Marcos 14
1. (14,1-9) En los primeros versículos, Marcos comienza con la narración del sufrimiento y muerte de
Jesús. Los líderes del pueblo están en grandes apuros, ya que todavía, a causa del pueblo, no pueden
matar a Jesús, además su festividad sagrada se acercaba. Como ellos quieren hacer esto cuanto
antes, prefieren servirse de una astucia para lograrlo (esta es la idea de las palabras "por engaño"). Es
ahora el día 13 del mes de Nisan (mes de la pascua). La manera más rápida es un interrogatorio
durante el 14 de Nisan, y la ejecución sería el 15. Pero esto no es posible, ya que el 15 es un día de
fiesta. La astucia es que aquellos quieren entregar a Jesús a los romanos, puesto que ellos pueden
hacer lo que los líderes judíos no pueden en esta "Semana Santa": matar a Jesús.
Marcos y Mateo colocan aquí la historia de la unción de Jesús por María, aunque ésta se efectuó,
según Juan 12, seis días antes de la pascua. Pero esta historia es un excelente comienzo con respecto
a la consumación de la muerte y entierro de Jesús, ya que María unge a Jesús en cuanto a su
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sepultura. Sólo una mujer hace los preparativos necesarios y entiende lo que sucederá.
El versículo 3 vuelve a la estancia de Jesús en Betania (11,1.11). Se organizaba una cena en la casa
de Simón el leproso. Se trata de una historia distinta a la presentada en Lucas 7,36 en adelante. En
base a Juan 12 podemos decir que Lázaro y Marta estaban en aquella casa. La mujer que no tiene
nombre en Marcos 14, obviamente es María. De pronto María entra con un vaso de alabastro de
perfume de nardo para derramarlo todo sobre la cabeza de Jesús. Parece manifiesto que no es un
frasco para uso diario, sino el (gran) vaso mismo para llenar el frasco, o todo el contenido que se usaba
para ungir a un muerto. Para los discípulos, y sobre todo para Judas, esto es un total desperdicio de
dinero. Es la verdad si se trata del aseo personal de un ser viviente, pero no si se trata del ungimiento
de un muerto. ¡Es una cosa de interpretación! Algunos piensan en el precio y en su posible uso en
beneficio de los pobres. Jesús defiende a esta mujer, ya que Él entiende la actitud de ella en forma muy
diferente; Él ve su amor, entendimiento y el conocimiento que poseía María de su obra, y la preparación
para la sepultura. Esta situación y momento tan singular exigen un amor y una obra muy especial. Ellos
tendrán siempre a los pobres con ellos, pero a Jesús no, puesto que Él va a morir y a despedirse
corporalmente de los suyos en esta tierra.
La obra de Cristo en la cruz y su triunfo sobre la muerte y el pecado se predicarán en todo el mundo
(v.9). A la vez se dirá que sólo una mujer (María) ha entendido el significado de todo esto y ha mostrado
su gran amor por Él.
* La gran obra de Jesús merece mucha gratitud y gran amor.
2. (14,10-11) En estos dos versículos encontramos un gran contraste con lo recién mencionado.
Mientras que María muestra su amor por Jesús en forma abundante, Judas muestra su gran desprecio
hacia Jesús al entregarle por algún dinero (30 piezas de plata). Vemos aquí, cuán necesaria es la
iluminación del Espíritu Santo para conocer a Jesús, ya que sin el entendimiento de su obra
correríamos el peligro de menospreciar a Jesús.
No sabemos durante qué día Judas fue a los principales sacerdotes. Es probable que justamente en el
momento (dos días antes de la Pascua) en que los miembros del sanedrín habían tomado la decisión
de prender a Jesús con astucia. La forma en que Marcos ordena las historias nos hacen ver el gran
contraste entre María y Judas.
* Es necesario entender la obra de Jesús para mostrarle amor en vez de menosprecio.
3. (14,12-16) En el versículo 14 la historia transcurre en un solo día. Es 14 de Nisan, el día para
preparar el cordero pascual y limpiar la casa de levadura a fin de estar preparados para la fiesta de la
pascua (15-21 de Nisan). Marcos nos cuenta un detalle importante: la búsqueda de un lugar para la
celebración de la pascua. Los discípulos intuyen que Jerusalén es una ciudad hostil para Jesús. La
respuesta a la pregunta, dónde se preparará la pascua, es misteriosa, pues Jesús sabe que desde
ahora la enemistad puede surgir también en el seno de sus propios discípulos. No les entrega una
dirección a los dos (Pedro y Juan, ver Lucas 22,8), más bien una indicación: "Saldrá al encuentro un
hombre que lleva (la palabra lleva, significa: cargar algo muy pesado) un cántaro de agua; seguidle".
Según el griego el hombre está yendo al encuentro de ellos. ¿Cómo? ¿Es acaso una cita de Jesús con
este hombre? O, ¿es un milagro? Lo que podemos decir es que Jesús, con mucha precaución, ha
decidido anteriormente el lugar en donde celebraría la pascua. Nadie puede turbar la celebración
solemne que Jesús tendrá; allí, Él les enseñará acerca del significado de su muerte. Es verdad lo que Él
dirá más tarde: "¡Cuánto he deseado comer con vosotros esta pascua antes de que padezca!"
* Jesús anhelaba celebrar la pascua y dar a sus discípulos los símbolos de su amor. Él, además,
tiene también un gran anhelo: tener comunión con todos sus hijos.
4. (14,17-21) Marcos menciona dos cosas importantes que sucedieron durante la pascua: la traición de
Judas y la institución de la Cena del Señor. Jesús menciona el primer hecho, no como una profecía,
sino mas bien como una afirmación de lo que va a suceder, para mostrar que la traición de Judas no le
ha tomado por sorpresa. Como el Rey que era, se acerca al sufrimiento en donde la traición por Judas
tiene su propio lugar. Realmente, es terrible que Judas se convierta en instrumento de Satanás para
entregar a Jesús. Para Él es un paso necesario en el cumplimiento del plan de su Padre. Los discípulos
están tan absorbidos en ellos mismos, que muestran que aún no han entendido nada acerca del
sufrimiento de Jesús. No hacen mas que preguntar "¿Seré yo?". Jesús les da una indicación: "El que
moja conmigo en el plato". No todos entienden que es Judas, ya que todos mojan con Jesús en el plato.
Jesús destaca lo que es más importante: el Hijo del hombre se dirige a su destino. Este destino le
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llevará a la muerte, pero también a la gloria celestial, adonde Él llevará a los suyos.
* Judas no fue más que el instrumento para cumplir el plan de Dios. Jesús muestra su dignidad
real, ya que conoce su destino: la gloria celestial para Él y para los suyos.
5. (14,22-26) En este pasaje leemos la institución de la santa cena. O, mejor dicho, Jesús utiliza
elementos de la celebración de la pascua para explicar el significado de su sufrimiento. Acerca de una
orden para celebrar constantemente "la santa cena" no leemos aquí nada, aunque tampoco estos
versículos se oponen a ello. Es bueno saber algo sobre la forma en que transcurre la celebración de la
pascua. Se supone que la cena de la pascua se desarrollaba así:
I Introducción a. Bendición sobre el día y el primer vaso de vino.
b. Primer plato (compota de frutas y verduras).
c. El servir del plato principal.
II Conmemoria a. Recuerdo del éxodo (se explican los ingredientes del plato).
b. Primera alabanza.
c. Beber del segundo vaso.
III Cena a. Bendición sobre el pan sin levadura.
b. Plato principal (cordero, pan sin levadura, hierbas amargas, compota de
frutas, y vino).
c. Bendición sobre el tercer vaso.
IV Clausura a. Segunda alabanza.
b. Bendición sobre el cuarto vaso.
Es probable que durante la tercera etapa de la cena pascual, el plato principal (el versículo 22 dice:
mientras comían), Jesús tomase el pan y cambiase las palabras normales para enseñarles de nuevo
acerca de su muerte que llegaría muy pronto. El pan encarna o simboliza su cuerpo. No tenemos que
pensar en las discusiones posteriores (si el pan es realmente su cuerpo), pues el énfasis está sobre
todo en las acciones (bendecir y repartir). Según los discípulos se debe excluir el cuerpo de Jesús, pero
según Jesús su cuerpo debe ser entregado en la muerte. Su cuerpo es el alimento espiritual por el cual
los discípulos podían vivir. Jesús reemplaza al cordero pascual, Él es el cordero verdadero cuyo
sacrificio nos libera de la muerte. A través del cordero, el Señor prometió la liberación de Egipto; a
través del Cordero de Dios, en Jesús, promete libertad de las garras del pecado.
Luego Jesús toma un vaso, (podemos pensar en el tercer vaso, ver fase IIIc), el que también bendijo.
Es notable que Jesús personalmente dé de beber a todos de su mano. El contenido es su sangre
derramada por muchos. El cordero pascual servía a una sola familia, mientras que la sangre de Jesús
sirve para muchos como la sangre del nuevo pacto (ver Jer. 31,31-34). Dios restablece su pacto, el cual
había sido quebrantado debido a los pecados del pueblo. La sangre de Jesús es la base firme bajo el
nuevo pacto.
Ahora Jesús hace un voto, tal como lo haría un nazareno (ver Num. 6), al decir que ya no bebería más
del fruto de la viña hasta en el reino de Dios. La promesa es que, a través de su muerte, hará una gran
fiesta para todos los suyos en el reino de Dios.
Jesús y sus discípulos terminan (como fue la costumbre) con la alabanza. Al cantar el salmo 118, "No
moriré, sino que viviré", Jesús pone sus pies en el camino que termina en la cruz para morir, pero en
plena convicción de su resurrección.
* ¡La base del éxodo- la salida de este mundo lleno de pecado hacia el reino de Dios- es el
cuerpo quebrantado y la sangre derramada de Jesús!
6. (14,27-31) Estos versículos nos hablan de algo más que el anuncio de la negación de Pedro. Jesús
habla de nuevo acerca de su sufrimiento, pero a la vez acerca de su resurrección y su proseguir
adelante hacia Galilea. Este aspecto es nuevo, y los ángeles después de la resurrección recuerdan
estas palabras a los discípulos, las cuales funcionan como un tipo de contraseña (ver cap. 14,28 y
16,7). Jesús advierte lo que va a suceder en esa misma noche: todos (no sólo Pedro) se escandalizarán
de Él. Nunca han aceptado verdaderamente lo que Él ha dicho concerniente a su sufrimiento. Ahora
abandonarán a Jesús con frustración en su corazón, al ver que su Maestro realmente va a sufrir. Jesús
coloca este acontecimiento a la luz de la profecía de Zac. 13,7. Con referencia a la profecía de Zac. 13,
Jesús explica que es necesario que los discípulos se escandalicen, ya que el pastor será herido (por
Dios mismo), de tal forma que las ovejas serán dispersadas. La causa por la cual Dios golpea al pastor
(a Jesús) se debe a la ira que Él siente por los pecados que han cometido sus ovejas. Los discípulos
todavía no lo entienden ni lo aceptan, por eso se escandalizan de Jesús. Él a la vez les anima al decirles
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que después de su resurrección irá delante de ellos a Galilea. Allí les esperará en el lugar en donde les
llamó por primera vez, allí les enseñará de nuevo.
Pedro se opone con vehemencia a las palabras que Jesús pronuncia, es decir, "que todos se
escandalizarán de Él". Pedro piensa, que tal vez los demás lo hagan, pero no él. Pedro y, según el
versículo 31, todos los discípulos, no quería aceptar las palabras de Jesús. Nuestro Señor, sin
embargo, le dice que es cierto que él (Pedro), en aquella noche, antes que el gallo haya cantado dos
veces, le habrá negado en tres oportunidades. El gallo canta por primera vez a las doce y media de la
noche, por la segunda vez a la una y media. Muy temprano en esta noche, Pedro ya habrá negado a su
Maestro. El hecho de que él está negando lo que va a ocurrir, ya es el principio de su enojo en contra
del sufrimiento de Jesús; enojo mezclado con temor, que lo llevará a negar al Hijo de Dios.
* Sólo por la fidelidad de Cristo podemos vivir en la presencia de Dios.
7. (14,32-42) Jesús y sus discípulos vienen a Getsemaní; tal vez, a una hacienda de uno de sus
seguidores para poder pasar la noche. Aquí Jesús atraviesa por momentos tan difíciles respecto a la
preparación de su sufrimiento, que pide a sus discípulos que oren por Él. Los tres discípulos más
íntimos pueden seguirle para estar un poco más cerca de Él. Ahora Jesús pierde el control sobre sus
emociones. El griego dice que Jesús quedó perplejo, fuera de sí a causa de sus emociones. Dice a sus
tres discípulos que casi muere de tristeza. Es por eso que les pide velar (en la oración) por Él. Se ha
distanciado un poco, de tal modo que los discípulos podían oír su oración. Allí Jesús oró al Padre que si
fuese posible, pasase de Él aquella hora. En esta noche, la hora decisiva comienza, la hora de la
entrega en manos de pecadores se acerca.
Jesús pide: "Abba, Padre, todas las cosas son posibles para ti; aparta de mí esta copa; mas no lo que
yo quiero, sino lo que tú". Jesús no siente temor por Judas ni por el sanedrín, sino por la ira de su Padre
a causa de nuestros pecados. La copa (ver también cap. 10,38) es símbolo de la ira de Dios. Jesús se
estremece por la violencia de la gente, ya que detrás de ella se encuentra la ira y el abandono de su
Padre. Jesús sabe que es necesario que Él deba morir; no es cosa del destino adverso, sino la voluntad
del Padre. En la oración busca la unión de esa voluntad de su Padre con la suya propia, pero a la vez se
somete a esta voluntad divina.
Los discípulos no pueden velar, ya que la angustia de Jesús es demasiada para ellos. Sus espíritus,
por la obra del Espíritu Santo, están dispuestos, pero la carne (el cuerpo) es débil. Justamente por esta
razón deben velar en la oración. Después de la segunda vez que Jesús ora, nuevamente los halla
durmiendo. La verdad de su exhortación se manifiesta claramente. El enemigo les deja caer en sueño
profundo de tal manera que no den apoyo a su Maestro en la oración. ¡Jesús sufre solo! Después de la
tercera vez Jesús retira su petición, Él está listo y preparado para aceptar todo el sufrimiento necesario.
"La hora ha venido; He aquí, el Hijo del hombre es entregado en manos de los pecadores". La forma
pasiva del verbo (es entregado) indica que es Dios quien actúa, porque dentro de muy poco tiempo los
pecadores vendrán para hacerle sufrir. Judas le entregará, pero Jesús sabe que en realidad es la mano
de su Padre que lo hará.
* Jesús está dispuesto a sufrir todo, hasta la ira del Padre, por amor a los pecadores. Lo que Él
sufrió, lo sufrió solo, sin apoyo de ninguno de su discípulos.
8. (14,43-52) Jesús aún está hablando ("se acerca el que me entrega") cuando de pronto se aproxima
Judas, y, con él, mucha gente con espadas y palos de parte del sanedrín. Esta coincidencia manifiesta
la mano de Dios. La descripción amplia del sanedrín concuerda con los anuncios del sufrimiento de
Jesús (8,31; 10,33). El hecho de que la gente estuviera armada de espadas y palos, significa que ellos
esperaban encontrarse con una tenaz resistencia de parte de los discípulos de Jesús. Judas corre en
seguida hacia Jesús, le da un beso y le saluda (según la costumbre al abrazarle), todo esto no sólo para
identificar a Jesús, sino también para que sea detenido. En el versículo 47, Marcos nos cuenta cuál fue
la reacción de uno de los discípulos (Pedro). El quiere proteger a su Maestro, y corta con su espada la
oreja del siervo del sumo sacerdote. Esto demuestra que ellos sí estaban dispuestos a defenderle. En el
versículo 48 leemos la reacción de Jesús (Marcos no menciona cuando sana la herida del siervo).
¿Quién piensan que es Él? ¿Un ladrón? Pero si así hubiese sido el caso, ellos tuvieron todos los días la
oportunidad para prenderle. Él fue un Maestro indefenso. Pero lo que ellos hacen es el cumplimiento de
las Escrituras. En el versículo 50 se nos informa con respecto a la reacción de todos los discípulos, que
sin duda es de enojo; ellos no huyen por causa de la detención de Jesús, sino por causa de su
disposición a ser detenido, ¡sin resistencia alguna!
Marcos nos da un claro ejemplo de esto. Algunos suponen que fue Marcos mismo, pero el texto no
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dice nada de ello. El pasaje describe cómo un joven le seguía, cubierto el cuerpo con una sábana. Él
griego, sin embargo, nos dice que él llevaba ropa normal, ropa de lino. Sorprendido por la gente que
quiso arrestarlo, hizo su huída radical, en la cual este hombre prefirió dejar su ropa antes que ser
detenido con Jesús.
* El sanedrín consideraba a Jesús como un criminal, Judas le traicionó, los discípulos no
aceptaron la disposición de Jesús para sufrir, no obstante, Él se dejó llevar al matadero.
9. (14,53-65) Luego de la huída de los discípulos, Jesús es llevado al sumo sacerdote. Observe
nuevamente la descripción amplia del sanedrín en el versículo 53 (ver el pasaje anterior). Pedro le
seguía de lejos, manteniendo la distancia; así estuvo cerca de su Maestro, pero no con Él. Se calentó al
fuego. Los miembros del sanedrín buscaban pruebas. Lo más probable es que buscaban un testimonio
entre los miembros del mismo concilio (nótese que el versículo 55 no dice que buscaban testigos, sino
testimonio). Todos los testimonios fueron falsos, ya que estos no concordaban entre sí. Debido a que
parece una sesión justa de tribunal, todo esto crea un gran problema, pues aún no se puede condenar
a muerte a Jesús. Es necesario guardar las apariencias, debe parecer un proceso correcto, aunque no
es más que un proceso simulado.
Por fin, al parecer, se han encontrado acusaciones semejantes basándose en lo que Jesús había
dicho sobre el templo. Casi se tiene éxito, pero, `lamentablemente' para ellos, existen diferencias entre
los distintos testimonios. El punto fue que Jesús diría "yo derribaré este templo hecho a mano, y en tres
días edificaré otro hecho sin mano". Esta afirmación incluye, según el sanedrín, blasfemia; ya que sólo
Dios podría hacer esto. El sumo sacerdote que se encuentra en una situación difícil, pregunta a Jesús
qué tiene que decir a esto. Jesús guarda silencio, lo que significa que el sanedrín mismo puede sacar la
conclusión: Jesús es inocente.
El sumo sacerdote, como último recurso, le pregunta a Jesús si es el Mesías, el Hijo del Bendito.
Según el sanedrín, este hombre Jesús, nunca podría serlo. Jesús lo confirma (yo soy), pero a la vez
profetiza que le verán a la diestra del poder de Dios, y viniendo en las nubes desde el cielo; en aquel
entonces, con gran poder y gloria. Ahora el sanedrín podrá condenarle a Él, pero una vez más se
volverán las tornas. Con una indignación fingida, pues en realidad estaba muy contento, el sumo
sacerdote condena a Jesús acusándolo de blasfemia. Todos los miembros del sanedrín están de
acuerdo con esta decisión.
Ahora, algunos comienzan a escupirle, a cubrirle el rostro y a decirle: "Profetiza". Para ellos, Jesús no
puede ser el Mesías. Empero, sin saberlo, están cumpliendo la profecía que dice: "Di mi cuerpo a los
heridores, y mis mejillas a los que me mesaban la barba; no escondí mi rostro de injurias y de esputos"
(Is. 50,6).
* El sanedrín, en vez de inclinarse ante el Juez de todo el mundo, le condena.
10. (14,66-72) Mientras que Jesús confiesa que Él es el Mesías para salvación de todos los suyos,
Pedro lo niega reiteradamente. Una de las criadas del sumo sacerdote le reconoce. Parece que ella ha
escuchado a Jesús más de una vez y ha visto a sus discípulos. Pedro niega conocer a Jesús. Aunque
el gallo cantó, él por la dureza de su corazón, no se daba cuenta de lo que hacía. Otra vez sucede lo
mismo, hasta la tercera vez. Cuando los presentes reconocen el acento Galileo de Pedro, éste niega
con maldiciones y juramentos, diciendo que no hay relación alguna entre él y Jesús. "No conozco a este
hombre de quien habláis". Ahora, al cantar el gallo por segunda vez, Pedro se acuerda de las palabras
de Jesús, para luego llorar amargado y arrepentido.
* Aunque Pedro negó a Jesús, Él en su amor no le dejó perderse.
Síntesis aplicativa de temas importantes
1 y 2. Si Jesús derrama su sangre preciosa, nada es demasiado caro para agradecérselo.
Mientras que los miembros del sanedrín dan prueba de su ceguera y enemistad, y Judas se revela
como aliado de ellos, hay una sola persona que expresa su comprensión de los acontecimientos que
sucederán con Jesús, y su gran amor por Él. María unge a Jesús de una forma abundante. Ni los
discípulos saben apreciar este acto, al decir que es desperdicio de dinero lo hecho por esta mujer.
Jesús la protege, diciendo que ella ha hecho lo que es justo. Mientras que Judas actúa opuestamente a
ella, habiendo entregado a Jesús al sanedrín, es María modelo de un amor profundo (v.8). "Hacer lo
que podemos" para el Señor, no es lo mismo que activismo, sino un gesto de amor que sabe apreciar la
obra que Jesús realizó a favor de nosotros en la cruz del Calvario. La adoración de Jesús no suprime el
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amor hacia el prójimo, sino que lo profundiza. Busquemos nuestra propia forma de expresar gratitud
hacia el Señor.
3 y 4. Al buscar cuidadosamente un lugar para la pascua, Jesús manifiesta su gran amor. En los
versículos 10-16, Jesús muestra claramente que Él es el que domina la situación. Nadie puede interrumpirle
en la pascua. Con mucha precaución ha preparado un lugar para poder celebrar la pascua con
los suyos y dejarles los elementos del nuevo pacto. Nada le sucede de improvisto (como la traición de
Judas). Jesús mantiene su dignidad como Rey. Todo lo que padecerá, lo hace de forma voluntaria para
reconciliarnos con el Padre.
5. En la pascua, Jesús muestra que su entrega a la muerte resultará en beneficio de nuestra
liberación.
La celebración de la `santa cena', en el fondo, no es otra cosa que extraer ciertos elementos de la
pascua y aplicarlos a su sacrificio que llevaría a efecto en la cruz. A través de su muerte, Jesús inaugura
el nuevo pacto. Israel (y en Israel también nosotros) ha quebrantado el pacto anterior. En otras palabras:
no hemos sido capaces de mantener la buena relación con Dios, por lo que el Padre tuvo que intervenir
mandándonos a su Hijo por nosotros. Dios establece el nuevo pacto (tal como el antiguo, compare
Éxodo 24) con sangre. La sangre de Jesús nos habla de su entrega a la muerte y de la expiación de
nuestros pecados, y así es una base sólida para el nuevo pacto que nunca será quebrantado.
6. El Pastor buscará a sus ovejas perdidas; ellas no serán capaces de proteger al Pastor. Jesús
comenta a los suyos lo que sucederá. Dios golpeará al Pastor por los pecados de sus ovejas. Incluso
los discípulos se irritarán con el padecimiento voluntario de Jesús, hasta Pedro, quien le negará. La
única esperanza de salvación y de una nueva relación de amor, viene de Él.
7. Nadie le ayudó a Jesús en su lucha para estar en armonía con la voluntad del Padre. El camino
hacia la cruz era uno de absoluta soledad. Los más íntimos discípulos no pudieron velar ni luchar en
oración por Jesús, ni tan solo una hora. No obstante esto, el Señor se preparó solo y aceptó el vaso de
la ira de Dios sobre nuestros pecados. ¡Cuánta razón existe para adorarle!
8. En la detención, Jesús cumple las Escrituras y la voluntad del Padre. En la detención no son los
soldados, ni Judas, ni Pedro los que actúan, sino el Padre, a quien Jesús se somete voluntariamente
para cumplir las Escrituras y el plan de Dios para nuestra salvación. "Nadie tiene mayor amor que éste,
que uno ponga su vida por sus amigos" (Juan 15, 13).
9. Jesús es juzgado como blasfemo, pero en realidad es el Juez supremo. El falso proceso es
parte del cumplimiento del plan de Dios. Pero que nadie se engañe, aquel que no reconoce a Jesús
será juzgado por Él, el Juez supremo.
10. ¿Qué pasaría con Pedro y nosotros si Jesús hubiera negado que era el Hijo de Dios? En la
negación, Pedro mostró su debilidad; mientras que Jesús, reveló su tremendo amor.
La fidelidad de Dios sobrepasa nuestra infidelidad. No juguemos con ella; ¡admirémosl
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