lunes, julio 2
COMENTARIO DEL LIBRO 2 DE SAMUEL CAPITULO 13
CAPÍTULO XIII
Versículos 1—20. La violencia de Amnón con su hermana. 21—29. Absalón asesina a su hermano
Amnón. 30—39. La tristeza de David—Absalón huye a Gesur.
Vv. 1—20. De aquí en adelante David tuvo un problema tras otro. El adulterio y el asesinato fueron
los pecados de David, y pecados similares de sus hijos fueron los comienzos de su castigo: fue
demasiado indulgente con sus hijos. Así, David pudo atribuir los pecados de sus hijos a su propia
mala conducta, cosa que debió empeorar la angustia del castigo. —Que nadie tenga la expectativa
de ser bien tratado por quienes son capaces de hacerlos caer en tentación; pero es mejor soportar el
mayor de los males que cometer el menor de los pecados.
Vv. 21—29. Obsérvese los agravantes del pecado de Absalón: él quiso matar a Amnón cuando
estuviera menos apto para irse de este mundo. Comprometió a sus siervos en la culpa. Son siervos
mal enseñados los que obedecen a un amo malo contra los mandamientos de Dios. Los niños
malcriados siempre resultan ser cruces para los padres piadosos, cuyo necio amor los lleva a
descuidar su deber para con Dios.
Vv. 30—39. Jonadab fue tan culpable de la muerte de Amnón como de su pecado; amigos falsos
resultan ser quienes nos aconsejan que hagamos el mal. Después de un tiempo David anhelaba ver a
Absalón en lugar de aborrecerlo por asesino: Esta era la debilidad de David: Dios vio algo en su
corazón que marcaba la diferencia, de lo contrario, hubiéramos pensado que él, como Eli, honraba
más a sus hijos que a Dios.
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