jueves, septiembre 16

Comentario Marcos 10

Marcos 10
1. (1-12) Ya anteriormente, y en forma reiterada, Jesús había preparado a sus discípulos advirtiéndoles
que tenía que sufrir y morir en Jerusalén. Ahora se encuentran en la región de Judea para poder cumplir
estas palabras. Jesús viaja a Jerusalén como Maestro de su pueblo que viene para enseñar.
Justamente, en relación a su enseñanza, los fariseos le preguntaron para tentarle, si le era lícito al
marido repudiar a su mujer. La intención de los fariseos no era obtener de Jesús una opinión acerca de
los verdaderos motivos permitidos para separarse, sino atacarlo por lo que había dicho respecto a la
separación (Mateo 5,31-32). Según los judíos, la ley de Moisés les permitía separarse de sus esposas.
Los fariseos tratan de arrancar de Jesús una declaración que contradiga a la ley de Moisés.
La reacción de Jesús apunta sobre todo a la actitud negativa detrás de la pregunta. Ya que los fariseos
quieren deshacerse de Jesús a través de una sola pregunta, Jesús muestra que esta pregunta revela
cuál era la condición espiritual de ellos, caracterizada por la dureza del corazón. Esta actitud no sólo se
opone al séptimo mandamiento, sino también a todos los mandamientos. La expresión indica el rechazo
general a los mandamientos de Dios (ver Deut.10,16; Jer.4,4; Salmo 95,8). Ya desde el período en el
desierto Israel tenía un corazón duro. También ahora se aprecia que los líderes del pueblo se
encuentran en la misma condición, la cual dejan ver a través de su propia pregunta. Jesús responde a
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la pregunta de estos hombres con otra pregunta: "¿Qué os mandó Moisés?" En realidad Jesús quiere
decir, "lo que Moisés ha dicho es justamente lo que sus corazones duros lamentablemente necesitan".
Los fariseos no pueden afirmar que Moisés ordenó la separación. Según ellos, Moisés la permite; según
Jesús, Moisés la toleraba por necesidad. Pero en la separación el pueblo muestra su corazón duro con
respecto a los mandamientos de Dios, ya que las Escrituras declaraban enfáticamente que en el
principio esto no fue la intención de Dios. Entonces, los fariseos se oponen a las intenciones de Dios,
pues quieren separar lo que Dios juntó. Esta es la misma dureza que les lleva a oponerse a Jesús,
intentando confundirlo con sus preguntas.
La respuesta de Jesús es por lo tanto una afirmación positiva del designio original de Dios: "Lo que
Dios juntó, no lo separe el hombre". El hombre recibe a su esposa de parte de Dios y por eso no debe
dejarla. Los fariseos querían sorprender a Jesús, pero al final de cuentas son ellos los verdaderos
sorprendidos y culpables delante de la ley de Dios.
Estando en casa, los discípulos piden a Jesús una explicación. Jesús repite su enseñanza. Es posible
dar una carta de divorcio, pero para Dios y para Jesús el primer matrimonio sigue estando vigente, así
que un próximo matrimonio es nada más que adulterio.
* Jesús vivió una vida de amor, fidelidad y abnegación hasta la cruz; imitemos su proceder
aplicándolo al matrimonio.
2. (10,13-16) Los padres se presentan con sus niños delante de Jesús, (los papás, según el griego,
están incluidos). Aparentemente vienen con la intención de que Jesús les toque y ore por ellos. Los
discípulos se resisten a esto, ya que piensan que Jesús debe realizar cosas más importantes, como
llevar el reino de Dios en un ministerio que tiene como objetivo predicar y sanar. Pero Jesús reacciona
con indignación contra esta actitud. Los discípulos deben dejar a los niños venir a Él y no impedírselos,
pues para ellos es el reino de Dios. Jesús une su enseñanza a este incidente. El futuro de los niños y de
todo Israel está en las manos de Cristo, más de lo que los padres se dan cuenta. Nadie entra en su
reino sin confianza en la obra de Jesús. Al igual que los niños, que dependen por completo de otras
personas, así nosotros debemos depender enteramente de Jesús. Aquí se ilustra, en forma perfecta, el
modo en que podemos entrar en el reino de Dios.
* El que quiere entrar en el reino de Dios debe depender enteramente de Jesús.
3. (10,17-26) Jesús se dispone a continuar su camino hacia su destino, cuando de pronto viene
corriendo un joven, quien se arrodilla delante de Él para expresarle que le reconoce como su superior.
Le pregunta a Jesús: "Maestro bueno, ¿qué haré para heredar la vida eterna?" El ha entendido que no
se gana la vida eterna, sino que se la hereda. Jesús reacciona, en primer lugar, a las palabras "Maestro
bueno", al decir: "¿Por qué me llamas bueno?". No formula esta pregunta pensando que no merecía tal
título ni reverencia, sino al contrario, Él merece mucho más, pero no como maestro humano, sino como
maestro divino. Al decir esto, Jesús afirma implícitamente que en Él se puede hallar la vida eterna.
El joven (de acuerdo a Mateo sabemos que aquella persona era joven, aproximadamente unos 25
años) preguntó qué debía hacer, a lo que Jesús hace alusión a los mandamientos centrados en el amor
por el prójimo, pero como expresión del amor por Dios. El joven responde que todo esto lo ha guardado
desde su juventud. Su obediencia y respeto por la ley de Dios, no le impidió reconocer a Cristo como
Maestro para la vida eterna enviado por Dios. Esa es la razón por la cual Jesús le amó. Su respuesta
fue sincera y su respeto por Jesús genuino. Así tenía que arrodillarse todo Israel delante de Él. Jesús le
muestra su amor, invitándole a que lo siga. Es un privilegio, ya que Jesús pidió a todos que creyeran en
Él, pero sólo algunos fueron llamados para seguirle. Pero para seguirle debe hacer una sola cosa:
vender todo lo que tiene y darlo a los pobres y luego volver para seguir a Jesús. En cuanto a esta orden,
no tenemos que pensar en un mandamiento general para todos los creyentes, sino en una orden
específica y fechada. ¿Está dispuesto este joven rico a vender todo y seguir a Jesús en su pobreza, en
su último viaje hasta la cruz? Así se debe aceptar al Maestro y al Mediador, que con su pobreza nos
quiere enriquecer (2 Cor.8,9).
Ante las palabras de Jesús, este joven se retira con gran tristeza; Jesucristo le ha revelado cuán
vinculado estaba a las riquezas de este mundo. Ahora se da cuenta lo que implica el camino de Jesús.
No sabemos lo que haya sido de este joven luego de su encuentro con Jesús, pero sí podemos pensar
que tal vez se convirtiera después de Pentecostés.
* Seguir a Jesús es un alto privilegio que exige estar vinculados únicamente a Él.
Jesús aplica esta situación para demostrar cuán grande es el obstáculo que levantan las riquezas, las
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cuales evitan que muchos se acerquen a Él para ser salvos; muchos confían en ellas en vez de hacerlo
en Dios. Para Jesús, es más fácil que un camello entre por el ojo de una aguja, que entre un rico en el
reino de Dios, es casi imposible.
Los discípulos se asombran mucho. Si esa es la situación, entonces ellos también pueden llegar a ser
víctimas de este lazo. "¿Quién, pues, podrá ser salvo y soltarnos de cualquier vínculo?" Pero Jesús les
consuela, diciéndoles que: "Para Dios todas las cosas son posibles". El poder de su Espíritu puede
quebrantar el corazón más duro y soltarlo de cualquier vínculo. Los discípulos no deben mirarse a sí
mismos, sino a Dios. Por un momento Pedro se da cuenta de que ellos, una vez (por la gracia de Dios),
dejaron todo y siguieron a Cristo. Jesús afirma esto diciendo que existe una promesa para todos
aquellos que dejaron todo por causa de Él y del evangelio. Es una promesa para el futuro, la vida
eterna, pero a la vez para el presente, una comunión de los santos donde se halla una nueva comunión
de amor.
A la vez, Jesús advierte a los suyos para que no sean orgullosos. Dejarlo todo no es ningún mérito,
sino una faceta de la gracia. Confiar en su propio amor por Jesús es peligroso, ya que muchos siendo
primeros (como los discípulos) serán postreros, y los postreros (como el joven rico), primeros.
* Seguir a Jesús es muy provechoso, pero no por causa de nuestras fuerzas, sino por la gracia
de Dios.
4. (10,32-34) La abundancia de palabras para describir que Jesús y los suyos vinieron a Jerusalén
(v.32), revela la seriedad de la situación. El hecho de que Jesús vaya delante (es decir: decidido) a
Jerusalén, es causa de temor para ellos, pues se dan cuenta de que algo terrible va a suceder. Por lo
tanto, Jesús toma a los doce, y los aparta para darles más detalles de lo que le acontecerá en
Jerusalén. El Hijo del Hombre será entregado a los líderes del pueblo, pero también en manos de los
gentiles; esta será una doble entrega. Su sufrimiento y muerte serán realmente humillantes; Él será
tratado como si fuera uno de los criminales más peligrosos. Lo que le va a suceder será muy doloroso:
lo escarnecerán, azotarán, escupirán y al final le matarán. Pero no es un destino trágico, pues su
muerte será seguida por su resurrección y triunfo al tercer día.
* La muerte de Jesús no es una tragedia, sino el camino de Dios para nuestra salvación.
5. (10,35-45) En este pasaje se ve claramente que los discípulos aún no han entendido plenamente el
camino de Jesús hacia la gloria (a través del sufrimiento). Jacobo y Juan (Marcos no menciona el rol de
la mamá, como lo hace Mateo) le piden a Jesús concederles los asientos de privilegio: a su derecha y a
su izquierda en el reino de su gloria. No están contentos con la promesa general de la gloria futura
(10,30), sino que le piden un favor especial en el reino de Cristo: los mejores lugares.
Jesús les responde que no saben lo que le piden. ¿Pueden ellos beber del vaso del que bebe Jesús
(el sufrimiento de la ira de Dios) y ser bautizados (también símbolo de la ira de Dios por nuestros
pecados) con el bautismo de Jesús? Jacobo y Juan dicen que sí, sin saber lo que esto significa. Jesús
no oculta su pensamiento. Es verdad que ellos también beberán del vaso de Dios, aunque existe una
gran diferencia entre el vaso de Jesús y el de ellos. Ellos sufrirán por Cristo y por el evangelio, en
cambio Cristo sufrirá por los pecados. "Pero el sentaros a mi derecha y a mi izquierda, no es mío darlo,
sino a aquellos para quienes está preparado." Dios el Padre otorga los puestos, y Él los concede a
aquellos que son dignos. Más adelante Jesús explica quiénes son los que ocuparán un lugar de
privilegio en el reino de Dios (43,44).
Los demás discípulos se enojan por la petición de los dos hermanos, pero con ello demuestran que
tienen los mismos deseos. Por lo tanto, Jesús se dirige también a ellos. En los reinos del mundo se
habla de poder, dominio y gobierno, pero en el reino de Dios el que quiere hacerse grande debe ser
servidor de todos. "Dios eleva al humilde."
"Porque el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por
muchos". Jesús es mucho más que sus discípulos y que todos; sin importar esto, Él vino para servir, y
su servicio consiste en dar, entregar su vida en rescate por muchos para darles la salvación eterna. El
que quiera hacerse grande, también deberá servir a los demás, llevándoles a Cristo; aunque nunca
olvidemos que el servicio de Jesús es único: su servicio fue pagar a su Padre el precio por nuestros
pecados, de tal forma que Él llevó la culpa que teníamos que llevar nosotros mismos.
* El que quiere hacerse grande debe ser humilde, imitando así a Cristo quien como Hijo del
Hombre se hizo servidor por los suyos.
6. (10,46-52) En el versículo 46, Marcos sigue relatando el viaje de Jesús hacia Jerusalén. Desde la
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transjordania los peregrinos llegan a Jericó y desde allí siguen el camino a Jerusalén. Marcos no relata
lo que sucedió en Jericó (como Lucas en el capítulo 19), sólo que al salir de este lugar junto a sus
discípulos y una gran multitud, se hallaba Bartimeo hijo de Timeo, un ciego que estaba sentado junto al
camino mendigando. Lucas nos relata otra historia sobre la curación de un ciego (antes de llegar a
Jericó), Mateo menciona dos ciegos, mientras que Marcos se concentra sólo en Bartimeo. Cuando el
ciego oyó que Jesús estaba pasando por allí, comenzó a clamar: "Jesús, Hijo de David (=el Mesías) ten
misericordia de mí". A través de estas palabras manifiesta su fe en Jesús, una fe en su mesianidad,
pero a la vez en su bondadosa misericordia. Aunque muchos le reprendían, no cesa en su empeño de
apelar a la misericordia de Jesús. Cuando Jesús se detiene y lo manda a buscar, la gente anima a este
no vidente. Inmediatamente se dirige a Jesús y despojándose de su ropa se acerca como un humilde
suplicante. Pide recobrar la vista y Jesús le sana y le despide. Recibe más de lo que pide: la salvación.
Impulsado por la gratitud este hombre sigue a Jesús.
* Jesús quiere darnos más de lo que pedimos, ¡la salvación!
Síntesis aplicativa de temas importantes
1. Para ser fiel en el matrimonio es necesario descubrir la fidelidad y el amor de Dios hacia
nosotros al enviar a su Hijo. Cabe decir que Jesús responde a una pregunta específica en
circunstancias específicas. No agota el tema del divorcio, sino que responde a una pregunta que en
verdad es una trampa de parte de los fariseos. Quieren escuchar de la boca de Jesús que Él está en
contra del divorcio, mientras que ellos creen que la ley de Moisés lo permitía. Lo que ellos quieren es
confrontar a Jesús con Moisés. Jesús muestra que son ellos los que interpretan mal la ley. Moisés no
permitía, sino que toleraba el divorcio a causa de la dureza del corazón del hombre. Es también por esta
dureza del corazón que ellos no quieren respetar la intención original de Dios acerca del matrimonio, ni
quieren aceptar a Jesús como el verdadero Hijo de Dios y Maestro de Israel.
2. Sólo en absoluta dependencia de Jesús podemos entrar en el reino de Dios. A la bendición de
los niños, Jesús enlaza una enseñanza importante. Los niños son personas que por excelencia
dependen de otros. Así se convierten en modelos de dependencia en Jesús. Los niños no pueden
entregar nada a Jesús para recibir a cambio bendición de parte de Él, sólo deben recibirla. Una gran
cantidad de personas sigue creyendo que para disfrutar de la bondad del Señor deben hacer algo, pero
al hacerlo sólo se resisten a la gracia de Dios. Quien se acerca a Jesús, sabiendo que nada puede
ofrecer para alcanzar la bendición (salvación) de Jesús, la recibirá como don gratuito.
3. La pobreza de Jesús (su humillación y muerte) es nuestra más grande y única riqueza
espiritual.
El relato del `joven rico' muestra dos cosas:
a. El joven respeta a Jesús como maestro, pero su confesión no va más allá. Asimismo, muchos
creen que la persona de Jesús es alguien excepcional, una especie de hombre sabio. Y aun admitirán
que su enseñanza es muy importante para las buenas relaciones interpersonales. Sin embargo, sólo se
quedan allí, sin reconocer a Jesús como el único camino a la vida eterna.
b. El joven era una persona seria, pero debido a su apego por las cosas de este mundo no quiso
seguir a Jesús en su pobreza hacia la cruz. Si Jesús ordena a este joven rico vender todo lo que
posee, lo hace porque sabe que sería imposible seguirlo a Él estando vinculado a las riquezas de este
mundo. Millares hay que, como este joven, son personas respetables, pero que están totalmente
vinculados al materialismo de esta época. Por esta razón no están dispuestos a seguir a Jesús en un
camino de sufrimiento, si ese fuera el caso.
Los discípulos se asustan de las palabras de Jesús de cuán difícil es para un rico entrar en el reino de
Dios. De pronto se dan cuenta de que ya han dejado todo, pero eso es un don de Dios y no un mérito de
ellos. Sólo Dios puede salvarnos. Esta salvación, que es gratis, tiene una tremenda 'ganancia', entrar en
una nueva familia, la familia de Dios, y después la vida eterna.
4. Al hablar de la muerte de Jesús no nos olvidemos jamás de la victoria de su resurrección.
Dando más detalles sobre el fin de su vida (una doble entrega; un sufrimiento terrible), Jesús aclara que
su muerte no será un fracaso, sino un triunfo. Además, Él mismo se dirige al lugar de su ejecución con
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total determinación, pues sabe que aunque la hora que viene es terrible, sin embargo, ella concluirá en
la gloria con su Padre. Asimismo, si la Biblia nos presenta dificultades por las que tendremos que pasar
como creyentes, no nos olvidemos que también habla de la gloria futura que tendremos con Cristo
cuando regrese por nosotros.
5. Ser grande, es ser un humilde y pequeño servidor. La humillación de Cristo fue el acto más
glorioso del mundo: el rescate total de los suyos. Aunque este servicio fue un hecho único, Él también
nos pide que sirvamos como reflejo de su amor. No nos debemos preocupar por tener el mejor puesto
dentro del gobierno de la iglesia, siendo guiados por un espíritu de orgullo. Los líderes de la iglesia
deben mirar sus respectivos lugares dentro del reino de Dios como una hermosa oportunidad para
servir a sus hermanos.
6. Tenemos un salvador bondadoso y generoso. A pesar de que mucha gente nos desanima para
que no depositemos nuestra fe en Jesús, podemos seguir confiando en Él. Lo más asombroso es que
Jesús está dispuesto a darnos más de lo que pedimos: la salvación eterna. Así actuó Él para con un
ciego a quien la gente quería callar, al que Jesús oyó y sanó.

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