lunes, abril 22

COMENTARIO DE 1 DE CRONICAS CAPITULOS, 16,17 Y 18

CAPÍTULO XVI



Versículos 1—6.

La solemnidad con que se colocó el arca. 7—36. El salmo de alabanza de David. 37—43.

Ordenamiento de la adoración de Dios.



Vv. 1—6.


Aunque la Palabra y las ordenanzas de Dios puedan estar veladas y eclipsadas por un tiempo,

resplandecerán en la oscuridad. Esto no era sino una tienda, una humilde morada, pero este era el

tabernáculo del que David habla tan a menudo con tanto afecto en sus salmos. David se mostró generoso

con sus súbditos, como había hallado bondadoso a Dios con él. Aquellos cuyos corazones están

ensanchados de santo gozo, lo demostrarán con su mano abierta.


Vv. 7—36.


Que Dios sea glorificado en nuestras alabanzas. Que otros sean edificados y enseñados,

que los extranjeros sean guiados a adorarle. Que nosotros mismos triunfemos y confiemos en Dios. Los que

dan gloria al Nombre de Dios tienen permiso para gloriarse en Él. Que el pacto eterno sea el gran tema de

nuestro gozo y alabanza. Sea cuidadoso con su pacto. Que las misericordias pasadas de Dios para su

pueblo antiguo, sean recordadas por nosotros con gratitud. Que muestre su salvación de día en día, su

salvación prometida por Cristo. Tenemos razón para celebrar eso cada día, pues diariamente recibimos su
beneficio y es tema que nunca puede agotarse. En medio de las alabanzas no dejar de orar por los siervos

de Dios en dificultades.


Vv. 37—43.


La adoración de Dios debiera ser la obra de cada día. David lo ordenó. Asaf y sus

hermanos tenían que ministrar continuamente con cánticos de alabanza ante el arca que estaba en

Jerusalén. Ahí no se ofrecían sacrificios, no se quemaba incienso, porque no había altares, pero las

oraciones de David eran dirigidas como incienso, y alzar las manos era el sacrificio vespertino. La adoración

espiritual toma el lugar de la ceremonial tan temprano, aunque la adoración ceremonial, siendo instituida por

Dios, no debe ser en absoluto omitida. Por tanto, los sacerdotes atendían los altares en Gabaón puesto que

su tarea era sacrificar y quemar incienso, cosa que hacían continuamente, mañana y tarde, conforme a la

ley de Moisés. Como las ceremonias eran tipos de la mediación de Cristo, su observancia era de gran

importancia. La asistencia atenta de los ministros nombrados es justa en sí misma, y alienta al pueblo.


CAPÍTULO XVII



Los propósitos de David; las bondadosas promesas de Dios.



Este capítulo es el mismo que 2 Samuel vii. Véase que se dice allí del tema. —Es muy claro que lo

dicho en Samuel como “A causa de tu palabra” (v. 21), aquí es “por amor a tu siervo” (v. 19). Jesucristo es la

Palabra de Dios, Apocalipsis xix, 13, y el Siervo de Dios, Isaías xlii, 1; y es por amor a Él, por su mediación,

que se cumplen las promesas a todos los creyentes; es en Él que son sí y amén. Por amor a Él se hacen,

por amor a Él se dan a conocer; a Él debemos toda esta grandeza, de Él tenemos que esperar todas las

cosas grandiosas. Ellas son las inescrutables riquezas de Cristo que, si por fe las vemos en sí mismas y en

el Señor Jesús, no podemos menos que magnificarlo como la única grandeza verdadera y hablar

honrosamente de ellas. Porque esta bendición es la que podemos esperar en medio de las tribulaciones de

la vida, y cuando sintamos sobre nosotros la mano de la muerte; y la procuremos para nuestros hijos,

después de nosotros.


CAPÍTULO XVIII



Las victorias de David



Este capítulo es el mismo que 2 Samuel viii. Nuestra buena batalla de la fe, mandados por el Capitán de

nuestra salvación, terminará en el triunfo y la paz eternas. La felicidad de Israel, por medio de las victorias

de David y su justo gobierno, fueron una débil sombra de la dicha del redimido en los lugares celestiales.

EL 1 LIBRO DE CRONICAS CAPITULOS 17,18 Y 19

1 Crónicas 17

La Palabra (España) (BLP)

La promesa dinástica de Natán (2 Sm 7)

17 Una vez que David se hubo instalado en su casa dijo al profeta Natán:
— Mira, yo estoy viviendo en una casa de cedro, mientras que el Arca de la alianza del Señor está bajo una lona.
2 Natán le respondió:
— Haz lo que estás pensando, que Dios está contigo.
3 Pero aquella misma noche Natán recibió este mensaje del Señor:
4 — Di a mi siervo David: “Esto dice el Señor: No serás tú quien me construya a mí una casa para vivir en ella. 5 Yo nunca he vivido en una casa desde el día en que hice subir a Israel hasta hoy, sino que he estado de tienda en tienda y de santuario en santuario. 6 Y en todo el tiempo en que estuve viajando de un sitio a otro con todo Israel, a ninguno de los jueces que elegí para pastorear a mi pueblo le hablé de construirme una casa de cedro”. 7 Ahora, pues, dile a mi siervo David: “Esto dice el Señor del universo: Yo te saqué de los pastos y de cuidar rebaños para ser el jefe de mi pueblo, Israel; 8 te he acompañado en todas tus andanzas, te he quitado de la vista a tus enemigos y pienso hacerte tan famoso como los más famosos de la tierra. 9 Asignaré un lugar a mi pueblo, Israel, y lo asentaré en él para que lo habite sin sobresaltos y sin que los malvados vuelvan a humillarlo, como al principio 10 cuando nombré jueces en mi pueblo, Israel; también someteré a todos tus enemigos. Además, te anuncio que el Señor te edificará una dinastía. 11 Y cuando tu vida se acabe para irte con tus antepasados, mantendré después de ti a tu descendencia, a uno de tus hijos, y consolidaré su reino. 12 Él me construirá una casa y yo consolidaré su trono para siempre. 13 Yo seré su padre y él será mi hijo, y no le retiraré mi fidelidad, como se la retiré a tu predecesor. 14 Lo estableceré en mi casa y en mi reino eternamente y su trono quedará consolidado para siempre”.
15 Natán comunicó a David todas estas palabras y visiones.
16 Entonces el rey David entró a presentarse ante el Señor y dijo:
— ¿Quién soy yo, Dios, el Señor, y qué es mi familia para que me hayas hecho llegar hasta aquí? 17 Y por si te pareciera poco, oh Dios, te has referido a la dinastía de tu siervo para el futuro y me has tratado como a una persona importante, Dios, el Señor. 18 ¿Qué más podría yo añadirte en relación con el honor de que has revestido a tu siervo, si tú me conoces de sobra? 19 Señor, por amor a tu siervo y según tu voluntad has realizado toda esta gran obra, para dar a conocer todas tus maravillas. 20 Señor, no hay nadie como tú, ni hay Dios fuera de ti, por todo lo que ha llegado a nuestros oídos. 21 ¿Qué otra nación hay en la tierra que sea como tu pueblo, Israel, a quien Dios haya ido a rescatar para convertirlo en su pueblo y hacerte famoso con grandes hazañas y prodigios y expulsando a las naciones ante tu pueblo, al que rescataste de Egipto? 22 Has hecho a tu pueblo, Israel, pueblo tuyo para siempre y tú, Señor, te has convertido en su Dios. 23 Así, pues, Señor, que se confirme para siempre la promesa que has hecho a tu siervo y a su familia, y cumple cuanto has dicho. 24 Que se confirme, para que tu nombre sea siempre famoso y puedan decir: “El Señor del universo es el Dios de Israel”. Y que la casa de tu siervo David se mantenga en tu presencia. 25 Puesto que tú, mi Dios, has revelado a tu siervo que le edificarás una dinastía, por eso tu siervo se ha atrevido a dirigirte esta plegaria. 26 Tú, Señor, eres Dios y has prometido esta dicha a tu siervo. 27 Dígnate, pues, bendecir la dinastía de tu siervo, para que permanezca siempre en tu presencia. Ya que lo que tú bendices, Señor, bendito queda para siempre.


1 Crónicas 18

La Palabra (España) (BLP)

Las guerras de David (18—20)

Victorias de David (2 Sm 8,1-14)

18 Después de esto, David derrotó a los filisteos, los sometió y les arrebató Gat y sus dominios. 2 También derrotó a Moab y quedó sometido a David como vasallo tributario. 3 Más tarde derrotó a Adadézer, rey de Sobá en Jamat, cuando iba a establecer su dominio en el río Éufrates. 4 David le capturó mil carros, siete mil soldados de caballería y veinte mil de infantería, y quebró las patas de todos los caballos de tiro, dejando sólo cien carros. 5 Los arameos de Damasco acudieron a socorrer a Adadézer, rey de Sobá, pero David mató a veinte mil de sus hombres. 6 Luego David puso gobernadores sobre los arameos de Damasco, que le quedaron sometidos como vasallos tributarios. Y el Señor hacía triunfar a David en todas sus campañas.
7 David se apoderó de los escudos de oro que llevaban los oficiales de Adadézer y los llevó a Jerusalén. 8 Y en Tébaj y Cun, ciudades de Adadézer, David se incautó de una gran cantidad de bronce, con el que Salomón fabricó el mar de bronce, las columnas y los utensilios de bronce.
9 Cuando Tou, el rey de Jamat se enteró de que David había derrotado a todo el ejército del rey de Sobá, Adadézer, 10 envió a su hijo Hadorán al rey David para saludarlo y felicitarlo por su victoria en la guerra contra Adadézer, pues este era enemigo de Tou. Hadorán llevaba toda clase de objetos de oro, plata y bronce. 11 El rey David consagró estos objetos al Señor, junto con la plata y el oro requisados a todas las naciones: Edom, Moab, los amonitas, los filisteos y Amalec.
12 Abisay, hijo de Seruyá, derrotó a dieciocho mil edomitas en el valle de la Sal. 13 Luego puso gobernadores en Edom, quedando los edomitas sometidos a David. Y el Señor hacía triunfar a David en todas sus campañas.

Organización de la corte (2 Sm 8,15-18)

14 David reinó sobre todo Israel, administrando el derecho y la justicia para todo su pueblo. 15 Joab, hijo de Seruyá, era el jefe del ejército; Josafat, hijo de Ajilud, era el heraldo; 16 Sadoc, hijo de Ajitub, y Abimélec, hijo de Abiatar, eran los sacerdotes; Sausá era el secretario; 17 Banaías, hijo de Joyadá, era el jefe de los quereteos y peleteos; y los hijos de David eran los principales ayudantes del rey.


1 Crónicas 19

La Palabra (España) (BLP)

Primera campaña amonita (2 Sm 10)

19 Después de esto murió Najás, el rey de los amonitas, y le sucedió en el trono su hijo Janún. 2 David dijo:
— Quiero mostrar a Janún, el hijo de Najás, la misma lealtad que su padre tuvo conmigo.
Y envió embajadores para darle el pésame por su padre. Pero cuando los servidores de David llegaron al país amonita a dar el pésame a Janún, 3 los dignatarios amonitas dijeron a Janún:
— ¿Crees que David ha enviado emisarios sólo para darte el pésame y mostrarte su estima por tu padre? ¿No habrán venido sus servidores a explorar, espiar y destruir el país?
4 Entonces Janún apresó a los servidores de David, los afeitó, les cortó los vestidos por la mitad hasta las nalgas y luego los expulsó. 5 Cuando fueron a contar a David lo de estos hombres, él envió mensajeros a su encuentro, pues se sentían muy avergonzados, para decirles:
— Quedaos en Jericó hasta que os crezca la barba y entonces regresáis.
6 Los amonitas comprendieron que habían provocado a David, por lo que Janún y los amonitas enviaron mil talentos de plata para contratar carros y jinetes de Aram Najaráin, de Aram Maacá y de Sobá. 7 Y tomaron a sueldo treinta y dos mil carros y al rey de Maacá con su ejército, que acamparon delante de Madabá. Los amonitas por su parte se reunieron en sus ciudades, dispuestos para la batalla. 8 Cuando David se enteró, envió a Joab con todo el ejército de guerreros. 9 Los amonitas salieron y formaron en orden de batalla a la entrada de la ciudad, mientras los reyes aliados se quedaban aparte, en el campo. 10 Cuando Joab se vio envuelto en un doble frente, por delante y por detrás, escogió un grupo selecto de soldados israelitas y tomó posiciones frente a los arameos. 11 Puso el resto del ejército bajo el mando de su hermano Abisay para que tomara posiciones frente a los amonitas 12 y le dijo:
— Si los arameos me superan, vienes en mi ayuda; y si los amonitas te superan, yo iré a ayudarte. 13 ¡Ánimo y a luchar por nuestro pueblo y por las ciudades de nuestro Dios! Y el Señor hará lo que le plazca.
14 Joab y su gente se lanzaron al ataque contra los arameos, pero estos salieron huyendo ante él. 15 Cuando los amonitas vieron que los arameos huían, también ellos salieron huyendo ante su hermano Abisay y se metieron en la ciudad. Entonces Joab regresó a Jerusalén.
16 Al verse derrotados por Israel, los arameos enviaron emisarios para hacer venir a los arameos del otro lado del Éufrates, al mando de Sofac, jefe del ejército de Adadézer. 17 Informado de ello, David movilizó a todo Israel, cruzó el Jordán, llegó donde estaban y tomó posiciones frente a ellos. David formó sus tropas contra los arameos y estos le presentaron batalla. 18 Pero finalmente se dieron a la fuga ante Israel y David dio muerte a siete mil jinetes y cuarenta mil infantes. También mató a Sofac, jefe del ejército. 19 Al verse derrotados por Israel, los vasallos de Adadézer sellaron la paz con David y le quedaron sometidos. Y a partir de entonces los arameos se negaron a seguir ayudando a los amonitas.

martes, abril 9

COMENTARIO DEL 1 LIBRO DE CRONICAS CAPITULO 14,15 Y 16

CAPÍTULO XIV



Las victorias de David



En este capítulo tenemos un recuento de: —1.

El establecimiento del reino de David. —2. Desarrollo de su

familia.


—3. Derrota de sus enemigos. Esto se repite de 2 Samuel v. Que la fama de David sea mirada como

tipo y figura del excelso honor del Hijo de David.


CAPÍTULO XV



Versículos 1—24.

Preparativos para el traslado del arca. 25—29. El traslado del arca.

Vv. 1—24.


Los hombres sabios y los hombres buenos puede ser culpables de descuidos que corregirán tan

pronto como se den cuenta de ellos. David no trata de justificar lo que había hecho mal ni le echa la culpa a

los demás, sino que se reconoce culpable, con otros, de no buscar a Dios en el orden debido.


Vv. 25—29.


Bueno es notar la ayuda de la Providencia Divina, aun en las cosas que caen dentro del

ámbito de nuestros poderes naturales; si Dios no nos ayudara, no podríamos dar ni un paso. Si hacemos

nuestros deberes religiosos bien en cierto grado, debemos reconocer que fue Dios quien nos ayudó; si eso

hubiera quedado librado a nosotros mismos, hubiéramos sido culpables de algunos errores fatales. Y toda

cosa que emprendamos, debe hacerse dependiendo de la misericordia de Dios a través del sacrificio del

Redentor.


CAPÍTULO XVI



Versículos 1—6.

La solemnidad con que se colocó el arca. 7—36. El salmo de alabanza de David. 37—43.

Ordenamiento de la adoración de Dios.



Vv. 1—6.


Aunque la Palabra y las ordenanzas de Dios puedan estar veladas y eclipsadas por un tiempo,

resplandecerán en la oscuridad. Esto no era sino una tienda, una humilde morada, pero este era el

tabernáculo del que David habla tan a menudo con tanto afecto en sus salmos. David se mostró generoso

con sus súbditos, como había hallado bondadoso a Dios con él. Aquellos cuyos corazones están

ensanchados de santo gozo, lo demostrarán con su mano abierta.


Vv. 7—36.


Que Dios sea glorificado en nuestras alabanzas. Que otros sean edificados y enseñados,

que los extranjeros sean guiados a adorarle. Que nosotros mismos triunfemos y confiemos en Dios. Los que

dan gloria al Nombre de Dios tienen permiso para gloriarse en Él. Que el pacto eterno sea el gran tema de

nuestro gozo y alabanza. Sea cuidadoso con su pacto. Que las misericordias pasadas de Dios para su

pueblo antiguo, sean recordadas por nosotros con gratitud. Que muestre su salvación de día en día, su

salvación prometida por Cristo. Tenemos razón para celebrar eso cada día, pues diariamente recibimos su
beneficio y es tema que nunca puede agotarse. En medio de las alabanzas no dejar de orar por los siervos

de Dios en dificultades.


Vv. 37—43.


La adoración de Dios debiera ser la obra de cada día. David lo ordenó. Asaf y sus

hermanos tenían que ministrar continuamente con cánticos de alabanza ante el arca que estaba en

Jerusalén. Ahí no se ofrecían sacrificios, no se quemaba incienso, porque no había altares, pero las

oraciones de David eran dirigidas como incienso, y alzar las manos era el sacrificio vespertino. La adoración

espiritual toma el lugar de la ceremonial tan temprano, aunque la adoración ceremonial, siendo instituida por

Dios, no debe ser en absoluto omitida. Por tanto, los sacerdotes atendían los altares en Gabaón puesto que

su tarea era sacrificar y quemar incienso, cosa que hacían continuamente, mañana y tarde, conforme a la

ley de Moisés. Como las ceremonias eran tipos de la mediación de Cristo, su observancia era de gran

importancia. La asistencia atenta de los ministros nombrados es justa en sí misma, y alienta al pueblo.

lunes, abril 8

EL LIBRO 1 DE CRONICAS CAPITULOS 14,15, Y 16

1 Crónicas 14

Nueva Traducción Viviente (NTV)

La familia y el palacio de David

14 Hiram, rey de Tiro, envió mensajeros a David, junto con madera de cedro, así como canteros y carpinteros para que le construyeran un palacio. 2 Entonces David se dio cuenta de que el Señor lo había confirmado como rey de Israel y que había bendecido su reino en abundancia por amor a su pueblo Israel.
3 Luego David se casó con varias mujeres más en Jerusalén, y ellas tuvieron más hijos e hijas. 4 Estos son los nombres de los hijos de David que nacieron en Jerusalén: Samúa, Sobab, Natán, Salomón, 5 Ibhar, Elisúa, Elpelet, 6 Noga, Nefeg, Jafía, 7 Elisama, Eliada[a] y Elifelet.

David conquista a los filisteos

8 Cuando los filisteos se enteraron de que David había sido ungido rey de todo Israel, movilizaron todas sus fuerzas para capturarlo; pero le avisaron a David que venían, así que salió a su encuentro. 9 Los filisteos llegaron y realizaron una incursión en el valle de Refaim. 10 Entonces David le preguntó a Dios:
—¿Debo salir a pelear contra los filisteos? ¿Los entregarás en mis manos?
El Señor le contestó:
—Sí, adelante. Te los entregaré.
11 Entonces David y sus tropas subieron a Baal-perazim y allí derrotó a los filisteos. «¡Dios lo hizo! —exclamó David—. ¡Me utilizó para irrumpir en medio de mis enemigos como una violenta inundación!». Así que llamó a ese lugar Baal-perazim (que significa «el Señor que irrumpe»). 12 Los filisteos abandonaron sus dioses allí, así que David dio órdenes de que fueran quemados.
13 Poco tiempo después, los filisteos volvieron y de nuevo hicieron una incursión en el valle. 14 Una vez más David le preguntó a Dios qué debía hacer. «No los ataques de frente —le contestó Dios—. En cambio, rodéalos y, cerca de los álamos,[b] atácalos por la retaguardia. 15 Cuando oigas un sonido como de pies que marchan en las copas de los álamos, ¡entonces sal a atacar! Esa será la señal de que Dios va delante de ti para herir de muerte al ejército filisteo». 16 Entonces David hizo lo que Dios le ordenó e hirió de muerte al ejército filisteo desde Gabaón hasta Gezer.
17 Así la fama de David se extendió por todas partes, y el Señor hizo que todas las naciones tuvieran temor de David.

Notas al pie:

  1. 1 Crónicas 14:7 En hebreo Beeliada, una variante de Eliada; comparar 3:8 y el texto paralelo en 2 Sm 5:16.
  2. 1 Crónicas 14:14 O álamo temblón o bálsamo; también en 14:15. La identificación exacta de este árbol es incierta.


1 Crónicas 15

Nueva Traducción Viviente (NTV)

Preparativos para trasladar el arca

15 David construyó varios edificios para sí en la Ciudad de David. También preparó un lugar para el arca de Dios y levantó una carpa especial para ella. 2 Después ordenó: «Nadie, excepto los levitas, podrá llevar el arca de Dios. El Señor los ha elegido a ellos para que carguen el arca del Señor y para que le sirvan para siempre».
3 Luego David convocó a todo Israel a Jerusalén para trasladar el arca del Señor al lugar que él le había preparado. 4 Este es el número de los descendientes de Aarón (los sacerdotes) y de los levitas que fueron convocados:
5 del clan de Coat, 120, con Uriel como su jefe;
6 del clan de Merari, 220, con Asaías como su jefe;
7 del clan de Gerson,[a] 130, con Joel como su jefe;
8 de los descendientes de Elizafán, 200, con Semaías como su jefe;
9 de los descendientes de Hebrón, 80, con Eliel como su jefe;
10 de los descendientes de Uziel, 112, con Aminadab como su jefe.
11 Luego David mandó llamar a los sacerdotes, Sadoc y Abiatar, y a los siguientes jefes levitas: Uriel, Asaías, Joel, Semaías, Eliel y Aminadab. 12 Les dijo: «Ustedes son los jefes de las familias levitas. Deben purificarse ustedes mismos y a todos los demás levitas, a fin de que puedan traer el arca del Señor, Dios de Israel, al lugar que le he preparado. 13 Como no fueron ustedes, los levitas, los que llevaban el arca la primera vez, el enojo del Señor nuestro Dios se encendió contra nosotros. No habíamos consultado a Dios acerca de cómo trasladarla de la manera apropiada». 14 Así que los sacerdotes y los levitas se purificaron para poder trasladar el arca del Señor, Dios de Israel, a Jerusalén. 15 Entonces los levitas llevaron el arca de Dios sobre los hombros con las varas para transportarla, tal como el Señor le había indicado a Moisés.
16 David también ordenó a los jefes levitas que nombraran un coro de entre los levitas formado por cantores y músicos, para entonar alegres canciones al son de arpas, liras y címbalos. 17 De modo que los levitas nombraron a Hemán, hijo de Joel, junto con sus hermanos levitas: Asaf, hijo de Berequías, y Etán, hijo de Cusaías, del clan de Merari. 18 Los siguientes hombres fueron elegidos como sus ayudantes: Zacarías, Jaaziel,[b] Semiramot, Jehiel, Uni, Eliab, Benaía, Maaseías, Matatías, Elifelehu, Micnías y los porteros: Obed-edom y Jeiel.
19 Los músicos Hemán, Asaf y Etán fueron elegidos para hacer resonar los címbalos de bronce. 20 Zacarías, Aziel, Semiramot, Jehiel, Uni, Eliab, Maaseías y Benaía fueron elegidos para tocar las arpas.[c] 21 Matatías, Elifelehu, Micnías, Obed-edom, Jeiel y Azazías fueron elegidos para tocar las liras.[d] 22 Quenanías, el jefe de los levitas, fue seleccionado por su habilidad para dirigir el coro.
23 Berequías y Elcana fueron elegidos para vigilar[e] el arca. 24 Sebanías, Josafat, Natanael, Amasai, Zacarías, Benaía y Eliezer —todos sacerdotes— fueron elegidos para tocar las trompetas cuando marchaban delante del arca de Dios. Obed-edom y Jehías también fueron elegidos para vigilar el arca.

Traslado del arca a Jerusalén

25 Luego David y los ancianos de Israel junto con los generales del ejército[f] fueron a la casa de Obed-edom para trasladar el arca del pacto del Señor a Jerusalén con gran celebración. 26 Como era evidente que Dios ayudaba a los levitas mientras llevaban el arca del pacto del Señor, sacrificaron siete toros y siete carneros.
27 David estaba vestido con un manto de lino fino, al igual que todos los levitas que cargaban el arca y también los cantores y Quenanías, el director del coro. David también llevaba puesta una vestidura sacerdotal.[g] 28 Así que todo Israel trasladó el arca del pacto del Señor entre gritos de alegría, toques de cuernos de carneros y trompetas, el estrépito de címbalos, y la música de arpas y liras.
29 Pero cuando el arca del pacto del Señor entraba a la Ciudad de David, Mical, hija de Saúl, se asomó por la ventana. Cuando vio que el rey David saltaba y reía de alegría, se llenó de desprecio hacia él.

Notas al pie:

  1. 1 Crónicas 15:7 En hebreo Gersom, una variante de Gersón.
  2. 1 Crónicas 15:18 Así aparece en varios manuscritos hebreos y en la versión griega (ver también listas paralelas en 15:20; 16:5); el texto masorético dice Zacarías ben Jaaziel.
  3. 1 Crónicas 15:20 El texto hebreo incluye según alamot, probablemente indica un término musical. El significado del hebreo es incierto.
  4. 1 Crónicas 15:21 El texto hebreo incluye según el seminit, probablemente indica un término musical. El significado del hebreo es incierto.
  5. 1 Crónicas 15:23 En hebreo elegidos como porteros para; también en 15:24.
  6. 1 Crónicas 15:25 En hebreo los comandantes de miles.
  7. 1 Crónicas 15:27 En hebreo un efod de lino.




1 Crónicas 16

Nueva Traducción Viviente (NTV)
16 Trasladaron el arca de Dios y la colocaron dentro de la carpa especial que David le había preparado. Le presentaron a Dios ofrendas quemadas y ofrendas de paz. 2 Cuando terminó de ofrecer los sacrificios, David bendijo al pueblo en el nombre del Señor. 3 Después repartió a cada hombre y mujer en todo Israel una hogaza de pan, un pastel de dátiles[a] y un pastel de pasas de uva.
4 David designó a los siguientes levitas para dirigir al pueblo en adoración ante el arca del Señor, para invocar sus bendiciones, para dar gracias y para alabar al Señor, Dios de Israel. 5 Asaf, el líder de este grupo, tocaba los címbalos. El segundo era Zacarías, seguido por Jeiel, Semiramot, Jehiel, Matatías, Eliab, Benaía, Obed-edom y Jeiel. Ellos tocaban las arpas y las liras. 6 Los sacerdotes, Benaía y Jahaziel, tocaban las trompetas continuamente ante el arca del pacto de Dios.

Cántico de alabanza de David

7 Ese día David le dio a Asaf y a sus compañeros levitas esta canción de agradecimiento al Señor:
8 Den gracias al Señor y proclamen su grandeza;
que todo el mundo sepa lo que él ha hecho.
9 Canten a él; sí, cántenle alabanzas;
cuéntenle a todo el mundo acerca de sus obras maravillosas.
10 Regocíjense por su santo nombre;
alégrense ustedes, los que adoran al Señor.
11 Busquen al Señor y su fuerza,
búsquenlo continuamente.
12 Recuerden las maravillas y los milagros que ha realizado,
y las resoluciones que ha dictado,
13 ustedes, hijos de su siervo Israel,
descendientes de Jacob, los elegidos de Dios.
14 Él es el Señor nuestro Dios;
su justicia se ve por toda la tierra.
15 Recuerden su pacto para siempre,
el compromiso que adquirió con mil generaciones.
16 Es el pacto que hizo con Abraham
y el juramento que le hizo a Isaac.
17 Se lo confirmó a Jacob como un decreto
y al pueblo de Israel como un pacto eterno:
18 «Te daré la tierra de Canaán
como tu preciada posesión».
19 Eso lo dijo cuando eran pocos,
un pequeño grupo de extranjeros en Canaán.
20 Anduvieron de nación en nación,
de un reino a otro.
21 Sin embargo, él no permitió que nadie los oprimiera.
A favor de ellos, les advirtió a los reyes:
22 «No toquen a mi pueblo elegido
ni hagan daño a mis profetas».
23 ¡Que toda la tierra cante al Señor!
Cada día anuncien las buenas noticias de que él salva.
24 Publiquen sus gloriosas obras entre las naciones;
cuéntenles a todos las cosas asombrosas que él hace.
25 ¡Grande es el Señor! ¡Es el más digno de alabanza!
A él hay que temer por sobre todos los dioses.
26 Los dioses de las otras naciones no son más que ídolos,
¡pero el Señor hizo los cielos!
27 Honor y majestad lo rodean;
fuerza y gozo llenan su morada.
28 Oh naciones del mundo, reconozcan al Señor;
reconozcan que el Señor es fuerte y glorioso.
29 ¡Denle al Señor la gloria que merece!
Lleven ofrendas y entren en su presencia.
Adoren al Señor en todo su santo esplendor;
30 que toda la tierra tiemble delante de él.
El mundo permanece firme y no puede ser sacudido.
31 ¡Que los cielos se alegren, y la tierra se goce!
Digan a todas las naciones: «¡El Señor reina!».
32 ¡Que el mar y todo lo que contiene exclamen sus alabanzas!
¡Que los campos y sus cultivos estallen de alegría!
33 Que los árboles del bosque susurren con alabanza,
porque el Señor viene a juzgar la tierra.
34 ¡Den gracias al Señor, porque él es bueno!
Su fiel amor perdura para siempre.
35 Exclamen: «¡Sálvanos, oh Dios de nuestra salvación!
Reúnenos y rescátanos de entre las naciones,
para que podamos agradecer a tu santo nombre,
alegrarnos y alabarte».
36 ¡Alaben al Señor, Dios de Israel,
quien vive desde siempre y para siempre!
Y todo el pueblo exclamó: «¡Amén!», y alabó al Señor.

Adoración en Jerusalén y Gabaón

37 David dispuso que Asaf y sus hermanos levitas sirvieran continuamente ante el arca del pacto del Señor, encargados de hacer todo lo necesario cada día. 38 En este grupo estaban como porteros Obed-edom (hijo de Jedutún), Hosa y otros sesenta y ocho levitas.
39 Mientras tanto, David colocó al sacerdote Sadoc y a sus colegas sacerdotes en el tabernáculo del Señor en el lugar de adoración en Gabaón, donde siguieron sirviendo delante del Señor. 40 Cada mañana y cada tarde, sacrificaban al Señor las ofrendas quemadas habituales sobre el altar apartado para ese propósito, en obediencia a todo lo que está escrito en la ley del Señor, como él se lo había ordenado a Israel. 41 David también designó a Hemán, a Jedutún y a los demás que fueron elegidos por nombre para darle gracias al Señor, porque «su fiel amor perdura para siempre». 42 Acompañaban sus cánticos de alabanza a Dios[b] con trompetas, címbalos y otros instrumentos; y los hijos de Jedutún fueron designados como porteros.
43 Luego todos regresaron a su casa, y David volvió a su hogar para bendecir a su propia familia.

Notas al pie:

  1. 1 Crónicas 16:3 O una porción de carne. El significado del hebreo es incierto.
  2. 1 Crónicas 16:42 O para acompañar la música sagrada; o para acompañar el canto a Dios.

 

miércoles, abril 3

COMENTARIO DEL 1 DE CRONICAS CAPITULOS, 11,12,Y 13

CAPÍTULO XI



Versículos 1—9.

Ascensión de David al trono. 10—47. Lista de los valientes de David.

Vv. 1—9.


David fue llevado a tomar posesión del trono de Israel después de reinar siete años en Hebrón,

sobre Judá solo. Los consejos de Dios se cumplen al fin, cualquiera sean las dificultades que haya en el

camino. La manera de ser verdaderamente grande es ser realmente útil, dedicar todos nuestros talentos al

Señor.


Vv. 10—47.


Se da una cuenta de los valientes de David, los grandes hombres que le sirvieron. Pero

David reconoció que su éxito no era de los valientes que estaban con él, sino del poderoso Dios cuya

presencia es todo en todo. —Al fortalecerlo a él, ellos se fortalecían a sí mismos y sus propios intereses,

porque su progreso era el de ellos. Nosotros ganaremos por lo que hacemos en nuestros lugares por

sostener el reino del Hijo de David; y los que son fieles a Él, hallarán sus nombres registrados con mucho

más honra para ellos que los que están en los registros de la fama.


CAPÍTULO XII



Versículos 1—22.

Los que fueron a ver a David en Siclag. 23—40. Los que vinieron a Hebrón.

Vv. 1—22.


Aquí hay cuenta de los que vinieron y actuaron como sus amigos cuando David era perseguido.

Ninguna dificultad ni peligro debieran impedir al pecador llegar al Salvador, ni sacar al creyente de la senda

del deber. Los que avanzan y vencen en estos intentos encontrarán abundante recompensa. De las

palabras de Amasai podemos aprender a testificar nuestro afecto y lealtad al Señor Jesús; debemos ser

suyos por completo; a su lado debemos avanzar para ir y actuar. Si estamos bajo la influencia del Espíritu,

desearemos tener nuestra suerte entre ellos y declararnos de su lado; si con fe y amor abrazamos la causa

de Cristo, Él nos recibirá, empleará y prosperará.


Vv. 23—40.


Cuando el trono de Cristo se establece en un alma, hay o debiera haber, gran gozo en esa

alma; y se hace provisión, no como aquí, para unos pocos días, sino para toda la vida y para la eternidad.

Dichosos los que entienden sabiamente que es su deber e interés someterse al Salvador Jesucristo, el Hijo

de David; los que renuncian por amor a Él a todo lo que no es coherente; aquellos cuyas empresas

fervorosas para hacer el bien están dirigidas por la sabiduría que da Dios, por medio de su familiarización

con la Palabra, por experiencia y observación. Si a alguien le falta sabiduría, pídala a Dios, que da

generosamente a todos los hombres, y que no zahiere, y le será dada.


CAPÍTULO XIII



Versículos 1—5.

David consulta por el arca. 6—14. El traslado del arca.

Vv. 1—5.


David no dijo: ¿qué cosa magnifica haré hoy? ni ¿qué cosa agradable? sino ¿qué cosa piadosa?

para que pudiera tener el consuelo y el beneficio del oráculo sagrado. Traigamos el arca a nosotros, para

que sea una bendición para nosotros. Los que honran a Dios, se benefician a sí mismos. Es sabiduría de
quienes salen al mundo llevar consigo el arca de Dios. Probablemente vayan con el favor de Dios los que

empiezan con el temor de Dios.


Vv. 6—14.


Que el pecado de Uza advierta a todos para cuidarse de la presunción, el apuro y la

irreverencia al tratar las cosas sagradas; y que nadie piense que un buen fin justifica una mala acción. Que

el castigo de Uza nos enseñe a no atrevernos a jugar con Dios cuando nos acercamos a Él; pero que a

través de Cristo vayamos directamente al trono de gracia. Si el evangelio es para algunos sabor de muerte

para muerte, como el arca fue para Uza, que nosotros lo recibamos con amor por Él y sea para nosotros un

sabor de vida para vida.

EL 1 LIBRO DE CRONICAS CAPITULOS 11,12,Y 13

1 Crónicas 11

Nueva Traducción Viviente (NTV)

David, rey de todo Israel

11 Luego todos los israelitas se presentaron ante David en Hebrón y le dijeron: «Somos de la misma sangre. 2 En el pasado,[a] aun cuando Saúl era rey, en realidad era usted quien dirigía a las fuerzas de Israel. Y el Señor su Dios le dijo: “Tú serás el pastor de mi pueblo Israel; tú serás el líder de mi pueblo Israel”».
3 De modo que allí en Hebrón David hizo un pacto ante el Señor con todos los ancianos de Israel. Y lo ungieron rey de Israel, tal como el Señor lo había prometido por medio de Samuel.

David toma Jerusalén

4 Después David fue con todo Israel a Jerusalén (o Jebús, como solían llamarla anteriormente), donde vivían los jebuseos, los habitantes originarios de esa tierra. 5 El pueblo de Jebús se mofaba de David: «¡Jamás entrarás aquí!»; pero David tomó la fortaleza de Sión, la que ahora se llama Ciudad de David.
6 David había dicho a sus tropas: «¡El primero que ataque a los jebuseos será el comandante de mis ejércitos!». Así que Joab, cuya madre era Sarvia, una hermana de David, fue el primero en atacar, entonces llegó a ser el comandante de los ejércitos de David.
7 David hizo de la fortaleza su casa, y es por eso que se llama Ciudad de David. 8 Extendió la ciudad desde los terraplenes[b] hasta la zona circundante, mientras que Joab reedificaba el resto de Jerusalén. 9 David se hacía cada vez más poderoso porque el Señor de los Ejércitos Celestiales estaba con él.

Los guerreros más valientes de David

10 Estos son los líderes de los guerreros valientes de David. Junto con todo Israel, ellos decidieron hacer rey a David, tal como el Señor había prometido con relación a Israel.
11 Este es el registro de los guerreros valientes de David: el primero fue Jasobeam el hacmonita, quien era líder de los Tres, el grupo de guerreros más valientes entre los hombres de David.[c] Una vez utilizó su lanza para matar a trescientos guerreros enemigos en una sola batalla.
12 El siguiente en rango entre los Tres era Eleazar, hijo de Dodai,[d] un descendiente de Ahoa. 13 Estuvo con David en la batalla contra los filisteos en Pasdamim. Esta batalla ocurrió en un campo lleno de cebada, y el ejército israelita huyó; 14 pero Eleazar y David[e] no cedieron terreno en medio del campo e hicieron retroceder a los filisteos. Así que el Señor los salvó dándoles una gran victoria.
15 Cierta vez, cuando David estaba en la roca cerca de la cueva de Adulam, el ejército filisteo estaba acampado en el valle de Refaim. Los Tres (que formaban parte de los Treinta, un grupo selecto entre los hombres de guerra de David) descendieron a la cueva para encontrarse con él. 16 En aquel tiempo, David se alojaba en la fortaleza, y un destacamento filisteo había ocupado la ciudad de Belén.
17 David les comentó a sus hombres un vivo deseo: «¡Ah, cómo me gustaría tomar un poco de esa buena agua del pozo que está junto a la puerta de Belén!». 18 Entonces los Tres atravesaron las líneas filisteas, sacaron agua del pozo junto a la puerta de Belén y se la llevaron a David; pero David rehusó tomarla, en cambio la derramó como ofrenda al Señor. 19 «¡No permita Dios que la beba! —exclamó—. Esta agua es tan preciosa como la sangre de estos hombres[f] que arriesgaron la vida para traérmela». De manera que David no la tomó. Estos son ejemplos de las hazañas de los Tres.

Los Treinta valientes de David

20 Abisai, hermano de Joab, era el líder de los Treinta.[g] En una ocasión usó su lanza para matar a trescientos guerreros enemigos en una sola batalla. Fue por hazañas como esta que se hizo tan famoso como los Tres. 21 Abisai era el comandante y el más famoso de los Treinta, aunque no era uno de los Tres.
22 Estaba también Benaía, hijo de Joiada, un valiente guerrero de Cabseel, quien hizo muchas proezas heroicas, entre ellas mató a dos campeones[h] de Moab. En otra ocasión, en un día de mucha nieve, Benaía persiguió a un león hasta un hoyo y lo mató. 23 Otra vez, armado solamente con un palo, mató a un gran guerrero egipcio que medía dos metros y medio[i] de altura y tenía una lanza que era tan gruesa como un rodillo de telar. Benaía arrebató la lanza de la mano del egipcio y lo mató con ella. 24 Hazañas como estas hicieron a Benaía tan famoso como los Tres, los guerreros más valientes. 25 Recibió más honores que los demás miembros de los Treinta, aunque no era uno de los Tres. Además, David lo nombró capitán de su escolta.
26 Entre los guerreros más destacados también se encontraban:
Asael, hermano de Joab;
Elhanan, hijo de Dodo, de Belén;
27 Sama de Harod;[j]
Heles de Pelón;
28 Ira, hijo de Iques, de Tecoa;
Abiezer de Anatot;
29 Sibecai de Husa;
Salmón[k] de Ahoh;
30 Maharai de Netofa;
Heled, hijo de Baana, de Netofa;
31 Itai, hijo de Ribai, de Guibeá (en la tierra de Benjamín);
Benaía de Piratón;
32 Hurai de las proximidades de Nahale-gaas;[l]
Abi-albón[m] de Arabá;
33 Azmavet de Bahurim;[n]
Eliaba de Saalbim;
34 los hijos de Jasén,[o] de Gizón;
Jonatán, hijo de Sage, de Arar;
35 Ahíam, hijo de Sarar,[p] de Arar;
Elifal, hijo de Ur;
36 Hefer de Mequer;
Ahías de Pelón;
37 Hezro de Carmelo;
Paarai,[q] hijo de Ezbai;
38 Joel, hermano de Natán;
Mibhar, hijo de Hagrai;
39 Selec de Amón;
Naharai de Beerot, escudero de Joab, hijo de Sarvia;
40 Ira de Jatir;
Gareb de Jatir;
41 Urías el hitita;
Zabad, hijo de Ahlai;
42 Adina, hijo de Siza, el líder rubenita que tenía treinta hombres consigo;
43 Hanán, hijo de Maaca;
Josafat el mitnita;
44 Uzías de Astarot;
Sama y Jehiel, hijos de Hotam, de Aroer;
45 Jediael, hijo de Simri;
Joha, su hermano, de Tiz;
46 Eliel de Mahanaim;
Jerebai y Josavía, hijos de Elnaam;
Itma de Moab;
47 Eliel y Obed;
Jaasiel de Soba.[r]

Notas al pie:

  1. 1 Crónicas 11:2 O Por un tiempo.
  2. 1 Crónicas 11:8 En hebreo el milo. El significado del hebreo es incierto.
  3. 1 Crónicas 11:11 Así aparece en algunos manuscritos griegos (ver también 2 Sm 23:8); en hebreo dice líder de los Treinta, o líder de los capitanes.
  4. 1 Crónicas 11:12 Igual que el texto paralelo en 2 Sm 23:9 (ver también 1 Cr 27:4); en hebreo dice Dodo, una variante de Dodai.
  5. 1 Crónicas 11:14 En hebreo ellos.
  6. 1 Crónicas 11:19 En hebreo ¿Beberé la sangre vital de estos hombres?
  7. 1 Crónicas 11:20 Así aparece en la versión siríaca; en hebreo dice los Tres; también en 11:21.
  8. 1 Crónicas 11:22 O dos hijos de Ariel.
  9. 1 Crónicas 11:23 En hebreo 5 codos [1⁄2 pies].
  10. 1 Crónicas 11:27 Igual que el texto paralelo en 2 Sm 23:25; en hebreo dice Samot de Haror.
  11. 1 Crónicas 11:29 Igual que el texto paralelo en 2 Sm 23:28; en hebreo dice Ilai.
  12. 1 Crónicas 11:32 O de las barrancas de Gaas.
  13. 1 Crónicas 11:32 Igual que el texto paralelo en 2 Sm 23:31; en hebreo dice Abiel.
  14. 1 Crónicas 11:33 Igual que el texto paralelo en 2 Sm 23:31; en hebreo dice Baharum.
  15. 1 Crónicas 11:34 Igual que el texto paralelo en 2 Sm 23:32; en hebreo dice hijos de Hasen.
  16. 1 Crónicas 11:35 Igual que el texto paralelo en 2 Sm 23:33; en hebreo dice hijos de Sacar.
  17. 1 Crónicas 11:37 Igual que el texto paralelo en 2 Sm 23:35; en hebreo dice Naarai.
  18. 1 Crónicas 11:47 O Jaasiel el mesobaíta.



1 Crónicas 12

Nueva Traducción Viviente (NTV)

Guerreros se unen al ejército de David

12 Los siguientes hombres se unieron a David en Siclag cuando este se escondía de Saúl, hijo de Cis. Estos hombres estaban entre los guerreros que lucharon al lado de David en el campo de batalla. 2 Todos ellos eran expertos arqueros y podían disparar flechas o lanzar piedras con la mano izquierda al igual que con la derecha. Todos eran parientes de Saúl, de la tribu de Benjamín. 3 El jefe era Ahiezer, hijo de Semaa, de Guibeá; su hermano Joás era el segundo en autoridad. Los otros guerreros fueron los siguientes:
Jeziel y Pelet, hijos de Azmavet;
Beraca;
Jehú de Anatot;
4 Ismaías de Gabaón, un guerrero famoso y jefe entre los Treinta;
[a]Jeremías, Jahaziel, Johanán y Jozabad, de Gedera;
5 Eluzai, Jerimot, Bealías, Semarías y Sefatías, de Harif;
6 Elcana, Isías, Azareel, Joezer y Jasobeam, quienes eran coreítas;
7 Joela y Zebadías, hijos de Jeroham, de Gedor.
8 Algunos guerreros valientes y experimentados de la tribu de Gad también desertaron y se unieron a David cuando este estaba en la fortaleza en el desierto. Eran expertos tanto con el escudo como con la lanza, tan fieros como leones y veloces como ciervos en las montañas.
9 Ezer era su jefe.
Obadías era el segundo;
Eliab, el tercero;
10 Mismana, el cuarto;
Jeremías, el quinto;
11 Atai, el sexto;
Eliel, el séptimo;
12 Johanán, el octavo;
Elzabad, el noveno;
13 Jeremías, el décimo;
Macbanai, el undécimo.
14 Estos guerreros de Gad eran comandantes del ejército. ¡El más débil entre ellos podía enfrentar a cien soldados, y el más fuerte podía enfrentar a mil! 15 Estos eran los hombres que cruzaron el río Jordán durante la época de inundación a principios del año y expulsaron a todos los que vivían en las tierras bajas situadas en la ribera oriental y en la occidental.
16 Otros integrantes de la tribu de Benjamín y de Judá se unieron a David en la fortaleza. 17 David salió a su encuentro y dijo: «Si vienen en son de paz para ayudarme, somos amigos; pero si vienen a traicionarme y a entregarme a mis enemigos a pesar de que soy inocente, entonces que el Dios de nuestros antepasados lo vea y los castigue».
18 Así que el Espíritu descendió sobre Amasai, jefe de los Treinta, y dijo:
«¡Somos tuyos, David!
Estamos de tu lado, hijo de Isaí.
Que la paz y la prosperidad sean contigo,
y el éxito con todos los que te brindan ayuda,
pues tu Dios es el que te ayuda».
Entonces David permitió que se unieran a él y los nombró oficiales de su ejército.
19 Algunos hombres de Manasés desertaron del ejército israelita y se unieron a David cuando él salió con los filisteos a luchar contra Saúl; pero resultó que los gobernantes filisteos no permitieron que David y sus hombres los acompañaran. Después de mucha discusión los hicieron volver porque dijeron: «Nos costará la cabeza si David cambia su lealtad, se une a Saúl y se vuelve contra nosotros».
20 La siguiente es una lista que corresponde a los hombres de Manasés que se unieron a David cuando volvía a Siclag: Adnas, Jozabad, Jediaiel, Micael, Jozabad, Eliú y Ziletai. Cada uno de ellos comandaba mil hombres de la tribu de Manasés. 21 Ayudaron a David a perseguir las bandas de saqueadores, porque eran guerreros valientes y capaces que llegaron a ser comandantes de su ejército. 22 Día tras día más hombres se unían a David hasta que llegó a tener un gran ejército, como el ejército de Dios.
23 Estos son los números de los guerreros armados que se unieron a David en Hebrón. Todos deseaban que David fuera el rey en lugar de Saúl, tal como lo había prometido el Señor.
24 De la tribu de Judá había 6800 guerreros armados de escudos y lanzas.
25 De la tribu de Simeón había 7100 guerreros valientes.
26 De la tribu de Leví había 4600 guerreros. 27 Entre ellos estaba Joiada, jefe de la familia de Aarón, quien tenía 3700 hombres a su mando. 28 Entre ellos también estaba Sadoc, un valiente guerrero joven, con 22 miembros de su familia, todos oficiales.
29 De la tribu de Benjamín, parientes de Saúl, había 3000 guerreros. La mayoría de los hombres de Benjamín se había mantenido leal a Saúl hasta ese momento.
30 De la tribu de Efraín había 20.800 guerreros valientes, cada uno muy respetado en su propio clan.
31 De la media tribu de Manasés al occidente del Jordán, 18.000 hombres fueron designados por nombre para ayudar a que David llegara a ser rey.
32 De la tribu de Isacar había 200 jefes junto con sus parientes. Todos estos hombres entendían las señales de los tiempos y sabían cuál era el mejor camino para Israel.
33 De la tribu de Zabulón había 50.000 hábiles guerreros. Estaban bien armados y preparados para la batalla y eran completamente leales a David.
34 De la tribu de Neftalí había 1000 oficiales y 37.000 guerreros armados de escudos y lanzas.
35 De la tribu de Dan había 28.600 guerreros, todos preparados para la batalla.
36 De la tribu de Aser había 40.000 guerreros entrenados, todos preparados para la batalla.
37 Del lado oriental del río Jordán —donde vivían las tribus de Rubén y Gad y la media tribu de Manasés— había 120.000 soldados armados de toda clase de armamento.
38 Todos estos hombres llegaban a Hebrón en orden de batalla, con el único propósito de hacer rey a David sobre todo Israel. En realidad, todos en Israel estaban de acuerdo en que David debía ser su rey. 39 Festejaron y bebieron con David durante tres días, porque sus parientes habían hecho preparativos para su llegada. 40 Además, gente de lugares tan lejanos como Isacar, Zabulón y Neftalí trajo alimentos en burros, camellos, mulas y bueyes. Llevaron cantidades enormes de harina, pasteles de higos, racimos de pasas, vino, aceite de oliva, ganado, ovejas y cabras a la celebración. Hubo gran alegría por toda la tierra de Israel.

Notas al pie:

  1. 1 Crónicas 12:4 Los versículos del 12:4b-40 corresponden al 12:5-41 en el texto hebreo.


1 Crónicas 13

Nueva Traducción Viviente (NTV)

David intenta trasladar el arca

13 David consultó con todos sus oficiales, entre ellos los generales y capitanes de su ejército.[a] 2 Luego se dirigió a toda la asamblea de Israel con las siguientes palabras: «Si ustedes lo aprueban y si es la voluntad del Señor nuestro Dios, enviemos un mensaje a todos los israelitas por toda esta tierra, incluidos los sacerdotes y los levitas en sus ciudades y pastizales, a que se unan a nosotros. 3 Es hora de traer de regreso el arca de nuestro Dios, porque la descuidamos durante el reinado de Saúl».
4 Toda la asamblea estuvo de acuerdo, porque el pueblo comprendía que esto era lo correcto. 5 De manera que David convocó a todo Israel, desde el arroyo de Sihor en Egipto al sur hasta la ciudad de Lebo-hamat al norte, para que participara en el traslado del arca de Dios de Quiriat-jearim. 6 Luego David y todo Israel fueron a Baala de Judá (también llamada Quiriat-jearim) para traer de regreso el arca de Dios, que lleva el nombre[b] del Señor, quien está entronizado entre los querubines. 7 Pusieron el arca de Dios en una carreta nueva y la retiraron de la casa de Abinadab. Uza y Ahío guiaban la carreta. 8 David y todo Israel celebraban ante Dios con todas sus fuerzas, entonando canciones y tocando todo tipo de instrumentos musicales: liras, arpas, panderetas, címbalos y trompetas.
9 Cuando llegaron al campo de trillar de Nacón,[c] los bueyes tropezaron, y Uza extendió la mano para sujetar el arca. 10 Entonces se encendió el enojo del Señor contra Uza, y lo hirió de muerte porque había puesto su mano sobre el arca. Así fue como Uza murió allí en la presencia de Dios.
11 David se enojó porque la ira de Dios se había desatado contra Uza y llamó a ese lugar Pérez-uza (que significa: «desatarse contra Uza»), nombre que conserva hasta el día de hoy.
12 Ahora David tenía miedo de Dios y preguntó: «¿Cómo podré regresar el arca de Dios para que esté bajo mi cuidado?». 13 Por lo tanto, David no trasladó el arca a la Ciudad de David, sino que la llevó a la casa de Obed-edom de Gat. 14 El arca de Dios permaneció en la casa de Obed-edom por tres meses, y el Señor bendijo a los de la casa de Obed-edom y todo lo que él poseía.

Notas al pie:

  1. 1 Crónicas 13:1 En hebreo los comandantes de miles y de cientos.
  2. 1 Crónicas 13:6 O el arca de Dios, donde se proclama el Nombre, el nombre.
  3. 1 Crónicas 13:9 Igual que el texto paralelo en 2 Sm 6:6; en hebreo dice Quidón.