miércoles, agosto 24

COMENTARIO DE 1 ERA DE SAMUEL CAPITULO 1

Capítulo 1

En este libro tiene una cuenta de Eli, y la maldad de sus hijos, también de Samuel, su carácter y acciones. Luego del avance de Saúl para ser rey de Israel, y su comportamiento enfermo, hasta su muerte dio paso a la sucesión de David al trono, que era un tipo eminente de Cristo. La paciencia de David, el pudor, la constancia, la persecución de los enemigos abiertos y amigos fingidos, son un modelo y ejemplo para la iglesia, y para todos los miembros de la misma. Muchas cosas en este libro de fomentar la fe, la esperanza y la paciencia de los creyentes que sufren. Contiene advertencias útiles las precauciones y terrible también muchos.

Elcana y su familia. (1-8) La oración de Ana. (9.18) Samuel, Ana lo presenta al Señor. (19-28)

Versículos 1-8 Elcana mantenido su presencia en el altar de Dios, a pesar de las diferencias infeliz en su familia. Si la devoción de una familia no prevalecerán para poner fin a sus divisiones, pero no dejes que las divisiones de poner fin a las devociones. Para disminuir nuestro amor justo para cualquier relación por el bien de alguna enfermedad que no puede ayudar, y cuál es su aflicción, es hacer que disputa la providencia de Dios con sus preceptos, y muy poco amable para añadir aflicción al afligido. Es la evidencia de una disposición de base, para deleitarse con los que están sufriendo de un espíritu triste, y para poner los de humor, que tienden a preocuparse y estar incómodo. Debemos tener los unos las cargas, para no agregar a ellos. Hannah no pudo soportar la provocación. Los que son de un espíritu inquieto, y son aptos para sentar las provocaciones demasiado a pecho, son enemigos de sí mismos, y se tira de muchas comodidades, tanto de la vida ya la piedad. Debemos notar las comodidades, para alejarnos de duelo por las cruces. Debemos mirar a lo que es para nosotros, así como lo que está en contra de nosotros.

Los versículos 9-18 Hannah se mezclaban las lágrimas con sus oraciones, que ella consideraba la misericordia de nuestro Dios, que conoce el alma está turbada. Dios nos da licencia, en la oración, no sólo para hacer cosas buenas en general, pero hablar de esa cosa bien especial que más necesitamos y deseamos. Ella habló en voz baja, nadie podía escucharla. Por este medio se declaró su creencia del conocimiento de Dios del corazón y sus deseos. Eli era el sumo sacerdote y juez de Israel. Que mal se convierte en nosotros para ser imprudente y precipitada de las censuras de los demás, y pensar que la gente culpable de las cosas malas, mientras que la materia es dudosa y no probadas. Hannah no replicar el cargo, y sin reproche Eli con la conducta malvada de sus propios hijos. Cuando estamos en un momento injustamente censurados, tenemos necesidad de establecer un reloj de doble frente a la puerta de nuestros labios, que no vuelve la censura de censura. Hannah pensó que para hacerlo por sí claro, por lo que debemos. Eli estaba dispuesto a reconocer su error. Hannah se fue con la satisfacción de la mente. Se había comprometido con la oración su caso a Dios, y Eli había orado por ella. La oración es la facilidad del corazón a un alma gentil. La oración será suave el rostro, sino que debe hacerlo. Ninguno tiempo permanecerá miserable, que utilizan correctamente el privilegio de ir a la propiciatorio de un Dios reconciliado en Cristo Jesús.

Los versículos 19-28 Elcana y su familia tuvieron un viaje antes que ellos, y una familia de los niños a tomar con ellos, sin embargo, no se movió hasta que habían adorado a Dios juntos. La oración y el forraje no sólo no perjudiquen a un viaje. Cuando los hombres están con tanta prisa que se encamina por los viajes, o para participar en el negocio, que no tiene tiempo para adorar a Dios, es probable que continúe sin su presencia y bendición. Hannah, aunque sentía una relación cálida a los tribunales de la casa de Dios, suplicó que se quedase en casa. Dios tenga misericordia, y no sacrificio. Los detenidos de las ordenanzas públicas, la enfermería y el cuidado de los niños pequeños, pueden encontrar consuelo en este caso, y creo, que si lo hacen guardia en un espíritu recto, Dios en su gracia los aceptan en el mismo. Hannah presentó su hijo al Señor con un agradecido reconocimiento de su bondad, en respuesta a la oración. Lo que le damos a Dios, que es lo que tenemos que primero pidió y recibió de él. Todos nuestros regalos para él fueron los primeros en sus dones para nosotros. El niño Samuel iniciales mostraron la verdadera piedad. Los niños pequeños deben ser enseñados a adorar a Dios cuando era muy joven. Sus padres deben enseñarles en ella, llevarlos a la misma, y ​​los puso en hacerlo lo mejor que puede; Dios en su gracia los aceptan, y les enseñará a hacerlo mejor.

EL LIBRO DE 1 ERA DE SAMUEL CAPITULO 1

1ra. de Samuel

Capítulo 01

1:1 Hubo un varón de Ramataim de Zofim, del monte de Efraín, que se llamaba Elcana hijo de Jeroham, hijo de Eliú, hijo de Tohu, hijo de Zuf, efrateo.
1:2 Y tenía él dos mujeres; el nombre de una era Ana, y el de la otra, Penina. Y Penina tenía hijos, mas Ana no los tenía.
1:3 Y todos los años aquel varón subía de su ciudad para adorar y para ofrecer sacrificios a Jehová de los ejércitos en Silo, donde estaban dos hijos de Elí, Ofni y Finees, sacerdotes de Jehová.
1:4 Y cuando llegaba el día en que Elcana ofrecía sacrificio, daba a Penina su mujer, a todos sus hijos y a todas sus hijas, a cada uno su parte.
1:5 Pero a Ana daba una parte escogida; porque amaba a Ana, aunque Jehová no le había concedido tener hijos.
1:6 Y su rival la irritaba, enojándola y entristeciéndola, porque Jehová no le había concedido tener hijos.
1:7 Así hacía cada año; cuando subía a la casa de Jehová, la irritaba así; por lo cual Ana lloraba, y no comía.
1:8 Y Elcana su marido le dijo: Ana, ¿por qué lloras? ¿por qué no comes? ¿y por qué está afligido tu corazón? ¿No te soy yo mejor que diez hijos?
1:9 Y se levantó Ana después que hubo comido y bebido en Silo; y mientras el sacerdote Elí estaba sentado en una silla junto a un pilar del templo de Jehová,
1:10 ella con amargura de alma oró a Jehová, y lloró abundantemente.
1:11 E hizo voto, diciendo: Jehová de los ejércitos, si te dignares mirar a la aflicción de tu sierva, y te acordares de mí, y no te olvidares de tu sierva, sino que dieres a tu sierva un hijo varón, yo lo dedicaré a Jehová todos los días de su vida, y no pasará navaja sobre su cabeza.
1:12 Mientras ella oraba largamente delante de Jehová, Elí estaba observando la boca de ella.
1:13 Pero Ana hablaba en su corazón, y solamente se movían sus labios, y su voz no se oía; y Elí la tuvo por ebria.
1:14 Entonces le dijo Elí: ¿Hasta cuándo estarás ebria? Digiere tu vino.
1:15 Y Ana le respondió diciendo: No, señor mío; yo soy una mujer atribulada de espíritu; no he bebido vino ni sidra, sino que he derramado mi alma delante de Jehová.
1:16 No tengas a tu sierva por una mujer impía; porque por la magnitud de mis congojas y de mi aflicción he hablado hasta ahora.
1:17 Elí respondió y dijo: Ve en paz, y el Dios de Israel te otorgue la petición que le has hecho.
1:18 Y ella dijo: Halle tu sierva gracia delante de tus ojos. Y se fue la mujer por su camino, y comió, y no estuvo más triste.
1:19 Y levantándose de mañana, adoraron delante de Jehová, y volvieron y fueron a su casa en Ramá. Y Elcana se llegó a Ana su mujer, y Jehová se acordó de ella.
1:20 Aconteció que al cumplirse el tiempo, después de haber concebido Ana, dio a luz un hijo, y le puso por nombre Samuel, diciendo: Por cuanto lo pedí a Jehová.
1:21 Después subió el varón Elcana con toda su familia, para ofrecer a Jehová el sacrificio acostumbrado y su voto.
1:22 Pero Ana no subió, sino dijo a su marido: Yo no subiré hasta que el niño sea destetado, para que lo lleve y sea presentado delante de Jehová, y se quede allá para siempre.
1:23 Y Elcana su marido le respondió: Haz lo que bien te parezca; quédate hasta que lo destetes; solamente que cumpla Jehová su palabra. Y se quedó la mujer, y crió a su hijo hasta que lo destetó.
1:24 Después que lo hubo destetado, lo llevó consigo, con tres becerros, un efa de harina, y una vasija de vino, y lo trajo a la casa de Jehová en Silo; y el niño era pequeño.
1:25 Y matando el becerro, trajeron el niño a Elí.
1:26 Y ella dijo: ¡Oh, señor mío! Vive tu alma, señor mío, yo soy aquella mujer que estuvo aquí junto a ti orando a Jehová.
1:27 Por este niño oraba, y Jehová me dio lo que le pedí.
1:28 Yo, pues, lo dedico también a Jehová; todos los días que viva, será de Jehová. Y adoró allí a Jehová.

martes, agosto 23

EL LIBRO DE RUT CAPITULO 4 Y SU COMENTARIO

CAPÍTULO 4

1 Booz habla con el Pariente más cercano. 6 Este rehúsa efectuar la redención conforme a la costumbre que había en Israel. 9 Booz compra la herencia. 11 Se casa con Rut. 13 Ella da a luz a Obed, abuelo de David. 18 Las generaciones de Fares.

1 BOOZ subió a la puerta y se sentó allí; y he aquí pasaba aquel pariente de quien Booz había hablado, y le dijo: Eh, fulano, ven acá y siéntate. Y él vino y se sentó.

2 Entonces él tomó a diez varones de los ancianos de la ciudad, y dijo: Sentaos aquí. Y ellos se sentaron.

3 Luego dijo al pariente: Noemí, que ha vuelto del campo de Moab, vende una parte de las tierras que tuvo nuestro hermano Elimelec.

4 Y yo decidí hacértelo saber, y decirte que la compres en presencia de los que están aquí sentados, y de los ancianos de mi pueblo. Si tú quieres redimir, redime; y si no quieres redimir, decláramelo para que yo lo sepa; porque no hay otro que redima sino tú, y yo después de ti. Y él respondió: Yo redimiré.

5 Entonces replicó Booz: El mismo día que compres las tierras de mano de Noemí, debes tomar también a Rut la moabita, mujer del difunto, para que restaures el nombre del muerto sobre su posesión.

6 Y respondió el pariente: No puedo redimir para mí, no sea que dañe mi heredad. Redime tú, usando de mi derecho, porque yo no podré redimir.

7 Había ya desde hacía tiempo esta costumbre en Israel tocante a la redención y al contrato, que para la confirmación de cualquier negocio, el uno se quitaba el zapato y lo daba a su compañero; y esto servía de testimonio en Israel.

8 Entonces el pariente dijo a Booz: Tómalo tú. Y se quitó el zapato.

9 Y Booz dijo a los ancianos y a todo el pueblo: Vosotros sois testigos hoy, de que he adquirido de mano de Noemí todo lo que fue de Elimelec, y todo lo que fue de Quelión y de Mahlón.

10 Y que también tomo por mi mujer a Rut la moabita, mujer de Mahlón, para restaurar el nombre del difunto sobre su heredad, para que el nombre del muerto no se borre de entre sus hermanos y de la puerta de su lugar. Vosotros sois testigos hoy.

11 Y dijeron todos los del pueblo que estaban a la puerta con los ancianos: Testigos somos. Jehová haga a la mujer que entra en tu casa como a Raquel y a Lea, las cuales edificaron la casa de Israel; y tú seas ilustre en Efrata, y seas de renombre en Belén. 441

12 Y sea tu casa como la casa de Fares, el que Tamar dio a luz a Judá, por la descendencia que de esa joven te dé Jehová.

13 Booz, pues, tomó a Rut, y ella fue su mujer; y se llegó a ella, y Jehová le dio que concibiese y diese a luz un hijo.

14 Y las mujeres decían a Noemí: Loado sea Jehová, que hizo que no te faltase hoy pariente, cuyo nombre será celebrado en Israel;

15 el cual será restaurador de tu alma, y sustentará tu vejez; pues tu nuera, que te ama, lo ha dado a luz; y ella es de más valor para ti que siete hijos.

16 Y tomando Noemí el hijo, lo puso en su regazo, y fue su aya.

17 Y le dieron nombre las vecinas, diciendo: Le ha nacido un hijo a Noemí; y lo llamaron Obed. Este es padre de Isaí, padre de David.

18 Estas son las generaciones de Fares: Fares engendró a Hezrón,

19 Hezrón engendró a Ram, y Ram engendró a Aminadab,

20 Aminadab engendró a Naasón, y Naasón engendró a Salmón,

21 Salmón engendró a Booz, y Booz engendró a Obed,

22 Obed engendró a Isaí, e Isaí engendró a David.

1.

Subió a la puerta.

Como ya se observara (ver com. cap. 3: 3), Belén está ubicada en una angosta serranía que se proyecta hacia el este de la cadena montañosa central. Este declive desciende abruptamente en laderas en forma de terrazas hasta los profundos valles al norte, este y sur. Esas laderas estáis cubiertas hoy de olivos, higueras y vides. Para llegar hasta la puerta de la ciudad, Booz tuvo que dejar la era donde había pasado la noche y ascender las laderas del declive. La puerta de la ciudad, que era probablemente la única abertura en el muro, era el lugar donde sesionaba el tribunal y donde se ventilaban los asuntos públicos (ver Deut. 21: 19-21; cf. Sal. 127: 5; Zac. 8: 16). Jerónimo señala que "los jueces se sentaban en las puertas para que la gente del campo no se viese obligada a entrar en las ciudades y sufrir perjuicio en ellas.

Allí sentados, ellos [los jueces] podían ver a la gente del pueblo o del campo cuando salía de la ciudad o entraba en ella, y cada hombre, terminado su asunto, podía irse de inmediato a su propia casa".

Se sentó.

El que Booz se sentara a la puerta demostraba que procuraba una decisión judicial. Booz reunió un jurado compuesto por los ancianos de la ciudad, de acuerdo con la ley de Moisés (Deut. 16: 18).

2.

Tomó a diez varones.

Se supone que ése era el número exigido para formar un jurado que pudiera considerar los casos civiles. Da la impresión de que Booz mismo los eligió.

Sin embargo, primero llamó al pariente más cercano (vers. 1), y es probable que lo hubiera consultado al hacer la selección de los ancianos. El procedimiento que se seguía era sumamente democrático. El caso era claro. Se actuó de acuerdo a la ley de Moisés, y sin demora alguna se llegó a una decisión, la cual fue confirmada y atestiguada por un grupo representativo de los dirigentes reconocidos de Belén. Así se atendían los asuntos legales: sin abogados y sin extensos argumentos judiciales.

Los ancianos.

Es probable que los ancianos de una ciudad fueran los principales de las diversas familias importantes. Eran responsables de los asuntos civiles y religiosos de los ciudadanos. Los "ancianos" no eran necesariamente personas de edad, sino maduras y de experiencia.

3.

Vende.

Tal venta no constituía una transferencia permanente de la propiedad, sino sólo temporal. Noemí y Rut, aunque no pudiesen trabajar ellas mismas la tierra, podrían así recibir cierto ingreso proveniente de esa tierra. Los dueños originales podían comprar de nuevo la tierra en cualquier momento, pagando la parte del precio correspondiente al tiempo que quedaba hasta el año del jubileo. De todos modos, en el jubileo, esa propiedad volvería automáticamente a ser de su dueño original (ver com. Lev. 25: 23-25).

Nuestro hermano.

No necesariamente por parentesco de consanguinidad. La relación indicada por la palabra hebrea que así se traduce es muy flexible y amplia. Aun a los amigos se los llama hermanos algunas veces. Cuando Booz dijo que la tierra pertenecía a Elimelec, insinuaba que los dos hijos, Mahlón y Quelión, no habían recibido su heredad. Por lo tanto, era Noemí y no Rut quien vendía 442 la propiedad. Sin embargo, un hijo de Rut sería heredero legal de la tierra de Elimelec, y por lo tanto Noemí estaba dispuesta a transferir el título de la propiedad de su difunto esposo al pariente que se casara con Rut. Ese pariente administraría la propiedad hasta que el hijo de Rut estuviera en condiciones de heredarla.

El que la tierra fuera vendida -arrendada diríamos hoy- a un pariente cercano que debía casarse con Rut y guardar la propiedad para el hijo que les naciera, exigía la aplicación de dos tipos de leyes del código civil mosaico. Se aplicaban a este caso tanto las leyes para la transferencia de propiedades (Lev. 25: 23-28) como las que regían el casamiento de una viuda con un pariente cercano (Deut. 25: 5-10). Estas últimas leyes limitaban las primeras.

4.

Hacértelo saber.

Literalmente, "descubrir tu oreja". Expresión idiomática muy bien traducida por la RVR.

Si tú quieres.

Si el pariente más cercano decidía comprar la propiedad, tenía el privilegio de hacerlo; en tal caso Booz ya no tendría más derecho.

Yo después de ti.

Después de declarar los hechos y reconocer los derechos del pariente más cercano, Booz revela claramente su interés personal en el asunto. Expresa la esperanza de que el pariente más cercano no comprará la propiedad.

Yo redimiré.

Reconociendo que se trata de una buena oportunidad para aumentar sus entradas, el pariente más cercano no vacila en decidir comprar la propiedad.

5.

Entonces replicó Booz.

Hasta aquí no se había dicho nada en cuanto a la parte de Rut en el asunto.

Sin duda Booz creyó que sería mejor hacer que la propiedad fuese el tema central del negocio, pensando tal vez que así obtendría una respuesta más favorable. Pero una vez que el pariente más cercano ha expresado su intención de comprar la propiedad, Booz revela el hecho de que Noemí ha limitado la venta del terreno, exigiendo que quien lo compre se case con Rut.

El orden en el cual Booz presentó los dos aspectos del caso indica que tenía más interés en Rut que en la propiedad. Este era un enfoque típicamente oriental, porque la perspicacia de Booz lo indujo a ocultar lo que para él era de mayor importancia, procurando así concertar un arreglo satisfactorio sin dejar que su interés fuera el factor determinante. Por contraste, el interés del pariente más cercano se centraba exclusivamente en la propiedad como una fuente de lucro.

6.

Dañe mi heredad.

La avidez con la cual el pariente más cercano decidió comprar la tierra cuando parecía que el único factor en juego era la ganancia, y su inmediata pérdida de interés al saber que esa compra le exigía abnegación y una pérdida monetaria, parecen indicar que era un hombre avaro, como el rico insensato de Luc. 12: 13-21. El pariente más cercano no estaba dispuesto a casarse con Rut. Sin duda no tenía hijos que pudieran heredar su propiedad. Si se casaba con Rut, el primer hijo que tuviesen sería considerado como hijo del extinto esposo de Rut.

Entonces, tanto la parcela que hubiera comprado de Noemí como su propia tierra pasarían a ser heredad de los hijos de Rut. El hecho de que ésta fuera moabita no parece haber afectado su decisión.

Por su parte, Booz pudo haber tenido dos razones al desear comprar esa tierra y casarse con Rut. Posiblemente era viudo con uno o más hijos ya crecidos.

También es claro que Booz respetaba y amaba sinceramente a Rut. No le importaba que el hijo que les pudiera nacer fuese contado como hijo del marido fallecido, y que la propiedad que le compraba a Noemí pasara a los hijos de Rut y no a los hijos que él hubiera podido tener de una esposa anterior. Además, es obvio que Booz no albergaba prejuicios raciales. Es posible que su propia madre hubiera sido Rahab de Jericó (ver com. cap. 1: 1).

7.

Para la confirmación de cualquier negocio.

El procedimiento que se señala en este versículo concuerda con la ley de Deut. 25: 7-9, respecto a la mujer que no encontraba un pariente de su difunto marido que estuviera dispuesto a realizar el deber de un pariente. En tal caso ella tomaba la iniciativa contra el pariente que rechazaba su propuesta. El confirmaba su rechazo permitiendo a la mujer que le quitara un zapato. Pero, según los comentadores judíos la mujer debía escupir en el suelo frente a él, cosa que la construcción de la frase hebrea permite expresar.

Pero en el caso de Booz, la situación era diferente. Rut le había pedido que la tomara por mujer, y él estaba dispuesto a hacerlo. El pedido al pariente más cercano no lo hacía la mujer cuyo esposo había fallecido. Evidentemente 443 Booz proporcionaba al otro pariente la oportunidad que por ley le correspondía de casarse con Rut, si así lo deseaba.

Testimonio.

Es decir, una evidencia legalmente aceptable.

8.

Se quitó el zapato.

El contexto indica con claridad que fue el pariente más cercano quien se quitó el zapato o la sandalia y se lo dio a Booz, para confirmar la transferencia de su derecho de redención a Booz. No es preciso pensar que el autor del libro de Rut estuviera explicando una ceremonia no conocida por sus lectores, como lo han entendido algunos comentadores. Sencillamente señala que en este caso se omitió la parte de la ceremonia que expresaba desprecio hacia el pariente que no efectuaba el rescate.

9.

Vosotros sois testigos.

Booz pide al jurado de ciudadanos y a todos los otros que allí se encuentran que sean testigos del acto de transferencia, simbolizado por la ceremonia de la sandalia. El pariente más cercano tenía tanto el primer derecho de casarse con Rut y de administrar su propiedad como el de rehusar hacerlo (Deut. 25: 7-9).

10.

Tomo por mi mujer.

La compra de la propiedad de Noemí era la cuestión legal en consideración, pero en este caso algo más que la tierra misma estaba implicado (ver com. vers. 5, 6). Además, Booz tenía más interés en Rut que en la tierra (ver com. vers. 5), hecho que ahora deja en claro. Tenía que comprar la propiedad a fin de poder tomar a Rut como mujer. El pariente más cercano no había estado dispuesto a tomar a Rut para conseguir la propiedad, pero Booz sí estaba listo a tomar la propiedad, si eso era necesario, a fin de casarse con Rut.

Restaurar.

Es decir, para perpetuar el linaje de su familia (ver Deut. 25: 6).

Sobre su heredad.

Se consideraba sagrado e inalienable el derecho que tenían el dueño original y su posteridad sobre la herencia familiar. Esa propiedad nunca podía venderse a perpetuidad. Si una parcela quedaba, por así decirlo, huérfana, era lo mismo que si un hombre no tuviera un heredero. La preservación del nombre y de la heredad de la familia se convertía en un factor vital en la conservación de la estructura social de la nación (ver Núm. 36: 1-9 y com. Mat. 1: 1).

11.

Testigos somos.

Los que se habían reunido en la puerta no condenaron al pariente más cercano.

No le dirigieron ninguna palabra de censura, pero para Booz tuvieron palabras de felicitación y de bendición.

Como a Raquel y a Lea.

Ver Gén. 29: 31 a 30: 24.

12.

La casa de Fares.

Ver Gén. 38: 12-29. Esta declaración prepara el camino para la genealogía de los vers. 18-22, lo que, por lo tanto, no parecería ser una lista añadida por redactores posteriores, sino parte integral del relato original.

13.

Jehová le dio.

Los hebreos reconocían que toda vida proviene de Dios, y que él es quien da "toda buena dádiva y todo don perfecto" (Sant. 1: 17; cf. Juan 3: 27). Es Dios quien da "lluvias del cielo y tiempos fructíferos" (Hech. 14: 17; ver también Deut. 11: 14) y "el poder para hacer las riquezas" (Deut. 8: 17, 18).

Siempre debiéramos reconocer a Dios como el origen de todas nuestras bendiciones y digno de recibir nuestra alabanza.

14.

Las mujeres.

Tal vez un grupo de íntimas amigas, presentes en la ceremonia de la circuncisión, cuando se le debía poner nombre al niño (ver Luc. 1: 58, 59).

Pariente.

"Redentor" o "goel" (NC). (Ver com. cap. 2: 20.)

15.

Restaurador.

Cuando nació el hijo de Rut, quedó asegurada la continuidad del linaje familiar de Noemí, cosa que había parecido poco probable cuando fallecieron su marido y sus dos hijos.

17.

Obed.

El nombre del hijo de Rut significa "siervo", se entiende "de Dios". Esta es la forma abreviada del nombre hebreo que se translitera Abdías, y que significa "siervo [o adorador] de Jehová".

Padre de David.

Con estas palabras el autor llega al pináculo de su relato y justifica el habelo narrado. Estas palabras señalan el cumplimiento de la bendición pronunciada sobre Rut por los aldeanos de Belén (ver vers. 11, 12, 15). El nombre del pariente que pensó que su matrimonio con la moabita convertida haría peligrar su heredad ha sido olvidado, pero de Booz descendió David, antepasado y símbolo de Cristo. Por el amor de Rut, Obed fue, por así decirlo, hijo de Noemí.

Si la nación judía hubiese tomado en cuenta la lección que enseña el libro de Rut, de que Dios no hace acepción de personas, su actitud para con los gentiles habría sido muy diferente de lo que fue. Habría esperado a un Mesías cuya misión era salvar del pecado a todos los hombres, judíos o gentiles, y no sólo 444 a un Mesías judío que salvara a la nación judía del yugo romano. También para nosotros el libro de Rut contiene una lección. Si tan sólo practicamos el amor y la simpatía para con nuestros prójimos, muchos de ellos nos dirán como le dijo Rut a su suegra: "Tu pueblo será mi pueblo, y tu Dios mi Dios". Y por nuestra parte podríamos responderles como lo hizo Booz al dirigirse a Rut: "Jehová recompense tu obra, y tu remuneración sea cumplida de parte de +

-.Jehová Dios de Israel, bajo cuyas alas has venido a refugiarte". 445

lunes, agosto 22

EL LIBRO DE RUT CAPITULO 3 Y SU COMENTARIO

CAPÍTULO 3

1 Por instrucción de Noemí, 5 Rut se acuesta a los pies de Booz. 8 Booz reconoce el derecho del pariente más cercano. 14 La envía con seis medidas de cebada.

1 DESPUES le dijo su suegra Noemí: Hija mía, ¿no he de buscar hogar para ti, para que te vaya bien?

2 ¿No es Booz nuestro pariente, con cuyas criadas tú has estado? He aquí que él avienta esta noche la parva de las cebadas.

3 Te lavarás, pues, y te ungirás, y vistiéndote tus vestidos, irás a la era; mas no te darás a conocer al varón hasta que él haya acabado de comer y de beber.

4 Y cuando él se acueste, notarás el lugar donde se acuesta, e irás y descubrirás sus pies, y te acostarás allí; y él te dirá lo que hayas de hacer.

5 Y ella respondió: Haré todo lo que tú me mandes.

6 Descendió, pues, a la era, e hizo todo lo que su suegra le había mandado.

7 Y cuando Booz hubo comido y bebido, y su corazón estuvo contento, se retiró a dormir a un lado del montón. Entonces ella vino calladamente, y le descubrió los pies y se acostó.

8 Y aconteció que a la medianoche se estremeció aquel hombre, y se volvió; y he aquí, una mujer estaba acostada a sus pies.

9 Entonces él dijo: ¿Quién eres? Y ella respondió: Yo soy Rut tu sierva; extiende el borde de tu capa sobre tu sierva, por cuanto eres pariente cercano.

10 Y él dijo: Bendita seas tú de Jehová, hija mía; has hecho mejor tu postrera bondad que la primera, no yendo en busca de los jóvenes, sean pobres o ricos.

11 Ahora pues, no temas, hija mía; yo haré contigo lo que tú digas, pues toda la gente de mi pueblo sabe que eres mujer virtuosa.

12 Y ahora, aunque es cierto que yo soy pariente cercano, con todo eso hay pariente más cercano que yo.

13 Pasa aquí la noche, y cuando sea de día, si él te redimiere, bien, redímate; mas si él no te quisiere redimir, yo te redimiré, vive Jehová. Descansa, pues, hasta la mañana.

14 Y después que durmió a sus pies hasta la mañana, se levantó antes que los hombres pudieran reconocerse unos a otros; porque él dijo: No se sepa que vino mujer a la era.

15 Después le dijo: Quítate el manto que traes sobre ti, y tenlo. Y teniéndolo ella, él midió seis medidas de cebada, y se las puso encima; y ella se fue a la ciudad.

16 Y cuando llegó a donde estaba su suegra, ésta le dijo: ¿Qué hay, hija mía?

Y le contó ella todo lo que con aquel varón le había acontecido.

17 Y dijo: Estas seis medidas de cebada me dio, diciéndome: A fin de que no vayas a tu suegra con las manos vacías.

18 Entonces Noemí dijo: Espérate, hija mía, hasta que sepas cómo se resuelve el asunto; porque aquel hombre no descansará hasta que concluya el asunto hoy.

1.

Hogar.

Literalmente, "descanso". Noemí se refiere aquí al matrimonio (ver com. cap. 1: 9). Noemí creía que era su deber hacer lo posible para proporcionar un hogar a la nuera que con tanta lealtad la había seguido, y por eso le explicó que, según la costumbre judía, tenía derecho a pedirle a Booz que cumpliera con el deber del pariente más cercano. Si Booz accedía a casarse con ella, Rut no sólo tendría un hogar propio, sino que también podría perpetuar el nombre y preservar la heredad de su difunto esposo.

Son dos las instituciones que nos llegan desde el Edén: (1) el sábado, tiempo de "descanso", cuando en una manera especial dedicamos nuestra atención a las evidencias del amor de Dios para con nosotros y estudiamos cómo podemos expresar con mayor perfección nuestro amor a él; y (2) el hogar, un lugar de "descanso", donde el amor mutuo debiera encontrar su más verdadera y completa expresión. Donde mora el amor, hay paz.

2.

El avienta.

En Palestina se avienta el grano hasta el día de hoy, lanzándolo al aire 438 con una pala u horquilla, o sacudiéndolo dentro de una zaranda, para que el grano caiga por su propio peso y la paja sea llevada por el viento. Este trabajo se hacía generalmente cuando refrescaba al atardecer.

La parva de las cebadas.

Mejor, "la era de cebada", o "esta noche estará aventando la cebada en la era" (BJ). En la cosecha en Palestina, el procedimiento para separar el grano de la paja se realizaba casi siempre en la era, al aire libre (Juec. 6: 37). La era por lo general era un lugar plano de suelo duro, en forma circular, de unos 15 m de diámetro. Se desparramaban allí sobre el suelo las gavillas enteras o las espigas ya separadas de las gavillas, donde eran pisoteadas por bueyes para separar los granos de las espigas. Algunas veces se usaba para esto un tablón cargado de piedras y tirado por bueyes. Después de aventarse el grano, se lo pasaba por cedazos para sacarle la tierra y las piedrecitas. Entonces se lo consideraba listo para guardar y, posteriormente, molerlo.

3.

Tus vestidos.

Los mejores vestidos.

Irás a la era.

El hebreo habla de "bajar a la era" (también la BJ). Belén se halla cerca de la cresta de la cadena montañosa del centro de Judea, sobre una estrecha ladera de un largo declive que cae abruptamente hacia el este. Es probable que la mayor parte de los campos de Belén hubieran estado abajo, en la parte más llana, y Rut necesitaba literalmente "bajar" a la era (ver com. cap. 4: 1).

4.

Notarás el lugar.

Según el cap. 2: 17, Rut espigó hasta la tarde y no se fue a su casa hasta haber desgranado y aventado lo que había recogido. Al anochecer los criados de Booz también trillaban y aventaban el grano que habían segado durante el día, y noche tras noche el montón de grano aventado iba aumentando de tamaño. Es probable que todos cenaran juntos y luego se fueran a sus casas, pero alguien debía quedar toda la noche para proteger el grano de los ladrones. Noemí sabía que ahora, al final de la cosecha de la cebada, Booz mismo estaría allí.

Habría una cena especial, y Booz pasaría allí la noche, quizá en una tienda levantada junto a lo que era ya un gran montón de grano aventado. Esa noche Rut no se fue como de costumbre a su casa, sino que esperó sin ser observada hasta que Booz se quedó dormido en la tienda. En la oscuridad nadie la vería.

Descubrirás sus pies.

O, "levantarás las ropas que están sobre sus pies", según la LXX y la Vulgata.

Es probable que Booz se hubiese acostado sobre un montón de paja, vestido pero descalzo, y que se cubriera con su manto.

7.

Su corazón estuvo contento.

Un targum dice: "El (Booz) bendijo el nombre de Jehová". La palabra que aquí se traduce "contento" se usa muchas veces para expresar alegría y bienestar, y de ninguna manera indica que Booz estuviera ebrio. Teniendo ante sí una abundante cosecha, luego de los años de hambre, bien podía estar agradecido por las bondades del cielo.

8.

Se estremeció.

La LXX dice que "se turbó". La BJ, que "sintió el hombre un escalofrío". En tales circunstancias, ¿qué hombre recto no se sentiría turbado o sorprendido?

9.

Extiende el borde de tu capa.

Literalmente, "tu ala", expresión que se usa comúnmente para referirse al manto usado como vestimenta. El Talmud judío explica que la acción de Rut constituía una propuesta de matrimonio (ver com. Deut. 22: 30). Costumbres similares existen aún hoy en algunas partes del mundo. Tal vez el ruego de Rut le recordó lo que hacía tan poco él le había dicho: "Jehová recompense tu obra, y tu remuneración sea cumplida de parte de Jehová Dios de Israel, bajo cuyas alas has venido a refugiarte" (Rut 2: 12). Rut pidió a Booz que cumpliera en forma personal su propia oración para que Dios la bendijera. Porque era amable y piadoso, Booz prometió conceder lo que Rut pedía si el pariente más cercano no consentía en cumplir con su deber.

Eres pariente cercano.

Ver com. cap. 2: 20. La NC traduce: "tienes ... el derecho del levirato". Rut expresó con claridad en qué fundamentaba su pedido. Su proceder era correcto y honorable.

10.

Bendita seas tú.

Las primeras palabras de Booz expresan la alta estima que tiene por Rut y el agrado con el cual acepta su pedido. Además, invoca la bendición de Dios sobre ella y expresa su deseo de que la propuesta de Rut sea llevada a cabo en armonía con la voluntad de Dios.

Hija mía.

Así también se dirigió Booz a Rut cuando por primera vez se conocieron (cap. 2: 8). Es probable que la diferencia de edad entre los dos hiciera lógico que Booz se dirigiera a Rut de esta manera.

Has hecho mejor tu postrera bondad.

Con suma amabilidad Booz aceptó la propuesta de 439 Rut como un acto de bondad para con él, pero lo que Rut pedía era en verdad un acto de bondad y misericordia para ella y su difunto esposo. Con esta declaración Booz hizo que Rut no se sintiera cohibida por haber tomado la iniciativa al proponer el matrimonio. Booz niega que de su parte hubiera mala voluntad para llevar a cabo el plan.

La primera.

Es decir, su bondad para con Noemí.

No yendo en busca de los jóvenes.

Es obvio que Booz ya no era joven. Antes de saber quién era Rut, la había llamado na"arah, "joven" (cap. 2: 5, 6). Los aldeanos de Belén más tarde usaron la misma palabra para referirse a ella cuando se casó con Booz (cap. 4: 12). El hecho de que una mujer joven lo tomara en consideración a él, que ya estaba avanzado en años, dejó muy impresionado a Booz.

11.

No temas.

Booz no estaba en condiciones de dar a Rut una respuesta inmediata y definitiva, por las razones que pasó a explicar a continuación (vers. 12, 13).

En otras palabras, debía haber cierta demora. Booz no podía acceder a su pedido en el momento, pero no por eso debía pensar Rut que él evadía su responsabilidad. Por eso le dijo: "No temas". Ya le había expresado sus intenciones en cuanto al asunto, y lo había hecho con sinceridad. Pero, a fin de evitar comentarios, y quizá críticas, Booz consideraba que el único camino correcto era esperar hasta que el "pariente más cercano" que él, tuviera la oportunidad de cumplir con la obligación que por lógica le correspondía. Si Booz no hacía esto, el pariente más cercano podría sentirse muy ofendido e incluso emprender una acción legal contra Booz. El único procedimiento seguro y adecuado era seguir lo que mandaban la ley y la costumbre.

Yo haré.

A pesar de postergar la decisión del asunto, Booz hizo a Rut una promesa categórica, limitada sólo por la posibilidad de que el otro pariente ejerciera su privilegio respecto de Rut.

Toda la gente de mi pueblo.

Aunque era viuda y extranjera, y había residido tan sólo unas pocas semanas en Belén, Rut ya era conocida y respetada por todos. Al parecer Elimelec había sido un ciudadano respetado y de gran influencia en Belén, y los aldeanos naturalmente se interesaron en los asuntos y las vicisitudes de su familia.

Además, la llegada de una extranjera había llamado la atención, y todos tenían que haberla observado cuidadosamente durante esas primeras semanas. Rut había pasado la prueba. Se la reconocía como "mujer virtuosa". Al mencionar esto, Booz expresó con mayor énfasis la alta estima que él mismo sentía hacia Rut.

12.

Pariente más cercano que yo.

Sin duda el grado de parentesco era el factor determinante. No era cualquier pariente el que podía reclamar el derecho a los afectos y a la propiedad de Rut. Es de suponer que cuanto más estrecho fuera el vínculo de parentesco, mayor sería el interés de la persona por proteger los derechos y los privilegios de la viuda y de su extinto esposo. A la inversa, se suponía que en él era menor la influencia de los intereses egoístas.

13.

Pasa aquí la noche.

Booz pone un límite de tiempo que debería demorar hasta poder cumplir con el pedido de Rut. A lo sumo sería cosa de unas pocas horas (ver com. vers. 11)

Si él te redimiere.

Ver com. vers. 12.

Hasta la mañana.

Rut había presentado claramente su pedido y Booz lo había aceptado, pero él no deseaba que ella se arriesgara a volver hasta donde estaba su suegra a esas horas de la noche.

14.

Antes que los hombres pudieran reconocerse.

A la primera luz del alba, antes de que llegaran los segadores y espigadores.

De todos modos, las pocas personas que anduvieran por allí no podrían reconocer a Rut.

No se sepa.

No sólo debido a la costumbre, sino también al plan que tenía Booz de completar los arreglos con el pariente más cercano. Si éste se enteraba de lo ocurrido esa noche, podría oponerse a ceder la prioridad de su derecho.

Mujer.

Literalmente, "la mujer". Teniendo en cuenta la presencia del artículo definido, y pensando que sería probable que Booz durmiera solo esa noche en la era, el Talmud considera que esas palabras deben haber sido dirigidas a algunos de los criados que habían permanecido en la era con él. Habría sido sumamente desagradable para todos que alguien albergara injustas sospechas en cuanto a la relación existente entre Rut y Booz.

15.

Manto.

Este manto era una parte de la vestimenta. Se trataba de una pieza de tela cuadrada o rectangular que se usaba por encima del hombro izquierdo y por encima o por debajo del brazo derecho (ver com. Deut. 22: 17). 440.

Seis medidas.

Unos 30 kg. Rut las puso en su manto, y sin duda se llevó el bulto sobre la cabeza o el hombro. No podría haber llevado con comodidad mucho más peso al recorrer a pie el escabroso camino hacia la ciudad (ver com. vers. 3).

16.

¿Qué hay?

El hebreo dice: "¿Quién eres tú?", pero es evidente que debe tomarse como una expresión idiomática. Noemí quería enterarse de cómo le había ido a Rut en su encuentro con Booz.

17.

Que no vayas ... con las manos vacías.

Booz bien sabía que la visita de Rut a la era había sido idea de Noemí, y su regalo de seis medidas de cebada era un reconocimiento tácito de ese hecho.

Reconoció el interés de Noemí en el asunto, e insinuaba que su interés personal por Rut no lo llevaba a olvidar a su suegra.

18.

Espérate.

Rut había hecho todo lo que estaba de su parte. Booz, el pariente, debía hacer los arreglos legales para el matrimonio. Sin duda la ley no tenía tanto que ver con los deseos personales de la mujer como con los del pariente cercano.

Todo lo que necesitaba hacer era establecer sus derechos a entera satisfacción del jurado de ciudadanos que pudiera reunirse a la puerta de la ciudad.

Cómo se resuelve el asunto.

Nunca es fácil esperar con paciencia hasta que se resuelva un asunto importante, sobre todo cuando no hay nada que se pueda hacer para influir sobre la decisión, salvo orar. Podemos suponer que Rut hizo esto (ver cap. 1: 16).

miércoles, agosto 10

EL LIBROS DE RUT CAPITULO 2 Y SU COMENTARIO

CAPÍTULO 2

1 Rut espiga en los campos de Booz. 4 Booz la conoce y 8 la trata con gran favor. 18 Lleva a Noemí el fruto de su trabajo.

1 TENIA Noemí un pariente de su marido, hombre rico de la familia de Elimelee, el cual se llamaba Booz.

2 Y Rut la moabita dijo a Noemí: Te ruego que me dejes ir al campo, y recogeré espigas en pos de aquel a cuyos ojos hallare gracia. Y ella le respondió: Ve, hija mía.

3 Fue, pues, y llegando, espigó en el campo en pos de los segadores; y aconteció que aquella parte del campo era de Booz, el cual era de la familia de Elimelec.

4 Y he aquí que Booz vino de Belén, y dijo a los segadores: Jehová sea con vosotros. Y ellos respondieron: Jehová te bendiga.

5 Y Booz dijo a su criado el mayordomo de los segadores: ¿De quién es esta joven?

6 Y el criado, mayordomo de los segadores, respondió y dijo: Es la joven moabita que volvió con Noemí de los campos de Moab;

7 y ha dicho: Te ruego que me dejes recoger y juntar tras los segadores entre las gavillas. Entró, pues, y está desde por la mañana hasta ahora, sin descansar ni aun por un momento.

8 Entonces Booz dijo a Rut: Oye, hija mía, no vayas a espigar a otro campo, ni pases de aquí; y aquí estarás junto a mis criadas.

9 Mira bien el campo que sieguen, y síguelas; porque yo he mandado a los criados que no te molesten. Y cuando tengas sed, ve a las vasijas, y bebe del agua que sacan los criados.

10 Ella entonces bajando su rostro se inclinó a tierra, y le dijo: ¿Por qué he hallado gracia en tus ojos para que me reconozcas, siendo yo extranjera?

11 Y respondiendo Booz, le dijo: He sabido todo lo que has hecho con tu suegra después de la muerte de tu marido, y que dejando a tu padre y a tu madre y la tierra donde naciste, has venido a un pueblo que no conociste antes.

12 Jehová recompense tu obra, y tu remuneración sea cumplida de parte de Jehová Dios de Israel, bajo cuyas alas has venido a refugiarte.

13 Y ella dijo: Señor mío, halle yo gracia delante de tus ojos; porque me has consolado, y porque has hablado al corazón de tu sierva, aunque no soy ni como una de tus criadas.

14 Y Booz le dijo a la hora de comer: Ven aquí, y come del pan, y moja tu bocado en el vinagre. Y ella se sentó junto a los segadores, y él le dio del potaje, y comió hasta que se sació, y le sobró.

15 Luego se levantó para espigar. Y Booz mandó a sus criados, diciendo: Que recoja también espigas entre las gavillas, y no la avergoncéis;

16 y dejaréis también caer para ella algo de los manojos, y lo dejaréis para que lo recoja, y no la reprendáis.

17 Espigó, pues, en el campo hasta la noche, y desgranó lo que había recogido, y fue como un efa de cebada.

18 Y lo tomó, y se fue a la ciudad; y su suegra vio lo que había recogido.

Sacó también luego lo que le había sobrado después de haber quedado saciada, y se lo dio. 434

19 Y le dijo su suegra: ¿Dónde has espigado hoy? ¿y dónde has trabajado?

Bendito sea el que te ha reconocido. Y contó ella a su suegra con quién había trabajado, y dijo: El nombre del varón con quien hoy he trabajado es Booz.

20 Y dijo Noemí a su nuera: Sea él bendito de Jehová, pues que no ha rehusado a los vivos la benevolencia que tuvo para con los que han muerto. Después le dijo Noemí: Nuestro pariente es aquel varón, y uno de los que pueden redimirnos.

21 Y Rut la moabita dijo: Además de esto me ha dicho: júntate con mis criadas, hasta que hayan acabado toda mi siega.

22 Y Noemí respondió a Rut su nuera: Mejor es, hija mía, que salgas con sus criadas, y que no te encuentren en otro campo.

23 Estuvo, pues, junto con las criadas de Booz espigando, hasta que se acabó la siega de la cebada y la del trigo; y vivía con su suegra.

1.

Booz.

No hay certeza en cuanto al significado de este nombre. Tal vez signifique "agilidad". Otro posible origen sería bo y "az, "en él [hay] fuerza". Este era el nombre de una de las columnas del templo de Salomón (1 Rey. 7: 21). Es evidente que Booz era un hombre rico y de considerable influencia en la ciudad de Belén. Es posible que hubiera sido hijo de la Rahab de Jericó (ver com.

Mat. 1: 5).

2.

Que me dejes ir.

Rut se había enterado de la costumbre que permitía que los pobres espigasen en los campos de los ricos (ver Lev. 19: 9, 10; Deut. 24: 19-22). Puesto que Rut y Noemí habían llegado "al comienzo de la siega de la cebada" (Rut 1: 22), y Rut espigó "hasta que se acabó la siega" (cap. 2: 23), es claro que Rut comenzó a trabajar poco después de su llegada (ver com. vers. 6). El hecho de que Noemí misma no fuera a espigar indica que estaba cansada del viaje o que estaba sufriendo los achaques de la vejez. La primera prueba del carácter de Rut vino cuando decidió abandonar su patria. En estas circunstancias demostró la sinceridad de sus propósitos al tomar la iniciativa y trabajar con diligencia para proporcionarle a Noemí lo que necesitaba para vivir.

Recogeré espigas.

Es decir, iría a recoger el grano que los cosechadores hubieran dejado. Dios había indicado que las espigas que quedaban debían ser para los pobres, los huérfanos, las viudas y los extranjeros, o sea los que no eran israelitas (ver com. Lev. 19: 9). Rut tenía doble derecho, por ser pobre y por ser extranjera (Lev. 23: 22). Así se socorría a los pobres y se enseñaba abnegación y compasión a los pudientes. Además, los necesitados debían trabajar para conseguir lo que recibían y no convertirse en haraganes, objetos de la caridad.

Esto conservaba su dignidad y los movía a demostrar iniciativa y a trabajar.

Espigas.

Se trataba de cebada (caps. 1: 22; 2: 23). En los cerros de Judá la cosecha de cebada se realizaba en mayo.

3.

Aconteció que.

"Quiso su suerte que fuera a dar en una parcela de Booz" (BJ). La Providencia guió a Rut al campo de Booz, uno de los parientes cercanos de su extinto esposo (caps. 2: 1; 3: 2, 12, 13). Con cuánta frecuencia las circunstancias y las vicisitudes de la vida que parecen casualidad son en realidad actos providenciales, aunque no nos damos cuenta (ver Sal. 27: 13, 14). Dios cuida de cada uno de nosotros en forma personal e individual.

El campo.

Es decir, toda la zona cultivada que rodeaba a Belén: todos los campos que pertenecían a Booz o a los otros aldeanos. La palabra hebrea que aquí se traduce es bastante amplia en su sentido. En el cap. 1: 1, 2, 6, 22 aparece la misma palabra traducida "campos" (ver com. Deut. 14: 22).

4.

Jehová sea con vosotros.

El saludo habitual de un judío piadoso. Se contestaba con el mismo saludo.

Ambos reflejan una piadosa aplicación del pensamiento religioso a las situaciones de la vida diaria.

5.

¿De quién es esta joven?

Sin duda Booz conocía a las otras espigadoras, a quienes llama "mis criadas" (vers. 8). Evidentemente era necesario obtener el permiso del dueño para espigar (vers. 7). Tal vez los que espigaban en determinado campo comúnmente lo hacían por invitación. Así el dueño podía reservar los derechos de espigar para los que considerase más dignos. Es obvio que Booz, aunque era pariente cercano, no conocía aún a Rut.

6.

Es la joven moabita.

El mayordomo habla como si la llegada de Rut fuese un asunto conocido por todos. El que Booz, a pesar de ser "pariente" (vers. 20), no conociera 435 todavía a Rut, implica que ella comenzó a espigar poco después de llegar a Belén (ver com. vers. 2).

7.

Te ruego.

Ver com. vers. 5.

Sin descansar.

Así reza en la LXX, en las versiones siriacas y en la Vulgata. El texto hebreo que habla de "detenerse en la casa" (RVA) no es claro. En los países orientales los agricultores viven en las aldeas, y los campos de cultivo están en la zona rural circundante, muchas veces a buena distancia de la aldea. Al salir a espigar, Rut había salido de la ciudad (vers. 2-4), y tan sólo a la noche volvería a ella (vers. 17, 18).

8.

Hija mía.

Teniendo en cuenta que era mayor que ella (cap. 3: 10), bien podía Booz dirigirse a Rut como a "hija".

No pases de aquí.

Booz se dio cuenta de que su parentesco le imponía una responsabilidad especial. Ningún otro le otorgaría la ventajosa oportunidad de espigar que él le proporcionaba. Las criadas o espigadoras de Booz seguían detrás de los segadores, y juntaban lo que se les había escapado a ellos. El espigador que siguiera más de cerca tendría naturalmente la mejor oportunidad de juntar más.

9.

Que no te molesten.

Booz no sólo se preocupó porque Rut tuviera una oportunidad favorable para espigar, sino que también cuidó de su seguridad personal. Sin duda esta precaución era necesaria, sobre todo porque ella era extranjera y no tenía quien la protegiera. Además, al decirle que se sirviera del agua que sacaban los criados, estaba pensando en el bienestar personal de ella.

10.

Se inclinó a tierra.

Rut expresó así su gratitud a Booz por la bondad que le había demostrado. Por su parte, Rut se había sorprendido de que Booz fuese tan amable con ella, una "extranjera". No había esperado favores.

11.

He sabido todo.

Aunque Booz no había visto antes a Rut, estaba plenamente informado acerca de ella.

12.

Jehová recompense tu obra.

Booz invoca sobre Rut la bendición de Jehová.

Bajo cuyas alas.

La metáfora es la de los pollitos que corren a refugiarse bajo las alas de sus madres para protegerse del peligro, de la tormenta, del frío. Esta metáfora fue una expresión predilecta de David, descendiente de Rut (ver Sal. 17: 8; 36: 7; 63: 7), y también la usó Cristo (ver Mat. 23: 37). Booz se expresó con gran recato y piedad. El comprendía, y deseaba que Rut comprendiera que el Dios de los israelitas, a quien ella había aceptado como Dios suyo, era el único que podía darle la recompensa que merecía.

14.

Vinagre.

Heb. jómets, de jámets, "ser picante", "ser agrio". El vinagre era una salsa o un vino agrio en el cual se mojaba el pan. Es posible que fuera el mismo "vinagre" que se le ofreció a Cristo en la cruz (Sal. 69: 21; Mat. 27: 34).

Se sació.

A pesar de todos los favores poco comunes de los cuales había sido objeto, Rut siguió siendo la misma. No se olvidó de su suegra, sino que le reservó parte de la buena comida que ella había podido servirse. La costumbre oriental acepta, aún hoy, que se lleve a casa una porción de lo que uno no come. Cuando bebemos del amor de Cristo hasta saciarnos, encontramos que aún quedan reservas infinitas. Tenemos el privilegio de llevar esto a los que puedan tener hambre y sed de conocer la verdad de Cristo Jesús.

15.

Se levantó.

Según parece, Rut volvió a espigar antes de que los criados volvieran a segar.

Trabajó más tiempo que ellos, y espigar no era un trabajo nada fácil.

No la avergoncéis.

Rut podría ver quizás algunas espigas que los segadores pudieran haber pasacio por alto. Si tomaba esas espigas, los criados no debían avergonzarla con palabras de censura que indicaran que la habían estado observando. las instrucciones dadas por Booz a sus criados demuestran la consideración especial que éste intencionalmente demostró hacia Rut. Tal vez ya estaba pensando en el derecho que tenía Rut de pedirle que se casara con ella para preservar así las propiedades y la casa de su difunto esposo. Noemí parece que entendió en esta forma su bondad poco común para con Rut. Así quedó abierto el camino para que Noemí explicara la costumbre judía del levirato, mediante la cual el pariente más cercano de un esposo fallecido debía casarse con la viuda (ver com. Deut. 25: 5).

17.

Hasta la noche.

Sin duda Rut trabajó afanosamente todo el día (ver vers. 7). Por la tarde, la tarea de espigar fue más fácil que por la mañana. Pero no por eso Rut dejó de comenzar más temprano. Sólo se detuvo ya de noche para desgranar lo que había juntado.

Un efa.

Unos 22 lt. ó 14 kg poco más o menos. 436

19.

Bendito sea.

Noemí quedó muy impresionada por los resultados del trabajo del día. La cantidad de grano recogido indicaba que el dueño del campo donde Rut había espigado había sido sumamente bondadoso con ella. Su bondad se demostró más cuando Rut le dio a Noemí lo que había guardado de la comida del mediodía, que con tanta generosidad le había dado Booz (vers. 14). Por la bondad de la cual Rut había sido objeto, Noemí invocó la bendición de Dios sobre el generoso benefactor.

Booz.

Ver com. vers. l.

20.

Nuestro pariente.

Sin duda lo que Noemí le explica a Rut no es sencillamente que Booz es pariente, sino que como pariente, tiene el derecho de redimir las propiedades de Elimelec, que quizá ya habían sido vendidas para pagar deudas (ver com.

Lev. 25: 24). Noemí pensó en primer lugar en la heredad familiar. Rut no entendía aún lo que significaba eso del derecho de redimir (cap. 4: 6) en la ley social judía, pero se apresuró a decirle a Noemí que Booz le había dicho que permaneciera en sus campos durante toda la cosecha. Noemí aprobó cordialmente la sincera invitación de Booz para que Rut siguiera espigando en su campo (ver cap. 2: 22).

La palabra traducida "pariente" viene de la raíz ga"al, que significa "redimir", "rescatar", "recuperar", mediante el pago de las obligaciones adecuadas. El participó go"el se traduce como "pariente" (Rut 4: 1), pero se refiere específicamente al pariente más cercano, el que tenía derecho a redimir la propiedad.

Según la ley y la costumbre judías, sobre el pariente cercano recaían varias responsabilidades importantes. Tenía el deber de: (1) Comprar de nuevo la propiedad que su pariente hubiese vendido a un acreedor o a otra persona, para satisfacer las demandas del acreedor, según aparece en Lev. 25: 25; Rut 4: 4, 6; Jer. 32: 7. (2) "Redimir" al pariente que por necesidad se hubiera vendido como esclavo, según Lev. 25: 48, 49. (3) Vengar la sangre de un pariente cercano muerto por un enemigo, según aparece en Núm. 35: 19, donde go"el se traduce "vengador de sangre". (4) Casarse con la viuda sin hijos de un pariente cercano, como en el caso de Rut 3: 13, y ser el albacea de la propiedad que sería para el hijo nacido de esa unión.

Los autores bíblicos tomaron la figura del "pariente" que actuaba como "redentor", y se la aplicaron a Dios como el Redentor del hombre del pecado y la muerte. Por ejemplo, Job dijo: "Yo sé que mi Redentor [go"el] vive" (Job 19:25): el que lo redimiría de la tumba en la resurrección. Isaías usa las palabras ga"al (verbo) y go"el (sustantivo) 18 veces para referirse a Dios como el que redime a Israel de sus enemigos y a los hombres de las garras del pecado (ver Isa. 43: 1, 14; 44: 22; 49: 7; 54: 5, 8; 63: 16; etc.). Bien podemos regocijarnos en Cristo, nuestro "pariente", que aceptó por nosotros las responsabilidades de esa relación. El es quien nos ha redimido del poder del pecado y de la muerte (Isa. 44: 22; Ose. 13: 14). Si tan sólo nos acercamos a él, no nos rechazará, como el pariente de Rut no la rechazó a ella (Rut 4: 6).

De ninguna manera nos echará fuera (Juan 6: 37). Y al acercarnos a él, encontraremos "hogar" y "descanso" para nuestras almas (Rut 3: 1; Mat. 11: 29).

22.

Que no te encuentren.

Siempre que permaneciese en los campos de Booz, Rut estaría bajo la protección de un amigo fuerte y digno de confianza. Además, era generoso. En otras partes, entre extraños, podría ser molestada.

23.

La siega.

Rut recibió su recompensa de un pariente o "redentor" durante el tiempo de la siega. Para nosotros "la siega es el fin del mundo"(Mat. 13: 39). Entonces nuestro Redentor vendrá a llevarnos con él a su hogar.

martes, agosto 2

EL LIBRO DE RUT CAPITULO 1 Y SU COMENTARIO

CAPÍTULO 1

1 Elimelec va a Moab a causa del hambre de la tierra, y muere allá. 4 Mahlón y Quelión también mueren después de haberse casado con mujeres de Moab. 6 Noemí, al regresar a su tierra natal, 8 disuade a sus dos nueras de su intención de acompañarla. 14 Orfa la abandona, pero Rut insiste en acompañarla. 19 Ambas llegan a Belén donde son bien recibidas.

1 ACONTECIO en los días que gobernaban los jueces, que hubo hambre en la tierra. Y un varón de Belén de Judá fue a morar en los campos de Moab, él y su mujer, y dos hijos suyos.

2 El nombre de aquel varón era Elimelec, y el de su mujer, Noemí; y los nombres de sus hijos eran Mahlón y Quelión, efrateos de Belén de Judá. Llegaron, pues, a los campos de Moab, y se quedaron allí.

3 Y murió Elimelec, marido de Noemí, y quedó ella con sus dos hijos,

4 los cuales tomaron para sí mujeres moabitas; el nombre de una era Orfa, y el nombre de la otra, Rut; y habitaron allí unos diez años.

5 Y murieron también los dos, Mahlón y Quelión, quedando así la mujer desamparada de sus dos hijos y de su marido.

6 Entonces se levantó con sus nueras, y regresó de los campos de Moab; porque oyó en el campo de Moab que Jehová había visitado a su pueblo para darles pan.

7 Salió, pues, del lugar donde había estado, y con ella sus dos nueras, y comenzaron a caminar para volverse a la tierra de Judá.

8 Y Noemí dijo a sus dos nueras: Andad, volveos cada una a la casa de su madre; Jehová haga con vosotras misericordia, como la habéis hecho con los muertos y conmigo.

9 Os conceda Jehová que halléis descanso, cada una en casa de su marido. Luego las besó, y ellas alzaron su voz y lloraron, 429

10 y le dijeron: Ciertamente nosotras iremos contigo a tu pueblo.

11 Y Noemí respondió: Volveos, hijas mías; ¿para qué habéis de ir conmigo? ¿Tengo yo más hijos en el vientre, que puedan ser vuestros maridos?

12 Volveos, hijas mías, e idos; porque yo ya soy vieja para tener marido. Y aunque dijese: Esperanza tengo, y esta noche estuviese con marido, y aun diese a luz hijos,

13 ¿habíais vosotras de esperarlos hasta que fuesen grandes? ¿Habíais de quedaros sin casar por amor a ellos? No, hijas mías; que mayor amargura tengo yo que vosotras, pues la mano de Jehová ha salido contra mí.

14 Y ellas alzaron otra vez su voz y lloraron; y Orfa besó a su suegra, mas Rut se quedó con ella.

15 Y Noemí dijo: He aquí tu cuñada se ha vuelto a su pueblo y a sus dioses; vuélvete tú tras ella.

16 Respondió Rut: No me ruegues que te deje, y me aparte de ti; porque a dondequiera que tú fueres, iré yo, y dondequiera que vivieres, viviré. Tu pueblo será mi pueblo, y tu Dios mi Dios.

17 Donde tú murieres, moriré yo, y allí seré sepultada; así me haga Jehová, y aun me añada, que sólo la muerte hará separación entre nosotras dos.

18 Y viendo Noemí que estaba tan resuelta a ir con ella, no dijo más.

19 Anduvieron, pues, ellas dos hasta que llegaron a Belén; y aconteció que habiendo entrado en Belén, toda la ciudad se conmovió por causa de ellas, y decían: ¿No es ésta Noemí?

20 Y ella les respondía: No me llaméis Noemí, sino llamadme Mara; porque en grande amargura me ha puesto el Todopoderoso.

21 Yo me fui llena, pero Jehová me ha vuelto con las manos vacías. ¿Por qué me llamaréis Noemí, ya que Jehová ha dado testimonio contra mí, y el Todopoderoso me ha afligido?

22 Así volvió Noemí, y Rut la moabita su nuera con ella; volvió de los campos de Moab, y llegaron a Belén al comienzo de la siega de la cebada.

1.

En los días que gobernaban los jueces.

El relato que se está por narrar se ubica en el tiempo del libro de los Jueces.

Al final de la narración se dice que Booz y Rut fueron abuelos de David (cap. 4: 13-22). En Mat. 1: 5 se dice que Rahab fue madre de Booz. Si ésta fuera la misma Rahab de Jericó, los acontecimientos del libro de Rut sucedieron en la primera parte del período de los jueces. Posiblemente después de la caída de Jericó, Rahab se casó con uno de los israelitas victoriosos, quizá uno de los espías que había llegado hasta su casa. Cuando Rut volvió con Noemí a Belén, Booz ya no era joven, porque alaba a Rut por no haber ido "en busca de los jóvenes", ya fueran "pobres o ricos" (cap. 3: 10). Puesto que la entrada en Canaán quizá ocurrió en el año 1405 AC, y los jueces gobernaron a Israel más o menos desde la muerte de Josué hasta que Saúl ocupó el trono en 1051 AC, es posible que los acontecimientos aquí narrados hubieran ocurrido en torno a 1300 AC. Sin embargo, pudo haber sido mucho más tarde, o la genealogía de Booz a David puede haberse abreviado (ver Mat. 1: 5; Esd. 7: 1).

Hambre.

Durante siglos, Palestina había sufrido sequías periódicas (ver com. Gén. 12: 10; ver también Gén. 26: 1; 45: 5-11). Dios había prometido "lluvia en su tiempo". El hecho de que hubiera sequía, indica que Israel había sido infiel (Lev. 26: 3, 4; cf. 1 Rey. 17: 1; 18: 18). Una sequía que afectara el territorio de Judá no afectaría necesariamente las mesetas de Moab, al este del mar Muerto. Las colinas de Moab eran apropiadas para el pastoreo de grandes rebaños de ovejas y cabras. Sus habitantes hablaban un idioma muy similar al de los hebreos.

Fue a morar.

Heb. "A residir en forma temporaria". Así como lo habían hecho Abrahán (Gén. 12: 10), Isaac (Gén. 26: 1), y Jacob (Gén. 46: 1-4), por la misma razón que ellos.

Moab.

Los moabitas eran descendientes de Lot, y por lo tanto parientes de los israelitas. En cuanto a su origen, ver com. Gén. 19: 36, 37. En lo que atañe a sus posteriores relaciones con los israelitas, ver com. Núm. 22: 2-4.

2.

Elimelec.

Este nombre, que significa "mi Dios es rey", refleja la piedad de los padres de Elimelec. También podría sugerir que cuando nació Elimelec algunos israelitas ya aspiraran a coronar un rey como los de las naciones vecinas. Si así fuera, los padres de este niño dejaron bien en claro que eran partidarios 430 de los que reconocían a Dios como único legítimo rey de Israel.

Noemí.

Los padres de la joven que llegó a ser esposa de Elimelec habían puesto a su hijita el nombre de "mi placer". Los padres hebreos se alegraban de especial manera cuando les nacía un varón, pero los progenitores de esta niñita expresaron sincero gozo por el nacimiento de una mujer.

Mahlón.

Aunque se ha discutido el significado de este nombre y también el de su hermano, es probable que el nombre hubiera significado "enfermedad" o "enfermizo". Algunos insisten en que su muerte prematura sería una confirmación del significado del nombre.

Quelión.

Este nombre significaría "languidez", o "agotamiento por enfermedad". Tal vez ninguno de estos dos niños fue robusto en apariencia al nacer.

Efrateos.

Efrata era el antiguo nombre de Belén, la "casa de pan" (ver com. Gén. 35: 19 y Mat. 1: 5). A los habitantes del lugar se los llamaba efrateos. Aquí se especifica que se trataba de Belén de Judá, para distinguirla de la ciudad de Belén de Zabulón (Jos. 19: 15).

4.

Tomaron a sí mujeres.

Es probable que Mahlón y Quelión hubieran tomado esposas después de la muerte de su padre. Esto no sólo los beneficiaba a ellos sino que las esposas serían una gran ayuda para Noemí. Además los hijos que les nacieran perpetuarían el nombre del difunto padre.

Orfa.

Algunos piensan que el nombre Orfa significaría "mechón de cabello" o "guedeja". Tal vez de niña habría tenido un buen mechón que le caía sobre la frente. La raíz árabe correspondiente significa "ricamente adornado con cabello". Otros sugieren que Orfa viene de "efrah, "cervatillo" o "gacela", y que se habría producido una transposición de letras. Otra posibilidad es que signifique "terca".

Rut.

Ver en la pág. 423 acerca del significado de este nombre. No aparece en ningún otro pasaje del AT.

5.

Quedando ... desamparada.

Más bien, "quedó sola Noemí, sin sus dos hijos y sin marido" (BJ). No hay razón para pensar que el sufrimiento que le sobrevino a Noemí fuera un castigo divino por el pecado. Entre los judíos era común la idea de que el sufrimiento era un castigo (ver Juan 9: 2). A fin de corregir esta idea errónea, Moisés escribió lo que tal vez fue el primer libro del AT, el de Job. Moisés mismo quedó chasqueado durante 40 años en Madián antes de que Dios considerase que estaba listo para dirigir a Israel. Así también los sufrimientos de Noemí la prepararon para llevar a Rut a la tierra prometida, tanto en forma figurada como literal. Dios puede permitir el sufrimiento a fin de que nuestros caracteres sean preparados para el servicio y para la ciudadanía en su reino.

6.

Se levantó.

Es decir, se preparó para partir. Noemí se sobrepuso a la calamidad que le había sobrevenido en la tierra de Moab. Tuvo el valor de hacerlo cuando supo que Dios en verdad había bendecido a su pueblo dándole pan.

7.

Salió.

Ojalá se diga de nosotros como se dijo de Noemí, que emprendemos la marcha desde donde estamos y nos encaminamos en la dirección que Dios quiere que tomemos. Emprendamos también nosotros la marcha hacia la Canaán celestial, y en nuestro camino podremos tener el privilegio de llevar con nosotros a otros que dirán: "Tu pueblo será mi pueblo, y tu Dios mi Dios" (vers. 16).

8.

Volveos.

No debiera entenderse mal el proceder de Noemí. Las tres viudas ya habían comenzado "a caminar" (vers. 7). Tal vez al llegar a la frontera de Moab, Noemí comprendió que era muy grande el sacrificio que Orfa y Rut hacían al abandonar su patria y sus amigos. El abnegado amor de Noemí para con sus nueras fue lo que la impulsó a instarlas a volver a la casa de sus padres. La costumbre oriental las ligaba a ella, pero Noemí rehusó insistir en que estuvieran a su servicio. No deseaba obligarlas a comenzar una nueva vida en un país extraño, sino que las dejó libres para que se volvieran a casar y tuvieran sus propios hogares. No necesitaban dedicarse a cuidar de la madre de sus respectivos difuntos esposos, lo que, de acuerdo con la costumbre, se habría esperado de ellas. Noemí era una suegra ideal. Ni siquiera insistió en que sus nueras cumplieran con ella lo que era su deber, sino que las dejó enteramente libres para escoger como quisieran. Al hacer esto, Noemí se destaca como un ejemplo que bien podrían emular todas las suegras.

9.

Que halléis descanso.

"Que Yahvéh os conceda encontrar vida apacible en la casa de un marido" (BJ).

El "descanso" del cual hablaba Noemí no lo hallarían en la casa de sus madres, sino en hogares propios, "cada una 431 en casa de su marido". Cuando los judíos hablaban de que una mujer hallaba "descanso", se referían al matrimonio (ver también Rut 3: 1). Las palabras de Noemí que aparecen a continuación explican mejor lo que quería decirles. No tenía la posibilidad de proporcionarles maridos, como lo disponía la ley del levirato (ver Gén. 38: 8-11; Deut. 25: 5-10; Mat. 22: 23-26). La palabra que se traduce "descanso" es menujah, que viene de un verbo que significa "quedarse", "establecerse".

10.

Ciertamente nosotras iremos.

Las costumbres sociales obligaban a las dos jóvenes a quedarse con Noemí y a hacer lo que ella les mandara. En los vers. 11 y 12 se implica además la costumbre que exigía que un hombre se casase con la esposa de su hermano y perpetuara así el nombre y la familia de éste (ver Deut. 25: 5-10).

11.

¿Para qué habéis de ir?

Aunque tenían el deber de ir, Noemí les hizo notar que ellas debían escoger, y no ella. Renunció a su derecho de que se sometieran a ella, y bondadosamente les dejó libertad de elección. Sin duda esto representaba un gran sacrificio de su parte porque ya era "vieja para tener marido" (vers. 12), y era natural que esperase que las dos jóvenes la sustentaran y la sirvieran en su vejez.

12.

Volveos.

Por tercera vez Noemí pide a Orfa yRut que se vuelvan (vers. 8, 11). Noemí les hablaba con toda sinceridad. Este tercer ruego fue suficiente como para persuadir a Orfa (vers. 14); pero Rut rehusó aun cuando se lo rogó por cuarta vez (vers. 15).

Yo ya soy vieja.

Es evidente que Noemí ya estaba comenzando a sentir los achaques de la vejez, y no se sentía capaz de establecer un nuevo hogar y criar hijos. Parecería también que los chascos de la vida pesaban mucho sobre ella (ver vers. 20).

Sin embargo, enfrentaba su suerte con resignación. Confiaba en sí misma y en que Dios proveería para ella (ver Sal. 37: 25).

13.

¿Habíais vosotras de esperarlos?

Orfa y Rut ya habrían llegado a una edad bien madura antes de que los hijos que pudiera tener Noemí -siempre que se casara inmediatamente y tuviera hijos- pudieran llegar a la madurez.

Mayor amargura tengo yo.

"Yo tengo gran pena por vosotras" (BJ). A pesar del dolor que tenía en el corazón (ver vers. 20), Noemí pensó en la pena de sus dos nueras, que estaban en la misma situación de ella. Noemí temió que era demasiado vieja como para formar otro hogar (vers. 12), pero ellas eran aún jóvenes, y tenían toda la vida por delante (ver Joel 1: 8). A Rut se la llama específicamente "joven", Heb. na"arah (cap. 2: 5, 6). No es sólo Booz quien la llama así, sino también la gente de Belén (cap. 4: 12). Es evidente que apenas había entrado en la edad adulta. Noemí alega que la vida entera de las jóvenes no debía marchitarse sólo para consolar su propio dolor y para proporcionarle lo que ella necesitaba. Demostró de esta manera su nobleza de espíritu.

Que vosotras.

"Por vosotras" (BJ). Todo este pasaje deja traslucir la bondad de Noemí, pero la traducción de la BJ, "yo tengo gran pena por vosotras", aclara totalmente el secreto de la hermosura del carácter de Noemí, la razón por la cual Rut se sintió atraída hacia ella. Sus primeros pensamientos iban dirigidos hacia otros. Aunque Noemí sentía profundamente su propia pérdida (vers. 20), esa vivencia no había malogrado su filosofía de la vida. Su escala de valores era aún equilibrada. En su vida se reflejaba la semejanza de Cristo, quien vivió su propia vida "por ellos" (Juan 17: 19). Buscar el bienestar de otros es "la ley de la vida para la tierra y el cielo" (DTG 11). No hay mayor poder que la influencia ejercida por una vida abnegada. "Un cristiano bondadoso y cortés es el argumento más poderoso que se pueda presentar en favor del cristianismo" (OE 128).

14.

Alzaron otra vez su voz y lloraron.

Compárese con el vers. 9. En parte este llanto expresaba la tristeza que compartían por ser viudas, y en parte era producido por la tensión emocional de la decisión que era preciso tomar.

Rut se quedó.

Rut no podía pensar en separarse de esa persona cuya belleza de carácter le había inspirado altos ideales, y le había dado algo que hacía la vida digna de ser vivida, aunque nunca tuviera otra vez su propio hogar. Feliz la suegra que hoy atrae y no repele a su nuera. Toda suegra puede estudiar con provecho el carácter de Noemí y meditar en él. Ella es el personaje destacado de esta narración.

15.

Se ha vuelto.

Aunque Orfa se sentía atraída hacia Noemí como Rut, se sentía más ligada a Moab. La decisión de Orfa hizo más 432 difícil la de Rut, porque ahora había quedado sola.

A sus dioses.

El dios de los moabitas era Quemos (ver com. Núm. 21: 29). Es posible que Orfa hubiera adoptado en forma transitoria la religión de su marido Quelión (ver Rut 4:10), pero después volvió a la idolatria.

16.

No me ruegues.

Con estas palabras se inicia la respuesta decisiva de Rut ante la sugestión de Noemí para que siguiera el ejemplo de Orfa y volviera a los suyos. La respuesta de Rut es la nota tónica de todo el libro. No fue sólo el amor de Rut para con su suegra lo que la llevó a quedarse con Noemí. Rut había descubierto que era la fe de Noemí lo que hacía de ella una mujer tan admirable. Resueltamente Rut expresó su decisión por el verdadero Dios: "Tu pueblo será mi pueblo, y tu Dios mi Dios". En ninguna literatura puede encontrarse una afirmación más sublime de amor y consagración.

Tu Dios mi Dios.

El único conocimiento que Rut tenía del Dios verdadero era el que había visto reflejado en Noemí y en los otros miembros de la familia de ésta. Dios siempre se revela de ese modo a los hombres: mediante la demostración del poder de su amor que obra en la vida de los que una vez fueron pecadores. El poder transformador del amor divino es el mejor argumento en favor de la verdad. Sin él, nuestra profesión no será mejor que "metal que resuena o címbalo que retiñe" (1 Cor. 13: 1).

17.

Así me haga Jehová.

En este pasaje Rut usa el sagrado nombre de Jehová. Se compromete con un juramento e invoca el castigo del Dios de los israelitas si ella permite que otra cosa fuera de la muerte la separe de Noemí. Rut habla aquí de la muerte que sobreviene a todos.

Rut usa la fórmula habitual del juramento hebreo, la que aparece vez tras vez en el AT. En 1 Sam. 3: 17, Elí invoca el castigo de Dios sobre Samuel si éste le esconde alguna cosa de lo que Dios le ha mostrado cuando lo llamó por nombre. Esto señala el comienzo del ministerio de Samuel como profeta. Si Samuel escribió el libro de Rut, cosa que por lo general han aceptado los eruditos conservadores, esta forma similar de expresarse se vuelve más significativa. También aparece esta fórmula en 1 Sam. 25: 22, donde David mismo la usa para jurar que destruirá a Nabal y a todos los de su casa. David usa de nuevo esta fórmula cuando jura que pondrá a Amasa como capitán del ejército (2 Sam. 19: 13). Parafraseando lo que dijo Rut, podría decirse: "Juro por el verdadero Dios que sólo la muerte me separará de ti". Rut había resistido la prueba suprema. Había probado que de corazón era más judía que moabita. Había ocurrido un cambio durante su trato con Noemí, y sabía que estaría más contenta y se sentiría más en casa en la extraña tierra de Israel que en su terruño de Moab, entre sus amigos de siempre. El conocimiento del verdadero Dios liga los corazones humanos con vínculos más estrechos que los de raza o familia.

18.

Tan resuelta.

He aquí un rasgo de carácter notabilísimo. Ni las instancias de Noemí, ni el ejemplo de Orfa pudieron modificar la determinación que Rut había tomado de echar su suerte con Noemí y con el Dios de Noemí.

19.

Llegaron a Belén.

No se sabe en qué punto de Moab habrían vivido Noemí y su familia, ni si entraron en Moab desde el norte o desde el sur. En todo caso, al volver de Moab a Belén, debieron descender unos 1.372 m desde las mesetas de Moab, hasta el nivel del mar Muerto y después ascender unos 1.143 m hasta Belén, en un viaje de unos 120 km. No sabemos cuán rápidamente pudieron viajar Noemí y Rut, ni cuánto pudieron llevar consigo. Pero en esos días las mujeres estaban acostumbradas a viajar a pie, y a llevar cargas mucho más pesadas de las que podrían llevar las mujeres de países occidentales hoy en día.

Toda la ciudad se conmovió.

Aunque quizá Noemí estuvo ausente unos diez años, todavía tenía muchos parientes y amigos en Belén, porque, al final de cuentas, ése era su hogar. En tiempos bíblicos, cualquier aldea rodeada de muros recibía el nombre de "ciudad", aunque según lo que entendemos ahora podría ser muy pequeña (ver com. Jos. 6: 1-3). Josué enumera 124 "ciudades" tales (cap. 15: 21-62). Es evidente que un muro rodeaba a Belén, porque se menciona la puerta de la ciudad donde se tramitaban las transacciones oficiales (Rut 4: 1).

¿No es ésta Noemí?

Esta pregunta de los aldeanos de Belén no indica necesariamente que les resultaba difícil reconocerla, aunque sin duda las vicisitudes por las cuales había pasado habían afectado en buena medida su apariencia. En su respuesta, Noemí habló de la amargura (vers. 20) de su aflicción, sobre 433 todo porque había salido "llena", y había "vuelto con las manos vacías" (vers. 21). Noemí no estaba tan preocupada por la falta de bienes materiales como porque había vuelto sola. Por lo tanto, cuando los aldeanos preguntaban "¿No es ésta Noemí?", en realidad exclamaban: "¿Es ésta Noemí, que vuelve sola y viuda?" Les parecía increíble que tanto el marido como los dos hijos hubieran muerto.

lunes, agosto 1

EL LIBRO DE LOS JUECES CAPITULO 21 Y SU COMENTARIO

CAPÍTULO 21

1 El pueblo se lamenta a causa de la desolación de Benjamín. 8 Destruyen a Jabes-galaad y les proporcionan cuatrocientas esposas. 16 Les aconsejan que se roben las vírgenes que danzan en Silo.

1 LOS varones de Israel habían jurado en Mizpa, diciendo: Ninguno de nosotros dará su hija a los de Benjamín por mujer.

2 Y vino el pueblo a la casa de Dios, y se estuvieron allí hasta la noche en presencia de Dios; y alzando su voz hicieron gran llanto, y dijeron:

3 Oh Jehová Dios de Israel, ¿por qué ha sucedido esto en Israel, que falte hoy de Israel una tribu?

4 Y al día siguiente el pueblo se levantó de mañana, y edificaron allí altar, y ofrecieron holocaustos y ofrendas de paz.

5 Y dijeron los hijos de Israel: ¿Quién de todas las tribus de Israel no subió a la reunión delante de Jehová? Porque se había hecho gran juramento contra el que no subiese a Jehová en Mizpa, diciendo: Sufrirá la muerte.

6 Y los hijos de Israel se arrepintieron a causa de Benjamín su hermano, y dijeron: Cortada es hoy de Israel una tribu.

7 ¿Qué haremos en cuanto a mujeres para los que han quedado? Nosotros hemos jurado por Jehová que no les daremos nuestras hijas por mujeres.

8 Y Dijeron: ¿Hay alguno de las tribus de Israel que no haya subido a Jehová en Mizpa? Y hallaron que ninguno de Jabes-galaad había venido al campamento, a la reunión.

9 Porque fue contado el pueblo, y no hubo allí varón de los moradores de Jabes-galaad.

10 Entonces la congregación envió allá a doce mil hombres de los más valientes, y les mandaron, diciendo: Id y herid a filo de espada a los moradores de Jabes-galaad, con las mujeres y niños. 417

11 Pero haréis de esta manera: mataréis a todo varón, y a toda mujer que haya conocido ayuntamiento de varón.

12 Y hallaron de los moradores de Jabes-galaad cuatrocientas doncellas que no habían conocido ayuntamiento de varón, y las trajeron al campamento en Silo, que está en la tierra de Canaán.

13 Toda la congregación envió luego a hablar a los hijos de Benjamín que estaban en la peña de Rimón, y los llamaron en paz.

14 Y volvieron entonces los de Benjamín, y les dieron por mujeres las que habían guarado vivas de las mujeres de Jabes-galaad; mas no les bastaron éstas.

15 Y el pueblo tuvo compasión de Benjamín, porque Jehová había abierto una brecha entre las tribus de Israel.

16 Entonces los ancianos de la congregación dijeron: ¿Qué haremos respecto de mujeres para los que han quedado? Porque fueron muertas las mujeres de Benjamín.

17 Y dijeron: Tenga Benjamín herencia en los que han escapado, y no sea exterminada una tribu de Israel.

18 Pero nosotros no les podemos dar mujeres de nuestras hijas, porque los hijos de Israel han jurado diciendo: Maldito el que diere mujer a los benjamitas.

19 Ahora bien, dijeron, he aquí cada año hay fiesta solemne de Jehová en Silo, que está al norte de Bet-el, y al lado oriental del camino que sube de Bet-el a Siquem, y al sur de Lebona.

20 Y mandaron a los hijos de Benjamín, diciendo: Id, y poned emboscadas en las viñas,

21 y estad atentos; y cuando veáis salir a las hijas de Silo a bailar en corros, salid de las viñas, y arrebatad cada uno mujer para sí de las hijas de Silo, e idos a tierra de Benjamín.

22 Y si vinieren los padres de ellas o sus hermanos a demandárnoslas, nosotros les diremos: Hacednos la merced de concedérnoslas, pues que nosotros en la guerra no tomamos mujeres para todos; además, no sois vosotros los que se las disteis, para que ahora seáis culpados.

23 Y los hijos de Benjamín lo hicieron así; y tomaron mujeres conforme a su número, robándolas de entre las que danzaban; y se fueron, y volvieron a su heredad, y reedificaron las ciudades, y habitaron en ellas.

24 Entonces los hijos de Israel se fueron también de allí, cada uno a su tribu y a su familia, saliendo de allí cada uno a su heredad.

25 En estos días no había rey en Israel; cada uno hacía lo que bien le parecía.

1.

Habían jurado.

Hasta aquí no había ninguna mención de este juramento. Sin duda las tribus juraron esto poco después de reunirse en Mizpa, antes de que comenzaran las hostilidades. Los antiguos consideraban que un juramento era inviolable (ver com. caps. 11: 30; 17: 1, 2).

Aunque tales juramentos no podían quebrantarse ni retirarse, los israelitas, sobre todo en tiempos posteriores, encontraron muchas maneras de observar la letra de un juramento pero quebrantando el espíritu del mismo mediante engaños o algunas otras evasivas. Sin embargo, nadie está obligado a mantener su palabra si eso le exige cometer algún acto equivocado o malo.

Dará su hija.

La promesa quizá fue hecha bajo juramento con una maldición, como en Hech. 23: 14. Lo que hicieron los benjamitas, al apoyar a los malvados hombres de Gabaa, excitó la ira de los israelitas hasta tal punto que juraron no casarse con los benjamitas, así como el Señor les había mandado que no se casaran con personas de las siete naciones paganas de Canaán (Deut. 7: 1-4).

2.

Casa de Dios.

Tal vez se refiera a Silo. Algunos piensan que también en este caso debería transliterarse el hebreo y considerarse "Bet-el" como nombre propio del lugar (ver com. cap. 20: 18, 27).

Hicieron gran llanto.

Después de que su intensa ira se hubo disipado, el pueblo reconoció que su venganza contra una de sus propias tribus había sido excesiva. Cuánto mejor habría sido si hubiesen llorado antes de haber cometido la atrocidad.

3.

¿Por qué ha sucedido esto?

Esta pregunta implica que los israelitas estaban acusando a Dios de haber hecho un exterminio casi total de la tribu de Benjamín (ver vers. 15). Las tribus reunidas deberían haberse dado cuenta de que la verdadera causa de la matanza casi completa de la tribu radicaba en 418 su ira y su deseo de venganza, engendrados por las dos derrotas frente al ejército de Benjamín.

4.

Edificaron allí altar.

Se ha presentado esta declaración como una prueba de que los israelitas estaban reunidos en Bet-el y no en Silo, puesto que en este lugar debería haber existido ya un altar en relación con el tabernáculo. Pero los que piensan que la reunión se realizó en Silo interpretan que el pasaje significa que la gente construyó un nuevo altar en Silo porque el antiguo necesitaba reparación, o porque hacía falta otro para poder sacrificar tantos animales (ver com. caps. 20: 18, 27; 21: 2).

5.

No subió.

Después de haber terminado la batalla, los israelitas indagaron para determinar si toda la nación había respondido a la convocatoria de participar en la guerra contra Benjamín. Cuando el ejército acabó de reunirse, las tribus tomaron un juramento en contra de cualquier segmento de los israelitas que rehusara apoyar la empresa. Tal vez era preciso tomar tales medidas extremas para asegurar la cooperación.

8.

Jabes-galaad.

Se identifica esta ciudad con Tell el-Meqbereh y Tell Abã Kharaz a unos 15 km al sureste de Bet-seán en el Wadi el-Y~bis, al este del Jordán. Parece haber existido un vínculo de afinidad entre la tribu de Benjamín y la ciudad de Jabes-galaad. Esta afinidad parece haber continuado aún después de que la ciudad fue destruida y reconstruida. Saúl, de la tribu de Benjamín, realizó su primera hazaña salvando a Jabes-galaad de los amonitas (1 Sam. 11: 3-15).

Cuando murió Saúl, los habitantes de Jabes-galaad pagaron su deuda de gratitud rescatando el cadáver de Saúl de los muros de Bet-seán (1 Sam. 31: 8-13).

10.

Doce mil hombres.

Este método de formar un ejército que representase a todo el grupo ya se había usado antes (Núm. 31: 1-6).

Id y herid.

El que recurrieran a este procedimiento para conseguir esposas para los 600 sobrevivientes de la tribu de Benjamín que estaban ocultos en las cuevas del cerro de Rimón nos ayuda a ver cuán estrechos eran los conceptos morales de esos tiempos. Esas medidas tan crueles, tomadas en nombre de la religión, nos resultan repulsivas, y deben entenderse en el contexto de su época.

11.

Toda mujer.

Debían ser destruidos todos los habitantes, salvo las muchachas solteras en edad de casarse. Los otros miembros de las familias no eran en verdad más culpables que esas señoritas. Todo ese procedimiento cruel, aunque fue llevado a cabo con el pretexto de cumplir un sagrado juramento ante el Señor, no fue sino un expediente brutal para impedir la extinción de la tribu de Benjamín.

12.

Cuatrocientas.

Faltaban 200 a fin de completar el número necesario para proporcionar una esposa a cada uno de los 600 benjamitas que aún estaban refugiados en las cuevas.

Silo.

Ver com. vers. 2,4; cap. 20: 18. Quizá el campamento se trasladó a Silo poco después de haber terminado las hostilidades con los benjamitas.

15.

Jehová había abierto una brecha.

En verdad, la brecha entre las 12 tribus había sido abierta por los mismos israelitas por haber prometido que el castigo de la mala acción de ciertos benjamitas fuese irracional y desmesurado. Si en todo momento hubiesen actuado con el espíritu del verdadero amor fraternal, podrían haber logrado el fin deseado sin la inútil matanza y las atrocidades que habían cometido.

16.

¿Qué haremos?

Los ancianos sabían que necesariamente esos hombres se casarían con mujeres cananeas. Para evitar esa calamidad, emplearon métodos tortuosos para violar el espíritu de su juramento sin quebrantar su letra. En vez de repudiar resueltamente su voto, en primer lugar, y permitir que los benjamitas se casasen con mujeres de las otras tribus, su creencia errada de que un juramento es siempre inviolable los llevó a perpetrar el asesinato de inocentes mujeres, niños y hombres.

17.

Herencia.

Es probable que no se refiera a la propiedad, aunque algunos han sugerido que los ancianos estaban advirtiendo a los ejércitos victoriosos que no debían dividirse entre ellos el territorio de Benjamín. Querían decir que habría descendencia de los benjamitas que habían quedado.

19.

Fiesta solemne.

Eran tres las fiestas anuales a las cuales debían asistir todos los varones israelitas (Exo. 23: 17). Puesto que en ese momento el tabernáculo se encontraba en Silo, esas reuniones se realizaban allí. Es dudoso que en esos tiempos tan inestables se hubiera intentado seguir en gran escala el ritual prescrito. Por lo que se dice en 1 Sam. 1: 3, 419 se ve que aun las familias piadosas no siempre asistían a las tres fiestas anuales.

Que está al norte.

El autor de Jueces presenta una descripción detallada de la ubicación de Silo.

El hecho de que hubiese creído necesario explicar a sus lectores la ubicación de Silo, ha llevado a muchos a decir que este libro fue escrito muchos años después de que los filisteos destruyeron a Silo al final de la vida de Elí. El autor escribe como si sus contemporáneos no conocieran la ubicación de la ciudad; pero, por otra parte, debe notarse también que ya había mencionado a Silo muchas veces, sin explicar su ubicación.

Lebona.

Se llama ahora Lubban. Quedaba a 5 km al noroeste de Silo.

21.

Las hijas de Silo.

Sólo los varones tenían obligación de asistir a las fiestas (Exo. 23: 17; Deut. 16: 16). Algunas veces los hombres iban acompañados de sus esposas e hijas, pero la mayoría de las mujeres presentes en la fiesta serían las que vivían en Silo o en sus cercanías.

Bailar.

Las fiestas de la cosecha significaban tanto una fiesta social como un servicio religioso (ver PP 581).

22.

Hermanos.

En la antigüedad, el hermano de una niña que era raptada jugaba un papel importante en el juicio que se hacía para exigir una recompensa por el mal trato que había recibido (ver Gén. 34: 7-3 l; 2 Sam. 13: 20-38).

Para que ahora seáis culpados.

Los ancianos de Israel prometieron apaciguar a los padres y hermanos de las niñas raptadas con los siguientes argumentos: primero, el consejo de ancianos había convenido en que los hombres de Benjamín debían conseguir esposas de alguna parte; segundo, que el voto no era violado por los padres, porque no habían dado en casamiento a sus hijas, sino que éstas habían sido tomadas por la fuerza.

24.

Se fueron.

Cuando concluyó la fiesta y los sobrevivientes de Benjamín ya habían conseguido esposas, se desintegró el ejército. Las tropas tienen que haber estado ausentes de sus casas al menos durante cinco o seis meses, porque los 600 hombres de Benjamín estuvieron escondidos en la peña de Rimón durante cuatro meses (cap. 20: 47).

25.

No había rey en Israel.

Con esta declaración se hace una transición apropiada al libro de Samuel, donde se describe el comienzo de la monarquía. 421