CAPÍTULO VII
Genealogías
No hay cuenta de Zabulón ni de Dan. No podemos encontrar razón por la cual solamente ellos se omitieron;
pero es la desgracia de la tribu de Dan que la idolatría empezara en esa colonia que se estableció en Lais y
la llamara Dan, Jueces xviii, y que ahí Jeroboam instalara uno de los becerros de oro. Dan es omitido,
Apocalipsis vii. Los hombres se vuelven abominables cuando abandonan la adoración del verdadero Dios
por cualquier objeto creado.
CAPÍTULO VIII
Genealogías
Aquí hay una lista más larga de la tribu de Benjamín. Podemos suponer que muchas cosas de estas
genealogías, que nos parecen difíciles, abruptas y confusas, eran sencillas y claras en la época, y
respondían plenamente a la intención para la cual fueron publicadas. —Muchas naciones grandes y
poderosas existían en aquel entonces en la tierra, y muchos hombres ilustres cuyos nombres están ahora
completamente olvidados; mientras que los nombres de multitudes del Israel de Dios se recuerdan aquí
eternamente. La memoria del justo es bendita.
CAPÍTULO IX
Genealogías
Este capítulo expresa que un fin de registrar todas estas genealogías era dirigir a los judíos cuando
volvieran del cautiverio, con quién unirse y dónde residir. —Aquí hay una cuenta del buen estado en que se
pusieron los asuntos de la religión al regreso de Babilonia. Cada uno conocía su oficio. Probablemente se
hace bien el trabajo cuando todos conocen el deber de su cargo, y hacen de ello una ocupación. Dios es
Dios de orden. Así, era el templo una figura del santuario celestial donde no descansan día y noche de
alabar a Dios, Apocalipsis iv, 8. Bendito sea su Nombre, pues los creyentes le alabarán día y noche sin
interrupción, y no por turno, sino todos juntos: que el Señor nos haga aptos a cada uno de nosotros para la
herencia de los santos en luz.
CAPÍTULO X
La muerte de Saúl
El designio principalmente en vista en los libros de las Crónicas parece ser el de preservar los registros de
la casa de David. Por tanto, el escrito no repite la historia del reino de Saúl sino solo la de su muerte, la cual
abrió para David el camino al trono. Y de la ruina de Saúl podemos aprender: —1.
Que el pecado de los
pecadores ciertamente los alcanzará tarde o temprano; Saúl murió por su transgresión.
—2. Que la
grandeza de ningún hombre puede exceptuarlo de los juicios de Dios.
—3. La desobediencia es homicida.
Saúl murió por no guardar la Palabra del Señor. —Que seamos librados de la incredulidad, impaciencia y
desesperación. Esperando en el Señor obtendremos un reino inconmovible.
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