martes, agosto 20

COMENTARIO DE 2 DE CRONICAS CAPITULOS1,2, Y 3

SEGUNDA DE CRÓNICAS


CAPÍTULO I



Salomón pide sabiduría—su fuerza y riqueza



Salomón empezó su reinado con una piadosa visita pública al altar de Dios. Quienes con sumo afán andan

en pos de las cosas presentes, probablemente se decepcionen mientras que quienes se encomiendan a la

providencia de Dios tienen el mayor consuelo si no tienen lo máximo. Quienes hacen de este mundo su

finalidad, no llegan al otro, y también se decepcionan en esto; pero los que hacen del otro mundo su

finalidad, no sólo lo obtendrán, y la plena satisfacción, sino tendrán en su camino tanto de este mundo como

sea bueno para ellos. Contentémonos sin las grandes cosas que generalmente codician los hombres, pero

que corrientemente resultan ser lazos fatales para el alma.


CAPÍTULO II



Mensaje de Salomón a Hiram acerca del templo—Tratado con Hiram



Salomón informa a Hiram sobre los servicios particulares que se iban a desempeñar en el templo. Los

misterios de la religión verdadera no procuran esconderse, a diferencia de los de las supersticiones

paganas. Salomón se dedicó a dar a Hiram pensamientos grandiosos y elevados del Dios de Israel. No

debemos asustarnos ni avergonzarnos al aprovechar cada oportunidad para hablar de Dios e imprimir en los

demás un sentido profundo de la importancia de su favor y servicio. Ahora que el pueblo de Israel se tiene

cerca de la ley y del culto a Dios, las naciones vecinas estaban dispuestas a ser enseñadas por ellos en la

religión verdadera, como los israelitas habían estado dispuestos, en los días de su apostasía, a ser

infestados con las idolatrías y supersticiones de sus vecinos. Un rey sabio y piadoso es una prueba del

amor especial del Señor por su pueblo. Cuán grande fue, entonces, el amor de Dios para con su pueblo

creyente, al dar su unigénito Hijo para que sea el Príncipe y Salvador de ellos.


CAPÍTULO III



La edificación del templo



Hay un relato más detallado de la construcción del templo en 1 Reyes vi. Debía ser en el lugar que David

había preparado, no sólo el que había comprado, sino el establecido por orden divina. —Las instrucciones

completas nos capacitan para realizar nuestro trabajo con certeza, y de ahí proceder con comodidad.

Bendito sea Dios, que las Escrituras son suficientes para equipar enteramente al hombre de Dios para toda

buena obra. Escudriñemos diariamente las Escrituras, suplicando al Señor que nos capacite para entender,

creer y obedecer su Palabra, para que nuestra obra y nuestro camino sean aclarados y que todo pueda 
empezarse, continuarse y terminarse en Él. Que al contemplar a Dios, en Cristo, su Templo verdadero, más

glorioso que el de Salomón, podamos llegar a ser una casa espiritual, una habitación de Dios en el Espíritu.

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