CAPÍTULO IV
Genealogías
En este capítulo tenemos un relato ulterior de Judá, la más numerosa y más famosa de todas las tribus;
también una cuenta de Simeón. —La persona más notable de este capítulo es Jabes. No se nos dice por
qué Jabes fue más honorable que sus hermanos, pero hallamos que era hombre de oración. El camino para
ser verdaderamente grande es el de buscar hacer la voluntad de Dios y orar fervorosamente. Aquí aparece
la oración que él hacía. Jabes oraba al Dios vivo y verdadero, que es el único que puede oír y responder la
oración; y, orando lo consideraba como Dios que tiene un pacto con su pueblo. Jabes no expresa promesa
alguna; la deja sobreentendida; temía prometer según su propia fuerza y resolvió dedicarse por entero a
Dios. ¡Oh, si me dieras bendición, y me guardaras! Haz lo que quieras conmigo; yo estaré a tus órdenes y a
tu disposición por siempre. Como dice el texto, este fue lenguaje del deseo más ardiente y afectuoso. ¡Oh, si
me dieras bendición! Jabes oró por cuatro cosas. —1.
Que Dios verdaderamente le bendijera. Las
bendiciones espirituales son las mejores: Las bendiciones de Dios son cosas reales y producen efectos
reales. —2.
Que ensanche su territorio. Que Dios ensanche nuestros corazones y, así, agrande nuestra
parte en Él, y en la Canaán celestial, tal debiera ser nuestro deseo y oración. —3.
Que la mano de Dios
estuviera con él
. La mano de Dios con nosotros, para guiarnos, protegernos, fortalecernos y hacer todas
nuestras obras en y para nosotros, es una mano absolutamente suficiente en todo. —4.
Que le guardara del
mal
, el mal del pecado, el mal del problema, todo los malos designios de sus enemigos, para que no lo
dañen, y no hicieran de Jabes un varón de dolores. —Dios le concedió lo que pidió. Dios siempre está listo
para oír la oración: Su oído hoy no está sordo.
CAPÍTULO V
Genealogías
Este capítulo da una cuenta de las dos y media tribus asentadas al lado oriental del Jordán. Ellas fueron
cautivadas por el rey de Asiria, porque habían abandonado al Señor. Sólo dos cosas se registran aquí
respecto de estas tribus. —1.
Todos ellos participaron en una victoria. Felices las personas que viven juntos
en armonía, que se ayudan mutuamente con los enemigos comunes de su alma, confiando en el Señor e
invocándolo. —2.
Ellos compartieron el cautiverio. Hubieran tenido la mejor de las tierras, sin considerar que
estaban demasiado expuestas. El deseo de objetos terrenales aleja de l
las ordenanzas de Dios, y prepara a
los hombres para la destrucción.
CAPÍTULO VI
Genealogías
En este capítulo tenemos un relato de Leví. Los sacerdotes y los levitas estaban más preocupados que
cualquier otro israelita por preservar clara su descendencia y ser capaces de probarlo, porque todos los
honores y los privilegios del oficio de ellos dependía de su genealogía. Ahora, el Espíritu de Dios llama
ministros a su obra, sin límite en cuanto a origen familiar; y, entonces como ahora, aunque los creyentes y
los ministros puedan ser muy útiles a la iglesia, nadie sino nuestro gran Sumo Sacerdote puede hacer
expiación por el pecado, y nadie puede ser aceptado sino a través de su expiación.