sábado, febrero 16

COMENTARIO DEL 2 LIBRO DE REYES CAPITULO 16, 17 Y 18

CAPÍTULO XVI



Versículos 1—9.

Acaz, rey de Judá—Su reinado malo. 10—16. Acaz copia el modelo del altar de un ídolo.

17—20.

Acaz saquea el templo.

Vv. 1—9.


Pocos y malos fueron los días de Acaz. —Aquellos cuyos corazones los condenan, recurrirán a

cualquier parte, en tiempos difíciles, en vez de acudir a Dios. El pecado fue su propio castigo. Habitualmente

los que se meten en angustias por un pecado, tratan de ayudarse a salir del aprieto con otro pecado.


Vv. 10—16.


Hasta ahora se había mantenido el altar de Dios en su lugar y en uso, pero Acaz puso otro

en la sala. —La consideración natural de la mente del hombre por cierto tipo de religión no se extingue

fácilmente; y, salvo que sea reglamentada por la Palabra y por el Espíritu de Dios, produce supersticiones

absurdas o idolatrías detestables; en el mejor de los casos, acalla la conciencia del pecador con ceremonias

insensatas. Los infieles se han destacado por creer falsedades ridículas.


Vv. 17—20.


Acaz despreció el día de reposo y, de esa forma, abrió una amplia entrada a toda clase de

pecado. Hizo esto por el rey de Asiria. Cuando los que han tenido una entrada lista a la casa del Señor, se

vuelven a otro camino para complacer a su prójimo, ruedan cuesta abajo hacia la destrucción.


CAPÍTULO XVII



Versículos 1—6.

Reinado de Oseas en Israel—Los israelitas son llevados al cautiverio por los asirios. 7—23.

Cautiverio de los israelitas.


24—41. Gentiles puestos en la tierra de Israel.

Vv. 1—6.


Cuando se colma la medida de pecado, el Señor no soporta más. Los habitantes de Samaria

deben de haber soportado una gran aflicción. Algunos israelitas pobres fueron dejados en la tierra. Los que

fueron llevados cautivos a gran distancia se perdieron mayoritariamente entre las naciones.


Vv. 7—23.

Aunque el relato de la destrucción del reino de las diez tribus es breve, se comenta 
extensamente en estos versículos y se dan las razones de esto. Fue una destrucción de parte del

Todopoderoso: los asirios sólo fueron la vara de su ira, Isaías x, 5. Los que introducen el pecado a un país o

a una familia, traen una plaga, y tendrán que responder por toda la maldad que sigue. Y, aunque muy vasta

es la maldad externa del mundo, mucho más grandes son los pecados secretos, los malos pensamientos,

deseos y propósitos de la humanidad. Hay pecados externos marcados por la infamia; pero la ingratitud, la

negligencia y la enemistad con Dios, y la idolatría y la impiedad que de ahí proceden, son mucho más

malignos. No puede haber verdadera santidad sin arrepentimiento de cada camino malo, y sin obedecer los

estatutos de Dios, pero esto debe proceder de la fe en su testimonio acerca de su ira contra toda impiedad e

injusticia, y sobre su misericordia en Cristo Jesús.


Vv. 24—41.


El terror al Todopoderoso producirá, a veces, una sumisión forzada o fingida en los hombres

inconversos, como los traídos de diferentes países para poblar Israel. Pero estos se formarán pensamientos

indignos de Dios, esperando complacerle con formalidades externas y tratarán vanamente de reconciliar su

servicio con el amor al mundo y el libertinaje de sus lujurias. Que el temor del Señor, que es el principio de

la sabiduría, posea nuestros corazones e influya nuestra conducta para que podamos estar dispuestos para

todo cambio. Los asentamientos terrenales son inciertos; no sabemos si podemos ser echados antes de

morir, y debamos dejar pronto el mundo; pero el justo ha elegido la buena parte, la que no le será quitada.


CAPÍTULO XVIII



Versículos 1—8.

Buen reinado de Ezequías en Judá—Idolatría. 9—16. Senaquerib invade Judá. 17—37.

Blasfemias del Rabsaces.



Vv. 1—8.


Ezequías fue un hijo verdadero de David. Otros hicieron lo bueno, pero no como David. No

supongamos que cuando los tiempos y los hombres son malos, tienen que empeorar gradual y

necesariamente; no es necesario que sea así: después de varios reyes malos, Dios levantó a uno como el

mismo David. —La serpiente de bronce había sido conservada con todo cuidado, como monumento de la

bondad de Dios con sus padres en el desierto, pero era ocioso y perverso quemarle incienso. Toda ayuda a

la devoción que no esté respaldada por la palabra de Dios interrumpe el ejercicio de la fe; siempre conduce

a la superstición y a otros males peligrosos. La naturaleza humana pervierte toda cosa de esta clase. La fe

verdadera no necesita esa clase de ayudas; la Palabra de Dios enseñada y la oración diaria es toda la

ayuda externa que necesitamos.


Vv. 9—16.


La incursión de Senaquerib sobre Judá fue una gran calamidad para ese reino, por la cual

Dios prueba la fe de Ezequías y castiga al pueblo. El disgusto secreto, la hipocresía, la tibieza de la mayoría

requiere corrección; tales pruebas purifican la fe y la esperanza del justo y los lleva a la sencilla

dependencia de Dios.


Vv. 17—37.


El Rabsaces intenta convencer a los judíos que era inútil ofrecer resistencia. ¿Qué

confianza es esta en que te apoyas? Bueno fuera que los pecadores se sometieran a la fuerza de este

argumento procurando la paz con Dios. Por tanto, es sabio de parte nuestra rendirse a Él, porque es vano

contender con Él: ¿qué confianza es esta en que se apoyan los que le resisten? Mucha astucia hay en esta

arenga del Rabsaces y mucho orgullo, malicia, falsedad y blasfemia. —Los nobles de Ezequías conservaron

la paz. Hay tiempo de callar como también, tiempo de hablar; hay gente a la que ofrecer cualquier cosa

religiosa o racional es como echar perlas a los cerdos. El silencio de ellos hizo que el Rabsaces se sintiera

más orgulloso y seguro. A menudo es mejor dejar que este tipo de personas vociferen y blasfemen; una

expresión decidida de aborrecimiento es el mejor testimonio contra ellos. El asunto debe dejarse al Señor

que tiene todos los corazones en sus manos, encomendándonos a Él con humilde sumisión, esperanza de

fe y oración ferviente.


 

EL 2 LIBRO DE REYES CAPITULOS 16,17 Y 18

2da. de Reyes

Capítulo 16

16:1 En el año diecisiete de Peka hijo de Remalías, comenzó a reinar Acaz hijo de Jotam rey de Judá.
16:2 Cuando comenzó a reinar Acaz era de veinte años, y reinó en Jerusalén dieciséis años; y no hizo lo recto ante los ojos de Jehová su Dios, como David su padre.
16:3 Antes anduvo en el camino de los reyes de Israel, y aun hizo pasar por fuego a su hijo, según las prácticas abominables de las naciones que Jehová echó de delante de los hijos de Israel.
16:4 Asimismo sacrificó y quemó incienso en los lugares altos, y sobre los collados, y debajo de todo árbol frondoso.
16:5 Entonces Rezín rey de Siria y Peka hijo de Remalías, rey de Israel, subieron a Jerusalén para hacer guerra y sitiar a Acaz; mas no pudieron tomarla.
16:6 En aquel tiempo el rey de Edom recobró Elat para Edom, y echó de Elat a los hombres de Judá; y los de Edom vinieron a Elat y habitaron allí hasta hoy.
16:7 Entonces Acaz envió embajadores a Tiglat-pileser rey de Asiria, diciendo: Yo soy tu siervo y tu hijo; sube, y defiéndeme de mano del rey de Siria, y de mano del rey de Israel, que se han levantado contra mí.
16:8 Y tomando Acaz la plata y el oro que se halló en la casa de Jehová, y en los tesoros de la casa real, envió al rey de Asiria un presente.
16:9 Y le atendió el rey de Asiria; pues subió el rey de Asiria contra Damasco, y la tomó, y llevó cautivos a los moradores a Kir, y mató a Rezín.
16:10 Después fue el rey Acaz a encontrar a Tiglat-pileser rey de Asiria en Damasco; y cuando vio el rey Acaz el altar que estaba en Damasco, envió al sacerdote Urías el diseño y la descripción del altar, conforme a toda su hechura.
16:11 Y el sacerdote Urías edificó el altar; conforme a todo lo que el rey Acaz había enviado de Damasco, así lo hizo el sacerdote Urías, entre tanto que el rey Acaz venía de Damasco.
16:12 Y luego que el rey vino de Damasco, y vio el altar, se acercó el rey a él, y ofreció sacrificios en él;
16:13 y encendió su holocausto y su ofrenda, y derramó sus libaciones, y esparció la sangre de sus sacrificios de paz junto al altar.
16:14 E hizo acercar el altar de bronce que estaba delante de Jehová, en la parte delantera de la casa, entre el altar y el templo de Jehová, y lo puso al lado del altar hacia el norte.
16:15 Y mandó el rey Acaz al sacerdote Urías, diciendo: En el gran altar encenderás el holocausto de la mañana y la ofrenda de la tarde, y el holocausto del rey y su ofrenda, y asimismo el holocausto de todo el pueblo de la tierra y su ofrenda y sus libaciones; y esparcirás sobre él toda la sangre del holocausto, y toda la sangre del sacrificio. El altar de bronce será mío para consultar en él.
16:16 E hizo el sacerdote Urías conforme a todas las cosas que el rey Acaz le mandó.
16:17 Y cortó el rey Acaz los tableros de las basas, y les quitó las fuentes; y quitó también el mar de sobre los bueyes de bronce que estaban debajo de él, y lo puso sobre el suelo de piedra.
16:18 Asimismo el pórtico para los días de reposo, que habían edificado en la casa, y el pasadizo de afuera, el del rey, los quitó del templo de Jehová, por causa del rey de Asiria.
16:19 Los demás hechos que puso por obra Acaz, ¿no están todos escritos en el libro de las crónicas de los reyes de Judá?
16:20 Y durmió el rey Acaz con sus padres, y fue sepultado con ellos en la ciudad de David, y reinó en su lugar su hijo Ezequías.



2da. de Reyes

Capítulo 17

17:1 En el año duodécimo de Acaz rey de Judá, comenzó a reinar Oseas hijo de Ela en Samaria sobre Israel; y reinó nueve años.
17:2 E hizo lo malo ante los ojos de Jehová, aunque no como los reyes de Israel que habían sido antes de él.
17:3 Contra éste subió Salmanasar rey de los asirios; y Oseas fue hecho su siervo, y le pagaba tributo.
17:4 Mas el rey de Asiria descubrió que Oseas conspiraba; porque había enviado embajadores a So, rey de Egipto, y no pagaba tributo al rey de Asiria, como lo hacía cada año; por lo que el rey de Asiria le detuvo, y le aprisionó en la casa de la cárcel.
17:5 Y el rey de Asiria invadió todo el país, y sitió a Samaria, y estuvo sobre ella tres años.
17:6 En el año nueve de Oseas, el rey de Asiria tomó Samaria, y llevó a Israel cautivo a Asiria, y los puso en Halah, en Habor junto al río Gozán, y en las ciudades de los medos.
17:7 Porque los hijos de Israel pecaron contra Jehová su Dios, que los sacó de tierra de Egipto, de bajo la mano de Faraón rey de Egipto, y temieron a dioses ajenos,
17:8 y anduvieron en los estatutos de las naciones que Jehová había lanzado de delante de los hijos de Israel, y en los estatutos que hicieron los reyes de Israel.
17:9 Y los hijos de Israel hicieron secretamente cosas no rectas contra Jehová su Dios, edificándose lugares altos en todas sus ciudades, desde las torres de las atalayas hasta las ciudades fortificadas,
17:10 y levantaron estatuas e imágenes de Asera en todo collado alto, y debajo de todo árbol frondoso,
17:11 y quemaron allí incienso en todos los lugares altos, a la manera de la naciones que Jehová había traspuesto de delante de ellos, e hicieron cosas muy malas para provocar a ira a Jehová.
17:12 Y servían a los ídolos, de los cuales Jehová les había dicho: Vosotros no habéis de hacer esto.
17:13 Jehová amonestó entonces a Israel y a Judá por medio de todos los profetas y de todos los videntes, diciendo: Volveos de vuestros malos caminos, y guardad mis mandamientos y mis ordenanzas, conforme a todas las leyes que yo prescribí a vuestros padres, y que os he enviado por medio de mis siervos los profetas.
17:14 Mas ellos no obedecieron, antes endurecieron su cerviz, como la cerviz de sus padres, los cuales no creyeron en Jehová su Dios.
17:15 Y desecharon sus estatutos, y el pacto que él había hecho con sus padres, y los testimonios que él había prescrito a ellos; y siguieron la vanidad, y se hicieron vanos, y fueron en pos de las naciones que estaban alrededor de ellos, de las cuales Jehová les había mandado que no hiciesen a la manera de ellas.
17:16 Dejaron todos los mandamientos de Jehová su Dios, y se hicieron imágenes fundidas de dos becerros, y también imágenes de Asera, y adoraron a todo el ejército de los cielos, y sirvieron a Baal;
17:17 e hicieron pasar a sus hijos y a sus hijas por fuego; y se dieron a adivinaciones y agüeros, y se entregaron a hacer lo malo ante los ojos de Jehová, provocándole a ira.
17:18 Jehová, por tanto, se airó en gran manera contra Israel, y los quitó de delante de su rostro; y no quedó sino sólo la tribu de Judá.
17:19 Mas ni aun Judá guardó los mandamientos de Jehová su Dios, sino que anduvieron en los estatutos de Israel, los cuales habían ellos hecho.
17:20 Y desechó Jehová a toda la descendencia de Israel, y los afligió, y los entregó en manos de saqueadores, hasta echarlos de su presencia.
17:21 Porque separó a Israel de la casa de David, y ellos hicieron rey a Jeroboam hijo de Nabat; y Jeroboam apartó a Israel de en pos de Jehová, y les hizo cometer gran pecado.
17:22 Y los hijos de Israel anduvieron en todos los pecados de Jeroboam que él hizo, sin apartarse de ellos,
17:23 hasta que Jehová quitó a Israel de delante de su rostro, como él lo había dicho por medio de todos los profetas sus siervos; e Israel fue llevado cautivo de su tierra a Asiria, hasta hoy.
17:24 Y trajo el rey de Asiria gente de Babilonia, de Cuta, de Ava, de Hamat y de Sefarvaim, y los puso en las ciudades de Samaria, en lugar de los hijos de Israel; y poseyeron a Samaria, y habitaron en sus ciudades.
17:25 Y aconteció al principio, cuando comenzaron a habitar allí, que no temiendo ellos a Jehová, envió Jehová contra ellos leones que los mataban.
17:26 Dijeron, pues, al rey de Asiria: Las gentes que tú trasladaste y pusiste en las ciudades de Samaria, no conocen la ley del Dios de aquella tierra, y él ha echado leones en medio de ellos, y he aquí que los leones los matan, porque no conocen la ley del Dios de la tierra.
17:27 Y el rey de Asiria mandó, diciendo: Llevad allí a alguno de los sacerdotes que trajisteis de allá, y vaya y habite allí, y les enseñe la ley del Dios del país.
17:28 Y vino uno de los sacerdotes que habían llevado cautivo de Samaria, y habitó en Bet-el, y les enseñó cómo habían de temer a Jehová.
17:29 Pero cada nación se hizo sus dioses, y los pusieron en los templos de los lugares altos que habían hecho los de Samaria; cada nación en su ciudad donde habitaba.
17:30 Los de Babilonia hicieron a Sucot-benot, los de Cuta hicieron a Nergal, y los de Hamat hicieron a Asima.
17:31 Los aveos hicieron a Nibhaz y a Tartac, y los de Sefarvaim quemaban sus hijos en el fuego para adorar a Adramelec y a Anamelec, dioses de Sefarvaim.
17:32 Temían a Jehová, e hicieron del bajo pueblo sacerdotes de los lugares altos, que sacrificaban para ellos en los templos de los lugares altos.
17:33 Temían a Jehová, y honraban a sus dioses, según la costumbre de las naciones de donde habían sido trasladados.
17:34 Hasta hoy hacen como antes: ni temen a Jehová, ni guardan sus estatutos ni sus ordenanzas, ni hacen según la ley y los mandamientos que prescribió Jehová a los hijos de Jacob, al cual puso el nombre de Israel;
17:35 con los cuales Jehová había hecho pacto, y les mandó diciendo: No temeréis a otros dioses, ni los adoraréis, ni les serviréis, ni les haréis sacrificios.
17:36 Mas a Jehová, que os sacó de tierra de Egipto con grande poder y brazo extendido, a éste temeréis, y a éste adoraréis, y a éste haréis sacrificio.
17:37 Los estatutos y derechos y ley y mandamientos que os dio por escrito, cuidaréis siempre de ponerlos por obra, y no temeréis a dioses ajenos.
17:38 No olvidaréis el pacto que hice con vosotros, ni temeréis a dioses ajenos;
17:39 mas temed a Jehová vuestro Dios, y él os librará de mano de todos vuestros enemigos.
17:40 Pero ellos no escucharon; antes hicieron según su costumbre antigua.
17:41 Así temieron a Jehová aquellas gentes, y al mismo tiempo sirvieron a sus ídolos; y también sus hijos y sus nietos, según como hicieron sus padres, así hacen hasta hoy.



2da. de Reyes

Capítulo 18

18:1 En el tercer año de Oseas hijo de Ela, rey de Israel, comenzó a reinar Ezequías hijo de Acaz rey de Judá.
18:2 Cuando comenzó a reinar era de veinticinco años, y reinó en Jerusalén veintinueve años. El nombre de su madre fue Abi hija de Zacarías.
18:3 Hizo lo recto ante los ojos de Jehová, conforme a todas las cosas que había hecho David su padre.
18:4 El quitó los lugares altos, y quebró las imágenes, y cortó los símbolos de Asera, e hizo pedazos la serpiente de bronce que había hecho Moisés, porque hasta entonces le quemaban incienso los hijos de Israel; y la llamó Nehustán.
18:5 En Jehová Dios de Israel puso su esperanza; ni después ni antes de él hubo otro como él entre todos los reyes de Judá.
18:6 Porque siguió a Jehová, y no se apartó de él, sino que guardó los mandamientos que Jehová prescribió a Moisés.
18:7 Y Jehová estaba con él; y adondequiera que salía, prosperaba. El se rebeló contra el rey de Asiria, y no le sirvió.
18:8 Hirió también a los filisteos hasta Gaza y sus fronteras, desde las torres de las atalayas hasta la ciudad fortificada.
18:9 En el cuarto año del rey Ezequías, que era el año séptimo de Oseas hijo de Ela, rey de Israel, subió Salmanasar rey de los asirios contra Samaria, y la sitió,
18:10 y la tomaron al cabo de tres años. En el año sexto de Ezequías, el cual era el año noveno de Oseas rey de Israel, fue tomada Samaria.
18:11 Y el rey de Asiria llevó cautivo a Israel a Asiria, y los puso en Halah, en Habor junto al río Gozán, y en las ciudades de los medos;
18:12 por cuanto no habían atendido a la voz de Jehová su Dios, sino que habían quebrantado su pacto; y todas las cosas que Moisés siervo de Jehová había mandado, no las habían escuchado, ni puesto por obra.
18:13 A los catorce años del rey Ezequías, subió Senaquerib rey de Asiria contra todas las ciudades fortificadas de Judá, y las tomó.
18:14 Entonces Ezequías rey de Judá envió a decir al rey de Asiria que estaba en Laquis: Yo he pecado; apártate de mí, y haré todo lo que me impongas. Y el rey de Asiria impuso a Ezequías rey de Judá trescientos talentos de plata, y treinta talentos de oro.
18:15 Dio, por tanto, Ezequías toda la plata que fue hallada en la casa de Jehová, y en los tesoros de la casa real.
18:16 Entonces Ezequías quitó el oro de las puertas del templo de Jehová y de los quiciales que el mismo rey Ezequías había cubierto de oro, y lo dio al rey de Asiria.
18:17 Después el rey de Asiria envió contra el rey Ezequías al Tartán, al Rabsaris y al Rabsaces, con un gran ejército, desde Laquis contra Jerusalén, y subieron y vinieron a Jerusalén. Y habiendo subido, vinieron y acamparon junto al acueducto del estanque de arriba, en el camino de la heredad del Lavador.
18:18 Llamaron luego al rey, y salió a ellos Eliaquim hijo de Hilcías, mayordomo, y Sebna escriba, y Joa hijo de Asaf, canciller.
18:19 Y les dijo el Rabsaces: Decid ahora a Ezequías: Así dice el gran rey de Asiria: ¿Qué confianza es esta en que te apoyas?
18:20 Dices (pero son palabras vacías): Consejo tengo y fuerzas para la guerra. Mas ¿en qué confías, que te has rebelado contra mí?
18:21 He aquí que confías en este báculo de caña cascada, en Egipto, en el cual si alguno se apoyare, se le entrará por la mano y la traspasará. Tal es Faraón rey de Egipto para todos los que en él confían.
18:22 Y si me decís: Nosotros confiamos en Jehová nuestro Dios, ¿no es éste aquel cuyos lugares altos y altares ha quitado Ezequías, y ha dicho a Judá y a Jerusalén: Delante de este altar adoraréis en Jerusalén?
18:23 Ahora, pues, yo te ruego que des rehenes a mi señor, el rey de Asiria, y yo te daré dos mil caballos, si tú puedes dar jinetes para ellos.
18:24 ¿Cómo, pues, podrás resistir a un capitán, al menor de los siervos de mi señor, aunque estés confiado en Egipto con sus carros y su gente de a caballo?
18:25 ¿Acaso he venido yo ahora sin Jehová a este lugar, para destruirlo? Jehová me ha dicho: Sube a esta tierra, y destrúyela.
18:26 Entonces dijo Eliaquim hijo de Hilcías, y Sebna y Joa, al Rabsaces: Te rogamos que hables a tus siervos en arameo, porque nosotros lo entendemos, y no hables con nosotros en lengua de Judá a oídos del pueblo que está sobre el muro.
18:27 Y el Rabsaces les dijo: ¿Me ha enviado mi señor para decir estas palabras a ti y a tu señor, y no a los hombres que están sobre el muro, expuestos a comer su propio estiércol y beber su propia orina con vosotros?
18:28 Entonces el Rabsaces se puso en pie y clamó a gran voz en lengua de Judá, y habló diciendo: Oíd la palabra del gran rey, el rey de Asiria.
18:29 Así ha dicho el rey: No os engañe Ezequías, porque no os podrá librar de mi mano.
18:30 Y no os haga Ezequías confiar en Jehová, diciendo: Ciertamente nos librará Jehová, y esta ciudad no será entregada en mano del rey de Asiria.
18:31 No escuchéis a Ezequías, porque así dice el rey de Asiria: Haced conmigo paz, y salid a mí, y coma cada uno de su vid y de su higuera, y beba cada uno las aguas de su pozo,
18:32 hasta que yo venga y os lleve a una tierra como la vuestra, tierra de grano y de vino, tierra de pan y de viñas, tierra de olivas, de aceite, y de miel; y viviréis, y no moriréis. No oigáis a Ezequías, porque os engaña cuando dice: Jehová nos librará.
18:33 ¿Acaso alguno de los dioses de las naciones ha librado su tierra de la mano del rey de Asiria?
18:34 ¿Dónde está el dios de Hamat y de Arfad? ¿Dónde está el dios de Sefarvaim, de Hena, y de Iva? ¿Pudieron éstos librar a Samaria de mi mano?
18:35 ¿Qué dios de todos los dioses de estas tierras ha librado su tierra de mi mano, para que Jehová libre de mi mano a Jerusalén?
18:36 Pero el pueblo calló, y no le respondió palabra; porque había mandamiento del rey, el cual había dicho: No le respondáis.
18:37 Entonces Eliaquim hijo de Hilcías, mayordomo, y Sebna escriba, y Joa hijo de Asaf, canciller, vinieron a Ezequías, rasgados sus vestidos, y le contaron las palabras del Rabsaces.

lunes, febrero 4

COMENTARIO DE 2 DE REYES CAPITULOS, 13,14, Y 15

  XXIII Versículos 1—9. Reinado de Joacaz. 10—19. Joás, rey de Israel—Eliseo agoniza 20—25. La muerte de
Eliseo—Las victorias de Joás.
Vv. 1—9. Era antiguo honor de Israel ser un pueblo de oración. Joás, su rey, en su angustia, buscó al Señor;
solicitó ayuda directa de Él, pero no a los becerros; ¿qué ayuda podía darle? Buscó a Jehová. Véase cuán
presto es Dios para mostrar misericordia; cuán listo para oír la oración; cuán dispuesto a encontrar una
razón para ser bondadoso; de lo contrario, no hubiera mirado tan atrás al pacto antiguo que Israel había
quebrantado y abandonado tan a menudo. Que esto nos invite y nos comprometa para siempre con Él; y
que aliente aun a quienes lo han olvidado, para que retornen y se arrepientan; porque hay perdón en Él,
para que sea temido. Y si el Señor responde el clamor de angustia que pide alivio temporal, cuánto más
considerará la oración de fe que pide bendiciones espirituales.
Vv. 10—19. Joás, el rey, fue a ver a Eliseo para recibir su consejo y bendición de moribundo. Puede
resultar para nuestra gran ventaja espiritual ir al lecho de enfermo y a los lechos de muerte de los hombres
buenos, para que seamos exhortados en la fe por los consuelos vivos que ellos tienen de ella en la hora de
morir. —Eliseo aseguró su éxito al rey, pero él debía mirar a Dios en busca de guía y fuerza; no debía
confiar tanto en sus propias manos, sino proseguir dependiendo del socorro divino. Las manos temblorosas
del profeta moribundo, en representación del poder de Dios, dieron a esta flecha más fuerza que toda su
fuerza de las manos del rey. —Por despreciar la señal, el rey se perdió lo señalado, para tristeza del profeta
moribundo. Para los hombres buenos es un problema ver a quienes quieren bien, abandonar sus
misericordias y verlos perder ventaja contra los enemigos espirituales.
Vv. 20—25. Dios tiene muchas maneras de castigar a un pueblo provocador. A veces los problemas
surgen del punto que menos tememos. La mención de esta invasión al morir Eliseo indica que la partida de
los fieles profetas de Dios es un presagio de juicios venideros. —Su cuerpo muerto fue un medio para dar
vida a otro cuerpo muerto. Este milagro fue una confirmación de sus profecías. Y pudiera tener referencia a
Cristo, por cuya muerte y sepultura es hecha la tumba un paso seguro y feliz a la vida para todos los
creyentes. —Joás triunfó contra los sirios, tan a menudo como había golpeado el suelo con las flechas,
luego se puso término a sus victorias. Muchos se han arrepentido de la desconfianza y de la estrechez de
sus deseos cuando es demasiado tarde.
CAPÍTULO XIV
Versículos 1—7. Buen reinado de Amasías. 8—14. Amasías provoca a Joás, rey de Israel, y es derrotado.
15—22. Conspiradores lo matan. 23—29. Mal reinado de Jeroboam II.
Vv. 1—7. Amasías empezó bien, pero no siguió así. No basta hacer aquello que hicieron nuestros buenos
predecesores, simplemente para mantener la costumbre, sino debemos hacerlo como ellos lo hicieron, a
partir del mismo principio de fe y devoción, y con la misma sinceridad y decisión.
Vv. 8—14. Por un tiempo, después de la división de los reinos, Judá sufrió mucho por la enemistad de
Israel. Después de la época de Asa, sufrió más por la amistad de Israel, y por la alianza con ellos. Ahora
vemos de nuevo la hostilidad entre ellos. —¡Cuánto podría sonreír un hombre humilde al oír a dos hombres
orgullosos y escarnecedores que echan a funcionar su ingenio para vilipendiarse y menospreciarse
mutuamente! El triunfo impío suscita orgullo; el orgullo suscita contiendas. Los efectos del orgullo en los
demás son insoportables para los orgullosos. Estas son fuente de problemas y pecados en la vida privada;
pero cuando surgen entre príncipes, se vuelven la desgracia de sus reinos. Joás muestra a Amasías la
necedad de su desafío; tu corazón te ha exaltado. La raíz de todo pecado está en el corazón y de ahí fluye.
No es la Providencia, el suceso, la ocasión, lo que sea, lo que hace orgulloso, seguro, descontento, y cosas
parecidas, a los hombres, sino sus propios corazones.
Vv. 15—22. Amasías sobrevivió a su vencedor quince años. Lo mataron sus propios súbditos. Azarías o
Uzías parece haber sido muy joven cuando mataron a su padre. Aunque los años de su reinado se
reconocen por ese hecho, él no fue hecho rey solo sino once años después.
Vv. 23—29. Dios levantó al profeta Jonás y por él declaró el propósito de su favor a Israel. Señal de que
Dios no ha desechado a su pueblo si continúan los ministros fieles. Se dan dos razones del por qué Dios los
bendijo con estas victorias: —1. Porque la desgracia era muy grande, lo que los hizo objeto de su
compasión. —2. Porque aún no se había emitido el decreto para su destrucción. —Muchos profetas había
habido en Israel, pero ninguno dejó profecías por escrito hasta esta época y sus profecías son parte de la
CAPÍTULO XV



Versículos 1—7.

Reinado de Azarías o Uzías, rey de Judá. 8—31. Los útimos reyes de Israel. 32—38.
Jotam, rey de Judá.



Vv. 1—7.


Uzías hizo lo bueno la mayor parte de su vida. Fue una felicidad para el reino que un rey bueno
durara tanto tiempo.


Vv. 8—31.


Este relato muestra a un Israel confundido. Aunque Judá no carecía de problemas, de todos
modos su reino era feliz, comparado con el estado de Israel. Las imperfecciones de los creyentes
verdaderos son muy diferentes de la maldad permitida a los hombres impíos. Tal es la naturaleza humana,
tales son nuestros corazones, si los dejamos librados a sí mismos, engañoso sobre todas las cosas y
perverso. Tenemos razón de estar agradecidos por los frenos, por ser mantenidos lejos de las tentaciones y
debemos implorar a Dios que renueve un espíritu recto dentro de nosotros.


EL 2 LIBRO DE REYES CAPITULOS 13,14, Y 15

2da. de Reyes

Capítulo 13

13:1 En el año veintitrés de Joás hijo de Ocozías, rey de Judá, comenzó a reinar Joacaz hijo de Jehú sobre Israel en Samaria; y reinó diecisiete años.
13:2 E hizo lo malo ante los ojos de Jehová, y siguió en los pecados de Jeroboam hijo de Nabat, el que hizo pecar a Israel; y no se apartó de ellos.
13:3 Y se encendió el furor de Jehová contra Israel, y los entregó en mano de Hazael rey de Siria, y en mano de Ben-adad hijo de Hazael, por largo tiempo.
13:4 Mas Joacaz oró en presencia de Jehová, y Jehová lo oyó; porque miró la aflicción de Israel, pues el rey de Siria los afligía.
13:5 (Y dio Jehová salvador a Israel, y salieron del poder de los sirios; y habitaron los hijos de Israel en sus tiendas, como antes.
13:6 Con todo eso, no se apartaron de los pecados de la casa de Jeroboam, el que hizo pecar a Israel; en ellos anduvieron; y también la imagen de Asera permaneció en Samaria.)
13:7 Porque no le había quedado gente a Joacaz, sino cincuenta hombres de a caballo, diez carros, y diez mil hombres de a pie; pues el rey de Siria los había destruido, y los había puesto como el polvo para hollar.
13:8 El resto de los hechos de Joacaz, y todo lo que hizo, y sus valentías, ¿no está escrito en el libro de las crónicas de los reyes de Israel?
13:9 Y durmió Joacaz con sus padres, y lo sepultaron en Samaria, y reinó en su lugar Joás su hijo.
13:10 El año treinta y siete de Joás rey de Judá, comenzó a reinar Joás hijo de Joacaz sobre Israel en Samaria; y reinó dieciséis años.
13:11 E hizo lo malo ante los ojos de Jehová; no se apartó de todos los pecados de Jeroboam hijo de Nabat, el que hizo pecar a Israel; en ellos anduvo.
13:12 Los demás hechos de Joás, y todo lo que hizo, y el esfuerzo con que guerreó contra Amasías rey de Judá, ¿no está escrito en el libro de las crónicas de los reyes de Israel?
13:13 Y durmió Joás con sus padres, y se sentó Jeroboam sobre su trono; y Joás fue sepultado en Samaria con los reyes de Israel.
13:14 Estaba Eliseo enfermo de la enfermedad de que murió. Y descendió a él Joás rey de Israel, y llorando delante de él, dijo: ¡Padre mío, padre mío, carro de Israel y su gente de a caballo!
13:15 Y le dijo Eliseo: Toma un arco y unas saetas. Tomó él entonces un arco y unas saetas.
13:16 Luego dijo Eliseo al rey de Israel: Pon tu mano sobre el arco. Y puso él su mano sobre el arco. Entonces puso Eliseo sus manos sobre las manos del rey,
13:17 y dijo: Abre la ventana que da al oriente. Y cuando él la abrió, dijo Eliseo: Tira. Y tirando él, dijo Eliseo: Saeta de salvación de Jehová, y saeta de salvación contra Siria; porque herirás a los sirios en Afec hasta consumirlos.
13:18 Y le volvió a decir: Toma las saetas. Y luego que el rey de Israel las hubo tomado, le dijo: Golpea la tierra. Y él la golpeó tres veces, y se detuvo.
13:19 Entonces el varón de Dios, enojado contra él, le dijo: Al dar cinco o seis golpes, hubieras derrotado a Siria hasta no quedar ninguno; pero ahora sólo tres veces derrotarás a Siria.
13:20 Y murió Eliseo, y lo sepultaron. Entrado el año, vinieron bandas armadas de moabitas a la tierra.
13:21 Y aconteció que al sepultar unos a un hombre, súbitamente vieron una banda armada, y arrojaron el cadáver en el sepulcro de Eliseo; y cuando llegó a tocar el muerto los huesos de Eliseo, revivió, y se levantó sobre sus pies.
13:22 Hazael, pues, rey de Siria, afligió a Israel todo el tiempo de Joacaz.
13:23 Mas Jehová tuvo misericordia de ellos, y se compadeció de ellos y los miró, a causa de su pacto con Abraham, Isaac y Jacob; y no quiso destruirlos ni echarlos de delante de su presencia hasta hoy.
13:24 Y murió Hazael rey de Siria, y reinó en su lugar Ben-adad su hijo.
13:25 Y volvió Joás hijo de Joacaz y tomó de mano de Ben-adad hijo de Hazael las ciudades que éste había tomado en guerra de mano de Joacaz su padre. Tres veces lo derrotó Joás, y restituyó las ciudades a Israel.


2da. de Reyes

Capítulo 14

14:1 En el año segundo de Joás hijo de Joacaz rey de Israel, comenzó a reinar Amasías hijo de Joás rey de Judá.
14:2 Cuando comenzó a reinar era de veinticinco años, y veintinueve años reinó en Jerusalén; el nombre de su madre fue Joadán, de Jerusalén.
14:3 Y él hizo lo recto ante los ojos de Jehová, aunque no como David su padre; hizo conforme a todas las cosas que había hecho Joás su padre.
14:4 Con todo eso, los lugares altos no fueron quitados, porque el pueblo aún sacrificaba y quemaba incienso en esos lugares altos.
14:5 Y cuando hubo afirmado en sus manos el reino, mató a los siervos que habían dado muerte al rey su padre.
14:6 Pero no mató a los hijos de los que le dieron muerte, conforme a lo que está escrito en el libro de la ley de Moisés, donde Jehová mandó diciendo: No matarán a los padres por los hijos, ni a los hijos por los padres, sino que cada uno morirá por su propio pecado.
14:7 Este mató asimismo a diez mil edomitas en el Valle de la Sal, y tomó a Sela en batalla, y la llamó Jocteel, hasta hoy.
14:8 Entonces Amasías envió mensajeros a Joás hijo de Joacaz, hijo de Jehú, rey de Israel, diciendo: Ven, para que nos veamos las caras.
14:9 Y Joás rey de Israel envió a Amasías rey de Judá esta respuesta: El cardo que está en el Líbano envió a decir al cedro que está en el Líbano: Da tu hija por mujer a mi hijo. Y pasaron las fieras que están en el Líbano, y hollaron el cardo.
14:10 Ciertamente has derrotado a Edom, y tu corazón se ha envanecido; gloríate pues, mas quédate en tu casa. ¿Para qué te metes en un mal, para que caigas tú y Judá contigo?
14:11 Pero Amasías no escuchó; por lo cual subió Joás rey de Israel, y se vieron las caras él y Amasías rey de Judá, en Bet-semes, que es de Judá.
14:12 Y Judá cayó delante de Israel, y huyeron, cada uno a su tienda.
14:13 Además Joás rey de Israel tomó a Amasías rey de Judá, hijo de Joás hijo de Ocozías, en Bet-semes; y vino a Jerusalén, y rompió el muro de Jerusalén desde la puerta de Efraín hasta la puerta de la esquina, cuatrocientos codos.
14:14 Y tomó todo el oro, y la plata, y todos los utensilios que fueron hallados en la casa de Jehová, y en los tesoros de la casa del rey, y a los hijos tomó en rehenes, y volvió a Samaria.
14:15 Los demás hechos que ejecutó Joás, y sus hazañas, y cómo peleó contra Amasías rey de Judá, ¿no está escrito en el libro de las crónicas de los reyes de Israel?
14:16 Y durmió Joás con sus padres, y fue sepultado en Samaria con los reyes de Israel; y reinó en su lugar Jeroboam su hijo.
14:17 Y Amasías hijo de Joás, rey de Judá, vivió después de la muerte de Joás hijo de Joacaz, rey de Israel, quince años.
14:18 Los demás hechos de Amasías, ¿no están escritos en el libro de las crónicas de los reyes de Judá?
14:19 Conspiraron contra él en Jerusalén, y él huyó a Laquis; pero le persiguieron hasta Laquis, y allá lo mataron.
14:20 Lo trajeron luego sobre caballos, y lo sepultaron en Jerusalén con sus padres, en la ciudad de David.
14:21 Entonces todo el pueblo de Judá tomó a Azarías, que era de dieciséis años, y lo hicieron rey en lugar de Amasías su padre.
14:22 Reedificó él a Elat, y la restituyó a Judá, después que el rey durmió con sus padres.
14:23 El año quince de Amasías hijo de Joás rey de Judá, comenzó a reinar Jeroboam hijo de Joás sobre Israel en Samaria; y reinó cuarenta y un años.
14:24 E hizo lo malo ante los ojos de Jehová, y no se apartó de todos los pecados de Jeroboam hijo de Nabat, el que hizo pecar a Israel.
14:25 El restauró los límites de Israel desde la entrada de Hamat hasta el mar del Arabá, conforme a la palabra de Jehová Dios de Israel, la cual él había hablado por su siervo Jonás hijo de Amitai, profeta que fue de Gat-hefer.
14:26 Porque Jehová miró la muy amarga aflicción de Israel; que no había siervo ni libre, ni quien diese ayuda a Israel;
14:27 y Jehová no había determinado raer el nombre de Israel de debajo del cielo; por tanto, los salvó por mano de Jeroboam hijo de Joás.
14:28 Los demás hechos de Jeroboam, y todo lo que hizo, y su valentía, y todas las guerras que hizo, y cómo restituyó al dominio de Israel a Damasco y Hamat, que habían pertenecido a Judá, ¿no está escrito en el libro de las crónicas de los reyes de Israel?
14:29 Y durmió Jeroboam con sus padres, los reyes de Israel, y reinó en su lugar Zacarías su hijo.


2da. de Reyes

Capítulo 15

15:1 En el año veintisiete de Jeroboam rey de Israel, comenzó a reinar Azarías hijo de Amasías, rey de Judá.
15:2 Cuando comenzó a reinar era de dieciséis años, y cincuenta y dos años reinó en Jerusalén; el nombre de su madre fue Jecolías, de Jerusalén.
15:3 E hizo lo recto ante los ojos de Jehová, conforme a todas las cosas que su padre Amasías había hecho.
15:4 Con todo eso, los lugares altos no se quitaron, porque el pueblo sacrificaba aún y quemaba incienso en los lugares altos.
15:5 Mas Jehová hirió al rey con lepra, y estuvo leproso hasta el día de su muerte, y habitó en casa separada, y Jotam hijo del rey tenía el cargo del palacio, gobernando al pueblo.
15:6 Los demás hechos de Azarías, y todo lo que hizo, ¿no está escrito en el libro de las crónicas de los reyes de Judá?
15:7 Y durmió Azarías con sus padres, y lo sepultaron con ellos en la ciudad de David, y reinó en su lugar Jotam su hijo.
15:8 En el año treinta y ocho de Azarías rey de Judá, reinó Zacarías hijo de Jeroboam sobre Israel seis meses.
15:9 E hizo lo malo ante los ojos de Jehová, como habían hecho sus padres; no se apartó de los pecados de Jeroboam hijo de Nabat, el que hizo pecar a Israel.
15:10 Contra él conspiró Salum hijo de Jabes, y lo hirió en presencia de su pueblo, y lo mató, y reinó en su lugar.
15:11 Los demás hechos de Zacarías, he aquí que están escritos en el libro de las crónicas de los reyes de Israel.
15:12 Y esta fue la palabra de Jehová que había hablado a Jehú, diciendo: Tus hijos hasta la cuarta generación se sentarán en el trono de Israel. Y fue así.
15:13 Salum hijo de Jabes comenzó a reinar en el año treinta y nueve de Uzías rey de Judá, y reinó un mes en Samaria;
15:14 porque Manahem hijo de Gadi subió de Tirsa y vino a Samaria, e hirió a Salum hijo de Jabes en Samaria y lo mató, y reinó en su lugar.
15:15 Los demás hechos de Salum, y la conspiración que tramó, he aquí que están escritos en el libro de las crónicas de los reyes de Israel.
15:16 Entonces Manahem saqueó a Tifsa, y a todos los que estaban en ella, y también sus alrededores desde Tirsa; la saqueó porque no le habían abierto las puertas, y abrió el vientre a todas sus mujeres que estaban encintas.
15:17 En el año treinta y nueve de Azarías rey de Judá, reinó Manahem hijo de Gadi sobre Israel diez años, en Samaria.
15:18 E hizo lo malo ante los ojos de Jehová; en todo su tiempo no se apartó de los pecados de Jeroboam hijo de Nabat, el que hizo pecar a Israel.
15:19 Y vino Pul rey de Asiria a atacar la tierra; y Manahem dio a Pul mil talentos de plata para que le ayudara a confirmarse en el reino.
15:20 E impuso Manahem este dinero sobre Israel, sobre todos los poderosos y opulentos; de cada uno cincuenta siclos de plata, para dar al rey de Asiria; y el rey de Asiria se volvió, y no se detuvo allí en el país.
15:21 Los demás hechos de Manahem, y todo lo que hizo, ¿no está escrito en el libro de las crónicas de los reyes de Israel?
15:22 Y durmió Manahem con sus padres, y reinó en su lugar Pekaía su hijo.
15:23 En el año cincuenta de Azarías rey de Judá, reinó Pekaía hijo de Manahem sobre Israel en Samaria, dos años.
15:24 E hizo lo malo ante los ojos de Jehová; no se apartó de los pecados de Jeroboam hijo de Nabat, el que hizo pecar a Israel.
15:25 Y conspiró contra él Peka hijo de Remalías, capitán suyo, y lo hirió en Samaria, en el palacio de la casa real, en compañía de Argob y de Arie, y de cincuenta hombres de los hijos de los galaaditas; y lo mató, y reinó en su lugar.
15:26 Los demás hechos de Pekaía, y todo lo que hizo, he aquí que está escrito en el libro de las crónicas de los reyes de Israel.
15:27 En el año cincuenta y dos de Azarías rey de Judá, reinó Peka hijo de Remalías sobre Israel en Samaria; y reinó veinte años.
15:28 E hizo lo malo ante los ojos de Jehová; no se apartó de los pecados de Jeroboam hijo de Nabat, el que hizo pecar a Israel.
15:29 En los días de Peka rey de Israel, vino Tiglat-pileser rey de los asirios, y tomó a Ijón, Abel-bet-maaca, Janoa, Cedes, Hazor, Galaad, Galilea, y toda la tierra de Neftalí; y los llevó cautivos a Asiria.
15:30 Y Oseas hijo de Ela conspiró contra Peka hijo de Remalías, y lo hirió y lo mató, y reinó en su lugar, a los veinte años de Jotam hijo de Uzías.
15:31 Los demás hechos de Peka, y todo lo que hizo, he aquí que está escrito en el libro de las crónicas de los reyes de Israel.
15:32 En el segundo año de Peka hijo de Remalías rey de Israel, comenzó a reinar Jotam hijo de Uzías rey de Judá.
15:33 Cuando comenzó a reinar era de veinticinco años, y reinó dieciséis años en Jerusalén. El nombre de su madre fue Jerusa hija de Sadoc.
15:34 Y él hizo lo recto ante los ojos de Jehová; hizo conforme a todas las cosas que había hecho su padre Uzías.
15:35 Con todo eso, los lugares altos no fueron quitados, porque el pueblo sacrificaba aún, y quemaba incienso en los lugares altos. Edificó él la puerta más alta de la casa de Jehová.
15:36 Los demás hechos de Jotam, y todo lo que hizo, ¿no está escrito en el libro de las crónicas de los reyes de Judá?
15:37 En aquel tiempo comenzó Jehová a enviar contra Judá a Rezín rey de Siria, y a Peka hijo de Remalías.
15:38 Y durmió Jotam con sus padres, y fue sepultado con ellos en la ciudad de David su padre, y reinó en su lugar Acaz su hijo.