sentido místico, misterioso o difícil de entender, sino simplemente por no haber sido revelado. Los gnósticos se gloriaban de sus misterios que solamente ellos (los elegidos) podían entender, pero el verdadero misterio está al alcance de todo el mundo porque se ha revelado a todos.
1:27 a quienes Dios quiso dar a conocer las riquezas (2:2; esta es una palabra favorita de Pablo: Rom. 2:4; 9:23; 11:33; Efes. 1:18; 2:7; 3:8, 16; Fil. 4:19) de la gloria de este misterio entre los gentiles; -- De la manera más elocuente Pablo escribe estas palabras y frases para enfatizar la grandeza del evangelio universal.
-- que es Cristo en vosotros, la esperanza de gloria, -- La única esperanza de gloria. Sólo por medio de Cristo puede el hombre participar de la gloria de Dios. "Cristo Jesús, como El vivió aquí en la tierra, es el perfecto patrón de la vida apropiada para alcanzar y gozar de esa gloria con Dios. Cristo en nosotros nos hace como Cristo en la vida, como El en la fidelidad a Dios y su voluntad. Como El en estimar la humildad, el amor, la buena voluntad y la bondad hacia el hombre. Como El en buscar la felicidad por medio de la abnegación de sí para hacer felices a otros ... Como El en practicar los principios que moraban en su propio pecho" (DL).
"El secreto más glorioso de la historia ahora (está) revelado: ¡Cristo en vosotros, la esperanza de la gloria! (1) Glorioso poder para llevar una vida piadosa. (2) Glorioso poder para obrar victoriosamente. (3) Glorioso gozo disponible. (4) Gloriosa paz para el alma. (5) Glorioso consuelo en (tiempo de) problemas. (6) Gloriosa victoria sobre la muerte. (7) Gloriosa vida eterna con Dios" (WF).
Hay ocho expresiones en el Nuevo Testamento que se refieren al estado de salvación: "(1) Cristo en vosotros; (2) vosotros estáis en Cristo; (3) Dios está en vosotros; (4) vosotros estáis en Dios; (5) el Espíritu Santo está en vosotros; (6) vosotros estáis en el Espíritu Santo; (7) la mente de Cristo está en vosotros; (8) la palabra de Cristo está en vosotros" (JBC).
1:28 a quien anunciamos (Hech. 20:20, 26, 27), amonestando a todo hombre, y enseñando a todo hombre en toda sabiduría, a fin de presentar perfecto en Cristo Jesús a todo hombre; -- Para que Cristo esté en nosotros (1:27), tenemos que estar "en Cristo" (1:28; Gál. 3:26, 27).
Obsérvese el énfasis sobre todo hombre. Los gnósticos se jactaban del "conocimiento" y los privilegios y honores que sólo pertenecían a los elegidos. Para Cristo cada individuo era importante: la mujer samaritana, Nicodemo, el paralítico, el que nació ciego, etc.
Este texto (1:28) claramente expresa la meta del apóstol Pablo, y debe ser la meta de todo evangelista: "presentar perfecto en Cristo Jesús a todo hombre". Para llevar a cabo esta obra tiene que (1) ser un buen ejemplo, 1 Tim. 4:12; Hech. 20:28); y (2) tiene que enseñar todo el consejo de Dios (Hech. 20:20, 26, 27); "que prediques la palabra; que instes a tiempo y fuera de tiempo; redarguye, reprende, exhorta con toda paciencia y doctrina ... sé sobrio en todo, soporta las aflicciones, haz obra de evangelista, cumple tu ministerio" (2 Tim. 4:2-5).
¿Puede el cristiano ser perfecto? La Biblia lo requiere: 2 Cor. 13:9, 11; Heb. 5:11-14 (perfecto o maduro en el conocimiento); Mat. 5:48 (sed perfectos, no amando sólo a los que nos aman, sino a los que nos aborrecen; este es un amor completo o perfecto como el amor del Padre); Jn. 17:23; 1 Cor. 1:10 (perfeccionados en la unidad); 2 Cor. 7:1 (perfeccionados en la santidad); Sant. 2:23 (la fe perfeccionada en las obras).
1:29 para lo cual también trabajo, luchando (esforzándome, LBLA, 1 Tim. 4:10) según la potencia de él, -- "Por esto mismo trabajamos y sufrimos oprobios" (1 Tim. 4:10); "He peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe" (2 Tim. 4:7).
-- la cual actúa poderosamente en mí. -- 1:11; "Fortaleceos en el Señor, y en el poder de su fuerza" (Efes. 6:10); "todo lo puedo en Cristo que me fortalece" (Fil. 4:13). Cristo siempre le ayudaba (Hech. 23:11; 27:23, 24; Rom. 15:18, 19).
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1:1 Pablo, apóstol de Jesucristo por la voluntad de Dios, -- Siendo apóstol de Jesucristo Pablo tenía el derecho de enseñarles y exhortarles y de exponer los errores que algunos enseñaban.
-- y el hermano Timoteo -- Hech. 16:1-4; 1 Cor. 4:16, 17; 16:10; Fil. 2:19, 20; 1 Tes. 3:1-6. Timoteo se incluye en las salutaciones de Pablo en varias cartas (1, 2 Tes.; 2 Cor., Filip., Filemón).
1:2 a los santos -- Al oír la palabra santos muchos piensan en excelencia de carácter -- y, desde luego, debe haber excelencia de carácter en los santos --, pero la idea básica del término es que se han apartado del mundo y se han dedicado al Señor (MRW).
-- y fieles hermanos en Cristo que están en Colosas: -- En todas sus cartas Pablo emplea la expresión en Cristo, pero recibe énfasis especial en esta carta cuyo propósito es la exaltación de Cristo. Los que permanecen en Cristo no serán seducidos por las "filosofías y huecas sutilezas" de los falsos maestros (2:8, 19).
Pablo siempre daba gracias por "los santos y fieles hermanos". Nosotros también debemos siempre regocijarnos y dar gracias a Dios por la piedad de nuestros santos y fieles hermanos.
-- Gracia y paz sean a vosotros, de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo.
1:3 Siempre orando por vosotros, damos gracias a Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo, -- Al igual que la expresión en Cristo, la expresión Padre de nuestro Señor Jesucristo tiene significado especial en esta carta que exalta a Cristo.
1:4, 5 habiendo oído de vuestra fe en Cristo Jesús, y del amor que tenéis a todos los santos (2:1, 2; 3:14; Filemón 5, Efes. 1:15), a causa de la esperanza (1:23, 27; Efes. 1:18; 2:12; Rom. 8:23, 24; 15:13; 1 Ped. 1:21; 3:15; la esperanza de la herencia celestial es la base de nuestra perseverancia ahora, 1:12; 3:24; Fil. 3:8-16; Heb. 6:17-20, MRW. Véase la combinación de fe, amor y esperanza en 1 Tes. 1:3 y en 1 Cor. 13:13.) que os está guardada (reservada, LBLA) en los cielos (esta expresión nos hace ver que la esperanza de este texto es la esperanza objetiva, "la meta que se tiene delante" (ATR). De esta manera Pablo habla de la seguridad de la esperanza. Para muchas actividades, sea de negocio o de vacaciones, etc., es necesario tener una reservación (tener algo guardado o reservado de antemano; el cristiano tiene una reservación celestial), de la cual ya habéis oído por la palabra verdadera del evangelio, -- "como lo habéis aprendido de Epafras" (1:7); "si en verdad permanecéis fundados y firmes en la fe, y sin moveros de la esperanza del evangelio que habéis oído, el cual se predica en toda la creación que está debajo del cielo; del cual yo Pablo fui hecho ministro" (1:23); "Por tanto, de la manera que habéis recibido al Señor Jesucristo, andad en él" (2:6).
Pablo enfatiza el evangelio puro que ellos habían oído antes de oír las "filosofías y huecas sutilezas". Deberían perseverar en el evangelio puro, pues ahora había llegado un evangelio no verdadero (falso). Compárese Gál. 1:6-9.
1:6 que ha llegado hasta vosotros, así como a todo el mundo, (El evangelio puro es el evangelio universal, Mat. 28:19; Hech. 1:8; así pues había llegado a esa área también; véase 1:23) y lleva fruto (Pablo describe este fruto en Gál. 5:22, 23; "aumentará los frutos de vuestra justicia", 2 Cor. 9:10; "para tener también entre vosotros algún fruto" Rom. 1:13; el fruto de la obediencia al evangelio y de la nueva vida del cristiano, 3:12-24. "Por sus frutos los conoceréis", Mat. 7:16. El evangelio puro había llevado buenos frutos en todas partes del mundo, como también entre los colosenses y, de esa manera, manifestaba que era la verdad. El fruto que lleva el hueco engaño de la filosofía humana, como la que se enseñaba en Colosas, llevaba fruto corrupto; "el árbol malo da frutos malos", Mat. 7:17).
-- y crece también en vosotros, -- Los falsos maestros querían que los colosenses "crecieran" y que llegaran a ser muy "sabios" en el conocimiento de la filosofía humana.
-- desde el día que oísteis y conocisteis la gracia de Dios en verdad, -- 1:7; 2:6, etc.
1:7 - 9 como lo habéis aprendido de Epafras, nuestro consiervo amado, que es un fiel ministro de Cristo para vosotros, (4:12, 13; Filemón 23) quien también nos ha declarado vuestro amor en el Espíritu. Por lo cual también nosotros, desde el día que lo oímos, no cesamos de orar por vosotros, y de pedir que seáis llenos del conocimiento de su voluntad en toda sabiduría e inteligencia espiritual, -- 1 Cor. 2:11-14; Efes. 1:17-19; 1 Jn. 2:20; 5:20. Los gnósticos ("los que conocen") pretendían poseer un conocimiento perfecto, muy elevado que era para los elegidos (los iniciados en los misterios), pero los hermanos colosenses podían ser llenos del conocimiento verdadero. La palabra llenos es una palabra clave en esta carta, pues los falsos le empleaban para convencer a los colosenses que para estar llenos del conocimiento tendrían que iniciarse en los misterios que ellos enseñaban, pero Pablo refuta esta idea diciendo que para estar verdaderamente llenos del conocimiento, deberían aprender toda la voluntad de Dios (Hech. 20:20, 27). Epafras rogaba "encarecidamente por vosotros en sus oraciones, para que estéis firmes, perfectos y completos en todo lo que Dios quiere" (4:12; véase Efes. 3:19). Los colosenses no necesitaban los misterios de los herejes, porque el evangelio mismo es adecuado para perfeccionarnos en Cristo.
Nosotros también debemos orar por nuestros hermanos, pidiendo que sean "llenos del conocimiento de su voluntad en toda sabiduría e inteligencia espiritual".
1:10 para que andéis como es digno del Señor (Efes. 4:1; 2 Tes. 1:5; Fil. 1:27; para andar de esta manera es indispensable que sigamos el evangelio verdadero y no ser llevados por doctrinas falsas), agradándole en todo, llevando fruto en toda buena obra (Jn. 15:1-8), y creciendo en el conocimiento de Dios; -- Pablo siempre conecta la doctrina con la conducta. El fruto de la doctrina falsa es corrupto, pues produce el ritualismo (2:16), el ascetismo (2:20-23), y aun el libertinaje (Apoc. 2:14), pero el fruto del evangelio puro es la santidad.
1:11 fortalecidos con todo poder, conforme a la potencia de su gloria, para toda paciencia y longanimidad; -- "en mucha paciencia ... en longanimidad" (2 Cor. 6:4-6); "tú has seguido mi ... longanimidad ... paciencia" (2 Tim. 3:10); "tomad como ejemplo de aflicción y de paciencia (longanimidad) a los profetas ... Habéis oído de la paciencia de Job" (Sant. 5:10, 11).
"Deseaba que ellos fueran fortalecidos para poder cumplir con su deber, para enfrentarse a la tentación; y para soportar las varias pruebas de la vida" (AB).
1:12 con gozo dando gracias al Padre que nos hizo aptos (nos ha capacitado, LBLA; véase 2 Cor. 3:6, "competentes") para participar de la herencia de los santos en luz; -- Los judaizantes y los gnósticos negaban que con tan sólo el evangelio los cristianos fueran aptos o capacitados para participar de la herencia de los santos en luz. "Esto no necesariamente se limita a la gloria futura. Los hijos de Dios andan en luz en la tierra. Véanse Jn. 3:21; 11:9; 12:36; Efes. 5:8; 1 Tes. 5:5; 1 Jn. 1:7; 2:10" (MRV).
Es necesario capacitarse para participar en los deportes o en actividades académicas; así también lo es en cuanto a participar de la herencia de los santos en luz. No todos pueden hacerlo porque es necesario ser aptos o capaces para hacerlo.
1:13 el cual nos ha librado de la potestad de las tinieblas, -- Dios había librado a su pueblo del poder de Egipto, de Babilonia y de Asiria, y los judíos esperaban que Dios les librara del yugo de Roma, pero Cristo trajo otra clase de libertad, pues nos ha librado de la potestad de las tinieblas. Ya no estamos bajo el poder del mundo (2:8, 20; 3:2).
Según la herejía gnóstica, Cristo no vino para sufrir y morir en la cruz por los pecados del mundo, y no resucitó de entre los muertos, sino que sólo vino para librar el espíritu que está encarcelado en el cuerpo malo. Pablo dice, sin embargo, "¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros? Porque habéis sido comprados por precio; glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios" (1 Cor. 6:19, 20). Pablo no habló del cuerpo como la cárcel del alma, sino como el templo de Dios.
-- y trasladado al reino de su amado Hijo (del Hijo de su amor), -- Esto ocurrió cuando fueron bautizados (2:12, 20; 3:1; compárense Hech. 2:47; 1 Cor. 12:13). Muchos religiosos menosprecian la importancia del bautismo, pero compárense Mar. 16:16; Hech. 2:38; 22:16; Rom. 6:3, 4; 1 Ped. 3:21.
Nunca dejemos de dar gracias a Dios por la gran bendición de estar en el reino de su amado Hijo. Verdaderamente hemos sido rescatados, pues la vida en el mundo de pecado, de error y de toda clase de tinieblas es una miseria continua. El alma está en gran peligro, porque los que no mueren en Cristo no pueden estar con Cristo. Además, aparte de evitar el castigo eterno, nuestra vida aquí en la tierra está muy bendecida porque andamos en luz y tenemos un gozo en el alma que nunca encontramos en el mundo.
El verbo trasladar (methistemi) ocurre cinco veces en el Nuevo Testamento: Luc. 16:4 ("cuando se me quite de la mayordomía, me reciban en sus casas"); Hech. 13:22 ("Quitado éste Error! Reference source not found., les levantó por rey a David"); Hech. 19:26 (Pablo "ha apartado a muchas gentes con persuasión, diciendo que no son dioses los que se hacen con las manos"); 1 Cor. 13:2 ("y si tuviese toda la fe, de tal manera que trasladase los montes, y no tengo amor, nada soy").
Muchas razas o naciones han sido trasladadas o trasplantadas de un lugar a otro. Los israelitas fueron trasladados de Canaán a Egipto, de Egipto a Canaán (la tierra prometida), de la tierra prometida a Asiria y Babilonia y, después de setenta años, el remanente en Babilonia fue trasladado otra vez a su propia tierra.
Varias tribus de indios del estado (departamento) de Florida fueron trasladadas al "Territorio indio" que llegó a ser el estado (departamento) que se llama Oklahoma (tierra colorada). Pero aunque a veces muchas personas obedecen al Señor al mismo tiempo (Hech. 2:41), no se trasladan al reino de Cristo en grupos (naciones, razas, tribus, etc.) sino uno por uno.
Obsérvese que según este texto (1:13) sin duda alguna el reino de Cristo existía cuando Pablo escribió esta carta. Juan el bautista y Jesús anunciaban que el reino se había acercado (Mat. 3:2; 4:17); Jesús dijo, "que hay algunos de los que están aquí, que no gustarán la muerte hasta que hayan visto el reino de Dios venido con poder" (Mar. 9:1); después de morir Jesús, José de Arimatea "esperaba el reino de Dios" (Luc. 23:51); después de su resurrección Jesús dijo a los apóstoles, "quedaos vosotros en la ciudad de Jerusalén, hasta que seáis investidos de poder desde lo alto" (Luc. 24:49); esta promesa se repite justamente antes de su ascensión: "recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra" (Hech. 1:8). El cumplimiento de estas promesas se ve en Hech. 2:1-4, en el día de Pentecostés, cuando vino el Espíritu Santo sobre los apóstoles y comenzaron a predicar el evangelio. Los que obedecieron al evangelio (Hech. 2:37, 38) nacieron del agua y del Espíritu (Jn. 3:5) para entrar en el reino. Desde aquel día en adelante el Nuevo Testamento habla del reino como ya existente (Hech. 8:12).
1:14 en quien tenemos redención por su sangre (Rom. 3:24), el perdón de pecados. -- "Fuera de Cristo no hay nada; en El hay vida eterna. Fuera de El, hay condenación; en El hay redención. Fuera de Cristo hay culpa; en El hay perdón y salvación" (JBC). Los gnósticos no querían oír del perdón de pecados. Despreciaban esta redención y sólo hablaban de la liberación del espíritu del cuerpo "malo", pero Pablo afirma claramente que la redención es el perdón de pecados; es decir, cuando Dios nos perdona, nos redime o rescata del poder (dominio) de Satanás.
1:15 El es la imagen ("Imagen es más que semejanza que puede ser superficial e incidental. Implica que existe un prototipo, e incorpora la esencial realidad de su prototipo", MRV) del Dios invisible, -- "A Dios nadie le vio jamás; el unigénito Hijo, que está en el seno del Padre, él le ha dado a conocer" (Jn. 1:18).
En esta carta a los colosenses Pablo exalta a Cristo. Proclama su grandeza y su preeminencia sobre toda la creación. Los gnósticos despreciaban a Cristo, diciendo que El era una de las emanaciones del Ser Supremo, pero Pablo refuta esa herejía: "agradó al Padre que en él habitase toda plenitud ... en él habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad" (1:19; 2:9). "Cristo, el cual es la imagen de Dios" (2 Cor. 4:4). "Existiendo en la forma de Dios" (Fil. 2:6); al llegar a ser hombre no dejó de existir en la forma de Dios. (La Biblia de las Américas comete un error al traducir el participio hupárkon "existía", pues debe ser "existiendo", porque eternamente existe en la forma de Dios). "El cual, siendo el resplandor de su gloria, y la imagen misma de su sustancia" (Heb. 1:3). Cristo es Dios revelado; por eso, Jesús dijo a Tomás, "Si me conocieseis, también a mi Padre conocerías" (Jn. 14:7), y dijo a Felipe, "El que me ha visto a mí, ha visto al Padre" (Jn. 14:9). "En Cristo el invisible Dios llegó a ser visible" (GH).
Como Dios es eterno, el Hijo es eterno. Como Dios es todopoderoso, el Hijo es todopoderoso (Apoc. 1:8, 17). Como Dios es omnisciente, Cristo es omnisciente. En fin, siendo Dios, Cristo posee todos los atributos de Dios, y los tenía cuando estuvo en la tierra.
-- el primogénito de toda creación. -- Cristo ocupa la posición de primogénito o principal o Señor, "Porque en él fueron creadas todas las cosas ... y él es antes de todas las cosas ... y él es la cabeza del cuerpo que es la iglesia ... para que en todo tenga la preeminencia" (1:15-18). Cuando la palabra primogénito se usa con respecto a los nacidos físicamente quiere decir el primer nacido. Puesto que en la Biblia el primogénito era el hijo principal, éste heredaba al padre y, por eso, si su padre era rey, heredaba el trono; si su padre era el Sumo Sacerdote, llegaba a ser el Sumo Sacerdote, etc. A causa de la grandeza (preeminencia) asociada con la primogenitura, el término primogénito llegó a significar principal, el equivalente de señor. Por eso, Cristo es el "primogénito (Señor) entre muchos hermanos" (Rom. 8:29); es "el primogénito (Señor) de los muertos" (Apoc. 1:5).
Este término se usa de Cristo como el primogénito de María (Mat. 1:25), pero en este texto en Colosenses (1:15) no tiene nada que ver con su nacimiento, sino con su preeminencia por encima de toda la creación (1:18). El término se usa aquí como se usa en Sal. 89:27; hablando de David Dios dice, "Yo también le pondré por primogénito, el más excelso de los reyes de la tierra". Hablando de Israel "Jehová ha dicho así: Israel es mi hijo, mi primogénito" (hijo elegido honrado y favorecido, Ex. 4:22). David no era el hijo primogénito, sino que Dios lo puso por primogénito, es decir, "el más excelso de los reyes de la tierra". No tiene que ver con su origen físico, sino con su posición de grandeza y exaltación.
Heb. 1:6 dice, "Cuando introduce al Primogénito en el mundo, dice: Adórenle todos los ángeles de Dios". En este texto es muy obvio que la designación primogénito tiene que ver con su grandeza, pues agrega, "Adórenle todos los ángeles de Dios". Tiene que ver con su Deidad, porque solamente a Dios se puede adorar (Mat. 4:10).
Los testigos del Atalaya, sin embargo, persisten en blasfemar a Cristo, insistiendo en que primogénito significa que Cristo fue creado por Dios. Para ellos Cristo es solamente una criatura, una cosa creada.
1:16 Porque en él (no sólo por sino en El; Rom. 12:5; 16:3, 7, 9, 11; 1 Cor. 1:30; 4:15) fueron creadas todas las cosas ("quedan creadas. La permanencia del universo, así, reside muchísimo más en Cristo que en la gravedad. El universo es Cristocéntrico", ATR), las que hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles; sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades (2:10, 15; Rom. 8:38; 1 Cor. 15:24; Efes. 1:21; 3:10; 6:12); todo fue creado por medio de él y para él. -- Esta afirmación refuta el concepto gnóstico de que la creación se realizó por medio de una sucesión de emanaciones de Dios, y que Cristo era solamente una de ellas. "Estos seres angélicos de los cuales los falsos maestros hablan ... son meras criaturas que, habiendo sido creadas por Cristo, están sujetas a El" (GH).
"Este texto se dirige hacia el culto a los ángeles de los colosenses; mostrando que mientras que ellos estaban discutiendo los varios grados de ángeles que llenan el espacio entre Dios y los hombres, y dependiendo de ellos como el medio de comunión con Dios, habían rebajado a Cristo quien está arriba de todos ellos, y es el único mediador. Compárese Heb. 1:5-14, donde las ideas del Hijo como Creador y como Señor de los ángeles están combinadas" (MRV). Pablo afirma enfáticamente que ningún principado o potestad -- de cualquier clase -- tiene poder aparte de Cristo, el Creador.
En algunas ediciones inglesas de la llamada "Biblia" del Atalaya (en español, La Traducción del Nuevo Mundo) se ha colocado la palabra otras cinco veces en los versículos 16-20. En otras ediciones la agrega entre corchetes. "Porque en él fueron creadas todas las otras cosas, etc." Hacen esto porque enseñan que Cristo mismo fue creado; es decir, dicen que Dios creó a Cristo y entonces Cristo creó "todas las otras cosas". Los "testigos" afirman, pues, que Cristo es una cosa, una criatura, que fue creado por Dios. Ellos trabajan arduamente, tocando puertas a tiempo y fuera de tiempo, soportando trabajos, insultos y persecuciones pero ¿con qué propósito? Con el propósito de amontonar blasfemia sobre blasfemia contra Cristo, negando su Deidad y proclamando que El es sólo una criatura. Aunque digan que El es "un dios" o "un arcángel", para ellos Cristo es, en fin de cuentas, un ser creado. En un futuro no muy lejano ellos estarán delante de Cristo como el Juez del mundo para dar cuenta de sus blasfemias.
La "biblia" de los testigos del Atalaya hace que Pablo diga lo opuesto de lo que en realidad dice. Sólo Dios puede crear (Gén. 1:1; Isa. 44:24, "Yo Jehová, que lo hago todo, que extiendo solo los cielos, que extiendo la tierra por mí mismo"); pero Cristo es el Creador. Por eso, Cristo es Dios (2:9, "en él habita la plenitud de la Deidad corporalmente"). La Traducción del Nuevo Mundo contradice este texto, como también 1 Cor. 8:6; Heb. 2:10; y Jn. 1:3. "Pero el manifiesto propósito de los “Testigos de Jehová” de tergiversar la Palabra de Dios según su conveniencia, llega al colmo cuando en su libro «Qué ha hecho la religión para la humanidad?» transcriben estos mismos textos sin separar con corchetes las palabras añadidas, para hacer así creer al confiado lector que se trata de una traducción directa y exacta de la Sagrada Escritura auténtica" (Proceso a la “biblia” de los Testigos de Jehová, por Eugenio Danyans, página 69).
Los de El Atalaya dicen, "No obstante que no hay principio de Dios (Elohim), o Jehová, sí hubo principio del habla o la palabra; y fue Dios quien comenzó o produjo o principió a aquel quien es llamado La Palabra o El Verbo... Recordando que la palabra ‘dios’ de acuerdo con el hebreo significa ‘poderoso’ o ‘uno que está antes que (otros)’, y recordando el poder del Hijo y su posición con referencia al resto de la creación, fácilmente se deduce que el Hijo de Dios, el Verbo, era y es ‘un dios’ (El), o ‘poderoso’, preeminente sobre otras criaturas, mientras que Jehová, el Creador del Verbo, es el Dios (Elohim), sin principio y ‘desde la eternidad’” (La verdad os hará libres, páginas 45, 46). Estos falsos maestros, al igual que los gnósticos, no dejan de blasfemar contra Cristo. Dicen que Dios produjo o principió al Verbo y que El era "un dios". Ellos son politeístas, pues "adoran" a dos dioses.
Después de haber leído las palabras blasfemas de los testigos, léanse otra vez con cuidado las palabras de Pablo: "Porque en él fueron creadas todas las cosas". Si Cristo mismo hubiera sido creado, Pablo no podría haber dicho que en El fueron creadas todas las cosas, pues El no podía haberse creado a sí mismo.
1:17 Y él (no era, sino) es (para Dios no hay tiempo pasado o tiempo futuro, porque eternamente vive en el tiempo presente) antes de todas las cosas (por eso, es eterno: Jn. 1:1, 2, 10; 8:58, "antes que Abraham fuese, yo soy"; 17:54; Fil. 2:6, 7; Miqueas 5:2; Heb. 1:8-12; Apoc. 22:13), -- Pablo no dice que Cristo "fue engendrado antes de todas las cosas", sino que El es antes de todas las cosas. Para el Atalaya Cristo mismo es una "cosa" (un ser creado); según esto, pues, El es antes de sí mismo. Tal filosofía hueca es pura locura e insensatez.
En sus cartas Pablo emplea tales términos como "principado y autoridad y poder y señorío" (Efes. 1:21). Los gnósticos daban un lugar muy prominente a los varios grados de ángeles (como seres intermediaros) y aun les daban culto (2:18), pero sean ángeles fieles o rebeldes, sean espíritus buenos o malos, todos están sujetos a Cristo y "cuando introduce al Primogénito al mundo, dice: Adórenles todos los ángeles de Dios" (Heb. 1:6). "Lejos de ser uno de ellos, él los creó" (WB).
-- y todas las cosas en él subsisten; -- Heb. 1:3. "La filosofía gnóstica, que afirma que la materia es mala y que fue creada por un eón remoto, queda así barrida de un plumazo. El Hijo del amor de Dios es el Creador y Sustentador del universo, que no es de sí malo" (ATR). El universo (kosmos) está dirigido y controlado por la mente de Cristo y, por eso, está sumamente ordenado (la palabra kosmos significa orden). Todas las leyes "naturales" (leyes de la naturaleza) son, en realidad, las leyes de Cristo por medio de las cuales El sustenta y gobierna el universo. "Hay una cohesión maravillosa en el universo ... La gravedad y otras leyes de la física regulan los cuerpos celestiales con un orden tremendo. Nadie realmente sabe por qué la gravedad funciona, excepto que el poder supremo lo decreta. Hay una interdependencia entre las criaturas naturales que en cuanto a su origen desafía las explicaciones naturalistas" (WF). Sin el control y dirección de Cristo, el universo estaría desordenado y arruinado.
1:18 y él es la cabeza del cuerpo (1:24; 1 Cor. 12:12,27; Rom. 12:5; Efes. 1:22; 4:2, 15; 5:30) que es la iglesia, -- "Jesús es el primero asimismo en el reino espiritual, así como en la naturaleza (versículos 18-20)" (ATR). La iglesia es su organismo por el cual obra y lleva a cabo su propósito en el mundo. El cuerpo recibe dirección de la cabeza, obedece sus instrucciones. La iglesia no manda, sino que recibe y obedece los mandamientos de su cabeza. Esta verdad sencilla condena todos los concilios, convenciones, sínodos, etc. establecidos por los religiosos para hacer leyes, establecer prácticas y ordenar el culto de la iglesia.
-- él que es el principio (arche, prioridad), -- "He aquí el Amén, el testigo fiel y verdadero, el principio (arche; "el origen o la fuente", LBLA, margen) de la creación de Dios" (Apoc. 3:14); es decir, El es el Principio en el sentido de ser el Principiador (Originador, Creador) de la creación de Dios (Jn. 1:3; Heb. 1:2.
-- el primogénito de entre los muertos (Apoc. 1:5), para que en todo (entre todos) tenga la preeminencia; -- La palabra primogénito equivale a Señor. Cristo es el Señor de los muertos como también de los vivos (Rom. 14:9).
1:19 por cuanto agradó al Padre que en él habitase toda plenitud, -- "Porque en él habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad" (2:9). "Para los gnósticos, Jesucristo no era en manera alguna único. Hemos visto cómo postulaban toda una serie de emanaciones entre el mundo y Dios. Insistían en que Jesús era sólo una de esas emanaciones: uno de tantos intermediarios entre Dios y los hombres. Podía estar colocado muy alto en la serie, hasta podía ser el más alto, pero de ninguna manera único, sino sólo de la serie, uno de tantos. Pablo refuta esto insistiendo en que en Jesucristo habita toda plenitud (Colosenses 1:19); en él está la plenitud de la Deidad en forma corporal (Colosenses 2:9) ... no es una revelación parcial de Dios, sino absolutamente único y que en él se encuentra la totalidad de Dios, la plenitud divina" (WB).
1:20 y por medio de él reconciliar consigo todas las cosas, así las que están en la tierra como las que están en los cielos, haciendo la paz mediante la sangre de su cruz. -- Todos los hombres han pecado (Rom. 3:23) y, por eso, están alejados de Dios (Isa. 59:1, 2). ¿Cómo podría Dios ser justo si justificara al pecador? (Rom. 3:26). Sólo por medio del sacrificio de Cristo como propiciación por nosotros (1 Jn. 1:7; 2:1, 2). Cristo derramó "la sangre de su cruz" para ser la propiciación por los pecados del hombre y, por lo tanto, Dios nos puede perdonar y recibir (2 Cor. 5:18-19. De esta manera "por medio de" Cristo Dios ha reconciliado a los que obedecen al evangelio.
1:21 Y a vosotros también, que erais en otro tiempo extraños y enemigos en vuestra mente, (Efes. 2:11, 12) haciendo malas obras (3:5-9; Rom. 1:18-32; Gál. 5:19-21), -- De esta manera el Espíritu Santo describe a todos los hombres de todo país y de toda época. En el vasto mundo no hay hombres inocentes entre los que no conocen a Dios (GH); más bien, por buenos y nobles que parezcan algunos, en realidad todos son "extraños y enemigos" de Dios y, por eso, alejados de El (Efes. 2:12), necesitados, por eso, del evangelio de la salvación. ¿Cuál es la única solución para esta situación? Mat. 28:19.
-- ahora os ha reconciliado -- No por medio de los misterios gnósticos, no por medio de la filosofía humana, sino sólo por medio del evangelio de Cristo.
1:22 en su cuerpo de carne (que, según los gnósticos, era completamente malo), por medio de la muerte, (como sacrificio sin defecto (Ex. 12:5; Lev. 1:3; 21:17; 22:21; Deut. 15:21); para presentaros santos y sin mancha e irreprensibles delante de él; -- como la esposa ataviada para su marido, (Efes. 5:25-27; Apoc. 19:7, 8).
1:23 si en verdad permanecéis fundados y firmes en la fe (2:6, 7; 1 Cor. 15:58), y sin moveros de la esperanza del evangelio que habéis oído, -- pues había mucho peligro de que algunos de ellos se dejaran llevar por "la filosofía y huecas sutilezas" de los falsos maestros (2:8, 17). Pero ¿por qué hablar de "si en verdad permanecéis" y de "sin moveros" si es imposible caer de la gracia. Si la Biblia enseña la "Perseverancia de los santos" (la imposibilidad de la apostasía) según los credos calvinistas, entonces estas palabras de Pablo no tienen sentido.
-- el cual se predica en toda la creación que está debajo del cielo; -- 1:6; Mat. 28:19; Mar. 16:15; Hech. 1:8; Hechos capítulos 13-28; Rom. 10:18; Mat. 24:14 dice que el evangelio había de ser predicado "a todas las naciones" antes del "fin" (la destrucción de Jerusalén en el año 70 d.C.). El evangelio fue predicado en toda la creación en el primer siglo antes del año 63 d.C. (cuando esta carta fue escrita) sin las muchas ventajas que tenemos ahora: p. ej., medios de comunicación excelentes, tales como el teléfono, el telégrafo, la radio, la televisión, la computadora, como también medios excelentes de transportación, tales como el automóvil (y autopistas), el avión, y hasta el vehículo espacial. ¿Cómo se explica la evangelización del mundo en el primer siglo? La respuesta es fácil: los cristianos tenían celo de Dios, eran fervientes en espíritu, y amaban las almas perdidas. "Pero los que fueron esparcidos iban por todas partes anunciando el evangelio" (Hech. 8:4); hoy en día los cristianos viajan mucho, van "por todas partes", pero ¿para anunciar el evangelio? o ¿solamente para visitar otros pueblos, estados y países para pasearse y divertirse?
Col. 1:23 y Rom. 10:18 declaran que el evangelio fue predicado a todas las naciones en el primer siglo y para cumplir esta tarea ni los apóstoles ni los otros evangelistas establecieron "iglesias patrocinadoras" u otras sociedades misioneras. La iglesia de Cristo es la única organización establecida por la sabiduría divina para evangelizar al mundo. Todas las demás han sido establecidas por la sabiduría humana.
Algunos hermanos creen -- y han afirmado -- que no es posible que la Gran Comisión (Mat. 28:19; Mar. 16:15) se lleve a cabo en nuestro tiempo sin la "cooperación" de las iglesias. Lo que practican no es la cooperación, sino la centralización, pues se establece una "iglesia patrocinadora" (una iglesia central) y se invita a todas las iglesias de Cristo a enviarle fondos, para que sus "ancianos" ("ancianos patrocinadores") se encarguen de la obra de las iglesias que contribuyan con su esfuerzo.
Los "ancianos patrocinadores" escogen predicadores y otro personal que serán sostenidos por estos fondos centralizados bajo su dirección, organizan "campañas" de evangelización, programas de radio y televisión, la distribución de literatura, y muchos otros proyectos semejantes.
Pero Pablo dice (1 Tim. 3:15) que la iglesia misma es "columna y baluarte de la verdad". Acerca de la iglesia de Tesalónica Pablo dice, "Porque partiendo de vosotros ha sido divulgada la palabra del Señor" (1 Tes. 1:8), y de la iglesia de Roma dice, "vuestra fe se divulga por todo el mundo" (Rom. 1:8).
La iglesia local debe ayudar a los evangelistas según su capacidad, pues Pablo dice a los filipenses, "aun a Tesalónica me enviasteis una y otra vez para mis necesidades" (Fil. 4:16). Dos o más iglesias cooperaban para sostener a Pablo, pues recibió salario de iglesias para predicar en Corinto (2 Cor. 11:8). Entonces, ¿pueden las iglesias cooperar ahora en la obra de evangelización? Claro que sí, porque dos o más iglesias pueden enviar a cierto predicador para que él pueda dedicarse a la obra, pero las iglesias no deben enviar dinero a una "iglesia central" ("iglesia patrocinadora"), para que ésta se encargue de supervisar la obra y administrar los fondos de muchas iglesias. Esta práctica se basa en el plan de las iglesias sectarias.
Las iglesias de Cristo del primer siglo no tenían "misioneros médicos". Los apóstoles y otros evangelistas del primer siglo siguieron el patrón divino, simplemente predicando el evangelio a la gente. No sanaban enfermos como medio de evangelización, sino para confirmar el evangelio (Mar. 16:20; Hech. 14:3; Heb. 2:3, 4). Los "misioneros médicos" promueven otro "evangelio", un "evangelio" diferente; es decir, promueven el "evangelio social", que ofrece alimentos, ropa, atención médica y otros beneficios, diciendo que están sirviendo al "hombre entero" (no sólo el alma, sino el cuerpo también). Cristo, sin embargo, no ha autorizado el "evangelio social". Cada cristiano ayuda al prójimo según pueda (Gál. 6:10), pero la obra de la iglesia local es la edificación, el evangelismo y la benevolencia para santos necesitados.
En cuanto a la evangelización del mundo en nuestra época, el principal problema es la indiferencia de muchos en la iglesia (Apoc. 3:15, 16).
-- del cual yo Pablo fui hecho ministro. -- Hech. 26:16-18.
1:24 Ahora me gozo en lo que padezco por vosotros, (¡gozo en el sufrimiento!) y cumplo en mi carne lo que falta de las aflicciones de Cristo por su cuerpo, que es la iglesia; -- Nadie participa de los sufrimientos de Cristo por los pecados del mundo, pero ineludiblemente los discípulos de Cristo participan de los sufrimientos de Cristo en el sentido de sufrir por su Nombre (por su Causa) (Mat. 5:10-12; Hech. 14:22; Rom. 8:17; 2 Tim. 2:12; 3:12). Pablo quería ser como Cristo. Quería imitarlo en todo (1 Cor. 11:1). El sufrió muchas de las mismas aflicciones que Cristo sufrió, y estaba dispuesto a llenar la medida del sufrimiento que le había sido asignada. "Yo le mostraré cuánto le es necesario padecer por mi nombre" (Hech. 9:16). "Pero de ninguna cosa hago caso, ni estimo preciosa mi vida para mí mismo, con tal que acabe mi carrera con gozo, y el ministerio que recibí del Señor Jesús, para dar testimonio del evangelio de la gracia de Dios" (Hech. 20:24).
1:25 de la cual fui hecho ministro, según la administración (o mayordomía, la administración de los bienes de otro) de Dios que me fue dada para con vosotros (para beneficio vuestro, LBLA), para que anuncie cumplidamente (a fin de llevar a cabo la predicación de, LBLA) la palabra de Dios, -- Desde Hechos capítulo 13 hasta el fin del libro Lucas describe el ministerio de Pablo. Comenzó en Antioquía de Siria, hizo tres largos viajes y entonces el viaje hasta Roma. Como él dijo en Rom. 15:19, "Desde Jerusalén, y por los alrededores hasta Ilírico, todo lo he llenado del evangelio de Cristo". En la misma carta (1:14, 15) dice, "A griegos y a no griegos, a sabios y a no sabios soy deudor. Así que, en cuanto a mí, pronto estoy a anunciaros el evangelio también a vosotros que estáis en Roma". Pablo recibió su comisión directamente del cielo y este pensamiento siempre estaba con él: "Pues si anuncio el evangelio, no tengo por qué gloriarme; porque me es impuesta necesidad; y ¡ay de mí si no anunciare el evangelio" (1 Cor. 9:16).
Nunca podremos pagar la deuda que tenemos con los hermanos fieles de años pasados que han predicado el evangelio en nuestros países. Al contemplar el trabajo de los pioneros que trajeron el evangelio a los estados (departamentos) donde vivieron mis abuelos y mis padres, mi corazón se llena de gratitud por la gracia y bondad de Dios. Mi abuelo paterno (John Partain) oyó y aprendió el evangelio en el estado de Arkansas, lo cual él enseñó a sus hijos y también a mi abuelo materno. Cuando yo tuve tres años de edad, mi familia se mudó a un pueblo llamado Stigler, en el estado de Oklahoma, y mi padre fue a la oficina de correo y preguntó si había en ese pueblo una Iglesia Cristiana (en aquel tiempo él no sabía la diferencia entre la Iglesia Cristiana y la iglesia de Cristo), y le dijeron que había una iglesia de Cristo. Así, pues, por la providencia de Dios comenzamos a asistir a una pequeña iglesia de Cristo, y cuando tuve cinco años de edad, mis padres fueron bautizados (lo recuerdo bien), y asistimos fielmente. Nunca puedo pagar lo que debo a los que enseñaron a mi abuelo, nunca puedo pagar lo que debo a mis padres y otros cristianos que me enseñaron el buen camino. "Deudor soy".
1:26 el misterio que había estado oculto desde los siglos y edades, pero que ahora ha sido manifestado a sus santos, -- Al hablar del misterio Pablo se refiere al plan de Dios de salvar a todos -- tanto a los gentiles como a los judíos -- por medio del evangelio de Cristo (véase Efes. 3:3-5). No era misterio en el sentido místico, misterioso o difícil de entender, sino simplemente por no haber sido revelado. Los gnósticos se gloriaban de sus misterios que solamente ellos (los elegidos) podían entender, pero el verdadero misterio está al alcance de todo el mundo porque se ha revelado a todos.
1:27 a quienes Dios quiso dar a conocer las riquezas (2:2; esta es una palabra favorita de Pablo: Rom. 2:4; 9:23; 11:33; Efes. 1:18; 2:7; 3:8, 16; Fil. 4:19) de la gloria de este misterio entre los gentiles; -- De la manera más elocuente Pablo escribe estas palabras y frases para enfatizar la grandeza del evangelio universal.
-- que es Cristo en vosotros, la esperanza de gloria, -- La única esperanza de gloria. Sólo por medio de Cristo puede el hombre participar de la gloria de Dios. "Cristo Jesús, como El vivió aquí en la tierra, es el perfecto patrón de la vida apropiada para alcanzar y gozar de esa gloria con Dios. Cristo en nosotros nos hace como Cristo en la vida, como El en la fidelidad a Dios y su voluntad. Como El en estimar la humildad, el amor, la buena voluntad y la bondad hacia el hombre. Como El en buscar la felicidad por medio de la abnegación de sí para hacer felices a otros ... Como El en practicar los principios que moraban en su propio pecho" (DL).
"El secreto más glorioso de la historia ahora (está) revelado: ¡Cristo en vosotros, la esperanza de la gloria! (1) Glorioso poder para llevar una vida piadosa. (2) Glorioso poder para obrar victoriosamente. (3) Glorioso gozo disponible. (4) Gloriosa paz para el alma. (5) Glorioso consuelo en (tiempo de) problemas. (6) Gloriosa victoria sobre la muerte. (7) Gloriosa vida eterna con Dios" (WF).
Hay ocho expresiones en el Nuevo Testamento que se refieren al estado de salvación: "(1) Cristo en vosotros; (2) vosotros estáis en Cristo; (3) Dios está en vosotros; (4) vosotros estáis en Dios; (5) el Espíritu Santo está en vosotros; (6) vosotros estáis en el Espíritu Santo; (7) la mente de Cristo está en vosotros; (8) la palabra de Cristo está en vosotros" (JBC).
1:28 a quien anunciamos (Hech. 20:20, 26, 27), amonestando a todo hombre, y enseñando a todo hombre en toda sabiduría, a fin de presentar perfecto en Cristo Jesús a todo hombre; -- Para que Cristo esté en nosotros (1:27), tenemos que estar "en Cristo" (1:28; Gál. 3:26, 27).
Obsérvese el énfasis sobre todo hombre. Los gnósticos se jactaban del "conocimiento" y los privilegios y honores que sólo pertenecían a los elegidos. Para Cristo cada individuo era importante: la mujer samaritana, Nicodemo, el paralítico, el que nació ciego, etc.
Este texto (1:28) claramente expresa la meta del apóstol Pablo, y debe ser la meta de todo evangelista: "presentar perfecto en Cristo Jesús a todo hombre". Para llevar a cabo esta obra tiene que (1) ser un buen ejemplo, 1 Tim. 4:12; Hech. 20:28); y (2) tiene que enseñar todo el consejo de Dios (Hech. 20:20, 26, 27); "que prediques la palabra; que instes a tiempo y fuera de tiempo; redarguye, reprende, exhorta con toda paciencia y doctrina ... sé sobrio en todo, soporta las aflicciones, haz obra de evangelista, cumple tu ministerio" (2 Tim. 4:2-5).
¿Puede el cristiano ser perfecto? La Biblia lo requiere: 2 Cor. 13:9, 11; Heb. 5:11-14 (perfecto o maduro en el conocimiento); Mat. 5:48 (sed perfectos, no amando sólo a los que nos aman, sino a los que nos aborrecen; este es un amor completo o perfecto como el amor del Padre); Jn. 17:23; 1 Cor. 1:10 (perfeccionados en la unidad); 2 Cor. 7:1 (perfeccionados en la santidad); Sant. 2:23 (la fe perfeccionada en las obras).
1:29 para lo cual también trabajo, luchando (esforzándome, LBLA, 1 Tim. 4:10) según la potencia de él, -- "Por esto mismo trabajamos y sufrimos oprobios" (1 Tim. 4:10); "He peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe" (2 Tim. 4:7).
-- la cual actúa poderosamente en mí. -- 1:11; "Fortaleceos en el Señor, y en el poder de su fuerza" (Efes. 6:10); "todo lo puedo en Cristo que me fortalece" (Fil. 4:13). Cristo siempre le ayudaba (Hech. 23:11; 27:23, 24; Rom. 15:18, 19).
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