domingo, abril 8

COMENTARIO DEL 2 LIBRO DE SAMUEL CAPITULO IV


CAPÍTULO IV
Versículos 1—7. Is-boset asesinado. 8—12. David manda matar a los asesinos.
Vv. 1—7. ¡Véase cómo fue asesinado Is-boset! Cuando nos desanimen las dificultades que debieran
estimular nuestros esfuerzos, traicionamos nuestras coronas celestiales y nuestra vida terrenal. No
ames el sueño, paara que no te empobrezcas, y te arruines. El alma ociosa es presa fácil del
destructor. No sabemos cuándo ni dónde nos saldrá la muerte al encuentro. Cuando nos acostamos a
dormir, no estamos seguros de no dormir el sueño de la muerte antes de despertar; ni sabemos de
qué mano puede venir el golpe mortal.
Vv. 8—12. Una persona puede alegrarse por conseguir la realización de sus justos deseos y, en
realidad, lamentar el medio por el cual los recibe. Puede estar triste por la muerte de una persona,
que le permite ganar. Esos hombres derramaron sangre inocente por los motivos más bajos. David
ejecutó con justicia la venganza contra ellos. No iba a tolerar que alguien le ayudara de manera
ilícita. Dios le había ayudado a superar muchas dificultades y a salir de muchos peligros, por tanto,
dependía de Él para coronar y completar su obra. Él habla como de cosa hecha de su redención de
toda angustia; aunque le quedaban por delante muchos tormentos, él sabía que lo libraría el mismo
que lo había librado.

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