Versículos 1—11.
Dedicación del Templo. 12—21. La ocasión. 22—53. La oración de Salomón. 54
—61.
Bendición y exhortación. 62—66. Las ofrendas de paz de Salomón.
Vv. 1—11.
Entrar con el arca es la finalidad que debe coronar la obra: se hizo con mucha
solemnidad. El arca fue instalada en el lugar indicado para su reposo en la parte interior de la casa,
desde donde ellos esperaban que Dios les hablara: el lugar santísimo. Las varas del arca las sacaron,
como para dirigir al sumo sacerdote hacia el propiciatorio sobre el arca, cuando éste entrara una vez
al año, para rociar la sangre; de modo que continuaron siendo útiles, aunque ya no hubo ocasión
para usarlas en el transporte del arca. La gloria de Dios que apareció en una nube puede significar:
—1. La oscuridad de esa dispensación comparada con la luz del evangelio por la cual, a cara
descubierta, contemplamos como en espejo la gloria del Señor. —2. La oscuridad de nuestro estado
presente en comparación con la presencia de Dios, que será la felicidad del cielo, donde la gloria
divina es develada.
Vv. 12—21.
Salomón anima a los sacerdotes que quedaron estupefactos con la nube oscura. Las
oscuras dispensaciones de la Providencia debieran vivificarnos para huir a refugiarnos en la
esperanza del evangelio. Nada puede reconciliarnos más con ellas que considerar lo que Dios ha
dicho, y comparar su palabra con sus obras. Cualquiera sea el bien que hagamos, debemos mirarlo
como el cumplimiento de la promesa de Dios para con nosotros, no como el cumplimiento de
nuestras promesas a Él.
Vv. 22—53.
En su excelente oración, Salomón hace como nosotros debiéramos hacer en toda
oración: da gloria a Dios. Las nuevas experiencias de la verdad de las promesas de Dios piden
mayores alabanzas. Él pide la gracia y el favor de Dios. Las experiencias que tengamos del
cumplimiento de sus promesas, debieran animarnos a depender de ellas y a reclamarlas; y quienes
esperan nuevas misericordias, deben estar agradecidos por las anteriores. Las promesas de Dios
deben ser las que dirigen nuestros deseos y la base de nuestra esperanza y de nuestras expectativas
en la oración. Los sacrificios, el incienso y todo el servicio del templo eran tipo de los oficios, la
oblación y la intercesión del Redentor. Por tanto, el templo tenía que ser recordado continuamente.
—Con una sola palabra, ‘perdonar’ Salomón expresa todo cuanto podía pedir a favor de su pueblo.
Porque como todas las miserias surgen del pecado, el perdón del pecado prepara el camino para
quitar todo el mal y recibir todo bien. Sin eso ninguna liberación resulta en bendición. —Además de
enseñar la palabra de Dios, Salomón suplica al Señor mismo que enseñe al pueblo a sacar provecho
de todo, aun de sus castigos. Ellos harán conocer a cada hombre la plaga de su corazón, qué es lo
que le hace doler; y extenderá sus manos en oración hacia esta casa; sea el problema corporal o
mental, lo presentarán ante Dios. Parece que se refiere especialmente a las cargas interiores. El
pecado es la plaga de nuestros corazones; las corrupciones que moran en nosotros son nuestras
enfermedades espirituales: todo israelita verdadero se esfuerza por conocerlas para mortificarlas y
velar contra su aparición. Esto lo lleva a arrodillarse; lamentándolas extiende sus manos en oración.
—Después de muchos detalles, Salomón concluye con la petición general a Dios para que escuche a
su pueblo que ora. Ningún lugar ahora, en el evangelio, puede agregar a las oraciones hechas en Él
o dirigidas hacia Él. La sustancia es Cristo; todo lo que pidamos en su nombre será dado. De esta
manera, se establece y santifica el Israel de Dios, se recupera y sana al descarriado. De este modo,
el extranjero se hace cercano, se consuela al doliente, se glorifica el nombre de Dios. El pecado es
la causa de todos nuestros problemas; el arrepentimiento y el perdón conducen a toda felicidad
humana.
Vv. 54—61.
Nunca una congregación fue despedida con lo que más probablemente les afectara,
y permaneciera en ellos. Lo que Salomón pide en esta oración todavía lo otorga la intercesión de
Cristo, de quien la súplica de Salomón fue un tipo. Recibiremos suficiente gracia, conveniente y
oportuna en todo momento de necesidad. Ningún corazón humano por sí solo está dispuesto a
obedecer el llamado al arrepentimiento, a la fe y a la novedad de vida que formula el evangelio,
andando en todos los mandamientos del Señor, sin embargo, Salomón exhorta a la gente a ser
perfecta. Este es el método bíblico, nuestro deber es obedecer el mandamiento de la ley y el llamado
del evangelio, viendo que hemos quebrantado la ley. Cuando nuestro corazón se inclina a ello,
sintiendo nuestra pecaminosidad y debilidad, oramos pidiendo la ayuda divina; de este modo,
somos hechos capaces de servir a Dios por medio de Jesucristo.
Vv. 62—66.
Salomón ofreció un gran sacrificio. Observó la fiesta de los tabernáculos, según
parece, después de la fiesta de la dedicación. —De esta manera debiéramos irnos a casa,
regocijándonos por las santas ordenanzas, agradecidos por la bondad de Dios.
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