CAPÍTULO 20
1 David consulta con Jonatán acerca de su seguridad. 11 Jonatán y David renuevan su pacto mediante juramento. 18 La señal de Jonatán para David. 24 Saúl echa de menos a David y trata de matar a Jonatán. 35 Separación entre David y Jonatán.
1 DESPUES David huyó de Naiot en Ramá, y vino delante de Jonatán, y dijo: ¿Qué he hecho yo? ¿Cuál es mi maldad, o cuál mi pecado contra tu padre, para que busque mi vida?
2 El le dijo: En ninguna manera; no morirás. He aquí que mi padre ninguna cosa hará, grande ni pequeña, que no me la descubra; ¿por qué, pues, me ha de encubrir mi padre este asunto? No será así.
3 Y David volvió a jurar diciendo: Tu padre sabe claramente que yo he hallado gracia delante de tus ojos, y dirá: No sepa esto Jonatán, para que no se entristezca; y ciertamente, vive Jehová y vive tu alma, que apenas hay un paso entre mí y la muerte.
4 Y Jonatán dijo a David: Lo que deseare tu alma, haré por ti.
5 Y David respondió a Jonatán: He aquí que mañana será nueva luna, y yo acostumbro sentarme con el rey a comer; mas tú dejarás que me esconda en el campo hasta la tarde del tercer día.
6 Si tu padre hiciere mención de mí, dirás: Me rogó mucho que lo dejase ir corriendo a Belén su ciudad, porque todos los de su familia celebran allá el sacrificio anual.
7 Si él dijere: Bien está, entonces tendrá paz tu siervo; mas si se enojare, sabe que la maldad está determinada de parte de él.
8 Harás, pues, misericordia con tu siervo, ya que has hecho entrar a tu siervo en pacto de Jehová contigo; y si hay maldad en mí, mátame tú, pues no hay necesidad de llevarme hasta tu padre.
9 Y Jonatán le dijo: Nunca tal te suceda; antes bien, si yo supiere que mi padre ha determinado maldad contra ti, ¿no te lo avisaría yo?
10 Dijo entonces David a Jonatán: ¿Quién me dará aviso si tu padre te respondiera ásperamente?
11 Y Jonatán dijo a David: Ven, salgamos al campo. Y salieron ambos al campo.
12 Entonces dijo Jonatán a David: ¡Jehová Dios de Israel, sea testigo! Cuando le haya preguntado a mi padre mañana a esta hora, o el día tercero, si resultara bien para con David, entonces enviaré a ti para hacértelo saber.
13 Pero si mi padre intentara hacerte mal, Jehová haga así a Jonatán, y aun le añada, si no te lo hiciere saber y te enviare para que te vayas en paz. Y esté Jehová contigo, como estuvo con mi padre.
14 Y si yo viviere, harás conmigo misericordia de Jehová, para que no muera,
15 y no apartarás tu misericordia de mi casa para siempre. Cuando Jehová haya cortado uno por uno los enemigos de David de la tierra, no dejes que el nombre de Jonatán sea quitado de la casa de David.
16 Así hizo Jonatán pacto con la casa de David, diciendo: Requiéralo Jehová de la mano de los enemigos de David.
17 Y Jonatán hizo jurar a David otra vez, porque le amaba, pues le amaba como a sí mismo.
18 Luego le dijo Jonatán: Mañana es nueva luna, y tú serás echado de menos, porque tu asiento estará vacío.
19 Estarás, pues, tres días, y luego descenderás y vendrás al lugar donde estabas escondido el día que ocurrió esto mismo, y esperarás junto a la piedra de Ezel.
20 Y yo tiraré tres saetas hacia aquel lado, como ejercitándome al blanco.
21 Luego enviaré al criado, diciéndole: Ve, busca las saetas. Y si dijere al criado: He allí las saetas más acá de ti, tómalas; tú vendrás, porque paz tienes, y nada malo hay, vive Jehová.
22 Mas si yo dijere al muchacho así: He allí las saetas más allá de ti; vete, porque Jehová te ha enviado.
23 En cuanto al asunto de que tú y yo hemos hablado, esté Jehová entre nosotros dos para siempre.
24 David, pues, se escondió en el campo, y cuando llegó la nueva luna, se sentó el rey a comer pan.
25 Y el rey se sentó en su silla, como solía, en el asiento junto a la pared, y Jonatán se 550 levantó, y se sentó Abner al lado de Saúl, y el lugar de David quedó vacío.
26 Mas aquel día Saúl no dijo nada, porque se decía: Le habrá acontecido algo, y no está limpio; de seguro no está purificado.
27 Al siguiente día, el segundo día de la nueva luna, aconteció también que el asiento de David quedó vacío. Y Saúl dijo a Jonatán su hijo: ¿Por qué no ha venido a comer el hijo de Isaí hoy ni ayer?
28 Y Jonatán respondió a Saúl: David me pidió encarecidamente que le dejase ir a Belén,
29 diciendo: Te ruego que me dejes ir, porque nuestra familia celebra sacrificio en la ciudad, y mi hermano me lo ha mandado; por lo tanto, si he hallado gracia en tus ojos, permíteme ir ahora para visitar a mis hermanos.
Por esto, pues, no ha venido a la mesa del rey.
30 Entonces se encendió la ira de Saúl contra Jonatán, y le dijo: Hijo de la perversa y rebelde, ¿acaso no sé yo que tú has elegido al hijo de Isaí para confusión tuya, y para confusión de la vergüenza de tu madre?
31 Porque todo el tiempo que el hijo de Isaí viviere sobre la tierra, ni tú estarás firme, ni tu reino. Envía pues, ahora, y tráemelo, porque ha de morir.
32 Y Jonatán respondió a su padre Saúl y le dijo: ¿Por qué morirá? ¿Qué ha hecho?
33 Entonces Saúl le arrojó una lanza para herirlo; de donde entendió Jonatán que su padre estaba resuelto a matar a David.
34 Y se levantó Jonatán de la mesa con exaltada ira, y no comió pan el segundo día de la nueva luna; porque tenía dolor a causa de David, porque su padre le había afrentado.
35 Al otro día, de mañana, salió Jonatán al campo, al tiempo señalado con David, y un muchacho pequeño con él.
36 Y dijo al muchacho: Corre y busca las saetas que yo tirare. Y cuando el muchacho iba corriendo, él tiraba la saeta de modo que pasara más allá de él.
37 Y llegando el muchacho adonde estaba la saeta que Jonatán había tirado, Jonatán dio voces tras el muchacho, diciendo: ¿No está la saeta más allá de ti?
38 Y volvió a gritar Jonatán tras el muchacho:Corre, date prisa, no te pares.
Y el muchacho de Jonatán recogió las saetas, y vino a su señor.
39 Pero ninguna cosa entendió el muchacho; solamente Jonatán y David entendían de lo que se trataba.
40 Luego dio Jonatán sus armas a su muchacho, y le dijo: Vete y llévalas a la ciudad.
41 Y luego que el muchacho se hubo ido, se levantó David del lado del sur, y se inclinó tres veces postrándose hasta la tierra; y besándose el uno al otro, lloraron el uno con el otro; y David lloró más.
42 Y Jonatán dijo a David: Vete en paz, porque ambos hemos jurado por el nombre de Jehová, diciendo: Jehová esté entre tú y yo, entre tu descendencia y mi descendencia, para siempre. Y él se levantó y se fue; y Jonatán entró en la ciudad.
1.
David huyó.
Evidentemente a Gabaa para consultar con Jonatán. Es difícil que David, se hubiera atrevido a volver a ese lugar mientras Saúl estuviera allí, pero bajo el poder coercitivo del Espíritu, Saúl permaneció en Ramá la mayor parte del día y de la noche (ver cap. 19: 23, 24). La demora le dio una oportunidad a David para encontrar a Jonatán y enterarse del parecer de Saúl. No se menciona que David visitara a su esposa en ese tiempo. Estaba seguro de que Jonatán callaría, pero no estaba demasiado seguro de Mical. Véase el mapa de la pág. 556.
Mi maldad.
"Mi falta" (BJ). Las dos palabras "maldad" (o mejor "falta" [BJ]) y "pecado" no son sinónimos redundantes. La palabra "awon, traducida "maldad" (mejor "falta") proviene de la raíz "awah, "tener una mente perversa". "Awon con frecuencia abarca la falta y el castigo del pecado. La palabra jatta"ah, traducida "pecado", viene de la raíz jatta", "errar al blanco". David preguntaba: ¿Cual es mi falta y en qué he sido perverso en mi proceder para con el rey o para con el reino? ¿No he trabajado para Saúl en condiciones dificilísimas? ¿No he prestado un valiente servicio a Israel luchando contra sus enemigos? ¿Acaso mis motivos y deseos no han sido siempre proporcionar éxito a mi amado pueblo? Donde he herrado al blanco y fallado mi proposito?
2.
De ninguna manera.
Heb. jalilah, palabra usada como una exclamación de aversión, una protesta. Parece que Jonatán estaba 551 seguro de que el proceder de su padre se debía a su enajenación mental. Aseguró a David que Saúl no haría nada en secreto, como resultó evidente cuando habló a Jonatán y a sus siervos en cuanto a matar a David (cap. 19: 1). Jonatán ya había podido razonar con Saúl y aquietarlo, y estaba seguro de que ahora había una solución para el problema. Pero después de ver la conducta de Saúl en las viviendas de los estudiantes en Ramá, David no estaba convencido.
3.
David volvió a jurar.
Es decir, afirmó con un juramento que sabía de qué hablaba. David llamó la atención de Jonatán al hecho de que Saúl conocía la íntima amistad de ellos, y aunque Jonatán había podido razonar con su padre en lo pasado, ahora David temía que Saúl prosiguiera con sus malos planes tan secretamente como para no hablar del asunto con nadie, y mucho menos con su propio hijo. Quizá Jonatán no había visto a su padre inmediatamente antes de lo que sucedió en Ramá, y no sabía de su súbito empeoramiento.
Paso.
Heb. peÑa´. Esta palabra aparece sólo aquí en el AT. Su uso en la frase es una ilustración de una expresión familiar comparable con nuestros modismos modernos. Tales expresiones añaden color a la narración y testifican de la autenticidad del relato.
David había dispuesto de unas pocas horas para reponerse de su temor, y entonces pudo pensar con claridad y trazar planes sensatos. Demostró características de verdadero dirigente cuando bosquejó su plan a fin de conseguir la información necesaria para determinar acciones futuras.
5.
Nueva luna.
Los judíos, como muchas de las naciones que los circundaban, observaban un calendario lunar, en el cual el primer día del mes comenzaba con la noche en la que aparecía la creciente de la luna nueva. El primer día del mes, llamado "nueva luna", era un día de fiesta especial que incluía ofrendas (Núm. 28: 11-15) y se tocaban trompetas al ofrecerse ofrendas y sacrificios (Núm. 10: 10). Tales fiestas en ese tiempo eran un asunto tribal y de la comunidad, y debía esperarse que David, como yerno de Saúl, estuviera presente. La narración no da el nombre del mes. Sin embargo, puesto que había una fiesta tal en Belén llamada "el sacrificio anual" (1 Sam. 20: 6), es posible que ésta fuera una fiesta anual, lo más probable la del año nuevo, que caía en el 1er día del mes 7º, Tishri, entre septiembre y octubre, como ocurre en el calendario judío moderno (ver pág. 112). Una reunión tal había sido autorizada en el lugar de reunión central de todas las tribus (Deut. 12: 5-16). En los días de Elí se celebraba en Silo. Más tarde, en los días de los reyes, se celebró en Jerusalén. Después de que se trasladó el arca de Silo, muy probablemente cada distrito realizaba su propia reunión. De ese modo, la misma clase de fiesta podría haberse celebrado en Belén como se celebró en Gabaa.
6.
Todos los de su familia.
Mejor, "todos los de su clan". Israel estaba dividido en 12 tribus, pero esas tribus también estaban subdivididas en clanes o familias (ver Exo. 6: 14-30).
En las tribus de Benjamín y Judá un clan podía reunirse en Gabaa y otro en Belén.
Algunos han puesto en duda la integridad de David al pedir a Jonatán que le dijera a Saúl de su propósito de visitar su hogar, pues creen que David no tenía plan alguno de ir a Belén. Un examen cuidadoso del contexto no confirma esto. Con frecuencia los relatos bíblicos omiten muchos detalles que -si hubieran sido dados- aclararían el cuadro. El breve relato aquí presentado da la impresión de que todo el incidente fue una mera fábula para sondear a Saúl.
Pero lo que Jonatán afirmó a su padre (vers. 28, 29) claramente implica que los dos amigos habían estudiado bien el asunto, y que dijeron más de lo que se ha registrado. Parece evidente que David había hecho planes para ver a sus hermanos, y probablemente realizó una breve visita a Belén (ver PP 708-710).
Pero antes de que Saúl pudiera hacerlo buscar, volvió y se ocultó en el campo a fin de esperar la información de Jonatán en cuanto al proceder de Saúl.
8.
Si hay.
David se daba cuenta de que su situación no se debía a ningún pecado de su parte. Si un peso de culpabilidad se hubiese añadido al baldón de ser tratado como un enemigo político y a la desdicha de ser fugitivo, la carga habría sido casi insoportable. La seguridad de su inocencia sostuvo a David en esta hora de prueba.
Una conciencia limpia puede compensar cualquier pérdida en este mundo. Los que envidian a los impíos que se complacen en los placeres del pecado, debieran recordar que esos placeres se pagan con horas de remordimiento y de aversión propia. Muchos que 552 han bebido de las fuentes contaminadas de la tierra darían todo lo que tienen si tan sólo pudieran deshacer el pasado y limpiar así la inmunda mancha de su vida. Por otro lado, quienes pueden mirar a Dios y a sus prójimos con una conciencia libre de culpa son los más felices del mundo.
Quizá dispongan de pocas ventajas materiales, pero retienen un tesoro que no puede comprar toda la riqueza del mundo (ver 1 Ped. 3: 13-17).
9.
Ha determinado mal.
Intimamente Jonatán creía que David estaba equivocado en sus conclusiones acerca de los propósitos de Saúl. Parecía tener confianza en que tan sólo la enajenación mental de Saúl era el factor que, a veces, lo hacía proceder como un demonio. Podría haber estado en completo desacuerdo con David, pero puesto que esta experiencia afectaba a David en una forma personal, estuvo dispuesto a acatar el método de su amigo para determinar los propósitos de Saúl. El futuro revelaría la verdad y, después de todo, no había perjuicio alguno en seguir el método de David. ¡Qué actitud tan noble tuvo Jonatán!
Hay una valiosa lección en esta experiencia. Los hombres no proceden del mismo linaje ni del mismo ambiente y, por lo tanto, no enfocan los problemas de la vida de la misma manera. Cada uno cree que su propio método individual es el correcto. Con frecuencia, el resultado crea diferencias de opiniones, contradicciones y recriminaciones. Se intercambian palabras ásperas que separan familias, amigos y aun a seres que se aman. Se acrecienta el egoísmo y el orgullo mantiene la posición adoptada, sea sostenible o no. Este capítulo presenta un contraste notable entre las formas en que Saúl y Jonatán afrontaron tales situaciones. En su impaciente tiranía e intolerancia, Saúl creyó que él debía estar primero y que lo que decía era correcto y final. Cualquiera que no concordara con él debía ser eliminado, sin tener en cuenta los medios que se emplearan. Sin embargo, su mismo hijo enfocaba la vida desde un ángulo enteramente diferente. ¿Por qué existía esa diferencia entre padre e hijo cuando ambos habían participado, en gran medida, del mismo ambiente y de la misma preparación? ¿Iluminó Dios una vida y no la otra? ¿Nació Saúl para el mal y su hijo, por contraste, para poseer nobles rasgos de carácter? ¿Estaba obligado el pueblo a aceptar a Saúl con todas sus excentricidades y a tolerar toda su agresividad y sus procederes tiránicos?
La solución para estas preguntas se halla en las palabras de Pablo: "Sois esclavos de aquel a quien obedecéis" (Rom. 6: 16). Movido por su libre elección, el hombre da su servicio, sus pensamientos y su perspectiva de la vida a uno de estos dos amos; dos caudillos que representan normas diametralmente opuestas. Quizá Saúl sirvió a su propio yo durante toda su primera juventud. Quizá siendo niño fue un problema en la casa de su padre o un "matón" entre sus compañeros; sin embargo -al igual que Judas-, era un caudillo nato. Si esto es verdad, es fácil comprender la ansiedad de su padre cuando Saúl se ausentó de su casa mientras buscaba las asnas. Con todo, cuando Saúl fue ungido hubo una amplia demostración de que Dios lo aceptaba a pesar de sus faltas, y que le dio un corazón nuevo (cap. 10: 6, 9). Pero Saúl rehusó caminar en la luz del cielo. Por contraste, Jonatán, el hijo de Saúl, eligió seguir otros intereses ajenos al yo. Desde temprano en la vida, Jonatán -mediante una entrega hecha con oración ante las providencias manifiestas de Dios- gradualmente había desarrollado las normas que rigieron su existencia.
Su enfoque de la vida lo indujo a aceptar con gozo la sugestión de David. Esta experiencia, junto con otras, puede haber estado en la mente de David cuando cantó más tarde: "¡Mirad cuán bueno y cuán delicioso es habitar los hermanos juntos en armonía!" (Sal. 133: 1).
13.
Esté contigo Jehová.
Estando en el campo, Jonatán se ligó con David mediante un solemne juramento, que no lo abandonaría, sucediera lo que sucediese. Si las noticias eran buenas, como él esperaba que lo fueran, no abandonaría a David. Por el contrario, si las noticias fueran malas, le notificaría la verdad y oraría a Dios para que lo bendijera mientras huyese para salvar la vida. Jonatán había estado convencido de la presencia de Dios con su padre cuando Saúl asumió las pesadas responsabilidades del reino. Pero desde que conoció a David recibió la impresión celestial de que el Señor también había preparado un destino excelso para David, y que ese destino se cumpliría a pesar de la maldad de Saúl para con él. Al proceder así, Jonatán demostró verdadera magnanimidad.
15.
De mi casa.
Por nacimiento Jonatán pertenecía a la casa que había jurado enemistad 553 a David. Sin embargo, reconoció el propósito de Dios de confiar el liderazgo de Israel a su cuñado. Por su propia voluntad, Jonatán eligió identificarse con la casa que Dios había indicado que reemplazaría a la decadente familia en la que él había nacido. En el corazón de Jonatán el plan de Dios predominó sobre los vínculos familiares. Eso no se debió a su deseo de seguridad personal, sino a que entendió que filialmente la verdad debía triunfar.
Para siempre.
Heb. ´ad-´olam. Literalmente, "hasta una edad". La duración de la edad debe ser determinada por la idea con la cual se la asocia. En este caso, el lapso sería el período de la existencia simultánea de las dos casas. Para comprobar que la expresión "para siempre" no significa necesariamente perpetuidad, ver com. Exo. 21: 6.
16.
Hizo Jonatán pacto.
Es difícil traducir el hebreo de este versículo. El Códice B de la LXX dice: "Y si tú no lo haces, cuando el Señor haga desaparecer cortando a los enemigos de David cada uno de la faz de la tierra, si sucediese que el nombre de Jonatán fuera descubierto por la casa de David, entonces el Señor busque a los enemigos de David". La BJ reza: "Que no sea exterminado Jonatán con la casa de Saúl; de lo contrario, que Yahvéh pida cuentas a David". Y añade en nota de pie de página: "Vers. 14-16; texto muy corrompido, restaurado con la ayuda del griego".
23.
Entre nosotros dos.
Naturalmente, Jonatán esperaba buenas noticias. Si no era así, confiaba en que el Señor de alguna manera llevaría a cabo sus propósitos. Estaba seguro de que el mismo Dios que le había concedido horas tan preciosas de comunión con David continuaría velando sobre ambos.
26.
No está limpio.
Con todas sus malas características, es evidente que Saúl respetaba las formas.
Entendía que cualquier impureza ceremonial sería una razon suficiente para que David se abstuviera de una fiesta especial de esa naturaleza (ver Lev. 15: 1; 1 Sam. 21: 3-5; etc.). Sin embargo, en ese momento lo que más le preocupaba no era la forma del servicio sino el paradero de un joven que se había atrevido a recibir los aplausos del pueblo que lo había ensalzado por encima del rey.
27.
El segundo día.
Si tan sólo hubiera sido una cuestión de impureza, David podría haberse lavado y haber estado limpio a la caída de la tarde, pudiendo así haber estado presente el segundo día. Cuando Saúl descubrió que estaba ausente, desenmascaró sus verdaderos sentimientos al preguntarle a su hijo acerca del "hijo de Isaí". El odio que le inspiraba David era tan grande que quizá sus palabras distaron mucho de ser bondadosas (ver vers. 31). Dos veces David se había librado de sus manos asesinas; estaba resuelto a que eso no sucedería otra vez.
28.
Le dejase ir.
Ver com. vers. 6.
30.
La perversa y rebelde.
Se ha sugerido que al omitir la palabra "mujer", y al usar en hebreo los dos adjetivos en el género femenino, Saúl añadía insulto sobre insulto al rehusar proferir la palabra "mujer" o "madre". Estaba tan enojado que sólo empleó los calificativos. Una de las peores ofensas a que se recurre en el Oriente es expresar insultos dirigidos a la madre de alguien.
31.
Ni tú estarás firme.
Saúl tenía el propósito de afianzar su dinastía a cualquier precio, usando medios correctos o erróneos. Con este proceder, el rey de Israel estaba siguiendo el ejemplo de los reyes vecinos que se mantenían por la fuerza en el trono y luchaban hasta morir por mantener sus dinastías. Saúl rehusaba reconocer a Dios como el gobernante supremo de Israel.
34.
Dolor a causa de David.
Esta experiencia fue una desilusión que sacudió a Jonatán. Le era sumamente penoso su manifiesto rompimiento con su padre. Su decisión de compartir la suerte del "hijo de Isaí" estaba siendo puesta a prueba, pero rehusó apartarse de lo correcto. Al igual que Moisés, que dio la espalda al trono de Egipto, Jonatán eligió "antes ser maltratado con el pueblo de Dios, que gozar de los deleites temporales del pecado" (Heb. 11: 25). Conocía por experiencia la verdad que más tarde presentó Cristo: "El que ama a padre o madre más que a mí, no es digno de mí" (Mat. 10: 37).
35.
Un muchacho pequeño.
Al hacerse acompañar por el "muchacho" y llevar arco y saetas, Jonatán ocultaba el propósito de su salida al campo. Sólo podía suponerse que salía de caza o para tirar al blanco.
38.
Date prisa.
Compárese con el vers. 22. Estas palabras fueron añadidas para que David quedara impresionado con la suma gravedad de la situación.
41.
David lloró más.
Literalmente, "David engrandeció o hizo grande". Es dudoso el 554 significado exacto de esta cláusula. En nota de pie de página, la BJ, ed. 1967, comenta: "Texto inseguro". La LXX da la idea de llorar durante mucho tiempo hasta un grado sumo. Algunos han entendido las palabras literalmente en el sentido de que David "se hizo grande", o "se fortaleció" para las vicisitudes que le esperaban.
COMENTARIOS DE ELENA DE G. WHITE
miércoles, enero 25
miércoles, enero 18
EL LIBRO DE 1 DE SAMUEL CAPITULO 19 Y SU COMENTARIO
CAPÍTULO 19
1 Jonatan revela el propósito de su padre de matar a David. 4 Persuade a su padre a reconciliarse. 8 La ira de Saúl se reaviva a causa de un nuevo éxito de David en la guerra. 12 Mical engaña a su padre colocando una estatua en la cama de David. 18 David visita a Samuel, en Naiot. 20 Los mensajeros de Saúl son enviados a apoderarse de David. 22 Saúl profetiza.
1 HABLO Saúl a Jonatán su hijo, y a todos sus siervos, para que matasen a David; pero Jonatán hijo de Saúl amaba a David en gran manera,
2 y dio aviso a David, diciendo: Saúl mi padre procura matarte; por tanto, cuídate hasta la mañana, y estate en lugar oculto y escóndete.
3 Y yo saldré y estaré junto a mi padre en el campo donde estés; y hablaré de ti a mi padre, y te haré saber lo que haya.
4 Y Jonatán habló bien de David a Saúl su padre, y le dijo: No peque el rey contra su siervo David, porque ninguna cosa ha cometido contra ti, y porque sus obras han sido muy buenas para contigo;
5 pues él tomó su vida en su mano, y mató al filisteo, y Jehová dio gran salvación a todo Israel. Tú lo viste, y te alegraste; ¿por qué, pues, pecarás contra la sangre inocente, matando a David sin causa?
6 Y escuchó Saúl la voz de Jonatán, y juró Saúl: Vive Jehová, que no morirá.
7 Y llamó Jonatán a David, y le declaró todas estas palabras; y él mismo trajo a David a Saúl, y estuvo delante de él como antes.
8 Después hubo de nuevo guerra; y salió David y peleó contra los filisteos, y los hirió con gran estrago, y huyeron delante de él.
9 Y el espíritu malo de parte de Jehová vino sobre Saúl; y estando sentado en su casa tenía una lanza a mano, mientras David estaba tocando.
10 Y Saúl procuró enclavar a David con la lanza a la pared, pero él se apartó de delante de Saúl, el cual hirió con la lanza en la pared; y David huyó, y escapó aquella noche.
11 Saúl envió luego mensajeros a casa de David para que lo vigilasen, y lo matasen a la mañana. Mas Mical su mujer avisó a David, diciendo: Si no salvas tu vida esta noche, mañana serás muerto.
12 Y descolgó Mical a David por una ventana; y él se fue y huyó, y escapó.
13 Tomó luego Mical una estatua, y la puso sobre la cama, y le acomodó por cabecera una almohada de pelo de cabra y la cubrió con la ropa.
14 Y cuando Saúl envió mensajeros para prender a David, ella respondió: Está enfermo.
15 Volvió Saúl a enviar mensajeros para que viesen a David, diciendo: Traédmelo en la cama para que lo mate.
16 Y cuando los mensajeros entraron, he aquí la estatua estaba en la cama, y una almohada de pelo de cabra a su cabecera.
17 Entonces Saúl dijo a Mical: ¿Por qué me has engañado así, y has dejado escapar a mi enemigo? Y Mical respondió a Saúl: Porque él me dijo: Déjame ir; si no, yo te mataré.
18 Huyó, pues, David, y escapó, y vino a Samuel en Ramá, y le dijo todo lo que Saúl había hecho con él. Y él y Samuel se fueron y moraron en Naiot.
19 Y fue dado aviso a Saúl, diciendo: He aquí que David está en Naiot en Ramá.
20 Entonces Saúl envió mensajeros para que trajeran a David, los cuales vieron una compañía de profetas que profetizaban, y a Samuel que estaba allí y los presidía. Y vino el Espíritu de Dios sobre los mensajeros de Saúl, y ellos también profetizaron.
21 Cuando lo supo Saúl, envió otros mensajeros, los cuales también profetizaron. Y Saúl volvió a enviar mensajeros por tercera vez, y ellos también profetizaron.
22 Entonces él mismo fue a Ramá; y llegando 546 al gran pozo que está en Secú, preguntó diciendo: ¿Dónde están Samuel y David? Y uno respondió: He aquí están en Naiot en Ramá.
23 Y fue a Naiot en Ramá; y también vino sobre él el Espíritu de Dios, y siguió andando y profetizando hasta que llegó a Naiot en Ramá.
24 Y él también se despojó de sus vestidos, y profetizó igualmente delante de Samuel, y estuvo desnudo todo aquel día y toda aquella noche. De aquí se dijo: ¿También Saúl entre los profetas?
1.
Matasen a David.
Mejor, "haría morir a David" (BJ). Saúl decidió hacer de David el blanco de un crimen por motivos políticos, y trató el asunto con Jonatán y algunos de sus magistrados. Sin duda les aseguró que no sufrirían castigo ninguno.
Esta fue la quinta tentativa de Saúl para librarse de David: (1) Quiso matarlo con su lanza (cap. 18: 10, 11). (2) Luego trató de lograr su mal propósito colocando a David al frente con la esperanza de que sería muerto (cap. 18: 17). (3) Después Saúl lo engañó prometiéndole la mano de Merab, y se la dio a otro, esperando quizás que David procediera con imprudencia y como resultado fuese castigado (cap. 18: 19). (4) A continuación autorizó a David para que ganara la dote correspondiente a Mical mediante una misión peligrosa (cap. 18: 25). (5) Ahora, siendo evidente que el Señor estaba con David, Saúl buscó la ayuda de otros para matarlo.
3.
Hablaré de ti.
La adversidad demuestra cuán sincera es una verdadera amistad. Bien sabía Jonatán que David no pensaba usurpar el trono, pero no podía convencer de eso a Saúl. La posición de Jonatán no era fácil pues tendría que oponerse a los deseos de un tirano, y se pensaría que era desleal a su propio padre. Sin embargo, como verdadero amigo, Jonatán dijo la verdad a David en cuanto a Saúl, no para asustarlo sino para prevenirlo y para asegurarle la lealtad de un verdadero amigo. Esto fue una verdadera prueba para Jonatán. Tenía que decidirse entre ser leal a su padre o ser leal a David. Era imposible que por más tiempo fuera leal a los dos. Demostró buen juicio comportándose de tal
forma como para conservar su influencia sobre su padre y, sin embargo, salvar a David al mismo tiempo de una muerte segura.
4.
No peque el rey.
Unido a su amigo por vínculos aun más estrechos que los de la consanguinidad, con un amor "más maravilloso ... que el amor de las mujeres" (2 Sam. 1: 26), y conociendo los pensamientos íntimos del corazón de David, Jonatán resultaba ideal para mediar entre él y Saúl. En el ruego de Jonatán ante su padre se manifestaron tanto el respeto por la autoridad como la más estricta obediencia a los principios. Como hijo de Saúl, conocía los argumentos que tendrían más peso para el rey: la victoria de David sobre Goliat y su continuo y leal servicio personal para el rey en toda oportunidad.
5.
Sin causa.
Con mucho tacto, Jonatán demostró a Saúl que no tenía razón para matar a David, y le hizo recordar que tenía amplios motivos para apreciar el leal servicio que éste le rendía.
6.
Escuchó Saúl.
¡Cuán eficaces son las palabras debidas en el momento apropiado! (ver Prov. 25: 11; Isa. 50: 4). Jonatán sabía que su padre estaba equivocado, no sólo en este caso sino también en muchos otros. Pero no habría ganado nada si hubiera reprendido a su padre por sus errores.
8.
Con gran estrago.
La Providencia le dio a Saúl otra prueba de la lealtad de David y del valor de sus servicios.
9.
El espíritu malo.
Ver com. cap. 16: 14, 15. El diablo sabía, desde el tiempo cuando fue ungido David, que estaba siendo preparado para ser rey. De modo que podía esperarse que el maligno intentara torcer el plan de Dios. No podría haber concebido un medio más eficaz de hacerlo que convencer a Saúl de que David procuraba usurpar el reino.
10.
Escapó aquella noche.
De acuerdo con el estilo de la narración hebrea, se dan los resultados finales de la fuga de David y después se añaden más detalles. David no escapó inmediatamente; primero fue por un corto tiempo a su hogar.
11.
Esta noche.
El relato no dice cómo supo Mical que Saúl había ordenado matar a David. Quizá vio a los "mensajeros" que estaban esperando a David y, conociendo el carácter de su padre, percibió su propósito. O tal vez David se sintió impulsado a confiar en ella. Quizá David pensó en esta vicisitud cuando 547 cantó con fervor: "Por Jehová son ordenados los pasos del hombre" (Sal. 37: 23).
Imaginemos a David allá en la ladera de la montaña, sin hogar y perseguido como un animal salvaje. Pero después de una noche de llanto, pudo decir David: "Yo cantaré de tu poder, y alabaré de mañana tu misericordia; porque has sido mi amparo y refugio en el día de mi angustia" (Sal. 59: 16. Véase el título [sobrescrito] de este salmo).
12.
Por una ventana.
La palabra traducida "ventana" proviene de un verbo que significa "perforar", "agujerear". En la antigüedad se solía construir las casas de tal forma que todas las aberturas dieran a un patio amurallado, con la excepción de una entrada principal externa. Con frecuencia los techos eran planos y se podía llegar a ellos desde el interior de la casa o desde el patio. El relato no dice si la abertura por la cual Mical hizo descender a David estaba encima del techo o si daba a la parte trasera de la casa. Sea como fuere, estaba en un punto opuesto a la entrada delantera, donde vigilaban los emisarios del rey. En una forma parecida se hizo descender a los espías, de los muros de Jericó (Jos. 2: 15). A Pablo se lo hizo descender del muro de Damasco (Hech. 9: 25); los discípulos abrieron el techo plano para hacer descender al paralítico ante Jesús (Luc. 5: 19). La sabiduría de la pronta acción de Mical quedó de manifiesto cuando, a la mañana siguiente, pidieron entrar en la casa los enviados para prender a David.
Hay veces cuando la causa del bien puede progresar más huyendo que luchando.
Algunos quizá piensen que puesto que Dios había ungido a David y Saúl se había apartado de lo correcto hasta el punto de intentar un asesinato, habría sido mejor que David se resistiera. Hasta ese momento, nunca había huido de un enemigo. Si hubiese hecho frente a Saúl con el mismo espíritu con el que afrontó a Goliat, sin duda habría conseguido la ayuda de muchos; pero eso habría provocado una guerra civil, pues Saúl también era popular y muchos le rendían una obediencia implícita. Como lo demostraron más tarde los acontecimientos, pasaron siete años después de la muerte de Saúl antes de que David fuese aceptado por todo Israel. Tal como pasó con David, así también sucedió con Cristo. Intrépido y sin temor, el Salvador podría haber convocado en su ayuda a los ejércitos del cielo. En cambio, permitió que cumplieran sus designios algunos hombres malos.
13.
Una estatua.
Heb. terafim (ver com. Gén. 31: 19; Lev. 19: 31).
Una almohada.
La palabra aquí traducida "almohada" no aparece en ninguna otra parte del AT, y su significado es dudoso. El hecho de que las "almohada" de la antigüedad generalmente eran sólidas, y estaban hechas de madera, arcilla, piedra o metal (ver com. Gén. 28: 1l), hace suponer que el objeto al que aquí se hace referencia era diferente de lo que conocemos como "almohada". Podría haber sido una especie de peluca hecha de pelo negro de cabra, pegada a la cabeza de la estatua para imitar el cabello humano.
14.
Está enfermo.
Aunque quizá David puede haber estado literalmente "enfermo", lo más probable es que Mical mintió deliberadamente. De ser así, difícilmente podría disculparse su acción a pesar de que de ese modo se le dio a David más tiempo para asegurar su fuga (ver vers. 15, 16).
17.
¿Por qué me has engañado?
Saúl había estado dispuesto a usar a Mical como un señuelo para atraer a David a fin de que muriera. Después se exasperó mucho porque su propia hija fuera leal a David antes que a él. Habiendo sido superado en el engaño, temió quedar desacreditado ante los suyos. Evidentemente Mical había heredado algunos de los rasgos de su padre. No vaciló en dar la excusa de que su esposo había amenazado matarla. Esta falsedad dio un pretexto a Saúl para proseguir con vigor renovado su propósito de matar a David, el cual -según las apariencias- había amenazado a su hija. Si David podía atreverse a matar a su propia esposa, no podría haber seguridad para ninguno de la familia real hasta que él fuera eliminado. Sin embargo, la falsedad de Mical era el resultado de la educación que Saúl le había dado y él debía culparse a sí mismo. De la misma manera, el ejemplo de engaño de Labán fue después un castigo para él (Gén. 31: 14-20, 35). Tanto Labán como Jacob y Saúl comprobaron la verdad de la afirmación de Cristo: "Con la medida con que medís, os será medido" (Mat. 7: 2).
18.
Vino a Samuel.
Sin duda David estaba muy perplejo por la conducta de Saúl, el caudillo nombrado por Dios. ¿Por qué permitía Dios que Saúl continuara como rey? ¿Era estricto Dios? ¿Había abandonado a la nación? 548 Se había interrumpido el servicio del tabernáculo en Silo; el arca estaba en el hogar de un levita en Quiriat-jearim. ¿Podría ser que todos estos siglos de culto y religión hubieran sido un engaño? ¿Había realmente un Dios en el cielo? ¿Tenía él un plan para Israel? ¿Por qué él -David- debía abandonar su trabajo con las ovejas para ayudar en el progreso del reino si las elevadas normas que siempre había mantenido iban a ser puestas a un lado? ¿Qué se ganaba con luchar contra los filisteos si el rey estaba determinado a asesinar al que había obtenido la victoria? David no se atrevió a levantar la mano contra el ungido del Señor (cap. 24: 6, 10); sin embargo no podía decir qué debía hacer. Ver mapa de la pág. 556.
Muy aterrorizado por el intento de Saúl de quitarle la vida, naturalmente David buscó el consejo del que lo había llamado del aprisco a un puesto de responsabilidad en Israel y tal vez le había enseñado en Ramá. Estando con Samuel se sentía tan seguro de Saúl como si hubiera habido un santuario al cual hubiese podido huir (ver 1 Rey. 1: 50-53; 2: 28-34).
Moraron en Naiot.
Quizás literalmente "se sentaron en residencias"; pero el significado de "Naiot" es incierto. La BJ traduce "celdas", y explica en la nota correspondiente: "Morada de los profetas, cf. 2 Rey. 6: 1 s, en Ramá o en los alrededores. O acaso un lugar de Ramá: "en Navit" o "en Nayot" ". El verbo yashab, "morar", significa también "sentarse", como sin rey en su trono o un juez delante de su tribunal, o un maestro ante su clase. David encontró a Samuel en Ramá, instruyendo a sus alumnos, en vez de estar efectuando su gira anual (1 Sam. 7: 16, 17).
20.
Saúl envió mensajeros.
Tres veces quedó frustrado el propósito de Saúl por la conducta de los hombres que envió para que llevaran a David a Gabaa (ver vers. 21). El Espíritu Santo impidió a cada uno de los grupos que arrestara a David, y en cambio se plegaron a las actividades de la escuela de los profetas.
23.
El Espíritu de Dios.
Sólo había de 11 a 13 km de Gabaa a Ramá. Saúl estaba tan enfurecido por lo sucedido durante el día, que finalmente resolvió matar a David con su propia mano sin importarle las consecuencias (ver PP 708, 709). Sin embargo, el poder del Espíritu fue tal que Saúl se sintió inducido a revelar a todos la perfidia de su alma, y la ira del hombre sirvió para alabar a Dios.
24.
Profetizó igualmente delante de Samuel.
Una vez antes -en ocasión de su ungimiento- Saúl se había unido con los profetas y su sinceridad de propósito le produjo una transformación de corazón (cap. 10: 5-11). Ahora de nuevo su ira fue refrenada y recibió una clara evidencia de que Dios protegía a David. Dice Josefo: "Se perturbó su mente y estuvo bajo la vehemente agitación de un espíritu; y despojándose de la ropa, cayó y quedó en el suelo todo el día y toda la noche, en presencia de Samuel y de David" (Antigüedades vi. 11. 5).
Desnudo.
La palabra así traducida puede significar completamente desnudo (Job 1: 21), harapiento o pobremente vestido (Job 22: 6; 24: 7, 10; Isa. 58: 7) o quizá vestido sólo con una túnica, habiendo puesto a un lado el manto (cf. Isa. 20: 2). Es probable que aquí se use en el último sentido. En otras palabras, Saúl se quitó su manto real y sólo estuvo vestido con su túnica, una prenda interior comúnmente usada en casa. En la calle, el manto exterior o capa se solía llevar encima. Despojado de su manto real, quizá Saúl quedó vestido a semejanza de uno de los alumnos de la escuela.
Quizá aquí el Espíritu Santo influyó en Saúl personalmente por última vez.
Quizá brotó de sus labios no sólo una confesión de la justicia de la causa de David sino también la condenación de sus propios actos obstinados. En el día del juicio final el gran adversario de las almas admitirá la justicia del gran plan de salvación de Dios y el error de sus propios caminos (ver Fil. 2: 10, 11). Pero volverán los antiguos celos y enemistades y estallarán en una gran expresión final de odio y furia (ver CS 729, 730). Tal fue el caso de Saúl en su rencor contra David. Volviendo una vez más, el espíritu malo que lo había dominado por tanto tiempo lo encontró con el corazón vacío de la gracia de Dios, y se posesiono de él en una forma aun más firme que antes (ver Mat. 12: 44, 45).
COMENTARIOS DE ELENA G. DE WHITE
1 Jonatan revela el propósito de su padre de matar a David. 4 Persuade a su padre a reconciliarse. 8 La ira de Saúl se reaviva a causa de un nuevo éxito de David en la guerra. 12 Mical engaña a su padre colocando una estatua en la cama de David. 18 David visita a Samuel, en Naiot. 20 Los mensajeros de Saúl son enviados a apoderarse de David. 22 Saúl profetiza.
1 HABLO Saúl a Jonatán su hijo, y a todos sus siervos, para que matasen a David; pero Jonatán hijo de Saúl amaba a David en gran manera,
2 y dio aviso a David, diciendo: Saúl mi padre procura matarte; por tanto, cuídate hasta la mañana, y estate en lugar oculto y escóndete.
3 Y yo saldré y estaré junto a mi padre en el campo donde estés; y hablaré de ti a mi padre, y te haré saber lo que haya.
4 Y Jonatán habló bien de David a Saúl su padre, y le dijo: No peque el rey contra su siervo David, porque ninguna cosa ha cometido contra ti, y porque sus obras han sido muy buenas para contigo;
5 pues él tomó su vida en su mano, y mató al filisteo, y Jehová dio gran salvación a todo Israel. Tú lo viste, y te alegraste; ¿por qué, pues, pecarás contra la sangre inocente, matando a David sin causa?
6 Y escuchó Saúl la voz de Jonatán, y juró Saúl: Vive Jehová, que no morirá.
7 Y llamó Jonatán a David, y le declaró todas estas palabras; y él mismo trajo a David a Saúl, y estuvo delante de él como antes.
8 Después hubo de nuevo guerra; y salió David y peleó contra los filisteos, y los hirió con gran estrago, y huyeron delante de él.
9 Y el espíritu malo de parte de Jehová vino sobre Saúl; y estando sentado en su casa tenía una lanza a mano, mientras David estaba tocando.
10 Y Saúl procuró enclavar a David con la lanza a la pared, pero él se apartó de delante de Saúl, el cual hirió con la lanza en la pared; y David huyó, y escapó aquella noche.
11 Saúl envió luego mensajeros a casa de David para que lo vigilasen, y lo matasen a la mañana. Mas Mical su mujer avisó a David, diciendo: Si no salvas tu vida esta noche, mañana serás muerto.
12 Y descolgó Mical a David por una ventana; y él se fue y huyó, y escapó.
13 Tomó luego Mical una estatua, y la puso sobre la cama, y le acomodó por cabecera una almohada de pelo de cabra y la cubrió con la ropa.
14 Y cuando Saúl envió mensajeros para prender a David, ella respondió: Está enfermo.
15 Volvió Saúl a enviar mensajeros para que viesen a David, diciendo: Traédmelo en la cama para que lo mate.
16 Y cuando los mensajeros entraron, he aquí la estatua estaba en la cama, y una almohada de pelo de cabra a su cabecera.
17 Entonces Saúl dijo a Mical: ¿Por qué me has engañado así, y has dejado escapar a mi enemigo? Y Mical respondió a Saúl: Porque él me dijo: Déjame ir; si no, yo te mataré.
18 Huyó, pues, David, y escapó, y vino a Samuel en Ramá, y le dijo todo lo que Saúl había hecho con él. Y él y Samuel se fueron y moraron en Naiot.
19 Y fue dado aviso a Saúl, diciendo: He aquí que David está en Naiot en Ramá.
20 Entonces Saúl envió mensajeros para que trajeran a David, los cuales vieron una compañía de profetas que profetizaban, y a Samuel que estaba allí y los presidía. Y vino el Espíritu de Dios sobre los mensajeros de Saúl, y ellos también profetizaron.
21 Cuando lo supo Saúl, envió otros mensajeros, los cuales también profetizaron. Y Saúl volvió a enviar mensajeros por tercera vez, y ellos también profetizaron.
22 Entonces él mismo fue a Ramá; y llegando 546 al gran pozo que está en Secú, preguntó diciendo: ¿Dónde están Samuel y David? Y uno respondió: He aquí están en Naiot en Ramá.
23 Y fue a Naiot en Ramá; y también vino sobre él el Espíritu de Dios, y siguió andando y profetizando hasta que llegó a Naiot en Ramá.
24 Y él también se despojó de sus vestidos, y profetizó igualmente delante de Samuel, y estuvo desnudo todo aquel día y toda aquella noche. De aquí se dijo: ¿También Saúl entre los profetas?
1.
Matasen a David.
Mejor, "haría morir a David" (BJ). Saúl decidió hacer de David el blanco de un crimen por motivos políticos, y trató el asunto con Jonatán y algunos de sus magistrados. Sin duda les aseguró que no sufrirían castigo ninguno.
Esta fue la quinta tentativa de Saúl para librarse de David: (1) Quiso matarlo con su lanza (cap. 18: 10, 11). (2) Luego trató de lograr su mal propósito colocando a David al frente con la esperanza de que sería muerto (cap. 18: 17). (3) Después Saúl lo engañó prometiéndole la mano de Merab, y se la dio a otro, esperando quizás que David procediera con imprudencia y como resultado fuese castigado (cap. 18: 19). (4) A continuación autorizó a David para que ganara la dote correspondiente a Mical mediante una misión peligrosa (cap. 18: 25). (5) Ahora, siendo evidente que el Señor estaba con David, Saúl buscó la ayuda de otros para matarlo.
3.
Hablaré de ti.
La adversidad demuestra cuán sincera es una verdadera amistad. Bien sabía Jonatán que David no pensaba usurpar el trono, pero no podía convencer de eso a Saúl. La posición de Jonatán no era fácil pues tendría que oponerse a los deseos de un tirano, y se pensaría que era desleal a su propio padre. Sin embargo, como verdadero amigo, Jonatán dijo la verdad a David en cuanto a Saúl, no para asustarlo sino para prevenirlo y para asegurarle la lealtad de un verdadero amigo. Esto fue una verdadera prueba para Jonatán. Tenía que decidirse entre ser leal a su padre o ser leal a David. Era imposible que por más tiempo fuera leal a los dos. Demostró buen juicio comportándose de tal
forma como para conservar su influencia sobre su padre y, sin embargo, salvar a David al mismo tiempo de una muerte segura.
4.
No peque el rey.
Unido a su amigo por vínculos aun más estrechos que los de la consanguinidad, con un amor "más maravilloso ... que el amor de las mujeres" (2 Sam. 1: 26), y conociendo los pensamientos íntimos del corazón de David, Jonatán resultaba ideal para mediar entre él y Saúl. En el ruego de Jonatán ante su padre se manifestaron tanto el respeto por la autoridad como la más estricta obediencia a los principios. Como hijo de Saúl, conocía los argumentos que tendrían más peso para el rey: la victoria de David sobre Goliat y su continuo y leal servicio personal para el rey en toda oportunidad.
5.
Sin causa.
Con mucho tacto, Jonatán demostró a Saúl que no tenía razón para matar a David, y le hizo recordar que tenía amplios motivos para apreciar el leal servicio que éste le rendía.
6.
Escuchó Saúl.
¡Cuán eficaces son las palabras debidas en el momento apropiado! (ver Prov. 25: 11; Isa. 50: 4). Jonatán sabía que su padre estaba equivocado, no sólo en este caso sino también en muchos otros. Pero no habría ganado nada si hubiera reprendido a su padre por sus errores.
8.
Con gran estrago.
La Providencia le dio a Saúl otra prueba de la lealtad de David y del valor de sus servicios.
9.
El espíritu malo.
Ver com. cap. 16: 14, 15. El diablo sabía, desde el tiempo cuando fue ungido David, que estaba siendo preparado para ser rey. De modo que podía esperarse que el maligno intentara torcer el plan de Dios. No podría haber concebido un medio más eficaz de hacerlo que convencer a Saúl de que David procuraba usurpar el reino.
10.
Escapó aquella noche.
De acuerdo con el estilo de la narración hebrea, se dan los resultados finales de la fuga de David y después se añaden más detalles. David no escapó inmediatamente; primero fue por un corto tiempo a su hogar.
11.
Esta noche.
El relato no dice cómo supo Mical que Saúl había ordenado matar a David. Quizá vio a los "mensajeros" que estaban esperando a David y, conociendo el carácter de su padre, percibió su propósito. O tal vez David se sintió impulsado a confiar en ella. Quizá David pensó en esta vicisitud cuando 547 cantó con fervor: "Por Jehová son ordenados los pasos del hombre" (Sal. 37: 23).
Imaginemos a David allá en la ladera de la montaña, sin hogar y perseguido como un animal salvaje. Pero después de una noche de llanto, pudo decir David: "Yo cantaré de tu poder, y alabaré de mañana tu misericordia; porque has sido mi amparo y refugio en el día de mi angustia" (Sal. 59: 16. Véase el título [sobrescrito] de este salmo).
12.
Por una ventana.
La palabra traducida "ventana" proviene de un verbo que significa "perforar", "agujerear". En la antigüedad se solía construir las casas de tal forma que todas las aberturas dieran a un patio amurallado, con la excepción de una entrada principal externa. Con frecuencia los techos eran planos y se podía llegar a ellos desde el interior de la casa o desde el patio. El relato no dice si la abertura por la cual Mical hizo descender a David estaba encima del techo o si daba a la parte trasera de la casa. Sea como fuere, estaba en un punto opuesto a la entrada delantera, donde vigilaban los emisarios del rey. En una forma parecida se hizo descender a los espías, de los muros de Jericó (Jos. 2: 15). A Pablo se lo hizo descender del muro de Damasco (Hech. 9: 25); los discípulos abrieron el techo plano para hacer descender al paralítico ante Jesús (Luc. 5: 19). La sabiduría de la pronta acción de Mical quedó de manifiesto cuando, a la mañana siguiente, pidieron entrar en la casa los enviados para prender a David.
Hay veces cuando la causa del bien puede progresar más huyendo que luchando.
Algunos quizá piensen que puesto que Dios había ungido a David y Saúl se había apartado de lo correcto hasta el punto de intentar un asesinato, habría sido mejor que David se resistiera. Hasta ese momento, nunca había huido de un enemigo. Si hubiese hecho frente a Saúl con el mismo espíritu con el que afrontó a Goliat, sin duda habría conseguido la ayuda de muchos; pero eso habría provocado una guerra civil, pues Saúl también era popular y muchos le rendían una obediencia implícita. Como lo demostraron más tarde los acontecimientos, pasaron siete años después de la muerte de Saúl antes de que David fuese aceptado por todo Israel. Tal como pasó con David, así también sucedió con Cristo. Intrépido y sin temor, el Salvador podría haber convocado en su ayuda a los ejércitos del cielo. En cambio, permitió que cumplieran sus designios algunos hombres malos.
13.
Una estatua.
Heb. terafim (ver com. Gén. 31: 19; Lev. 19: 31).
Una almohada.
La palabra aquí traducida "almohada" no aparece en ninguna otra parte del AT, y su significado es dudoso. El hecho de que las "almohada" de la antigüedad generalmente eran sólidas, y estaban hechas de madera, arcilla, piedra o metal (ver com. Gén. 28: 1l), hace suponer que el objeto al que aquí se hace referencia era diferente de lo que conocemos como "almohada". Podría haber sido una especie de peluca hecha de pelo negro de cabra, pegada a la cabeza de la estatua para imitar el cabello humano.
14.
Está enfermo.
Aunque quizá David puede haber estado literalmente "enfermo", lo más probable es que Mical mintió deliberadamente. De ser así, difícilmente podría disculparse su acción a pesar de que de ese modo se le dio a David más tiempo para asegurar su fuga (ver vers. 15, 16).
17.
¿Por qué me has engañado?
Saúl había estado dispuesto a usar a Mical como un señuelo para atraer a David a fin de que muriera. Después se exasperó mucho porque su propia hija fuera leal a David antes que a él. Habiendo sido superado en el engaño, temió quedar desacreditado ante los suyos. Evidentemente Mical había heredado algunos de los rasgos de su padre. No vaciló en dar la excusa de que su esposo había amenazado matarla. Esta falsedad dio un pretexto a Saúl para proseguir con vigor renovado su propósito de matar a David, el cual -según las apariencias- había amenazado a su hija. Si David podía atreverse a matar a su propia esposa, no podría haber seguridad para ninguno de la familia real hasta que él fuera eliminado. Sin embargo, la falsedad de Mical era el resultado de la educación que Saúl le había dado y él debía culparse a sí mismo. De la misma manera, el ejemplo de engaño de Labán fue después un castigo para él (Gén. 31: 14-20, 35). Tanto Labán como Jacob y Saúl comprobaron la verdad de la afirmación de Cristo: "Con la medida con que medís, os será medido" (Mat. 7: 2).
18.
Vino a Samuel.
Sin duda David estaba muy perplejo por la conducta de Saúl, el caudillo nombrado por Dios. ¿Por qué permitía Dios que Saúl continuara como rey? ¿Era estricto Dios? ¿Había abandonado a la nación? 548 Se había interrumpido el servicio del tabernáculo en Silo; el arca estaba en el hogar de un levita en Quiriat-jearim. ¿Podría ser que todos estos siglos de culto y religión hubieran sido un engaño? ¿Había realmente un Dios en el cielo? ¿Tenía él un plan para Israel? ¿Por qué él -David- debía abandonar su trabajo con las ovejas para ayudar en el progreso del reino si las elevadas normas que siempre había mantenido iban a ser puestas a un lado? ¿Qué se ganaba con luchar contra los filisteos si el rey estaba determinado a asesinar al que había obtenido la victoria? David no se atrevió a levantar la mano contra el ungido del Señor (cap. 24: 6, 10); sin embargo no podía decir qué debía hacer. Ver mapa de la pág. 556.
Muy aterrorizado por el intento de Saúl de quitarle la vida, naturalmente David buscó el consejo del que lo había llamado del aprisco a un puesto de responsabilidad en Israel y tal vez le había enseñado en Ramá. Estando con Samuel se sentía tan seguro de Saúl como si hubiera habido un santuario al cual hubiese podido huir (ver 1 Rey. 1: 50-53; 2: 28-34).
Moraron en Naiot.
Quizás literalmente "se sentaron en residencias"; pero el significado de "Naiot" es incierto. La BJ traduce "celdas", y explica en la nota correspondiente: "Morada de los profetas, cf. 2 Rey. 6: 1 s, en Ramá o en los alrededores. O acaso un lugar de Ramá: "en Navit" o "en Nayot" ". El verbo yashab, "morar", significa también "sentarse", como sin rey en su trono o un juez delante de su tribunal, o un maestro ante su clase. David encontró a Samuel en Ramá, instruyendo a sus alumnos, en vez de estar efectuando su gira anual (1 Sam. 7: 16, 17).
20.
Saúl envió mensajeros.
Tres veces quedó frustrado el propósito de Saúl por la conducta de los hombres que envió para que llevaran a David a Gabaa (ver vers. 21). El Espíritu Santo impidió a cada uno de los grupos que arrestara a David, y en cambio se plegaron a las actividades de la escuela de los profetas.
23.
El Espíritu de Dios.
Sólo había de 11 a 13 km de Gabaa a Ramá. Saúl estaba tan enfurecido por lo sucedido durante el día, que finalmente resolvió matar a David con su propia mano sin importarle las consecuencias (ver PP 708, 709). Sin embargo, el poder del Espíritu fue tal que Saúl se sintió inducido a revelar a todos la perfidia de su alma, y la ira del hombre sirvió para alabar a Dios.
24.
Profetizó igualmente delante de Samuel.
Una vez antes -en ocasión de su ungimiento- Saúl se había unido con los profetas y su sinceridad de propósito le produjo una transformación de corazón (cap. 10: 5-11). Ahora de nuevo su ira fue refrenada y recibió una clara evidencia de que Dios protegía a David. Dice Josefo: "Se perturbó su mente y estuvo bajo la vehemente agitación de un espíritu; y despojándose de la ropa, cayó y quedó en el suelo todo el día y toda la noche, en presencia de Samuel y de David" (Antigüedades vi. 11. 5).
Desnudo.
La palabra así traducida puede significar completamente desnudo (Job 1: 21), harapiento o pobremente vestido (Job 22: 6; 24: 7, 10; Isa. 58: 7) o quizá vestido sólo con una túnica, habiendo puesto a un lado el manto (cf. Isa. 20: 2). Es probable que aquí se use en el último sentido. En otras palabras, Saúl se quitó su manto real y sólo estuvo vestido con su túnica, una prenda interior comúnmente usada en casa. En la calle, el manto exterior o capa se solía llevar encima. Despojado de su manto real, quizá Saúl quedó vestido a semejanza de uno de los alumnos de la escuela.
Quizá aquí el Espíritu Santo influyó en Saúl personalmente por última vez.
Quizá brotó de sus labios no sólo una confesión de la justicia de la causa de David sino también la condenación de sus propios actos obstinados. En el día del juicio final el gran adversario de las almas admitirá la justicia del gran plan de salvación de Dios y el error de sus propios caminos (ver Fil. 2: 10, 11). Pero volverán los antiguos celos y enemistades y estallarán en una gran expresión final de odio y furia (ver CS 729, 730). Tal fue el caso de Saúl en su rencor contra David. Volviendo una vez más, el espíritu malo que lo había dominado por tanto tiempo lo encontró con el corazón vacío de la gracia de Dios, y se posesiono de él en una forma aun más firme que antes (ver Mat. 12: 44, 45).
COMENTARIOS DE ELENA G. DE WHITE
martes, enero 17
EL LIBRO 1 DE SAMUEL CAPITULO 18 Y SU COMENTARIO
CAPÍTULO 18
1 Jonatán ama a David. 5 Saúl se pone envidioso a causa de las alabanzas dadas a David, 10 y trata de matarlo en medio de su furia. 12 Le teme a causa de su éxito, 17 y le ofrece a sus hijas para tenderle una trampa. 22 David es persuadido a convertirse en yerno del rey a cambio de doscientos prepucios de los filisteos. 28 El odio de Saúl hacia David aumenta y se acrecienta el aprecio de la gente por David.
1 ACONTECIO que cuando él hubo acabado de hablar con Saúl, el alma de Jonatán quedó ligada con la de David, y lo amó Jonatán como a sí mismo.
2 Y Saúl le tomó aquel día, y no le dejó volver a casa de su padre.
3 E hicieron pacto Jonatán y David, porque él le amaba como a sí mismo.
4 Y Jonatán se quitó el manto que llevaba, y se lo dio a David, y otras ropas suyas, hasta su espada, su arco y su talabarte.
5 Y salía David a dondequiera que Saúl le 541 enviaba, y se portaba prudentemente. Y lo puso Saúl sobre gente de guerra, y era acepto a los ojos de todo el pueblo, y a los ojos de los siervos de Saúl.
6 Aconteció que cuando volvían ellos, cuando David volvió de matar al filisteo, salieron las mujeres de todas las ciudades de Israel cantando y danzando, para recibir al rey Saúl, con panderos, con cánticos de alegría y con instrumentos de música.
7 Y cantaban las mujeres que danzaban, y decían:
Saúl hirió a sus miles,
Y David a sus diez miles.
8 Y se enojó Saúl en gran manera, y le desagradó este dicho, y dijo: A David dieron diez miles, y a mí miles; no le falta más que el reino.
9 Y desde aquel día Saúl no miró con buenos ojos a David.
10 Aconteció al otro día, que un espíritu malo de parte de Dios tomó a Saúl, y él desvariaba en medio de la casa. David tocaba con su mano como los otros días; y tenía Saúl la lanza en la mano.
11 Y arrojó Saúl la lanza, diciendo: Enclavaré a David a la pared. Pero David lo evadió dos veces.
12 Mas Saúl estaba temeroso de David, por cuanto Jehová estaba con él, y se había apartado de Saúl;
13 por lo cual Saúl lo alejó de sí, y le hizo jefe de mil; y salía y entraba delante del pueblo.
14 Y David se conducía prudentemente en todos sus asuntos, y Jehová estaba con él.
15 Y viendo Saúl que se portaba tan prudentemente, tenía temor de él.
16 Mas todo Israel y Judá amaba a David, porque él salía y entraba delante de ellos.
17 Entonces dijo Saúl a David: He aquí, yo te daré Merab mi hija mayor por mujer, con tal que me seas hombre valiente, y pelees las batallas de Jehová.
Mas Saúl decía: No será mi mano contra él, sino que será contra él la mano de los filisteos.
18 Pero David respondió a Saúl: ¿Quién soy yo, o qué es mi vida, o la familia de mi padre en Israel, para que yo sea yerno del rey?
19 Y llegado el tiempo en que Merab hija de Saúl se había de dar a David, fue dada por mujer a Adriel meholatita.
20 Pero Mical la otra hija de Saúl amaba a David; y fue dicho a Saúl, y le pareció bien a sus ojos.
21 Y Saúl dijo: Yo se la daré, para que le sea por lazo, y para que la mano de los filisteos sea contra él. Dijo, pues, Saúl a David por segunda vez: Tú serás mi yerno hoy.
22 Y mandó Saúl a sus siervos: Hablad en secreto a David, diciéndole: He aquí el rey te ama, y todos sus siervos te quieren bien; sé, pues, yerno del rey.
23 Los criados de Saúl hablaron estas palabras a los oídos de David. Y David dijo: ¿Os parece a vosotros que es poco ser yerno del rey, siendo yo un hombre pobre y de ninguna estima?
24 Y los criados de Saúl le dieron la respuesta, diciendo: Tales palabras ha dicho David.
25 Y Saúl dijo: Decid así a David: El rey no desea la dote, sino cien prepucios de filisteos, para que sea tomada venganza de los enemigos del rey. Pero Saúl pensaba hacer caer a David en manos de los filisteos.
26 Cuando sus siervos declararon a David estas palabras, pareció bien la cosa a los ojos de David, para ser yerno del rey. Y antes que el plazo se cumpliese,
27 se levantó David y se fue con su gente, y mató a doscientos hombres de los filisteos; y trajo David los prepucios de ellos y los entregó todos al rey, a fin de hacerse yerno del rey. Y Saúl le dio su hija Mical por mujer.
28 Pero Saúl, viendo y considerando que Jehová estaba con David, y que su hija Mical lo amaba,
29 tuvo más temor de David; y fue Saúl enemigo de David todos los días.
30 Y salieron a campaña los príncipes de los filisteos; y cada vez que salían, David tenía más éxito que todos los siervos de Saúl, por lo cual se hizo de mucha estima su nombre.
1.
Cuando él hubo acabado.
El relato continúa sin interrupción. Habiendo prometido Saúl atrayentes recompensas al que matara a Goliat (cap. 17: 25), hizo llamar entonces a David y preguntó quién era. Si insertamos el pasaje del cap. 16: 14-23 entre los vers. 9 y 10 del cap. 18 como lo hacen algunos eruditos, la primera relación de Saúl con David habría 542 sido en el frente de batalla y la irritación de Saúl se habría producido por la adulación que el populacho prodigó a David (vers. 6, y 7). Sin embargo, si el relato sigue un orden cronológico, la pregunta de Saúl (cap. 17: 55) podría explicarse suponiendo que había prestado tan poca atención al humilde músico de la lira durante sus períodos de retraimiento que no sabía quién era David, y en ese caso el pasaje del cap. 16: 21 se consideraría como que menciona algo que sucedió después. Esto último parece preferible (ver com. cap. 16: 21). Sea como fuere, puesto que David era tanto un héroe militar como un inspirado músico, no es de extrañarse que Saúl no le permitiera "volver a casa de su padre" (cap. 18: 2). Ver también com. cap. 17: 15.
El alma de Jonatán.
La tierna amistad entre David y Jonatán es el ejemplo clásico de almas afines que se reconocen mutuamente ideales comunes y se regocijan con su relación. Jonatán ya había expresado desconformidad por el proceder de su padre y por su conducta (cap. 14 : 29). Para él, las humildes y espirituales respuestas de David a las preguntas de Saúl -en las que daba toda la gloria a Dios por las proezas del pasado- fueron como agua refrigerante para un viajero cansado y sediento. Para Jonatán, el héroe de Micmas, deben haber existido tristes horas de desengaño y frustación debido a la falta de discernimiento espiritual de su padre. No se daba cuenta Jonatán de que -en forma del todo desconocida para él- la misma fe en Dios y la entrega a su conducción estaban amoldando otra vida a unos pocos kilómetros hacia el sur.
2.
Saúl le tomó.
David se convirtió en cortesano de Saúl, unido en forma estable a la casa real.
El relato del pasaje del cap. 16: 14-23 dificilmente podría seguir a esta acción de Saúl (ver com. cap. 18: 1).
3.
Pacto.
Quizá hecho con posterioridad y registrado aquí a manera de introducción para el relato de la amistad de David y Jonatán. El pacto de amistad debe haber sido el resultado de innumerables conversaciones, de expediciones llevadas a cabo juntos, de un afecto maduro. En la hermosa amistad de estos dos espíritus consagrados y ardientes tenemos el privilegio de contemplar algo de los sentimientos de Cristo cuando un día contemple en la vida de sus redimidos la misma visión espiritual, la misma humildad de alma, la misma tranquilidad de espíritu, la misma obediencia a los eternos principios de la verdad que reinaron en su corazón divino mientras estuvo aquí en la tierra. Así, pese a la intensa aflicción de su alma, quedará satisfecho (Isa. 53: 11). De gran gozo será el cielo para las almas afines, con una eternidad de compañerismo por delante.
4.
Jonatán se quitó el manto.
Su amor por David fue tan grande, que estuvo preparado para decir, como lo haría Juan el Bautista siglos más tarde: "Es necesario que él crezca, pero que yo mengüe" (Juan 3: 30). Contemplaba en David lo que una vez soñó que él mismo podría haber llegado a ser. Todos los rasgos loables de los dos caracteres fueron aglutinados por un verdadero afecto, y Jonatán comprendió que la felicidad consiste en amar antes que en ser amado. Cristo nos amó de tal manera que voluntariamente se despojó de todas sus prerrogativas divinas (Fil. 2: 6-8) a fin de que pudiera iluminar "a todo hombre" (Juan 1: 9).
5.
Salia David a dondequiera.
A semejanza de Moisés en la corte de Faraón, David recibió una preparación en asuntos administrativos que iba a serle útil en años venideros. Fue colocado en un puesto desde el cual podía ver la vida en todos sus aspectos, y Dios le dio perspicacia espiritual para que pudiera distinguir entre lo correcto y lo erróneo. A semejanza de Daniel, David mantuvo su integridad en un ambiente que no había escogido, ni temió la contaminación. Dios no vacila en colocar a sus siervos en la misma vorágine del egoísmo humano, sabiendo que mientras más oscura sea la noche, más brillante será la luz que irradien. David, que había sido un respetuoso hijo en la casa de su padre, Isaí, demostró su idoneidad como fiel embajador del rey.
Lo puso Saúl sobre.
Saúl cumplió su promesa de honrar al hombre que estuvo dispuesto a aceptar el desafío que habían declinado sus propios soldados. Aunque era poco más que un joven, David se comportó con tan loable discreción que todos lo aceptaban facilmente. Eran obvios sus excelentes rasgos de carácter. Esto no significa que reemplazó a Abner que había sido -y seguía siendo- capitán de las fuerzas armadas.
8.
No le falta más que el reino.
No se da un intervalo entre el anuncio de la elección por Dios de otro hombre "mejor que tú" (cap. 15: 28) como rey, y esta experiencia de David en la corte real. Aunque es probable que hubieran 543 pasado varios años, con seguridad Saúl estaba a la expectativa de indicios que le mostraran al hombre que debía ser su sucesor (ver vers. 9). Acababa de demostrar su debilidad ante los filisteos, y si no hubiese sido por la hazaña de este joven pastor, podría haber perdido su propia vida. Sin embargo, le molestaba el pensamiento de que ese muchacho a quien había honrado colocando cerca de sí podría estar arrebatándole el afecto del pueblo y también del ejército. ¿Qué clase de gratitud era ésa? El tiempo no había aliviado el escozor del reproche profético (ver cap. 15: 23). Otra vez Saúl expresó sentimientos de descontento y malas suposiciones, hasta que por fin se trastornó su mente celosa.
10.
Un espíritu malo.
Ver com. cap. 16: 15, 16. Aunque Dios permite que llegue la tentación, nunca tienta al hombre para que peque (Sant. 1: 13; cf. 1 Cor. 10: 13).
Desvariaba.
"Delirada" (BJ). "Mostrábase en su casa con trasportes de profeta" (RVA). La forma verbal que aquí se emplea, aunque con frecuencia se usa para una profecía verdadera, puede también referirse a los susurros de los falsos profetas. El frenesí arrebatado de Saúl se debía a un espíritu de pasión violenta, quizá unido con la esperanza de impresionar a sus cortesanos con su santidad.
David tocaba.
¡Qué contraste entre estos dos hombres! Movido por una furia celosa, Saúl tomaba su lanza con el propósito deliberado de matar a David. Este probablemente sentía el peligro, y comprendiendo la causa de la pasión de Saúl se aferraba de su arpa con la cual procuraba aliviar la tensión mental del rey.
12.
Saúl estaba temeroso.
La razón de Saúl para temer a David era su convicción de que Dios se había apartado de él para favorecer a David. Pero, ¿se había apartado deliberadamente el Señor de Saúl o fue éste quien renegó de su Padre celestial?
Debido a que Dios ha dotado al hombre de la facultad de la libre elección, él no lo restringe por la fuerza si rechaza su consejo. Adán renegó de Dios cuando se rindió a las sugestiones del adversario. ¿Lo abandonó Dios? Pablo deliberadamente persiguió a la iglesia de Cristo. ¿Lo abandonó Dios? Si fue así, ¿cómo pudo afirmar Pablo más tarde que "Cristo Jesús vino al mundo para salvar a los pecadores, de los cuales yo soy el primero"? (1 Tim. 1: 15).
Mediante el ministerio de David, el Señor estaba llamando al corazón endurecido de Saúl, invitándolo a volver y a darse cuenta del poder curador de Dios en favor de él. Aunque Saúl irreversiblemente se había descalificado como rey, todavía podía encontrar salvación como individuo (ver com. cap. 15: 23, 35).
13.
Saúl lo alejó de sí.
Desde su propio punto de vista egoísta, uno de los grandes errores de la vida de Saúl fue cuando apartó a David de su corte y lo "hizo jefe de mil". Nunca más la melodía de la música de David calmaría la aflicción de Saúl. Ningún otro podía sostener la mano del rey delante del público como lo había hecho David, yendo "dondequiera que Saúl le enviaba" (vers. 5). Obsesionado por el deseo de matar a David, Saúl realizó precisamente lo que hizo más difícil que se humillara y se volviera a su Padre celestial.
14.
Se conducía prudentemente.
"Ejecutaba con éxito" (BJ) como lo dice implícitamente la forma verbal hebrea.
Las faltas cometidas por los hombres que están en el poder al tratar a sus subordinados, fácilmente pueden ser usadas por estos mismos como peldaños para el éxito si proceden con sabiduría. David aceptó su descenso de categoría -pues así parece que fue- con toda humildad, y en su nueva función ganó la admiración de todo Israel. No hubo recriminaciones ni se compadeció de sí mismo debido al injusto trato. David se mantuvo alegre y espiritual como siempre había sido. Siendo muy amado por el Señor, a pesar de la ira del rey, estaba recibiendo precisamente la preparación que necesitaba antes de entrar en el desempeño de las responsabilidades del liderazgo. Dios adapta la disciplina de la vida a las necesidades peculiares de cada individuo que se propone ser fiel al deber.
16.
Salía y entraba.
Los deberes asignados a David eran de tal naturaleza como para mantenerlo constantemente a la vista del público.
17.
Me seas hombre valiente.
Aquí resaltan en agudo contraste dos personalidades diferentes: la astuta duplicidad de Saúl contra la sencillez y la recta conducta de David. Saúl no sólo estaba turbado por su conciencia, sino que secretamente también temía al pueblo, el cual amaba a David y le expresaba su lealtad en voz alta. Celoso por cada palabra de alabanza que se pronunciaba en favor del joven, Saúl recurrió a la duplicidad -el recurso favorito 544 de los egoístas-, la adulación manifiesta y la maquinación secreta. Parece que al principio David no se dio cuenta de las trampas que se le habían tendido. Aceptó tanto la promoción como el descenso de categoría con el mismo espíritu de la humildad dispuesta a cooperar. Siendo de corazón puro delante de Dios, sólo se preocupaba por el desempeño eficiente de cada tarea que se le asignaba, y se mantuvo sereno ante el peligro personal.
No será mi mano.
Saúl no estaba listo todavía para quitarle la vida a David directamente.
Esperaba realizar su propósito indirectamente, a fin de evitar la mala voluntad del pueblo.
18.
¿Quién soy yo?
Merab, la hija mayor de Saúl -el nombre de ella significa "aumento", "multiplicación" (ver Isa. 9: 6, 7)- evidentemente había sido prometida a David como parte de la recompensa por matar a Goliat (1 Sam. 17: 25), o con la esperanza de persuadirlo para que aceptara correr el riesgo de otros ataques contra los filisteos. La vacilación de David en casarse con Merab puede haberse debido a que no estaba en condiciones para dar la dote requerida.
19.
Fue dada.
Al principio, provocado por el rechazo de David, Saúl no pudo ocultar su creciente antipatía por el recién nombrado capitán. Entonces dio Merab a Adriel, que significa "mi ayuda es Dios", suponiendo que la palabra sea aramea.
Meholatita.
Abel-mehola, el lugar de nacimiento de Eliseo, era un pueblo que no estaba lejos de Bet-seán (1 Rey. 4: 12; 19: 16), quizá al este del Jordán en Tell el Maqlub, lugar anteriormente identificado con Jabes de Galaad (ver com. Juec. 7: 22). La duplicidad de Saúl debiera haber abierto los ojos de David, pero como todavía él consideraba que otros eran sinceros como él lo era, se sometió humildemente a que Saúl anulara el primer convenio matrimonial.
21.
Le sea por lazo.
Saúl urdió una trama para que, mediante su hija Mical, tuviera todavía una oportunidad para llevar a cabo su nefasto plan de destruir a David. Iba a pedir una dote de tal naturaleza, que con toda probabilidad realizara su propósito en una forma aun mejor que la que hubiera sido posible si le hubiese dado a Merab. Saúl quedó muy complacido, pero tenía que proceder con mucha cautela pues David no debía saber que Mical estaba enamorada de él.
Por segunda vez.
Se refiere a que ésta era la segunda proposición hecha a David.
22.
Mandó Saúl a sus siervos.
Saúl deliberadamente no le había dado a Merab por esposa, pero en forma solapada hizo que llegara información al joven de que todavía lo quería como yerno. Tendió un lazo a David por medio de una campaña de chismes propagados en la corte. Los siervos mismos probablemente no se daban cuenta de la parte que inconscientemente desempeñaban en el drama.
23.
Siendo yo un hombre pobre.
Quizá David expresó su perplejidad por la duplicidad de Saúl. Sin embargo, no estaba amargado pensando tal vez que la decisión de Saúl se debía a que él era pobre.
25.
No desea la dote.
El interés de David había sido despertado con tanto tacto como para que no tuviera ninguna sospecha. Es un hecho que la idea le cayó muy bien. De ese modo, al mismo tiempo podía vengar a Israel de un enemigo ya antiguo y ganar la mano de una joven que quizá le parecía aun más adecuada para él que su hermana mayor, pero que quizá no podía casarse antes que la primogénita (ver Gén. 29: 26). Puesto que los padres eran quienes arreglaban los casamientos, David no advirtió nada malo en las intenciones de Saúl.
Cien prepucios.
En relieves egipcios se ven montones de prepucios cortados de enemigos caídos, presentados ante el rey y contados en su presencia como una evidencia de victoria. La propuesta de Saúl estaba, pues, de acuerdo con las costumbres paganas de la época.
26.
Antes que el plazo se cumpliese.
Esta cláusula pertenece al vers. 27.
27.
Doscientos hombres.
Cien era el número estipulado por Saúl. El rey había divulgado tanto este asunto, que se vio obligado a cumplir con su propio convenio. Así Dios otra vez llamó la atención de Saúl hacia el hombre a quien el Altísimo quería honrar.
29.
Enemigo de David.
La molestia que le provocó el fracaso de su perverso plan intensificó el odio que Saúl sentía por David. Pero en vez de entregarse a Dios, Saúl se afligía por su orgullo herido. El prestigio de David era mayor que nunca. Ahora bien, enteramente poseído por un mal espíritu, la entenebrecida y cavilosa mente de Saúl buscó con afán la forma de tender una nueva trampa a su enemigo, que ahora era su yerno. 545
COMENTARIOS DE ELENA G. DE WHITE
1 Jonatán ama a David. 5 Saúl se pone envidioso a causa de las alabanzas dadas a David, 10 y trata de matarlo en medio de su furia. 12 Le teme a causa de su éxito, 17 y le ofrece a sus hijas para tenderle una trampa. 22 David es persuadido a convertirse en yerno del rey a cambio de doscientos prepucios de los filisteos. 28 El odio de Saúl hacia David aumenta y se acrecienta el aprecio de la gente por David.
1 ACONTECIO que cuando él hubo acabado de hablar con Saúl, el alma de Jonatán quedó ligada con la de David, y lo amó Jonatán como a sí mismo.
2 Y Saúl le tomó aquel día, y no le dejó volver a casa de su padre.
3 E hicieron pacto Jonatán y David, porque él le amaba como a sí mismo.
4 Y Jonatán se quitó el manto que llevaba, y se lo dio a David, y otras ropas suyas, hasta su espada, su arco y su talabarte.
5 Y salía David a dondequiera que Saúl le 541 enviaba, y se portaba prudentemente. Y lo puso Saúl sobre gente de guerra, y era acepto a los ojos de todo el pueblo, y a los ojos de los siervos de Saúl.
6 Aconteció que cuando volvían ellos, cuando David volvió de matar al filisteo, salieron las mujeres de todas las ciudades de Israel cantando y danzando, para recibir al rey Saúl, con panderos, con cánticos de alegría y con instrumentos de música.
7 Y cantaban las mujeres que danzaban, y decían:
Saúl hirió a sus miles,
Y David a sus diez miles.
8 Y se enojó Saúl en gran manera, y le desagradó este dicho, y dijo: A David dieron diez miles, y a mí miles; no le falta más que el reino.
9 Y desde aquel día Saúl no miró con buenos ojos a David.
10 Aconteció al otro día, que un espíritu malo de parte de Dios tomó a Saúl, y él desvariaba en medio de la casa. David tocaba con su mano como los otros días; y tenía Saúl la lanza en la mano.
11 Y arrojó Saúl la lanza, diciendo: Enclavaré a David a la pared. Pero David lo evadió dos veces.
12 Mas Saúl estaba temeroso de David, por cuanto Jehová estaba con él, y se había apartado de Saúl;
13 por lo cual Saúl lo alejó de sí, y le hizo jefe de mil; y salía y entraba delante del pueblo.
14 Y David se conducía prudentemente en todos sus asuntos, y Jehová estaba con él.
15 Y viendo Saúl que se portaba tan prudentemente, tenía temor de él.
16 Mas todo Israel y Judá amaba a David, porque él salía y entraba delante de ellos.
17 Entonces dijo Saúl a David: He aquí, yo te daré Merab mi hija mayor por mujer, con tal que me seas hombre valiente, y pelees las batallas de Jehová.
Mas Saúl decía: No será mi mano contra él, sino que será contra él la mano de los filisteos.
18 Pero David respondió a Saúl: ¿Quién soy yo, o qué es mi vida, o la familia de mi padre en Israel, para que yo sea yerno del rey?
19 Y llegado el tiempo en que Merab hija de Saúl se había de dar a David, fue dada por mujer a Adriel meholatita.
20 Pero Mical la otra hija de Saúl amaba a David; y fue dicho a Saúl, y le pareció bien a sus ojos.
21 Y Saúl dijo: Yo se la daré, para que le sea por lazo, y para que la mano de los filisteos sea contra él. Dijo, pues, Saúl a David por segunda vez: Tú serás mi yerno hoy.
22 Y mandó Saúl a sus siervos: Hablad en secreto a David, diciéndole: He aquí el rey te ama, y todos sus siervos te quieren bien; sé, pues, yerno del rey.
23 Los criados de Saúl hablaron estas palabras a los oídos de David. Y David dijo: ¿Os parece a vosotros que es poco ser yerno del rey, siendo yo un hombre pobre y de ninguna estima?
24 Y los criados de Saúl le dieron la respuesta, diciendo: Tales palabras ha dicho David.
25 Y Saúl dijo: Decid así a David: El rey no desea la dote, sino cien prepucios de filisteos, para que sea tomada venganza de los enemigos del rey. Pero Saúl pensaba hacer caer a David en manos de los filisteos.
26 Cuando sus siervos declararon a David estas palabras, pareció bien la cosa a los ojos de David, para ser yerno del rey. Y antes que el plazo se cumpliese,
27 se levantó David y se fue con su gente, y mató a doscientos hombres de los filisteos; y trajo David los prepucios de ellos y los entregó todos al rey, a fin de hacerse yerno del rey. Y Saúl le dio su hija Mical por mujer.
28 Pero Saúl, viendo y considerando que Jehová estaba con David, y que su hija Mical lo amaba,
29 tuvo más temor de David; y fue Saúl enemigo de David todos los días.
30 Y salieron a campaña los príncipes de los filisteos; y cada vez que salían, David tenía más éxito que todos los siervos de Saúl, por lo cual se hizo de mucha estima su nombre.
1.
Cuando él hubo acabado.
El relato continúa sin interrupción. Habiendo prometido Saúl atrayentes recompensas al que matara a Goliat (cap. 17: 25), hizo llamar entonces a David y preguntó quién era. Si insertamos el pasaje del cap. 16: 14-23 entre los vers. 9 y 10 del cap. 18 como lo hacen algunos eruditos, la primera relación de Saúl con David habría 542 sido en el frente de batalla y la irritación de Saúl se habría producido por la adulación que el populacho prodigó a David (vers. 6, y 7). Sin embargo, si el relato sigue un orden cronológico, la pregunta de Saúl (cap. 17: 55) podría explicarse suponiendo que había prestado tan poca atención al humilde músico de la lira durante sus períodos de retraimiento que no sabía quién era David, y en ese caso el pasaje del cap. 16: 21 se consideraría como que menciona algo que sucedió después. Esto último parece preferible (ver com. cap. 16: 21). Sea como fuere, puesto que David era tanto un héroe militar como un inspirado músico, no es de extrañarse que Saúl no le permitiera "volver a casa de su padre" (cap. 18: 2). Ver también com. cap. 17: 15.
El alma de Jonatán.
La tierna amistad entre David y Jonatán es el ejemplo clásico de almas afines que se reconocen mutuamente ideales comunes y se regocijan con su relación. Jonatán ya había expresado desconformidad por el proceder de su padre y por su conducta (cap. 14 : 29). Para él, las humildes y espirituales respuestas de David a las preguntas de Saúl -en las que daba toda la gloria a Dios por las proezas del pasado- fueron como agua refrigerante para un viajero cansado y sediento. Para Jonatán, el héroe de Micmas, deben haber existido tristes horas de desengaño y frustación debido a la falta de discernimiento espiritual de su padre. No se daba cuenta Jonatán de que -en forma del todo desconocida para él- la misma fe en Dios y la entrega a su conducción estaban amoldando otra vida a unos pocos kilómetros hacia el sur.
2.
Saúl le tomó.
David se convirtió en cortesano de Saúl, unido en forma estable a la casa real.
El relato del pasaje del cap. 16: 14-23 dificilmente podría seguir a esta acción de Saúl (ver com. cap. 18: 1).
3.
Pacto.
Quizá hecho con posterioridad y registrado aquí a manera de introducción para el relato de la amistad de David y Jonatán. El pacto de amistad debe haber sido el resultado de innumerables conversaciones, de expediciones llevadas a cabo juntos, de un afecto maduro. En la hermosa amistad de estos dos espíritus consagrados y ardientes tenemos el privilegio de contemplar algo de los sentimientos de Cristo cuando un día contemple en la vida de sus redimidos la misma visión espiritual, la misma humildad de alma, la misma tranquilidad de espíritu, la misma obediencia a los eternos principios de la verdad que reinaron en su corazón divino mientras estuvo aquí en la tierra. Así, pese a la intensa aflicción de su alma, quedará satisfecho (Isa. 53: 11). De gran gozo será el cielo para las almas afines, con una eternidad de compañerismo por delante.
4.
Jonatán se quitó el manto.
Su amor por David fue tan grande, que estuvo preparado para decir, como lo haría Juan el Bautista siglos más tarde: "Es necesario que él crezca, pero que yo mengüe" (Juan 3: 30). Contemplaba en David lo que una vez soñó que él mismo podría haber llegado a ser. Todos los rasgos loables de los dos caracteres fueron aglutinados por un verdadero afecto, y Jonatán comprendió que la felicidad consiste en amar antes que en ser amado. Cristo nos amó de tal manera que voluntariamente se despojó de todas sus prerrogativas divinas (Fil. 2: 6-8) a fin de que pudiera iluminar "a todo hombre" (Juan 1: 9).
5.
Salia David a dondequiera.
A semejanza de Moisés en la corte de Faraón, David recibió una preparación en asuntos administrativos que iba a serle útil en años venideros. Fue colocado en un puesto desde el cual podía ver la vida en todos sus aspectos, y Dios le dio perspicacia espiritual para que pudiera distinguir entre lo correcto y lo erróneo. A semejanza de Daniel, David mantuvo su integridad en un ambiente que no había escogido, ni temió la contaminación. Dios no vacila en colocar a sus siervos en la misma vorágine del egoísmo humano, sabiendo que mientras más oscura sea la noche, más brillante será la luz que irradien. David, que había sido un respetuoso hijo en la casa de su padre, Isaí, demostró su idoneidad como fiel embajador del rey.
Lo puso Saúl sobre.
Saúl cumplió su promesa de honrar al hombre que estuvo dispuesto a aceptar el desafío que habían declinado sus propios soldados. Aunque era poco más que un joven, David se comportó con tan loable discreción que todos lo aceptaban facilmente. Eran obvios sus excelentes rasgos de carácter. Esto no significa que reemplazó a Abner que había sido -y seguía siendo- capitán de las fuerzas armadas.
8.
No le falta más que el reino.
No se da un intervalo entre el anuncio de la elección por Dios de otro hombre "mejor que tú" (cap. 15: 28) como rey, y esta experiencia de David en la corte real. Aunque es probable que hubieran 543 pasado varios años, con seguridad Saúl estaba a la expectativa de indicios que le mostraran al hombre que debía ser su sucesor (ver vers. 9). Acababa de demostrar su debilidad ante los filisteos, y si no hubiese sido por la hazaña de este joven pastor, podría haber perdido su propia vida. Sin embargo, le molestaba el pensamiento de que ese muchacho a quien había honrado colocando cerca de sí podría estar arrebatándole el afecto del pueblo y también del ejército. ¿Qué clase de gratitud era ésa? El tiempo no había aliviado el escozor del reproche profético (ver cap. 15: 23). Otra vez Saúl expresó sentimientos de descontento y malas suposiciones, hasta que por fin se trastornó su mente celosa.
10.
Un espíritu malo.
Ver com. cap. 16: 15, 16. Aunque Dios permite que llegue la tentación, nunca tienta al hombre para que peque (Sant. 1: 13; cf. 1 Cor. 10: 13).
Desvariaba.
"Delirada" (BJ). "Mostrábase en su casa con trasportes de profeta" (RVA). La forma verbal que aquí se emplea, aunque con frecuencia se usa para una profecía verdadera, puede también referirse a los susurros de los falsos profetas. El frenesí arrebatado de Saúl se debía a un espíritu de pasión violenta, quizá unido con la esperanza de impresionar a sus cortesanos con su santidad.
David tocaba.
¡Qué contraste entre estos dos hombres! Movido por una furia celosa, Saúl tomaba su lanza con el propósito deliberado de matar a David. Este probablemente sentía el peligro, y comprendiendo la causa de la pasión de Saúl se aferraba de su arpa con la cual procuraba aliviar la tensión mental del rey.
12.
Saúl estaba temeroso.
La razón de Saúl para temer a David era su convicción de que Dios se había apartado de él para favorecer a David. Pero, ¿se había apartado deliberadamente el Señor de Saúl o fue éste quien renegó de su Padre celestial?
Debido a que Dios ha dotado al hombre de la facultad de la libre elección, él no lo restringe por la fuerza si rechaza su consejo. Adán renegó de Dios cuando se rindió a las sugestiones del adversario. ¿Lo abandonó Dios? Pablo deliberadamente persiguió a la iglesia de Cristo. ¿Lo abandonó Dios? Si fue así, ¿cómo pudo afirmar Pablo más tarde que "Cristo Jesús vino al mundo para salvar a los pecadores, de los cuales yo soy el primero"? (1 Tim. 1: 15).
Mediante el ministerio de David, el Señor estaba llamando al corazón endurecido de Saúl, invitándolo a volver y a darse cuenta del poder curador de Dios en favor de él. Aunque Saúl irreversiblemente se había descalificado como rey, todavía podía encontrar salvación como individuo (ver com. cap. 15: 23, 35).
13.
Saúl lo alejó de sí.
Desde su propio punto de vista egoísta, uno de los grandes errores de la vida de Saúl fue cuando apartó a David de su corte y lo "hizo jefe de mil". Nunca más la melodía de la música de David calmaría la aflicción de Saúl. Ningún otro podía sostener la mano del rey delante del público como lo había hecho David, yendo "dondequiera que Saúl le enviaba" (vers. 5). Obsesionado por el deseo de matar a David, Saúl realizó precisamente lo que hizo más difícil que se humillara y se volviera a su Padre celestial.
14.
Se conducía prudentemente.
"Ejecutaba con éxito" (BJ) como lo dice implícitamente la forma verbal hebrea.
Las faltas cometidas por los hombres que están en el poder al tratar a sus subordinados, fácilmente pueden ser usadas por estos mismos como peldaños para el éxito si proceden con sabiduría. David aceptó su descenso de categoría -pues así parece que fue- con toda humildad, y en su nueva función ganó la admiración de todo Israel. No hubo recriminaciones ni se compadeció de sí mismo debido al injusto trato. David se mantuvo alegre y espiritual como siempre había sido. Siendo muy amado por el Señor, a pesar de la ira del rey, estaba recibiendo precisamente la preparación que necesitaba antes de entrar en el desempeño de las responsabilidades del liderazgo. Dios adapta la disciplina de la vida a las necesidades peculiares de cada individuo que se propone ser fiel al deber.
16.
Salía y entraba.
Los deberes asignados a David eran de tal naturaleza como para mantenerlo constantemente a la vista del público.
17.
Me seas hombre valiente.
Aquí resaltan en agudo contraste dos personalidades diferentes: la astuta duplicidad de Saúl contra la sencillez y la recta conducta de David. Saúl no sólo estaba turbado por su conciencia, sino que secretamente también temía al pueblo, el cual amaba a David y le expresaba su lealtad en voz alta. Celoso por cada palabra de alabanza que se pronunciaba en favor del joven, Saúl recurrió a la duplicidad -el recurso favorito 544 de los egoístas-, la adulación manifiesta y la maquinación secreta. Parece que al principio David no se dio cuenta de las trampas que se le habían tendido. Aceptó tanto la promoción como el descenso de categoría con el mismo espíritu de la humildad dispuesta a cooperar. Siendo de corazón puro delante de Dios, sólo se preocupaba por el desempeño eficiente de cada tarea que se le asignaba, y se mantuvo sereno ante el peligro personal.
No será mi mano.
Saúl no estaba listo todavía para quitarle la vida a David directamente.
Esperaba realizar su propósito indirectamente, a fin de evitar la mala voluntad del pueblo.
18.
¿Quién soy yo?
Merab, la hija mayor de Saúl -el nombre de ella significa "aumento", "multiplicación" (ver Isa. 9: 6, 7)- evidentemente había sido prometida a David como parte de la recompensa por matar a Goliat (1 Sam. 17: 25), o con la esperanza de persuadirlo para que aceptara correr el riesgo de otros ataques contra los filisteos. La vacilación de David en casarse con Merab puede haberse debido a que no estaba en condiciones para dar la dote requerida.
19.
Fue dada.
Al principio, provocado por el rechazo de David, Saúl no pudo ocultar su creciente antipatía por el recién nombrado capitán. Entonces dio Merab a Adriel, que significa "mi ayuda es Dios", suponiendo que la palabra sea aramea.
Meholatita.
Abel-mehola, el lugar de nacimiento de Eliseo, era un pueblo que no estaba lejos de Bet-seán (1 Rey. 4: 12; 19: 16), quizá al este del Jordán en Tell el Maqlub, lugar anteriormente identificado con Jabes de Galaad (ver com. Juec. 7: 22). La duplicidad de Saúl debiera haber abierto los ojos de David, pero como todavía él consideraba que otros eran sinceros como él lo era, se sometió humildemente a que Saúl anulara el primer convenio matrimonial.
21.
Le sea por lazo.
Saúl urdió una trama para que, mediante su hija Mical, tuviera todavía una oportunidad para llevar a cabo su nefasto plan de destruir a David. Iba a pedir una dote de tal naturaleza, que con toda probabilidad realizara su propósito en una forma aun mejor que la que hubiera sido posible si le hubiese dado a Merab. Saúl quedó muy complacido, pero tenía que proceder con mucha cautela pues David no debía saber que Mical estaba enamorada de él.
Por segunda vez.
Se refiere a que ésta era la segunda proposición hecha a David.
22.
Mandó Saúl a sus siervos.
Saúl deliberadamente no le había dado a Merab por esposa, pero en forma solapada hizo que llegara información al joven de que todavía lo quería como yerno. Tendió un lazo a David por medio de una campaña de chismes propagados en la corte. Los siervos mismos probablemente no se daban cuenta de la parte que inconscientemente desempeñaban en el drama.
23.
Siendo yo un hombre pobre.
Quizá David expresó su perplejidad por la duplicidad de Saúl. Sin embargo, no estaba amargado pensando tal vez que la decisión de Saúl se debía a que él era pobre.
25.
No desea la dote.
El interés de David había sido despertado con tanto tacto como para que no tuviera ninguna sospecha. Es un hecho que la idea le cayó muy bien. De ese modo, al mismo tiempo podía vengar a Israel de un enemigo ya antiguo y ganar la mano de una joven que quizá le parecía aun más adecuada para él que su hermana mayor, pero que quizá no podía casarse antes que la primogénita (ver Gén. 29: 26). Puesto que los padres eran quienes arreglaban los casamientos, David no advirtió nada malo en las intenciones de Saúl.
Cien prepucios.
En relieves egipcios se ven montones de prepucios cortados de enemigos caídos, presentados ante el rey y contados en su presencia como una evidencia de victoria. La propuesta de Saúl estaba, pues, de acuerdo con las costumbres paganas de la época.
26.
Antes que el plazo se cumpliese.
Esta cláusula pertenece al vers. 27.
27.
Doscientos hombres.
Cien era el número estipulado por Saúl. El rey había divulgado tanto este asunto, que se vio obligado a cumplir con su propio convenio. Así Dios otra vez llamó la atención de Saúl hacia el hombre a quien el Altísimo quería honrar.
29.
Enemigo de David.
La molestia que le provocó el fracaso de su perverso plan intensificó el odio que Saúl sentía por David. Pero en vez de entregarse a Dios, Saúl se afligía por su orgullo herido. El prestigio de David era mayor que nunca. Ahora bien, enteramente poseído por un mal espíritu, la entenebrecida y cavilosa mente de Saúl buscó con afán la forma de tender una nueva trampa a su enemigo, que ahora era su yerno. 545
COMENTARIOS DE ELENA G. DE WHITE
domingo, enero 1
COMENTARIO DEL 1 LIBRO DE SAMUEL CAPITULO 17
Mencionada antes en Jos. 15: 35, es la moderna Khirbet "Abbád, situada a un poco más de la mitad del camino entre Jerusalén y la ciudad filistea de Gat.
Esta población pertenecía a la tribu de Judá, y estaba a 27 km al suroeste de Jerusalén.
Efes-damim.
O Pas-damim, como figura en 1 Crón. 11: 11-13, donde se presenta la lista de los valientes de David. El nombre significa "la frontera de sangres", quizá debido a que hubo muchas luchas en esa zona.
2.
Valle de Ela.
Un fértil valle de suaves laderas que se levantan al este y al oeste, y que corre por varios kilómetros en dirección noroeste desde Soco.
3.
El valle entre ellos.
Por el centro del valle de Ela corre un wadi llamado Wadi es Sant del cual se habla en este versículo como de un "valle". Heb. gaye". Esto es muy diferente del "valle", Heb. "émeq, de Ela (vers. 2). La primera palabra hebrea se usa para una cañada regada por un torrente durante la estación lluviosa, la segunda para un valle amplio y fértil. Este gaye" era casi infranqueable excepto en ciertos puntos, y en ese respecto es similar al wadi que está frente a Micmas (ver com. cap. 14: 4-10). Saúl y su ejército acamparon en las colinas del lado oriental de este gaye", y los filisteos fortificaron las colinas del oeste (ver 1 Cron 11: 13).
4.
Goliat.
Posiblemente de galah, "destapar", "apartar", el nombre Goliat quizá signifique "exilio", en el sentido de que Goliat fue "apartado" de su pueblo ancestral, y por lo tanto era filisteo sólo en el sentido de que vivía entre esa gente. Se cree que descendía de los anaceos (ver com. Deut. 9: 2). Su estatura de 6 codos y un palmo, o 61/2 codos, sería el equivalente a 2,9 m. Otros han sugerido que el nombre Goliat podría significar "conspicuo". Pero en este caso -como en el caso de "exilio"-todo se basa en la posibilidad de que Goliat fuera un nombre semítico.
Gat.
Una de las cinco ciudades principales de Filistea. Se desconoce su ubicación (ver 2 Rey. 12: 17).
5.
Malla.
La "malla" de los soldados de los tiempos bíblicos consistía en un peto superior y una armadura que protegía el abdomen. Donde quiera que las dos piezas no encajasen perfectamente, quedaba un punto vulnerable en el cuerpo del soldado (1 Rey. 22: 34).
Cinco mil siclos
El equivalente a 57 kg.
6.
Grebas.
Planchas delgadas de metal que se llevaban en la parte delantera de las piernas, debajo de las rodillas.
Jabalina.
O un "escudo" o "maza", que evidentemente se llevaba a la espalda, colgando entre los hombros.
7.
El hierro de su lanza.
Su peso sería de 6,82 kg. Aunque la armadura de este paladín era de bronce, la punta de su lanza era de hierro, metal relativamente nuevo y más caro.
8.
El filisteo.
El uso del artículo definido aquí implica egoismo de parte del antagonista de David. Estaba orgulloso de su habilidad y se gloriaba de su título conspicuo.
Este título de Goliat se usa más de 25 veces en el capítulo en contraste con su nombre personal que sólo se usa dos veces (vers. 4, 23). Por supuesto, los filisteos sabían que la Deidad de Israel era superior a Dagón (cap. 5: 1-7).
Habían huido aterrorizados de Mizpa (cap. 7: 10- 13). Además, después de años de tranquilidad (cap. 7: 13), habían sido testigos del sorpresivo ataque de Jonatán que les arrebató 536
BATALLA DE DAVID Y GOLIAT
537 mucho material bélico (cap. 14: 31, 32). A regañadientes, los filisteos todavía eran de la misma opinión y habiendo encontrado un paladín, decidieron renovar el ataque.
9.
Si yo pudiere más.
En la antigüedad, con frecuencia existía la costumbre de decidir las contiendas tribales mediante combates singulares, en los cuales se consideraba que había sido derrotado el ejército del rey o caudillo perdedor. Cuando Josafat fue con Acab a guerrear contra los sirios, el rey de Damasco ordenó a sus capitanes que lucharan "sólo contra el rey de Israel" (1 Rey. 22: 31). Sin embargo, ése no fue un combate singular. Cuando se combatían la casa de Saúl con la de David, se eligieron 12 hombres de cada lado para decidir el resultado. La consecuencia fue que "Abner y los hombres de Israel fueron vencidos" (2 Sam. 2: 12-17), aunque no participaron en la contienda.
10.
Desafiado.
Literalmente, "reprochado" o "vilipendiado", es decir por no aceptar el desafío de Goliat. Tildó a los hombres de Israel de ser cobardes y sumamente faltos de hidalguía. El wadi que separaba a las fuerzas contendoras era tan difícil de cruzar, que si cualquiera de ellas se arriesgaba a dar un ataque frontal, estaba casi segura de la derrota. Los filisteos estaban tan confiados de que físicamente no podía encontrarse ningún rival que pudiera hacer frente a su paladín, que propusieron decidir la batalla mediante un combate singular. Este desafío continuó diariamente durante más de un mes (vers. 16).
11.
Se turbaron.
En el pasaje del cap. 2: 10 esta misma forma verbal se traduce "quebrantados".
La raíz significa "ser destrozado", lo que se refiere a un estado mental o físico. En este caso Saúl -déspota egotista -tuvo que hacer frente a otro bravucón, y no sabía qué hacer. Además, Saúl era un gigante entre su propio pueblo, y lógicamente era el que debía aceptar el desafío. De los hombros para arriba sobresalía entre los suyos y tenía un casco de bronce y una coraza de malla (vers. 38); sin embargo, temblaba ante Goliat. Aunque había renunciado a la presencia y a la protección del Espíritu de Dios, comprendía que debía triunfar en esta grave dificultad o perdería su prestigio ante el pueblo.
Tenía el espíritu quebrantado y la conciencia turbada; se daba cuenta de que el dilema en que se había colocado él mismo y su ejército se hacía más difícil con cada hora que pasaba. La longitud de la profunda hondonada que corría por el valle de Ela no podía ser más que de unos pocos kilómetros. Eso significaría que los ejércitos rivales no eran muy grandes; de lo contrario, antes de un mes, un ejército o el otro habría hecho un movimiento de flanqueo para rodear los extremos del valle.
15.
David había ido y vuelto.
No es claro si esto se refiere a la presencia de David en la corte a fin de tocar y cantar para Saúl, o a viajes repetidos, de ida y vuelta, al campamento israelita para llevar alimento. El hecho de que la afirmación aparezca en el contexto del relato de Goliat parecería coincidir con esta última explicación.
Quizá David era uno de los encargados de llevar alimento para los hombres que estaban en el frente. Por otro lado, los vers. 13-15 quizá expliquen por qué David -que ya estaba en la corte de Saúl de acuerdo con el capítulo precedente (cap. 16: 19-23)- estaba ahora en casa y no con Saúl. El autor de 1 Samuel quizá creyó necesario explicar este hecho a sus lectores, y lo hizo afirmando que David no estaba permanentemente en la corte de Saúl, sino que aparecía allí sólo ocasionalmente. El autor hace notar después que David era tan sólo un joven (cap. 17: 14, 42, 56), en contraste con sus hermanos mayores que "siguieron ... a Saúl" (vers. 14).
Los comentadores no están de acuerdo en cuanto a si este combate con los filisteos ocurrió antes o después de que David fuera a la corte a fin de tocar para Saúl (cap. 16: 18-23). El hecho de que Saúl más tarde no reconociera a David (cap. 17: 55-58), junto con la repetición de los nombres de sus hermanos en cap. 17: 13, 14 (ver cap. 16: 6-11), indica más bien que el orden de estos capítulos podría invertirse sin crear ninguna dificultad cronológica grave.
Muchas veces la Biblia continúa con un pensamiento o relato hasta su conclusión antes de volver para tomar otro hilo de argumento o relato, a fin de hacer cada unidad completa en sí misma (ver com. Gén. 25: 19; 27: 1; 35: 29; Exo. 16: 33, 35; 18: 25). Si fuera así en este caso, la declaración del cortesano de Saúl acerca de David que lo describe como "valiente y vigoroso y hombre de guerra" (1 Sam. 16: 18) parecería tener más significado. Por otro lado, si David ya había dado muerte a Goliat, el que habló podría haberse referido a él como a un gran héroe nacional (cap. 18: 5-9). Pero si David ya se 538 hubiera distinguido como el vencedor de Goliat, ¿habría necesitado Saúl que se le dijera quién era David? Además, desde el tiempo cuando David mató a Goliat, "Saúl le tomó ... y no le dejó volver a casa de su padre" (cap. 18: 2; cf. PP 703). Sin embargo, cuando Saúl pidió a Isaí que mandara a David para que tocara y cantara en la corte, se refirió a David como "tu hijo, el que está con las ovejas" (cap. 16: 19), y al comienzo del relato de Goliat, David todavía cuidaba las ovejas en Belén (cap. 17: 15). Ver también com. caps. 17: 55; 18: 1.
16.
Cuarenta días.
Durante más de un mes Goliat repitió su desafío diario. El hecho de que durante ese tiempo los filisteos no hubieran hecho ninguna tentativa para flanquear al ejército de Israel, implica que desde su desastrosa derrota en Micmas los filisteos no habían sido lo suficientemente fuertes como para hacer un ataque en gran escala. Ahora se valían de una intimidación y de la posibilidad de una victoria mediante un combate singular. Su precipitada retirada después de la muerte de Goliat, robustece esta conclusión.
17.
Grano.
Probablemente cebada o trigo.
18.
Al jefe.
El tener en cuenta al jefe del regimiento en que servían Eliab, Abinadab y Sama tenía el propósito de inducirlo a que tuviera en cuenta a esos tres soldados rasos de su tropa y fuera considerado con ellos.
20.
Se levantó, pues, David de mañana.
Sólo había una distancia de unos 25 km yendo por el camino de Belén a Soco.
Estando familiarizado con el país, quizá David conocía atajos que reducían mucho la distancia (ver el mapa de la pág. 536). Parecería que no hubiera empleado más de cuatro o cinco horas para hacer el viaje. Quizá ya era bien entrada la mañana cuando llegó David, más o menos cuando Goliat se adelantaba para lanzar su desafío (ver vers. 16).
26.
¿Quién es este filisteo incircunciso?
Literalmente, "¿quién es el filisteo, este incircunciso?" David expresó con énfasis su desdén por el gigante que mantenía aterrorizados a Saúl y sus hombres. Con fe en Dios, una fe que Saúl también podría haber tenido, David no quedó impresionado en lo más mínimo por la estatura de Goliat. Si Saúl hubiese sido obediente a Dios, bien podría haber sido suya la victoria; pero Dios no podía concederle una victoria como ésta. Se alude a Goliat, en todo el capítulo, como "el filisteo". A David le costaba ocultar su desprecio por ese bravucón. Aun los reproches de su hermano (vers. 28) no lo acobardaron. De muchas bocas oyó lo que se decía de Goliat, y habló con tal determinación que la noticia pronto llegó hasta Saúl.
32.
Dijo David a Saúl.
¡Qué contraste: un humilde pastorcillo animando a tan experimentado y exitoso guerrero de Israel! Saúl, el único gigante de Israel (cap. 10: 23), comprendía que él debería haber sido quien aceptara el desafío de Goliat. Pero su conciencia culpable lo hacía temeroso. Si hubiese habido amor de Dios en su corazón eso habría sido suficiente para expulsar todo temor; pero no habitaba en él nada del amor de Dios. En su lugar sólo había el "tormento" de una conciencia culpable (ver 1 Juan 2: 5; 4: 18). Por el contrario, David irradiaba aquel espíritu de genuino optimismo y valor que es la insignia de "una conciencia sin ofensa ante Dios y ante los hombres" (Hech. 24: 16; cf.
Sal. 51: 10, 11). era tan valiente como Saúl era cobarde.
36.
Ha provocado.
David era celoso del buen nombre de Israel y del Dios de Israel, como lo había sido Moisés antes de él (Exo. 32: 12, 13; Núm. 14: 13-16; Deut. 9: 26-29; cf.
Eze. 20: 9). La inactividad del pueblo de Dios en un tiempo de vergüenza y crisis era más de lo que David podía soportar.
37.
Me librará.
Una vez Saúl había pedido grandes cosas de Dios y había intentado grandes cosas para él. Sin embargo, después que el orgullo y la gloria del yo le habían llenado el corazón, le parecía insuperable cada obstáculo. En su esfuerzo por vindicarse se había olvidado de que todo es posible con Dios. La mejor forma en que Dios podía impresionarlo con su falta era permitiendo que en David se repitiera la protección providencial con que Dios lo había amparado en el pasado. El Espíritu de Dios una vez se había posesionado de Saúl. Ahora tendría la oportunidad de ver lo que él mismo podría haber sido si no se hubiera rebelado contra aquel Espíritu. Otra vez estaba en un dilema. Si rehusaba que luchara David, el ejército esperaría que él, como rey, fuera el paladín de su causa. Si dejaba que luchara David, y Goliat lo mataba, se habría perdido la batalla e Israel otra vez estaría bajo el yugo de los filisteos. Para salvar su propia vida y reputación Saúl envió a David al combate. Pero el mismo 539 medio que usó Saúl en un esfuerzo por salvar su reputación como rey y caudillo resultó en su pérdida (cap. 18: 6-9). Resultó evidente que sin Dios, Saúl era incapaz de afrontar a sus enemigos (cap. 14: 24; cf. 15: 23) y que eran de Dios las victorias pasadas por las cuales él había recibido la reputación.
38.
Saúl ... le armó de coraza.
Saúl estaba en un aprieto e hizo todo lo que pudo a fin de asegurar el éxito de David. Confió en su armadura; David confió en Dios (ver vers. 45).
39.
Probó a andar.
"Intentó David caminar" (BJ).
Nunca lo practiqué.
Saúl era un cobarde. Tenía una armadura, pero sabía que no podía afrontar a Goliat con su propia fuerza. Con prudencia ostensible primero rehusó permitir que David luchara, debido a su juventud. Luego dio otra prueba de su insensatez tratando de dar su propia armadura a David.
La cortés respuesta de David: "Nunca lo practiqué", es una evidencia de (1) su fe en otro equipo que había probado antes y (2) su confianza en experiencias pasadas al afrontar nuevas situaciones que surgían (ver 3JT 443). David atribuyó al poder de Dios la victoria aun sobre animales salvajes. El peligro había desarrollado en él un valor santificado, y su fidelidad en las cosas pequeñas lo había preparado eficazmente para que se le confiaran las mayores.
Había demostrado ser un pastor digno de confianza cuando velaba por los rebaños de su padre. Ahora fue llamado a ser el paladín de la causa del rebaño de su Padre celestial (ver Eze. 34: 5, 23; 37: 24; Mat. 9: 36; 25: 33; Juan 10: 12, 13). El proceder que eligió estaba condicionado por sus propias convicciones espirituales antes que por el juicio no santificado de otros, sin tomar en cuenta su posición. ¡Cuánto depende uno de la pureza de motivos cuando emprende una empresa peligrosa! David no podía luchar con la armadura de Saúl; debía ser él mismo. El propósito de Dios es que cada persona se maneje con su propia armadura. Vemos a un hombre en la vida pública que sabe llevarse con la gente, y copiamos sus modales esperando tener éxito de esa forma. Pero Dios necesita hombres que sean ellos mismos, que aprendan de las experiencias de cada día lo que necesitan saber a fin de resolver los problemas del mañana. Gracias a Dios por quienes se atreven a usar los medios que Dios les ha provisto.
44.
Daré tu carne.
Quizá una forma común para desafiar a un combate (ver Apoc. 19: 17, 18).
45.
Tú vienes ... yo vengo.
He aquí un claro contraste entre dos formas distintas de vida. Goliat representa la seguridad de la fortaleza personal, el orgullo de la exaltación propia, la vanidad de la aclamación popular, la indomable fiereza de la pasión humana. David manifiesta una tranquila confianza en la fortaleza divina y la determinación de glorificar a Dios al llevar a cabo su voluntad. El móvil de David -expresado aquí y más tarde en su vida- no era el de hacer su propia voluntad ni llegar a ser famoso ante los ojos de sus prójimos, sino que "toda la tierra" supiera que había "Dios en Israel" (vers. 46).
50.
Así venció David.
Cuán rápidamente una prueba siguió a la otra. Esta fue la tercera victoria de David en un día. Su primera victoria se presentó cuando Eliab se mofó de él diciéndole que no servía para nada sino para cuidar ovejas. Se habría justificado una respuesta áspera; en cambio, con tranquilo dominio propio, tan sólo dijo: "¿Qué he hecho yo ahora? ¿No es esto mero hablar?" (vers. 29). Un carácter tal no nace en un momento. Si no hubiese aprendido paciencia con sus ovejas, no habría tratado con paciencia a sus celosos hermanos. Evitando una querella, David demostró que dominaba su temperamento. Tal fue el caso de Cristo quien, habiendo demostrado su humildad ante la más dura provocación, dijo:"Aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas" (Mat. 11: 29). Sólo así uno puede llegar a ser un verdadero conductor de otros. Esta es una lección que todos debemos aprender.
David ganó su segunda victoria cuando lo llevaron a la presencia de su rey.
Mirando al animoso joven, el rey no pudo menos que contrastar la inexperiencia juvenil y falta de preparación militar con la astucia del guerrero experimentado. Si Saúl, con toda su imponente personalidad, había rehuido el combate con Goliat, ¿cómo podía intentarlo un mozuelo como David (1 Sam. 17: 33). Sin soñar siquiera en la posibilidad de una intervención sobrenatural, Saúl plantó semillas de duda en la mente de David, y lo incitó a llevar la armadura del rey. Pero otra vez, con cortés deferencia, David obtuvo la victoria sobre la duda aferrándose a su propósito inspirado 540 por el cielo de mantener su fe y total dependencia del Señor.
Todo esto lo preparó bien para su tercera victoria: la que obtuvo sobre el filisteo, que era la misma personificación de la blasfemia. Fue una victoria de las fuerzas espirituales sobre la fuerza de la materia bruta. En vista de los acontecimientos de los meses previos, ¡cuán necesario era que se enseñara esta lección a Israel! En respuesta a la maldición de Goliat, David clamó en triunfo: "Vengo a ti en el nombre" del "Dios de los escuadrones de Israel" (vers. 45). Una sencilla piedra del arroyo, unida a la habilidad de un muchacho y su confiada entrega al Dios eterno, dio a los israelitas una lección que nunca iban a olvidar, aunque raras veces la emularon.
51.
Huyeron.
Se hizo evidente la perfidia de los filisteos en el momento en que fue muerto su paladín. Habían prometido convertirse en siervos de los israelitas si era muerto Goliat (vers. 9). Al huir, renunciaron al arreglo que habían propuesto al ejército de Saúl, y además demostraron que si Goliat hubiese vencido, habrían sido inmisericordes con Israel. La muerte habría sido preferible a la esclavitud que hubieran propuesto como un gesto de magnanimidad.
53.
Saquearon su campamento.
Cuando los israelitas persiguieron al enemigo, que ahora se dispersaba en todas direcciones, quizá devastaron pueblos que estaban detrás de la línea de combate y mataron a muchos además de los filisteos en Soco. Josefo (Antigüedades vi. 9. 5) dice que mataron a 30.000 e hirieron al doble de ese número.
54.
A Jerusalén.
Es decir, finalmente fueron allí. David no hubiera llevado la cabeza a Jerusalén inmediatamente porque los jebuseos todavía dominaban esa ciudad, y tan sólo les fue arrebatada después de la coronación de David (ver 1 Crón. 11: 4-8; 2 Sam. 5: 6-9). El historiador consigna aquí el último lugar de descanso de ese trofeo, sin tomar en cuenta el elemento cronológico implicado. Es indudable que la armadura de Goliat fue llevada al hogar de David en Belén (ver com. 2 Sam. 18: 17; cf. 1 Sam. 4: 10; 13: 2; etc.), y su espada fue llevada a Nob (ver cap. 21: 9).
55.
¿De quién es hijo?
Ver com. cap. 18: 1, 2.
56.
No lo sé.
Es evidente que Abner no se había relacionado antes con David y que, por lo tanto, David no era bien conocido en la corte. Sin duda había sido presentado tan sólo como un músico visitante y no había llegado a ser miembro de la corte (ver PP 696).
COMENTARIOS DE ELENA G. DE WHITE
Esta población pertenecía a la tribu de Judá, y estaba a 27 km al suroeste de Jerusalén.
Efes-damim.
O Pas-damim, como figura en 1 Crón. 11: 11-13, donde se presenta la lista de los valientes de David. El nombre significa "la frontera de sangres", quizá debido a que hubo muchas luchas en esa zona.
2.
Valle de Ela.
Un fértil valle de suaves laderas que se levantan al este y al oeste, y que corre por varios kilómetros en dirección noroeste desde Soco.
3.
El valle entre ellos.
Por el centro del valle de Ela corre un wadi llamado Wadi es Sant del cual se habla en este versículo como de un "valle". Heb. gaye". Esto es muy diferente del "valle", Heb. "émeq, de Ela (vers. 2). La primera palabra hebrea se usa para una cañada regada por un torrente durante la estación lluviosa, la segunda para un valle amplio y fértil. Este gaye" era casi infranqueable excepto en ciertos puntos, y en ese respecto es similar al wadi que está frente a Micmas (ver com. cap. 14: 4-10). Saúl y su ejército acamparon en las colinas del lado oriental de este gaye", y los filisteos fortificaron las colinas del oeste (ver 1 Cron 11: 13).
4.
Goliat.
Posiblemente de galah, "destapar", "apartar", el nombre Goliat quizá signifique "exilio", en el sentido de que Goliat fue "apartado" de su pueblo ancestral, y por lo tanto era filisteo sólo en el sentido de que vivía entre esa gente. Se cree que descendía de los anaceos (ver com. Deut. 9: 2). Su estatura de 6 codos y un palmo, o 61/2 codos, sería el equivalente a 2,9 m. Otros han sugerido que el nombre Goliat podría significar "conspicuo". Pero en este caso -como en el caso de "exilio"-todo se basa en la posibilidad de que Goliat fuera un nombre semítico.
Gat.
Una de las cinco ciudades principales de Filistea. Se desconoce su ubicación (ver 2 Rey. 12: 17).
5.
Malla.
La "malla" de los soldados de los tiempos bíblicos consistía en un peto superior y una armadura que protegía el abdomen. Donde quiera que las dos piezas no encajasen perfectamente, quedaba un punto vulnerable en el cuerpo del soldado (1 Rey. 22: 34).
Cinco mil siclos
El equivalente a 57 kg.
6.
Grebas.
Planchas delgadas de metal que se llevaban en la parte delantera de las piernas, debajo de las rodillas.
Jabalina.
O un "escudo" o "maza", que evidentemente se llevaba a la espalda, colgando entre los hombros.
7.
El hierro de su lanza.
Su peso sería de 6,82 kg. Aunque la armadura de este paladín era de bronce, la punta de su lanza era de hierro, metal relativamente nuevo y más caro.
8.
El filisteo.
El uso del artículo definido aquí implica egoismo de parte del antagonista de David. Estaba orgulloso de su habilidad y se gloriaba de su título conspicuo.
Este título de Goliat se usa más de 25 veces en el capítulo en contraste con su nombre personal que sólo se usa dos veces (vers. 4, 23). Por supuesto, los filisteos sabían que la Deidad de Israel era superior a Dagón (cap. 5: 1-7).
Habían huido aterrorizados de Mizpa (cap. 7: 10- 13). Además, después de años de tranquilidad (cap. 7: 13), habían sido testigos del sorpresivo ataque de Jonatán que les arrebató 536
BATALLA DE DAVID Y GOLIAT
537 mucho material bélico (cap. 14: 31, 32). A regañadientes, los filisteos todavía eran de la misma opinión y habiendo encontrado un paladín, decidieron renovar el ataque.
9.
Si yo pudiere más.
En la antigüedad, con frecuencia existía la costumbre de decidir las contiendas tribales mediante combates singulares, en los cuales se consideraba que había sido derrotado el ejército del rey o caudillo perdedor. Cuando Josafat fue con Acab a guerrear contra los sirios, el rey de Damasco ordenó a sus capitanes que lucharan "sólo contra el rey de Israel" (1 Rey. 22: 31). Sin embargo, ése no fue un combate singular. Cuando se combatían la casa de Saúl con la de David, se eligieron 12 hombres de cada lado para decidir el resultado. La consecuencia fue que "Abner y los hombres de Israel fueron vencidos" (2 Sam. 2: 12-17), aunque no participaron en la contienda.
10.
Desafiado.
Literalmente, "reprochado" o "vilipendiado", es decir por no aceptar el desafío de Goliat. Tildó a los hombres de Israel de ser cobardes y sumamente faltos de hidalguía. El wadi que separaba a las fuerzas contendoras era tan difícil de cruzar, que si cualquiera de ellas se arriesgaba a dar un ataque frontal, estaba casi segura de la derrota. Los filisteos estaban tan confiados de que físicamente no podía encontrarse ningún rival que pudiera hacer frente a su paladín, que propusieron decidir la batalla mediante un combate singular. Este desafío continuó diariamente durante más de un mes (vers. 16).
11.
Se turbaron.
En el pasaje del cap. 2: 10 esta misma forma verbal se traduce "quebrantados".
La raíz significa "ser destrozado", lo que se refiere a un estado mental o físico. En este caso Saúl -déspota egotista -tuvo que hacer frente a otro bravucón, y no sabía qué hacer. Además, Saúl era un gigante entre su propio pueblo, y lógicamente era el que debía aceptar el desafío. De los hombros para arriba sobresalía entre los suyos y tenía un casco de bronce y una coraza de malla (vers. 38); sin embargo, temblaba ante Goliat. Aunque había renunciado a la presencia y a la protección del Espíritu de Dios, comprendía que debía triunfar en esta grave dificultad o perdería su prestigio ante el pueblo.
Tenía el espíritu quebrantado y la conciencia turbada; se daba cuenta de que el dilema en que se había colocado él mismo y su ejército se hacía más difícil con cada hora que pasaba. La longitud de la profunda hondonada que corría por el valle de Ela no podía ser más que de unos pocos kilómetros. Eso significaría que los ejércitos rivales no eran muy grandes; de lo contrario, antes de un mes, un ejército o el otro habría hecho un movimiento de flanqueo para rodear los extremos del valle.
15.
David había ido y vuelto.
No es claro si esto se refiere a la presencia de David en la corte a fin de tocar y cantar para Saúl, o a viajes repetidos, de ida y vuelta, al campamento israelita para llevar alimento. El hecho de que la afirmación aparezca en el contexto del relato de Goliat parecería coincidir con esta última explicación.
Quizá David era uno de los encargados de llevar alimento para los hombres que estaban en el frente. Por otro lado, los vers. 13-15 quizá expliquen por qué David -que ya estaba en la corte de Saúl de acuerdo con el capítulo precedente (cap. 16: 19-23)- estaba ahora en casa y no con Saúl. El autor de 1 Samuel quizá creyó necesario explicar este hecho a sus lectores, y lo hizo afirmando que David no estaba permanentemente en la corte de Saúl, sino que aparecía allí sólo ocasionalmente. El autor hace notar después que David era tan sólo un joven (cap. 17: 14, 42, 56), en contraste con sus hermanos mayores que "siguieron ... a Saúl" (vers. 14).
Los comentadores no están de acuerdo en cuanto a si este combate con los filisteos ocurrió antes o después de que David fuera a la corte a fin de tocar para Saúl (cap. 16: 18-23). El hecho de que Saúl más tarde no reconociera a David (cap. 17: 55-58), junto con la repetición de los nombres de sus hermanos en cap. 17: 13, 14 (ver cap. 16: 6-11), indica más bien que el orden de estos capítulos podría invertirse sin crear ninguna dificultad cronológica grave.
Muchas veces la Biblia continúa con un pensamiento o relato hasta su conclusión antes de volver para tomar otro hilo de argumento o relato, a fin de hacer cada unidad completa en sí misma (ver com. Gén. 25: 19; 27: 1; 35: 29; Exo. 16: 33, 35; 18: 25). Si fuera así en este caso, la declaración del cortesano de Saúl acerca de David que lo describe como "valiente y vigoroso y hombre de guerra" (1 Sam. 16: 18) parecería tener más significado. Por otro lado, si David ya había dado muerte a Goliat, el que habló podría haberse referido a él como a un gran héroe nacional (cap. 18: 5-9). Pero si David ya se 538 hubiera distinguido como el vencedor de Goliat, ¿habría necesitado Saúl que se le dijera quién era David? Además, desde el tiempo cuando David mató a Goliat, "Saúl le tomó ... y no le dejó volver a casa de su padre" (cap. 18: 2; cf. PP 703). Sin embargo, cuando Saúl pidió a Isaí que mandara a David para que tocara y cantara en la corte, se refirió a David como "tu hijo, el que está con las ovejas" (cap. 16: 19), y al comienzo del relato de Goliat, David todavía cuidaba las ovejas en Belén (cap. 17: 15). Ver también com. caps. 17: 55; 18: 1.
16.
Cuarenta días.
Durante más de un mes Goliat repitió su desafío diario. El hecho de que durante ese tiempo los filisteos no hubieran hecho ninguna tentativa para flanquear al ejército de Israel, implica que desde su desastrosa derrota en Micmas los filisteos no habían sido lo suficientemente fuertes como para hacer un ataque en gran escala. Ahora se valían de una intimidación y de la posibilidad de una victoria mediante un combate singular. Su precipitada retirada después de la muerte de Goliat, robustece esta conclusión.
17.
Grano.
Probablemente cebada o trigo.
18.
Al jefe.
El tener en cuenta al jefe del regimiento en que servían Eliab, Abinadab y Sama tenía el propósito de inducirlo a que tuviera en cuenta a esos tres soldados rasos de su tropa y fuera considerado con ellos.
20.
Se levantó, pues, David de mañana.
Sólo había una distancia de unos 25 km yendo por el camino de Belén a Soco.
Estando familiarizado con el país, quizá David conocía atajos que reducían mucho la distancia (ver el mapa de la pág. 536). Parecería que no hubiera empleado más de cuatro o cinco horas para hacer el viaje. Quizá ya era bien entrada la mañana cuando llegó David, más o menos cuando Goliat se adelantaba para lanzar su desafío (ver vers. 16).
26.
¿Quién es este filisteo incircunciso?
Literalmente, "¿quién es el filisteo, este incircunciso?" David expresó con énfasis su desdén por el gigante que mantenía aterrorizados a Saúl y sus hombres. Con fe en Dios, una fe que Saúl también podría haber tenido, David no quedó impresionado en lo más mínimo por la estatura de Goliat. Si Saúl hubiese sido obediente a Dios, bien podría haber sido suya la victoria; pero Dios no podía concederle una victoria como ésta. Se alude a Goliat, en todo el capítulo, como "el filisteo". A David le costaba ocultar su desprecio por ese bravucón. Aun los reproches de su hermano (vers. 28) no lo acobardaron. De muchas bocas oyó lo que se decía de Goliat, y habló con tal determinación que la noticia pronto llegó hasta Saúl.
32.
Dijo David a Saúl.
¡Qué contraste: un humilde pastorcillo animando a tan experimentado y exitoso guerrero de Israel! Saúl, el único gigante de Israel (cap. 10: 23), comprendía que él debería haber sido quien aceptara el desafío de Goliat. Pero su conciencia culpable lo hacía temeroso. Si hubiese habido amor de Dios en su corazón eso habría sido suficiente para expulsar todo temor; pero no habitaba en él nada del amor de Dios. En su lugar sólo había el "tormento" de una conciencia culpable (ver 1 Juan 2: 5; 4: 18). Por el contrario, David irradiaba aquel espíritu de genuino optimismo y valor que es la insignia de "una conciencia sin ofensa ante Dios y ante los hombres" (Hech. 24: 16; cf.
Sal. 51: 10, 11). era tan valiente como Saúl era cobarde.
36.
Ha provocado.
David era celoso del buen nombre de Israel y del Dios de Israel, como lo había sido Moisés antes de él (Exo. 32: 12, 13; Núm. 14: 13-16; Deut. 9: 26-29; cf.
Eze. 20: 9). La inactividad del pueblo de Dios en un tiempo de vergüenza y crisis era más de lo que David podía soportar.
37.
Me librará.
Una vez Saúl había pedido grandes cosas de Dios y había intentado grandes cosas para él. Sin embargo, después que el orgullo y la gloria del yo le habían llenado el corazón, le parecía insuperable cada obstáculo. En su esfuerzo por vindicarse se había olvidado de que todo es posible con Dios. La mejor forma en que Dios podía impresionarlo con su falta era permitiendo que en David se repitiera la protección providencial con que Dios lo había amparado en el pasado. El Espíritu de Dios una vez se había posesionado de Saúl. Ahora tendría la oportunidad de ver lo que él mismo podría haber sido si no se hubiera rebelado contra aquel Espíritu. Otra vez estaba en un dilema. Si rehusaba que luchara David, el ejército esperaría que él, como rey, fuera el paladín de su causa. Si dejaba que luchara David, y Goliat lo mataba, se habría perdido la batalla e Israel otra vez estaría bajo el yugo de los filisteos. Para salvar su propia vida y reputación Saúl envió a David al combate. Pero el mismo 539 medio que usó Saúl en un esfuerzo por salvar su reputación como rey y caudillo resultó en su pérdida (cap. 18: 6-9). Resultó evidente que sin Dios, Saúl era incapaz de afrontar a sus enemigos (cap. 14: 24; cf. 15: 23) y que eran de Dios las victorias pasadas por las cuales él había recibido la reputación.
38.
Saúl ... le armó de coraza.
Saúl estaba en un aprieto e hizo todo lo que pudo a fin de asegurar el éxito de David. Confió en su armadura; David confió en Dios (ver vers. 45).
39.
Probó a andar.
"Intentó David caminar" (BJ).
Nunca lo practiqué.
Saúl era un cobarde. Tenía una armadura, pero sabía que no podía afrontar a Goliat con su propia fuerza. Con prudencia ostensible primero rehusó permitir que David luchara, debido a su juventud. Luego dio otra prueba de su insensatez tratando de dar su propia armadura a David.
La cortés respuesta de David: "Nunca lo practiqué", es una evidencia de (1) su fe en otro equipo que había probado antes y (2) su confianza en experiencias pasadas al afrontar nuevas situaciones que surgían (ver 3JT 443). David atribuyó al poder de Dios la victoria aun sobre animales salvajes. El peligro había desarrollado en él un valor santificado, y su fidelidad en las cosas pequeñas lo había preparado eficazmente para que se le confiaran las mayores.
Había demostrado ser un pastor digno de confianza cuando velaba por los rebaños de su padre. Ahora fue llamado a ser el paladín de la causa del rebaño de su Padre celestial (ver Eze. 34: 5, 23; 37: 24; Mat. 9: 36; 25: 33; Juan 10: 12, 13). El proceder que eligió estaba condicionado por sus propias convicciones espirituales antes que por el juicio no santificado de otros, sin tomar en cuenta su posición. ¡Cuánto depende uno de la pureza de motivos cuando emprende una empresa peligrosa! David no podía luchar con la armadura de Saúl; debía ser él mismo. El propósito de Dios es que cada persona se maneje con su propia armadura. Vemos a un hombre en la vida pública que sabe llevarse con la gente, y copiamos sus modales esperando tener éxito de esa forma. Pero Dios necesita hombres que sean ellos mismos, que aprendan de las experiencias de cada día lo que necesitan saber a fin de resolver los problemas del mañana. Gracias a Dios por quienes se atreven a usar los medios que Dios les ha provisto.
44.
Daré tu carne.
Quizá una forma común para desafiar a un combate (ver Apoc. 19: 17, 18).
45.
Tú vienes ... yo vengo.
He aquí un claro contraste entre dos formas distintas de vida. Goliat representa la seguridad de la fortaleza personal, el orgullo de la exaltación propia, la vanidad de la aclamación popular, la indomable fiereza de la pasión humana. David manifiesta una tranquila confianza en la fortaleza divina y la determinación de glorificar a Dios al llevar a cabo su voluntad. El móvil de David -expresado aquí y más tarde en su vida- no era el de hacer su propia voluntad ni llegar a ser famoso ante los ojos de sus prójimos, sino que "toda la tierra" supiera que había "Dios en Israel" (vers. 46).
50.
Así venció David.
Cuán rápidamente una prueba siguió a la otra. Esta fue la tercera victoria de David en un día. Su primera victoria se presentó cuando Eliab se mofó de él diciéndole que no servía para nada sino para cuidar ovejas. Se habría justificado una respuesta áspera; en cambio, con tranquilo dominio propio, tan sólo dijo: "¿Qué he hecho yo ahora? ¿No es esto mero hablar?" (vers. 29). Un carácter tal no nace en un momento. Si no hubiese aprendido paciencia con sus ovejas, no habría tratado con paciencia a sus celosos hermanos. Evitando una querella, David demostró que dominaba su temperamento. Tal fue el caso de Cristo quien, habiendo demostrado su humildad ante la más dura provocación, dijo:"Aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas" (Mat. 11: 29). Sólo así uno puede llegar a ser un verdadero conductor de otros. Esta es una lección que todos debemos aprender.
David ganó su segunda victoria cuando lo llevaron a la presencia de su rey.
Mirando al animoso joven, el rey no pudo menos que contrastar la inexperiencia juvenil y falta de preparación militar con la astucia del guerrero experimentado. Si Saúl, con toda su imponente personalidad, había rehuido el combate con Goliat, ¿cómo podía intentarlo un mozuelo como David (1 Sam. 17: 33). Sin soñar siquiera en la posibilidad de una intervención sobrenatural, Saúl plantó semillas de duda en la mente de David, y lo incitó a llevar la armadura del rey. Pero otra vez, con cortés deferencia, David obtuvo la victoria sobre la duda aferrándose a su propósito inspirado 540 por el cielo de mantener su fe y total dependencia del Señor.
Todo esto lo preparó bien para su tercera victoria: la que obtuvo sobre el filisteo, que era la misma personificación de la blasfemia. Fue una victoria de las fuerzas espirituales sobre la fuerza de la materia bruta. En vista de los acontecimientos de los meses previos, ¡cuán necesario era que se enseñara esta lección a Israel! En respuesta a la maldición de Goliat, David clamó en triunfo: "Vengo a ti en el nombre" del "Dios de los escuadrones de Israel" (vers. 45). Una sencilla piedra del arroyo, unida a la habilidad de un muchacho y su confiada entrega al Dios eterno, dio a los israelitas una lección que nunca iban a olvidar, aunque raras veces la emularon.
51.
Huyeron.
Se hizo evidente la perfidia de los filisteos en el momento en que fue muerto su paladín. Habían prometido convertirse en siervos de los israelitas si era muerto Goliat (vers. 9). Al huir, renunciaron al arreglo que habían propuesto al ejército de Saúl, y además demostraron que si Goliat hubiese vencido, habrían sido inmisericordes con Israel. La muerte habría sido preferible a la esclavitud que hubieran propuesto como un gesto de magnanimidad.
53.
Saquearon su campamento.
Cuando los israelitas persiguieron al enemigo, que ahora se dispersaba en todas direcciones, quizá devastaron pueblos que estaban detrás de la línea de combate y mataron a muchos además de los filisteos en Soco. Josefo (Antigüedades vi. 9. 5) dice que mataron a 30.000 e hirieron al doble de ese número.
54.
A Jerusalén.
Es decir, finalmente fueron allí. David no hubiera llevado la cabeza a Jerusalén inmediatamente porque los jebuseos todavía dominaban esa ciudad, y tan sólo les fue arrebatada después de la coronación de David (ver 1 Crón. 11: 4-8; 2 Sam. 5: 6-9). El historiador consigna aquí el último lugar de descanso de ese trofeo, sin tomar en cuenta el elemento cronológico implicado. Es indudable que la armadura de Goliat fue llevada al hogar de David en Belén (ver com. 2 Sam. 18: 17; cf. 1 Sam. 4: 10; 13: 2; etc.), y su espada fue llevada a Nob (ver cap. 21: 9).
55.
¿De quién es hijo?
Ver com. cap. 18: 1, 2.
56.
No lo sé.
Es evidente que Abner no se había relacionado antes con David y que, por lo tanto, David no era bien conocido en la corte. Sin duda había sido presentado tan sólo como un músico visitante y no había llegado a ser miembro de la corte (ver PP 696).
COMENTARIOS DE ELENA G. DE WHITE
1 LIBRO DE SAMUEL CAPITULO 17
17:1 Entonces Elías tisbita, que era de los moradores de Galaad, dijo a Acab: Vive Jehová Dios de Israel, en cuya presencia estoy, que no habrá lluvia ni rocío en estos años, sino por mi palabra.
17:2 Y vino a él palabra de Jehová, diciendo:
17:3 Apártate de aquí, y vuélvete al oriente, y escóndete en el arroyo de Querit, que está frente al Jordán.
17:4 Beberás del arroyo; y yo he mandado a los cuervos que te den allí de comer.
17:5 Y él fue e hizo conforme a la palabra de Jehová; pues se fue y vivió junto al arroyo de Querit, que está frente al Jordán.
17:6 Y los cuervos le traían pan y carne por la mañana, y pan y carne por la tarde; y bebía del arroyo.
17:7 Pasados algunos días, se secó el arroyo, porque no había llovido sobre la tierra.
17:8 Vino luego a él palabra de Jehová, diciendo:
17:9 Levántate, vete a Sarepta de Sidón, y mora allí; he aquí yo he dado orden allí a una mujer viuda que te sustente.
17:10 Entonces él se levantó y se fue a Sarepta. Y cuando llegó a la puerta de la ciudad, he aquí una mujer viuda que estaba allí recogiendo leña; y él la llamó, y le dijo: Te ruego que me traigas un poco de agua en un vaso, para que beba.
17:11 Y yendo ella para traérsela, él la volvió a llamar, y le dijo: Te ruego que me traigas también un bocado de pan en tu mano.
17:12 Y ella respondió: Vive Jehová tu Dios, que no tengo pan cocido; solamente un puñado de harina tengo en la tinaja, y un poco de aceite en una vasija; y ahora recogía dos leños, para entrar y prepararlo para mí y para mi hijo, para que lo comamos, y nos dejemos morir.
17:13 Elías le dijo: No tengas temor; ve, haz como has dicho; pero hazme a mí primero de ello una pequeña torta cocida debajo de la ceniza, y tráemela; y después harás para ti y para tu hijo.
17:14 Porque Jehová Dios de Israel ha dicho así: La harina de la tinaja no escaseará, ni el aceite de la vasija disminuirá, hasta el día en que Jehová haga llover sobre la faz de la tierra.
17:15 Entonces ella fue e hizo como le dijo Elías; y comió él, y ella, y su casa, muchos días.
17:16 Y la harina de la tinaja no escaseó, ni el aceite de la vasija menguó, conforme a la palabra que Jehová había dicho por Elías.
17:17 Después de estas cosas aconteció que cayó enfermo el hijo del ama de la casa; y la enfermedad fue tan grave que no quedó en él aliento.
17:18 Y ella dijo a Elías: ¿Qué tengo yo contigo, varón de Dios? ¿Has venido a mí para traer a memoria mis iniquidades, y para hacer morir a mi hijo?
17:19 El le dijo: Dame acá tu hijo. Entonces él lo tomó de su regazo, y lo llevó al aposento donde él estaba, y lo puso sobre su cama.
17:20 Y clamando a Jehová, dijo: Jehová Dios mío, ¿aun a la viuda en cuya casa estoy hospedado has afligido, haciéndole morir su hijo?
17:21 Y se tendió sobre el niño tres veces, y clamó a Jehová y dijo: Jehová Dios mío, te ruego que hagas volver el alma de este niño a él.
17:22 Y Jehová oyó la voz de Elías, y el alma del niño volvió a él, y revivió.
17:23 Tomando luego Elías al niño, lo trajo del aposento a la casa, y lo dio a su madre, y le dijo Elías: Mira, tu hijo vive.
17:24 Entonces la mujer dijo a Elías: Ahora conozco que tú eres varón de Dios, y que la palabra de Jehová es verdad en tu boca.
17:2 Y vino a él palabra de Jehová, diciendo:
17:3 Apártate de aquí, y vuélvete al oriente, y escóndete en el arroyo de Querit, que está frente al Jordán.
17:4 Beberás del arroyo; y yo he mandado a los cuervos que te den allí de comer.
17:5 Y él fue e hizo conforme a la palabra de Jehová; pues se fue y vivió junto al arroyo de Querit, que está frente al Jordán.
17:6 Y los cuervos le traían pan y carne por la mañana, y pan y carne por la tarde; y bebía del arroyo.
17:7 Pasados algunos días, se secó el arroyo, porque no había llovido sobre la tierra.
17:8 Vino luego a él palabra de Jehová, diciendo:
17:9 Levántate, vete a Sarepta de Sidón, y mora allí; he aquí yo he dado orden allí a una mujer viuda que te sustente.
17:10 Entonces él se levantó y se fue a Sarepta. Y cuando llegó a la puerta de la ciudad, he aquí una mujer viuda que estaba allí recogiendo leña; y él la llamó, y le dijo: Te ruego que me traigas un poco de agua en un vaso, para que beba.
17:11 Y yendo ella para traérsela, él la volvió a llamar, y le dijo: Te ruego que me traigas también un bocado de pan en tu mano.
17:12 Y ella respondió: Vive Jehová tu Dios, que no tengo pan cocido; solamente un puñado de harina tengo en la tinaja, y un poco de aceite en una vasija; y ahora recogía dos leños, para entrar y prepararlo para mí y para mi hijo, para que lo comamos, y nos dejemos morir.
17:13 Elías le dijo: No tengas temor; ve, haz como has dicho; pero hazme a mí primero de ello una pequeña torta cocida debajo de la ceniza, y tráemela; y después harás para ti y para tu hijo.
17:14 Porque Jehová Dios de Israel ha dicho así: La harina de la tinaja no escaseará, ni el aceite de la vasija disminuirá, hasta el día en que Jehová haga llover sobre la faz de la tierra.
17:15 Entonces ella fue e hizo como le dijo Elías; y comió él, y ella, y su casa, muchos días.
17:16 Y la harina de la tinaja no escaseó, ni el aceite de la vasija menguó, conforme a la palabra que Jehová había dicho por Elías.
17:17 Después de estas cosas aconteció que cayó enfermo el hijo del ama de la casa; y la enfermedad fue tan grave que no quedó en él aliento.
17:18 Y ella dijo a Elías: ¿Qué tengo yo contigo, varón de Dios? ¿Has venido a mí para traer a memoria mis iniquidades, y para hacer morir a mi hijo?
17:19 El le dijo: Dame acá tu hijo. Entonces él lo tomó de su regazo, y lo llevó al aposento donde él estaba, y lo puso sobre su cama.
17:20 Y clamando a Jehová, dijo: Jehová Dios mío, ¿aun a la viuda en cuya casa estoy hospedado has afligido, haciéndole morir su hijo?
17:21 Y se tendió sobre el niño tres veces, y clamó a Jehová y dijo: Jehová Dios mío, te ruego que hagas volver el alma de este niño a él.
17:22 Y Jehová oyó la voz de Elías, y el alma del niño volvió a él, y revivió.
17:23 Tomando luego Elías al niño, lo trajo del aposento a la casa, y lo dio a su madre, y le dijo Elías: Mira, tu hijo vive.
17:24 Entonces la mujer dijo a Elías: Ahora conozco que tú eres varón de Dios, y que la palabra de Jehová es verdad en tu boca.
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