viernes, septiembre 10

COMENTARIO Marcos 3

Marcos 3
1. (3,1-6) La narración referente a la sanidad de uno que tenía la mano seca, tiene lugar en un día de
reposo y en presencia de los fariseos (6); estos últimos desean que Jesús despliegue su misericordia,
con el fin de tener una base para querellarse en contra de Él (2). "En la sinagoga", significa la sinagoga
de Capernaum. Después de lo anterior (los discípulos que recogían espigas en el día de reposo) les
parece necesario citar a Jesús ante el tribunal provincial de Galilea, ya que tienen el propósito de
matarlo. Durante la cosecha de espigas, Jesús fue acusado como persona responsable de la conducta
de los suyos, y ahora le tienden una trampa. Si Jesús va a sanar, entonces ellos pueden acusarle de
pecado deliberado y mortal, que exige la pena de muerte. Jesús entra conscientemente en esta trampa.
Parece que los fariseos tienen razón, puesto que Jesús llama al hombre de la mano seca a ponerse en
medio. La enfermedad de este hombre no es un caso en el que la vida peligre, lo cual era la única
condición para sanar en un día de reposo. ¿Qué quiere hacer Jesús? ¿Romper con la interpretación de
la ley dada por los fariseos? Normalmente, Jesús se ajusta al derecho del día de reposo, pero esta vez
Él quiere dar una hermosa, pero dura lección con esta curación. Hace una comparación de lo que
quiere hacer Él (hacer bien y salvar) y los malos propósitos de ellos (hacer mal: quitar la vida de Jesús).
Salvar la vida estaría prohibido, pero ¿la intención que ellos tienen en este día de reposo (encontrar
evidencias para poder matar a Jesús) sería buena? Es lógico que los fariseos se callasen; este silencio
de parte de ellos hace que Jesús se enoje y entristezca por la dureza de sus corazones. Los fariseos no
conocen que el propósito de la venida de Jesús es salvar la vida. Ya que ellos quieren realizar lo malo,
Jesús realiza lo bueno. Por tanto, esta curación es un caso muy especial y no tiene nada que ver con la
abolición del sábado. En realidad, no es un conflicto respecto al día de reposo, sino respecto al
reconocimiento del Mesías. Los fariseos no aceptan a Jesús como Salvador. Él, sin embargo, está
dispuesto a proveer de evidencia para sus querellantes. No evita la muerte, sino que está preparado
para enfrentarla.
A la vez, emplea la curación para mostrar el propósito de su venida: salvar de la muerte las vidas de
los pecadores. El hombre debe extender su mano. Quien obedece a Jesús y le extiende su mano,
recibirá de Él la salvación de su vida. Para los fariseos esto es suficiente; tienen pruebas convincentes
para poder acusar a Jesús. Se dirigen hacia los herodianos -los seguidores de Herodes que tenían que
guardar el orden en Galilea- con el fin de formar una coalición cuyo propósito es: matar al Hijo de Dios.
* Jesús está dispuesto a morir, ya que el propósito de su venida es salvar la vida de otros.
2. (3,7-19) Jesús, ahora, para eludir a los fariseos, se retira al mar. La hora de su muerte aún no ha
llegado. Una gran multitud, que representa a todo el país hasta el extranjero (Tiro y Sidón), le seguía, ya
que oyen las maravillas que Jesús ha estado haciendo. Jesús se aleja de los fariseos, pero no del
pueblo. Cuando es casi imposible hacer algo, porque la gente le oprime, manda a sus discípulos a tener
siempre preparada la barca para navegar. Había sanado a gran cantidad de personas que habían sido
atormentadas por azotes (según el griego), lo cual significa que muchas de ellas fueron atormentados
por los demonios con diferentes plagas. La gran muchedumbre se acerca a Jesús y le toca, de tal modo
que casi caen sobre Él. Jesús les sana a todos. Mientras los fariseos tratan de matarlo, Jesús
muestra que Él es el buen Pastor que se preocupa de las necesidades de las ovejas.
Jesús, sin embargo, no acepta la `propaganda' de los demonios, ya que ellos muestran solamente
temor por Jesús y no amor, ni respeto. Subió al monte (lugar donde se retiraba normalmente) y allí elige
a sus propios heraldos para la proclamación de su reino y de su grandeza (13-19).
Jesús se revelará a través de los apóstoles. Los elige para que estén con Él (para que puedan
conocerle profundamente) y para predicar. Reciben también la autoridad para sanar y echar fuera
demonios. En la proclamación, el pueblo recibe el llamado para convertirse al Rey; en la curación,
reciben los símbolos del amor del Rey. Jesús llamó a quien Él quiso. Su elección precede a la de
nosotros, y su llamado es eficaz: "Estableció a doce". Esta obediencia es parte de una nueva creación
de Dios. No tiene el propósito de excluir al pueblo, sino de llamarlos a todos. Por lo tanto, llama a los
doce como símbolo del llamado a las 12 tribus de Israel. A Simón le puso por sobrenombre Pedro
(piedra). Jesús está colocando una sólida base debajo de su pueblo: el fundamento de la confesión de
Pedro. A Juan y a Jacobo les puso el sobrenombre Boanerges, que quiere decir, "hijos del trueno".
¿Significa este nombre, que ellos como heraldos van a predicar con fuerza la revelación celestial
respecto a Cristo? También elige Jesús al traidor: Judas Iscariote. Jesús no evita la muerte, sino que la
enfrenta voluntariamente.
* Jesús elige a sus heraldos para proclamar a Israel y a las naciones el propósito de su venida.
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3. (3,20-30) Llegando a su casa, la gente nuevamente se agolpó y no le dio tiempo ni aún para comer
pan con sus discípulos. Jesús trabaja sin descanso, así que los suyos (es muy probable que sean sus
vecinos o sus conciudadanos en vez de su familia) vienen para prenderle, porque piensan que Jesús
está fuera de sí, que estaba loco. El gobierno local quiere protegerlo de sí mismo. Los escribas que
habían venido de Jerusalén, sin embargo, avanzan un paso más, diciendo que Jesús tenía a Beelzebú,
el príncipe de los demonios, y que a través de su poder echaba fuera a los demonios. Con esto declaran
y afirman que en Jesús operaba un poder satánico para la expulsión de los demonios.
Jesús, a través de tres argumentos, refuta con énfasis esta descabellada idea de los fariseos:
a. Se podría pensar en un conflicto interno de Satanás, pero nunca en uno que destruya su propio reino
(el de Satanás).
b. Suponiendo que este era el caso (que Jesús echa fuera los demonios por el jefe de los demonios),
entonces, ¿por qué temer tanto a Jesús? Los escribas deberían mirar con alegría lo que estaba
pasando, pues Satanás se estaba destruyendo a sí mismo y a los suyos.
c. No obstante el punto de vista de los fariseos, lo que en realidad está sucediendo es que Jesús, como
es más poderoso que Satanás le ata, y a continuación entra en su casa y saquea sus bienes (27). Jesús
le quita al diablo lo que éste le había robado. Está ganando gente para Él, recobrando el botín que el
maligno había usurpado a causa del pecado. Los fariseos están cegados y no se dan cuenta de la gran
cantidad de hombres sanados y liberados, los cuales son prueba irrefutable de que la casa de Satanás
ha comenzado a ser saqueada.
La forma de actuar de los dirigentes religiosos es muy peligrosa, ya que cualquier pecado es
perdonado, salvo la blasfemia contra el Espíritu Santo, lo cual se realiza al rechazar lisa y llanamente a
Jesús y su obra salvadora. La persona que rechaza deliberadamente a Jesús, rechaza el testimonio del
Espíritu Santo, quien dice claramente que sólo en Jesús hay perdón. Ese es entonces "el pecado contra
el Espíritu Santo", el rechazar a Jesús deliberadamente y, por ende, el claro testimonio del Espíritu
Santo.
* De todos los pecados que confesamos podemos recibir perdón. Pero cuán peligroso sería si
se rechazara deliberadamente a Jesús, ya que fuera de Él no hay perdón.
4. (3,31-35) A la familia de Jesús llegó la noticia de que Él había regresado a Capernaum. El hecho de
que se encuentre en su casa, es la hora apropiada para buscarlo y visitarlo; pero no pueden entrar
debido a que la casa está llena de gente. Entonces le piden que salga de la casa para que puedan
conversar con Él. Ahora Jesús tiene la ocasión de hablar sobre la posición de la multitud. La familia de
Jesús no son aquellos que pueden apelar a vínculos familiares, sino aquellos (de la multitud) que por el
nuevo nacimiento y por la fe en Él, hacen la voluntad del Padre celestial (ver Juan 1,12,13). Incluso su
familia es bienvenida para pertenecer a la familia de Dios.
* La familia de Jesús son aquellos que hacen la voluntad de Dios, los que escuchan la voz de
Jesús y la obedecen.
Síntesis aplicativa de temas importantes
1a. Mientras que los fariseos quieren matar a Jesús, Él vino para restaurar la vida en todos sus
aspectos. A estas alturas ya vemos cómo pesa sobre la vida de Jesús la amenaza de muerte. Los
líderes religiosos no pueden aceptar a un Jesús que haga misericordia en los días de reposo; le tienden
una trampa, y Jesús `cae' en ella, pero deliberadamente. A través de una pregunta les revela que ellos
son incapaces de hacer el bien en un día solemne, pero sí están dispuestos a buscar pruebas para
matarle a Él. De esta manera Jesús contrasta el propósito de su venida con el de sus enemigos; Jesús
vino para hacer bien, para salvar la vida.
1b. Un hombre puede ser muy religioso, pero estar más preocupado de no quebrantar ciertas
reglas eclesiásticas que hacer misericordia a sus semejantes. Esto es justamente lo que se revela
en la actitud de los fariseos. Sin duda, a ellos nadie podría acusarlos de quebrantar el día de reposo de
acuerdo a las reglamentaciones existentes para este día; pero Jesús les muestra que el corazón de
ellos es duro, pues están más preocupados de sustentar un sistema legalista del día de reposo que
brindar ayuda a un hombre que lo necesita. De igual manera, cuando el legalismo penetra la vida de
una iglesia, los creyentes tienden a poner más énfasis en la obediencia a reglas, que preocuparse por
una vida que manifieste amor hacia los demás.
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2a. Jesús está dispuesto a sanar aun cuando el interés de la gente es sólo para satisfacer sus
necesidades. El ministerio de Jesús obviamente no podía pasar desapercibido, ya que grandes
maravillas ocurrían por mano suya. Esto atrajo la atención de mucha gente que venía a Él para ser
sanada o liberada del tormento demoníaco. Sin embargo, no leemos nada acerca de reconocer a Jesús
como el Señor de la vida. A pesar de esto, Jesús muestra que el interés del reino de los cielos es hacer
bien a la gente, y que por eso sana y libera a los hombres. De la misma manera, el Señor puede obrar
soberanamente sobre los hombres, aun cuando éstos no rindan sus vidas en obediencia plena a Él.
Desde luego, aumentamos nuestra culpa con esta actitud incrédula frente a las maravillas del Señor.
2b. Jesús no acepta la propaganda de los demonios, Él quiere que la gente le reconozca como el
Mesías por medio de las obras que hace. Se nos dice que los espíritus inmundos se postran ante
Jesús y claman a gran voz que Jesús es el Hijo de Dios. Pero nuestro Señor no necesita ser presentado
por los demonios, pues otro es el que da testimonio que Él es el Cristo: el Espíritu Santo.
En este evangelio se nos presenta a Jesús como manteniendo su `secreto mesiánico' hasta el final. La
gente debe reconocer quién es Él por las obras salvíficas que realiza como representante del reino de
Dios. Deben concluir que Jesús no es un simple sanador, sino su Mesías, quien es el Hijo de Dios
encarnado. No caigamos en el error de reconocer sólo un aspecto de Jesús (como sanador), pasando
por alto la necesidad de la salvación que Él nos ofrece.
2c. En el llamamiento a sus doce apóstoles, Jesús quiere reunir un nuevo pueblo de Israel,
abarcando a las naciones que más adelante lo reconocerán. Por elección soberana llama a sus
heraldos para ser anunciadores de gracia. Ellos deben estar siempre cerca de Él, pues sólo así
recibirán la autoridad para predicar el evangelio. De todo esto podemos decir que la iglesia es más que
un grupo de personas, es un cuerpo cuya cabeza es Cristo, y cuyo propósito es proclamar y practicar
las buenas nuevas.
3. La blasfemia contra el Espíritu Santo es rechazar deliberadamente el testimonio del Espíritu
que testifica que Jesús es el Señor y Salvador de nuestras vidas. Los escribas interpretan el poder
de Jesús como un poder demoníaco; afirmaron que el espíritu que operaba en Jesús para la expulsión
de demonios le era comunicado por el mismo Satanás. En el momento que dijeron que Jesús tenía
espíritu inmundo blasfemaron contra el Espíritu Santo. En este contexto la blasfemia sería atribuir a
Jesús un poder demoníaco, y no salvador proveniente de Dios. De esta manera se hacen merecedores
de la condenación eterna, pues si rechazan el poder salvador de Jesús, ¿qué cosa les puede luego
librar de la condenación eterna? Muchos creyentes interpretan mal este asunto, pensando que ellos han
cometido el pecado imperdonable. Pero eso es una total desviación de lo que hemos visto, pues
blasfemar sería resistirse tenazmente a la obra salvífica de Jesús, cerrando así el corazón a la obra del
Espíritu.
4. Sólo pertenecen a la familia de Dios aquellos que hacen la voluntad de Dios. Jesús afirma que
lo que verdaderamente une a los hombres a Él no son los lazos sanguíneos sino hacer la voluntad de
Dios, lo cual es primeramente recibir a Jesús como nuestro Señor, y luego seguirle en una vida de
completa obediencia a sus mandamientos. Por consiguiente, profesar la religión cristiana no nos hace
miembros de la familia de Dios, sino hacer su voluntad.

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