domingo, agosto 12
EL2 LIBRO DE SAMUEL COMENTARIO CAPITULO 20
CAPÍTULO XX
Versículos 1—3. La rebelión de Seba. 4—13. Joab mata a Amasa. 14—22. Seba se refugia en Abel.
23—26. Lo soficiales de David.
Vv. 1—3. Una prueba surge después de otra para nuestro bien, hasta que lleguemos al lugar donde
se eliminan para siempre el pecado y la pena. Los disputadores airados entienden mal e interpretan
mal las palabras de otro; el hombre orgulloso hará todo a su manera o rechazará toda ayuda. No se
debe confiar en el favor de muchos, y ¿qué se puede esperar cuando el Hosana al Hijo de David fue
prontamente cambiado por crucifícale, crucifícale?
Vv. 4—13. Joab asesinó brutalmente a Amasa. Mientras más premeditación hay en el pecado,
peor es. Joab sacrificó contento el interés del rey y el del reino en aras de su venganza personal. No
obstante, uno se preguntaría con qué cara un asesino puede perseguir a un traidor; y cómo, bajo esa
carga de culpa, tuvo valor para ponerse en peligro: su conciencia estaba encallecida.
Vv. 14—22. Justamente se ataca el lugar que osa albergar a un traidor; ni tampoco le irá mejor
al corazón que se deja llevar por la lujuria rebelde, que no tendrá a Cristo reinando sobre él. —Una
mujer discreta satisfizo a Joab, por su prudente ministración, y así salvó la ciudad. La sabiduría no
está confinada al rango ni al sexo; no consiste en profundo conocimiento, sino en saber actuar
cuando surge algo, para eliminar los problemas y asegurar los beneficios. Se evitaría mucha maldad
si las partes beligerantes se entendieran. Que ambos bandos se desengañen. La única condición para la paz es la rendición del traidor. Así pasa en los tratos de Dios con el alma cuando esta es sitiada
por la convicción de pecado y la aflicción; el pecado es el traidor; la amada lujuria es el rebelde;
termina con eso, echa fuera a la transgresión y todo estará bien. No hay paz bajo ninguna otra
condición.
Vv. 23—26. Aquí está la situación de la corte de David después de su restauración. Bueno es
cuando se nombra a hombres capaces para desempeñar los cargos públicos; que todos procuren
desempeñar sus deberes como fieles siervos del Hijo de David.
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