miércoles, marzo 28

COMENTARIO DEL 2 DE SAMUEL CAPITULO 3

CAPÍTULO III Versículos 1—6. Aumenta el poder de David—Su familia. 7—21. Abner se rebela contra David. 22 —39. Joab mata a Abner—David hace duelo por él. Vv. 1—6. Esta larga guerra fue una prueba para la fe y paciencia de David, e hizo que su ascensión al trono fuese a la larga bien recibida. La contienda entre la gracia y la corrupción en el corazón de los creyentes puede bien compararse con esta batalla. Hay una larga guerra entre ellas, la carne contra el espíritu y el espíritu contra la carne; pero, a medida que se lleva a cabo y se realiza la obra de santidad, la corrupción se debilita cada vez más, como la casa de Saúl, mientras la gracia, se fortalece más, como la casa de David. Vv. 7—21. Muchos, como Abner, son demasiado orgullosos para tolerar reprensiones, ni siquiera la sospecha de ser culpables, pero no están exentos de cometer los crímenes más bajos. Mientras los hombres sigan pecando y evidentemente sin que ello les preocupe, suelen estar

EL LIBRO DE 2 DE SAMUEL CAPITULO 3

2da. de Samuel Capítulo 03 3:1 Hubo larga guerra entre la casa de Saúl y la casa de David; pero David se iba fortaleciendo, y la casa de Saúl se iba debilitando. 3:2 Y nacieron hijos a David en Hebrón; su primogénito fue Amnón, de Ahinoam jezreelita; 3:3 su segundo Quileab, de Abigail la mujer de Nabal el de Carmel; el tercero, Absalón hijo de Maaca, hija de Talmai rey de Gesur; 3:4 el cuarto, Adonías hijo de Haguit; el quinto, Sefatías hijo de Abital; 3:5 el sexto, Itream, de Egla mujer de David. Estos le nacieron a David en Hebrón. 3:6 Como había guerra entre la casa de Saúl y la de David, aconteció que Abner se esforzaba por la casa de Saúl. 3:7 Y había tenido Saúl una concubina que se llamaba Rizpa, hija de Aja; y dijo Is-boset a Abner: ¿Por qué te has llegado a la concubina de mi padre? 3:8 Y se enojó Abner en gran manera por las palabras de Is-boset, y dijo: ¿Soy yo cabeza de perro que pertenezca a Judá? Yo he hecho hoy misericordia con la casa de Saúl tu padre, con sus hermanos y con sus amigos, y no te he entregado en mano de David; ¿y tú me haces hoy cargo del pecado de esta mujer? 3:9 Así haga Dios a Abner y aun le añada, si como ha jurado Jehová a David, no haga yo así con él, 3:10 trasladando el reino de la casa de Saúl, y confirmando el trono de David sobre Israel y sobre Judá, desde Dan hasta Beerseba. 3:11 Y él no pudo responder palabra a Abner, porque le temía. 3:12 Entonces envió Abner mensajeros a David de su parte, diciendo: ¿De quién es la tierra? Y que le dijesen: Haz pacto conmigo, y he aquí que mi mano estará contigo para volver a ti todo Israel. 3:13 Y David dijo: Bien; haré pacto contigo, mas una cosa te pido: No me vengas a ver sin que primero traigas a Mical la hija de Saúl, cuando vengas a verme. 3:14 Después de esto envió David mensajeros a Is-boset hijo de Saúl, diciendo: Restitúyeme mi mujer Mical, la cual desposé conmigo por cien prepucios de filisteos. 3:15 Entonces Is-boset envió y se la quitó a su marido Paltiel hijo de Lais. 3:16 Y su marido fue con ella, siguiéndola y llorando hasta Bahurim. Y le dijo Abner: Anda, vuélvete. Entonces él se volvió. 3:17 Y habló Abner con los ancianos de Israel, diciendo: Hace ya tiempo procurabais que David fuese rey sobre vosotros. 3:18 Ahora, pues, hacedlo; porque Jehová ha hablado a David, diciendo: Por la mano de mi siervo David libraré a mi pueblo Israel de mano de los filisteos, y de mano de todos sus enemigos. 3:19 Habló también Abner a los de Benjamín; y fue también Abner a Hebrón a decir a David todo lo que parecía bien a los de Israel y a toda la casa de Benjamín. 3:20 Vino, pues, Abner a David en Hebrón, y con él veinte hombres; y David hizo banquete a Abner y a los que con él habían venido. 3:21 Y dijo Abner a David: Yo me levantaré e iré, y juntaré a mi señor el rey a todo Israel, para que hagan contigo pacto, y tú reines como lo desea tu corazón. David despidió luego a Abner, y él se fue en paz. 3:22 Y he aquí que los siervos de David y Joab venían del campo, y traían consigo gran botín. Mas Abner no estaba con David en Hebrón, pues ya lo había despedido, y él se había ido en paz. 3:23 Y luego que llegó Joab y todo el ejército que con él estaba, fue dado aviso a Joab, diciendo: Abner hijo de Ner ha venido al rey, y él le ha despedido, y se fue en paz. 3:24 Entonces Joab vino al rey, y le dijo: ¿Qué has hecho? He aquí Abner vino a ti; ¿por qué, pues, le dejaste que se fuese? 3:25 Tú conoces a Abner hijo de Ner. No ha venido sino para engañarte, y para enterarse de tu salida y de tu entrada, y para saber todo lo que tú haces. 3:26 Y saliendo Joab de la presencia de David, envió mensajeros tras Abner, los cuales le hicieron volver desde el pozo de Sira, sin que David lo supiera. 3:27 Y cuando Abner volvió a Hebrón, Joab lo llevó aparte en medio de la puerta para hablar con él en secreto; y allí, en venganza de la muerte de Asael su hermano, le hirió por la quinta costilla, y murió. 3:28 Cuando David supo después esto, dijo: Inocente soy yo y mi reino, delante de Jehová, para siempre, de la sangre de Abner hijo de Ner. 3:29 Caiga sobre la cabeza de Joab, y sobre toda la casa de su padre; que nunca falte de la casa de Joab quien padezca flujo, ni leproso, ni quien ande con báculo, ni quien muera a espada, ni quien tenga falta de pan. 3:30 Joab, pues, y Abisai su hermano, mataron a Abner, porque él había dado muerte a Asael hermano de ellos en la batalla de Gabaón. 3:31 Entonces dijo David a Joab, y a todo el pueblo que con él estaba: Rasgad vuestros vestidos, y ceñíos de cilicio, y haced duelo delante de Abner. Y el rey David iba detrás del féretro. 3:32 Y sepultaron a Abner en Hebrón; y alzando el rey su voz, lloró junto al sepulcro de Abner; y lloró también todo el pueblo. 3:33 Y endechando el rey al mismo Abner, decía: ¿Había de morir Abner como muere un villano? 3:34 Tus manos no estaban atadas, ni tus pies ligados con grillos; Caíste como los que caen delante de malos hombres. Y todo el pueblo volvió a llorar sobre él. 3:35 Entonces todo el pueblo vino para persuadir a David que comiera, antes que acabara el día. Mas David juró diciendo: Así me haga Dios y aun me añada, si antes que se ponga el sol gustare yo pan, o cualquiera otra cosa. 3:36 Todo el pueblo supo esto, y le agradó; pues todo lo que el rey hacía agradaba a todo el pueblo. 3:37 Y todo el pueblo y todo Israel entendió aquel día, que no había procedido del rey el matar a Abner hijo de Ner. 3:38 También dijo el rey a sus siervos: ¿No sabéis que un príncipe y grande ha caído hoy en Israel? 3:39 Y yo soy débil hoy, aunque ungido rey; y estos hombres, los hijos de Sarvia, son muy duros para mí; Jehová dé el pago al que mal hace, conforme a su maldad.

lunes, marzo 26

EL 2 LIBRO DE SAMUEL Y SU COMENTARIO

2da. de Samuel Capítulo 02 2:1 Después de esto aconteció que David consultó a Jehová, diciendo: ¿Subiré a alguna de las ciudades de Judá? Y Jehová le respondió: Sube. David volvió a decir: ¿A dónde subiré? Y él le dijo: A Hebrón. 2:2 David subió allá, y con él sus dos mujeres, Ahinoam jezreelita y Abigail, la que fue mujer de Nabal el de Carmel. 2:3 Llevó también David consigo a los hombres que con él habían estado, cada uno con su familia; los cuales moraron en las ciudades de Hebrón. 2:4 Y vinieron los varones de Judá y ungieron allí a David por rey sobre la casa de Judá. Y dieron aviso a David, diciendo: Los de Jabes de Galaad son los que sepultaron a Saúl. 2:5 Entonces envió David mensajeros a los de Jabes de Galaad, diciéndoles: Benditos seáis vosotros de Jehová, que habéis hecho esta misericordia con vuestro señor, con Saúl, dándole sepultura. 2:6 Ahora, pues, Jehová haga con vosotros misericordia y verdad; y yo también os haré bien por esto que habéis hecho. 2:7 Esfuércense, pues, ahora vuestras manos, y sed valientes; pues muerto Saúl vuestro señor, los de la casa de Judá me han ungido por rey sobre ellos. 2:8 Pero Abner hijo de Ner, general del ejército de Saúl, tomó a Is-boset hijo de Saúl, y lo llevó a Mahanaim, 2:9 y lo hizo rey sobre Galaad, sobre Gesuri, sobre Jezreel, sobre Efraín, sobre Benjamín y sobre todo Israel. 2:10 De cuarenta años era Is-boset hijo de Saúl cuando comenzó a reinar sobre Israel, y reinó dos años. Solamente los de la casa de Judá siguieron a David. 2:11 Y fue el número de los días que David reinó en Hebrón sobre la casa de Judá, siete años y seis meses. 2:12 Abner hijo de Ner salió de Mahanaim a Gabaón con los siervos de Is-boset hijo de Saúl, 2:13 y Joab hijo de Sarvia y los siervos de David salieron y los encontraron junto al estanque de Gabaón; y se pararon los unos a un lado del estanque, y los otros al otro lado. 2:14 Y dijo Abner a Joab: Levántense ahora los jóvenes, y maniobren delante de nosotros. Y Joab respondió: Levántense. 2:15 Entonces se levantaron, y pasaron en número igual, doce de Benjamín por parte de Is-boset hijo de Saúl, y doce de los siervos de David. 2:16 Y cada uno echó mano de la cabeza de su adversario, y metió su espada en el costado de su adversario, y cayeron a una; por lo que fue llamado aquel lugar, Helcat-hazurim, el cual está en Gabaón. 2:17 La batalla fue muy reñida aquel día, y Abner y los hombres de Israel fueron vencidos por los siervos de David. 2:18 Estaban allí los tres hijos de Sarvia: Joab, Abisai y Asael. Este Asael era ligero de pies como una gacela del campo. 2:19 Y siguió Asael tras de Abner, sin apartarse ni a derecha ni a izquierda. 2:20 Y miró atrás Abner, y dijo: ¿No eres tú Asael? Y él respondió: Sí. 2:21 Entonces Abner le dijo: Apártate a la derecha o a la izquierda, y echa mano de alguno de los hombres, y toma para ti sus despojos. Pero Asael no quiso apartarse de en pos de él. 2:22 Y Abner volvió a decir a Asael: Apártate de en pos de mí; ¿por qué he de herirte hasta derribarte? ¿Cómo levantaría yo entonces mi rostro delante de Joab tu hermano? 2:23 Y no queriendo él irse, lo hirió Abner con el regatón de la lanza por la quinta costilla, y le salió la lanza por la espalda, y cayó allí, y murió en aquel mismo sitio. Y todos los que venían por aquel lugar donde Asael había caído y estaba muerto, se detenían. 2:24 Mas Joab y Abisai siguieron a Abner; y se puso el sol cuando llegaron al collado de Amma, que está delante de Gía, junto al camino del desierto de Gabaón. 2:25 Y se juntaron los hijos de Benjamín en pos de Abner, formando un solo ejército; e hicieron alto en la cumbre del collado. 2:26 Y Abner dio voces a Joab, diciendo: ¿Consumirá la espada perpetuamente? ¿No sabes tú que el final será amargura? ¿Hasta cuándo no dirás al pueblo que se vuelva de perseguir a sus hermanos? 2:27 Y Joab respondió: Vive Dios, que si no hubieses hablado, el pueblo hubiera dejado de seguir a sus hermanos desde esta mañana. 2:28 Entonces Joab tocó el cuerno, y todo el pueblo se detuvo, y no persiguió más a los de Israel, ni peleó más. 2:29 Y Abner y los suyos caminaron por el Arabá toda aquella noche, y pasando el Jordán cruzaron por todo Bitrón y llegaron a Mahanaim. 2:30 Joab también volvió de perseguir a Abner, y juntando a todo el pueblo, faltaron de los siervos de David diecinueve hombres y Asael. 2:31 Mas los siervos de David hirieron de los de Benjamín y de los de Abner, a trescientos sesenta hombres, los cuales murieron. 2:32 Tomaron luego a Asael, y lo sepultaron en el sepulcro de su padre en Belén. Y caminaron toda aquella noche Joab y sus hombres, y les amaneció en Hebrón. Versículos 1—7. David coronado rey en Hebrón. 8—17. Abner corona rey a Is-boset—Batalla entre los hombres de Abner y Joab. 18—24. Abner mata a Asael. 25—32. Ambos bandos retroceden. Vv. 1—7. Después de morir Saúl, muchos se unieron a David en Siclag, 1 Crónicas xii, 22, pero él confió en Dios, que le prometió el reino, que se lo iba a dar a su tiempo y a su manera. Sin embargo, la segura esperanza de la promesa de Dios iniciará buenas empresas. Si yo fuese elegido para la corona de vida, no se sigue que, ‘entonces, no hago nada’ sino, ‘entonces haré todo lo que Dios me mande’. Este buen uso hizo David de su elección y así actuarán todos los elegidos de Dios. —En todos nuestros viajes y cambios es consolador ver que Dios va delante nuestro; y podemos hacerlo, si por fe y la oración lo ponemos por delante de nosotros. Él dirigió el sendero de David conforme a la promesa. David ascendió paulatinamente: de esta manera, el reino del Mesías, el Hijo de David, se establece gradualmente; Él es el Señor de todo, pero aún no vemos todas las cosas sometidas a Él. Vv. 8—17. En general, la nación rechazó a David. Por este medio, preparó el Señor a su siervo para su futuro honor y utilidad; y quedó demostrada la tendencia de la verdadera piedad en su conducta, a pesar de experimentar diversas dificultades. David fue en esto un tipo de Cristo, porque Israel no se sometería a Él, aunque había sido ungido por el Padre para ser Príncipe y Salvador de ellos. —Abner quiso decir, que los jóvenes luchen delante de nosotros, cuando dijo “levántense ahora los jóvenes, y maniobren delante de nosotros”: así los necios se burlan del pecado. Pero es indigno de ser llamado humano el que puede jugar así con la sangre humana. Vv. 18—24. La muerte suele llegar por los caminos menos sospechados. ¡A menudo somos traicionados por las hazañas que nos enorgullecen! La velocidad de Asael, de la cual tanto presumía, no le sirvió; más bien apresuró su final. Vv. 25—32. Abner llama la atención a Joab sobre las malas consecuencias de una guerra civil. Quienes se toman a la ligera tales luchas antinaturales, hallarán que son amargura para todos los involucrados. ¡Cuán fácil es que los hombres usen la razón cuando les conviene, pero no la usan si les resulta inconveniente! —¡Véase cómo el curso de los acontecimientos altera el propósito de los hombres! Lo mismo que parecía grato en la mañana, por la noche se ve deprimente. —Los más dado a entablar una contienda, se arrepentirán antes que haya terminado, y hubiera sido mejor dejarla antes de meterse en ella, como aconseja Salomón. Esto vale para todo pecado: ¡oh, que los hombres consideraran a tiempo lo que al final traerá amargura! —Aquí se menciona el funeral de Asael. Aquí se hace distinción entre el polvo de algunos y el de otros, pero en la resurrección no habrá diferencia sino entre los santos y los impíos, la cual perdurará.

miércoles, marzo 21

2 DE SAMUEL CAPITULO 1 Y SU COMENTARIO

2da. de Samuel Capítulo 01 1:1 Aconteció después de la muerte de Saúl, que vuelto David de la derrota de los amalecitas, estuvo dos días en Siclag. 1:2 Al tercer día, sucedió que vino uno del campamento de Saúl, rotos sus vestidos, y tierra sobre su cabeza; y llegando a David, se postró en tierra e hizo reverencia. 1:3 Y le preguntó David: ¿De dónde vienes? Y él respondió: Me he escapado del campamento de Israel. 1:4 David le dijo: ¿Qué ha acontecido? Te ruego que me lo digas. Y él respondió: El pueblo huyó de la batalla, y también muchos del pueblo cayeron y son muertos; también Saúl y Jonatán su hijo murieron. 1:5 Dijo David a aquel joven que le daba las nuevas: ¿Cómo sabes que han muerto Saúl y Jonatán su hijo? 1:6 El joven que le daba las nuevas respondió: Casualmente vine al monte de Gilboa, y hallé a Saúl que se apoyaba sobre su lanza, y venían tras él carros y gente de a caballo. 1:7 Y mirando él hacia atrás, me vio y me llamó; y yo dije: Heme aquí. 1:8 Y me preguntó: ¿Quién eres tú? Y yo le respondí: Soy amalecita. 1:9 El me volvió a decir: Te ruego que te pongas sobre mí y me mates, porque se ha apoderado de mí la angustia; pues mi vida está aún toda en mí. 1:10 Yo entonces me puse sobre él y le maté, porque sabía que no podía vivir después de su caída; y tomé la corona que tenía en su cabeza, y la argolla que traía en su brazo, y las he traído acá a mi señor. 1:11 Entonces David, asiendo de sus vestidos, los rasgó; y lo mismo hicieron los hombres que estaban con él. 1:12 Y lloraron y lamentaron y ayunaron hasta la noche, por Saúl y por Jonatán su hijo, por el pueblo de Jehová y por la casa de Israel, porque habían caído a filo de espada. 1:13 Y David dijo a aquel joven que le había traído las nuevas: ¿De dónde eres tú? Y él respondió: Yo soy hijo de un extranjero, amalecita. 1:14 Y le dijo David: ¿Cómo no tuviste temor de extender tu mano para matar al ungido de Jehová? 1:15 Entonces llamó David a uno de sus hombres, y le dijo: Ve y mátalo. Y él lo hirió, y murió. 1:16 Y David le dijo: Tu sangre sea sobre tu cabeza, pues tu misma boca atestiguó contra ti, diciendo: Yo maté al ungido de Jehová. 1:17 Y endechó David a Saúl y a Jonatán su hijo con esta endecha, 1:18 y dijo que debía enseñarse a los hijos de Judá. He aquí que está escrito en el libro de Jaser. 1:19 ¡Ha perecido la gloria de Israel sobre tus alturas! ¡Cómo han caído los valientes! 1:20 No lo anunciéis en Gat, Ni deis las nuevas en las plazas de Ascalón; Para que no se alegren las hijas de los filisteos, Para que no salten de gozo las hijas de los incircuncisos. 1:21 Montes de Gilboa, Ni rocío ni lluvia caiga sobre vosotros, ni seáis tierras de ofrendas; Porque allí fue desechado el escudo de los valientes, El escudo de Saúl, como si no hubiera sido ungido con aceite. 1:22 Sin sangre de los muertos, sin grosura de los valientes, El arco de Jonatán no volvía atrás, Ni la espada de Saúl volvió vacía. 1:23 Saúl y Jonatán, amados y queridos; Inseparables en su vida, tampoco en su muerte fueron separados; Más ligeros eran que águilas, Más fuertes que leones. 1:24 Hijas de Israel, llorad por Saúl, Quien os vestía de escarlata con deleites, Quien adornaba vuestras ropas con ornamentos de oro. 1:25 ¡Cómo han caído los valientes en medio de la batalla! ¡Jonatán, muerto en tus alturas! 1:26 Angustia tengo por ti, hermano mío Jonatán, Que me fuiste muy dulce. Más maravilloso me fue tu amor Que el amor de las mujeres. 1:27 ¡Cómo han caído los valientes, SEGUNDA DE SAMUEL Este libro es la historia del reinado de David. Relata sus victorias, el aumento de la prosperidad de Israel y la reforma que hizo del estado de la religión. Junto con estos hechos se registran los pecados aborrecibles que cometió y los problemas familiares y públicos con que fue castigado. Aquí hallamos muchas cosas dignas de imitar, pero muchas quedan escritas como advertencia. La historia del rey David se da en la Escritura con mucha fidelidad, de la cual se revela que era un hombre bueno y grande, para quienes ponen en la balanza sus muchas virtudes y cualidades excelentes, y sus faltas. ————————— COMENTARIO CAPÍTULO I Versículos 1—10. Llega a David la noticia de la muerte de Saúl. 11—16. Muerte del amalecita. 17 —27. El lamento de David por Saúl y Jonatán. Vv. 1—10. El golpe que abrió el camino de David hacia el trono fue dado en la época en que estuvo gravemente afligido. Quienes encomiendan sus asuntos al Señor, afirmarán tranquilamente su voluntad. Esto demuestra que David no deseaba la muerte de Saúl ni que estaba impaciente por llegar al trono. Vv. 11—16. David era sincero en su duelo por Saúl y todos se humillaron, junto con él, bajo la mano de Dios, puesta tan pesadamente sobre Israel con esta derrota. —El hombre que trajo la noticia fue ejcutado por orden de David, por asesinar a su príncipe. David no actuó con injusticia en este caso; el amalecita confesó el crimen. Si hizo como dijo, merecía morir por traición; y su mentira a David, si verdaderamente era mentira, demostró, como ese pecado demuestra tarde o temprano, que mentía contra sí mismo. Aquí David se demostró celoso de la justicia pública sin tomar en cuenta su interés particular. Vv. 17—27. Probablemente el título de este fúnebre cántico de dolor fuera ‘kasheth’ o ‘el arco’. David no elogia a Saúl por lo que no fue y nada dice de su piedad o bondad. Jonatán fue un hijo obediente; Saúl, un padre afectuoso; por tanto, ambos se querían. David tiene razón para decir que el amor de Jonatán por él fue maravilloso. Después del amor entre Cristo y su pueblo, el afecto que surge de Él, produce la amistad más firme. Los problemas del pueblo del Señor y los triunfos de sus enemigos siempre dolerán a los creyentes verdaderos, sean cuales fueren las ventajas que obtuvieren de ellos.

lunes, marzo 19

EL 1 LIBRO DE SAMUEL CAPITULO 31 Y SU COMENTARIO

EL 1 LIBRO DE SAMUEL CAPITULO 31 Y SU COMENTARIO CAPÍTULO 31 1 Saúl pierde su ejército, sus hijos son muertos, y él y su escudero se matan. 7 Los filisteos se apoderan de las ciudades abandonadas por los israelitas. 8 Despojan los cadáveres. 11 Los de Jabes de Galaad recuperan los cuerpos de Saúl y de sus hijos, los queman y los sepultan en Jabes. 1 LOS fílisteos, pues, pelearon contra Israel, y los de Israel huyeron delante de los filisteos, y cayeron muertos en el monte de Gilboa. 2 Y siguiendo los filisteos a Saúl y a sus hijos, mataron a Jonatán, a Abinadab y a Malquisúa, hijos de Saúl. 3 Y arreció la batalla contra Saúl, y le alcanzaron los flecheros, y tuvo gran temor de ellos. 4 Entonces dijo Saúl a su escudero: Saca tu espada, y traspásame con ella, para que no vengan estos incircuncisos y me traspasen, y me escarnezcan. Mas su escudero no quería, porque tenía gran temor. Entonces tomó Saúl su propia espada y se echó sobre ella. 5 Y viendo su escudero a Saúl muerto, él también se echó sobre su espada, y murió con él. 6 Así murió Saúl en aquel día, juntamente con sus tres hijos, y su escudero, y todos sus varones. 7 Y los de Israel que eran del otro lado del valle, y del otro lado del Jordán, viendo que Israel había huido y que Saúl y sus hijos habían sido muertos, dejaron las ciudades y huyeron; y los filisteos vinieron y habitaron en ellas. 8 Aconteció al siguiente día, que viniendo los filisteos a despojar a los muertos, hallaron 596 a Saúl y a sus tres hijos tendidos en el monte de Gilboa. 9 Y le cortaron la cabeza, y le despojaron de las armas; y enviaron mensajeros por toda la tierra de los filisteos, para que llevaran las buenas nuevas al templo de sus ídolos y al pueblo. 10 Y pusieron sus armas en el templo de Astarot, y colgaron su cuerpo en el muro de Bet-sán. 11 Mas oyendo los de Jabes de Galaad esto que los filisteos hicieron a Saúl, 12 todos los hombres valientes se levantaron, y anduvieron toda aquella noche, y quitaron el cuerpo de Saúl y los cuerpos de sus hijos del muro de Bet-sán; y viniendo a Jabes, los quemaron allí. 13 Y tomando sus huesos, los sepultaron debajo de un árbol en Jabes, y ayunaron siete días. 1. Los de Israel huyeron. Pareciera que los ejércitos de Israel hubieran tenido la ventaja táctica de estar en el monte de Gilboa. Desde el punto de vista militar, era difícil que los filisteos cruzaran el río Jalud y ascendieran luchando el monte de Gilboa. Sin embargo, cayó Israel. La apostasía de Saúl, que buscó la ayuda de una adivina, había precipitado el desastre. Se había prevenido a los israelitas que cuando rehusaran los estatutos y el pacto de Jehová, huirian sin que hubiera quien los persiguiese (Lev. 26: 17). Cayeron muertos. O "cayeron heridos". El significado básico del verbo hebreo jalal, del cual se deriva el participio aquí traducido "muertos", es "atravesar". Puede significar herir mortalmente o tan sólo herir sin provocar la muerte inmediata, como es su significado en el vers. 3. 2. Siguiendo. "Apretaron de cerca" (BJ). La desastrosa derrota enseñó a los israelitas que era una necedad amoldarse a las costumbres del mundo para pedir un rey. Cuando ese rey se volvió un tirano, toda la nación participó de sus errores y compartió con él la responsabilidad de su pecado. Mataron a Jonatán. Espontáneamente surge la pregunta: ¿Porqué permitió el Señor que Jonatán muriera con su padre cuando su proceder era totalmente opuesto al de él? Siendo él piadoso, habiendo repudiado la conducta de su padre y estando en armonía con David para obedecer las indicaciones providenciales del Señor, ¿no podía habérsele prolongado la vida? ¿No podía haber muerto Is-boset en su lugar, en vez de sobrevivir para seguir en las pisadas de su padre Saúl? Esta es una pregunta que la capacidad humana no puede responder (ver CS 51). Los registros de la historia sagrada revelan que la persecución y la muerte han sido la suerte de los justos en todos los siglos. Debido a las complicaciones del gran conflicto entre el bien y el mal, a Satanás debe dársele una oportunidad de afligir a los justos. Pero el consuelo del cristiano es que aunque el adversario puede destruir el cuerpo, no puede destruir el alma (Mat. 10: 28). Una vez que se ha decidido definitivamente la relación del alma con Dios, la continuación o terminación de la vida actual no es de importancia capital. Poemos "magnificar" a Cristo "por vida o por muerte" (Fil. 1: 20- 23). 3. Le alcanzaron. Literalmente, "le hallaron". "Fue herido" (BJ). Los filisteos comprendieron la ventaja de matar al rey de Israel. Quizá un destacamento especializado recibió la orden de perseguir a Saúl. Así también procedieron los sirios en su batalla contra Acab y Josafat (2 Crón. 18: 28- 34). 4. Me escarnezcan. Saúl temía que los filisteos lo trataran en la misma forma en que habían tratado a Sansón. Saúl no había demostrado esa preocupación por David, sino que una vez hizo toda una maquinación para que cayera en manos de los filisteos incircuncisos (cap. 18: 21- 25). Se echó sobre ella. Al igual que Judas, se quitó la vida. Quizá influido por los augurios del espíritu malo de que iba a morir, perdió el juicio y procuró suicidarse a fin de escapar a los escarnios del enemigo. Las opiniones varían en cuanto a la forma exacta de su muerte. Quizá basándose en lo que dijo el amalecita (2 Sam. 1: 1- 10), Josefo dice que en realidad lo mató aquél cuando lo encontró todavía vivo después de haberse echado sobre su espada (Antigüedades vi. 14. 7). Sin embargo, es evidente que el joven inventó su relato con el propósito de ganar la aprobación de David (ver PP 736, 752). 6. Murió Saúl. Ver 1 Crón. 10: 13, 14. Así terminó una vida que una vez fue tan promisoria. La ruina del porvenir de Saúl y la pérdida 597 de su alma resultaron de su propia y fatal elección. Los seres humanos no son objetos de arcilla inanimada en las manos de un alfarero arbitrario, sino seres conscientes que, por su propia elección, se entregan a la dirección de uno u otro de dos poderes diametralmente opuestos. Por su propia elección, Saúl había invitado al príncipe de las tinieblas para que lo dominara. Su amo le había pagado su salario. 7. Del otro lado. Al lado norte del valle de Jezreel estaban las tribus de Neftalí y Zabulón, así como parte de la tribu de Isacar. Al este del Jordán estaba la media tribu de Manasés y la tribu de Gad. Al ocupar los valles de Esdraelón, Jezreel y del Jordán, los filisteos habían perforado completamente el centro del dominio de Israel. El pueblo que tan a voz en cuello había pedido un rey, ahora tuvo la oportunidad de ver los resultados de su decisión. Ante una derrota tan ignominiosa, pudo darse cuenta de cuánto mejor habría sido esperar una indicación del Señor y no adelantársele. La realeza y el común del pueblo por igual eran copartícipes de las desgracias que habían sobrevenido. Un estudio del ignominioso reinado de Saúl muestra que así como había sido útil el gobierno de Samuel, el de Saúl fue todo lo contrario. Ni la vida ni la propiedad estuvieron seguras durante su reinado. Hubo agresiones provenientes del extranjero, y no se fortalecieron las relaciones internacionales. Mediante la dura lección de la experiencia, Israel tuvo que aprender que era ineficaz colocar en el poder a un rey que se preocupaba principalmente por el enriquecimiento de su casa y por la imposición de sus deseos arbitrarios. El pueblo no había tenido buen juicio y a Saúl le había faltado sabiduría ejecutiva. 9. Le cortaron la cabeza. Esto muestra el desdén que los filisteos tenían por Israel, y refleja el grado hasta el cual había tenido éxito Saúl en sacudir el yugo filisteo. La decapitación concordaba con las costumbres de la época, y quizá también fue una venganza por la forma en que Israel había tratado a Goliat (cap. 17: 51- 54). La cabeza de Saúl fue colocada en el templo de Dagón (1 Crón. 10: 10), santuario que tal vez estaba en Asdod (1 Sam. 5: 2- 7). Esto indicaría que los filisteos atribuyeron a Dagón la gran victoria del monte de Gilboa. No se daban cuenta de que no habrían tenido ningún poder si no les hubiese sido dado de lo alto (Juan 19: 11). Los filisteos habían tenido muchas pruebas de la superioridad de Jehová sobre Dagón (ver 1 Sam. 5), pero prefirieron depender de su propia capacidad y rechazaron a Dios. 10. Astarot. Forma plural de Astoret, diosa también conocida como Astarté, Asera y Anat. Cada nombre depende del tiempo y del lugar. La diosa era consorte de Dagón, Hadad o Baal. Llevaron la armadura de Saúl a Filistea, al templo de Astarot (ver PP 737). Bet-sán. En el extremo oriental del valle de Jezreel. Jezreel, ahora Tell el-Jutsn, cerca de la moderna Beisán, estaba a una distancia de 13 a 16 km del campo de batalla. Puesto que empalaron los cuerpos en la muralla de la ciudad, es muy posible que allí también colocaran la armadura. No es seguro si los filisteos habían ocupado previamente la ciudad o si la tomaron después de la batalla. 11. Jabes de Galaad. Ver com. cap. 11: 1- 11. Recordando que Saúl había tenido tanto éxito en la liberación de esta ciudad, los ancianos estimaron que era un privilegio honrar el cuerpo de su libertador. La desgracia, la muerte y la derrota hacen surgir las simpatías ocultas y revelan los sentimientos más nobles. 13. Ayunaron siete días. Los habitantes de Jabes de Galaad demostraron una fidelidad cabala su caudillo caído. Después de dar sepultura honrosa a su cuerpo y a los cuerpos de sus hijos, observaron un breve período de luto. COMENTARIOS DE ELENA G. DE WHITE

martes, marzo 13

EL 1 LIBRO DE SAMUEL CAPITULO 30 Y SU COMENTARIO

CAPÍTULO 30

1 Los amalecitas incendian a Siclag. 4 David pide consejo a Dios y es animado a perseguirlos. 11 Un Egipcio salvado de la muerte lo conduce al lugar donde están los amalecitas y David recupera el botín. 22 David ordena que el botín se distribuya por partes iguales entre los soldados y los que guardan el bagaje. 26 Envía presen tes a sus amigos.

1 CUANDO David y sus hombres vinieron a Siclag al tercer día, los de Amalec habían invadido el Neguev y a Siclag, y habían asolado a Siclag y le habían prendido fuego.

2 Y se habían llevado cautivas a las mujeres y a todos los que estaban allí, desde el menor hasta el mayor; pero a nadie habían dado muerte, sino se los habían llevado al seguir su camino.

3 Vino, pues, David con los suyos a la ciudad, y he aquí que estaba quemada, y sus mujeres y sus hijos e hijas habían sido llevados cautivos.

4 Entonces David y la gente que con él estaba alzaron su voz y lloraron, hasta que les faltaron las fuerzas para llorar.

5 Las dos mujeres de David, Ahinoam jezreelita y Abigail la que fue mujer de Nabal el de Carmel, también eran cautivas.

6 Y David se angustió mucho, porque el pueblo hablaba de apedrearle, pues todo el pueblo estaba en amargura de alma, cada uno por sus hijos y por sus hijas; mas David se fortaleció en Jehová su Dios.

7 Y dijo David al sacerdote Abiatar hijo de Ahimelec: Yo te ruego que me acerques el efod. Y Abiatar acercó el efod a David.

8 Y David consultó a Jehová, diciendo: ¿Perseguiré a estos merodeadores? ¿Los podré alcanzar? Y él le dijo: Síguelos, porque ciertamente los alcanzarás, y de cierto librarás a los cautivos.

9 Partió, pues, David, él y los seiscientos hombres que con él estaban, y llegaron hasta el torrente de Besor, donde se quedaron algunos.

10 Y David siguió adelante con cuatrocientos hombres; porque se quedaron atrás doscientos, que cansados no pudieron pasar el torrente de Besor.

11 Y hallaron en el campo a un hombre egipcio, el cual trajeron a David, y le dieron pan, y comió, y le dieron a beber agua.

12 Le dieron también un pedazo de masa de higos secos y dos racimos de pasas.

Y luego que comió, volvió en él su espíritu; porque no había comido pan ni bebido agua en tres días y tres noches.

13 Y le dijo David: ¿De quién eres tú, y de dónde eres? Y respondió el joven egipcio: Yo soy siervo de un amalecita, y me dejó mi amo hoy hace tres días, porque estaba yo enfermo;

14 pues hicimos una incursión a la parte del Neguev que es de los cereteos, y de Judá, y al Neguev de Caleb; y pusimos fuego a Siclag.

15 Y le dijo David: ¿Me llevarás tú a esa tropa? Y él dijo: júrame por Dios que no me matarás, ni me entregarás en mano de mi amo, y yo te llevaré a esa gente.

16 Lo llevó, pues; y he aquí que estaban desparramados sobre toda aquella tierra, comiendo y bebiendo y haciendo fiesta, por todo aquel gran botín que habían tomado de la tierra de los filisteos y de la tierra de Judá.

17 Y los hirió David desde aquella mañana hasta la tarde del día siguiente; y no escapó de ellos ninguno, sino cuatrocientos jóvenes que montaron sobre los camellos y huyeron.

18 Y libró David todo lo que los amalecitas habían tomado, y asimismo libertó David a sus dos mujeres.

19 Y no les faltó cosa alguna, chica ni grande, así de hijos como de hijas, del robo, y de todas las cosas que les habían tomado; todo lo recuperó David.

20 Tomó también David todas las ovejas y el ganado mayor; y trayéndolo todo delante, decían: Este es el botín de David.

21 Y vino David a los doscientos hombres que habían quedado cansados y no habían podido seguir a David, a los cuales habían hecho quedar en el torrente de Besor; y ellos salieron a recibir a David y al pueblo que con él estaba. Y cuando David llegó a la gente, les saludó con paz. 593

22 Entonces todos los malos y perversos de entre los que habían ido con David, respondieron y dijeron: Porque no fueron con nosotros, no les daremos del botín que hemos quitado, sino a cada uno su mujer y sus hijos; que los tomen y se vayan.

23 Y David dijo: No hagáis eso, hermanos míos, de lo que nos ha dado Jehová, quien nos ha guardado, y ha entregado en nuestra mano a los merodeadores que vinieron contra nosotros.

24 ¿Y quién os escuchará en este caso? Porque conforme a la parte del que desciende a la batalla, así ha de ser la parte del que queda con el bagaje; les tocará parte igual.

25 Desde aquel día en adelante fue esto por ley y ordenanza en Israel, hasta hoy.

26 Y cuando David llegó a Siclag, envió del botín a los ancianos de Judá, sus amigos, diciendo: He aquí un presente para vosotros del botín de los enemigos de Jehová.

27 Lo envió a los que estaban en Bet-el, en Ramot del Neguev, en Jatir,

28 en Aroer, en Sifmot, en Estemoa,

29 en Racal, en las ciudades de Jerameel, en las ciudades del ceneo,

30 en Horma, en Corasán, en Atac,

31 en Hebrón, y en todos los lugares donde David había estado con sus hombres.

1.

Al tercer día.

Aunque no se conoce la ubicación exacta de Siclag, se sabe que estaba en el territorio de Gat. Algunos la identifican con Tell el-Khuweilfeh, a 80,5 km de Afec en la llanura de Sarón (ver com. cap. 29: 1). Puesto que David y sus hombres no salieron hasta el día siguiente de su despido, sólo tenían la marcha del segundo día completo antes del "tercer día" cuando llegaron a Siclag. Por tanto, probablemente anduvieron toda esa distancia en dos etapas. Eso presupone un promedio de 40 km por día, y el gran esfuerzo explica el que quedaran exuaustos algunos de los hombres mientras perseguían a los amalecitas (vers. 10).

2.

A nadie habían dado muerte.

Esto no se debió a que hubieran sido misericordiosos, sino a que las mujeres y los niños representaban una buena ganancia como esclavos y concubinas. Parece que era costumbre entre las belicosas naciones del Cercano Oriente preservar a las mujeres y a los niños, especialmente a las virgenes y a las niñas (ver Núm. 31: 15-18; Juec. 21: 1-24). David se equivocó al salir de Siclag sin protección. Quizá esperaba que sus últimos viajes por el desierto hubieran disuadido a los merodeadores a que no hicieran incursiones por algún tiempo.

Anhelaba impresionar de la mejor manera posible a las huestes de los filisteos yendo al norte con -Aquis.

5.

Jezreelita.

"Ahinoam jezreelita" fue la madre de Amnón, primogénito de David, que más tarde sedujo a Tamar su hermana (2 Sam. 13). Había por lo menos dos Jezreeles en Palestina: una en la tribu de Isacar (Jos. 19: 18), donde entonces los israelitas luchaban contra los filisteos; otra en Judá (Jos. 15: 54-56), íntimamente relacionada con lugares como Hebrón, Maón, Zif, etc. Algunos han ubicado esta Jezreel entre Zif y Carmel, en un sitio ahora conocido como Khirbet Terr~ma, pero no hay certeza acerca de este sitio.

6.

En amargura.

Heb. marah, literalmente, "era amargó". Hay derivados de la raíz marah en Exo. 15: 23; Rút 1: 20. La amargura de los hombres contra su caudillo sin duda se debía a que David había dejado sus hogares sin protección.

En Jehová.

La conducta de David fue ahora del todo diferente de su proceder durante los meses de su duplicidad ante Aquis. Había recibido una prueba indudable de la protección de Dios durante el tiempo de su gran falta al huir de Judá, y ahora afrontó humildemente la nueva crisis. Se "fortaleció" en Jehová llamó a Abiatar para consultara Dios por medio de los Urim y del Tumim (vers. 7). Esto debería haber hecho cuando hacía planes para huir a Filistea.

9.

El torrente de Besor.

Se piensa que es el arroyo que pasa por Gerar y desemboca en el Mediterráneo, cerca de Gaza. No se puede determinar sin distancia de Siclag, pues no se sabe a cuál de sus ramas se alude, si a la del norte o a la del sur. Además se desconoce la ubicación exacta de Siclag.

11.

Un hombre egipcio.

El hecho de que este "joven" fuera egipcio proyecta una luz espeluznante sobre el carácter de esos merodeadores. Así como habían incursionado en Judá y el territorio filisteo, sin duda habían invadido partes de Egipto y habían tomado cautivos para negociarlos como esclavos. Ninguna nación ni tribu estaba a salvo de sus depredaciones. 594

12.

Tres días y tres noches.

Puesto que el muchacho estaba informado del incendio de Siclag (vers. 14), se infiere que éste había ocurrido por lo menos tres días antes, ya que los crueles tribeños lo habían abandonado hacía dos días (vers, 13). El tiempo era suficiente para que los merodeadores pudieran escapar y ocultarse en el desierto intransitado.

14.

Neguev . . . de los cereteos.

Algunos creen que los cereteos eran los cretenses. Una comparación de Eze. 25: 16 y Sof. 2: 5 indica que los cereteos ocupaban parte del litoral marítimo de Filistea; evidentemente la parte meridional, pues los amalecitas llegaron primero a ellos provenientes del desierto de Shur. Siclag estaba en el territorio de los cereteos o en sus proximidades.

Neguev de Caleb.

Caleb cenezeo (Jos. 14: 14) recibió una porción de lo que correspondió a Judá, cerca de Hebrón (Jos. 15: 13-19). Puesto que los amalecitas residían en el desierto en la dirección a Egipto (1 Sam. 15: 7), y puesto que la incursión a la zona de los de Caleb se menciona después de la incursión a los cereteos, es probable que la invasión fuera de oeste a este y hubiera asolado primero el confín de los cereteos. Después, a medida que los merodeadores proseguían rumbo al este, llevando consigo a los prisioneros cereteos, probablemente supieron que David no estaba en su propio distrito; por tanto, decidieron volver a su lugar de origen por el camino de Siclag para destruirlo, y después regresar con sus cautivos y huir a las profundidades del desierto de Shur.

16.

Comiendo y bebiendo.

Los amalecitas, que se habían detenido en algún oasis para banquetearse con los despojos, podrían compararse con los cuatro reyes de la Mesopotamia que incursionaron por este mismo distrito en los días de Abrahán (Gén. 14), y emprendieron el regreso con Lot y otros cautivos de Sodoma, tan sólo para detenerse cerca de Hoba (Gén. 14: 15) a fin de celebrar su victoria (ver PP 128). La influencia del licor los dejó totalmente desprevenidos para el súbito ataque de David.

17.

Cuatrocientos jóvenes.

El número de los que escaparon indica la magnitud de la hueste que tomó parte en la incursión y la cantidad del ganado que deben haber tenido consigo cuando David cayó sobre ellos. Habiendo dejado su bagaje a orillas del arroyo Besor, David pudo sobrepujar a esa hueste estorbada con los despojos. Luchando toda la noche y hasta el día siguiente, al fin David libertó a los cautivos, reunió el ganado y recogió las vituallas para volver a Siclag.

20.

Todas las ovejas y el ganado.

Este versículo es algo oscuro. La BJ lo traduce así: "Tomaron todo el ganado mayor y menor y lo condujeron ante él diciendo: "Este es el botín de David" ". El hebreo parece dar la idea de que David recuperó el ganado y otras posesiones que antes habían pertenecido a su grupo. Además, había otros rebaños y otras manadas grandes que los amalecitas habían acumulado en su reciente incursión.

Todo esto fue considerado como el botín de David y marchó a la cabeza del ganado recuperado, a medida que el destacamento volvía a sus lares.

24.

Parte igual.

Cuando Israel luchó por primera vez con los madianitas, se impuso un sistema preciso para la distribución de los despojos. Sólo una parte del campamento fue a la guerra, pero inmediatamente después de la batalla el Señor ordenó a Moisés que dividiera el botín en dos partes, de modo que los combatientes y los que quedaron con el bagaje pudieran recibir partes iguales. También debían ponerse aparte cantidades precisas para los levitas y como una ofrenda para el Señor (ver Núm. 31: 25-54). No siempre se cumplió este plan, pero desde el tiempo de David en adelante parece que fue un estatuto establecido en Israel.

26.

Un presente.

David estaba lejos de ser egoísta y tacaño. Durante los años de sus peregrinaciones, no sólo se le unieron muchos de Judá, sino que muchos otros le dieron provisiones. Hasta ese momento no había podido corresponder a su bondad. Entonces, en la primera oportunidad les envió porciones liberales de su abundante botín. Este gesto naturalmente allanó el camino para ganar la amistad permanente de sus compatriotas cuando volviera a Hebrón después de la muerte de Saúl.

27.

Bet-el.

Difícilmente podría ser la localidad de Bet-el de la tribu de Benjamín, sino más bien Betul, uno de los pueblos asignados a Judá que fueron dados a Simeón (Jos. 19: 4), y que no estaba lejos de Siclag.

Ramot del Neguev.

Uno de los pueblos dados a Simeón (Jos. 19: 8) pero cuya ubicación exacta se desconoce.

Jatir.

Se cree que es la moderna Khirbet "AttTr, a varios kilómetros al este del camino 595 principal entre Hebrón y Beerseba, y a 12,8 km al suroeste de Maón.

28.

Aroer.

No Aroer sobre el arroyo de Arnón, que se menciona en Jos. 12: 2 como el lugar tomado por los hijos de Israel antes de que atacaran a Hesbón, sino un pueblo del Neguev, a 16,8 km al sudoeste de Beerseba, conocido ahora como "Ar"arah.

Sifmot.

Quizá uno de los pueblos que ayudaron a David cuando éste fue al desierto de Parán (cap. 25: 1), pero hoy día desconocido.

Estemoa.

Pueblo relacionado con Debir en la lista de las localidades que pertenecían a Judá (Jos. 15: 20, 49, 50), e identificado con el es-Semf" de la actualidad, entre 13 y 15 km al sur de Hebrón y cerca del desierto de Zif.

29.

Racal.

En toda la Biblia, es la única vez en que aparece el nombre de este lugar. Su ubicación es desconocida. La BJ lo llama "Carmelo", posiblemente imitando a la LXX.

30.

Horma.

Antiguamente llamada Sefat (Juec. 1: 17). Una de las ciudades del Neguev atacada por los hijos de Israel cuando se atrevieron a entrar en Canaán desde Cades-barnea, yendo en contra de la orden del Señor (Núm. 14: 45), y otra vez cuando Arad el cananeo luchó contra ellos después de la muerte de Aarón (Núm. 21: 1-3).

Corasán.

Lo mismo que Asán (Jos. 15: 42-44) al noroeste de Beerseba. Uno de los nueve pueblos de la Sefela que tenían relación con Keila y que fueron dados a Judá.

Atac.

Sólo se menciona aquí. Su ubicación es desconocida.

31.

Todos los lugares.

Habiendo sido ungido como rey, David demostró su espíritu generoso y su liberalidad regia. El registro no menciona los presentes que dio a los ancianos de Keila ni al pueblo hostil de Zif (ver cap. 23: 11, 12, 19), aunque pueden haber estado incluidos en "todos los lugares".

El hecho de que diera a "todos los lugares" muestra cómo llegó a depender David de la hospitalidad de diversas partes de la tierra de Judá.

COMENTARIOS DE ELENA G. DE WHITE

lunes, marzo 12

EL LIBRO 1 DE SAMUEL CAPITULO 29 Y SU COMENTARIO

CAPÍTULO 29

1 David sale a la guerra contra los filisteos, 3 pero los príncipes lo rechazan. 6 Aquis alaba su fidelidad y lo hace volver.

1 LOS filisteos juntaron todas sus fuerzas en Afec, e Israel acampó junto a la fuente que está en Jezreel.

2 Y cuando los príncipes de los filisteos pasaban revista a sus compañías de a ciento y de a mil hombres, David y sus hombres iban en la retaguardia con Aquis.

3 Y dijeron los príncipes de los filisteos: ¿Qué hacen aquí estos hebreos? Y Aquis respondió a los príncipes de los filisteos: ¿No es éste David, el siervo de Saúl rey de Israel, que ha estado conmigo por días y años, y no he hallado falta en él desde el día que se pasó a mí hasta hoy?

4 Entonces los príncipes de los filisteos se enojaron contra él, y le dijeron: Despide a este hombre, para que se vuelva al lugar que le señalaste, y no venga con nosotros a la batalla, no sea que en la batalla se nos vuelva enemigo; porque ¿con qué cosa volvería mejor a la gracia de su señor que con las cabezas de estos hombres?

5 ¿No es éste David, de quien cantaban en las danzas, diciendo: Saúl hirió a sus miles, Y David a sus diez miles?

6 Y Aquis llamó a David y le dijo: Vive Jehová, que tú has sido recto, y que me ha parecido bien tu salida y tu entrada en el campamento conmigo, y que ninguna cosa mala he hallado en ti desde el día que viniste a mí hasta hoy; mas a los ojos de los príncipes no agradas.

7 Vuélvete, pues, y vete en paz, para no desagradar a los príncipes de los filisteos.

8 Y David respondió a Aquis: ¿Qué he hecho? ¿Qué has hallado en tu siervo desde el día que estoy contigo hasta hoy, para que yo no vaya y pelee contra los enemigos de mi señor el rey?

9 Y Aquis respondió a David, y dijo: Yo sé que tú eres bueno ante mis ojos, como un ángel de Dios; pero los príncipes de los filisteos me han dicho: No venga con nosotros a la batalla.

10 Levántate, pues, de mañana, tú y los siervos de tu señor que han venido contigo; y levantándoos al amanecer, marchad.

11 Y se levantó David de mañana, él y sus hombres, para irse y volver a la tierra de los filisteos; y los filisteos fueron a Jezreel.

1.

Afec.

Nombre de varios pueblos (ver com. cap. 4: 1), pero no de ningún sitio conocido cerca de Gilboa, como parecería estar implicado, si los caps. 28 y 29 están en orden cronológico: los filisteos acamparon primeramente en Sunem, frente a Gilboa, donde estaban los israelitas (cap. 28: 4), y luego se trasladaron a Afee (cap. 29: 1). Pero en varios libros de consulta, la opinión está dividida entre un Afec del norte y un Afec del sur. Si la 590 narración, después de la historia de la visita que Saúl hizo a Endor (cap. 28: 3-25), vuelve atrás para continuar la historia de David en el punto en que se suspende en el cap. 28: 2 (David reclutado por Aquis para luchar con los filisteos contra Israel), entonces el cap. 29 continúa desde ese punto con su rechazo por los señores filisteos en Afec, donde "juntaron todas sus fuerzas" (cap. 29: 1). Si esta fue la misma reunión que se menciona como precediendo inmediatamente su venida a Sunem (cap. 28: 4), Afec estaba en la ruta de Filistea a Sunem, pero no necesariamente cerca de Sunem. Por eso muchos suponen que se trata de la Afec que generalmente se identifica con Antípatris, desde donde los filisteos habían atacado antes a Israel (cap. 4: 1) y tomado el arca.

La fuente que está en Jezreel.

Había dos grandes fuentes en el valle de Jezreel; una, "Ain J~lãd, conocida como "la fuente de Harod", que surgía del risco norte de una de las salientes del monte Gilboa, a unos pocos centenares de metros por encima del valle, y la otra, "Ain Tuba"ãn, en el corazón del valle. Parece más probable que Saúl hubiera permanecido en la saliente de la montaña por encima de "Ain J~lãd, posición en gran medida inaccesible desde el valle, y que no hubiera descendido a "Ain Tuba"ãn que, si bien estaba más cerca de los filisteos, no le habría proporcionado ventaja táctica alguna.

3.

¿Qué hacen aquí estos hebreos?

Tal pregunta debe haber sido para David como un reproche aplastante. Estaba completamente fuera de ambiente en el campamento de los enemigos de su propio pueblo. En primer lugar, no debería haber buscado refugio entre los filisteos.

Había dado ese paso sin buscar la dirección divina. Ahora, al aproximarse la crisis, David se vio en un gran aprieto. Pronto debería decidir qué haría cuando se luchara. No deseaba emplear sus armas contra sus hermanos.

No he hallado falta.

¡Qué contraste debe haber habido entre la expresión de confianza de Aquis en la habilidad e integridad de David, y la estimación que éste tenía de sí mismo al recapacitar en su duplicidad y fraude! Dios se compadece de los que están en perplejidad y angustia. Con ternura les abre una vía de escape para que no queden abandonados completamente a las consecuencias de su conducta.

Misericordiosamente cambia los necios errores en peldaños para el éxito. Los que estén dispuestos a aceptar la dirección divina con toda humildad, recibirán liberación proveniente de fuentes inesperadas en formas imprevistas, y en las horas más oscuras de su experiencia. Cuando esos príncipes filisteos demandaron que David fuera expulsado del campamento, Dios obraba así su liberación.

4.

Despide a este hombre.

La palabra "este" no se halla en el hebreo. Los príncipes fueron respetuosos con Aquis al referirse a su colaborador; pero la fraseología indica que estaban muy resentidos por la presencia de David.

6.

Vive Jehová.

Tratándose de un rey pagano, ésta es una declaración notable. Algunos han sugerido que Aquis puede haber sido atraído a la religión de los hebreos por su relación con David, así como Nabucodonosor fue inducido a ensalzar al "Rey del cielo" por la influencia de Daniel y sus compañeros (Dan. 4: 37). Otros sólo ven en el juramento un equivalente de lo que Aquis dijo realmente. No se puede negar que David, por su comportamiento, impresionó profundamente a Aquis. Tres veces el rey llamó la atención a la rectitud de la vida de David (1 Sam. 29: 3, 6, 9), comparándolo en un caso nada menos que con "un ángel de Dios" (1 Sam. 29: 9).

8.

¿Qué he hecho?

David quedó emocionado por el súbito cambio de los acontecimientos que lo liberó de su dilema. Sin embargo, a fin de no traicionar sus sentimientos, dirigió esta evasiva pregunta al rey como si hubiera querido dar la impresión de que había sido agraviado por esa ruda despedida (ver PP 747).

En un momento de desánimo, y no sabiendo qué camino tomar, David había dado pasos que lo pusieron en un dilema del que le resultaba completamente imposible escapar sin ayuda externa. Si desertaba de Aquis y luchaba contra los filisteos, iba a demostrar que era verdadera la acusación de los príncipes filisteos. Si luchaba contra Israel, lucharía contra el ungido del Señor y así ayudaría a los extranjeros para que dominaran su tierra natal (ver PP 746).

Cuán misericordioso fue el Señor al tisar la mala voluntad y el rencor de los filisteos para abrir la puerta, a fin de que David se liberara de la ignominia en que iba a caer cualquiera fuera el insultado de la lucha. 591

David se dio cuenta de cuánto mejor habría sido si hubiese permanecido en Judá.

Si no hubiese sido porque por encima de todas las cosas deseaba ser leal a Dios, el Señor no podría haberlo liberado. Los pecados de David no eran tanto desviaciones conscientes y voluntarias del sendero de la rectitud, como debilidad de su fe y errores de criterio. Se vio frente a la necesidad de tomar decisiones rápidas, y no siempre esperó una respuesta divina, quizá confiando en que el cielo respaldaría sus ideas. De todo corazón debe haberse arrepentido de esos errores. Ahora se encontraba frente a frente con un bondadoso protector que le tenía confianza, le había sido amigable, pero al fin tenía que despedirlo debido a una presión política. Mientras David escuchaba la respuesta de confianza y amor del rey, debe haber sentido el peso de la vergüenza de su fingimiento, y también debe haberse emocionado nuevamente con gratitud porque -a pesar de su pecado- la misericordia de Dios había quebrantado la trampa en que había estado. ¡Cuán comprensivo es nuestro Padre celestial!

10.

Los siervos de tu señor.

La palabra "adon, "señor", es el vocablo común hebreo para dirigirse a un superior. No debiera confundirse con la palabra séren aplicada a los príncipes filisteos (vers. 2, 6, 7), los gobernantes de las cinco ciudades (cap. 6: 17; ver com. Juec. 3: 3). Otra palabra, sar, generalmente traducida "príncipe", se usa como sinónimo de séren en 1 Sam. 29: 3, 4, 9 para referirse a los mismos gobernantes. En 1 Sam. 29: 4, 10 "adon parece aplicarse a Saúl, y en 1 Sam. 29: 8 la usa David cuando habla con Aquis. El empleo de estos términos quizá sugiera que Aquis no consideraba más a David como su vasallo, sino que con delicadeza le insinuaba a David que quedaba en libertad para irse de Filistea si así lo deseaba.

Levantándoos al amanecer.

Tal vez era una forma diplomática de decirle a David que si la luz del alba le encontraba a él y a sus hombres todavía en el campamento, los matarían los príncipes. Sin duda David experimentó un gran alivio ante esta exoneración oficial. Ya no podía haber ningún resentimiento porque él y los suyos no hubieran apreciado el asilo que bondadosamente les había concedido Aquis. Al ir hacia los suyos, sin duda David alabó a Dios por la protección y liberación divinas.

El relato de este capítulo ilustra la forma en que Dios procede para salvar a sus hijos. Procura persuadirlos a que acepten los caminos del cielo, y sin embargo los deja en libertad de rechazarlos si así lo desean. Es así no sólo en la decisión principal de servir a Dios, sino en todas las decisiones -grandes y pequeñas- que se ve obligado a tomar el que procura vivir en armonía con los principios divinos. Es inevitable que habrá errores, y las pruebas consiguientes se convierten en evidencias que revelan el error de criterio.

David eligió refugiarse en Filistea para protegerse de Saúl. Acomodando sus acciones a sus sentimientos, pronto descubrió que las semillas del interés propio habían producido una cosecha de fingimiento y falsedad. Pero David reconoció su error, y de todo corazón procuró seguir la norma divina. Este proceder hizo que Dios pudiera amoldar las circunstancias para liberar a David, aunque la dificultad en que éste se hallaba fuera un resultado de sus propias faltas.

COMENTARIOS DE ELENA G. DE WHITE