SEGUNDA DE CRÓNICAS
CAPÍTULO I
Salomón pide sabiduría—su fuerza y riqueza
Salomón empezó su reinado con una piadosa visita pública al altar de Dios. Quienes con sumo afán andan
en pos de las cosas presentes, probablemente se decepcionen mientras que quienes se encomiendan a la
providencia de Dios tienen el mayor consuelo si no tienen lo máximo. Quienes hacen de este mundo su
finalidad, no llegan al otro, y también se decepcionan en esto; pero los que hacen del otro mundo su
finalidad, no sólo lo obtendrán, y la plena satisfacción, sino tendrán en su camino tanto de este mundo como
sea bueno para ellos. Contentémonos sin las grandes cosas que generalmente codician los hombres, pero
que corrientemente resultan ser lazos fatales para el alma.
CAPÍTULO II
Mensaje de Salomón a Hiram acerca del templo—Tratado con Hiram
Salomón informa a Hiram sobre los servicios particulares que se iban a desempeñar en el templo. Los
misterios de la religión verdadera no procuran esconderse, a diferencia de los de las supersticiones
paganas. Salomón se dedicó a dar a Hiram pensamientos grandiosos y elevados del Dios de Israel. No
debemos asustarnos ni avergonzarnos al aprovechar cada oportunidad para hablar de Dios e imprimir en los
demás un sentido profundo de la importancia de su favor y servicio. Ahora que el pueblo de Israel se tiene
cerca de la ley y del culto a Dios, las naciones vecinas estaban dispuestas a ser enseñadas por ellos en la
religión verdadera, como los israelitas habían estado dispuestos, en los días de su apostasía, a ser
infestados con las idolatrías y supersticiones de sus vecinos. Un rey sabio y piadoso es una prueba del
amor especial del Señor por su pueblo. Cuán grande fue, entonces, el amor de Dios para con su pueblo
creyente, al dar su unigénito Hijo para que sea el Príncipe y Salvador de ellos.
CAPÍTULO III
La edificación del templo
Hay un relato más detallado de la construcción del templo en 1 Reyes vi. Debía ser en el lugar que David
había preparado, no sólo el que había comprado, sino el establecido por orden divina. —Las instrucciones
completas nos capacitan para realizar nuestro trabajo con certeza, y de ahí proceder con comodidad.
Bendito sea Dios, que las Escrituras son suficientes para equipar enteramente al hombre de Dios para toda
buena obra. Escudriñemos diariamente las Escrituras, suplicando al Señor que nos capacite para entender,
creer y obedecer su Palabra, para que nuestra obra y nuestro camino sean aclarados y que todo pueda
empezarse, continuarse y terminarse en Él. Que al contemplar a Dios, en Cristo, su Templo verdadero, más
glorioso que el de Salomón, podamos llegar a ser una casa espiritual, una habitación de Dios en el Espíritu.