viernes, abril 25

COMENTARIOS DE 2 CRONICAS CAPITULOS 4,5 Y 6

CAPÍTULO IV
El mobiliario del templo
Aquí hay un relato detallado del mobiliario de la casa de Dios. Sin puertas afuera ni adentro, eso era lo que
tipificaba la gracia del evangelio, y era sombra de las buenas cosas venideras, de las cuales Cristo es la
sustancia. —Había un altar de bronce cuya confección no se mencionó en el libro de los Reyes. Sobre este
se ofrecían todos los sacrificios y santificaba el don. La gente que adoraba en los atrios podía ver que se
quemaban los holocaustos. Así podían ser llevados a considerar el gran Sacrificio que se ofrecería en el
cumplimiento del tiempo para quitar el pecado y poner fin a la muerte, cosa que la sangre de toros y machos
cabríos no podía lograr. Y, con el humo de los sacrificios sus corazones podían ascender al cielo en deseo
santo para con Dios y su favor. En todas nuestras devociones debemos mantener fijo el ojo de la fe en
Cristo. —El mobiliario del templo, comparado con el del tabernáculo, mostraba que la iglesia de Dios sería
agrandada y multiplicados sus adoradores. Bendito sea Dios, hay suficiente en Cristo para todos.
CAPÍTULO V
Versículos 1—10. El arca puesta en el templo. 11—14. El templo se llena de gloria.
Vv. 1—10. El arca era un tipo de Cristo y, como tal, señal de la presencia de Dios. Esa promesa de gracia:
He aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo, en efecto, trae al arca hasta nuestras
asambleas religiosas, si, por fe y oración, invocamos esa promesa; y debemos estar sumamente deseosos
de esto. Hay verdadera satisfacción en el alma cuando Cristo es formado en el alma, la ley es escrita en el
corazón, el arca del pacto es instalada, de modo que se convierta en templo del Espíritu Santo.
Vv. 11—14. Dios tomó posesión del templo; lo llenó con una nube. De este modo, representó su
aceptación del templo, que es lo mismo para Él que el tabernáculo de Moisés, y aseguró a su pueblo que Él
estaría lo mismo ahí. Si queremos que Dios habite en nuestros corazones, debemos hacerle lugar; todo lo
demás debe echarse. El Verbo se hizo carne; y cuando venga a su templo, como el fuego del refinador,
¿quién podrá permanecer en el día de su venida? Que Él nos prepare para ese día.
CAPÍTULO VI
La oración de Salomón en la dedicación del templo
Hay que observar el orden de la oración de Salomón. Primero y principalmente, él ora por arrepentimiento y
perdón, que es la bendición principal y el único fundamento sólido de las demás misericordias: en seguida,
él pide misericordias temporales; con ello, nos enseña de qué cosas preocuparnos y pedir más en nuestras
oraciones. Cristo también nos enseña esto en su perfecta oración modelo, en la que hay una sola oración
por bendiciones externas y el resto es por las espirituales. El templo tipifica la naturaleza humana de Cristo,
en quien habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad. El arca tipifica su obediencia y sus sufrimientos
por los cuales tienen acceso los pecadores arrepentidos a un Dios reconciliado y, así, a la comunión con Él.
Jehová ha hecho de nuestra naturaleza su lugar de reposo por siempre, en la persona de Emanuel y por Él
habita con y se deleita en su iglesia de pecadores redimidos. —Que nuestro corazón llegue a ser su lugar
de reposo; que Cristo habite ahí por fe, consagrándolo como su templo y derramando hacia afuera su amor
que está ahí. Que el Padre nos mire en y a través de su Ungido; y que Él nos recuerde y bendiga en todaslas cosas conforme a su misericordia para los pecadores en Cristo y por Él.

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